'Capitulo especial'


_37_ Contrarreloj...

Domingo, 3:30PM...

La lluvia comenzó a nivelarse y la tormenta se pintaba tranquila... la tarde empezó con fríos golpes de aire y el cielo a hacerse cada ves mas oscuro de colores grises mezclados con negros. Chad encendió la radio con música tranquila; entre pianos y violines.

—¿Chad...? —lo mira extrañado

—Solo quería encender la radio un poco... —le contesta ya con los ojos cristalizados—. Te contare..., lo... lo haré...

Flashback (Chad cuando tenia 14 años)

Chad se encontraba en la escuela secundaria... el chico se mostraba aburrido ante la clase; sentado en su banca esperando poder salir de ahí cuanto antes...

—¡Vamos avanza! —murmura mirando y mirando el segundero del reloj colgado en la pared de su salón.

—Chad... —se escucha una voz muy lejana dentro de sus pensamientos.

—¡Vamos mas rápido! —aun mirando el reloj—. ¡Mas rápido! ¡Mas rápido!

—¡Chad! —le grita la maestra sentada en su escritorio.

—¿Ah...? —despega su mirada y mira a todos sus compañeros de clase los cuales lo miraban fijamente observando las distracciones del moreno.

—¡Chad si no pones atención te saldrás de mi clase sin asistencia! —apuntándole con su alargado y arrugado dedo.

—Si maestra... pondré atención... —le contesta agachando su cabeza; tímidamente mientras todos sus compañeros se reían fuertemente de el.

La clase termino y Chad tomo su mochila para salir rápidamente del salón. El chico caminaba por los pasillos; aburrido y decaído... no se sentía muy bien, el pequeño tenia un dolor de cabeza insoportable y lo único que quería era acostarse en su cama y dormir el resto del día. Pero, cuando estaba dispuesto a salir, escucho un alboroto proveniente del baño de chicos y no dudo ni un segundo en ir a investigar. En cuanto el moreno entro un grupo de jóvenes salió corriendo del pequeño lugar; entre risas y murmullos. Chad comenzó a caminar de puntitas; muy lentamente hasta el rincón del baño, donde para su sorpresa encontró a un joven en cuclillas con la cabeza baja y abrazando sus piernas; justo en el rincón: cerca del inodoro.

—Chico... ¿Estas bien?... —pregunta el moreno mientras el joven levantaba lentamente su cabeza; mostrando grandes cantidades de sangre que escurrían lentamente desde su nariz pasando por sus rosados labios hasta llegar a su barbilla y cuello.

El chico mostraba un despeinado cabello negro y piel color ceniza. Su mirada todo el tiempo la mostraba soñolienta y decaída con unos ojos muy oscuros los cuales la mayoría del tiempo pareciese como si tuvieran las pupilas dilatadas... tenia unas enormes ojeras color amarillas debajo de sus ojos por cansancio, pero aun así siempre mostraba una tierna y enorme sonrisa..., su gran palidez era causada por desmayos constantes y epilepsia... En varias ocasiones sus niveles de glucosa bajaban rápidamente y el chico solamente caía al suelo... ¿Pero porque?... bueno el esquelético chico portaba ya una conocida y desastrosa enfermedad en su cuerpo llamada... Sida (VIH).

—Si estoy bien... —contesta con voz temblorosa agachando su cabeza de nuevo.

—Vamos yo puedo ayudarte... —acercándose el moreno a el; tratando de ver su mirada pero sus rodillas la ocultaban.

—¡No me toques!. —le grita aun con la cabeza baja. Chad solo se mantuvo distante por unos segundos; inclinándose para tratar de verlo.

—...Esta bien lo que digas... —contesta dejándolo tranquilo y sosteniendo su mochila; dando media vuelta para salir de ahí, pero cuando se disponía a salir el chico lanzo una cortante voz para detenerlo.

—Esp... ¡Espera...! —Chad se detiene ya casi en la salida—. No me dejes solo... —Chad se regresa lentamente con el, mientras el chico intentaba ponerse de pie, Chad solo se acerco para ayudarle...

—¡Te dije que no me tocaras!...

—Solo trato de ayudarte... —el joven se levanta; sosteniéndose de la puerta mostrando su camisa desfajada; llena de sangre y los pantalones caídos.

—¡No necesito ayuda!... —mirándose lentamente al espejo, para después lavarse rápidamente todo su rostro manchado.

—¿Quien te hizo eso? —pregunta con mucho cuidado esperando que ya no le gritara.

—¡Unos idiotas...! —pausa para escupir en el lavabo—. ¡Buenos para nada, malditos infelices! —el coraje del chico hacían que al moreno le diera miedo de estar ahí, pero aun así se quedo para ayudarlo.

Después de unos minutos incomodos Chad se disponía a marcharse pero el chico inmediatamente le dio la mano curvando la espalda.

—¡Dylan! —mostrando una sonrisa—. Me llamo Dylan, es un gusto...

—Chad... —tomando su delicada mano; contestándole el saludo—. También es un gusto...

—No te vayas... —le dice soltando su mano.

—Lo siento pero... tengo que irme, en mi casa me esperan...

—¡Oh! si esta bien... —le contesta mientras el moreno salía del baño, pero algo en ese chico hizo que el zarigüeya se girara para entrar al baño otra vez...

—¡Dylan!...

—¿Si?... —le contesta mirándolo; levantando su cabeza.

—¿Quisieras ir por un cono de helado? —le pregunta mostrando una sonrisa la cual hizo que al pálido se le levantaran los ánimos.

—¡Claro! —responde alegre; levantando su mochila del suelo para salir—. ¿Y cual es tu mantecado favorito? —le pregunta al moreno mientras ambos cruzaban el pasillo de la escuela.

—¡Pues...! —se queda pensando mirando el techo—. ¡El chocolate es mi favorito!... ¿Y a ti?...

—¡Vainilla! —pasando su lengua por sus gruesos labios.

—¡Si también ese me gusta!

Ambos chicos reían mientras encontraban mas cosas en común... Después de varias semanas de conocerse, Chad lo invitaba a su casa a comer, cenar y aveces a dormir..., pero la mayoría del tiempo el chico tosía o caía enfermo y esto a Chad lo empezó a preocupar cada vez mas. Una vez el chico no fue a la escuela y el moreno se dispuso a ir con el después de clases. Al salir de la escuela camino varias cuadras hasta llegar con su amigo, su madre inmediatamente lo dejo entrar hasta su cuarto donde el pálido yacía enfermo con un termómetro en la boca.

—¿Estas bien Dylan?... —el flacucho abrió lentamente los ojos para mirarlo.

—Si pequeño amigo... estaré bien para mañana... —tosiendo un poco para después quedarse lentamente dormido mientras el moreno acariciaba su cabello oscuro.

Pasaron tres días completos para que el chico se pudiera levantar de su cama pero después de una semana el moreno lo invito a su casa y mientras jugaban videojuegos: en el cuarto de Chad, el pálido soltó el control de la consola; cayendo de espaldas en la alfombra y retorciendo su cuerpo varias veces mientras ponía los ojos en blanco con sus manos engarruñadas y contraídas... Chad se asusto muchísimo, el chico se desespero; saliendo del cuarto para llamar a su madre con un grito agudo de auxilio, inmediatamente llegaron los paramédicos y el chico se marcho en una ambulancia. Al día siguiente este fue a visitarlo al hospital con unas flores y una caja de gomitas junto con un gran bote de mantecado de vainilla ¡El helado favorito del chico!... el moreno le contaba chistes a su amigo y ambos reían sin parar, el chico ya se sentía mejor y lo darían de alta en la tarde, después de varias horas, su nuevo amigo le contó su historia acerca de su enfermedad, la enfermedad culpable de aquel día de diversión. De hecho Chad lo tomo muy bien, su amigo tuvo el valor de contárselo y eso es muy importante para el pequeño.

—¡Pase lo que pase yo siempre seré tu amigo! —lo abraza Chad; apretando su camisa blanca con bolitas azules que le dieron en el lugar.

—¡Claro que siempre seremos amigos...! —después de decir eso, el pálido lo tomo de las mejillas al pequeño y lo beso lentamente... Chad se echo para atrás asustado, aquel beso le había gustado mucho, ambos se mostraron tímidos y con las mejillas coloradas, ¡Aquella tarde no podía ser mas perfecta!...

Un viernes en la mañana Chad se encontró con su amigo pálido justo en la parada del autobús... ambos chicos fueron a la escuela. El moreno entro a clases pero al salir directo al receso (hora del desayuno), este no encontró a su amigo en la mesa del gran comedor: donde siempre se sientan... Después de terminar su comida y de esperarlo, el zarigüeya se levanto para buscarlo por toda la escuela sin tener éxito. El moreno pensó rápidamente que su amigo pudo haberse sentido mal de nuevo, así que después de clases este corrió inmediatamente a la casa del chico a buscarlo... El zarigüeya llego con el cuerpo sudado; presuroso por encontrar a su amigo... Su madre abrió la puerta diciéndole que aun no llegaba de la escuela y eso asusto al pequeño.

El moreno salió corriendo de ahí directo a la escuela de nuevo... El chico pregunto por su amigo en todos los lugares posibles..., algunos profesores comentaron que lo vieron en sus clases mientras otros respondían todo lo contrario. El zarigüeya se mostraba desesperado y asustado por la ausencia de su amigo, hasta que un conserje de la escuela se acerco a el y le dijo: que vio a un chico de estatura media cerca de las gradas del campo de baseball; con las descripciones que el moreno decía.

El pequeñín salió corriendo del aula hasta llegar al enorme campo de la escuela... y efectivamente su amigo se encontraba ahí de nuevo con la cara ensangrentada y llorando desesperadamente. Después de que el moreno le regañara fuertemente por asustarlo lo llevo al baño de la escuela para limpiarlo...

—¡¿Quien te hizo eso?! ¡Dímelo! —mirándolo furico directo a los cristalizados ojos de su amigo—. ¡Fueron ellos verdad! —el pálido solo asintió con la cabeza mientras el moreno golpeaba fuertemente el espejo casi por romperlo—. ¡Malditos hijos de puta! ¡¿Pero porque te golpean?!

—¡Por ser gay! —le grita; echándose al suelo para llorar—. ¡Me golpean por ser diferente a ellos! ¡Por ser un maldito marica! ¡Un estúpido marica que se deja golpear por esos imbéciles! —después de que ambos lloraran, su amigo le confeso que en su niñez su tío (ya en la cárcel) había abusado de el sexualmente donde por su culpa atrapo... bueno ya saben... esa enfermedad destructora de vidas. El zarigüeya llevo a su amigo hasta su casa, donde sus padres se encontraban desesperados con el teléfono en mano.

Al día siguiente el moreno se propuso a ir con su amigo; para invitarlo a jugar a su casa. La madre del chico lo dejo pasar, pero al llegar a su cuarto el moreno; abrió la puerta lentamente.

—¡Dylan! ¿Donde estas?... —pregunta buscando en el armario y de debajo de su cama sin encontrarlo... hasta toco la puerta del baño de su amigo sin recibir respuesta, ¿Donde estará?... después observo la venta abierta y supuso que había subido al techo, pero tampoco se encontraba ahí arriba—. ¡Dylan! ¡Ya sal de ahí de donde quiera que estés! —le grita entrando por la ventana—. ¡Sabes que no me gustan estos juegos de escondite! —camino y abrió lentamente la puerta del baño donde encontró a su amigo sentado en el escusado el cual al parecer se asusto subiéndose los pantalones rápidamente.

—¡Lo siento Dylan! ¡Perdón...! —se disculpa mirando a su amigo el cual mostraba una mirada de terror muy pero muy asustado. El pálido irguió su cuerpo mostrando en sus pantalones una enorme mancha de sangre justo en sus partes bajas, después de eso, Chad salió corriendo en llamada de auxilio por los padres de su amigo. El flacucho fue a dar directo al hospital otra vez. Al parecer el pálido se rebano casi por completo su pene, la mitad de este...

—¡¿Por que lo hiciste estas loco?!... —regañándolo en la camilla del hospital.

—¡Por ser gay odio ser gay!... ¡Mi vida esta contrarreloj por esa estúpida enfermedad! ¡Y ya no tengo vida! ¡Mi vida es asquerosa! ¡Es una completa basura! —llora fuertemente mientras el moreno mostraba en su rostro desesperación combinado con furia.

—¡Eso no te da permiso de hacerlo! ¡No debiste haber hecho esa estupidez! —llorando en el pecho de su amigo—. ¡Sabes que siempre seremos amigos tonto! ¡Lo sabes!..., ¡Saldrás adelante... sabes que te quiero muchísimo! —después de decir eso el pequeño le dio un beso tierno y profundo a su amigo... para después salir del cuarto enojado muy enojado por lo que hizo... eso fue algo que Chad no pudo soportar mas.

Un día... ¡Veinticuatro miserables horas que no vio a su amigo! ¡Veinticuatro estúpidas horas que pudo ir a visitarlo a su casa pero no lo hizo!... El zarigüeya se mostraba aun muy enfadado con su amigo y decidió castigarlo con no verlo ni dirigirle la palabra por ¡Unas malditas veinticuatro horas! ¡Una gran estupidez! ¡Un gran maldito error!...

Fin Flashback.

—¡¿Que paso después?! (5:30PM) —pregunta el mapache mientras su amigo estacionaba su auto cerca del mirador que le prometio.

—Si supieras Rigby... ¡Si supieras cuanto me arrepiento de esa estúpida decisión! —comenzando a llorar mientras el mapache lo abrazaba fuertemente.

—Si no quieres contarme el resto lo entiendo... ¿Esta bien?... —le contesta mientras su amigo levantaba lentamente su cabeza.

—Fui al día siguiente a su casa... —hace una pausa—. ¡Se suponía que estaría en reposo completo pero no estaba en su cama!... —lo miraba Rigby fijamente, pero el zarigüeya solo observaba las gotas de agua caer por todo el parabrisas—. ¡Abrí la puerta del baño lo mas rápido que pude, pero... ya era demasiado tarde..., lo encontré tirado con un maldito frasco de medicina en la mano!... ¡Ya estaba muerto!... —Rigby se quedo pasmado y perplejo a lo que dijo; con la boca abierta—. Los doctores dijeron que fue por tragar un gran cumulo de pastillas... —recostándose lentamente en las piernas de Rigby quedándose callado; sollozando y sin mas que decir... el mapache solo acariciaba el sedoso cabello de su amigo muy despacio y con mucho cuidado; suspirando repetidamente y pasando saliva rápidamente...