"Una interesante velada"

Capítulo beteado por Flor Carrizo, beta de Elite Fanfiction

www . facebook . groups / elite . fanfiction /

Edward POV

Había oído del karma, pero eso era una patada en el rostro y debía admitir que me había equivocado. Isabella tenía un cuerpo que haría babear a cualquier hombre e, incluso, a unas cuantas mujeres.

Desde que había entrado a la fiesta me había quedado con la boca abierta, aquel vestido era diseñado para provocar infartos en hombres mayores y deseo en el resto de los presentes. Se pegaba a cada centímetro de su cuerpo y la idea de qué encontraría debajo de ese vestido me tenía como un adolescente con la libido hasta las nubes.

Cuando sus ojos se fijaron en nosotros, en Tanya y en mí, esperé una reacción, cualquiera menos esa sonrisa de suficiencia, como si le importara un comino verme con otra mujer. No sabía por qué eso me molestaba. Y, de repente, entendí el porqué, un hombre, que me parecía conocido, iba con ella. Mantenía su mano en la espalda baja de Bella, justo antes de la curva de su respingado trasero, y le hablaba al oído haciéndola reír. Lucían como una pareja.

Durante la noche estuve más pendiente de lo que hacían ellos dos, de a lo que pasaba con el resto del mundo, incluida Tanya. Al avanzar la velada, comencé a beber cada copa que me ofrecían, mientras seguía vigilando a la pareja que parecía se divertían bailando en la pista.

Me pregunté si ella habría notado que usaba justo el traje que había mencionado, quizás la costumbre o que era el único de los trajes con el que no me sentía un completo idiota.

¿Por qué estaba pensando en si ella se habría fijado en qué traía puesto? ¿En qué momento, entre la noche y el alcohol, me convertí en una adolescente en su primer día de escuela?

―Traje más champaña, pero quisiera bailar antes de que no puedas sostenerte más ―refunfuñó Tanya sentándose a mi lado y dejando dos copas frente a nosotros. La miré por primera vez en la noche, al menos realmente observándola.

Antes de la fiesta me había parecido sexy como se había vestido, pero ahora, después de tanto alcohol y tanto malhumor, me daba igual cómo estuviera vestida. Aun así me levanté y le tendí la mano para ir a bailar, aunque una parte de mí quería estar más cerca de Isabella y quizás escuchar qué tanto le decía aquel hombre.

No era un bailarín consagrado, pero al parecer aquel hombre sí y hacía girar a Isabella en sus brazos; con aquel vestido podía tocar su cuerpo como si estuviera desnuda y eso no me gustaba. Quizás porque nunca la había visto con otro hombre de aquella manera y no había pensado en que ahora era una mujer soltera.

La siguiente canción fue una lenta, así que él la rodeó con sus brazos y comenzaron a moverse muy juntos. Yo bailaba de igual manera con Tanya, pero no podía centrarme en nosotros o en ella. Solo en esa pareja que me molestaba de una forma que no podía explicar con palabras.

Bella se estiró y le dijo algo al oído a su pareja, antes de separarse y salir rumbo a la casa, suponía que iría al tocador. Tomé eso como mi oportunidad y me separé de Tanya.

―Debo ir al baño ―murmuré alejándome entre la gente, sin siquiera esperar su respuesta. Lo bueno con ella era que le importaba un comino lo que hiciera o dejara de hacer, podría incluso acostarme con la mitad de la población femenina y ella ni siquiera se inmutaría.

Entré a la casa unos segundos después que Bella y esperé a que bajara de nuevo. Diez minutos después, apareció por la escalera, bajando con extremo cuidado, y me deleité con la vista, recorriéndola con la mirada sin pudor alguno.

―Hola ―murmuré cuando llegó a la sala, ella levantó la mirada sorprendida.

―Oh… Hola. No te había visto entre tanta gente ―respondió con una sonrisa y no sabía por qué pero esa sonrisa empezaba a ser mi pesadilla―. ¿Qué haces aquí? Deberías estar afuera disfrutando la fiesta ―añadió aún con esa tranquila faceta.

―Necesitaba un poco de espacio, no me gustan los eventos tan llenos de personas ―respondí negándome a decirle la verdad.

―Claro, olvidaba que eres medio antisocial ―exclamó divertida, sonreí a medias―. Entonces te dejo, para que disfrutes de tu soledad ―añadió unos segundos después y comenzó a andar de nuevo a la fiesta.

―Sé que conozco al hombre con quien viniste, pero no logró recordar de donde ―apunté, intentando detenerla. Ella me miró de nuevo y tardó unos segundos en comprender mi pregunta silenciosa.

―Es el hermano de Alice, lo viste algunas veces cuando estaba en la universidad ―explicó con simpleza y entonces lo recordé, no recordaba su nombre pero sabía quién era.

Varias veces, cuando Bella estudiaba, yo iba a visitarla y me encontraba con ese hombre acompañándola. Las primeras veces me causaba molestia, ya que no sabía por qué estaba tanto con ella, pero al descubrir que era hermano de Alice lo había dejado pasar.

―No sabía que vivía en el pueblo ―musité mirándola fijamente, quería que me mirara solo a mí por unos minutos. No entendía bien por qué, pero lo quería.

―Oh, no, él no vive aquí, es un chico de ciudad; pero vino para la celebración de Alice y Jasper. Ahora debo volver porque debe estar esperándome ―señaló y caminó de nuevo hacia la fiesta, dejándome parado en la sala.

Siempre había sido un hombre celoso y aún no me acostumbraba al hecho de que Bella fuera soltera y libre de salir con quien quisiera; quizás porque jamás la imaginé saliendo con alguien más. Y odiaba la indiferencia de su parte, no había notado que traía el bendito traje que ella había elegido, ni siquiera me miraba con celos al verme con otra mujer. Quizás debería aumentar el juego, algo debía hacer para que ella me mirara.

Regresé a la fiesta y me reuní con Tanya y usé un recurso algo bajo, pero esperaba que sirviera. Bailamos y me comporté como antes, como si me importara un carajo que Isabella estuviera mirando, besándola, recorriendo su cuerpo con mis manos, haciendo movimientos que parecían incluso indecentes. Pero cuando me giraba buscando la mirada de Isabella, ella no estaba ni siquiera interesada en lo que yo hacía o dejaba de hacer. Parecía que podía follarme a Tanya en medio de la pista y ella no lo notaría.

Después de otro par de horas, la mayoría estaba despidiéndose o tan ebrios que no podían ni ponerse en pie. Y Bella estaba sentada en la orilla del escenario, con el hombre acariciando sus pies. Todavía hablaban, parecía que no se terminaba su conversación. Mientras tanto, Tanya revisaba su teléfono y yo bebía una copa más de champaña.

Alice y Jasper habían dado un discurso unas horas atrás, habían bailado y nos habían saludado a todos los invitados; y ahora estaban platicando con unas personas que estaban despidiéndose.

―¿Podemos irnos a casa? Estoy cansada… Aunque podría recuperarme si me llevas a tu casa y nos quedamos a solas ―susurró Tanya con su voz atrevida. La miré, mientras ella batía sus largas pestañas, y lo medité.

―Bien, vámonos. Pero iremos a tu hotel, no a mi casa ―respondí terminando la copa y poniéndome de pie. Sentía que en el momento en que Tanya entrara a mi casa no saldría jamás y todavía no estaba seguro de qué pasaría con nosotros o si nuestra relación sería tan seria como para mudarnos juntos.

Ella sonrió sin quejas y comenzamos a caminar hacia la salida. Miré de reojo a Isabella y noté que el tipo la tenía entre brazos, moviéndose como si todavía hubiera música, mientras que ella se paraba de puntillas con sus pies descalzos para alcanzarlo.

Me negué a prestarles mayor atención y seguí a Tanya hasta el auto. Al llegar a su hotel saqué toda mi frustración con su cuerpo, satisfaciéndome y apenas preocupándome por ella o su placer, hasta que dieron las tres de la mañana y caímos rendidos en la cama.

Solo entonces, mientras me ponía el pantalón para salir al balcón a fumar un cigarrillo, me pregunté si Isabella habría hecho lo mismo, si ella también habría terminado la noche en los brazos de aquel hombre.

Bella POV

Cuando toda la gente se despidió, saludamos a Alice y Jasper. Por lo que sabía, Rose se había ido con algún amigo de Jasper, no estaba segura, la había perdido de vista después de las once de la noche; así que Emmett me llevaría a casa así que debíamos irnos.

―¿Te divertiste? ―preguntó una vez que subimos al auto, sonreí algo cansada pero asentí.

―Sí, tenía tiempo sin salir a bailar o simplemente en una cita ―respondí con una sonrisa. Él sonrió también.

Durante el camino no hablamos mucho, pues estaba quedándome dormida. Al llegar, me acompañó hasta la puerta.

―¿Quieres ir a almorzar mañana? Estaré aquí solo unos días y tenemos mucho sin vernos.

Sabía que la única otra persona que Emmett conocía lo suficiente como para salir era Alice, al menos en el pueblo, y ella no saldría de su casa ese fin de semana, se dedicaría a algo que posiblemente Emm no quería ni saber.

―Claro, podemos ir a…

―Oh, Charlie… ―Eso había sido el gemido más traumático que había escuchado en mi vida.

―Wow, tu padre se está divirtiendo. ―Emmett, que al parecer también lo había escuchado, comenzó a carcajearse, mientras yo sentía que no podría ver a mi padre a la cara de nuevo.

Cerré la puerta y salí de nuevo al pórtico.

―¿Podemos ir a cualquier otro lugar? Por favor. ―Él sonrió aún divertido y asintió.

Regresamos al auto y Emmett continuó riéndose durante todo el trayecto. Decidimos ir a su hotel, nos sentamos en la cama a ver películas de miedo y pedimos una gran botella de champaña. Por lo que terminamos sentados en el piso, riéndonos como idiotas y contando cada momento humillante de nuestras vidas.

―¿Puedo quitarte eso? ―preguntó señalando mi cabello que tenía un moño, Sue lo había hecho. Asentí y me giré para que lo hiciera.

El cabello cayó sobre mis hombros y sonreí. Él se había quitado la corbata y había desabotonado su camisa, al menos los primeros botones. Sirvió otras dos copas y la botella se terminó.

―¿Por qué fuiste tan bella y sexy a la fiesta? ¿Querías seducirme o algo así? ―preguntó Emmett, levantando las cejas coqueto, haciéndome reír.

―Claro, planeaba robarte la inocencia al final de la noche ―respondí guiñándole un ojo y él rió.

―Para que lo sepa, señorita Swan, puede quitarme la inocencia cuando quiera ―recalcó con una sonrisa pícara. Sonreí y tomé mi copa.

―¿Sabes donde dejé mis zapatos? ―pregunté al notar mis pies descalzos, en verdad debía dejar de beber.

―Recuerdo que te los quité en la casa de Alice… quizás estén ahí ―respondió y moví mis dedos mirándolos como si fueran la cosa más interesante del mundo.

―Espero que los tenga, esos zapatos me gustan mucho, aunque hagan que mis pies sufran después ―murmuré y él se estiró para tomar uno de mis pies y hacerme girar por completo para dejarlos sobre su regazo y, por lo tanto, quedé recostada en el piso.

Él comenzó a masajear mis pies, mientras yo me reía porque me causaba cosquillas.

―Tengo ganas de fresas… aunque creo soy alérgica a ellas ―comenté de la nada, él sonrió.

―Si conseguimos fresas y medicamento antialérgico, puedes comerlas ―respondió con una sonrisa.

Emmett era seis años mayor que yo, había estudiado medicina y era un respetado doctor de Los Ángeles y, aún estando tan borracho, podía recetar medicamentos.

―Edward se puso celoso por vernos juntos ―murmuré unos minutos después, él sonrió.

―Lo noté, nos estuvo espiando toda la noche. ―Sonreí porque aquello, no había sido planeado, pero aun así me iba de maravilla que estuviera celoso. Todavía no explotaba, pero pronto lo haría.

No supe en qué momento me quedé dormida o cómo terminé en la cama y Emmett en el sofá.

Cuando me desperté horas después, pensé que mi padre debía estar preocupado, así que me levanté y Emmett se ofreció a llevarme a casa, pero le aseguré que podía tomar un taxi.

Él bajó a despedirme, aunque debíamos tener una pinta fatal. Seguro parecía que habíamos pasado la noche juntos en un sentido no muy decente, pues él iba con el traje todo arrugado, mientras que mi ropa no estaba mucho mejor y tenía el cabello hecho un desastre. Por fortuna, mis zapatos estaban debajo de la cama y no en casa de Alice, sino habría salido descalza también.

Pero no volvería a ver a esas personas, así que importaba muy poco.

Edward POV

A la mañana siguiente bajé muy temprano para ir al rancho, dejando a Tanya en la habitación. Pagué su estadía en el hotel por dos días más y pedí que me trajeran mi auto. Mientras esperaba en la entrada, vi a la única persona que no esperaba encontrar ahí.

Isabella con la ropa arrugada, el cabello enmarañado y acompañada por el hombre con quien había ido a la fiesta. Ellos estaban en la puerta del hotel y podía estar volviéndome loco, pero eso no podía ser nada inocente.

Él la abrazó y la guió hasta un taxi que ya la esperaba. Se despidieron y él entró de nuevo al hotel, mientras yo seguía parado en medio del vestíbulo con la mirada fija en donde habían estado anteriormente.

No podía creer que eso en verdad había pasado.

Ella con otro hombre, ella había estado con otro hombre… había dormido con otro hombre. Podía estarlo repitiendo toda la mañana, todo el día y no lo asimilaría.

Llegó mi camioneta y salí de ahí más furioso y frustrado de lo que había estado al llegar.

Isabella con otro hombre era algo muy difícil de procesar.


Hola a todas, espero les guste y dejen sus bellos RR :3

Gracias por todo su apoyo en la historia y todos sus RR :)

Si quieren un adelanto del próximo capítulo podrán verlo en el grupo Elite Fanfiction en los martes de Adelantos :3

Cualquier duda déjenla en un RR o mandenme un PM y la resuelvo :3

Gracias por leer :)