Hola queridos lectores:
Muchas gracias por los reviews, follows, favoritos y los PM's. No saben lo importantes que son para continuar la historia.
Pero bueno continuemos con ella.
CAPÍTULO 4
Así pasamos un mes, con todos los preparativos, cada día más y más emocionado por aquel proyecto. La compañía de Tonomura ayudaba bastante, aún nos quedaban unos meses en Kansai, así que en nuestros ratos libres aprovechamos a salir guardando recuerdos, los más que podamos, de nuestra amada ciudad. Ella me contó sobre su ex novio, y después de mucho hablé de Koizumi. Me ayudó muchísimo hablar de eso ya que fue algo que no hice cuando sucedió.
Ella no juzgó a Koizumi, pero tampoco estuvo muy de acuerdo en su actitud.
- Me gustaría conocerla - dijo un día Tonomura mientras íbamos hacia la biblioteca de la Universidad
- ¿A quién? - pregunté distraído revisando unos papeles que llevaba en la mano.
- A Koizumi-san - dijo la chica, cuando recapacite la petición de Tonomura, se me cayeron los papeles.
- ¡¿Eres tonta?! - grité - ¡¿Cómo se te ocurre decirme eso?!
- Cálmate Otani-san, solo que tengo curiosidad - dijo ella levantando los papeles del piso - por lo que me has contado, parece que es una buena chica.
- ¡Ese no es el punto! - dije, y le arrebaté los papeles.
- ¿Por que? - preguntó y me arrebató los papeles.
- No es tu asunto - dije, me di la vuelta y caminé en sentido contrario de la biblioteca.
Caminé rápido y sin voltear atrás, como podía pedirme eso, cómo podía tener ese deseo de conocer a mi ex novia. Si, tenía razón Koizumi era una chica genial, por eso mismo no quería saber de ella y mucho menos enterarme que rehizo su vida. Tonomura parece que lo entendió y no volvió a preguntarme por Koizumi.
Los días en la universidad se habían vuelto más duros, entre las clases que terminaban y los preparativos del proyecto. La profesora Shiromi igual de emocionada con el proyecto, nos ayudaba lo más que podía en los asuntos de papeleos y orientación respecto a la investigación.
Una mañana no llegó Tonomura a la universidad, había recibido un mensaje donde me decía que no podía asistir, que después me contaba. El papeleo ya estaba concluido, solo faltaba llevarlo a Osaka para validarlo, así que ya no era muy indispensable la presencia de Tonomura ese día, sin embargo, me sentí un poco solo. Me recosté bajo un árbol en los terrenos de la universidad. Parece que me quedé dormido.
- ¡Chapi! - escuché a lo lejos, aquel apodo que me pusieron mis compañeros de primer semestre y que me molestaba profundamente, sin embargo nunca lo externé. Me hice el dormido para que no me molestaran - ¿Ah? Chapi, ¿Dónde está tu novia? - Reconocí la voz era el novio de Shiozaki-san.
- Estoy dormido, idiota ¿Qué no ves? - dije incorporándome.
- Jajaja, no lo estabas - dijo el chico - ¿Qué haces aquí, dónde está tu novia?
- ¡¿Qué novia?! - pregunté de mala gana.
- Zaki me dijo que te vió con una chica muy linda - se sentó a mi lado - por eso supusimos que era tu novia.
- Eso no te importa - dije, y el chico rió - vaya que te ha cambiado, hasta parece que has regresado a ser tú. - Lo miré extrañado, se percató de mi expresión y volvió a reír - vaya que pareces un idiota.
- ¡Te mataré! - grité
- Pero esa chica te ha ayudado - Me vió de reojo - cuando terminaste con Koizumi-san, cambiaste mucho, ya no reías, parecía que estabas muriendo, poco a poco. - Como guardé silencio, prosiguió - Es bueno verte sonreír de nuevo.
- Ella, no es mi novia - dije escondiendo mi cara entre mis rodillas - pero...
- Aún recuerdas a Koizumi-san, ¿Cierto?
- Como no pensar en ella, creo fielmente que ella es y siempre será el amor de mi vida, pero el destino no quiso que estuviera con ella. - dije aún escondiendo mi rostro.
- Y que te impide estar con esta nueva chica, probablemente descubras que es alguien especial.- dijo mi amigo - escuché que su ex novio la trataba muy mal.
- Si, ya me contó - dije
- Parece ser que vino a buscarla, hace unos días - alcé la cara. - Me contó Zaki, me dijo que estaba discutiendo en la entrada de la universidad con un chico que no es de aquí. Al parecer él la estaba jaloneando. - Me puse de pié de un golpe - ¿Chapi?
- Nos vemos - y me lancé a correr, sin hacer caso de los gritos de mi amigo.
Corrí y corrí, sabía más o menos donde estaba la casa de Tonomura, porque una vez en la noche la acompañé a la estación. Corría frente a las casas, puertas y puertas, yo buscando el apellido de Tonomura. Corría con tal fuerza que comenzaba a cansarme, pero estaba dispuesto a encontrarla. Dando vuelta en una esquina casi choco con una chica, alcancé a esquivarla pero tropecé y caí al piso.
- Lo siento mucho, ¿esta bien? - preguntó la chica que acababa de esquivar. Alcé la vista y era Tonomura que me veía de una manera extraña - ¿O...otani-san?
- ¡TONOMURA! - grité, me puse de pie.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó.
- Te estaba buscando - la chica se apartó un poco y me miró aún más extrañada
- ¿A mi? - Asentí con energía. Aunque estaba un poco molesto por aquella confesión de mi amigo, estaba muy emocionado al haberla encontrado.
- Necesitamos hablar - dije - ven - la tomé del brazo y caminé. Curiosamente no puso objeción ante mi extraña petición.
Llegamos a un parque, le solté el brazo y me senté en una banca. Tonomura se acercó.
- ¿Te sientes bien, Otani-san? - preguntó.
- Si, quiero hablar contigo unas cosas que... - me detuve un momento - ...que escuché por ahí.
- ¿Qué cosas?
- Será mejor que te sientes, puede ser una larga conversación. - dije ofreciéndole el asiento que tenía a un lado de mi. - Por favor.
Tonomura se sentó, pero no me miró, parecía demasiado desconcertada, y lo más seguro es que estuviera pensando en que responderme, cualquiera que fuese mi pregunta o preguntas que llegue a hacerle.
- Ayer - comenzé - ¿te fuiste temprano por alguna razón en especial?
- Me sentía mal - respondió la chica automáticamente
- Muy bien, entonces ¿Quién era el chico con el que discutías ayer? - la pregunta la tomó tan de sorpresa, que volteó a verme. Tenía una expresión un tanto divertida entre el miedo y la culpa.
- No es de tu incunbencia - dijo y se puso de pie
- Tienes razón, no lo es - dije aun sentado - pero tengo curiosidad - la ví de reojo, ella seguía dándome la espalda, pero sabía perfectamente cual era esa postura: era la postura de una chica que pretendía hacerse la fuerte pero quería sacar todo aquello que le atormentaba.
- A eso veniste solamente, a preguntarme quién era él - dijo ella, aún me daba la espalda.
- Yo quiero ayudarte, si ese chico te está molestando quiero que sepa que no estas sola. - la chica seguía apretando los puños, tenía miedo que fuera a soltarme un golpe por la insistencia.
- Sigo diciendo que no es de tu incumbecia - comenzó a caminar
- ¡Espera! - grité, me levanté rápidamente y la tomé nuevamente de la mano para detenerla - yo solo quiero ayudarte - La chica me devolvió la mirada.
- Nadie puede ayudarme.
Se zafó de mi mano y se fue corriendo. Aquello parecía más complicado de lo que parecía.
Esa actitud diferente de Tonomura, hacía aquel evento del cual no sabíamos pero que era más que obvio. Vi como la figura de Tonomura daba vuelta en la esquina y se perdía. Me senté nuevamente en la banca del parque pensando en su reacción. Algo había detrás, peso si ella no dejaba que la ayudara, sufriría en silencio y no estaba dispuesto a pasar por lo mismo dos veces. Probablemente si hubiera detectado esa actitud en Koizumi, no hubiera pasado aquello, si le hubiera mostrado más atención y cariño, probablemente ella no se hubiera sentido insegura y no hubiéramos terminado separados y lastimados de esta manera. Pero el "hubiera" no existe, solo el ahora, porque ni el futuro es cierto, así que decidí ayudar a Tonomura aunque ella se rehusara.
La noche me agarró en aquella banca del parque, ideando cómo ayudar a aquella chica que gritaba en silencio. Cuando me percaté de la hora, regresé a casa, ignorando los regaños de mi mamá, fui a mi habitación y me dormí. Algo se me ocurriría mañana.
Al llegar a la universidad a la mañana siguiente, seguía sin tener alguna idea genial sobre cómo liberar a Tonomira de su tormento.
- Buenos días, Chapi - Mi amigo del día anterior se acercaba feliz caminando tomado de la mano de Shiozaki - Ayer te fuiste muy rápido, ¿te sentías mal?
- ¡Chapi! - gritó Shiozaki - ¿cómo estás? Tenía mucho tiempo que no sabía de tí.
- Bien, hasta que me llamaron "Chapi" - dije malhumorado
- ¿Aún no te acostumbras? - dijo Shiozaki riendo
- ¡NO! - grité - ¡NUNCA! es un apodo horrible
- Pero - puntualizó mi amigo - A tus amigos de la preparatoria se les hizo un buen apodo
- ¡Ellos son más tontos! - grité
- Pero - comenzó ahora Shiozaki - tu novia te llama, Atsushi ¿No es cierto?, Risa-chan
Escuchar su nombre me paralizó, no les había contado sobre mi rompimiento con Koizumi, tal vez por pena o porque sabía que esa decisión había sido la peor tomada.
- ¡Cierto! - dijo el chico - ¿Cuándo la traes de nuevo? Ya tiene mucho que no la vemos
- Koizumi - comencé, olvidando mi enojo por el apodo - ya no vive en Kansai. - Shiozaki y su novio se miraron con un poco de culpa - No importa - dije enseguida, restándole importancia - Ella ahora es feliz - o al menos eso quería creer.
Mis amigos no tocaron el tema de Koizumi, sin embargo les platiqué sobre mi proyecto.
-Oye Chapi - dijo Shiozaki - Me dijo mi amor que conoces a Tonomura, y si entendí bien lo que me dijo, irás con ella a Osaka
Me quedé helado, el hecho de haber recordado a Koizumi y hablar con mis amigos de otros asuntos, había olvidado por completo el tema de Tonomura.
- ¿La has visto? - Pregunté
- Sí, llegó hace rato - dijo mi amiga - se veía algo triste.
- ¿Triste? - casi grito de la impresión
- Sí - volteó a todos lados y después nos susurró al oído - Parece que su ex novio la está rondando de nuevo y no la quiere dejar en paz. Ayer por la tarde íbamos a ir por un café pero, llegó el chico y después de gritarle frente a todos, la tomó del brazo y se la llevó- mi furia iba en aumento - Sin embargo - prosiguió - Pasado un rato, recibí un mensaje donde me decía que no se sentía bien y que faltaría a clases para quedarse a descansar en su casa.
- y ¿Hoy no les contó nada? - inquirió el novio
- Nada - Shiozaki se puso pensativa - pero, yo creo que algo pasó ayer
- ¿Sabes donde está? - pregunté
- Iba ir a la biblioteca, me dijo que tenía mucho trabajo pendiente - la chica puso los ojos en blanco - sólo se ausentó para que no le hagamos preguntas.
- Probablemente, esté adelantando la investigación que le solicité - dije, me estiré y ví el cielo - Iré a alcanzarla.
Me despedí de mis amigos y me dirigí a la biblioteca, antes de dar vuelta en el pasillo escuché una discusión.
- ¡Me dirás ahora quien es ese enano!
- No - me sobresalté, ya que era Tonomura la que habló
- Ese niño de Kinder no debería estar aquí - se rió de su propio chiste.
- No es un niño de Kinder - dijo Tonomura aun con la voz calmada - Tu sí.
El chico gritó una grosería y golpeó el pizarrón de anuncios con su puño cerrado.
- Guarda tu boca vulgar para tu casa - dije calmadamente recargado en la entrada del pasillo.
Aproveché a alzar la vista, era un chico alto y atlético pero muy escandaloso. No sabía que hacía, pero lo hacía. Tonomura no volteó a verme, pero se puso muy tensa.
- Esta - comenzó el mastodonte - es una conversación privada - cerró los puños y los chocó entre sí - y a los mocosos que se interpongan, les daré su merecido.
Tonomura seguía sin mirarme.
- ¿Crees que me asustas? - pregunté y su respuesta fue patear el bote de basura - Eso creí.
- Tu niñito, no verás la luz del atardecer.
Fue algo repentino, el tipo corrió con toda velocidad que su peso le permitió. Lanzo varios golpes, los cuales esquivé con facilidad.
- Que...da..te - decía jadeando - qui...e...to
- Si lo hago, me vas a golpear y no quiero que lo hagas - seguía esquivandolo
- ¿Por...que...lo...dices? -
- Porque un hombre nunca quiere quedar en ridículo frente a la mujer que le gusta.
Se detuvieron los golpes.
- Insinúas que te gusta Kaoru.
- Si no me gustara - dije - No sería mi novia
Aquellas palabras fluyeron tan naturales.
El mastodonte palideció.
Tonomura por fin me miró.
La chica me dió una mirada que denotaba sorpresa, descontento y hasta de cierta emoción.
La ví sonreír antes de que el puño del mastodonte me pegara de lleno en la cara. Antes de caer inconsciente, escuché el grito de Tonomura.
- ¡OTANI!
