"Necesidad"

Capítulo beteado por Flor Carrizo, beta de Elite Fanfiction

www . facebook . groups / elite . fanfiction /

Edward POV

El día después de aquella fiesta había sido horrible y estresante. Verla a ella con otro hombre me había sacado de mi zona de confort, no sabía si eran celos o la sorpresa, pero no podía sobrellevar eso. Así que me centré en el trabajo, con el deseo de ignorar el tema. Comencé limpiando los establos y recogiendo cientos de cosas, pero durante la tarde tuve que ir al centro para buscar algunas cosas para el rancho.

Estaba en la ferretería cuando vi al hombre con quien Isabella había salido y a Jasper. Me sorprendía un poco que no estuviera con su esposa todo el día, la noche anterior no habían podido quitarse las manos de encima y supuse se tomarían el fin de semana libre para ellos. Aunque seguro Alice no querría dejar solo a su hermano.

Jamás me había gustado escuchar conversaciones ajenas, pero de alguna manera necesitaba escuchar que no había estado con Isabella, que solo durmieron o que ella se negó; así que los seguí lentamente con la mirada en los productos de la ferretería y tomando algunas cosas que seguro no usaría jamás.

―Siempre me gusto su cabello suelto y ahora que lo pinto más oscuro, su piel resalta ―comentó el hombre que ahora reconocía como Emmett Brandon.

―A ti te gustaba Bella y punto ―respondió Jasper sonriendo. Me dio rabia saber que él sabía eso y jamás me lo dijo, lo consideraba un amigo; aunque quizás nuestra amistad solo se basaba en que nuestras esposas eran amigas.

―Y ahora la preciosa Isabella está soltera de nuevo, quizás sea el destino que ahora que estoy soltero ella también lo esté ―continuó Brandon. Sentí la imperiosa necesidad de soltar un bufido y hacerle saber que no tenía oportunidad con ella, pero la verdad era que en aquel momento Isabella podría hacer su vida con el hombre que quisiera.

―¿Eso quiere decir que vas a intentar algo con ella? ―preguntó Jasper con el ceño levemente fruncido.

―Quizás, ahora está reciente su divorcio, pero estos días me recordaron por qué estaba loco por ella. Iré a la ciudad a pedir unas merecidas vacaciones y vendré aquí a pasar el verano. ―Fruncí el ceño y mis manos se cerraron con más fuerza, mis nudillos casi se pusieron blancos.

―Ella está disfrutando de ser soltera e independiente, al menos eso dijo Alice, así que tendrás mucho que hacer para convencerla. ―El idiota de Brandon sonrió como si aquello no fuera ni remotamente difícil.

―Pasamos 24 horas juntos y la convencí de ir conmigo al baile y durmió en mi cama después de eso. Estoy decidido a sacarla de este lugar y llevarla conmigo a la ciudad, la haré la mujer más feliz que te puedas imaginar. ―Me quedé tieso en donde estaba mientras ellos seguían avanzando a la caja.

Quería llevársela.

La idea de no volver a verla me pegó más de lo que habría esperado.

Ella era una constante en mi vida, no podía irse del pueblo así nada más, ¿o sí?

Aunque realmente nada la amarraba aquí, nada la haría dudar si se enamoraba de aquel hombre y él le pedía que se fueran juntos.

Bella siempre había tenido grandes sueños respecto a su carrera y seguro que en la ciudad donde ese hombre quería llevarla podría cumplirlos.

La frustración me invadió, dejé todo lo que llevaba para salir de ahí e irme.

Seguramente iba a una velocidad muy por encima de la permitida, pero me importaba poco, no quería pasar un momento más en aquel sitio, necesitaba encerrarme hasta poder enfrentar la idea de ella lejos.

Estuve bebiendo durante horas en la casa, me sentía irracional por sentirme tan enojado y frustrado.

¿No se suponía que yo la había dejado?

¿Qué era yo él no la quería más a mi lado?

¿Qué Tanya era la mujer ideal para mí?

Entonces, ¿por qué me molestaba tanto que otro hombre la deseara, que ese otro hombre quisiera darle una vida que probablemente a mi lado nunca habría tenido, que deseaba hacerla feliz y llevarla a un lugar que ella disfrutaría? ¿Por qué me sentía tan frustrado respecto a todo eso?

Al día siguiente, aún sabiendo que ella debía estar en medio de su horario laboral, la llamé algo ansioso y, por alguna razón, preocupado porque no contestara. No entendía mi ansiedad, pero se había instalado en mí y se negaba a irse.

Hola. ―Su voz sonaba muy relajada, como si estuviese tranquila en su oficina sentada o en su casa.

―Bella. ―Casi solté todo el aire contenido, como si aquel hombre pudiera habérsela llevado del pueblo en las últimas 24 horas.

Edward, ¿cómo estás? ¿Te divertiste en la fiesta? ―preguntó aún con exceso de tranquilidad, como si ni siquiera la sorprendiera mi llamada.

―Estoy bien, es solo que creí que vendrías ayer para terminar con lo del rancho ―mentí sin una pisca de culpa, necesitaba verla y saber que seguía aquí, cerca de mí.

Oh, sí, lo siento. Lo olvidé. Estuve algo ocupada ayer. ―A pesar de sus palabras, podía oír en su voz que no le importaba en lo más mínimo no haber asistido ayer.

―¿Vendrás hoy entonces? ―pregunté insistente.

Salgo un poco tarde de mi trabajo y mi padre se ofreció a venir por mí, así que no creo… ―Antes de que pudiera terminar la corte.

―Yo puedo ir a recogerte ―exclamé, sorprendiéndome incluso a mí. Quizás era la resaca que todavía me duraba o la frustración, pero necesitaba verla.

Oh ―Parecía realmente sorprendida por mi ofrecimiento, pero no dije nada porque en verdad estaba dispuesto a ir por ella―. Ah, bueno, si es urgente está bien. Salgo a las seis ―añadió aún confundida por mi reciente comentario.

―Está bien, ahí estaré. ―Terminamos la llamada y me dediqué al rancho las siguientes horas, hasta que me di cuenta de que faltaba poco para ir por ella, así que me di una rápida ducha y me puse algo limpio.

Subí a la camioneta y salí rumbo al despacho, Tanya había estado llamándome las últimas horas, pero no tenía intención de contestar, en ese momento lo último que rondaba mis pensamientos era ella.

Llegué unos minutos antes y mi desesperación por verla me empujó a bajarme de la camioneta e ir adentro del despacho a buscarla.

―Edward, ¿qué haces aquí? ―preguntó el que hasta el día anterior consideraba mi amigo, pero después de ver la forma en que había alentado a Brandon a conquistar a Isabella, lo veía más como un enemigo, aunque yo no estuviera en camino a conquistarla también.

―Vengo por Isabella ―respondí y la busqué con la mirada, él frunció el ceño.

―¿Y ella lo sabe? ―preguntó confundido.

―Claro que lo sabe.

―Hola, Edward ―saludó Isabella saliendo de un pasillo y llegando hasta la recepción, no podía negar que verla ahí me había dado más tranquilidad que nada en los últimos dos días―. Jasper, ¿podrías despedirme de Alice? Estoy algo apurada ―pidió al esposo de su amiga y él asintió con una sonrisa fraternal hacia ella―. Gracias. Nos vemos mañana. ―Dejó un beso en su mejilla y se separó con una sonrisa.

―¿Nos vamos? ―pregunté, ella me miró y asintió.

―¿En verdad es tan urgente? ―preguntó una vez estuvimos fuera del lugar.

―Sí. ―Me negaba a darle más detalles, porque no tenía más que decir, no era así de urgente e importante como aparentaba.

Nos subimos a la camioneta y durante el camino me dediqué a mirarla de reojo. Ella tenía puesto un vestido con un escote que me llamaba a observarla. Una voz en mi cabeza repetía que no fuera por ese camino o despertaría una parte de mi anatomía que sería difícil de ocultar, pero otra vocecilla repetía una y otra vez que quizás debajo de aquel vestido tenía algo tan o más atrevido que lo que tenía encima y que necesitaba ser el último hombre que recorrió su cuerpo, no me importaba si alguien más lo había hecho, solo necesitaba esa sensación por más estúpida que sonara.

―¿Disfrutaste la fiesta? ―preguntó y solo entonces recordé que me lo había preguntado más temprano y había ignorado la pregunta por mi desesperación.

―Tanto como puedo disfrutar una fiesta ―respondí, aunque realmente no había disfrutado nada, había estado más que enojado por sus interminables momentos al lado del estúpido hermano de Alice.

―A mí me gustó bastante, tenía mucho tiempo sin salir a bailar y divertirme en una fiesta así ―afirmó con una sonrisa.

Quería más que nada preguntarle cómo había terminado la noche, pero si me decía que la había pasado al lado de ese hombre quizás me volvería loco de celos.

Después de que revisamos los papeles en la casa, yo aún no estaba listo para dejarla ir. Sentía que si ella se iba, aquel hombre podría llevársela lejos y no estaba preparado para eso.

―¿El hombre con quien fuiste sigue en el pueblo? ―pregunté cuando ella terminaba de firmar unos documentos para llenar unas cosas que no entendía del todo, se detuvo y me miró curiosa.

―No, se fue ayer por la noche ―respondió y volvió a los papeles―. Se llama Emmett, por cierto ―añadió llenando la última hoja.

―¿Volverá? ―pregunté, ya que lo que verdaderamente quería saber no podía preguntarlo.

―Quizás. ―No dijo más al respecto, como si no quisiera que yo supiera nada de su vida con o sin él.

―¿Has pensado en cuantas veces vendrás a revisar el rancho? Después de todo ahora eres dueña de la mitad. ―Se mordió levemente el labio y suspiró.

―Supongo que una vez al mes será suficiente. Yo no sé mucho de cómo debe verse un rancho, así que no haría gran diferencia mi presencia aquí ―explicó con tranquilidad mirando las hojas.

―Yo podría enseñarte. ―¿Qué demonios estaba pasando conmigo?

Al parecer ahora que ella ya no era mi esposa pasaría más tiempo con ella que con la que se suponía tenía una relación.

Isabella me miró sorprendida.

―¿Qué podrías enseñarme? ―preguntó recargándose un poco en la mesa. Su mirada intensa, el escote y esa pregunta… todo junto era más sexy de lo que ella podría imaginar.

No pude evitar pensar que en otras circunstancias habría terminado arrancando aquel vestido mientras la besaba y me metía entre sus piernas, mostrándole todo lo que podía enseñarle, pero debía recordar que eso ya no entraba en los planes.

―Cómo debe verse el rancho, los animales y quizás podría llevarte hasta donde terminan nuestras tierras ―respondí mirándola a los ojos―. Aunque para eso tendrías que venir al menos una vez por semana ―añadí con algo de anhelo en mi voz.

―¿Qué pensará tu mujer de piernas largas de esto? ―preguntó y su tono no denotaba ni siquiera un poco de celos al nombrarla, aunque era obvio que Tanya no era de su agrado.

―Ella no vive aquí y no debería importarle, somos socios y necesitas saber en qué estás metida ―respondí algo arisco.

Tanya no era una mujer posesiva o al menos no lo era conmigo, pero aquello quizás podría mover algo en ella.

―¿Ella sabe que sigues tratándola como la otra cuando podrías tenerla aquí como tu pareja? ―preguntó sorprendiéndome.

Ni siquiera había pensado en eso, la idea de tener a Tanya en el rancho no me sonaba muy atractiva. Acababa de perder gran parte de mi dinero y tenerla ahí suponía cargar con sus gastos excesivos y no dejaría al rancho en banca rota por ella.

Nuestra relación había sido un intercambio de sexo por regalos caros, quizás por esa razón no la veía como una pareja estable a la cual traería a vivir a la casa que había sido de la familia por generaciones.

―No es mi pareja ―respondí con simpleza, lo que para mí era verdad.

Tanya era una mujer con la que tenía sexo, no mi pareja.

―¿Y ella sabe eso? ―preguntó de nuevo.

―Debería saberlo, jamás le di a entender que lo era. ―Ella frunció nuevamente el ceño.

―Terminar tu matrimonio para estar con ella y llevarla como tu pareja a una fiesta con tus amigos cercanos… creo que son situaciones que darían a entender eso ―murmuró con seriedad.

―Si la llevé fue porque tú la mencionaste, de otra forma ni siquiera habría pensado en llevarla o al menos ir yo y…

―No tienes que explicármelo a mí, Edward, si no a ella. ―Isabella tenía una forma de meterse en mi cabeza y poner todo patas arriba que siempre me volvía loco, pero por alguna razón eso no me enojaba.

―¿Qué hay de ti? ¿El hombre con quien fuiste sabe que solo lo consideras tu amigo? ―pregunté serio, ella levantó una ceja.

―¿Qué te hace creer que lo considero solo un amigo? ―preguntó sin dudar.

―No me dirás que ese tipo te atrae, lo conoces hace casi tanto tiempo como me conoces a mí y jamás vi el menor interés de tu parte hacia él ―respondí algo por encima del volumen que estaba usando antes.

―No tenías que verlo. No fuiste el único que tuvo oportunidades de acostarse con alguien más ―sentenció y se puso de pie tomando sus cosas―. Y creo que si vamos a pasar tanto tiempo juntos por esto, deberíamos evitar hablar de nuestras vidas privadas. Yo no preguntaré nada de tu amante o pareja, como la quieras llamar, y tú no preguntarás nada de mi vida. ―Se giró y comenzó a caminar para salir, me levanté y la tomé del brazo para girarla y mirarla a la cara.

―¿En verdad pensaste en acostarte con él mientras estuvimos juntos? ―pregunté firme, ella se soltó de mi brazo y me miró con intensidad.

―Te dije que…

―¿Qué te lo impidió? Si tanto lo deseabas, lo hubieras hecho…

―Me lo impidió el hecho de que yo respetaba nuestra relación y no pensaba perder todo por un simple revolcón ―respondió furiosa.

Nos quedamos parados frente a frente, con las respiraciones alteradas por los gritos y furiosos. La tomé entre mis brazos y, casi sin ser consciente de mis acciones, la besé. Tenía esa necesidad de saberla mía aunque fuera un segundo, pero ella no correspondió, en cambio me alejó y, sin esperar, estrelló su mano en mi mejilla.

―No tienes ningún derecho de besarme. A diferencia de otras mujeres, yo no busco un hombre que me de sexo y dinero, yo necesito un hombre de verdad a mi lado ―respondió furiosa y se fue azotando la puerta, dejándome aún más frustrado que antes.

Isabella me volvería loco y no estaba seguro de que forma lo haría.


¡Y que la besa! jajajaja ¿qué creen que pase ahora? ¿Edward finalmente abrirá los ojos o seguirá igual de idiota? *-* jajaja

Gracias por leer y dejar todos sus RR :3

Y Feliz cumpleaños a Allison Cuevas :3

Si les gusto no olviden dejar sus RR :3