Estoy de vueltaaaaa! Tengo una buena excusa, lo juro! Hace unas semanas se me rompió el ordenador y no pude escribir nada y luego estuve dos semanas fuera de viaje, llegué antes de ayer y me puse a escribir corriendo! Espero que este capítulo cumpla las expectativas y que os guste!

Gracias por seguir leyendo y acordaros de comentar que os parece tanto lo bueno y lo malo!

-A


6 días después del beso. 144 horas. 518 400 segundos. En eso se ha convertido mi vida ahora. En una cuenta constante del tiempo que ha pasado desde que besé a Brittany. Estamos a 30 de Diciembre y no la he visto desde que volvimos de Lima. Y la echo mucho, muchísimo de menos. Solo hizo falta un viaje de 3 días con Brittany para sentir que no tengo que ocultarme tras mis barreras con ella, puedo ser yo misma. Por no hablar del pequeño, mínimo, detalle que es el hecho de que nos hayamos besado. Pero ese dato lo intento bloquear. Cuando mis pensamientos se acercan a él, cambio radicalmente de pensamientos porque solo el hecho de haber besado en mi cama a Brittany S Pierce me parece irreal.

Y el hecho de que no haya sabido nada de ella desde que volvimos, ni una llamada, ni un mensaje ni una nota atada a la pata de una paloma mensajera o incluso un maldito mensaje escrito en el cielo, hace que ahora mismo esté subiéndome por las paredes del apartamento.

Vale que se supone que tengo que estudiar en vacaciones, que tengo que aprovechar el tiempo e irme de fiesta, salir a bailar, irme a Central Park, beber chocolate caliente con mis amigos… Pero aquí estoy, encerrada en mi apartamento, comiendo pizzas frías y evitando salir con Rachel y Kurt porque eso implicaría salir con Brittany también. O peor aún: tener que unirme a sus repugnantes doble gay citas. No sé qué me apetece menos. Ahora que ya se ha hecho oficial que Quinn y Rachel son la nueva pareja gay del momento, no podían evitar el cliché de salir en citas dobles con Kurt y Blaine. Mis dudas son sobre cuál de las dos parejas es más gay.

El sonido de un móvil me saca de mis pensamientos. Miro a mi alrededor, intentando encontrar el móvil entre el lío de ropa y suciedad que se ha acumulado en mi habitación desde la última vez que limpié, que fue… Vale, la última vez que limpié fue Rachel hace un par de meses. Lo encuentro debajo del edredón, escondido entre las sábanas y una camiseta que me puse hace tres días, y leo el mensaje.

Danielle17:Quedamos esta tarde a tomar un café?

Sonrío al leer el mensaje de Dani. Desde que nos hemos ido de vacaciones no la he visto y la echo de menos. Aunque después me acuerdo de que si quedo con ella le tendría que contar el beso con Brittany… que no he contado a nadie. Todavía no estoy preparada para contárselo a nadie, porque sé que en el momento que lo cuente me van a estar presionando para que haga algo al respecto, para que mueva ficha y viva una feliz vida de pareja con Brittany teniendo una cita triple semanal y cantando musicales románticos a la mínima oportunidad. Me estremezco solo de pensarlo.

SantanaL: Muy ocupada, quedamos otro día vale, D?

Pongo los ojos en blanco al terminar de escribir el mensaje como sé que los está poniendo Dani al leer el mensaje. Bip bip.

Danielle17: Ocupada en estar todo el día viendo Harry Potter y comiendo pizza fría?

Ahogo una carcajada mientras miro a la pantalla de televisión que tengo en mi habitación y veo la imagen congelada de Harry luchando en el ministerio de magia.

SantanaL: Pero ahora voy por cuando Voldemort se mete en el cuerpo de Harry… es mi película favorita…

Danielle17: LO SABÍA! Santana, cuantas veces has visto esa película?

SantanaL: ... demasiadas

Danielle17: Perfecto. Te espero en Hendrix's en una hora. DÚCHATE que te huelo desde aquí. Xox

SantanaL: Te odio.

Me arrastro hasta la ducha y dejo que el agua fría me despierte completamente. Siempre me pasa esto en vacaciones. Hago planes y luego me dejo llevar por mi vaguería y termino encerrada en casa, comiendo y viendo series o películas. Antes tenía a mi madre o a Alison que me sacaban de casa y me obligaban a hacer cosas, ahora tengo a la pandilla de frikis de los musicales que me dejan vivir mi vida como quiero, así que…

Cuando salgo de la ducha, por fin despierta y con un poco más de ganas de salir al mundo exterior y perderme mi maratón mensual de Harry Potter, me visto y me maquillo ligeramente.

Cuando salgo del edificio, una bofetada de frío se me cala en los huesos. Tiemblo mientras me abrazo a mí misma y comienzo a andar las pocas manzanas que separan mi apartamento del bar en el que trabajo. Mientras ando voy haciendo una lista mental de las maneras de asesinar a Dani sin que me pille la policía, voy por la número 8 cuando por fin entro en el bar y me dejo envolver por el olor a cerveza, hamburguesas y calor humano. Voy directa la barra donde veo que está Dani sentada hablando con Jack, uno de los pocos trabajadores que le ha tocado ir a trabajar estas Navidades. Jack tiene el pelo tintado de azul y en forma de cresta, los brazos tatuados hasta las muñecas y un pircing en la nariz. Una vez has superado la primera impresión, es una de las personas más divertidas que he conocido nunca, y también una de las personas más ligonas del planeta. Más que Noah Puckerman y casi más que yo. Hace unos meses incluso hicimos una apuesta en el bar sobre quién podía conseguir más teléfonos de chicas en una noche. Me ganó por dos.

- Hoooombre, la diosa de ébano ha salido de la cueva.- me dice poniéndome una cerveza delante de mí cuando me siento al lado de Dani.

- Eso es racista Jack.- le digo mientras le doy un largo trago.

- Es descriptivo.- me dice con un guiño mientras da la vuelta y se va a limpiar vasos al otro lado de la barra.

- ¡Soy Puerto Riqueña, no afroamericana! – le chillo.

- ¡Eso díselo a los de inmigración! – oigo que me dice riéndose.

Sacudo la cabeza y le doy un abrazo rápido a Dani que ha estado mirando el intercambio de saludos con una sonrisa en la cara.

- ¿Entonces Harry moría? – me dice dándole un largo trago a su cerveza.

- Nunca lo sabré porque me has hecho parar la película.- le digo con un gruñido.

- Santana, te sabes las películas de memoria.

- Y los libros.- añado con un guiño.

- Y los libros.- asiente mientras choca su cerveza contra la mía, riéndose.- Creo que rompes el mito de que todos los frikis tienen que llevar gafas y son horribles.

- Santana Lopez, viviendo para romper mitos.

Pasan un par de minutos en los que ninguna de las dos habla, simplemente bebemos, las dos perdidas en nuestros pensamientos. No es incómodo, es el típico silencio en el que no te sientes presionada para llenarlo con conversaciones absurdas, además noto que Dani me quiere decir algo, así que espero en silencio hasta que se decida hablar.

- La semana pasada me acosté con Puck.- dice rápidamente, directa al grano. Me atraganto con la cerveza y no puedo evitar que se desparrame todo lo que tenía en la boca.

- ¿¡NOAH PUCKERMAN!?- digo incrédula mientras busco servilletas a mi alrededor para limpiarme la barbilla y toda la mesa. A lo lejos oigo las protestas de Jack pero no le hago caso. Dani y Puck. DANI Y NOAH.

- Si bueno, acababa de llegar de Lima y se pasó por el bar… me invitó a unas copas y fuimos a bailar y bueno ya sabes que me gusta la gente que sabe bailar así que una cosa llevó a la otra y fuimos a su casa y…

- Vale, sin detalles por favor.- le digo tapándome los oídos. – ¿Fue incómodo al día siguiente o te fuiste cuando estaba dormido?

- No… ese es el problema. Me desperté con él abrazándome, y luego me trajo el desayuno a la cama y todo.

Ahí es cuando tiro el resto de cerveza que me quedaba en el vaso. ¿Noah Puckerman quedándose con una chica toda la noche, abrazados, y luego llevándole el desayuno a la cama? ¿Se ha acabado el mundo y yo no me he dado cuenta o cómo está eso?

- ¿Puckerman llevándote el desayuno? – le digo incrédula, secándome con la mano la cerveza de los labios. Veo como mi incredulidad le duele un poco porque aparta la mirada y saca el labio inferior. Intento corregirlo rápidamente.- Es decir… a ver… en los pocos meses que le conozco no ha hecho eso nunca. Él es más como yo… ¡pero si incluso ha intentado constantemente que nos acostemos aunque sabe perfectamente que soy gay! Es Noah!... le deberás de gustar mucho.

- Hemos estado quedando estos días.- me dice sin mirarme a la cara.

- ¿¡QUEDANDO!? ¿¡HACIENDO QUÉ!?- digo alejando el vaso de mí, porque al ritmo que van las cosas voy a destrozar el local con tantas sorpresas.

- Fuimos al cine… y luego a cenar. Y ayer fuimos a Central Park a patinar sobre hielo.- me dice poniéndose roja. No sé qué me sorprende más, si Noah saliendo con alguien o Dani siendo del tipo de chica que le gustan las cosas románticas.

- Hostias Danielle. – digo y ella asiente con una sonrisa. - ¿Sabe que tú y yo casi nos acostamos?

- Sí, y dijo que la próxima vez le invitemos.- dice ahogando una sonrisa mientras bebe.

- Por dios…- pongo los ojos en blanco mientras sigo pensando en lo extraño de que Dani y Puck estén saliendo.- Parece que esta semana ha pasado de todo… Primero Quinn y Rachel, luego yo y Brittany y ahora tú y Puck….

Me callo enseguida, pero veo que Dani lo ha oído. Pongo cara de pánico mientras intento encontrar una solución a mi metida de pata.

- ¿Brittany y tú? ¿Qué ha pasado?- me dice sorprendida.

- Nada.- le digo evitándole la mirada.

- Santana Lopez, ¿qué ha pasado?- me dice cogiéndome del brazo.

- Nada Dani, déjame. –digo mientras busco a Jack con la mirada para que me ponga algo más fuerte, porque lo voy a necesitar.

- ¡TE ACABO DE CONTAR QUE ESTOY SALIENDO CON PUCK Y TU NO ME CUENTAS NADA! ¿Qué clase de amiga eres tú? Pensaba que podías confiar en mí.– me dice haciendo pucheros.

- NOS BESAMOS. – le chillo para que se calle.

- Hostias.- susurra.

- Ya.

- ¿Cuándo?

- En nochebuena, en mi habitación, antes de bajar a cenar.- le digo poniéndome roja al acordarme del momento, de los labios de Brittany sobre los míos, de su mano en mi espalda, apretando para juntarme más aún. Santana céntrate.

- ¿Y ahora?- me dice sonriendo.

- ¿Ahora qué?

- Dios Santana eres peor que un tío- me dice poniendo los ojos en blanco.- ¿Ahora cómo estáis? ¿Estáis saliendo? ¿Es incómodo?

- No bueno, a ver, no volvimos a hablar del beso aunque tampoco es que habláramos mucho entre nosotras porque no sabía que decir así que fue un poco incómodo. Luego al volver pues… nos despedimos en el aeropuerto porque ella tenía clase y ya está.- le digo.

- ¿Ya está? ¿Ni llamada ni nada?- me dice sorprendida.

- Nada.

- ¿No le has escrito un mensaje para quedar y hablar?- me dice horrorizada.

- ¿Hablar de qué?- le digo.

- Ah no sé… ¿qué te parece del hecho de que os habéis besado después de tres meses de querer hacerlo?- me dice exasperada.

- Pero es que no significó nada ¿vale?- le digo enfadándome.- Fue un beso que surgió en el momento. Nada más. ¡El beso no significa que vayamos a estar juntas y a tener bebés! ¡No estoy preparada para tener una relación con otra chica!

- No, sí que lo estás, pero eres una cobarde y tienes miedo de que salga mal.- me dice duramente.

- Que te den.- le respondo fríamente.

Cojo mi bolso y le lanzo un billete de 10 para pagar las cervezas. No me dice nada, simplemente me mira duramente, como si no le gustara lo que ve. Eso me hace enfadar aún más, ¿quién se cree que es para decir lo que tengo que hacer, para analizarme y decir lo que siento? Cuando salgo por la puerta oigo como me chilla:

- ¡Llámame cuando le hayas echado pelotas al asunto y hayas madurado!

Pero ya no le respondo. Vuelvo a casa rápidamente, demasiado enfadada para ver a la gente que pasa a mí alrededor, y cuando me doy cuenta ya estoy en mi edificio. Abro la puerta y entro en el portal donde me encuentro con la señora Hart, la anciana que vive varios pisos arriba de nosotros.

-Buenas tardes Santana hija.- me dice con dulzura y noto como se forma una sonrisa en mi cara pese a mi enfado.

-Buenas tardes señora Hart, ¿qué tal las vacaciones?- le digo mientras me acerco y le ayudo a entrar en el ascensor con las bolsas de la compra.

- Oh muchas gracias Santana cariño, las vacaciones aburridas como el resto del año.- me dice con un guiño.- ¿Y las tuyas?

- Movidas.- le digo con un gruñido y pulso el botón de mi piso.

-¡Oh! Espero que eso signifique que por fin estás con la bailarina rubia esa que tanto veía antes de vacaciones.- me dice con una sonrisa franca.

- ¿Qué? Yo… eh…- digo sorprendida. ¿Desde cuándo la señora Hart, es tan observadora? ¿DESDE CUANDO LA SEÑORA HART SABE QUE SOY GAY? – Es complicado.

- ¿Por qué?- me pregunta sinceramente. Cuando hace preguntas, se le arruga la frente de una manera adorable y el gorro de lana se le cala un poco más en la frente. Sonrío de lo adorable que es.

- Porque ahora mismo no puedo estar en una relación con ella. Ni siquiera sé si ella quiere.- le digo mientras oigo como paramos en mi piso y abro la puerta para salir.

- Oh cariño, créeme, ella quiere.- me dice con un guiño mientras la puerta se cierra y el ascensor se pone en marcha otra vez.

Me quedo en silencio un rato, parada frente a la puerta del ascensor sin moverme. ¿Qué cojones acaba de pasar? Entro en casa todavía confundida y saludo a Kurt y a Rachel que están en la cocina.

- ¡Santana has salido, por fin!- dice Kurt sorprendido.

- Lo dices como si nunca saliera Lady Lips.- le digo poniendo los ojos en blanco y lanzando mis cosas al sofá mientras me dejo caer en un taburete de la barra de cocina.

- ¿Cuántos días hace que no salías de tu cuarto?- me dice Rachel mientras pone en la mesa una ensalada.

- Varios.

- Una semana.- me dice Kurt.

- Mentira.- le digo haciendo pucheros. Cuando levanta una ceja y empieza a reírse le respondo.- ¡No hay pruebas!

- Come y cuéntanos cuál ha sido el sitio al que has honrado con tu presencia.- me dice Rachel sentándose enfrente mío y pasándome el plato de espaguetis al pesto.

- He quedado con Dani en el Hendrix's.- digo con la boca llena de comida.

- Osea que sabes lo de ella y Puck.- dice Kurt mientras le da un sorbo a su copa de vino.

- ¿¡Lo sabíais!?- les digo mirándolos incrédula.

- Tú también, su hubieras decidido salir de tu cuarto a socializar con tus amigos Santana.- me dice secamente Rachel.

- ¡Pero vosotros me lo tendríais que haber contado!- digo dolida.

- ¿Igual que tú nos has contado lo del beso de Brittany?- dice Kurt mirándome fijamente. Me atraganto con los espaguetis y comienzo a toser descontrolada. Ya está bien con hacerme atragantar hoy ¿no? Rachel me pasa un vaso de agua mientras espera pacientemente con una sonrisa estampada en la cara a que me recupere y hable.

- ¿Qué beso?- digo estúpidamente. ¿En serio Santana?

-¿En serio Santana?- me dice Rachel poniendo los ojos en blanco.

- ¿Cómo lo sabéis?- digo con la voz una octava más alta.

- Quinn es la mejor amiga de Britt.- dice Rachel como toda explicación. Puta Quinn, teniendo que contarlo.

- Bueno y qué.-les digo cruzándome de brazos.

- ¿Bueno y qué? ¿Te besas con el amor de tu vida y no nos lo cuentas? ¿Y CUANDO TE LO ECHAMOS EN CARA SOLO NOS RESPONDES CON UN 'BUENO QUÉ'? ¿BUENO QUE PASA CONTIGO SANTANA? ¡SOMOS TUS MEJORES AMIGOS!¿A QUE ESPERABAS A CONTÁRNOSLO?- me chilla Kurt enfadado.

- Vale a ver porcelana vamos a relajarnos.- le digo fríamente.- 1 No es el amor de mi vida. 2 Os lo iba a contar, solo que no sabía cuándo ¿vale?

- Vale, ahora explícanos por qué no la has llamado ni hablado, ni mandado un mensaje ni ido a su apartamento.- me dice Rachel más relajada aunque veo como está irritada conmigo.

- ¡Ella tampoco lo ha hecho! ¿Además qué se supone que queréis que hable con ella? Fue un beso sin más. No es como si fuéramos a salir ni nada.- les digo cabreada.

- ¿Por qué no?- me responde Kurt.

-¡Porque no estoy preparada!

-Eso es una excusa.- me dice fríamente Rachel y vuelvo a revivir la conversación con Danielle.

-Eres una cobarde Santana.- me dice incrédulo Kurt.

Y duele, duele mucho. Porque sé que tienen razón, que Dani tiene razón. Que no me estoy dando esta oportunidad porque me da miedo cagarla y perderla. Pero si lo digo eso me haría mostrarme débil y en mi casa siempre me han enseñado que eso es lo último, así que cierro barreras y me levanto a mi cuarto. En la puerta me giro, cruzándome de brazos.

-¿Quién os ha dicho que yo quiera salir con ella? Tenéis metido en esa ridícula cabeza que lo que quiero de Brittany es estar con ella. ¿Pero no os dais cuenta que lo único que quiero de ella es tirármela? Igual que al resto de chicas que me he tirado. Está buena, me la tiro. Pero resulta que me toca estar con ella en el mismo grupo de amigos. Por eso no quería tirármela, no quería besarla. Para que no pasara esto. ¿Quiero tirarme a Brittany? Obviamente. ¿Habéis visto el cuerpo que tiene? Pero ya está. No quiero tener que soportarla como novia. Así que meteros eso en la cabeza Fanny y Dorothy, porque ya me he cansado de que penséis que me podéis arreglar y ser una de vosotros.

Cierro la puerta tras de mí y apoyo la frente sobre la fría superficie. Tengo la respiración alterada y un nudo en la garganta y otro en la tripa. Ni siquiera sé por qué he dicho todo eso, pero creo que voy a llorar.

-Eres una mentirosa Santana.- me dice fríamente Rachel detrás de la puerta y me muerdo el labio.- Cuando arregles tu mierda, llama a Brittany y dile lo que de verdad sientes.


Al día siguiente me levanto con el sonido de la tele del comedor. 'Estamos por fin en el día de Fin de Año! Las precipitaciones serán leves a lo largo del día y creemos que no lloverá durante la noche…'

Mierda mierda mierda, Fin de Año. Me revuelvo en mi cama con los ojos cerrados. No me acordaba para nada de la fiesta de esta noche en el restaurante donde trabaja Quinn. Jodeeeeeeeeer. A la velocidad que corren los rumores en mi grupo de amigos, ya sabrán todos sobre la bronca de ayer. Me quedo congelada en mi lugar de la cama. Mierda Brittany. Mierda. Mierda. ¿Cómo he podido ser tan estúpida? Me incorporo al instante. Tengo que hablar con ella antes de que el resto le cuente lo que dije. Tengo que decirle que eso no es lo que pienso, que lo dije porque soy una cobarde, que no la quiero solo para un polvo de una noche. Miro la hora y veo que son las 3 de la tarde. Entro en pánico, en 4 horas tengo que estar en la fiesta. Maldito organismo que me permite dormir 16 horas seguidas sin despertarme.

Salgo corriendo al comedor y lo encuentro vacío. En la barra de la cocina veo una taza llena de café con una nota pegada 'Santana, Kurt se ha ido a arreglarse a casa de Blaine y yo tengo que ir a ayudar a Quinn. Tienes que estar a las 7 en la calle 32 con la 4 avenida. No llegues tarde por dios. Y al menos lee esto antes de las tres de la tarde. – Rachel Berry.'

Pongo los ojos en blanco ante la firma de la nota y miro el reloj '15:03'. Bueno, tampoco es tan tarde. Me apunto la dirección del restaurante en el móvil y entro en la habitación perfectamente ordenada y limpia de Rachel para coger el vestido que me voy a poner esta noche, que está colgado detrás de su puerta, recién lavado en la tintorería. Es un vestido negro, con tirantes finos y que llega hasta un poco más por encima de las rodillas. El restaurante donde trabaja Quinn es un sitio elegante así que no me puedo poner la mitad de los vestidos que hubiera llevado de no ser por el protocolo.

Ordeno rápidamente mi habitación y dejo sobre la cama el vestido, la ropa interior y las medias que me voy a poner. Me doy una larga ducha y me desenredo pelo por pelo antes de salir del baño a vestirme. Miro el reloj y veo que son ya las 5 de la tarde. Pongo música en el ITunes del portátil y comienzo a vestirme mientras suena Ray LaMontagne para relajarme. Me pongo la ropa interior de encaje rojo, para la ocasión, y me siento en el tocador para maquillarme y plancharme el pelo rizado de la ducha. Cuando por fin tengo el pelo perfectamente ondulado, me pongo el vestido que me queda como un guante. Hago una nota mental en agradecer a Kurt los retoques que le hizo para que se me ciñera más a la cintura y los tirantes quedaran totalmente sujetos, sin mostrar sujetador.

Me pongo los tacones negros de tacón fino y cojo el bolso, las llaves y el móvil. Son casi las 7 pero creo que si cojo un taxi rápido podré llegar. Salgo rápidamente del edificio y en seguida pasa un taxi… que no me hace caso.

- ¿No me has visto cabrón?- le chillo mientras veo como desaparece entre el mar de coches. –Mierda.

Cojo el siguiente taxi porque me pongo casi delante de él para que frenase. ¿En esta ciudad solo te hacen caso si te sacas las tetas? Le digo la dirección y nos ponemos en marcha. Son las 7 en punto. Me muerdo el labio mientras voy preparando las excusas que le voy a decir a Rachel cuando llegue.

El taxi no parece avanzar, el centro está lleno de miles de taxis que han tenido la misma maravillosa idea que yo, así que avanzamos 100 metros cada 10 minutos. Me llega un mensaje de Rachel chillándome para que llegue ya, pero cuando le explico mi situación parece convencerla así que deja de acosarme vía texto. Llego a las 7:35, salgo corriendo del taxi, lanzando el dinero sobre mi espalda y entro en el elegante restaurante. Es una sala enorme con lámparas de araña y grandes mesas donde la gente ya está sirviéndose la cena. A un lado han habilitado una enorme pista de baile enfrente de un escenario con un piano y varios instrumentos musicales. Miro a mí alrededor buscando a mis amigos y un hombre corpulento vestido de traje de chaqueta y con un pinganillo en la oreja me frena.

- No puedes pasar, es una fiesta privada.- me dice aburridamente. Le pongo los ojos en blanco.

- Mi nombre es Santana Lopez, estoy en la lista.- le digo irritada. Lo que me faltaba ahora era llegar aun más tarde por culpa de un gorila capullo.

- Un momento, por favor.- me dice mientras busca mi nombre en la libreta blanca. Al cabo de unos segundos debe de encontrarlo porque se hace a un lado y me indica un lugar del restaurante que es donde me debo de sentar.

- Gracias.- le digo mientras entro en la sala y veo en pelo engominado de Blaine.

Me abro paso y me voy arreglando el pelo mientras voy, me tapa la gente, pero sé que en mi mesa va a estar sentada Brittany. Se me hace un nudo en el estómago porque por fin voy a volver a verla y estoy nerviosa. Pero además porque no sé si alguien le ha contado lo que dije ayer. Sé que Rachel no ha abierto la boca, pero me preocupa Kurt, que es como el Gossip Girl del grupo. Si le pides que no lo cuente no lo hace, pero si no lo mencionas… portada al día siguiente. Llego a mi mesa y respiro fuertemente. Están todos sentados en una mesa redonda gigante: Rachel, Quinn, Kurt, Blaine, Puck, Dani, Tina, Mike, Sam, Mercedes… Brittany y Artie. Se me hace un nudo en el estómago. ¿Qué está haciendo él ahí? Mi llegada hace que paren la conversación.

- ¡Pooooor fin!- me dice Rachel haciéndome que me siente entre ella y Tina, en el único sitio libre de la mesa. Lo que me deja enfrente de Brittany y Dani, ninguna de las dos levanta la vista del plato de carne que tienen delante. Se me encoge el estómago.

- Me encanta tu vestido San.- me dice Tina sonriendo cálidamente. Le sonrío de vuelta.

- Tú también Tina.- le digo. Vuelvo a mirar a Brittany, pero está girada hablando con Artie. Aprieto la mandíbula y aparto la mirada de ellos.- ¿Qué cojones hace el friki aquí?- le susurro a Rachel.

- Porque es amigo de muchos de nosotros Santana.- me susurra en el oído.

-¿Y han venido en pareja?- le digo.

-Sí.- me responde, y cierro los ojos un segundo mientras intento asimilar el dolor que me produce el nudo del estómago.

-¿Están juntos otra vez?- le digo en apenas un susurro, incrédula.

-No creo, creo que solo han venido juntos hoy. En realidad eres la única que no viene con pareja, Santana.- me dice tristemente.- No te preocupes, no están juntos.

-Ya, pero han venido juntos.- le digo apartándome su mano de mi brazo.

El resto de la noche pasa lentamente. Tengo un camarero asignado para que me traiga personalmente el vino que, conforme va pasando el tiempo, pido más rápidamente. No puedo apartar la vista de la imagen que tengo delante de mí. Brittany y Artie conversando, riendo juntos. Cada pocos minutos Artie baja la vista hacia su pecho y yo me trago las arcadas que me produce verlo. Una parte de mí me está chillando que me levante y haga algo, que la bese delante de todos para que sepan que es mía y otra parte, la más racional, me está cantando un 'te lo diiiiiiiiiiiiije'. Cuando, al cabo de una hora, Artie apoya su brazo en el respaldo de Brittany, no lo puedo soportar más.

-Necesito ir al baño.- digo levantándome rápidamente.

El vino me ha afectado un poco más de lo que creía así que me tambaleo unos segundos hasta que por fin consigo estabilizarme y llegar al baño intacta. Abro las puertas de un tirón y apoyo las manos en la pila de cerámica. Levanto la vista hacia el espejo, y me veo reflejada. Parece que vaya a tener un ataque de ansiedad o algo por el estilo. Cierro los ojos y me obligo a respirar por la nariz y a contar lentamente hasta 100. Voy por 72 cuando se abre la puerta del baño a mis espaldas y oigo como alguien entra.

- Oh Santana…- oigo a Rachel decir. En seguida noto como unos brazos me rodean y aprietan fuerte.- Tienes que hablar con ella, esto no puede seguir así.

-Tienes razón.- le digo sin fuerzas para negarlo. No puedo estar así de afectada solo por ver como Brittany hablar y ríe con su ex novio mientras este le acaricia de vez en cuando y se la come con sus ojos. Debe ser el vino. Sí, es el vino.

- ¿Cómo has dejado que esto te afecte tanto?- me dice haciéndome girar para mirarla fijamente. Normalmente soy un poco más alta que ella, pero ahora que las dos llevamos tacones, y los suyos son más altos, estamos a la misma altura, ojos con ojos, y no estoy acostumbrada. Es como si de repente si ella tuviera todo el poder sobre mí.

- No me afecta.- le digo estúpidamente.

- Santana… creía que ya habíamos pasado por esto.- me dice tranquilamente.

- Rachel, ya hablamos de esto ayer. NO LA QUIERO. Metete eso en la cabeza.- le digo fríamente. Mientras me doy la vuelta y comienzo a secarme las manos para que no me mire los ojos y sepa que estoy mintiendo.

- ¿En serio? ¿Te piensas que me voy a creer eso?- me dice despectivamente.

- ¿Por qué?- le digo desesperada.- ¿Por qué no me crees?

- ¿Por qué necesitas que te crea?- me dice sorprendida al ver que he empezado a llorar.

- ¡Porque si me crees eso querrá decir que todas las excusas que me estoy montando en mi mente son reales, que solo la quiero para tirármela y que no la quiero, que no siento nada por ella! ¡Porque si tú te crees eso yo también me lo puedo creer!- le digo mientras intento controlar las lágrimas que comienzan a bajar por mis mejillas. Apenas puedo respirar y me arde la garganta.

- Santana no tienes que hacerte esto. No tienes que negarte esto. – me dice Rachel intentando abrazarme.- ¿Por qué te estás haciendo esto?

- ¡Por qué no sé cómo querer a alguien! No sé cómo actuar. No sé qué está bien y qué está mal. Porque estoy jodida, y destruyo todo.- añado con un susurro.

- Santana…- dice mientras me abraza fuertemente y me acaricia el pelo. Me aprieta fuertemente contra ella y la pila, y aunque la posición es incómoda, me dejo abrazar. - ¿Cuántas veces te tengo que decir que te olvides de todo lo que te dijo Alison? Eres increíble, y Brittany lo sabe. ¡Joder! Si hasta ha estado esperando toda la semana por ti, esperando a que la llamaras o le hablaras. Y ha esperado a que la besaras durante 3 meses. ¡3 meses!

- No sé cómo arreglarlo, Rach.- le digo tristemente. Y es la verdad. No sé cómo arreglarlo. Como dar el paso y hablar con ella de sentimientos. Nunca lo he hecho y nunca he pensado que lo fuera a hacer.- Ni siquiera sé que quiero.

- Claro que lo sabes, idiota.- me dice sonriendo mientras me arregla el maquillaje.

- No sé cómo conseguirlo.

- Es fácil porque ya lo tienes.- me dice mientras me quita la máscara corrida de los ojos. Resoplo ante su comentario romántico, pero le sonrío agradecida. El nudo de mi estómago está reducido considerablemente.- ¿Sabes qué puedes hacer? Cántale.

- Rachel sabes que no canto.- le digo seriamente.

- No, no cantabas. No cantabas por culpa de Alison y de tu padre, porque pensabas que ya no merecía la pena seguir tus sueños. Pero te apuntaste a NYADA. Los estás volviendo a seguir Santana.- me dice.

- Ya pero…

- No. Además ya has cantado antes. Le cantaste a Brittany en el Glee Club. Vuelve a hacerlo.- me dice alejándose de mí y colocándome bien el pelo.- Ahí fuera hay un escenario, incluso un piano. Toca algo. Toca algo para ella y la tendrás a tus pies.

- Yo…- digo insegura. Me muero un labio sopesando los pros y contras.

- No hay peros que valgan. Te voy a apuntar en la lista. Estate preparada.-y con esto sale por la puerta.

- Me obligo a respirar varias veces más antes de volver a mirarme en el espejo y ver que Rachel me ha arreglado todo el maquillaje y el pelo y que no parece como que he estado llorando hace solo unos minutos antes. Cuando he tomado la decisión, salgo dignamente por la puerta del baño y regreso a la mesa, donde se han levantado todos y están en la pista de baile. Dejo mi bolso en la mesa y me uno al grupo.

- Hot mamaaaaa- me susurra Puck por detrás antes de abrazarme y empezar a bailar conmigo.

- Puckerman, manos fuera que ahora eres un hombre fuera del mercado.-le digo con un guiño.

- Veo que ya te han contado la buena noticia.- me dice ilusionado, como un niño que ha encontrado un caramelo.

- Sí… y sigo sin saber que ha visto Dani en ti.- le digo bromeando mientras bailamos. Se ríe unos segundos antes de contestarme guiñándome un ojo.

- Si quieres vamos al baño y te lo enseño.- me dice riéndose.

- ¡Puckerman!- le digo riéndome. Aunque paro de reír cuando veo a Dani acercarse. Todavía no hemos hablado desde la pelea.- Hola.

- Hola.- me dice sonriendo tímidamente.- Me encanta tu vestido.

- Tú vas muy guapa.- le digo sonriendo cálidamente. Parece que estamos en tregua. – Te quería decir que tenías razón. Estaba siendo una cobarde. Pero voy a arreglar eso.

Asiente seriamente y luego me da un abrazo fuerte. Se lo devuelvo totalmente agradecida de que ahora las cosas estén bien.

- ¿Sabes que lo hacía por ti, verdad?- me susurra.

- Sí, pero yo estaba siendo mi versión idiota y asustada.- le digo tristemente.

- ¿Qué tienes en mente?- me dice.

- Ya verás.

Al cabo de un rato acabo bailando con Rachel y Kurt, que me asegura varias veces que no ha dicho nada a nadie y que se alegra de que haya entrado en razón. Bueno, se alegra aún más cuando le digo que voy a cantar.

- ¿VAS A CANTAR? ¿QUÉ CANCIÓN? ¿TE PUEDO HACER LOS COROS?- me dice mientras salta a mi alrededor.

- Definitivamente no, Lady Lips.- le respondo secamente a lo que me responde con un bufido.

- ¿Sabes qué canción vas a cantar? – me dice Rachel preocupada.

- Puede.- le digo con un guiño mientras me río de su reacción.

- ¡Santana! ¡Pero que tienes que salir a cantar en 5 minutos!

- ¡Dios Berry déjame en paz!- le digo.

Me alejo de ella entre la multitud y me acabo encontrando de cara con Brittany. Nos quedamos las dos paradas en silencio.

- Hola.- le digo. Lamentable Santana.

- Hey.- me dice tímidamente. No hay besos ni abrazos, nada. Nos quedamos mirándonos.

- Yo… quería hablar contigo de una cosa.- comienzo a decir. Vamos Santana tú puede, échale huevos.- Verás, toda esta semana he estad- me interrumpe la banda de música, que ha dejado de tocar y el cantante comienza a hablar.

'Queremos hacer una interrupción porque se nos ha comunicado que hay una señorita que querría hacer una actuación. Y aunque normalmente no lo hacemos…tiene una amiga muy muy muuuuuuy persistente.- dice la voz del cantante, mirando exasperado a Rachel que está roja mientras el resto de nosotros nos reímos.- Así que por favor, señorita Santana, hónranos con su presencia en el escenario.'

Miro a mi alrededor y veo miradas sorprendidas dirigidas a mí. Brittany tiene incluso la boca abierta. Le sonrío y me acerco a susurrarle.

- Escucha atentamente.

Me separo de ella y del resto y me acerco al escenario. Subo por las escaleras del lateral y entonces es cuando comienzo a sudar. ¿Dios dios dios ese foco es necesario? ¿Cuánta gente hay aquí? ¿Porque me miran? ¿Es esto necesario Santana? Bájate ya, no hagas el ridículo. Pero me sigo acercando poco a poco al cantante y le susurro la canción que voy a tocar. Asiente sorprendido y se va para comunicarlo al resto de la banda. Se levantan todos y me siento en el piano. Acaricio las teclas mientras cierro los ojos y cuento hasta 10. Cuando abro los ojos, busco entre la gente a Brittany, que está mirándome sorprendida.

- Yo… me llamo Santana Lopez.- digo insegura mientras la gente guarda silencio.- En los últimos meses he hecho muchas cosas mal, y esta semana he sido una completa idiota.- me río entre dientes porque ni siquiera me creo que esté aquí. Clavo la mirada otra vez en Brittany, que se está rascando la punta del dedo como hace siempre que está nerviosa. Sonrío suavemente. –Bueno… pues esta es mi manera de pedir perdón.

La gente sigue en silencio, esperando. Cierro los ojos una vez más y cuando por fin los abro comienzo a tocar el piano.

Wise men say only fools rush in

But I can't help falling in love with you

Shall I stay

Would it be a sin

If I can't help falling in love with you

Levanto la vista de las notas del piano y miro fijamente a Brittany, esperando transmitir todo lo que siento con esta canción. Con forme avanza la canción veo como comienza a llorar y cuando algo moja mi mano, veo que yo también estoy llorando. Esto es más difícil de lo que había pensado antes. No es subir aquí y cantar una canción de amor, no. Es subir al escenario y exponer tu alma, tus pensamientos a la audiencia. Exponer mis sentimientos a Brittany. Pese a todo es una liberación. Conforme voy tocando, poco a poco voy sonriendo, nuestras miradas se cruzan y veo como se está quitando las lágrimas de los ojos. No sé interpretar su reacción. No sé si le está gustando, si me odia por ponerla en esta situación, si es demasiado tarde… Solo puedo continuar cantando, tocando.

So won't you please just take my hand, and take my whole life too

Cause I can't help falling in love, in love with you

Acabo de cantar y dejo que la última letra del piano se quede flotando en el aire, manteniendo el clima. Cuando desaparece, la sala irrumpe en aplausos. Sonrío nerviosa mientras me levanto, aún sigue el aplauso e incluso oigo algún que otro silbido de mis amigos, pero yo solo puedo mirar a Brittany que no está aplaudiendo, simplemente me devuelve la mirada, que me hace estremecer de nervios.

- ¡Bueno bueno bueno! ¿Quién iba a saber que esta mujer tan pequeña iba a tener tanta voz escondida ahí dentro? ¡Enhorabuena! ¡Sube a cantar las veces que quieras!- me dice el vocalista con un fuerte abrazo y una inclinación de cabeza.

Bajo las escaleras sin apartar la vista de Brittany que viene directamente a mí, me quedo en el sitio viéndola acercarse, como un león a su presa. Cuando está delante de mí, a apenas 10 centímetros, frena.

- ¿Iba por mí?- me dice insegura, como si no la hubiera estado mirando durante toda la canción, a ella y a nadie más.

- Sí.- digo incapaz de decir nada más, porque la tengo tan cerca y soy incapaz de pensar cuando está tan cerca, y mucho menos después de la forma en la que se ha acercado, tan decidida.

Antes de que pueda añadir nada más, me rodea la cara con sus manos y de repente sus labios están sobre los míos. Cierro los ojos de golpe, dejando que me ahoguen todos mis sentidos. En el momento en el que sus labios tocan los míos tengo la sensación de estar donde pertenezco, de estar en casa. Nunca más estés tanto tiempo sin besar a Brittany, ¿me has oído Santana Lopez? Encaja sus labios contra el mío inferior y tira de él, mandando escalofríos por todo mi cuerpo y haciendo que enrede mis dedos en su pelo. Noto su lengua contra mis labios, pidiendo permiso, así que tardo un microsegundo en concedérselo y dejarle paso. Cuando nuestras lenguas se encuentran me tiemblan las rodillas y me tiene que sujetar aún más fuerte contra ella. A los pocos segundos va ralentizando el beso, igual que hice yo la primera vez, hasta que simplemente estamos labios contra labios, respirando el mismo aire.

- No tenías por qué hacer eso. Sé que aún no estás cómoda cantando.- me dice mientras me acaricia la mejilla.

- Estoy cómoda si te canto a ti.- le digo en un susurro. ¿En serio Santana?

- Gracias.- me dice mientras se separa de mí un poco. Poco a poco vuelvo a ver con claridad mí alrededor. Le acaricio ahora yo la mejilla, y algo se enciende en mi pecho cuando lo hago. Cuando por fin puedo hacerlo sin sentirme culpable.

- Siempre que quieras Britt.- le digo, y me inclino para volverla a besar.

Pero entonces oigo una voz a mis espaldas que me hace girar de inmediato.

- Ummm… no quisiera interrumpir pero… ¿Santana Lopez?- me dice un señor de unos 55 años, vestido con traje gris de chaqueta y con pinta de ejecutivo multimillonario. Levanto una ceja enfadada por no haber podido besar a Brittany.

- ¿Sí…?- le digo

- Mi nombre es Mick Teller y represento a Columbia Records y cuando te he visto cantar…- dice sonriendo mientras yo me quedo totalmente inmóvil.- Verás, creo que podría hacerte un hueco esta semana para que te pasases por las oficinas y ver tus posibilidades.

- No entiendo que quiere decirme, señor Teller.- le digo una octava más alta de lo normal. No puede ser, no puede ser.

- Me gustaría representarte Santana, me gustaría que fueras la próxima estrella de la discografía.

- ¿¡Qué!?


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