"Invitación"
Bella Pov
Había decidido que necesitaba comenzar a salir, no en plan citas, pues aun no estaba lista para eso, pero quería salir con mis viejas amigas, comprar ropa linda, comer en lugares bonitos, salir a tomar un café para ponernos al día.
Todas esas cosas que había dejado en segundo plano al casarme y plantearme la idea de ser madre. Y también quería arles privacidad a Jasper y Alice, que pasaran la tarde y noche sin mis intromisiones.
Así que el viernes por la tarde salí con Rose, habíamos sido amigas durante la preparatoria y nos distanciamos un poco por la Universidad, pero siempre me había encantado hablar con ella.
Era una chica honesta, no se andaba con rodeos para decirte algo y muy directa, por eso confiaba en ella para que me dijera que pensaba de mis planes. Alice era igual de honesta, pero solía ser más aprensiva con las personas y seguro me diría que no hiciera sufrir a Edward, no por él, si no porque Alice era muy dulce para desear hacer sufrir a alguien.
―Ahora que eres soltera de nuevo, deberíamos salir como en la preparatoria. ―comentó mientras veíamos lencería en Agent Provocateur, una pequeña pero hermosa tienda del centro. ―Aunque con tus elecciones hasta ahora diría que ya tienes puesto el ojo en algún chico del pueblo. ―añadió divertida.
Puse los ojos en blanco pero sonreí, no había comprado lencería provocativa desde hacía meses. Quizás un año. Pero la ropa que había elegido ahora tenía un propósito especial y Rose no estaba muy alejada de la realidad, planeaba usar todo eso para distraer a cierto hombre del pueblo.
―Solo intento hacerme sentir mejor después de un terrible divorcio. ―respondí con inocencia, ella sonrió a un más.
―¿Terrible divorcio? Escuche que destrozaste a tu ex marido con él. ―sonreí un poco, lo había hecho pero en verdad las propiedades y bienes eran lo de menos, solo era un medio para un fin.
―No lo destroce, solo hice cumplir el contrato que hicimos antes de casarnos. Si hubiera sido una separación por decisión de ambos, no hubiera perdido tanto como lo hizo. ―respondí y elegí un modelo de tanga y sostén negro.
―Amo a la Bella vengativa, creo que todos nuestros compañeros de preparatoria te recuerdan por eso. ―añadió divertida.
Quizás en mi adolescencia era un poco más vengativa que ahora, con los años me había vuelto más tranquila y menos problemática, pero ahora estaba a mi límite y pensaba volver a mis viejos juegos.
Tome otro par de conjuntos, terminé comprando 10 de los más bonitos y tentadores que había encontrado. Rose también se había llevado algunos, después fuimos a una tienda de ropa, necesitaba trajes de oficina y unos cuantos pantalones de mezclilla.
―¿Estás segura de trabajar con él? En especial en el Rancho, ¿Qué pasaría si llegas y lo encuentras con su zorra? ―lo había pensado muchas veces pero en verdad esa mujer no iba a detenerme.
―Estaré bien, bueno quizás en mi interior estaré pensando en arrancarle las extensiones y golpear su huesudo trasero con implantes. Pero soy educada. ―sonrió divertida y asintió.
―Tú solo dilo y la golpearemos hasta que todo el plástico que tenga puesto empiece a verse como una papa aplastada. ―sonreí y negué, nunca habíamos golpeado a alguien en realidad, pero siempre bromeábamos con ello.
―Podrías ayudarme en algo más productivo, tengo una casa en el centro que necesita ayuda urgente de una decoradora de interiores. ―sus ojos brillaron y sonrió, arreglar y decorar casas era su pasión.
―Pues encantada, ¿Cuándo quieres iniciar? ―tome un hermoso vestido con un escote un poco pronunciado, pero lo suficiente como para verse indecente, en realidad era muy bonito, incluso podría usarlo para el trabajo.
―Puedes iniciar el lunes, la casa está completamente limpia y los únicos muebles que quedaron son los que quisiera conservar. Revisamos y todo está en orden, solo necesita pintura y decoración urgente.
―Genial. Entonces iniciaré el lunes, llevaré a todo mi equipo y para el siguiente lunes estará lista.
Seguimos recorriendo la tienda y tome unos cuantos pantalones que me quedaban como una segunda piel, unas cuantas blusas y playeras, tres trajes de oficina y dos vestidos, uno de noche y uno para un día caluroso.
Comimos en un pequeño restaurante de sushi y recorrimos la plaza, hasta que nos dio la noche y volvimos a casa, ella me llevo a la casa de Alice y después se fue a la suya. Quedando de vernos el lunes cuando regresará del trabajo.
Al llegar Jazz y Al ya estaban dormidos, así que hice el menor ruido posible y caí rendida apenas toque la cama. Recordando que mañana tendría que ver a Edward y pondría mi plan en marcha.
Edward Pov
Había estado toda la mañana alimentando a los caballos, casi siempre eso lo hacían dos de los trabajadores del rancho, pero acababa de nacer un nuevo potro que se había tardado más de lo normal, así que quería estar al tanto de él tanto como se pudiera.
El resto de los potrillos estaban ya con el resto, corriendo por el rancho o siguiendo a sus madres. Pero aquel había tardado un par de semanas, según el veterinario estaría bien, solía pasar que las madres primerizas tardaran un poco al ser observadas, y en el rancho era normal que los caballos, en especial las hembras embarazadas estuvieran vigiladas casi todo el tiempo.
Estaba algo sudado y mi ropa era un desastre, necesitaba un baño urgente. Salí de la caballeriza sacudiendo mi ropa y cuando levante la mirada vi un auto entrar y estacionarse frente a la casa, fruncí levemente el ceño pues el auto no me parecía familiar.
Al bajar Bella de él me quede con la boca abierta y eso era poco. Llevaba un pantalón de mezclilla que se pegaba a sus piernas, dejando ver sus preciosas y firmes piernas al igual que sus curvas, una blusa de manga corta con unos botones abiertos que dejaban apenas una vista que daba mucho a la imaginación.
Ella me busco con la mirada y al verme me dedico una sonrisa enorme con un saludo con su mano. No había olvidado que vendría pero no me esperaba que viniera con un atuendo así, que en verdad no era revelador y no parecía tener la intención de ser tan sexy como lo era.
―Señora…Señorita Swan. ―antes de que llegará a donde ella estaba, tenía a más de uno de mis trabajadores saludándola y mirándola más de lo que debían.
Sabía que si yo había notado el atractivo de Bella con ropa tan pegada, ellos no se quedarían atrás, y ahora ya no era la señora de la casa, no tenían porque esconder que la miraban con deseo. Lo que me hizo preguntarme si harían eso cuando yo no los miraba y ella aun vivía aquí.
―Edward, espero no interrumpir algo. ―dijo una vez llegué a donde estaba y los trabajadores dejaron de saludarla como si no la hubieran visto en meses.
―No, solo alimentaba a los caballos. Vamos dentro. ―sí, la quería lejos de la mirada de todos ellos, podían llamarme hipócrita pero tantos hombres mirando a Isabella de aquella manera no era precisamente mi escena favorita.
―Oh no, hay que aprovechar el bonito día. ¿Por qué no traemos todos los papeles a la mesa del patio? ―porque no quería a todos dando vueltas para espiar su provocativo escote.
―Podría volarse todo y…
―Que va, si no hay viento. Vamos trae todo y lo revisaremos en la mesa del jardín. ―suspiré siguiéndola aunque debía admitir que la vista desde donde estaba era bastante buena.
Lleve todos los papeles hasta la dichosa mesa y ella comenzó a leerlos atentamente, preguntándome algunas cosas y haciendo anotaciones, estaba algo distraído intentando ver desde mi sitio el fondo de su escote, ella no tenía grandes senos y era una de las cosas que no me gustaban, pero ella no había usado un escote en mucho tiempo, al menos no que yo lo viera y la curiosidad podía más.
―¿Lograste abrir el joyero de tu madre? ―preguntó mientras apuntaba unas cosas en una libreta que llevaba. Tuve que pensar unos segundos de que me hablaba de tan distraído que estaba.
―Aun no, creo que tendré que enviarlo a un joyero o algo así.
Habían pasado horas, y ella estaba tan metida en los papeles que apenas parecía notar mi presencia y me recordó a su primer año en la Universidad, ella podía estar horas perdida en sus libretas y apuntes, leyendo y estudiando, mientras yo la miraba buscando los gestos que hacía.
La había conocido durante su último año de preparatoria y lo que se supondría sería mi primer año en la Universidad, pero en ese momento había decidido hacerme cargo del Rancho y había dejado la Universidad de lado.
Recordaba que su primer año, también fue nuestro primer año como pareja y había sido complicado porque yo estaba en el pueblo y ella en la ciudad, nos veíamos los fines de semana y ella se la pasaba estudiando, sin embargo no recordaba que me molestara.
Así que comencé a observarla así, como solía hacerlo en aquel tiempo. Seguía teniendo ciertos gestos, como morder la pluma mientras leía, o mover la nariz, levantaba la ceja como si algo le sorprendiera y distraídamente acomodaba su cabello.
―¿Qué? ―me miró confusa por mi mirada sobre ella y negué.
―Nada, solo pensaba. ―respondí evadiendo el hecho de que la observaba y pensaba en ella al mismo tiempo.
Solo me parecía curioso que siguiera teniendo las mismas expresiones.
―Claro, creo que ya terminé. Me llevaré el resto para leerlo y después nos vemos para arreglarlo todo ¿sí? ―exclamó mientras comenzaba a guardar sus cosas.
―Sí ¿Quieres que nos sigamos viendo aquí o en tu oficina? ―pregunté mientras cruzábamos la sala y el comedor para ir a la entrada de la casa.
―Creo que lo mejor será que sea aquí, en mi trabajo aun me estoy poniendo al día y no puedo distraerme así que nos veremos el fin de semana. ―asentí y quise preguntarle cómo le iba en su nuevo trabajo o si ya estaba viviendo la casa del centro.
Era simple curiosidad, después de 9 años juntos, y comenzar a tener vidas separadas era normal sentir curiosidad ¿no?
―Parece que todos en el rancho de echaban de menos, no sabía que tenías tantos amigos aquí. ―murmuré al salir y notar que las miradas volvían a estar sobre ella.
―Son muy dulces, no esperaba tal recibimiento. ―parecía que no notaban las miradas lujuriosas que le brindaban, o como la recorrían de arriba abajo con evidente deseo. ―Pero ya debo irme, despídeme de todos ellos.
―Claro. ―se estiro y dejo un beso en una mejilla a modo despedida, dejando otra vez ese nuevo aroma regado por todos mis sentidos, intentando grabarlo y aceptar que su perfume había cambiado. No entendía porque me costaba comprender algo tan banal.
Se alejo y subió todo a su auto, mientras yo la miraba dar algo y corrió de regreso.
―Alice y Jasper me pidieron te entregara esto, van a celebrar su aniversario número 3 y piensan hacer una fiesta para celebrar con sus amigos y familia. Debes ir de traje, usa el negro, sin corbata… ―se sonrojo un poco y negó. ―O usa lo que quieras, a veces olvido que ya no debo hacer ciertas cosas contigo. Seguro querrás ponerte algo para combinar con el vestido de tu nueva pareja.
No había pensado siquiera en invitar a Tanya, incluso mientras hablaba ni siquiera medite la opción de negarme a usar lo que ella decía, era costumbre, quizás yo también olvidaba que ya no debía hacer ciertas cosas con ella.
Como mirarla con deseo. O sentir ganas de preguntarle todo sobre su nueva vida. Quizás ni siquiera tendríamos que estar hablando ahora.
―No pensaba en llevar a alguien. ―respondí vagamente, ella solo me tendió la invitación nuevamente, la tome sin mirarla.
―Espero verte ahí, con o sin pareja. ―murmuró con una sonrisa y se alejo para subir a su auto.
Se fue del rancho y hasta ese momento miré la invitación. Era al parecer un evento formal, que se celebraría en el patio trasero de su casa, no era fan de esas fiestas, lo mío nunca fueron los trajes y zapatos negros.
Me había acostumbrado a vestir con jeans y camisas a cuadros para trabajar en el rancho, si tenía algún traje era porque Bella los había conseguido, no sabía cómo lograba elegirlos y que quedaran perfectos sin que yo tuviera que ir con ella.
Ahora no sabía si debía o no llevar a Tanya, sabía que para avanzar y continuar con mi vida debería llevarla, porque si Bella y yo seríamos socios, nos veríamos por mucho tiempo y ella tendría que acostumbrarse a ver a otra mujer a mi lado. Debía dejar de preocuparme por los sentimientos de ella o por lo que la gente diría al verme con otra mujer a solo dos meses del divorcio.
Necesitaba seguir mi vida como se suponía lo haría en cuanto me divorciara.
Tome mi teléfono y llame a Tanya.
Hola :)
Espero les guste y dejen sus RR :3
Gracias por su apoyo y el proximo lunes las invito a conocer a un hombre que todas amamos de una manera u otra 3:)
Dejaré este pequeño adelanto para todas esas que leen las notitas que dejo abajo pero shhh no le digan a las que no las leen ;) jajaja
―Pequeña Bella, tenía tantos años sin verte. ―me abrazó levantándome del suelo como solía hacer durante el tiempo que estuvimos en la Universidad y él iba a visitar a Alice.
