Un sueño 2.
Después de ese día Tokiya se sentía completamente resentido con Otoya pensando que sus nervios habían ocasionado eso, Ren le intento explicar pero este no escuchaba de razones, paso el tiempo y todo era tensión en el grupo.
-¿No vas a contestar Otoya?- preguntó Ōtori con una enorme sonrisa.
-S-Supongo que debemos dejar el pasado... ¿No?
Ren le miro sorprendido, por culpa de ese idiota había perdido a su mejor amigo y decía que no veía problema en perdonarlo, debía estar bromeando.
-¿Supones?- dijo molesto Ren.
-Déjalo ya Ren, no sé porque le haces caso a ese niño.
-Siempre tan cruel.- le miro mal Ōtori.
-Si tienes un problema la puerta está ahí.
Otoya suspiro pesadamente y desvío la mirada, Ren lo imito ya que recordaba perfectamente el daño que había ocasionado HEAVENS.
-Solo lo haré por Otoya.- fue lo ultimo que dijo antes de levantarse e irse de la habitación.
-¡Gracias Ittoki!- lo abrazo Eiichi.
-No es nada.- sonrió avergonzado.
Tokiya miro por donde se había ido mientras recordaba aquella presentación, nunca dejo que terminara de disculparse.
-¿Celoso?-murmuro Eiichi al pasar a su lado.
Este se quedo un poco aturdido ya que no vio cuando se le acercó, Eiichi río divertido y se aventó a la cama sin mirar al pelirrojo que le daba la espalda pues estaba haciendo unos acordes con su guitarra en el suelo, por lo que su cabellera era lo único que podía ver en esa posición.
Pasaron el rato así, ninguno de ellos hablaba o se movía de su lugar, Otoya no quería girarse porque sabía perfectamente que se sonrojaría, Tokiya no quería toparse con ninguno de los otros dos y Eiichi disfrutaba de lo que pasaba.
Otoya se iba a levantar hacia Tokiya pero su teléfono comenzó a sonar, miro extrañada la pantalla y al ver quien era salió corriendo de la habitación, Tokiya se espanto al escuchar el azote de la puerta.
-¿A dónde habrá ido?- murmuro el castaño con una leve sonrisa.
-Lo bueno es que se fue.
-¿Por qué tanto desprecio a Otoya?
-Eso no te incumbe...
-¿Acaso será por su primera presentación?- Tokiya se tensó.- Dicen que se escondió en un armario para no salir al escenario, que lastima...
Al no recibir respuesta por parte de Tokiya soltó una carcajada, realmente había funcionado su plan.
-¿Es eso?
-Cállate.
-No debes enojarte con él, al final no tiene la capacidad que nosotros tenemos. Por ejemplo hace unos minutos, sabe que tiene tarea de composición y salió corriendo por una llamada.
-¿Eso qué nos importa? Si reprueba ya será él.
-Solo es un ejemplo, nosotros si nos dedicamos a esto, Otoya es de la clase de chicos que nunca podrá estar en un grupo.
Tokiya se giró para mirar a Eiichi quien disfrutaba de sus expresiones tan frías pero tan reveladoras al mismo tiempo.
-¡Tokiya!- entro corriendo Syo.
-¿Qué ocurre?
-Llamo tu padre.
-¿Eh?
-Dijo que vendrá de visita.
-¿Por qué tomaste tú la llamada?
-¡PORQUE ÉL IDIOTA DE REN CONTESTO PERO AL DARSE CUENTA QUE ERA TU PADRE ME LO PASO A MI!- dijo molesto al recordar la escena.
-Todavía no contestas mi pregunta.
-¡CARAJO! ¡ME ESPANTE PORQUE TU PADRE TIENE UNA VOZ QUE INTIMIDA!- su cara estaba tan roja que podría estallar en cualquier segundo.
-De acuerdo, gracias por pasar el mensaje.
-No-No hay de que, ¿Y Otoya?
-Salió.- contesto cortante.
-¿Sabes que tenia?
-No, ¿Por qué, Syo?- dijo Eiichi divertido.
-No te hablaba a ti.- gruño el más bajo, miro a Tokiya.- Enserio necesito hablar con él.
-Solo sé que salió corriendo.
Syo frunció el ceño, odiaba esa actitud que Tokiya tenía hacia Otoya, si tan solo los hubiera escuchado y Otoya hubiera hablado con él esto no estaría pasando, pero el hubiera no existe.
-Si sabes algo de él avísame, por favor.
Dicho esto salió, su semblante energético se había esfumado, cuando salió fue recibido por Kira quien le miraba fijamente.
-¿Que me ves idiota?
Kira frunció el ceño, lo tomo por el cuello de la camisa y lo elevó a su altura por lo que los pies de Syo abandonaron el suelo.
-¡S-Suéltame!
-¿Que si no lo hago, enano?
-Te pateare el trasero.- dijo firme.
-Esas amenazas déjaselas a alguien que lo pueda cumplir.
-Exacto.- Kira se giró violentamente y se encontró con Natsuki, la diferencia era que no tenía puesto sus lentes.- Suéltalo o te partiré el culo.
Syo sintió su cuerpo tensarse, mas le valía a Kira no reaccionar hostilmente porque su vida estaba en juego. Los dioses parecieron haber escuchado al más bajo, pues Kira solo lo aventó contra la pared y salió del corredor, ahora solo tenía que lidiar con otro problema.
-Satsuki...
-¿Estas bien, duende?
-¿¡A QUIEN LLAMAS DUENDE MALDITO!?- gritó molesto.
-A ti.- se agachó hasta quedar a su altura y colocó una mano sobre la cabeza del de mirada azul.
Syo discretamente saco de su bolsillo unos lentes de repuesto y coloco de golpe en el rostro de Natsuki, cuando este regreso en si sonrió al ver a Syo enfrente de él.
-¡Te estaba buscando Syo-Chan!- lo abrazo.
-¡S-Suéltame Natsuki!- dijo sonrojado.
-¿Quieres ir conmigo, Ren y Cecil a comprar ropa?
-Me quede sin mesada, será la próxima...- dijo liberándose por completo de su agarre. -¿Quién dijo que tu pagarías?
-¿Eh?- le miro sonrojado.- N-No podría... Y-Yo...
-Por favor...- la mirada del más alto se clavo en la del más bajo.
Sin decir nada asintió, el de mirada esmeralda sonrió y lo saco de ahí para encontrarse con los otros dos, sin darse cuenta que Kira había visto y escuchado todo, en su rostro tenía pintada una sonrisa tan maliciosa que cualquiera podría espantarse.
-Que obvio eres enano...
Dicho esto desapareció entre los corredores.
-¿Moshi-Moshi?- el tono de su voz era ansioso.
-¿Ittoki Otoya?
-Él habla.
-Lamento hablar ah estas horas.
-No se preocupe señorita Yuu.
-Otoya-Kun.
-¿Si?
-¿Podrías venir esta semana?
-¿Eh?
-Si, bueno es que yo tengo que ir a un viaje, pero prometo regresar lo antes posible.
-No se preocupe, yo iré con gusto.
-¡Muchas gracias! ¡Eres un sol!
Poco después corto con la llamada, sonrió tranquilo, pensaba que había ocurrido un accidente con los niños ya que había un grupo de hombres secuestrándolos. Ya más calmado regreso a su alcoba la cual estaba vacía, se extraño un poco pero optó por mejor ignorarlo, se recostó en su suave cama mientras su mirada se perdía en el techo hasta que, sin darse cuenta cayo dormido.
Minutos después Tokiya entro y prendió la luz, vio al pelirrojo dormir plácidamente en su cama, al principio lo ignoro completamente, pero se dio cuenta que el cuerpo del pelirrojo comenzó a tener pequeños espasmos de dolor, se acercó y lo movió un poco.
-Otoya...- le llamo pero este no reacciono.- Hey, idiota, ¿Qué tienes?
-T-Tokiya...- murmuro entre sueños.
El peli-azul se alejó de golpe al darse cuenta de la escena que tenía entre sus ojos, el menor sonrojado y temblando mientras pronunciaba su nombre, realmente hasta para él eso era demasiado.
-Eres...- le arropo para después irse a acostar en su cama.
Sin darse cuenta la imagen del pelirrojo todavía no se borraba de su cabeza y la preocupación no lo dejaba dormir, ¿De qué tanto se andaba quejando? ¿Se habrá caído? Lo cual era lo mas probable ya que nunca se estaba quieto.
-Que interesante...- la puerta se abrió de golpe, dejando pasar a Eiichi quien reía divertido.- Es sorprendente lo que hiciste, espero todo salga a la perfección.
-¿Puedes callarte?- dijo molesto el de mirada celeste.
-Lo siento Tokiya, es mi representante.
-Dile que no hable tan tarde, Otoya duerme.
-¡Jaja!
-¿De que te ríes?
-Preocuparte por cuidar su sueño, es adorable.
Ambos intercambiaron miradas cargadas de desprecio, desde que había llegado Eiichi se le hacia imposible poder concentrarse ya que siempre le echaba en cara lo maldito que era con Otoya, Ren antes lo hacía junto con Syo hasta que se cansaron de pelear con él.
-¿Ya me dejaras dormir?
-¿A ti o a Otoya?
Se mofó en su cara para después acostarse a un lado del pelirrojo, lo abrazo por la cintura mientras aspiraba el embriagante olor a rosas que desprendía de su pelirroja cabellera, tenía que admitir que eso lo disfrutaba y que esa actitud tan especial le hacia excitarse, Tokiya le miro furioso y grito lo que arruino el momento de Eiichi.
-¿¡Que haces!?
-¿Eh?- dijo fingiendo inocencia.- ¿Esta no es mi cama?
-¡No te hagas!
-Huy, perdón...- nuevamente soltó una risita.- Se me olvidaba que los perros no dejan que se les acerquen a sus amos.
-No tiene caso seguir esta conversación absurda.
Se recostó dandole la espalda al recién llegado, claramente estaba furioso pero no seguiría gastando saliva en quien no la vale.
Paso la noche, Tokiya no podía dormir sabiendo que el castaño podía aprovecharse del más pequeño que no sentiría ni siquiera si un camión le pasara por encima, vio el reloj y pudo divisar que apenas eran las 1:30 AM suspiro irritado deseando que el tiempo pasara rápido, se iba a levantar para ir al baño escucho unas pisadas, miro por encima del hombro y pudo ver al pelirrojo caminar de un lado a otro.
-¿Otoya?
-Ñamm... Ñamm...- chocó contra un mueble y después cayó al suelo creando un golpe en seco.
-Ten mas cuidado.- se levanto de su cama y le ayudo a pararse, este le abrazo por el cuello y río levemente.
Tokiya sintió su aliento chocar contra sus labios, se quedo unos segundos estáticos mientras que Otoya no lo soltaba y lo abrazaba cariñosamente.
-Lo siento...- murmuro levemente.
-¿Eh?
Le movió un poco, pero Otoya ya había vuelto a quedar dormido. Tokiya se sonrojó al ver su cara tan angelical mientras dormía, sus labios tan suaves que susurraban cosas sin sentido prácticamente en cada conversación que tenía con él.
-Otoya...- le intento levantar pero tambaleó un poco por lo que Otoya termino abajo de él.- D-Demonios...
-¡Tokiya!
Tokiya levantó la mirada sorprendido por aquella voz, no se había dado cuenta en que posición más incomoda se encontraban o más bien, muy comprometedora.
Cuando iba a levantarse vio una luz que se apago a los pocos segundos de prenderce, se giró y vio a los ojos a Ōtori, este río y deslizó con gran gracia el aparato entre sus dedos.
-¿Qué crees que piense el director al ver esta foto?- los ojos del peliazul se abrieron con gran sorpresa.- ¿O Ittoki?
Tokiya se levantó de golpe y se giró para golpear a Ōtori pero este comenzó a reír.
-¿De qué ríes bastardo?
-De lo vulnerable que te encuentras.
-Te romperé la cara.
-¿Y qué los medios se enteren?- rió con ironía-. ¿Por qué actúas como un gato enjaulado? ¿Tienes miedo?
-¡Cállate bastardo!
-Oh, el tierno Tokiya muere de miedo, eso no me lo esperaba.
En ese instante Tokiya iba a hablar cuando Otoya se levantó sobándose su cabeza, al abrir sus grandes ojos se sorprendió por completo, Tokiya encima de Ōtori mientras sus rostros estaban muy cerca y Tokiya sonrojado.
Sin darse cuenta algo se rompió en su interior, pero no le quedó de otra más que sonreír nervioso.
-¿H-Hola?
-¡Otoya, que bien que despiertas!
-¿Q-Qué hacen?- tembló un poco su voz.
-N-No pienses mal idiota...- frunció el ceño Tokiya con molestia y se levantó rápidamente.
-¿Qué ocurre Ittoki?- se colocó en el borde de la cama mientras lo atraía por sus muñecas acomodándolo entre sus piernas.
-Ō-Ōtori, estás muy cerca...- Tokiya le echo una mirada amenazadora.
-¿Te molesta?- en si la pregunta no iba para Otoya, si no para el peliazul que al instante los separo.
-¿Van a jugar o a dormir?- refunfuñó.
-Yo prefiero jugar...- atrajo nuevamente a Otoya quien fue el que habló esta vez.
-¡D-Dormir s-suena g-g-genial!
Se liberó del agarre del castaño y se sumergió entre sus sábanas sin hacer ningún ruido, por otro lado Tokiya y Eiichi se miraban con gran odio, claramente a Tokiya no le agradaba que Ōtori se sintiera con la libertad para tocar o acercarse de esa manera al menor, era simplemente irritante tener que compartir habitación con él y más soportarlo en su clase.
-¿Irás a dormir o me seguirás viendo de esa manera?
Sin decir más se giró y acostó en su cama mientras miraba la del pelirrojo, él cual ya no salía de su escondite, ¿por qué no solo lo mandaba al carajo de una vez? ¿Acaso le interesaba de alguna manera? Tokiya no podía despegar esas ideas de su cabeza, se sentía de alguna manera desesperada por saber la respuesta, Otoya era tímido, pero podía decir si algo le incomodaba o molestaba y por alguna razón no lo hacía con Ōtori e incluso lo acompañó.
-¿Eso qué me importa?- murmuro para sí mismo.
Cerró los ojos y espero por quedarse dormido, pero una imagen fugazmente apareció en su cabeza, Ōtori dentro de la cama de Otoya mientras acariciaba su rostro, esto, por alguna razón hizo que su sangre hirviera.
Esa noche fue sumamente dura para él pues no pego el ojo hasta que escucho la alarma del pelirrojo, claramente este no se levantó para apagarla l eso creía cuando está dejo de sonar de golpe, pensó inmediatamente que ese era un milagro ya que el pelirrojo nunca se levantaba puntualmente.
-Otoya...- se levantó de golpe y vio como Ōtori se encontraba dentro de la cama de Otoya.
-¿¡Qué carajos haces!?- se levantó sin cuidado alguno y saco de la cama a a Ōtori.
-Solo intento despertarlo, yo sí me preocupo por él.
-¡Esas no son maneras de despertar a la gente!- Ōtori le miro desafiante.
-¿Entonces cómo se despierta a la gente?
Tokiya se separó y rápidamente empujó al pelirrojo hasta la orilla al punto que este cayó al suelo y lograse despertar un tanto exaltado.
-¡Buenos días! - dijo levantándose rápidamente y tambaleando.
-¡Ittoki!- Ōtori lo atrajo a sus manos.
-Oh, Ō-Ōtori...- bostezo.
-¡Te ves muy lindo en las mañanas gatito!
-¿Gatito?- dijo Otoya al unísono con Tokiya.
-Buenos días Tokiya.- le regalo una de sus mejores sonrisas pero el mayor desvío la mirada molesto a lo que alto ya bajo la mirada.
-¿Quieres ir a desayunar?- Ōtori al notar esto no perdió tiempo y tomo de las manos a Otoya.
-Me gustaría...- miro su reloj.- En otra ocasión será, hoy me iré.
-¿Irte?- preguntó Tokiya mirándole de una manera extraña.
-¿Eh?- Ōtori le miro de la misma manera.
-Problemas personales.- rió nervioso.- Nos vemos dentro de una semana.
De debajo de su cama saco una maleta de ruedas y la colocó a un lado de la puerta mientras él se quitaba la pijama y ponía una camisa azul con unos jeans de color negro y unos tenis de color azul parecido al de la camisa.
-¿A dónde irás?
-Saldré por una semana.- contestó alegremente al castaño.
-¿Hablas enserio? ¿Qué pasará con los ensayos?- dijo con molestia Tokiya.
-Prometo recuperar los días perdidos.
Sin decir más salió por la puerta, Tokiya se había sorprendido por la actitud tomada por el pelirrojo, podría decirse que estaba en un estado serio, muy extraño verlo en él.
Cuando Otoya salió de la habitación llamó a un taxi que no tardó mucho en llegar por él, cuando subió al automóvil unos sujetos se encargaban de tomar fotografías a una distancia prudente.
