¡Hola! ¿Cómo están?

Bueno pues aquí les traigo el capítulo 6, quiero aprovechar como en cada capítulo, agradecer todos sus reviews, sé que es un tiempo que toman en escribir y muchas gracias por eso, no saben lo mucho que me emociono cada que recibo uno.

Haciendo mención nuevamente, todos los personajes pertenecen de Lovely Complex pertenecen a Aya Nakahara.

Tsukiyama Hiroki y Tonomura Kaoru son personajes de mi creación.

Pues, disfrútenlo :D


CAPÍTULO 6


Cerré los ojos y voltee lentamente hacia la voz que me llamaba.

Aquella voz conocida, aquella voz que me había dado tanta felicidad y tristeza al mismo tiempo.

Cuando abrí los ojos, allí estaba, el chico por el cual había decidido cambiar mi vida de una manera tan radical. Otani Atsushi.

La cara de Otani, mostraba un cierto desconcierto, y me veía de una forma extraña, como si no pudiera creer lo que veían sus ojos. Aquella visión de Otani, comenzó a distorsionarse, las lágrimas fueron las culpables.

- Koizumi - repitió Otani.

Me sequé las lágrimas en un movimiento fugaz, alcé la vista y vi a Hiro, atrás de Otani, viéndome desconcertado.

- ¡HIRO! - Otani volteó a ver a quien llamaba.

- ¿Se puede saber quién eres tú, para hacer llorar a mi novia? - preguntó Hiro de una manera furiosa a Otani.

- Yo... no... - comenzó Otani - lo siento.

- Claro que lo sientes - dijo Hiro, con toda la intención de golpear a Otani. Mi reflejo fue mayor y me interpuse.

- No - susurré, tome la mano de Hiro - vamonos - caminé en dirección contraria a la que se encontraba Otani.

El sol ya se había ocultado y las estrellas brillaban traviesas en el cielo. Sin embargo no me había detenido y tomada de la mano de Hiro, seguía caminando sin saber exactamente a donde. Caminamos y caminamos hasta que Hiro me detuvo.

- Risa - dijo en voz alta - detente - tomó mi mano con fuerza - Por favor.

Lo hice, no sé si porque Hiro me lo pidió o porque no podía dar un paso más.

Hiro seguía tomado de mi mano, se acercó lentamente y me abrazó. Sin embargo no lloré, solo sentí sus brazos rodeándome.

- Perdón por llegar tarde - se disculpó, sin embargo no respondí. - ¿Quién era ese chico?

- No quiero hablar de eso - dije en tono cortante - estoy muy cansada, ¿cuando regresamos a Kyoto?

- Mañana temprano, por eso me tardé - dijo Hiro - hablé con los chicos del staff para decirles que no íbamos a regresar con ellos. Me entretuve más de la cuenta, cuando llegué ya no estabas en el lugar que habíamos acordado. Comencé a buscarte, temí de que te hubieras ido molesta por no haber llegado a tiempo. Y cuando llegué, estabas llorando... - se calló de repente y desvió la mirada. - ¿Es él?

Mi silencio parece que le dió la respuesta, no dijo nada más. Regresamos al hotel, ambos en silencio pero tomados de la mano. Pidió la llave de la habitación y subimos. La habitación estaba completamente oscura. Cuando me percaté, los dos estábamos solos en ella.

Me encontraba sentada en la cama viendo el mueble oscuro de la pared. Hiro se sentó en el sillón junto a la ventana. Lo sentía demasiado lejos de mi, y no podía soportarlo, de igual manera no podía acercarme ya que cada que lo intentaba, llegaba a mi el encuentro de la tarde. El silencio era realmente pesado e hiriente. Tenía que hacer algo, si no saldríamos lastimados. Sé que él quería una explicación al respecto, intentaría hacerlo lo mejor posible.

- Antes que nada - comencé - quiero decirte que en estos momentos, tu eres la persona más importante para mi. - como a Hiro lo tenía de espaldas a mi, no ví su reacción - Se que te dije que no quería hablar de esto, pero debo hacerlo, por el bien de los dos.

Siguió sin hablar y ni siquiera podía sentir su mirada en mi.

- El día que nos encontramos a Seiko-chan...- comencé

- No quiero escucharlo - dijo Hiro, cortante. Volteé lentamente a verlo, seguía observando por la ventana.

- ¿que... no quieres escucharlo? - dije perpleja.

- No - repitió

- Pensé … - comencé

- Pensaste mal, Risa - se incorporó. - Ya basta de historias de tu ex novio, desde que apareció en mi vida y reapareció en la tuya, no podemos estar tranquilos.

- No es algo que deseara - dije despacio. También me había levantado de la cama.

- No, pero tampoco algo que querías evitar - gritó. - Sé que no puedo competir contra él, él es más importante ...

- ¡No lo digas! - advertí interrumpiendo

- ¿No? - me desafío - pero si es algo que quiéres - *PLAF* - escuchar.

La cachetada resopló en todo el cuarto, Hiro me miró mientras mis lágrimas salían incontrolables.

- Eres un idiota - dije y salí de la habitación.

No me apetecía estar en el mismo cuarto que él. Caminé lo más rápido que pude, para evitar que me siguiera y supiera a donde había ido. Supuse que salir del hotel sería lo mejor ya que la ciudad era lo suficientemente grande para que le costara trabajo encontrarme. Caminé y caminé, como no había nadie en las aceras me dieron a entender que en ese momento me encontraba sola.

Probablemente Hiro tenía razón de enojarse conmigo, probablemente estos últimos días lo hice sentir inseguro por todos aquellos pensamientos sobre Otani, pero yo lo quiero, lo quiero mucho y es algo que no llegó a ver. Quiero regresar a casa, me quiero ir de aquí.

Comencé a correr sin un rumbo fijo o una dirección. Si tenía fuerza, correría hasta la mañana, hasta que mis piernas no aguantaran mas, y mis ojos dejaran de derramar lágrimas de dolor.

Mis piernas no respondieron hasta el amanecer, por lo que cansada y aun triste me senté en una banca del parque, donde me disponía a pasar la noche.

- Dejaste de correr - dijo una voz detrás de mi, era Hiro el que se aproximó caminando. Se sentó en la misma banca que yo - Lo siento, Risa. - al ver que no respondía, continuó - de repente me sentí celoso y desprotegido ante tu encuentro con ese chico. Me sentí inferior y en desventaja.- seguí sin contestar, veía al frente, mientras el cielo se tornó de un color púrpura, eso indicaba que estaba saliendo el sol. - No quiero estar molesto contigo por lo que ocurrió, estoy seguro que fue una coincidencia que te encontraras a ese chico en el parque. - tomó mi mano - regresemos al hotel a dormir un poco ¿si? - se levantó y tiró de mi.

Me levanté pero seguía sin mirarlo.

- ¿Podrías perdonarme? - preguntó en un susurro, apoyando su cabeza en mi hombro.

- ¿podrías perdonarme a mi? - dije con la voz ronca, toqué su mejilla donde le había golpeado. - yo también perdí la cabeza.

- No necesitas mi perdón, ese lo tienes desde hace mucho - dijo Hiro y me besó.

Cuando regresamos al hotel, ya era de día, y el sol había sacado de su cama a muchas personas. Hiro pidió la llave de su habitación.

En el cuarto me sentó en uno de los sillones y él se arrodilló frente a mi, mirándome fijamente a los ojos pudo expresarme todo lo que sentía, sus dudas y el inmenso cariño que me daba. Con una mirada suya me dió a entender que perdonaba el hecho de haberlo golpeado, y al mismo tiempo me pedía perdón por todo lo que dijo.

Le toqué la mejilla donde le había golpeado.

- Discúlpame - dije en voz baja - ya quiero regresar a casa.

- Los boletos son para medio día - consultó su rejoj - aún podemos descansar un poco.

- ¡¿Un poco?! - grité a Hiro mientras corría detrás de él cargando mi pesada maleta.

- ¡yo... no... tengo... la... culpa...! - jadeaba Hiroki, ya que él traía 3 pesadas maletas cargando.

La situación estaba en que nos habíamos quedado dormidos y cuando despertamos, quedaban 45 minutos antes de que saliera nuestro tren. Corrimos en la estación, la gente obviamente nos veía un poco extraño y con desaprobación.

- Anden 6, anden 6 - buscaba Hiroki - Disculpe, ¿dónde queda el anden 6? - Preguntó a un policía

- Queda en esa dirección - indicó el policía

- ¡Gracias! - agradeció Hiroki - ¡Risa, por aquí!

- Espera - supliqué - no puedo más

- ¡Vamos! - tiró de mi brazo.

Volvimos a correr, Hiroki se adelantó de nuevo, corrí más rápido y cuando iba a alcanzarlo, tropecé con una chica y cayó mi maleta al piso.

- ¡Lo siento! - me precipité por mi maleta.

- No hay problema, yo tampoco me fijé - sonrió la chica.

- ¡Risa! - la voz de Hiroki resonó en el pasillo

- ¡AH! - grité y retomé la marcha. - ¡Lo siento! - grité a la chica.

- ¡Llegamos! - me derrumbé en el asiento del tren

- Si apenas; otro poco y no lo contamos - Hiro se sentó a mi lado y me tomó de la mano.

- Tienes la mano sudada - dije

- Cierto - y con una sonrisa tomó mi mano con sus dos manos.

- Y pegajosas - reí.

Comenzamos a platicar de nueva cuenta sobre nuestras vacaciones, le había dejado muy en claro que no quería regresar a Kansai, por lo mismo de que ahí estaba Otani, por lo menos eso había sido antes de encontrarlo en Osaka. Hablaría con Nobu-chan después para preguntarle si ella sabía algo sobre esa extraña aparición de Otani.

Al poco tiempo de camino, Hiro y yo caímos rendidos, por lo que nuestros planes quedaron inconclusos.

El pecho de Hiro era tan cálido, que me provocaba tranquilidad: sin embargo aun me sentia muy nerviosa por el encuentro con Otani.

- Pasajeros con destino a la ciudad de Kyoto, favor de alistar sus pertenencias, estamos cerca de llegar al destino anunciado - La voz anunciaba sobre nuestro arribo era realmente ruidosa.

Hiro bajó las maletas, cuando salimos de la estación estaba lloviendo, y no traiamos un paraguas para cubrirnos.

- Creo que tendremos que tomar taxi - dijo Hiro.

- ¿Por qué la chica del tren no nos dijo eso? - protesté furiosa

- No es tan malo, vamos tomemos un taxi - se colgó las 3 pesadas maletas y como pudo me tomó de la mano.

- ¡Por fin en casa! - dije y me tumbé en el sillón pequeño que tenía en mi casa.

- No seas así, Risa - protestó mi novio - ¡Ayúdame! - suplicó.

- Perdón, perdón - dije riendo y fui a ayudarle con las maletas, vaya que estaban pesadas.

- ¡Ah~! qué cansado estoy - Hiro se sentó en el sofá y yo me senté junto a él.

- Sí, yo también - dije - fue todo una aventura.

Nos quedamos en silencio.

- Oye Hiro - comencé a hablar pero cuando volteé ya se había quedado profundamente dormido.

Lo contemplé un momento, su cabello caía cómodamente sobre sus ojos. Lo dejé descansar, me fui a mi habitación y saqué una pequeña caja que tenía bajo la cama.

Contenían muchas fotos de cuando estaba en la preparatoria. Mis 5 amigos y yo posando para la foto el día de la graduación, los días de vacaciones en la playa y las fotos que tomé durante el viaje escolar.

Hace ya tanto de eso.

Tomé la foto donde Otani posaba tontamente imitando a Umibozu ¿Por qué tenía que aparecer de nuevo? ¿Por qué ahora?.

Guardé la foto de golpe, y regrese la caja a su lugar.

- ¿Qué? ¿una sesión de fotos? - pregunté extrañada

- Si, me llamó ayer mi jefe diciéndome que va a haber una sesión de fotos para unos idols infantiles, por lo que quiere que yo sea el fotógrafo; probablemente por mi afinidad con los niños - dijo Hiro mientras estaba en la cocina, preparando la cena.

- Ya veo - dije - y ¿cuándo será?

Como Hiro no contestó rápido, pude imaginarme su respuesta.

- Está planeado para nuestras vacaciones - dijo Hiro sin mirarme, seguía al pendiente de la comida que cocinaba.

Se hizo nuevamente el silencio.

- Es por eso que no aceptaré - dijo por fin, rompiendo el silencio.

- ¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEE? - grité

- Rechazaré la oferta, Risa - dijo mirándome al fin - Quiero pasar ese tiempo contigo, además ya lo habíamos planeado y te había hecho una promesa.

- Pero... - comencé

- Para mí es más importante estar contigo que sacar unas fotografías - me interrumpió.

- Hiro... - comencé de nuevo

- Nuestros planes seguirán como hasta ahora - me interrumpió de nuevo

- ¡CÁLLATE Y ESCUCHA! - grité. pegando fuerte en la mesa. Como Hiro guardó silencio aproveché para hablar. - Sé que esto arruina todos nuestros planes, pero no debes rechazar esa oferta solo por mi. Se trata de tu futuro y de lo que te gusta hacer. Nunca, debes renunciar a eso por mi o por alguien más. - lo tomé de las manos - ¿me has escuchado?

Hiroki asintió.

- A tí no te gustaría que renunciara a mi sueño ¿verdad? - Hiro giró la cabeza a un lado

- Tal vez yo soy más egoísta - dijo, se soltó de mis manos y siguió preparando la cena sin hablar de nuevo.

Entiendo la desilusión de Hiro, pero no podía permitir que arruine su carrera de fotógrafo por mi. Eso me recordó aquel tiempo en que terminé con Otani para que alcanzara su sueño de ser profesor.

Nuevamente dormí llorando, recordando mi pasado y preocupada por mi presente.