"El divorcio"

Edward Pov

Después de la dramática salida de Isabella de la casa, no la había visto de nuevo, ni en las calles del pueblo, ni cerca de la casa de alguna de sus amigas.

Una parte de mí temía que ella se hubiera ido para no darme el divorcio, y vengarse de esa manera. Incluso había pensado en que quizás debía decirle a nuestros amigos que ella se había ido sin razón, para no quedar como un imbécil que la había echado de casa en mitad de la noche.

Habían pasado dos semanas desde aquella noche, y había hablado con Tanya y mi abogado, ella estaba feliz por las noticias, él esperaba Isabella apareciera pronto. Esa tarde saldría rumbo a la ciudad para verme con Tanya, en un lugar donde no pudieran vernos juntos, al menos nadie del pueblo.

Le había explicado mis razones para no querer que todo esto se supiera aun, ella lo había entendido pero quería verme así que estaría ahí los siguientes días.

Decidí ir en carretera pues no era fanático de los vuelos, y tan solo quedaba a unas horas del pueblo. Me hospedaría en un hotel y Tanya llegaría ahí, no llegaríamos juntos, pues quería evitar que nos viera alguien que me conociera o a mi esposa.

En cuanto apareció en el hotel, la deje entrar y la pegue contra la pared, arremetiendo contra sus labios con los míos y metiendo mis manos bajo su ropa.

Habían pasado semanas sin estar con ella y quería aprovechar tanto como pudiera esos días, ya que en cuanto se comenzara el divorcio no podría verla sin correr riesgos.

Al día siguiente estuvimos gran parte de la mañana y tarde metidos en la habitación, pero al anochecer decidimos salir a cenar, hicimos reservaciones en un lugar exclusivo de la ciudad, y nos alistamos para salir.

Ella llevaba un vestido negro hasta un poco antes de la rodilla y con un escote un poco pronunciado, no tenía dudas de que más de uno nos voltearía a ver en cuanto llegáramos, ella llamaba la atención de cada hombre que la veía, era una sensación arrolladora ver como otros deseaban algo que solo yo podía tener.

En la entrada del hotel, había una salita donde esperabas a que trajeran tu auto, mientras estábamos ahí, una mujer de cabello negro y ondulado, con un vestido rojo hasta el piso con una abertura en el lado izquierdo, se acerco a la estancia, no podía ver su rostro pero debía ser preciosa, pues todos los hombres ahí presentes habían girado a mirarla.

Acomodo su cabello dejando uno de sus hombros libres, tenía una piel tan blanca como la nieve que llamaba más la atención con ese rojo fuego en todo su atuendo. El hombre de la recepción le sonrió y casi corrió a abrirle la puerta del hotel, no podía dejar de mirarla, al igual que yo.

Logre ver como subía a un auto negro con vidrios polarizados, con el botones y el recepcionista peleando por abrirle la puerta del auto. Debía ser una chica con una gran fortuna pues al parecer tenía un chofer y con aquel porte no podía ser una simple chica de pueblo.

Finalmente nos trajeron mi camioneta y salimos rumbo al restaurante, al llegar había servició de estacionamiento así que entregué mis llaves al chico de la entrada, unos metros delante de nosotros estaba la chica del vestido rojo, a la que dejaron pasar de inmediato, guiada por un camarero demasiado entusiasta.

Tuvimos que esperar unos minutos mientras alistaban nuestra mesa y al entrar finalmente nos toco en un lugar en medio de otras dos y sin querer busque a la chica del vestido rojo entre las mesas, y la vi en la barra del bar, tenía frente a ella un Martini, pero su cabello cubría su rostro.

Me preguntaba si un hombre aparecería en cualquier momento, porque no podía imaginarme a ningún imbécil dejando a esa belleza plantada o sola por más de 10 minutos.

Ordenamos una pasta cada uno y una botella de vino, Tanya quería brindar porque pronto estaríamos libremente juntos, así que la deje pedir el vino que quisiera para brindar.

Terminamos de comer y mire por encima de su hombro a la chica del vestido rojo, seguía sola en el bar, me preguntaba si llevaba más de un trago, o si en verdad alguien había dejado a una mujer como ella plantada.

Cuando mire de nuevo a Tanya, la vi ordenando un postro de chocolate, yo no era mucho de postres así que me negué, solo ordene una copa de mi vino favorito, para acompañar a Tanya mientras ella disfrutaba su postre.

De pronto mientras esperábamos, un hombre de traje negro con un maletín se paro al lado de nuestra mesa, haciendo que ambos lo miráramos confusos. Tenía el cabello rubio perfectamente peinado, su traje parecía acabar de salir de la tintorería, incluso sus uñas eran impecables. Me miro fijamente, tenía ojos azules y no tenía idea de que quería aquí.

―¿Es usted el señor Edward Cullen? ―preguntó finalmente, asentí y carraspee la garganta.

―Sí, soy yo. ¿Y usted es? ―pregunté aun mirándolo sin entender su presencia aquí.

―Soy James Witherdale, el abogado de la Señorita Isabella Swan. ―respondió con tranquilidad y ahora fue mi momento de fruncir el ceño, él bajo la vista hasta su maletín y saco un sobre. ―Le hago entrega de los papeles de divorcio. ―fruncí aun más el ceño.

―Debe haber un error, fui yo quien pidió el divorcio. ―dije completamente confundido.

―Sí, pero el divorcio que usted redacto junto a su abogado no tomo en cuenta los aspectos legales de su acuerdo prematrimonial, en el que se estipula que si el divorcio es por causa de una infidelidad, la mitad de todos los bienes materiales y monetarios del acusado pasaran a la parte afectada. ―respondió dejándome con la boca abierta y completamente sorprendido.

―No, debe haber un error. Ella no puede quedarse con la mitad de mis bienes. ―respondí subiendo la voz, incluso saque los papeles del sobre, leyendo si todo lo que ese loco decía era verdad.

―Tiene 7 días contando desde hoy, para firmar los papeles y enviarlos de vuelta a la corte. ―continuó importándole un comino darme las respuestas que yo quería.

―Edward…―la voz de Tanya sonaba tan confusa como la mía.

Levante la mirada rápido y cuando iba a mirar de nuevo al abogado, mi mirada se quedo en la chica del vestido rojo y el largo cabello negro. Me sonreía desde su sitió, una sonrisa que jamás había visto en ella, me extendió un poco su copa, en señal de un brindis y luego tomo un sorbo.

―Salud, mi amor. ―dijo moviendo solo los labios, sin emitir sonido alguno.

Cuando me gire a ver al abogado, él ya no estaba ahí, me levante decidido a ir hasta donde estaba Isabella para pedirle una explicación, pero cuando la vi, ya estaba en la puerta del lugar, rodeada por la cintura por el brazo del abogado de perfecto traje.

Sonreían y andaban como si de una pareja se tratara.

Mientras yo seguía parado ahí, como un imbécil que no tenía idea de lo que acababa de pasar.

―Tú lo dijiste, cariño. Debe ser un error y solo tienes que hablar con tu abogado. ―murmuró Tanya levantándose y colocando su mano en mi hombro.

Debía llamar a mi abogado ahora mismo. Después de todo entre él e Isabella habían redactado el dichoso acuerdo prematrimonial.

No había posibilidad de que ella se quedara con la mitad de todo, el rancho de mi familia, la casa donde había crecido, los animales y eso sin contar el dinero que yo había ganado en esos años.

Se negaba a dejar todo lo que le pertenecía por un error.

Pagaron la cuenta y regresaron al hotel, podría pasarse la noche entera tocando cada puerta del hotel hasta dar con Isabella, pues sabía que estaba ahí, pero en ese instante era más importante para él llamar a su abogado.

―¿Quieres calmarte? Esa mujer no puede quitarte tu dinero, en caso de que digan que tienes una amante, mentiré tanto como pueda. ―murmuró Tanya mientras subíamos el ascensor.

―Tanya, dudo que si sabían dónde estábamos, no tengan pruebas de todo esto. ―respondí algo molesto.

Llegamos a nuestra habitación y llame al maldito abogado, pero por más llamadas que hacía él no contestaba. Estaba poniéndome histérico.

No había creído las palabras de Isabella, sobre destruirme o vengarse, pero al parecer Isabella no iba dejar todo como estaba y usaría lo que conocía para hacerme pagar lo que le había hecho.

Pasadas las dos de la mañana mi celular fue destrozado contra la pared, presa de mi frustración lo había lanzado con fuerza, haciendo que se estrellara la pantalla y no volviera a encender.

Tanya se había ido a dormir diciendo que estaba harta de mis arranques, que hablaríamos hasta que dejara de gritar.

Después de romper el teléfono había ido al mini bar y tomado una copa tras otra, pero por más alcohol que hubiera en mi sistema, no lograba calmarme o dejar de sentirme tenso.

La mañana siguiente fue aun más infructuosa, así que a primera hora tome mis maletas y regrese al rancho, necesitaba ver a mi abogado y que me diera una explicación de dicho contrato prematrimonial.

Al llegar al rancho, deje las maletas y fui directo al despacho de mi abogado, él casi siempre trabajaba desde la ciudad, pero para llevar mi divorcio había venido al pueblo.

Entre como si fuera mi casa y lance los papeles en su escritorio.

―¿En qué parte del maldito acuerdo prematrimonial decía que todo lo mío sería la mitad suyo si la engañaba? ¿O cuando planeaba advertírmelo? ―pregunté furioso, él parecía molesto por mi abrupta entrada pero no tenía tiempo para modales.

―Le entregué una copia de ese acuerdo poco antes de la boda, pidiendo lo revisara y firmara o pidiera los cambios necesarios. Al igual que cuando pidió el divorcio intente advertirle al respecto y usted no hizo caso. ―respondió mientras ojeaba el ridículo documento. ―Debo leerlo con mayor detenimiento pero por lo que veo, la Señora Cullen está apegándose a las leyes, siempre admire su perspicacia en el campo. ―no era momento de adulaciones para mi pronto ex esposa.

―¿Y qué puedo hacer para que no me quite todo? ―pregunté tenso, él levanto la mirada y junto las manos.

―Si está tan nervioso y ansioso debe ser porque en verdad le fue infiel a la Señora Cullen durante el matrimonio, en ese caso, no podremos hacer nada. Me sorprende que la señorita Isabella no llevara el caso ella misma, lo llevara un abogado de una gran firma, lo conozco, lo he visto destrozar hasta a los hombres más ricos del país. ―no podía estarme pasando esto, no podía llevarse todo así nada más. ―Lo mejor que puede hacer es prepararse para perder esto, Señor Cullen. Porque si ellos tienen pruebas de sus infidelidades, tenemos el caso perdido.


Hola de nuevo :)

¿Les gusto el capítulo? ¿les agrada esta Bella? si sí o si no déjenlo en los RR :3

Apenas vamos iniciando y ya tuve mucho apoyo por parte de todas ustedes, así que muchas gracias.

Estoy pensando en cambiar la actualización a los Lunes porque esos días tengo más facilidad, pero aun está en veremos ;) cualquier cosa se los publico en mi grupo.

En respuesta a algunas de sus preguntas:

janalez: La historia tendrá más o menos 30 capítulos ;)

Tary Masen Cullen: Sí habrá Pov Bella, será una historia contada por los dos lados :)

Todas sus preguntas también déjenlas en RR y las respondo en los capítulos hasta abajo :)