Hola a todos,
Sé que este capítulo tardó en salir, pero fue por ciertas cuestiones personales que me quitaron la inspiración, sin embargo regresó y pues aquí tienen el nuevo capítulo, espero les guste.
Gracias a todos los followers y Favs que me han dado, como siempre me impulsan a seguir escribiendo, pero ya los hice esperar demasiado así que ¡A leer!
CAPÍTULO 8
Sin darme cuenta el tiempo pasó muy rápido. Un día antes de mi cumpleaños me encontraba esperando a mis amigas en la terminal cercana a la casa, ya que iban a pasar toda la semana conmigo.
Ya se habían retrasado bastante, el calor que hacía no ayudaba mucho, estaba deshidratándome, necesitaba estar en un lugar fresco comiendo un delicioso helado. El calor me estaba adormeciendo, estaba a punto de caer dormida cuando sonó mi celular, el cual me regresó al presente. Al ver la pantalla vi que era Hiro, el que llamaba.
Contesté rápidamente ya que me había comentado que probablemente no me llamaría debido a que estaría muy ocupado en sus sesión fotográfica.
- Si, hola ¿Risa? - era Hiro
- Si, si, soy yo - dije sonriendo - Hola ¿cómo estás?
- No tengo mucho tiempo, tomé un descanso de 5 minutos, pero no entraba la llamada - Hiro hablaba muy muy rápido - escúchame, el día de tu cumpleaños necesito que vayas al mirador, ¿sabes cuál? el que está frente a la estación.
- Si lo recuerdo - dije
- Te veo en tu cumpleaños, Risa.
- ¿Pero a que hora? - pregunté sin embargo ya había colgado el teléfono y solo se escuchaba el tono de llamada terminada.
Me desconcertó bastante esta llamada de Hiro.
- ¡Risa! - la voz de Nobu-chan me regresó al momento.
- Llegaron - dije sonriendo a mis amigas
- Si, se atrasó en salir porque al parecer hubo un incidente, pero ya estamos aquí - tiró las maletas al piso y me abrazó - ¡Feliz Cumpleaños!
- Gracias - algo apenada, la abracé también - pero oficialmente es hasta mañana.
- Eso no importa, mañana te doy otro.
- Mañana - suspiré
- ¿Pasa algo, Risa-chan? - Chiharu me miraba, preocupada
- No nada, vamos a la casa, necesitan descansar del viaje.
Les ayudé con su equipaje y tomamos un taxi a mi casa. Me venían platicando la extraña reacción que tuvieron sus respectivos novios, cuando les contaron que se quedarían unos días en mi casa. Jamás pensé que tuvieran unos novios celosos.
Cuando llegaron a la casa, se acomodaron en la habitación de huéspedes, que era más pequeña pero cómoda. Una vez instaladas salimos de compras, necesitábamos comprar todo lo de la cena. Nobu quería hacer un festín, aunque yo me conformaba con una cena normal.
Era muy reconfortante estar con mis amigas en estos días, desde que Hiro se fue, me he sentido un poco sola, al parecer si lo extraño bastante, por lo mismo me emocionaba de alguna manera el que lo vería mañana.
- ¿Risa? - Nobu me miraba, sosteniendo una copa de vino
- Ah, ¿que… que me preguntabas? - dije sosteniendo la copa.
- preguntaba que si ya sabes cual será tu deseo de cumpleaños - Nobu y Chiharu me observaban.
- Aún no lo he pensado - dije con sinceridad - pero creo que lo que quiero es seguir teniendo trabajo, salud y a mi novio que es un chico encantador - Nobu rió por lo bajo - ¿Qué?
- Es la primera vez que lo mencionas desde que llegamos, hasta pensé que se habían enojado.
- No nada de eso, no lo mencioné, porque estan ustedes aquí. Pero en cierta forma, lo extraño.
- Hablando de eso Risa-chan ¿cómo se conocieron? - preguntó Chiharu.
- ¡Ah!, fue muy extraño nuestro primer encuentro. Recuerdo que acababa de entrar a una compañía que se dedicaba a la estética de modelos, para fotografías de revistas. Cuando llegué al staff, había mucha gente, corriendo de aquí para allá, y no podía encontrar a mi superiora, así que comencé a caminar buscándola - Comencé con mi relato.
Me había perdido y no sabía donde estaba el lugar por donde entré, así que me senté en una silla, esperando, cuando un flash me deslumbró. Un chico se acercó sonriendo apenado.
- Disculpa, no quería tomarte a ti, estaba probando la cámara.
- No te preocupes - sonreí
- Vaya que eres bonita - el chico veía la pantalla de su cámara. - eres muy fotogénica. Supongo que tu eres la modelo que envió la agencia para el casting de fotos.
- ¿Eh?.
- Es por aquí, solo debes formarte y esperar a que te llamen. No es por presumir pero yo soy el fotógrafo estrella de esta revista.
- No, espera, me confundes con alguien más - Tomó mi mano y me levantó arrastrándome con él hacia la fila de modelos.
- Vaya que eres alta, no todas las modelos tienen tu estatura - dijo el chico, sin embargo él era más alto que yo.
- ¿Koizumi? - la voz conocida de mi supervisora me llamó - ¡hasta que te encuentro! ¿Dónde te habías metido?
El chico se obligó a soltarme y después de explicarle avergonzada que yo no era modelo, él también me pidió una disculpa por no escucharme. Me fui con mi supervisora, la cual me llamó la atención por haberme movido de lugar. Como ya nos habíamos atrasado en el arreglo de las modelos, estuvimos muy presionadas. Cuando comenzó la sesión de fotos, me di cuenta que el fotógrafo era otra persona, y no aquel chico.
- ¿Sorprendida? - preguntó a mis espaldas
- No, solo me preguntaba por qué habías mentido - dije sin mirarlo
- La verdad no mentí, cuando dije que estaba probando la cámara, y sobre ser el fotógrafo estrella de esta revista, bueno pues ese es mi sueño. - alcé la mirada y el chico sonreía. Me sonreía. - Toma, seguro te reconforta.
Me dió una bebida caliente, guardamos silencio y seguimos viendo la sesión fotográfica. En silencio uno al lado del otro. Cuando terminó la sesión de Casting, se agradeció a las modelos, y todos aplaudimos en consideración a su esfuerzo.
- La verdad, tú eres mejor que todas ellas - susurró a mi oído y se marchó sin decir nada más.
Para ese momento yo ya me había establecido en Kyoto, y no conocía a nadie. Mi trabajo era realmente pesado, pero poco a poco comencé a adaptarme al ritmo. Mis compañeras de trabajo me invitaban a salir, pero siempre les decía que no, aun seguía triste por el rompimiento con Otani. Un día, mis amigas me tomaron a la fuerza y me llevaron a un bonito café en una terraza. Con esa salida me dí cuenta que necesitaba convivir con las personas independientemente de los problemas que traigo del pasado. Las chicas contabas sus aventuras, y yo solo las escuchaba y reía.
- ¡Hola! - una voz conocida llegó a mi, así que alcé la mirada pero no podía ver a nadie. - Aquí abajo - repitió.
No podía creer lo que veían mis ojos, el chico fotógrafo se encontraba abajo de mi terraza, agitando la mano y sonriendo.
- Nos volvemos a ver - gritó.
- Risa, ¿lo conoces? - preguntó una de mis compañeras
- No, bueno nos vimos una vez en una sesión fotográfica. - expliqué.
- Chicas, ¿creen que les puedo secuestrar un momento a su amiga? - preguntó a las demás, con una sonrisa realmente encantadora.
- ¡Claro! - gritaron las tres al unisono. Mientras yo me quedé petrificada, cuando vi que entraba en la tienda. Las tres solo reían, y me miraban con suspicacia.
- Disculpen, señoritas. - dijo el chico fotógrafo - espero no importunarlas, y muchas gracias por su comprensión. - se dirigió a mi - ¿Me acompañas?
Yo seguí sentada como idiota en la mesa, sin mover un músculo de mi cuerpo, pero mis ojos estaban fijos en los suyos, unos hermosos ojos verdes.
Me tendió la mano, y la tomé. Aún dudaba. Tomó gentilmente mi mano y caminamos en silencio hacia la salida. En ese momento, el bonito café había desaparecido y mis sentidos estaban concentrados en el roce de su mano con la mía.
Caminamos por la acera, hasta llegar a un bonito mirador, frente a una estación.
- ¿Podría saber tu nombre? - dijo cuando me soltó.
- ¿cómo me encontraste? - pregunté y él rió por lo bajo.
- No fue fácil, ¿tienes idea de cuantas personas llamadas "Koizumi" existen? - lo miré extrañada, ¿cómo sabía mi apellido? - aun así, un día que venía bajando del tren, te vi cruzando la calle y me alegré muchísimo, de volver a verte, y aunque me bajé del autobús, ya no te alcancé.
Era extraño pero podía escuchar el entusiasmo de su voz, pero yo seguía guardando silencio.
- El cómo te encontré hoy fue algo curioso, normalmente yo no transito por esta zona, pero el camino que usualmente uso, estaba… aburrido, así que cambié de ruta. - Se detuvo un momento y me miró - cuando iba doblando la esquina te ví. Estabas sentada en aquella terraza, pero no te llamé inmediatamente, sino que… te observé - dió un paso hacia mi - te observé lo suficiente como para saber… - acarició mi mejilla con un roce suave - que… - sus dedos llegaron a mis labios - te … - sujetó mi barbilla y levantó mi cara hacia él - Te amo.
Sus labios rozaron los míos, fue una sensación muy extraña.
Mientras una mano estaba en mi rostro, la otra me tomó por la cintura y me acercó más a él. Cerré los ojos y me deje llevar.
Cuando terminó el beso, me abrazó y susurró en mi oído:
- Te encontré - sumió su rostro en mi cabello y nos quedamos así, el tiempo suficiente para que mi cerebro asimilara lo que había pasado y mis lágrimas comenzaran a surgir.
Probablemente empapé su camisa ese día pero el me sostuvo con fuerza, como si presintiera que al soltarme caería a lo más profundo y que no podría salir jamás, también me abrazó de cierta manera como si temiera perderme de nuevo, y para siempre.
- Y bien, ¿Cuál es tu nombre? - susurró en mi oído nuevamente, cuando mis lágrimas cesaron, aunque seguía entre sus brazos.
- Koizumi Risa - dije en voz baja.
- Risa - Sonrió al decir mi nombre y no pude evitar sonreír con él.
- ¿y tu nombre? - pregunté - Usualmente sé los nombres de los chicos que me besan.
- Pues me halaga saber, que soy el primer chico que te besa, sin que sepas su nombre.
Aquel comentario no me gustó, así que dí media vuelta para marcharme.
Tomó mi mano.
- Tsukiyama Hiroki - dijo sonriendo - mucho gusto.
Después de eso, nos encontrábamos todos los días en aquel mirador, platicábamos de muchas cosas, tuvimos muchas peleas, pero también momentos felices. Me encariñé muy rápido con él. Y aunque hablábamos de todo, nunca le conté sobre Otani… hasta que en contré a Seiko-chan en Osaka.
- Vaya, quién hubiera pensado que el chico se enamoraría a primera vista de tí - dijo Nobu sorprendida.
- No digas eso - Chiharu miró seria a Nobu - No es el primer chico que se enamora de ella a primera vista.
La chicas continuaron hablando, pero ya no las escuchaba, el haberles contado sobre Hiro me hizo recordar lo mucho que lo quería y lo mucho que lo extrañaba en ese momento. El recordar la llamada que me hizo en la mañana me emocionó mucho.
Después de cenar y seguir platicando, ya muy avanzada la noche se quedaron dormidas mis amigas. Yo me dispuse a levantar el tiradero generado, veía el reloj constantemente. Hiro me dijo que me vería el día de mi cumpleaños, pero no me dijo hora. Supuse que sería iniciando el día, así que 20 minutos antes de la media noche, me cambié de ropa, y salí silenciosamente a la calle. Todo en silencio parecía demasiado extraño, cualquier ruido pequeño se escuchaba como bombas que estallan, así que caminé con sigilo.
Bajando las escaleras, crucé con un joven que iba subiendo, también con sigilo.
- Buenas noches - saludé sin verlo realmente. El chico no saludó, así que no me detuve a ver el porqué. Quería llegar a la estación antes de las 12.
- ¿Koizumi? - Esa voz me heló el cuerpo, y me detuve en seco.
Quise alzar la vista y ver al chico que preguntaba, pero no lo hice, sin importarme el ruido que haría al bajar, comencé a correr, bajé las escaleras de dos en dos, evitando voltear atrás. Corrí hacia la estación con todas mis fuerzas. Intenté pensar que todo había sido una ilusión y que aquel chico no era Otani, el chico que tanto me ha perseguido en mis recuerdos.
- Risa - una persona escondido entre sombras me sonreía - ¡Feliz cumpleaños!
Hiro estaba ahí en la estación, frente al oscuro mar, sosteniendo un gran ramo de flores. Al verme llegar se aproximó y me abrazó. Fue reconfortante sentir de nuevo a Hiro, así que le devolví el abrazo.
- Gracias - dije colgada de su cuello.
- Estas son para ti - dijo - pero son un plus, el verdadero regalo es este - me jaló hacia él y me besó, intensamente.
¿Cuánto duró el beso? No lo sé, pero lo suficiente para dejarme sin aliento.
- Me gustaría pasar contigo todo el día, pero no creo que sea posible, debo regresar antes de medio día - dijo algo triste.
- No te preocupes, mis amigas estarán conmigo, así que no te preocupes - ahora yo lo abracé - Te extraño mucho.
- Y yo a ti - y volvió a besarme.
- ¿A qué hora te irás? - pregunté tomando su mano.
- Aún tengo algo de tiempo, ¿platicamos un rato?
- ¡Claro! - sonreí.
Me contó cómo iban las cosas en su trabajo, al parecer le estaba yendo muy bien, por lo que me alegraba bastante. Yo le conté de mis amigas, y de lo poco que he estado haciendo en la casa. La plática se alargó, pero a mi me parecieron 10 minutos. Cuando el reloj de la estación sonó marcando las 3 de la mañana, nos sobresaltó bastante.
- ¿Ya son las 3? - dijo consultando su reloj - creo que ya me debo ir o si no llegaré tarde.
- Si, claro - me puse de pié y tomé el ramo de flores. Hiro se pusó de pie también y tomó mi mano y juntos caminamos hacia la estación.
Compró su boleto de regreso, el cual salía en 15 minutos. Si tres horas se hicieron nada, los quince minutos serían aún menos.
- Te diviertes mucho - dijo algo triste - trataré de marcarte en la tarde, aunque no prometo nada.
- No te preocupes, el poder verte hoy fue el mejor regalo - sonreí - bueno el verte y las flores.
- ¿Solo eso? - preguntó alzando una ceja.
- Si, solo eso.
- Ven acá - me jaló de nuevo y volvió a besarme.
En ese momento llegó el tren a la estación, así que nos separamos.
- Con cuidado - dije abrazandolo una vez más.
- Si, tu igual - subió un escalón del vagón pero se detuvo.
Volteó y me miró fijamente, sacó una pequeña cajita de su chaqueta, la miró y me miró de vuelta. Bajó del tren, tomó mi mano y puso la pequeña caja en ella.
Sin decir una sola palabra corrió de nuevo al tren y se cerraron las puertas tras él, miré la cajita y sin entender lo miré a él, el tren comenzó a avanzar, así que ya no pude preguntar nada. No seguí el tren, y tampoco me moví de mi lugar. Solo contemplaba la pequeña cajita en mi mano.
Aquella cajita provocó que mi corazón se acelerara. La abrí lentamente y mi corazón de repente había desaparecido, mis oídos dejaron de escuchar todo sonido de la noche, lo único que parecía funcionar eran mis ojos los cuales veían un pequeño anillo en su interior.
Un anillo de compromiso.
