_39_ Té amargo...

Lunes, 3:00AM...

La noche se presentaba fría, había terminado de llover pero aun así se mostraba un poco de llovizna cubriendo gran parte de la ciudad... Jeremy marcaba en su celular; sentado en el sofá de la casa... aunque el zarigüeya ya no viva ahí, de todos modos le prometio al chico de anteojos que le marcara al teléfono cuando llegara al departamento y no lo hizo...

—¡Chad contesta! —se encuentra Jeremy en el sofá de la sala; desesperado muy desesperado por contactar a su amigo sin percatarse de Thomas el cual se hizo presente; bajando las escaleras...

—¿Pasa algo? —le pregunta Thomas; terminando de bajar las escaleras y acercándose al chico de cabello blanco.

—¡Tu! —se levanta señalándolo.

—¡Yo no hice nada! —empieza a corretearlo Jeremy, mientras Thomas huía despavorido; dando tres vueltas al sofá para después saltar la mesita de centro y correr directo a la cocina; donde Jeremy lo alcanzo junto a la despensa; sujetándolo de su playera negra y levantándolo del suelo.

—¡Ya se que andas de detrás de Chad! —cargándolo del cuello de la playera—. ¡¿Donde esta?! —preguntando de una manera muy irritada y furica.

—¡No lo se! —pataleando; tratando de soltárse—. ¡La ultima vez que lo vi fue el día del parque! ¡Lo juro! —apenas podía responder, su rostro ya se mostraba rojo y morado a la vez. Jeremy lo soltó y se sentó en una de las sillas de la mesa; tratando de calmarse.

—¡Iré a buscarlo...! —responde Jeremy levantándose de la mesa; haciendo movimientos bruscos con las manos.

—¡Pero no sabes por donde empezar! —sacando su celular del bolsillo—. Andaba buscando a Rigby para pedirle que me acompañara por unos cigarrillos ya que no conozco aun la ciudad del todo... pero no lo encontré y lo admito busque a Chad pero tampoco estaba al igual que Mordecai...

—¡Cierto! ¡Mordecai! —marcando en su celular—. Tal vez el sepa donde este...

—Ya lo intente, no responde... creo que solo queda esperar... —guardando su teléfono al igual que Jeremy.

Mientras tanto... Mordecai suspiraba abrazando a Rigby, ambos se quedaron completamente congelados... como si los cubrieran con un manto de agua helada que les erizaba cada uno de los vellos de la piel...

—...Mo... ¡Mordecai! —suelta las palabras con un suspiro rápido mirándolo a los bobos ojos soñolientos de su amigo—. ¿Por qué hiciste eso?...

—No lo se... —le contesta; mirándolo fijamente, lo único en lo que pensaba el chico pálido era en abrazar fuertemente a su amigo y darle besos por todo su cuello...

—...¿Mordecai?...

—...Rigby... yo... —el chico tenia un dolor de cabeza insoportable, lo único que quería, lo único que deseaba, lo único que pasaba por su mente en esos momentos; era en decirle lo que su corazón sentía.

—...Shhh... ¿Escuchas eso?...—interrumpe a su amigo; pasando su dedo indice por la boca del larguirucho. Una risa de una pequeña se escuchaba afuera de la habitación, la cual hizo que los chicos salieran de la mesa presurosos por saber quien era...

—Rigby, ¿Escuchaste eso?... —temblando.

—Si... —le responde; saliendo ambos del invernadero directo al pasillo donde muy al fondo de este se encuentra una pequeña de vestido negro; muy pomposo y un sombrero estilo pamela; color negro el cual le tapaba completamente los ojos y solo mostraba una sonrisa de oreja a oreja. La pequeña comenzó a llamarlos con la mano; corriendo directo a un cuarto oscuro con la puerta abierta. Mordecai y Rigby cruzaron el pasillo hasta llegar a la habitación, Rigby recorrió las cortinas para dejar entrar un poco de luz.

—¡Ahh! —grita Mordecai dando un pequeño salto hacia atrás.

—¡¿Que pasa Mordecai?!...

—Nada..., esa tonta muñeca me asusto... —responde señalando el objeto sentado en una mecedora ya vieja hecha de madera. La muñeca era de plástico; tenia cabello rubio, ojos; azules y mejillas; rojas, cubierta de un vestido blanco completamente tejido de estambre.

—¡¿Que están haciendo aquí?! —entra gritando una sombra oscura con una linterna en la mano... la misma sombra de zapatos negros que Rigby temía tanto con encontrarse de nuevo. Ambos chicos gritaron y saltaron a la cama; abrazándose como niños pequeños.

—¿Rigby?... —entra Chad preguntando al cuarto junto con el extraño sujeto de zapatos alargados...

—¡¿Chad?! —responden sorprendidos ambos chicos.

La sombra oscura que tanto temían nuestros amigos en realidad era el dueño de esa increíble casona–mansión... Chad les explico a ambos miedosos que la casa se encontraba habitada y que no debieron entrar espontáneamente... (un gran error) El dueño explico que al principio se presento furioso por aquellos intrusos pero después se mostró educado y cortes cuando se encontró al zarigüeya merodeando por la casa. Resulta que cuando Chad caminaba por los pasillos; buscando a Mordecai... este se encontró con el dueño e inmediatamente le explico que el y sus amigos se habían quedado varados en el bosque y entraron con "el fin de pedir ayuda a alguien" o eso le dijo...

—Entonces... ¿Usted era el que hacia ruidos para espantarnos? —pregunta Rigby tímidamente.

—Exactamente... —le contesta el dueño—. Todos estos años desde que murió mi esposa he tratado de espantar con sabanas a cada chico, chica e intruso que se mete a jugar con mis cosas... —responde mientras el trio cruzaban miradas; arrepentidos, muy arrepentidos...

—Lo sentimos mucho señor... no era nuestra intención —responde el mapache mientras los chicos salían del cuarto y el dueño cerraba la puerta con llave. El señor (ya anciano) mostraba unos pantalones negros; holgados, una playera blanca y un suéter negro... tenia ojos azules y cabello blanco canoso...

—Arriba hay teléfonos que no necesitan luz... —señalando el techo—. Pueden subir y llamar a alguien para que les abra su auto...

—Gracias señor... —responde Mordecai...

—¡Ah! por cierto... —los mira fijamente—. ¿Como es que entraron a este cuarto si estaba cerrado con llave?...

—Ah pues... —responde el mapache con la mano en la nuca—. Una pequeña de vestido negro nos hizo una seña de que entráramos...

—Si... lo juramos... —añade Mordecai. El señor se quedo impresionado con lo que los chicos se quedaron diciendo.

—No no no... —negando el señor—. Ustedes se imaginaron cosas...

—Ah... Pero es cierto la vimos... —contesta alzando las manos el mapache.

—¿Y a quien pertenecía ese cuarto? —pregunta Mordecai.

—Ese cuarto pertenecía a mi hija... —responde un poco furioso—. Ella murió junto con mi esposa hace mas de treinta años... y nunca debieron entrar ahí... —el mapache miro fijamente a Mordecai a los ojos; ambos asustados, y sin mas que decir el trio subió las escaleras para hacer pronto esa llamada...

Los chicos después de hacer la llamada; bajaron y se sentaron en un sofá de una enorme sala con vista al jardín donde el auto esperaba junto a unos enormes arboles frondosos... El dueño les ofreció té de manzanilla (el sabor era muy amargo), mientras esperaban silenciosamente a que llegara la ayuda. Rigby giraba su cuchara dentro de la taza una y otra vez mezclando el azúcar, Chad se pasaba una lima de uñas por las manos mientras Mordecai miraba los cuadros de las paredes; recargando su cabeza en el sofá ya casi por quedarse dormido...

—Señor... —irrumpe el silencio Rigby; dejando su taza ya vacía en la mesita de centro; acariciando dentro de su chamarra el llavero de ranita que Mordecai le había regalado, para después... (sin timidez) preguntar algo—. Disculpe... por curiosidad... ¿Como murió su esposa e hija?...

—¡Mapache!... —levanta Mordecai su cabeza de golpe; abriendo sus ojos—. ¡¿Que preguntas son esas?!...

—Descuiden chicos... —limpiando sus lentes—. No tiene nada de malo la pregunta de este pequeño... —el señor se levanta de su asiento con la mirada caída; caminando un par de metros a la chimenea para encenderla—. Les contare una pequeña historia... vengan acérquense al fuego...

Flashback... (hace cincuenta años...)

Se encuentra un joven de diecisiete años sentado en una colina verdosa; contando los pétalos de una flor; una rosa... Una joven de su misma edad se acerca con una canasta bordada hecha con hojas de árbol y llena de apetitosa comida lista para ser merendada... El joven la saluda con un beso en su delicada y pálida mano; haciendo que la chica se sonrojara inmediatamente..., antes de que la joven pudiera decir algo, el chico se acerco muy despacio; dandole un delicado beso en sus rosados labios; metiendo su mano en el bolsillo donde saco un pequeño objeto envuelto en trapos, era una cajita hecha de madera ya embarnizada donde en su interior aguardaba algo especial para ambos... La chica suspiro, rió y abrazo fuertemente al joven el cual; coloco lentamente un pequeño anillo hecho de plata en el delgado dedo de su amada...

Pasaron los años y la joven ya hecha una mujer esperaba en su vientre un pequeño ser, mientras; tejía con gancho largo una bufanda de color rosa... El joven ya hecho un hombre; buscaba en el bosque algo para comer... después de varias horas de caminar sin encontrar algo digno... se topo con un enorme manzano cubierto de sus esquistos frutos rojos ya listos para ser llevados a casa.

Pasaron los años (un largo tiempo) y la tierna bebe paso a ser una pequeña niña de cabello rubio; muy largo hasta la cintura, con sus mejillas coloradas y unos lindos–brillantes ojos azules... La infante jugaba en su pequeño columpio hecho de madera y cuerdas; un lindo regalo de sus padres... Pero de momento la nena se distrajo con un pequeño ser alado de colores muy vivos volando cerca de ella... aquella diminuta mariposa la guío a unos arbustos donde la pequeña resbalo jugando; cayendo accidentalmente colina abajo hasta llegar a un cause de río donde sus aguas se movían rápidamente... La madre corrió; acudiendo a los gritos de auxilio de su hija... hasta llegar al lugar donde la pequeña se sostenía de una podrida rama de árbol... lamentablemente la rama rompió haciendo caer a la pequeña al enorme y profundo cause... Sin pensarlo su madre se lanzo abrazando en el aire a su pequeña donde ambas se hundieron perdiéndose río abajo...

El padre después de traer el pan a la mesa se percato rápidamente de algo muy extraño... sus dos queridos y preciados ángeles no estaban en casa... Salió rápidamente para buscarlas pero sin tener éxito regreso a casa; cansado, preocupado y muy asustado. Una pequeña mariposa revoloteaba en la venta mientras el hombre daba vueltas en círculos por toda la sala una y otra vez... pensando: ¿Donde podrían estar sus seres queridos?

El hombre salió de vuelta al jardín, el sol comenzaba a ocultarse y aun no encontraba algún tipo de rastro de su esposa e hija, cuando de momento... la mariposa se acerco a el y comenzó a volar cerca del mismo arbusto donde la pequeña andaba de curiosa. El padre se acerco lentamente colina abajo donde se escuchaba perfectamente el ruido del agua agitándose..., pero a lo lejos... noto unas pequeñas siluetas muy familiares; al final de este... El hombre corrió como sus piernas podían; pensando lo peor... Al llegar rápidamente, su mas profundo miedo se había convertido en su mas horrible pesadilla... El padre abrazo fuertemente a su esposa e hija...

Aquella perdida lo baño completamente en furia y desesperaciones; llenando su vida de amargura y sumergiéndola fuertemente por años, para siempre, en melancolía y tristeza... Dejando que el tiempo consumiera lentamente su alma al igual que su casa...

Fin Flashback...

Rigby al igual que Mordecai y Chad soltaban pequeñas lagrimas disimuladamente... Cuando de momento tocaron fuertemente la puerta de la casa... Rigby se levanto para abrir la puerta donde el cerrajero llego a ofrecer sus servicios... El sol comenzaba a salir lentamente del horizonte; alumbrando la fachada de la casa, el cielo se mostraba despejado y el profundo–tenebroso bosque se había convertido en un hermoso jardín pintado y lleno de colores...