Hola a todos, pues antes que nada muchas gracias por sus reviews, favoritos y por sus follows ante esta historia, realmente me halagan :D
Hasta yo me estoy emocionando con el ritmo que está llevando la historia, en fin continuemos con la historia que ahora dará un pequeño giro.
Disculpen la tardanza y espero les guste.
CAPITULO 3
Han pasado 5 años desde que terminé la preparatoria.
Mi nombre es Otani Atsushi y soy estudiante del último año de Universidad, cabe mencionar que los últimos 3 años han transcurrido de una manera un tanto monótona, me divierto con mis compañeros, he aprendido mucho y realmente sé que quiero ser profesor de primaria. Mi sueño puede seguir adelante gracias a una persona especial que conocí hace 8 años.
- ¡Otani! - alcé la cabeza, uno de mis compañeros de clase me llamaba - La profesora Shiromi te está buscando, creo que quiere decirte algo importante.
Caminando entre los pasillos de la universidad, me obligo a pensar sólo en mi futuro, el pasado lo he dejado atrás. Aún recuerdo aquél día hace 3 años cuando recibí una llamada de mi entonces novia.
- ¿Otani?
- ¿Qué pasó, Koizumi? - pregunté casi de mala gana a la chica que me llamaba - estoy a mitad de mi trabajo no puedo hablar mucho.
- Ne...necesito hablar contigo, te esperaré en la estación - dijo la chica
- Espera, no puedes esperarme ahí, probablemente salga tarde de aquí y ya... ¿Koizumi? - el teléfono sonó ocupado *Tu-tu-tu-tu*
Llegué al despacho de la Profesora Shiromi, la cual se encontraba leyendo unos documentos, que se me hicieron muy familiares. Me quedé de pie en la puerta varios minutos, hasta que se percató de mi presencia.
- ¡Ah! Otani-kun - dijo la maestra y me hizo unas señas para que me acercara - Pasa muchacho, pasa.
- ¿Me buscaba? - pregunté sin ánimos
- Si, muchacho - dijo la profesora - tengo buenas noticias para ti
- ¿Enserio? - pregunté nuevamente
- Si - dijo la profesora y me ofreció sentarme en la silla de enfrente de su escritorio - Resulta que aprobaron tu solicitud de tesis pero el proyecto será en Kyoto.
- ¿Kyoto? - repetí - pensé que me quedaría aquí en Kansai
- Hay una escuela primaria en Kyoto que aceptó el proyecto y quiere que ya se hagan los trámites correspondientes para iniciarlo. - dijo la profesora - es una buena oportunidad Otani-kun, será mejor que la aproveches.
- Lo sé, pero …
- Tienes que buscar un ayudante para tu proyecto, y deben ir a Osaka a hacer unos trámites - dijo la profesora - estos trámites es para que les den una beca por parte de la universidad y así puedan solventar su estadía allá.
La profesora me dió un montón de papeles que necesito llenar para los trámites, me volvió a felicitar, y salí de su despacho. Necesitaba pensar en un compañero para el proyecto, pero no se me ocurría nadie, lo único que estaba en mi mente era el recuerdo de esa conversación telefónica que vino a mi mente.
No tenía ánimo de entrar a clases así que me ausenté de la universidad, caminaba hacia casa cuando escuche una voz a lo lejos.
- ¡Otani-san! - me detuve, una de mis compañeras venía corriendo hacia mi muy feliz - ¡Otani-san, espera!
- ¿Qué sucede, Tonomura? - pregunté, esperé su respuesta mientras recuperaba el aliento.
- Es...escuche que te dieron un proyecto en Kyoto - dijo Tonomura
- Así es - dije sin ganas, pero ella sonrió radiante
- ¿Pue...puedo ser tu ayudante en el proyecto? - preguntó - yo también quiero ser profesora de primaria, y que mejor que ayudarte en este proyecto que me parece maravilloso.
La miré extrañado.
- Pero el proyecto es en Kyoto - dije
- Lo sé, pero no me importa, quisiera ayudarte con eso. - sonrió de tal manera que me recordó demasiado a Koizumi cuando me daba ánimos para algo.
- De...dejame pensarlo - dije al fin, tratando de alejar la imagen de Koizumi de mi cabeza. - hoy no me siento bien así que no puedo pensar con claridad - evité los ojos de la chica - ¿Podemos hablarlo mañana?
- Claro - dijo ella y se alejó sonriendo- descansa, Otani-san.
Caminé todo el trayecto a casa, con esa imagen de Koizumi y sus miles sonrisas dedicadas a mi. Tenía mucho que no pensaba en eso, y no sé porque hoy tenía que recordarla. Llegué a casa, y no había nadie Mejor pensé, así nadie me preguntaría porqué llegué antes. Me recosté en mi cama, y cerré los ojos. Comencé a sumergirme en un vacío que me atrapó por completo. Cuando abrí los ojos me encontraba en una calle desierta. Era un lugar que se me hacía familiar, pero al mismo tiempo no sabía donde estaba.
- Ya pasan de las 12 - dije - es muy tarde, no creo que esté esperando. - venía corriendo - que fue esa llamada, se escuchaba muy extraña.
Entre más rápido corría mi jadeo se hacía más fuerte. Llegué a la estación, la cual parecía desierta.
- El servicio se ha terminado - me dijo el policía en turno.
- Estoy... buscando...a...mi...novia - dije jadeando
- ¡Ah! ¿una chica alta? - pregunto y yo asentí - Ella estuvo aquí, hace unos minutos se marchó.
- ¿Se...se fue? - pregunté
- Si
- Gracias - el policía hizo una reverencia y salí de la estación.
Diablos y ahora donde la iba a buscar. Es muy noche, tal vez regresó a casa Salí de la estación.
- ¿Otani? - giré mi cabeza y ahí estaba ella, de pié junto a la puerta de la estación.
- ¡Tonta! - Grité - ¡Ya viste la hora que es!
- Si - dijo - pero necesito hablar contigo
- ¿No podías esperar a mañana? - ella no respondió así que caminé a su lado, tomé su mano y caminamos hacia la noche. Conocía de un café que estaba abierto las 24 horas.
Ella estaba extrañamente callada, y solo caminábamos en silencio. Antes de llegar al café ella se detuvo y se soltó de mi mano. Acción que me desconcertó ya que nunca había buscado soltarse de mi. La miré extrañado, y ella solo me veía.
- ¿Que pasa? - pregunté, esto era algo serio, esa actitud nunca la había visto en Risa.
- Yo... - comenzó pero se detuvo y guardó silencio - yo ya no puedo con esta situación.
- ¿Pasó algo en la escuela técnica? - pregunté, ella negó con la cabeza - ¿es algo referente a nosotros? - su silencio fue el sí que buscaba obtener de sus labios.
- Sé que no es culpa tuya, ni mía, pero es muy doloroso el hecho de que digamos a todos que estamos juntos cuando no es verdad. - la observé, las lágrimas habían comenzado a caer por sus mejillas. - Cuando entramos a la universidad dijimos que haríamos lo posible por salir, por vernos, por continuar nuestra relación, funcionó los primeros 2 años, pero ahora siento que día a día te alejas de mi. - seguí en silencio - Yo te amo, y eres lo más importante para mi en este mundo, sin embargo la lejanía me ha hecho dudar, y me tiene realmente confundida, n... no puedo se...seguir así - rompió en llanto.
Ella lloraba y yo no pude hacer ningún movimiento, me quedé helado ante esa confesión, no pude decirle Tranquila, todo estará bien ni siquiera pude acercarme a darle un abrazo para que dejara de llorar. Solo estaba frente a mi, llorando.
Abrí los ojos, mi habitación estaba oscura. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que llegué a casa?
Me incorporé.
No sabía porqué estaba recordando aquellos recuerdos dolorosos, precisamente hoy. Vi el sobre que estaba en la mesa de mi cuarto. Kyoto Irme de Kansai era algo realmente triste, todos mis recuerdos más felices son de aquí. No podía imaginar mi vida fuera de aquí, y aunque fue muy doloroso enterarme de que Koizumi había dejado la ciudad, no podía entender como le hizo para desprenderse de estos recuerdos felices y tristes que tuvimos. O quizás pensó que sería la única solución para seguir adelante con su vida.
Tomé el sobre y lo abrí, tantos documentos para cumplir mi sueño de ser profesor, recordé a Tonomura, la cual está dispuesta a irse de la ciudad para cumplir su sueño, aparte le gustó mi proyecto. Creo que lo mejor será irme de aquí tal vez si vivo en un lugar que no tenga nada que ver con Koizumi, pueda olvidarle más fácil.
Cuando llegaron mis papás y mi hermana les conté sobre mi proyecto que fue aprobado y de que me iría a vivir a Kyoto una temporada. Mi papá me felicitó y mi mamá se puso a llorar, era normal y también me dió sentimiento el hecho de que me alejara de mi familia sin tenerlo realmente planeado. Mi hermana solo me sonreía pero no sabía el porqué.
Esa noche no pude dormir, el hecho de haber recordado aquellos momentos tristes con Koizumi realmente me afectaron, tenía mucho tiempo de no pensar en eso, aunque realmente pensaba diario en ella, en como estará y en si me seguirá pensando como yo a ella. Comencé a torturarme de tal manera que pensé que ella se habría conseguido un novio alto, lindo con ella, que la llamara por su nombre, que mostrara más cariño e interés que el que yo mostraba por ella. También me puse a pensar en todas las oportunidades que tuve de salir con chicas realmente lindas, sin embargo ninguna de ellas era Koizumi, y eso hizo que no se diera ninguna de las relaciones que intenté tener.
Amaneció.
- Buenos días, Otani-san - una chica corría hacia mí - Vaya hoy te levantaste más tempra... ¡WAH! que cara mas fea - dijo ella y comenzó a reírse - parece que no dormiste bien.
- Pasé una mala noche - dije a la chica - Buenos días, Tonomura ¿Qué ocurre? - Ella sonreía
- Quería preguntarte si ya decidiste quien será tu ayudante en el proyecto.
- Aún no lo decido - dije y retomé mi camino a la Universidad - pero como nadie más me lo ha pedido, creo que tu serás la elegida.
- ¿Enserio? WOW Gracias Otani-san - dijo la chica y súbitamente me abrazó por la espalda, fue un extraño sentimiento, rápidamente me soltó y comenzó su discurso - Eres un gran chico, ahora solo hay que ponernos de acuerdo sobre el viaje y todo el material que requeriremos.
- Tranquila - aún seguía desconcertado por aquel sentimiento. - Necesitamos ir a Osaka a hacer un papeleo y ya después ver todo lo demás que comentas. - de reojo la ví y me llevé una gran sorpresa al ver que ella me estaba sonriendo, con aquella sonrisa que vi ayer la cual me recordaba mucho a Koizumi.
Regresamos a la universidad, muchos nos felicitaron por el proyecto, la maestra aprobó a Tonomura diciendo que no había mejor opción, entre papeleos, preparativos y emociones, pasaron 2 semanas en las cuales no pensé en Koizumi, sino que comenzaba a emocionarme por mi proyecto y a pensar que esta vida podía ser lo que necesitaba.
- ¿Umibozu? - preguntó Tonomura un día que íbamos hacia la biblioteca a reunir un poco de información
- Sí, ¿Los conoces? - pregunté.
- Sí, mi ex novio era muy fanático de él - dijo ella - la verdad si no hubiera sido por él ni los conociera.
- Entonces los conoces - dije pensativo - casi no hay chicas que los conozcan
- Aunque me los enseñó mi ex novio, me gusta su musica, es muy diferente - la chica seguía caminando pero yo me quedé un poco rezagado - habrá un concierto en 1 semana, aquí en Kansai, podemos ir si quieres, ya que sería nuestro último concierto de Umibozu aquí - giró sobre sus talones y me sonrió, ella caminaba hacia atrás.
- Estaría muy bien - dije y le devolví la sonrisa - pero si no ves hacia adelante te vas a caer.
- No me pasará nada - dijo ella y en eso se tropezó con un pequeño escalón.
Mi reflejo fue más rápido que lo que tardó en caer, la sujeté de la cintura y evité que se golpeara en la cabeza. Quedamos muy cerca y pude ver el miedo en su rostro, el cual estaba pálido. Sus ojos estaban fijos en los míos. Surgió un pequeño color rosado en sus mejillas, su respiración se aceleró y desvió la mirada.
- Gra...gracias - dijo, se dió la vuelta y caminó dándome la espalda. Era difícil saber cuál era su reacción ya que no podía verla, eso me causó mucha risa.
- Jajajajajajajajajajajajaja - comencé a reír, tenía mucho que no reía de esa manera - jajajajajajajaja - la chica se detuvo y volteó a verme extrañada, un poco molesta y apenada al mismo tiempo - jajajajajajajaja.
- ¿Se puede saber qué es tan gracioso, Otani-san? - preguntó ella cruzando los brazos y viéndome muy seria.
- Pe...perdón, Tonomura - dije aún entre risas - pero no sé que me causó tanta risa.
- Creo que fue el hecho de tropezar bajo una advertencia, puede ser un buen motivo - dijo ella, aun molesta.
- Disculpa - dije - es que últimamente ando de un humor muy extraño, probablemente sea todo el estrés del viaje.
- ¿Estrés? - preguntó
- Si, nunca he salido de Kansai pensando vivir en otro lado y puede que eso me esté afectando mucho.
- Pero si el viaje es dentro de 4 meses - dijo la chica
- Lo sé, lo sé. - dije - pues vamos aún tenemos muchas cosas que hacer.
- !Si! - gritó ella y comenzamos a caminar - ¿Otani-san?
- Dime - pregunté
- No, nada - ella siguió caminando - ¿Cómo se te ocurrió este proyecto?
- Me inspiré en Umibozu - dije
- ¿Qué?
- Claro que no, es broma - reí.
En las últimas semanas había reído más que en los últimos 3 años.
