A todos mis queridos lectores:
Sé que este capítulo tardó en salir, pero he tenido una montaña de trabajo y no me daba tiempo de escribir. Aún así aquí lo tienen.
Muchas gracias a todos por sus hermosos reviews, sus favoritos y sus follows, procuraré que el capítulo 8 no tarde tanto en llegar. De igual manera les agradezco infinitamente el que se tomen el tiempo para leer mi fict, crean cuando les digo que ni yo sé como irá a parar esta historia.
Pero ya no los hago esperar más, espero les guste la séptima entrega.
CAPÍTULO 7
Habían pasado dos semanas desde que regresamos de Osaka. Kyoto estaba en pleno verano y muchos de los estudiantes realmente disfrutaban sus vacaciones de Verano.
Me encontraba sentada en la terraza de una cafetería. Hiroki se había ido a Sapporo a su sesión de fotos, se había molestado bastante conmigo por la decisión que le hice tomar, pero sé que era lo mejor. En esas dos semanas sólo había recibido 2 mails y eran muy cortantes.
Pero se preguntarán que hago sentada en esta terraza sola, la verdad es que estoy esperando a que lleguen mis queridas amigas, las cuales al enterarse de la cancelación de mis planes vacacionales decidieron venir a visitarme; pero ya han demorado bastante.
- ¡Risa! - una voz conocida me llamaba.
Ahí estaban Nobu y Chiharu, mis ojos se llenaron de lágrimas. Me levanté y corrí hacia ellas, las abracé muy fuerte y las tres lloramos de emoción, lo que provocó que la gente nos observara de una manera rara, algunos parecían divertidos ante el encuentro de tres adolescentes, lo que no sabían es que hace 3 años que no las veía, y por eso me puse muy feliz.
Después del emotivo encuentro, nos sentamos nuevamente y comenzamos a platicar. Chiharu-chan me contó que Suzuki pudo entrar a la misma universidad que ella un año después y que dos años después se fueron a vivir juntos a un pequeño departamento cerca de su universidad. Ya terminaron su carrera y ahora se encuentran trabajando.
Nobu-chan por su parte me contó que ella y Nakao-chi siguen estando juntos y más unidos que nunca, desde que Nobu-chan regresó de Hokkaido, me contaron que están haciendo planes para irse a vivir juntos también.
- No entiendo, Risa - se quejó Nobu-chan -¿Por qué no has ido a vernos?
- Si Risa-chan, te hemos extrañado mucho - dijo Chiharu-chan
- Yo creo que es por miedo de enfrentarme al pasado, y que ese pasado choque con mi presente y me vaya afectar en el futuro - dije con voz baja.
- Tu pasado es Otani y tu presente es Tsukiyama-san ¿no? - comenzó Nobu - pero tu futuro aun es confuso porque no sabes con quien quieres quedarte ¿o me equivoco?
- Algo así - dije y me recosté en la mesa, me sentía muy cansada.
Chiharu y Nobu intercambiaron miradas culposas.
- ¿Pasó algo, Risa-chan? - Chiharu me tomó de la mano.
Asentí débilmente.
- Pasaron muchas cosas en poco tiempo - dije al fin.
Les conté todo lo que había pasado desde que me encontré con Seiko-chan. Me escucharon atentamente, pero no se sorprendieron cuando les conté sobre mi encuentro con Otani.
- ¿Entonces Tsukiyama-san está celoso de Otani? - concluyó Nobu
- Eso parece - di un sorbo a mi limonada.
- Tenemos que hacer algo - dijo Nobu poniéndose de pie
- ¿Como qué? - preguntamos al unísono Chiharu y yo.
- ¡Ah! - Nobu se sentó de nuevo - No creo que podamos hacer mucho por el momento - me miró fijamente - ¿Enserio no quieres saber nada de Otani?
- No - dije rotundamente - suficientes problemas he tenido con una sola vez que lo ví.
- Bueno de todas formas ya no son "All Hanshin Kyojin" - dijo Nobu feliz.
- No lo éramos desde hace mucho - dije dando otro sorbo a mi limonada.
Nobu y Chiharu me miraron.
- ¡Ah! Dentro de poco será tu cumpleaños ¿verdad, Risa? - preguntó Nobu
- Si, en un par de semanas
- Sería buena idea celebrarlo como en los viejos tiempos, ¿no crees Chiharu-chan?
- Si, Risa es una buena idea
- Y más ahora, que Tsukiyama-san no está - Nobu se estaba entusiasmado mucho.
- No lo sé, por ahora no me siento lista de regresar a Kansai - dije
- ¿Por qué no? - preguntaron al unisono
- Aun no estoy preparada, no quiero... - callé de repente
Mis amigas sabían perfectamente lo que pasaba por mi mente, sabían que si yo regresaba a Kansai, el hecho de que me fuera a encontrar a Otani haría más complicada mi vida y la relación sentimental que tenía en estos momentos.
- Pero, nosotras podemos venir y pasar unos días contigo - sonrió Nobu.
- Claro Risa, no necesitas ir - Chiharu también sonreía.
- Gracias, chicas. - dije débilmente, las lágrimas no se contuvieron y comenzaron a caer por mis mejillas. - Gracias.
Estuve de acuerdo con que mis amigas celebraran mi cumpleaños, en Kyoto conmigo. Ellas estuvieron en los momentos difíciles de mi pasado y aunque no estuvieron muy de acuerdo cuando me mudé a Kyoto, me apoyaron incondicionalmente.
Cuando regresé a la casa estaba demasiado agotada, tomé la correspondencia del buzón y subí a mi departamento.
- ¡Ah! - dijo una voz frente a mi
Una chica estaba en medio del pasillo.
- Buenas noches - saludé
- Buenas noches - la chica me regresó el saludo, pero yo solo pensaba en llegar a mi casa, así que la pasé - Disculpe. - Muy a mi pesar me detuve.
- ¿si?
- ¿Sabe donde puedo encontrar al encargado del edificio?
- Él vive al fondo - indiqué a la joven, pero no se movió, al contrario me miraba con mucho interés.
- ¿nos conocemos? - preguntó.
- No lo creo - dije después de analizarlo por un momento - compermiso.
Cuando ya por fin entré a mi casa, comencé a revisar la correspondencia. Pagos, Pagos, Pagos, carta del trabajo, pagos, pagos, carta sin remitente, pagos, pagos.
Regresé a la Carta sin remitente, recordaba haber visto una carta parecida. Al ver que solo tenía mi nombre escrito con una hermosa caligrafía me hizo recordar que vi una carta igual en el hotel cuando me hospedé en Osaka. La había dejado guardada en uno de los cajones pero como olvidé que la había guardado la dejé ahí, olvidada.
Vi la carta atentamente imaginándome de quien podría ser, probablemente de mis papás, de Haruka o de...
Llamé por teléfono al hotel.
- Buenas noches - comencé - disculpe mi nombre es Koizumi Risa y hace unos días me hospedé en su hotel. Mire el motivo de mi llamada es porque dejé en un cajón una carta sin remitente, sólo venía mi nombre como destinatario.
- Permítame un momento - dijo la atenta señorita. Esperé en la línea.
- Koizumi-sama, gracias por la espera. Efectivamente tuvimos el reporte de una carta encontrada en su habitación, sin embargo esa carta ya se entregó.
- ¿Qué? ¿Entregada? ¿A quién?
- Tenemos en el reporte de que el Señor Tsukiyama Hiroki-sama firmó de recibido alegando que era su prometido y que él entregaría la carta - dijo la recepcionista.
- Tsukiyama Hiroki - repetí
- Así es Señorita.
- Muchisimas gracias - susurré
- Buenas noches - se despidió la recepcionista
tup - tup - tup
No podría creer que Hiroki robara mi correspondencia. Aun con la nueva carta en las manos, seguía aturdida pensando el por qué lo había hecho. Tendrá que darme muchas explicaciones a su regreso.
Decidí abrir la nueva carta, en su interior traía una hoja doblaba elegantemente. La desdoblé con cuidado. La caligrafía era muy impecable, estéticamente ordenada.
"La mayoría de las veces el destino es muy caprichoso,
y lo que tenemos que hacer es complacerlo"
Era todo, dos renglones en medio de la hoja, mostraban una frase que probablemente no decían mucho pero a la vez decían todo. Reeleí la frase.
¿Quién podría haber mandado esta carta?
La dejé sobre la mesita de la sala y me recosté en el sillón, estaba cayendo en un sueño profundo, lentamente mis ojos comenzaron a cerrarse.
Me encontraba de pie frente a una casa conocida, estaba esperando, o por lo menos eso quise suponer. Ya comenzaba a atardecer y mi memoria comenzaba a aclararse, ese fue el día antes de mi partida a Kyoto. La casa era la de Otani, y miraba fijamente la ventana de su habitación. Una parte de mí aún no se acostumbraba a la ruptura por lo que fui a su casa para escuchar una palabra, una sola palabra que evitara mi viaje, intenté llamarlo con mis pensamientos, sin embargo nunca se apareció. Supe que esa era una señal, así que resignada regresé a casa, me propuse olvidarlo y seguir con mi vida.
Abrí los ojos, y vi mi celular vibrando sobre la mesa.
- ¿Diga? - dije sin ver quien llamaba
- ¿Risa? Hola soy Hiro - guardé silencio - ¿cómo estás? Me imagino que extrañándome tanto como yo a ti - continuó el silencio - ¿Risa?
- Aquí estoy, te escucho
- ¿Está todo bien? - se escuchó la voz de un Hiro preocupado
- Si - dije incorporandome en el sillón - solo que ya me había dormido y me despertó tu llamada.
- Oh, lo siento - se disculpó Hiro - Risa te hablaba primero para saludarte y segundo para decirte que mi trabajo se extenderá más de la cuenta y no podré regresar para tu cumpleaños - guardamos silencio - ¿Risa?
- No podemos hacer nada - dije en voz baja - a veces estas cosas pasan.
- Cuando regrese iremos a donde tu quieras - dijo Hiro
- No es necesario - dije con desgana
- Claro que si, el cumpleaños de uno es uno de los momentos más importantes y yo quiero celebrar tu nacimiento, porque gracias a que naciste en este mundo pude conocerte, Risa.
- Gracias - sonreí al teléfono.
- ¿Y cómo te ha ido en las vacaciones?
- Bien, vinieron mis amigas y salimos por un café, me comentaron que quieren pasar unos días aquí conmigo.
- Eso es estupendo.
- También al parecer se va a mudar una chica en el edificio, la encontré en la escalera preguntando por el encargado - "Hiroki-san, necesitamos que vengas, hay otra sesión fotográfica" una persona hablando al otro lado del teléfono interrumpió mi conversación.
- Risa, me tengo que ir, me llaman para otra sesión - dijo Hiro, su voz se escuchaba con pesar.
- No te preocupes, ánimo en tu trabajo - dije
- Risa - Hiro guardó silencio
- ¿Dime? - aguardé a que hablara, pero como no lo hizo continué - no deberías hacer esperar a tus jefes
- Cuando regrese quiero saber tu respuesta, referente al vivir juntos - y antes de que pudiera decir algo más, la llamada se había cortado.
¿Mi respuesta?
Hace 2 meses que Hiro me había propuesto vivir juntos, pero siempre daba largas a la respuesta. Y ahora me pedirá una respuesta, a una pregunta que había dejado olvidada en alguna parte de mi interior.
Volví a recostarme en el sillón, me abracé del cojín más cercano, e involuntariamente una lágrima recorrió mi mejilla, probablemente esta lágrima significara la respuesta a aquella pregunta, pero me encontraba demasiado cansada para averiguarlo.
Cerré los ojos e intenté dormir sin soñar, cosa sobre la cual no tenemos voluntad.
