_45_ El amor es injusto...
Martes, 6:12PM...
Mordecai después de un rato llego al parque por medio de un taxi... El chico paso todo el día con la pajarita roja en una cita, la cual no disfruto mucho... El arrendajo se sentía cansado y triste respecto a su amigo, de hecho en todo el día, este no le puso la suficiente atención a la mesera la cual le dijo: que no se preocupara, que fuera arreglar la situación con su amigo y que mañana se veían tranquilamente...
Mordecai llego a la casa buscando a Rigby... Al chico larguirucho le dolían las piernas, las tenia empapadas en agua al igual que su cuerpo y cabello...
—Rigby lo siento... —se disculpa; entrando al cuarto y percatándose que su amigo no estaba en el brincolin—. ¿Rigby... donde estas?... ¡No te escondas! —abriendo el armario el cual no tenia la ropa de su amigo—. ¿Rigby?... amigo... ¿Donde estas?... —se asoma de debajo de su cama, sin recibir algo de suerte—. ¡Rigby!... —grita el nombre de su amigo; ya preocupado por el... cuando de momento nota, que algo esta encima de su cama... El chico se acerca mirando cada una de las cosas que Rigby le había dejado—. ¿Que es esto?... —se pregunta abriendo el sobre... El pálido leyó cada una de las palabras que su pequeño le había escrito con tinta azul—. ¡Rigby no!... ¡No te vayas! —grita en un intento de regresar a su amigo con sus sollozos y suplicas... obviamente en vano...
Mientras tanto..., Rigby se asomaba por la ventana del auto, ambos chicos llegaban a su destino... El moreno solo recargo su cabeza en la ventana; mirando cada charco de agua que aplastaba la llanta delantera... El mapache solo deseaba que el día terminara...
Mordecai miraba fijamente por la ventana; recargando su cabeza... Aquello era un desastre, un total trago de melancolía y desesperación pura... Se mordía el labio inferior pausadamente; su boca tenia un sabor amargo, tenía los ojos irritados combinado con pulsaciones en la cabeza y cuerpo cortado... Lo que veía por la ventana parecía el mismísimo infierno, (su fin del mundo) aquello..., solo le sacaba un gemido de desesperación pura e incontrolable; partiéndolo en mil pedazos, por completo...
Su mejor amigo se había marchado..., si tan solo le hubiera dicho lo que su corazón sentía, esta horrible y horrorosa pesadilla no estaría pasando...
Rigby y Chad llegaron al departamento donde el zarigüeya; empezó a sobar la espalda de su amigo; solo para tranquilizarlo...
—Espera deja te ayudo... —dice Chad mientras Rigby abría la puerta y pisaba con un pie un charco de agua.
—No no descuida..., yo puedo solo... —bajándose del auto (aun lloviendo) para tomar sus maletas de la cajuela.
—Rigby... ¿Estas bien?... —pregunta mientras ayuda a cargar un pesado maletín.
—Ammm... si eso creo... —responde con la cabeza baja; mientras ambos entraban al edificio. El zarigüeya noto que su amigo se sentía de verdad muy mal... pero decidió quedarse callado respecto a eso...
Mordecai salió corriendo del cuarto; cruzando el pasillo y bajando las escaleras, pero en el ultimo escalón, este cayo de barbilla; dándose un fuerte golpe... pero eso no lo detendría...
—¡¿Mordecai estas bien?! —pregunta Papaleta asustado; saliendo de la cocina con un vaso de leche tibia...
—¡Papaleta! ¡¿Sabes donde esta Rigby?!... —pregunta preocupado; levantándose del suelo.
—No, ammm..., la ultima ves que lo vi, Rigby subió al cuarto todo empapado y escurriendo agua por todos lados...
—¡Demonios!... —grita furioso.
—¡Mordecai espera! —le grita Papaleta al ver a su amigo decidido a salir bajo la lluvia. El chico ignoro a su compañero y se puso un impermeable; amarillo patito... Salió corriendo por todo el parque hasta cruzar varias calles... De momento el chico no miro a sus laterales y por poco lo atropellaba un carro... (ya muy conocido para el...)
—¡Aghh! —grita el arrendajo; percatándose del conductor—. ¡¿Thomas?!...
—¡¿Mordecai?!...
La cabra detuvo el carrito... e inmediatamente el arrendajo se subió... dandole instrucciones de que condujera: directo al centro de la ciudad... Al parecer el arrendajo alcanzaría a su amigo y este probablemente ya sabia a donde iría, ni mas ni menos que con su amigo–novio... La carta explicaba que se marcharía lejos de el para aclarar todos sus pensamientos y sentimientos que sentía por el pálido... pero no le dio ninguna dirección ni nada por el estilo... El arrendajo saco su celular; comenzando a llamar...
—¿Bueno?...
—¡Hola Jeremy! ¡Oyes nos sabes donde vive Chad?
—¿Mordecai eres tu?
—¡Si soy yo!...
—Tu voz se oye muy acelerada... ¿Ocurre algo?...
—No nada... solo dime la dirección de Chad me súper urge encontrar a Rigby y creo que esta con el...
—Ammm... esta bien... —dandole la dirección del departamento.
—¡Gracias Jeremy!... —colgando rápidamente; dandole instrucciones a Thomas de por donde irse...
—¿Mordecai que pasa con Rigby que estas tan preocupado por el? —pregunta girando el volante; rápidamente.
—¡Solo conduce!... —le responde sin dejar de mirar al frente; peinándose con la mano su mojada y larga cabellera azul...
Rigby entro al departamento; arrastrando los pies. El chico inmediatamente se hecho en el sofá de la sala; cubriéndose con una almohada su cabeza hasta quedarse dormido... Chad pensó que se acosto porque tenia sueño, pero en realidad lo hizo para ocultar su llanto...
Mordecai y Thomas llegaron al edificio donde se suponía que Rigby y Chad estarían ahí... Afortunadamente la lluvia comenzó a bajar y Mordecai se bajo del carrito para entrar al, edificio...
—Lo siento amigo, no lo puedo dejar pasar —dice el guardia de seguridad.
—¡Pero necesito hablar con alguien!...
—Lo siento pero sin identificación o comprobante de que vive aquí no lo puedo dejar pasar...
—¡Oh! ¡Vamos!... y si quisiera entrar por algo urgente...
—... Necesitaría venir acompañado de un conocido que viva aquí...
—¡Diablos! —se retira Mordecai echando petardos y cohetes.
—¿Y ahora que haremos?... —pregunta Thomas mientras el azulejo se subía al carrito.
—... No lo se...
—... Ahh... pues...
—¡Espera! —se baja del carrito para hacer un ultimo intento—. ¡Tengo una idea! —después de decir eso; se acerco y comenzó a gritar el nombre de su amigo—. ¡Rigbyyy!
—Shh Mordecai... no hagas eso... —lo calla Thomas aun arriba del carrito; sosteniendo el volante.
—¡Rigbyyy! ¡Sal de ahí amigo!
—Mordecai los vecinos... —lo mira Thomas tratando de tranquilizarlo.
—¡No me importa eso! —se gira de nuevo para poner sus manos alrededor de su boca y gritar mas fuerte; directo al cielo—.¡Rigbyyyyy!
—¿Escuchaste eso? —dice Chad; acercándose y tocando el hombro de su amigo.
—... Ammm... si... —Se levanta el mapache del sofá.
—¡Rigby! —vuelve a gritar Mordecai, pero el guardia comenzaba a desesperarse.
—¡Joven, si no se calla tendrá que irse de aquí!... —dice el guardia con tono gruñón... mientras Rigby se acercaba con Chad para ver juntos por la ventana.
—¡Rigbyyy! —grita por ultima vez Mordecai mientras otros guardias lo sacaban de ahí—. ¡Esperen necesito hablar con mi amigo!...
—Se lo advertimos joven... —chasquea los dedos; el tipo gordo, mientras Chad y Rigby se asomaban desde lo mas alto del edificio—. ¡Echenlo de aquí muchachos!...
—¡Suéltenme yo puedo solo! —les grita Mordecai; apartando los brazos de los guardias, para después...; subirse al carrito—. Vamonos Thomas... es inútil... —agachando la cabeza.
Rigby bajo corriendo junto con Chad al percatarse de que Mordecai estaba abajo... El azulejo estaba apunto de irse junto con Thomas, cuando de repente Rigby le grita desde la puerta del edificio...
—¡Mordecai!
—¡Rigby amigo! —se baja del carrito a toda velocidad; corriendo directo hacia el pequeño, solo... para darle un cálido y fuerte abrazo—. Rigby lo siento tanto... —dice apunto de abrazarlo pero Rigby lo aparto.
—¡No! —le grita en la cara—. ¡No te quiero volver a ver en mi vida! —el azulejo se quedo completamente pasmado al igual que Chad... Después de eso el mapache comenzó a llorar al mismo tiempo que hablaba—. ¡Mordecai... si sabes cuanto te amo! ¡¿Por qué me haces esto?!...
—Rigby yo solo... Lo siento... —tratándose de acercar a su amigo pero fue en vano.
—¡No! —le grita mas fuerte—. ¡Sabes lo que te escribí en la carta! ¡Lo sabes!...
—Pero Rigby vine por ti... quiero que estés conmigo... que estemos juntos...
—¡Si quieres estar conmigo, dile a esa mesera que tu corazón me pertenece y no a ella! —le señala con el dedo, para después darle un ligero golpe en el pecho.
—¡Rigby, no puedo hacer eso!... —le grita; molestándose un poco con su amigo
—¡¿Y por qué no?!...
—Porque... —se detiene—. ... Lo siento pero no puedo decírtelo... —agachando la cabeza.
—¡Pues hasta que no le digas a Margaret no regresare contigo!
Mordecai se sintió un poco amenazado respecto a eso, cuando de momento se acuerdo de la relación que tiene su amigo con el pequeño de Chad, y utilizaría eso para voltearle la tortilla...
—¡¿Y que paso con Chad?!, ¡¿No se supone que eran novios ustedes dos?! —mirándolo a los ojos fijamente; con las manos en la cintura.
—... ¡¿Aahh?! ... ¿Mmm...? —mirándolo a los ojos—. Yo...
—¡Responde!...
Rigby no respondió... solo se dio media vuelta y camino directo al edifico; seguido de Chad...
—¡Adiós Mordecai!... —le dice dandole la espalda.
—¡No!... ¡Espera!... ¡Rigby!... —el guardia de seguridad; escucho parte de la pelea y decidió ayudar a los dos pequeños.
—¡Ya oyó jovencito...! —tomándolo de los hombros y apartando al azulejo de la entrada—. ¡Ahueque el ala!
Mordecai miro por ultima vez a su amigo, al igual que el pequeño miro a su pálido antes de marcharse... Rigby subió las escaleras junto con Chad, el pequeño mapache se encontraba deprimido... muy deprimido... le dijo que no querría volver a verlo, cuando en realidad, lo único que quiere es abrazarlo, besarlo y nunca soltarlo hasta el fin del mundo... aun sabiendo el daño que el larguirucho le había provocado, 'el amor es injusto'... tanto para el pequeño como para el pálido, y todos lo saben...
Mordecai llego hecho trizas... el chico no pudo demostrar su amor hacia su mejor amigo. Thomas escucho todo respecto a que Rigby esta enamorado de Mordecai, pero lo que sorprendió mas a la cabra, es que Mordecai probablemente si este enamorado de Rigby...
Chad acosto a Rigby en su respectiva cama; dandole un vaso de cafe caliente con espuma y una bandeja de galletas que Eileen había preparado en ese momento... La chica escucho ¡Todo! por la venta... escucho que su amado Rigby esta enamorado de Mordecai y eso es algo muy raro para la chica... ¡Imagínense! ¡Si Eileen le contara todo a Margarita!... ¡El caos que provocaría!... Lo bueno es que la chica de anteojos es reservada en ese tipo de cosas, y decidió hornear una cuantas galletas para aclarar sus pensamientos... y sentimientos hacia el mapache... Bueno es decir... A Eileen le gustaba Rigby pero también le gusta Chad, ¡Que dilema!... pero en fin, aun me queda Chad (piensa ella... erróneamente)... ¡Si supiera que Chad es gay!... ¡Puff!, ni se diga...
—¡¿Bueno...?! —llama Chad por teléfono a su amigo de ojos rojos.
—¿Chad?... ¡Oye... que fue lo que paso! ¡¿Por que Mordecai pidió tu dirección?!
—Es una larga historia... después te cuento... ammm... No pude ir a visitarte lo siento mañana iré...
—Descuida, de todos modos no estaba en la casa...
—¿Y eso?
—Es que Benson me encargo algunas cosas para el aniversario del parque... ya es mañana.
—¡Cierto! ammm, bueno nos vemos mañana en la tarde, ahí estaré... —riendo por el teléfono.
—¡Si esta bien! recuerda que habrá fuegos artificiales ¡Tus favoritos!
—¡Wow! ¡Eso es asombroso! —ambos reían y platicaban acerca de eso.
Mientras tanto..., Thomas subió las escaleras junto con Mordecai, cada uno se fue a sus respectivos cuartos sin dirigirse la palabra, Mordecai guardo silencio por su melancolía, Thomas solo lo hizo por respeto...
El chico azul se tiro en su cama para soltar un poco de lagrimas en su almohada... de momento pensó en llorar hasta quedarse dormido, cuando de repente... observa el cartucho del videojuego junto a su lampara de noche... El chico lo tomo y bajo a la sala, solo para recordar (por nostalgia) un poco de ese maravilloso juego... Soplo en la consola para introducirlo y empezar a jugar: Inicio..., jugador uno..., selección de personaje..., y por ultimo el grado de nivel... El larguirucho comenzó a jugar, pero en el primer rival, este perdió; rindiéndose y apagando el juego... El chico saco el cartucho y apago el televisor; quedándose completamente a oscuras en la sala... La única luz que entraba, era la de los faroles del parque... El pálido se sentó en cuclillas junto al sofá; abrazando fuertemente el cartucho... el juego favorito de Rigby... Las lagrimas comenzaron a salirle; recorriendo sus mejillas hasta su cuello, cayendo un par de ellas sobre el videojuego... la tristeza lo carcomía, al igual que su melancolía; hundiéndolo profundamente en un mar de lagrimas... sin salida...
