"Una caída"
Bella Pov
Habían paso dos semanas más desde aquel día, el juez nos había entregado los papeles de la división de bienes, la casa que había pertenecido en algún momento a la madre de Edward ahora era mía, debía admitir que me había costado mucho no decirle que se la quedara, pues sabía que ese lugar era casi sagrado para él, pero no quería mostrarme débil ante él, no podía mostrar que una parte de mí aun se preocupaba por él.
También una parte del Rancho Cullen ahora era mía, pero en ese caso tendríamos que ser socios o algo así, pues todo el rancho no se podía dividir por mitad y seguir funcionando igual, incluso sería una mala inversión para ambos.
Pero eso lo hablaría con él en unos días, ahora intentaba poner todo lo de mi nuevo empleo en forma, estaba revisando algunos casos con ayuda de Jasper, Alice y James, quería estar al tanto de todo, para no cometer un error más adelante.
Iniciaría trabajando junto a James, él me pondría al corriente en los cambios de los últimos 4 años, y después podría comenzar a trabajar sola, atender casos y tener trato con clientes sola.
También había ido a revisar la casa en la que ahora viviría, la hermosa casa de la madre de Edward, Esme Cullen. Estaba en el centro del pueblo, era muy grande para mí sola pero aun así no le veía el caso a rentar un apartamento teniendo aquella hermosa casa.
Estaba algo sucia y no solo era polvo, eran muebles viejos, puertas algo dañadas, al igual que las paredes y algunas habitaciones necesitaban ayuda urgente.
Así que contrate un servicio que me ayudaría a sacar los muebles, los que aun sirvieran o fuera posible arreglarlos serían donados a un orfanato, el resto iría a la basura, yo tenía que estar ahí pues no quería que tirarán algo importante, como fotos de Esme o de la familia Cullen.
Alice se ofreció a ayudarme y así terminamos las dos en la casa con aspecto abandonado, el servició había llegado y comenzaban a sacar los muebles más grandes, mientras yo comenzaba a revisar las gavetas y estantes de las habitaciones, buscando que no hubiera nada.
Alice estaba en el closet revisando la ropa que aun quedaba ahí, salía cada cierto tiempo con vestidos que según ella eran una belleza y no podía permitir fueran a parar a la basura.
Así que los aparto y prometió darles vida de nuevo.
Por mi parte había encontrado solo algunas fotos de Esme y Carlisle en lo que parecía su boda, se veían muy enamorados, lo triste era que ellos también habían terminado divorciados, cuando Edward tenía un año se habían separado y por eso Esme vivía ahí, junto a su pequeño, mientras Carlisle se había quedado en el Rancho.
Cuando Edward era un niño, su madre enfermo y cayó en cama, estaba por cumplir 7 años su madre murió, y él volvió a vivir con Carlisle y sus esposas que cambiaban cada año.
Guarde las fotos en un sobre amarillo, que había llevado exactamente para eso, finalmente en los cajones al lado de la cama encontré un montón de fotos de un niño cobrizo con dulce sonrisa y ojos verdes, abrazando a su madre con fuerza.
Había más de 10 fotos de Edward siendo solo un pequeño, él solía decir que no tenía fotos de su infancia, y ahora entendía porque, todas se habían quedado en esa casa, como detenidas en el tiempo.
―Mira qué hermoso joyero. ―exclamó Alice del otro lado de la cama, era una cajita con adornos preciosos, como de cristal, parecía un joyero muy viejo, quizás había sido una herencia familiar.
―Sí, es muy lindo. ―afirme con una sonrisa, se lo entregaría a Edward cuando lo viera.
―¿Crees que haya guardado las joyas que el Señor Cullen le regalo? Mi madre dice que su anillo de bodas era una belleza, y siempre se pregunto qué habría pasado con él, que habría sido una lástima que lo tirara. ―murmuró buscando el seguro para abrir la caja.
Al escuchar lo del anillo busque instintivamente el mío, pero ya no estaba en mi dedo, lo había quitado cuando él me había pedido el divorcio. Suspire y me negué a pensar en eso.
―Seguramente lo guardo, por lo que Edward me contó de su madre, era muy apegada a las cosas que significaban algo para ella. Un anillo de bodas, incluso después de un divorcio, es importante. ―respondí segura de ello, Alice chasqueo la lengua.
―Pues al parecer está cerrada con un cerrojo, por algún lado tiene que estar la llave. ―sonreí divertida al verla recorrer la casa las siguientes horas en busca de la llave, pero no dimos con ella.
Así que se la devolvería a Edward tal y como la había encontrado.
―¿Vas a remodelar toda la casa o solo pintura y algunos arreglos? ―preguntó Al una vez terminamos y la casa quedo casi vacía.
―Es una casa hermosa, solo necesita pintura y un mínima remodelación. Lo único que pondré desde cero, son los muebles. Aunque quizás comience con lo básico, la cocina, comedor, sala y la habitación principal. Después poco a poco seguiré con el resto. ―respondí guardando las cosas que había encontrado en mi bolsa.
Sabía que remodelar una casa podía ser muy costoso y no tenía esa cantidad de dinero así para hacerlo, prefería hacerlo conforme fuera adquiriendo un sueldo y me fuera más sencillo de comprar todo.
Salimos de la casa y cerré todo con seguro, me quedaría con Alice hasta terminar de arreglar esos pequeños detalles de la casa o hasta que la habitación principal estuviera lista.
No quería quedarme en casa de mi padre porque me daba algo de miedo lo que podría escuchar, pues Sue y él parecía una pareja joven, enamorados hasta la medula y no podían quitarse las manos de encima, así que me negaba a quedarme ahí.
Jasper, el esposo de Al, había aceptado que me quedara por el tiempo que necesitara, pero prefería que ese tiempo fuera corto, no quería hacerlos sentir incómodos con mi presencia por un largo periodo.
Al llegar a la casa de Alice, Jasper estaba ahí, decidí dejarlos a solas y me despedí para ir a mi habitación, necesitaba un baño y descansar después de ese largo día. Deje el joyero de Esme sobre el buro, al igual que las fotos y pequeñas cosas que había encontrado.
Tome un rápido baño y luego me senté en la cama a ver cada foto con mayor detenimiento, eran preciosas, incluso las primeras fotos de Edward, en las que salían Esme y Carlisle más que felices con su pequeño en brazos.
Al verlos no podías creer que no habían terminado juntos, que el engaño había podido más que su amor y todo se había esfumado por un maldito momento de lujuria por parte de Carlisle.
No podía evitar pensar en que quizás eso era lo que me pasaba con Edward ahora. Quizás Esme también había intentado recuperar al hombre que amaba y solo había perdido el tiempo, quizás los hombres como Carlisle y Edward no estaban hechos para estar en una relación seria y duradera.
Al día siguiente tenía que ir a las afueras del pueblo por unos encargos para el buffet de Alice, ya que ella no podría ir me había ofrecido a ayudarla con eso, ella acepto y me prestó el auto para hacerlo más rápido.
Debía comprar un auto, aunque fuera de segunda mano, necesitaba algo para moverme por el pueblo y fuera de él.
Mientras conducía de regreso, una llovizna comenzó a caer, no era gran cosa, y me faltaba poco para llegar al buffet, así que seguí como si nada, pero estaba tan perdida en la tranquilidad del camino frente a mí y la falta de trafico que no vi cuando el auto detrás de mí perdió el control por la carretera mojada y golpeo el coche de Alice.
No fue un gran golpe, en realidad ni siquiera sentía un rasguño en mi persona, pero las personas del otro auto estaban algo fuera de sí, preocupadas porque me hubiera pasado algo o al coche.
―Lo prometo que estoy bien, no me duele nada. ―dije por lo que parecía la decima vez, la señora, que parecía ser la esposa del hombre que manejaba negó rotundamente.
―Estás sangrando. ―fruncí el ceño y me fije en el espejo del auto, tenía un corte apenas visible en la frente, de donde resbalaba una gota de sangré, a mi parecer no era grave.
―Nos sentiríamos mejor si fueras a un hospital, te acompañaremos y pagaremos los gastos. ―suspiré mientras limpiaba la gotita con un pañuelo que había encontrado en mi bolsa.
―Estoy bien, gracias por el ofrecimiento pero realmente no tengo nada malo y si me llegó a sentir mal iré al hospital. ―respondí algo resistente a ir, la señora me miro ansiosa.
―Creo que lo menos que podemos hacer es llevarla al hospital para que revisen la herida. Después la dejaré tranquila. ―miré la herida y para mí era algo que taparía con una curita, pero la pareja me miraba realmente preocupada, así que decidí hacerlo aunque fuera por ellos.
Fuimos en los autos hasta el hospital, y después de revisarme me enviaron a urgencias para que me pusieran dos puntos en la abertura de mi frente, según el doctor, no era nada grave, era un rasguño y nada más.
La pareja seguían ahí, esperando a que terminaran de ponerme los puntos, aunque les había dicho que estaba bien y habíamos intercambiado los datos por si el auto necesitaba algún arreglo, ellos parecían decididos a quedarse hasta que la enfermera me terminara de poner los puntos.
―¡Bella! Dios, ¿estás bien? ―estaba tan ensimismada por la enfermera que ponía los puntos en mi frente, que cuando Edward apareció frente a mí, me quede como si hubiera visto un fantasma.
―¿Edward? ¿Qué haces aquí? ―pregunté confundida, no había llamado a nadie que yo recordara. Él parecía realmente preocupado y por su efusividad había distraído un segundo a la enfermera, pero ella volvió a su trabajo enseguida.
―Me llamarón del hospital, dijeron que estabas en Urgencias por un accidente de auto, que te pondrían puntos. Vine lo más rápido que pude ¿estás bien? ―vaya, los hospitales se tomaban muy en serio los rasguños.
Como le habían contado todo a Edward parecía más dramático de lo que era realmente, así que entendía su estado.
―Bueno, fue un golpe nada más y es un rasguño, solo dos puntos y una bandita. ―respondí y la enfermera me sonrió divertida por mi explicación. ―El doctor dijo que no era nada. ―finalmente la enfermera termino los puntos y se levanto.
―Iré por la bandita y podrá irse. ―sonreí y asentí.
Una vez ella se alejo, Edward se acercó para ver los puntos en mi frente con mayor detenimiento, la pareja se acercó también dejando un pequeño espacio entre nosotros.
―Me alegro de que esté bien y ahora que alguien se quedara con usted nosotros nos vamos. Ya nos encargamos de los gastos. ―la mujer era realmente dulce, quizás por eso me causaba confusión, no estaba acostumbrada a eso en una desconocida. Asentí y me despedí de ambos, agradeciendo internamente que me dejaran sola, empezaba a temer que no se fueran.
Se fueron dejándolos solos.
―¿Quiénes son ellos? ―preguntó finamente Edward, mirándome fijamente.
―Ellos venían en el otro auto, fue un golpe muy suave, ni siquiera me duele esto. Pero ellos querían que viniera al hospital por cualquier cosa, lo que no entiendo es porque el hospital te llamo. ―respondí aun confusa por su presencia, él asintió más tranquilo.
―Cuando nos casamos cambiamos los nombres y teléfonos en caso de emergencia por nosotros, supongo que no lo has cambiado, yo tampoco lo he hecho. ―explicó, recordé eso y asentí, aunque no sabía que por algo así de pequeño llamaban al número de emergencia.
―Recordaré cambiarlo. ―murmuré pensativa, la enfermera llegó y puso la bandita para dejarnos ir.
Iba al auto de Alice cuando Edward me detuvo.
―Yo te llevo, no puedes manejar así. ―¿Qué le pasaba a la gente hoy? ¿Desde cuándo todos se preocupaban tanto? Fruncí el ceño y negué.
―Estoy bien, y debo llevarle el auto a Alice al buffet. ―él tomo las llaves que sostenía en mis manos.
―Pues te llevaré hasta el buffet y luego volveré por mi camioneta. ―no me gustaba esto de jugar a la enferma, pero me dolía un poco la cabeza por los puntos así que acepte sin más.
Una vez salimos del camino, me recosté en el asiento y comencé a quedarme dormida, entonces escuche la voz de Edward de nuevo.
―No tienes que cambiar el número de emergencia, yo vendré siempre que sea necesario. ―murmuró, fruncí levemente el ceño.
―Dudo que le guste a tu rubia piernas largas que vengas al hospital cada que yo lo requiera. ―respondí sin darle mucha importancia al asunto, él sonrió un poco.
―Yo te tengo a ti, así que es algo mutuo. ―dijo mientras daba vuelta y entraba al centro del pueblo.
―Eso era antes, debes cambiarme también. Básicamente ya no somos nada, y en una emergencia real, querrás tener a alguien que sostenga tu mano y te de apoyo, que te de tranquilidad. ―continué con seguridad.
―Que no seamos esposo no quiere decir que ahora no seamos nada. ―murmuró y nos detuvimos en un alto. ―Antes éramos amigos…
―Pero ahora ya no podemos ser amigos. ―lo corté antes de que siguiera hablando de tonterías.
―¿Por qué no? ―preguntó mirándome fijamente. Hasta que el alto cambió a verde y tuvo que avanzar.
―No puedes ser amigo de la persona que rompió tu corazón. ―respondí con voz quedada y mirando la ventana. Él no respondió. Pero al llegar al buffet me impidió bajar del auto, lo miré confundida.
―¿En verdad te sientes de esa manera? No puedes ser mi amiga…―preguntó con seriedad y mirándome a los ojos.
―Solo estoy algo mareada por el golpe. ―respondí evadiendo la pregunta y quitando la mirada, cerrando los ojos cuando sentí que las lágrimas luchaban por salir. No quería esta conversación ahora.
―Mírame a los ojos, y entonces quizás te crea. ―abrí los ojos lentamente, con una sonrisa llena de tristeza, ¿cómo me pedía que lo mirara a la cara cuando mi corazón seguía dolido?
Y finalmente la pared que había construido en los últimos días se derrumbo.
Sabía que al salir de ese auto, me arrepentiría por ser débil, por llorar frente a él, pero quizás si lo hacía ahora, después todo sería más fácil.
―¿Eso va a cambiar tu decisión? Si te miro a los ojos y te digo que esto me está destrozando, que imaginarte con ella me hace querer llorar hasta que mis ojos se sequen, entonces ¿volverás a amarme? ―pregunté cuando una lágrima cayo por mi mejilla, mirándolo a los ojos como él quería.
Su mirada se fue al frente, ahora él no podía verme a los ojos.
―Te amaba, Bella. Solo no eras la indicada para mí. Todo lo tuyo no encaja conmigo. ―respondió girando la mirada con un repentino ataque de valentía, asentí aun con esa sonrisa en mi rostro.
―¿Y ella sí encaja contigo? ―pregunté, él suspiró y se paso la mano por el cabello.
―Sí. Ella encaja con mi vida, es justo lo que necesito. ―si había formas de romper el corazón de alguien, esa era una de ellas.
5 años de matrimonio, 3 años de noviazgo, 1 año de amistad…
Todo a la basura por unas largas piernas enfundadas en medias negras y un labial rojo en unos grandes labios.
Era como darme cuenta que todo esto era una pérdida de tiempo, él la amaba, la quería a su lado como ya no me quería a mí. Me limpie el rostro y salí del auto sin mirarle de nuevo.
Porque una parte de mí seguía destruida, frágil y sabía que si no me alejaba en ese momento, terminaría llorando a mares frente a él y me negaba a hacerlo. Escuche que gritaba mi nombre pero no volvería. No ahora.
Mañana cuando todo fuera un triste recuerdo podría continuar, y ahora con mayor fuerza me encargaría de romperle el corazón como él lo había hecho conmigo.
¡SORPRESA!
Gracias por todo su apoyo y a pedido de la comunidad, está semana hay doble actualización :3
Como siempre, dudas pueden dejarlas abajo y las responderé en el siguiente capítulo :)
Este es un POV BELLA más largo, para que puedan ver que piensa más a fondo pero la irán conociendo poco a poco.
¿Por qué hice un momento así cuando todo iba también con su venganza?
Porque creo que todos al terminar una relación necesitan descargar su tristeza, llorar o enojarse. No podemos simplemente seguir adelante y Bella acaba de perder a su marido de hace tiempo, no es como terminar con un novio de preparatoria.
Pero no se preocupen Edward también tendrá su momento de lágrimas aquí ;)
En fin si les gusto la sorpresa dejen sus RR :3
