Capítulo bateado por Flor Carrizo.
Beta de Élite Fanfiction
Bella POV
Al despertar sabía perfectamente dónde estaba y con quién. Sabía que lo había arruinado, pero en verdad eso era lo que quería hacer la noche anterior, así que no me las iba a dar de santa cuando no lo era.
Sabía que esto traería consecuencias, pero quien no se arriesga por algo que quiere es peor que el que se arriesga de más. Al menos yo pensaba eso y la noche anterior había querido estar con él.
Éramos adultos, no era una adolescente enamorada del idiota que le rompía el corazón… Bueno, quizás una parte de mí lo era, pero no esperaba gran cosa después de la noche que pasamos. No quería que me dijera palabras cursis o me convenciera de que iba a cambiar, solo era sexo entre dos personas con muy buena química en la cama.
Mientras él dormía, comencé a buscar mi ropa, necesitaba un café y un baño. Al terminar de ponerme el brasier, sentada en la orilla de la cama, y estirarme para tomar mi vestido, lo encontré roto en dos partes. Fruncí levemente el ceño, Edward no había roto mi ropa desde…
Entonces recordé que yo se lo había pedido, bueno, quizás no tenía todos los detalles de lo que había dicho y hecho la noche anterior. Ahora no tenía ropa para cambiarme y tenía que llegar a mi casa, ni siquiera traía mi auto.
Comencé a mover a Edward por el hombro sentándome sobre mis rodillas y mirándolo fijamente.
―Edward ―murmuré moviéndolo, había olvidado lo difícil que era sacarlo de la cama―. ¡Edward! ―grité un poco más alto, él estiró su brazo medio dormido, medio despierto, me jaló hacia él y, cuando me tuvo cerca, cubrió mi boca con su mano libre―. ¡Edward! ―exclamé indignada.
Mordí su mano y él se alejó sorprendido.
―¡Bella! ―gruñó sentándose en la cama y pegando su mano a su pecho.
―Debo ir a casa y debes llevarme. Rompiste mi vestido, así que… ―comencé con mi largo discurso y él sonrió de lado.
―Lo rompí porque tú me lo pediste, cariño. ―Mis mejillas se tiñeron un poco, pero rápidamente volví a mi rostro tranquilo, no iba a darle importancia, ni buena ni mala, simple sexo.
―Necesito cubrirme a menos que quieras que salga así hasta la camioneta ―respondí señalando mi desnudez. Solo llevaba ropa interior, así que cuando me vio frunció el ceño y se levantó, dándome una buena vista de su cuerpo desnudo. Entró al closet y sacó una camisa y un pantalón negro.
Le sonreí como agradecimiento y, mientras terminaba de vestirme, él entró a buscar algo para él. Tomó prácticamente lo mismo, solo que lo suyo era más grande, suponía que me había dado lo más pequeño que había encontrado entre su ropa.
Terminamos de vestirnos y salimos de la habitación.
Apenas salimos de la casa sentí las miradas de algunos peones bastantes sorprendidos de verme ahí a esas horas, pero las evité y subí a la camioneta.
Durante el camino, Edward sonreía cada vez que me miraba, yo ponía los ojos en blanco y él sonreía aún más. Al estar frente a mi casa, me despedí y, cuando estaba por bajar, me atrajo del brazo para estampar sus labios sobre los míos.
―Debo irme ―murmuré sobre sus labios. Él intensificó el beso y casi me obligó a corresponderle. Me alejé y volví a poner los ojos en blanco―. Esto no se va a volver costumbre, fue cosa de una vez ―añadí mirándolo a los ojos, él asintió pero no quitó la estúpida sonrisa de sus labios―. ¿Por qué sigues sonriendo?
―Porque tuve el mejor sexo en años hace solo unas horas, déjame disfrutarlo. ―Una vez más rodé mis ojos y él dejó un casto beso sobre mis labios.
Bajé de la camioneta y él bajó el vidrio para poder mirarme mientras me alejaba.
―Vete ya ―exclamé con una mueca que escondía una sonrisa, él rió divertido y me guiñó un ojo.
―Me traes loco, Swan ―respondió con el mismo tono de voz y levanté una ceja con suficiencia.
―Ese era el plan, querido. ―Su sonrisa no podía ser más grande y empezaba a notar las miradas de mis vecinos.
―Tenías razón ―murmuró y fruncí un poco el ceño. ¿De qué estaba hablando? Él notó mi rostro confuso y sonrió―. Estoy rogando porque vuelvas a mi lado.
Terminó de decir eso, pisó el acelerador y se alejó dejándome con la respuesta en la boca. Observé la camioneta irse y tardé unos segundos en entrar a mi casa.
Apenas di unos pasos dentro cuando la voz con un toque de enojo y decepción llegó a mis oídos.
―Creí que tendrías más dignidad que eso. ―Me giré para mirar a Emmett, estaba recargado en la barra de la cocina con el ceño fruncido y con una taza de café a un lado.
―¿Qué quieres decir con eso? ―pregunté ahora molesta, podía entender que estaba enojado, pero no era como para que me insultara.
Antes de todo lo ocurrido, había hablado con él. Justo después de volver del trabajo le había pedido hablar y le había explicado que no me sentía de esa forma por él, que me había dejado llevar por el alcohol, que no quería arruinar nuestra amistad con eso y que no estaba lista para seguir porque una parte de mí seguía amando a Edward.
Creía haber dejado las cosas claras, pero al parecer no del todo.
―El tipo te engañó por meses y tú vas de estúpida a caer otra vez. ―Lo miré sorprendida por su elección de palabras.
―Sé lo que hizo, pero creo que soy adulta para tomar mis decisiones. Si estás molesto porque me fui con él anoche…
―Te fuiste con él a revolcarte en la cama que seguro usó con su zorra. ¿Es que ahora vas a ser la amante? ―Cada vez estaba más sorprendida por su actuar.
―Te diré una cosa, Emmett. Si quiero ser la amante, la esposa o la conquista casual, es mi problema. No tienes por qué meterte en mis asuntos…
―¿No? Hace solo días estabas pasando la noche conmigo y ahora llegas con la ropa de ese imbécil, gritándose en medio de la calle como un par de idiotas y comportándote como una zor… ―Ni siquiera lo dejé terminar la frase, mi mano se estrelló contra su mejilla.
―Te voy a dejar una cosa clara, Emmett, ¡no eres mi pareja! No somos absolutamente nada para que vengas a reclamarme si me acuesto con alguien más. Tú y yo hablamos, te dije perfectamente que yo no me sentía de esa manera por ti, que había sido solo sexo culpa del alcohol y tú dijiste que estaba bien, que pensabas igual… ―Estaba furiosa, ni siquiera Edward se había atrevido a hablarme de esa forma mientras estuvimos casados. Él me interrumpió a mitad de mi discurso y tomó mi mano en el aire mientras hablaba, mirándome fijamente y con intensidad.
―Pues no pienso igual, Isabella. Pensé que estando aquí, después de lo que pasó con el idiota de tu ex, podría entrar en tu vida de otra manera que no fuera el hermano de tu amiga. ―Lo miré sorprendida, por un momento movió algo dentro de mí, pero su siguiente comentario cambió todo―. Pero ahora veo la clase de chica que eres. Una cualquiera en busca de quien se la folle, quizás por eso Edward te dejó, ¿quién me dice que no fuiste la primera en ser infiel?
Mis ojos se abrieron como platos y me sacudí para que me soltara, pero era demasiado fuerte para mí, más el hecho de que no quería soltarme. Comenzaba a lastimarme las muñecas y aun así él no me soltó.
―Suéltame ―gruñí desesperada. Él me empujó contra el sillón y caí con él sobre mí, entonces sí sentí miedo. Su mirada, su actuar, no parecía ser el mismo Emmett que conocía―. Déjame. Aléjate de mí o llam…
―¿Vas a llamar a la policía o a Edward? Porque realmente dudo que llames a alguno, porque disfrutas esto, disfrutas acostarte con cualquiera sin pensar. ―Lo miré directamente a los ojos y tragué en seco, sus palabras dejaban en claro qué era lo que planeaba.
Me sacudí desesperada, luchando contra su fuerza bruta. Entonces comencé a llorar desesperada, estaba aterrada, él iba a hacerme daño si dejaba de luchar y me sentía atrapada. Quería gritar, pero nadie me escucharía y mis opciones comenzaban a ser pocas. Pero entonces, en medio de mis lágrimas, sollozos y sacudidas, él me soltó.
Su rostro estaba crispado, mirándome como si acabara de notar lo que estaba a punto de hacer. Se levantó de un saltó y lo hice también, alejándome y poniéndome tras uno de los sillones. Mis ojos seguían llenos de lágrimas, mis mejillas rojas por el esfuerzo y mi cuerpo tembloroso.
―Bella… ―Intentó acercarse, pero di unos pasos atrás y estiré mis brazos en señal de que no quería que se me acercara.
―Quiero que te vayas de mi casa ―exigí tomando las fuerzas que me quedaban, mirándolo fijamente. Podía perdonar mil cosas, pero lo que había hecho estaba muy por encima de eso.
―Lo lamento, no quise hacerte daño. No iba a hacerlo ―murmuró mirándome con culpa, pero la sensación de sus manos oprimiendo mis muñecas seguía ahí.
―¿En verdad no ibas a hacerlo? ―pregunté sarcástica, él se tensó entero―. No quiero volverte a ver, confiaba en ti con mi vida y tú solo estabas usándome, solo querías convencerme de que eras mejor que Edward para que estuviera contigo. Creí que eras mi amigo y querías apoyarme, no aprovecharte de la situación.
―No. Bella, en verdad soy tu amigo. Antes que todo eso soy tu amigo, pero desde que estabas en la universidad me interesabas, creí que podríamos tener una oportunidad ahora… Y sí soy mejor que él para ti, jamás te engañaría. ―Levanté una ceja y negué.
―No, tú no me engañarías. Por lo que acaba de pasar, creo que te pondrías furioso si me atrevo a hablar con otros hombres. ¿Y quién me dice que en el futuro no terminarías lo que iniciaste? Acabas de cambiar todo lo que creía de ti. ―Sabía que le dolían mis palabras, pero él me había lastimado, incluso más que Edward, porque siempre duele más la traición de un amigo, en especial porque él era lo más cercano que había tenido a un hermano mayor que cuidaba de mí. Ahora sabía que todo se había tratado de una farsa, que sus intenciones jamás habían sido las correctas.
―¿Y qué esperabas? Estaba celoso y furioso, ayer fui por ti porque estaba preocupado y te fuiste con un hombre en quien dices no confías. Dormiste con él, yo pensaba haber dado un gran paso para estar contigo, para que me hagas algo así. ―Se pasó las manos por el cabello desesperado, pero me negaba a doblegarme ante sus palabras.
―No te hice nada. Debiste decirme la verdad desde el principio, si me hubieras dicho lo que sentías realmente nos habrías evitado todo esto a ambos ―murmuré con seriedad. Sus ojos se encontraron con los míos y por un segundo vi esperanza en ellos, se acercó de nuevo y tomó mi mano, pero la saqué de las suyas rápidamente―. Porque yo sí dije la verdad, no te veo de esa manera.
Sabía que nuestra relación jamás sería la misma, pero ya había sido por mucho tiempo la Bella que pensaba en otros antes que en mí misma, no volvería a eso. Quizás sí, acostarme con Edward había sido un gran error, pero lo de Emmett tampoco había sido una gran idea. Y no podía fingir que lo amaba para hacerlo feliz, así como no podía confiar en mi exesposo así de fácil.
Se suponía que para que una relación funcionara tenía que haber tres grandes cosas: respeto, confianza y amor. A Edward lo seguía amando, pero él no me había respetado y yo ya no confiaba en él. Y a Emmett, no lo amaba y acababa de romper mi confianza.
―Lo mejor será que vayas a pasar el resto del verano con Alice. Recoge tus cosas y vete, cuando vuelva no quiero que estés aquí. ―Él cerró los ojos con fuerza, pero asintió.
Tomé mis llaves de la mesa al lado de la puerta de entrada, mi bolso, que había quedado tirado frente al sofá, y salí de ahí. Fui a la casa de mi padre y apenas entré caí entre lágrimas en los brazos de Sue. Por suerte mi padre no estaba, porque sabía que me preguntaría por mi estado y quizás en ese momento le diría la verdad. Conociéndolo, terminaría arrestando a Emmett y no quería hacer algo que dañara a Alice, prefería alejarlo de mí solamente.
―¿Qué te sucede, Bella? ―preguntó Sue llevándome hasta la sala, me senté a su lado y le conté todo lo sucedido en esa semana.
Al final su mirada era casi piadosa, me tomó la mano y acarició mi mejilla con la otra.
―Siento que desde el divorcio he estado escarbando y ahora me tiré de cabeza en el hoyo. ―Ella suspiró y me miró a los ojos.
―Acabas de pasar por un proceso muy duro, Bella. Sé que intentas parecer fuerte y hacer como si tu corazón no estuviera destrozado, todos los divorciados hacen eso, incluso Edward lo intenta. A ti te pone la cara del ranchero que superó todo de un día para otro, pero los demás vemos lo ansioso que se pone cuando te vas o cuando llegas. Pero ustedes dos son muy cabezotas como para dejarse ver mutuamente lo que realmente pasa o para hablar sobre lo que sucedió.
Sue sabía una parte de la historia que ni Edward conocía, mi secreto. Ella había sido mi refugió por meses, incluso por años, así que entendía a qué se refería. Pero no tenía el valor para poner en palabras ese pasado, porque hacerlo lo volvía más real. Durante todo el matrimonio me había negado a aceptarlo, había llegado a mi punto más bajo gracias a eso y seguía siendo mi mayor obstáculo.
―Ya no importa si él lo sabe o no, Sue. ―Me recosté en su hombro y ella suspiró.
―Nunca es tarde, cariño. Al ser la única mujer de mi edad soltera, las otras mujeres de aquí solían tenerme cierta confianza para hablar de sus problemas. Conocí a Esme poco después del nacimiento de Edward, ella también tenía sus secretos.
La miré con curiosidad, pero en ese momento llegó mi padre y con una mirada supimos que era una pausa en nuestra conversación. Después de unas horas, habiendo cenado y limpiado la cocina, me senté con mi padre en la sala, como cuando venía a visitarlo cuando era pequeña.
―¿Puedo hacerte una pregunta? ―Él asintió mientras, yo lo miraba fijamente―. ¿Qué fue lo más difícil de divorciarte de mi madre? ―Sonrió casi con melancolía y tomó mi mano como si fuera a darme el discurso más triste del mundo.
―Aparte de que te llevaría lejos, aprender a vivir sin ella. Muchas veces estuve tentado a buscarla y convencerla de volver o encontrar la manera de hacerla sufrir como yo lo hacía cada noche. Pero sabía que una sola llamada me regresaría al principio de mi agonía y entonces el proceso de seguir adelante se desmoronaría una vez más. ―Su respuesta no fue llena de detalles, fue sencilla y directa al punto.
Asentí en señal de que entendía y me recosté sobre su hombro impidiendo que soltara mi mano. Solo entonces entendí que todo esto, toda la venganza y los juegos de tira y afloja no me servían de nada. Dentro de veinte años sería una mujer que no había podido continuar su vida, que quizás seguiría jugando con Edward, gritos, peleas, celos y sexo. ¿Realmente quería eso?
Espero les guste y dejen sus RR :3
Si no están enteradas mi lap murió y está en reparaciones por los siguientes 15 días habiles así que tendré que usar una lap que me presto un tío por lo que quizás el capítulo de la siguiente semana se tarde más de lo usual, entre miércoles y viernes lo subo.
Espero puedan entenderme :3
Gracias por leer :)
