_46_ Sweet Dreams.
Martes, 7:47PM...
La noche se mostraba friolenta pero no helada... Chad termino de llamar en su celular; guardando su teléfono en el bolsillo... El chico observo a sus amigos y supo que todo andaba mal en ellos... Eileen horneaba galletas sin parar como una maquina, y Rigby lloraba sin consuelo en su cama; cubriendo su cara con una almohada... Al pequeño chico se le ocurrió una excelente idea, la cual no estaría nada mal, si se usase en esta excelente noche...
—¡Chicos! ¡Vístanse y pónganse sus mejores trapos... Saldremos esta noche!... —grita Chad; cruzando la sala.
Rigby se quito la almohada de la cara y Eileen los guantes de cocina... Al parecer aquella loca idea no estaba nada mal...
—Pero... ¿A donde podríamos ir?... —responde Eileen, algo desanimada. Rigby se volvió a cubrir con su almohada, al chico le dolía la cabeza...
—¡Ustedes vístanse... yo me encargare de todo! —tomando el teléfono del departamento para hacer unas cuantas llamadas. Eileen apago la estufa y Rigby se sentó en la cama; tronándose el cuello; ¡Crick! ¡Crack!...
Mientras tanto..., Mordecai recostó su cabeza en el sofá (8:33PM), el chico se estaba durmiendo y "meditaba" lo sucedido de aquella tarde–noche... El arrendajo apretó fuertemente sus párpados; solo para escurrir el resto de lagrimas que quedaron en ellos, de momento escucho que alguien estaba en la cocina, pero no le dio importancia... Cuando de repente... Las luces de esta se encendieron y comenzó a escuchar que alguien movía botellas dentro del refrigerador...
—¡¿Eh?! —abre sus ojos de golpe; asustándose—. ¿Quien anda ahí?... —el chico giro su cabeza y vio la luz de la cocina reflejada en la alfombra azul... Después se escucho que alguien destapaba una lata y bebía su contendió, en ese momento Mordecai se levanto del sofá para averiguar quien era el que estaba husmeando ahí...
—¿Rigby?...
—¡Hola Mordecai! —le responde su amigo; sacando cervezas del refrigerador.
—¿Mapache?...
—¡¿Quieres unos sandwiches?!... ¡Estoy preparando unos! —le responde en tono animado.
—¿Que haces aquí?... —sentándose en una de las sillas de la mesa.
—¿Como que, que hago aquí...? ¡Preparando comida para ti! ¿Debes tener hambre no?
—Bueno ammm... ¡Si y mucha! —le responde; feliz de que su amigo estuviera charlando con el...
—Toma Mordo —le da un plato con un triple sandwich y se sienta junto a el.
—¡Gracias amigo! —se pone a comerlo inmediatamente mientras Rigby; reía a su costado, Mordecai también comenzó a reír mientras; mascaba el jamón de este y bebía su rica cerveza fría. El chico abrió de golpe los ojos..., se encontraba a oscuras en el sofá de la sala. Unos cuantos relámpagos sonaban y sonaban, aun no llovía pero el juego de luces hizo que este se despertara... todo fue un sueño...
—Ammm... Rigby... —suspira el chico—. Rigby... —susurra; haciendo muecas con la boca—. Rigby... —volvió a susurrar el nombre; mirando al techo... Al parecer el chico nombraba a su amigo para que viniera ayudarle, obviamente en vano... El solo quería que le contestara con su dulce voz: Aquí estoy Mordecai..., pero nunca logro escucharla, por mas que susurraba el nombre de su ser querido... Este se tapo la cara con ambas palmas de las manos, solo para acallar sus desesperados sollozo y pensamientos llenos de cólera hacia si mismo...
Mientras tanto..., La chica de anteojos se sentó en el espejo para maquillarse..., la pequeña Eileen portaba un hermoso vestido negro con unos lindos zapatos de tacón; del mismo color... La chica se maquillaba con brochas, primero; coloco un poco de rubor en sus mejillas y después se pinto unas grandes sombras en los ojos; color rojo... y al final un labial del mismo color ardiente...
—¿Eileen...? ¿Te pasa algo...? —le dice el mapache vestido; con un lindo pantalón negro y camisa blanca...
—No... ¿Por que la pregunta? —le contesta; enchinando sus pestañas; aun sentada en el espejo; sin voltear a mirarlo.
—Porque te esta temblando la mano, por eso te digo... —le responde tímido.
—Oh cierto... —responde; triste.
—Eileen... —apenas le iba a decir algo, cuando la chica lo interrumpe.
—¿Por qué nunca me dijiste que eras gay?...
—¡¿Ah?! —haciéndose para atrás—. Bueno... ammm... ¿Seguro escuchaste todo lo de abajo... verdad?...
—Algo... —responde indiferente y algo enojada.
—Eileen... lo siento de verdad —abrazándola por detrás—. Trate de decírtelo pero... pero nunca pude.
—¿Y estas enamorado de Mordecai... verdad?
—Si... —agachando la cabeza.
—... —suspira la chica tratando de tranquilizar su muñeca; pintando una delgada linea negra; con rímel—. Bueno... no se que decir... supongo que serás feliz con el, ¿O no? —el mapache la miro por el espejo mientras ella guardaba su maquillaje en polvo.
—No lo se... —responde confundido y suspirando; apartándose de ella para después sentarse en la cama y colocarse sus calcetas y zapatos; negros...
—¿Ya están listos? —pregunta Chad entrando al cuarto.
—Yo ya... no se Rigby... —responde la chica; colocando un poco de su perfume con olor a vainilla...
—Si solo me pondré loción —dijo el mapache; colocando un poco de perfume con olor a chocolate por todo su cuello.
—¡Bueno... entonces vamonos! —añade emocionado Chad; apagando la luz de la sala.
Los chicos bajaron del departamento y salieron camino al auto de Chad. El zarigüeya abrió la cajuela de este para buscar el bolso de Eileen que la chica había dejado ayer por la tarde.
—¡Aquí esta! —se lo entrega para después; cerrar el coche con llave.
—¿Que no nos vamos a ir en tu auto?... —pregunta el mapache.
—Ahhh... No... —va y le encarga las llaves al guardia de seguridad y después se regresa para continuar hablando con sus amigos—. Vamos a irnos en un taxi...
—¿Y eso? —le responde Eileen.
—Bueno, tengo una excelente noche preparada para ustedes y no quiero preocuparme de donde deje el coche —ríe un poco—. ¡Nos pondremos tan ebrios que apenas nos acordaremos de regresar! —ríe de nuevo mientras Eileen y Rigby ponían una cara de confusión.
Los chicos tomaron un taxi y partieron (9:22PM). Rigby miraba por el vidrio de este la infinidad de luces de la ciudad; mientras el auto conducía por calles y calles hasta llegar a un enorme lago, cerca de un puerto de barcos...
—¡Es aquí Chicos! ¡Bájense! —dice Chad; sacando dinero de sus bolsillos para pagar.
Los chicos se quedaron asombrados a la hermosa vista que mostraba el lago... Alrededor de este; se encontraban infinidad de botes de vela con hermosas luces neón. El lago es grandísimo, así que los botes se podían trasladar libremente... Cerca de los puertos... se encontraban los enormes hoteles (todo alrededor del lago). Podría decirse que es una de las zonas mas visitadas por los turistas... Los chicos caminaban entre tanta gente, mientras Chad los encaminaba al puerto...
—¡Voilà! ¡Contemplen este hermoso lugar! —señala Chad un crucero mediano dentro del lago.
—¡¿Y eso?! —pregunta Rigby asombrado.
—¡Es ahí donde iremos! —ríe el zarigueya; emocionado—. ¡En realidad no es un crucero de vacaciones... es un restaurante que le da la vuelta por todo el lago! ¡Pero tiene deliciosa comida!
—¡Es hermoso! —añade la chica al ver la infinidad de luces neón (de todos los colores) colocadas por todo este. El trio se formo en la fila por unos cuantos minutos hasta llegar a la puerta de este...
—¡Bienvenidos a Dulces Sueños! ('Sweet Dreams') —da la bienvenida uno de los anfitriones del barco—. ¡¿Tienen reservación?!
—Ammm... Si... —le da su nombre Chad mientras el joven buscaba en la lista.
—Si aquí están, ¡Por favor pasen! —los acompaña hasta sus mesas—. ¡Si gustan tomar asiento y entregarme sus abrigos!
—¡Gracias! —responden los tres chicos emocionados de estar ahí...
—Chad... —susurra el mapache; acercándose al oído de su amigo y apretando el mantel blanco—. No traje mucho dinero...
—¡Oh! ¡Descuida! —se acomoda su camisa blanca—. ¡Esta noche yo invito chicos... descuiden!... Solo... ¡Disfruten todo lo que quieran!
Rigby pidió: un enorme filete empanizado, con aros de cebolla, zanahorias rayadas, arroz blanco, lechuga y papas a la francesa... La hermosa chica pidió: Un caldo de camarones y un famoso coctel llamado vuelve a la vida... Mientras Chad comía galletas saladas y una gigantesca y deliciosa ensalada, como para chuparse los dedos...
—Chad... —hablando Rigby con comida en la boca—. Hubieras pedido filete ¡Esta riquísimo!...
—¡Ah! no no no... —ríe; exprimiendo un limón en su lechuga—. Soy vegetariano
—¿Enserio? —responde Eileen.
—Hehe ¡Si enserio! —añade un poco de aderezo a sus galletas con mayonesa—. Bueno... solo lácteos y quesos, pero no como carne roja ni blanca..
—Pero... —mastica el mapache para después tragar—. Me acuerdo que una vez te compre unos sandwiches con mucho tocino...
—¡Oh si! me dijo Jeremy... —le da un trago a su vaso con limonada—. Hasta le dije que si fuera por ti me comería una vaca completa...
—Haha ¡Enserio dijiste eso!... —ríe el mapache
—¡Claro! Haha
—¡¿Por mi?!... —se extraña el moreno.
—¡Si por ti!... —truena una galleta en la palma de su mano.
—¡¿Pero... y por qué por mi?!
—Bueno... fue hace mucho cuando... —ríe y después se detiene para mirar a Eileen, la chica mascaba unas rodajas de pepino con limón, sal y chile en polvo; distraídamente—. Después te diré... —añade al ultimo..., al parecer las palabras eran: que cuando estaba aun enamorado de el, pero no lo quiso decir delante de la chica por vergüenza.
El barco cerro sus puertas y comenzó a zarpar por todo el lago... Los chicos comían todo lo que se les antojaba, o todo lo que veían en la carta del menú... De momento el celular de Chad comenzó a sonar; contestando inmediatamente.
—¿Bueno? —la expresión de Chad paso de felicidad a enojo—. Es Mordecai... quiere hablar contigo... —le dice tapando la bocina y entregándole el teléfono al mapache.
—¿Bueno? ¡¿Mordecai...?!
—¡¿Rigby...?! —contesta el arrendajo: del otro lado del teléfono—. Lo siento tanto... de verdad lo siento...
—Ajammm ¡¿Y?! ¡¿Que mas... cuéntame?! ¡Cuéntame mas! —ríe el mapache en tono sarcástico.
—¡Rigby te estoy hablando enserio! —el mapache le colgó el teléfono y se lo entrego a su amigo.
—¿Que quería Rigby? —pregunta Chad, meneando su bebida con una rodaja de limón.
—¡Nada...! —se detiene para darle un Mordisco a un aro de cebolla ya frío—. ¡Pues chingar!... —añade para después mirar a sus amigos preocupados por el.
—¿Rigby estas bien? —pregunta Eileen; limpiando sus lentes con su mismo vestido.
—Si... estoy bien... —le responde a la chica cuando el teléfono vuelve a sonar.
—Es Mordecai de nuevo, ¿Le contesto?... —dice el zarigüeya.
—No... ya no le contestes... —responde Rigby.
—¿Seguro?...
—Si seguro... —se pasa las manos por toda su cara; recargando sus codos en la mesa y tallándose los ojos—. ¡Ahora se chinga por pendejo!
—Rigby, entiendo que Mordecai este con Margarita —dice Eileen—. Pero esa es la decisión de el... y tienes que aceptarla.
—Eileen ya se que Margaret es tu mejor amiga, y pues... bueno no la culpo a ella, pero si lo culpo a el..., bueno es decir... el sabe que lo amo... y aun así, me dejo por ella...
—Bueno... tal vez Mordecai no es gay... —dice Chad confundido.
—¡Es que si es gay!
—¿Como lo sabes? —responde Eileen.
—Es mi mejor amigo... ¡Lo conozco!... ¡Hay días en los que soy el único para el...! pero... hay otros en los que no me toma en cuenta..., solo soy un amigo mas, y eso me lastima de alguna forma... aunque no seamos nada...
—Rigby esta sonando de nuevo —le enseña el teléfono.
—No quiero hablar con el... —aparta el mapache el celular con una servilleta de trapo.
—¿Desean algo mas? —se acerca un mesero.
—Ammm, no así estamos bien solo la cuenta por favor... —dice Chad haciendo señas con las manos.
—Enseguida joven... —se va y se regresa de momento para decir algo—. El barco esta apunto de atracar, faltan diez minutos...
—Si, gracias señor... —responde el zarigüeya; dandole propina.
Al pagar la cuenta..., los chicos se bajaron del elegante barco y se encaminaron a la zona turística llena gente y de puestos con chucherías, de momento Rigby recordó aquellos juegos de pelota; donde Mordecai gano su ranita para el... Rigby la saco de su bolsillo y la miro por unos segundos, después solo suspiro y siguió caminando para alcanzar a sus amigos...
—¡Rigby no te atrases! —le grita Chad a un par de metros.
—¡Voy!... —al chico se le cayo su ranita en un pequeño charco de agua; donde inmediatamente la saco y la comenzó a secar. De momento levanto su cabeza..., cerca del muelle; vio a un chico de cabello azul, el joven vestía una chamarra color del mismo; mientras miraba su celular; recargado en un poste de luz: cerca de un enorme maceton con plantas frondosas...
—¿Mordecai?... —dice su nombre mientras; caminaba un par de metros, solo para asegurarse de quien era en realidad—. ¡Mordecai!
