"Confusión"
Edward Pov
Debía aceptar que la llamada del hospital me había vuelto loco, no había pensado, simplemente había salido corriendo y no me había detenido a pensar si no hasta que tuve a Bella frente a mí.
Jamás había sentido miedo, al menos no como el que había sentido al escuchar que Isabella había tenido un accidente, había pensado en todos los posibles escenarios, en Bella inconsciente en una cama de hospital, incluso cosas peores que eso.
No importaba nada, solo quería estar ahí con ella y tomar su mano, asegurarme de que estaba bien, podía jurar que al ver su ceño fruncido al verme, había soltado el aire contenido desde que había salido del rancho.
Y verla bajar del auto desesperada por alejarse de mí, fue como un fuerte golpe en el estomago. No había pensado en la posibilidad de que ella ya no quisiera ni verme, no sabía porque había creído que seríamos amigos, era obvio que después de todo no sería así, pero quizás necesitaba que ella me lo dijera.
Esa noche al regresar a la casa sentí la necesidad de llamarle, preguntarle si estaba bien, si no sentía dolor por el golpe en la cabeza…pero sabía que si ella sentía dolor en aquel momento no tendría nada que ver con el accidente.
Porque aunque ya no sintiera amor por ella, habíamos compartido 9 años de nuestras vidas, era difícil pensar en ella como una simple ex. Decidí que la llamaría por la mañana, porque después de la terrible manera en que había acabado aquel día, no quería atormentarla más con mi presencia.
Tanya me había pedido mudarnos juntos, o sea que quería venir a vivir al rancho conmigo, y suponía que ese era el siguiente paso pero realmente no lo había meditado.
Creía que antes de vivir juntos, saldríamos, como una pareja normal. No que saltaríamos a mudarnos, luego la boda y quien sabe que seguiría a eso. Sin embargo había aceptado que se quedara en un hotel del pueblo, comenzar a salir sin que la gente del pueblo corriera a contarle a Isabella.
Y llegaría en unos días, mientras tanto terminaría los asuntos de la separación de bienes con Bella, debíamos decidir qué hacer con el rancho, ahora que ella también sería dueña de él.
Al día siguiente, recibí una llamada de Isabella, me sorprendió que ella fuera la que llamará, así que conteste algo confuso.
―Hola. ―escuché un suspiro del otro lado, suponía que debía ser difícil todo esto de intentar llevar una relación educada.
―Hola Edward, quería saber si podrías pasar por el buffet más tarde. Necesito hablar contigo. ―su voz era contenida, sin expresión.
Debía seguir resentida conmigo pero no quería hablar por teléfono de ello y esperaba que habláramos en persona.
―Claro ¿a qué hora quieres que vaya? ―pregunté intentando no sonar ansioso.
―Mientras antes mejor. Así que antes de miedo día estaría bien. ―miré el reloj y apenas eran las nueve de la mañana.
―Ahí estaré.
Después de una hora, en la que aproveche para dejar instrucciones de que se haría aquel día con algunos animales y otros asuntos, salí rumbo al buffet. Al entrar pregunte por Isabella Swan con una secretaria, era raro llamarla por su nombre de soltera después de tanto.
―La señorita Swan…oh ahí está. ―dice deteniendo lo que suponía era una negativa, me gire y vi a Bella enfundada en un traje de oficina demasiado pegado para que lo que ella solía usar.
El cabello suelto y unos tacones altos. Se veía preciosa, al menos eso podía admitirlo. Iba en medio de una plática con el que había sido su abogado durante el divorcio, sonreían cómplices y parecía no haber notado mi presencia.
―Bella, te buscan. ―miré de reojo a la secretaria que le dedicaba una sonrisa a Isabella, ella nos miró y asintió con una sonrisa, se despidió del hombre en cuestión y se acercó a nosotros.
―Gracias Ángela. ―le sonrió a la secretaria que me había atendido un minuto antes, me sonrió y señalo un pasillo. ―Espero no hayas esperado mucho tiempo, estaba revisando unas cosas con Jame. ―comentó con tranquilidad, negué con el ceño levemente fruncido.
―No, acabo de llegar. Pero ¿para qué querías verme? ―pregunté y casi sin darme cuenta me giré para ver al hombre que la acompañaba, ahora hablaba con la secretaria haciéndola reír igual que a Bella.
―Claro. Bueno por dos cosas en realidad. Quería que nos pusiéramos de acuerdo respecto a lo del rancho y quería darte unas cosas que supongo querrás tener. ―la miré de nuevo y entramos a una oficina, no tenía mucha decoración, estaba casi vacía en realidad, pero las flores sobre una mesita pegada a la entrada le daban el toque de Bella.
Ella me señalo las sillas frente al escritorio y luego le dio la vuelta a éste para sentarse en su lugar, me senté aun sintiéndome fuera de lugar, aunque nos casamos ella había estado en su lugar de trabajo así. Cuando realizaba sus prácticas del último año de Universidad.
―¿Qué cosas? ―pregunté finalmente, ella busco entre sus cajones detrás del escritorio y saco un gran sobre amarillo y una hermosa cajita que reconocí vagamente.
―Encontramos esto en la casa del centro y supuse que las querrías conservar. Son fotos familiares y esto creo que un joyero, no encontramos la llave pero puedes mandarla a que le cambien eso. ―respondió con una sonrisa que parecía tan natural, no forzada o educada, si no como si fuera su sonrisa para todo el mundo.
Mire las cosas y me estire para tomar el joyero, no había visto eso en años, pero recordaba a mi madre sacando sus aretes de él.
―Gracias, creí que no volvería a ver todo esto. ―asintió y luego de que tome todo recordé que quería hablar sobre el rancho. ―¿Qué propones que hagamos con el Rancho?
―Bueno, yo no tengo idea de cómo cuidar los animales y todo eso. Pero creo que puedo hacerme cargo de la contabilidad del lugar y todo lo legal, así haré mi parte y tú la tuya. Y lo principal, no tendremos que dividir el lugar, pues ambos sabemos que eso destruiría el Rancho por completo. ―asentí pensativo y supuse que sería un buen trato.
―Suena bien. Puedes ir al Rancho para revisar todos los papeles que necesites. ―ella sonrió y repentinamente se giro buscando algo detrás de ella.
―James me pidió que firmáramos esto, es un documento para terminar con todo el papeleo del divorcio. Puedes llevártelo y leerlo, pasaré por él cuando vaya por los papeles del rancho. ―me parecía tan confuso que ella fuera la misma chica que había roto en llanto mientras hablábamos.
―Sí, ¿Cuándo irás? ―pregunté tomando los papeles que me tendía, se quedo pensativa como revisando mentalmente que días estaba libre.
―El fin de semana, el sábado ¿puedes? ―asentí y ella sonrió. ―Bien ahí nos vemos. Por cierto, no te agradecí por recogerme ayer, lamento que te hayan sacado del Rancho por nada, pero iré a pedir que quiten tu número. ―comentó con tranquilidad.
―Te dije que no tenías que hacerlo. No tengo problemas con que me llamen si…
―Edward, realmente no creo que debamos quedarnos con eso. Imagínate que dentro de 5 años, seguimos con esos números y tengo un accidente o tú, quisiera que llamaran a la persona con quien esté o alguien de mi familia. Y tú igual. No a un socio de trabajo. ―me cortó, no había pensado en eso a largo plazo.
―Quizás tienes razón. ―respondí.
Me sentía tan fuera de lugar, era como si todo ese sitió no tuviera lugar para mí, no me sentía cómodo, era demasiado formal para nosotros.
―Podemos ir juntos a cambiarlo si quieres. Bueno primero conseguiré un auto y después podemos ir. ―la miré y asentí de nuevo. ―Ahora debo ir con James, aun tenemos que terminar con unos asuntos así que, fue un gusto verte. ―se levanto y al mismo tiempo lo hice yo.
Ella en comparación se sentía como pez en el agua, caminaban con naturalidad y un semblante tranquilo. Se acercó y se estiró para dejar un beso en mi mejilla como despedida, su perfume se instalo en mis sentidos, me quede detenido ahí unos segundos.
―Cambiaste de perfume. ―murmuré cuando ella iba a la salida, ni siquiera yo había esperad decirlo en voz alta, me miró con una sonrisa.
―Sí, salí con Alice y necesitaba uno nuevo. ―respondió con simpleza, no sabía porque para mí resultaba un gran cambio, algo relevante.
Finalmente salí de su oficina con todo eso en brazos y lo puse en el asiento del copiloto en la camioneta, con extremo cuidado acomode el joyero, no quería que se cayera en el camino.
Al llegar al Rancho revise las fotos, en su mayoría éramos mi madre y yo, no las había visto en mucho tiempo o quizás jamás, pero me dejaron melancólico, ella había sido todo para mí y perderla me había destrozado, tarde años en aceptar la idea de vivir con mi padre y sus esposas nuevas.
Después decidí ir a visitarla al cementerio, muchas veces lo evitaba porque me dolía, no podía estar frente a su tumba sin romper en llanto y las pocas veces que había ido, Bella me había acompañado, ahora tendría que ir solo y no sonaba alentador, pero necesitaba hacerlo.
Hola :)
Espero les guste y dejen sus RR :3
Unas me preguntan si Edward y Bella van a quedarse juntos y otras me ruegan que no se queden juntos.
Bueno realmente no puedo decirles que va a pasar con ellos porque se acaba la intriga de la historia *-*
Lo que sí es que está por aparecer un hombre en la vida de Bella y si quieren saber más de él las invito a mi grupo porque ahí hay varios adelantos de la historia ;)
Gracias por todos sus RR y su apoyo, en serio muchas gracias :3
