Hola a todos,
Pues antes que otra cosa les deseo ¡Feliz Año Nuevo!, espero de verdad que todos sus sueños y sus metan se hagan realidad. Recuerden que no solo es pedir, sino que debemos tomar acciones para todo se cumpla. La actitud también es muy importante, y debemos creer en nosotros mismos, y con eso podemos llegar a lograr cualquier cosa. Nunca se comparen, cada uno de nosotros somos únicos, y no debemos compararnos con nadie, eso es lo que nos hace especiales. Y como siempre mi última recomendación es que si acostumbran a comer uvas para pedir sus 12 deseos, con las 12 campanadas que anuncian el nuevo año, no se atraganten, ya que puede ocurrir un accidente.
Bueno este es el último capítulo de este 2013, agradezco de corazón a todos aquellos que tomaron parte de su valioso tiempo para leer esta pequeña historia, que me ha dejado mucho, y espero que a ustedes también. Gracias a todos sus reviews, que me han ido animando día a día a seguir escribiendo, de verdad es un buen incentivo. Pero bueno, les dejo el capítulo 9 y que incien con bien y con mucha salud, el 2014.
Un abrazo.
CAPÍTULO 9
Cuando regresé a mi casa, mis amigas aún seguían dormidas, y yo por mi parte no podía conciliar el sueño. La pequeña cajita la puse sobre mi buró, mientras que yo evitaba mirarla.
¿Qué podría responderle? Sé que me había pedido que vivieramos juntos, pero aún no sé si estoy lista para dar ese paso tan importante. Como el reloj marcó las 7:00 am, me levanté, como el sueño nunca apareció, no tenía caso seguir acostada.
Me vestí y salí a la sala, para mi sorpresa, mis amigas ya estaban de pie, y estaban usando la cocina.
-¡Feliz cumpleaños! - Gritaron al unisono.
-Gracias - les sonreí - Pero, ¿qué hacen despiertas tan temprano?
-Quisimos prepararte el desayuno, pero te levantaste demasiado pronto para que esté listo.- Nobu rió y regresó a la estufa.
-¿Estas bien, Risa-chan?- preguntó Chiharu
-Si, solo que no pude dormir bien, es todo- y me desplomé en la mesa.
Mientras Nobu y Chiharu cocinaban y platicaban animadamente, mi mente seguía transportandose a la pequeña cajita de mi recamara. Realmente no escuchaba nada de lo que me decían mis amigas, mis oídos estaban aturdidos, solo asentía mecánicamente a ellas.
No sabía que hacer, la verdad no esperaba que Hiro me diera un anillo. Aunque ya me había propuesto vivir juntos, no había pensado en la idea de que él quería algo más que "vivir juntos", él quería un "Vivir juntos para siempre".
Después de desayunar insistieron en ir a dar una vuelta, así que nos arreglamos y salimos del apartamento. Visitamos varias tiendas de ropa y accesorios. Nobu compró algunas cosas, mientras que Chiharu se rehusó, argumentando que tenía que ahorrar. Yo tenía mucha ropa la cual pocas veces me ponía, por eso tampoco quise comprarme nada, pero aconsejé a Nobu en sus elecciones.
A medio día, el sol estaba insoportable, y estábamos de nuevo en la terraza de aquel peculiar restaurante, tomando un helado.
Cuando terminé mi helado, dije a mis amigas que se adelantaran a la casa, que quería caminar un rato sola. Ellas no entendieron del todo pero me dejaron ir. Así que caminé por la calle, no poniendo mucha atención a las personas, mi mente seguía aturdida, cosa que no me gustaba nada.
En mi distracción, al dar vuelta en una esquina, choqué con alguien.
-Perdóneme - me disculpé.
-No te preocupes, ¿estás bien? - la voz me trajo de golpe a la realidad. Otani era con el que había chocado.
-Ah, eh, si, gracias- dije un poco aturdida.
-Creo que no estas bien- dijo él -ven, conozco un buen lugar.
-¿Un lugar para que?
-Para comer y platicar- dijo, dió media vuelta y comenzó a caminar calle arriba.
Yo me quedé en mi lugar, ¿cómo podía ir a comer con Otani?, cuando menos me fijé estaba de nuevo frente a mi.
-No te preocupes, no te haré daño.- sonrió con aquella sonrisa característica de un idiota. Sonreí también y le seguí, aunque no a su lado sino iba a unos pasos atrás de él. Ví que iba hablando por teléfono, pero no podía escuchar que decía. Eso en cierta parte, me reconfortó. -Ya llegamos. - anunció.
Era un pequeño café, no lo conocía y eso que ya llevaba bastante viviendo en aquella ciudad. Me dejó el paso y entré. Era un lugar muy pequeño, pero en cierta forma me sentí "segura" del exterior.
-¡Ah! Otani, muchacho.- Saludó un anciano -¿cómo estás? Tiene mucho que no te veía.
-Acabo de regresar de viaje, Jichan.- dijo al anciano, mientras nos sentábamos en una de las mesas. -Ella es Koizumi Risa, y él, es "Jichan" - esto último iba hacia mi.
-Así que Koizumi, ¿también eres de Kansai?- preguntó Jichan.
-Si señor, mucho gusto.
-Mi nombre es Sakuma Hideo, pero todos me dicen "Jichan", tu puedes llamarme así Koizumi-san. - Jichan era muy amable -Y que van a ordenar jóvenes.
-Tráenos dos paquetes especiales, por favor. -Ordenó Otani.
-Estamos en ello.
Jichan se retiró a la cocina, y nos quedamos solos. Yo solo veía mis manos que estaban agarradas, sobre mi falda. No podía alzar la vista, aunque podía sentir la mirada de Otani.
-La última vez que te ví, - comenzó -comenzaste a llorar sin razón aparente.
-No fue sin razón aparente, - dije sin verlo -había una razón.
-Y ¿cómo estas? - dijo después de un silencio algo largo.
-Pues…
-No me digas que bien, porque te conozco y sé que no lo estás. - En ese momento alcé mi vista y lo ví, estaba demasiado serio, pero seguía siendo aquél chico amable del que me había enamorado en la preparatoria. -¿qué pasó?
-No te contaré nada, hasta que me digas qué estás haciendo aquí. - dije al fin -Pensé que estabas viviendo en Kansai o en Osaka.
- Si, estaba viviendo en Kansai, hasta hace poco que fui a hacer unos trámites a Osaka, por trabajo, ya sabes que engorrosos son esos trámites, uno de mis proyectos fue aceptado en una escuela, aquí en Kyoto, y por eso me mudé para acá. - calló un momento -Jamás pensé encontrarte aquí. Supe que te mudaste, pero aquellos jamás quisieron decirme a donde, creo que hicieron bien.
-Si yo les pedí ese favor.
-Son buenos amigos, creo que tampoco te contaron nada sobre mi ¿cierto?.
-Nada.
-El platillo especial, te va a encantar. - dijo Otani ansioso -¿cuánto más tardará?
-Puede que no lo creas, pero es un poco incómodo estar sentada aquí contigo después de tantos años. -dije.
- Lo sé, yo me siento igual. Aquel día que te ví en el parque no podía creer que eras tú, tú después de tantos años. Primero te ví a lo lejos con ese chico, ¿es tu novio?. - como no respondí siguió -Después te vi nuevamente en aquel parque, aunque parecías perdida, como que buscaras a alguien. Caminabas tan rápido que no podía alcanzarte, hasta que te detuviste frente al lago, después de tanto tiempo quería saludarte, saber como estabas. Fue una reacción muy extraña la que tuviste, me desconcertó el verte llorar, cuando sólo dije tu nombre, pero más extraña fue tu cara al ver al chico, ¿si es tu novio verdad?, ya que quería golpearme. - rió bajito -vaya que es alto. Como sea, yo pensé que vivías en Osaka.
-Estuve ahí un tiempo por trabajo, la compañía donde trabajo viaja mucho por lo que ando en varios lugares, aunque mi residencia es aquí, en Kyoto.
-Ya veo, ¡oh ya vienen nuestros platillos!
Era verdad, Jichan venía con un muchacho, cargando dos enormes platos de un guisado que se veía realmente delicioso, y aunque ya había comido con las chicas, lo comí sin chistar.
Poco a poco aquella hostilidad que estaba en el ambiente entre Otani y yo, se fue disipando.
-¿Sábes cómo se llama este platillo? - Preguntó Otani.
-No, no me diste tiempo de mirar el menú.
-Ah es que el nombre es genial que no podías leerlo. - rió -El nombre es: Umibozu Special Selection.
-¡Estás mintiendo! - grité.
-Claro que no, de hecho Jichan le puso ese nombre porque Umibozu vino a comer una vez aquí, y se sentó exactamente donde estás sentada ahora. Pidió el platillo principal del restaurante, aunque como no le gustó comenzó a complementarlo con más cosas, cuando Umibozu terminó de seleccionar todo lo que quería para el platillo, Jichan le dió las gracias, y aunque el platillo original sigue en el menú, la selección especial que hizo Umibozu quedó como platillo independiente. Cuando yo entré la primera vez, y leí la carta, no podía creer lo que leía, hasta que le pregunté a Jichan y me contó la historia. - Otani terminó y siguió comiendo.
-Vaya, y yo sin saber - dije -No puedo creer que estoy sentada donde se sentó Umibozu.
Otani soltó una carcajada.
-No has cambiado nada, Koizumi. -y siguió riendo.
-Claro que he cambiado - dije algo sentida -No soy la misma chica que se fue de Kansai hace tres años.
-Si lo sé, pero con respecto a Umibozu no cambias. Aunque he de confesar que yo hice la misma cara que tu ahora, cuando me enteré. - volvió a reír.
-¿Y cómo está tu familia? -pregunté.
-Bien, en casa. La verdad, mi mamá no quería dejarme venir, pero le dije que era grande, bueno en sentido figurado, y que podía cuidarme solo perfectamente bien.
-Claro, mi mamá tampoco quería dejarme venir, pero no tuvo más remedio que hacerlo, ya que era por mi bien.
-¿Por tu bien o por mi culpa? - Preguntó Otani, lo miré sorprendida.
-Parte de ambas. Necesitaba tiempo y espacio, y estando en la misma ciudad, sería algo difícil.
Callamos un momento, cada uno miraba a lugares diferentes.
-Creo que es hora que regrese. -dije y saqué mi cartera para pagar mi platillo.
-No es necesario que pagues, esta vez yo invito. - Otani, me miraba de nuevo y sonreía.
-Claro que no, puedo pagar mis cosas por mi misma.
-Lo sé, pero esta vez es un regalo - dijo y sacó el dinero - No creas que he olvidado que día es hoy.
Quedé helada, realmente no podía creerlo, estar sentada con Otani, en mi cumpleaños, hasta parece que viaje años atrás cuando las cosas eran, diferentes.
-Vaya, así que ya se marchan - dijo Jichan recibiendo el pago de Otani. -Espero verlos nuevamente por aquí, pocos son los que comen el "Umibozu Special Selection" - y aventó una gran carcajada.
-Claro que si Jichan, vendremos pronto. - Otani se puso de pie y yo lo imité.
-Muchas gracias, todo estuvo delicioso.
-Me alegro mucho muchacha. - sonrió el anciano.
Otani ya había salido del restaurante y cuando me disponía a seguirlo, Jichan me tomó del hombro.
-Es difícil encontrar una respuesta a una pregunta que no se ha formulado. Tenlo en cuenta. - dicho esto me soltó y regresó a la cocina con su paso lento.
Cuando salimos del restaurante, el cielo estaba de un color rojizo, el atardecer había caído sobre nosotros y yo no me había percatado del pasar del tiempo.
-Muchas gracias por la comida - dije a Otani, que si lo veía bien, había crecido bastante en los últimos tiempos, ahora prácticamente estábamos de la misma estatura. -Nos vemos después.
-No fue nada, es una ocasión especial. - dijo encogiéndose en hombros.
Comencé a caminar calle abajo.
-Koizumi - gritó Otani. Me detuve y giré a verle, sonreía. - ¡Felíz Cumpleaños!
Lo miré, ahí de pie, sonriendo como siempre lo hacía. Como no pude mirarlo más tiempo giré sobre mis pasos y caminé lo más rápido que me permitieron mis pies. Sin embargo no me percaté que lágrimas silenciosas caían sobre mis mejillas.
Cuando llegué a casa, Nobu y Chiharu, me sorprendieron con un pastel sin embargo no pude ocultar las lágrimas derramadas.
-Risa, ¿que ocurre? - preguntó Nobu.
-Que aún lo amo - dije y me solté llorando.
