Queridos lectores:
Hola, ¿cómo están?
Antes que nada, una disculpa, tardé en actualizar bastante, sin embargo leía sus hermosos comentarios, gracias por ellos.
Aquí tienen el capítulo 11, uno de los grandes factores por los cuales tardé en actualizar fue porque estaba pensando en la mejor manera de continuar la historia, debe ser lo mas real posible, ya que este tipo de circunstancias nos pueden pasar a ustedes e incluso a mi.
Espero les guste, y no se apuren ya estoy trabajando en el próximo capítulo.
Pero ya no los entretengo más, a leer.
CAPÍTULO 11
Estuvimos un tiempo abrazados, pero después de eso Hiro me soltó liberándose de mi abrazo.
-Será mejor que regreses a casa o puede empeorar tu salud - dijo sin mirarme.
Yo sacudí la cabeza, pero él simuló no verme.
-Quiero darte una respuesta apropiada a tu proposición - dije
-Entonces, regresa a casa y piénsalo. - dió media vuelta y continuó su camino.
Yo me quedé de pie viéndolo marchar.
Sin poder hacer mucho, regresé a casa y me recosté de nuevo en la cama.
Sabía que tenía que tomar una decisión respecto a Hiro y probablemente esa decisión cambie mi forma de vivir para siempre, por lo que necesitaba atar aquellos hilos del pasado, aquellos hilos que están afectando a mi presente.
Desde el momento en que llegó a mi vida Hiro ha sido muy importante, me ha apoyado en mis planes y proyectos, también me había incluído en los suyos; con él me sobrepuse al dolor del pasado, siendo capaz de hacerme sonreír de nuevo.
Por otro lado está Otani, que llegó a mi vida de tal manera que desde el inicio fueron peleas y discusiones. Él me sacó muchas lágrimas tanto de dolor como de felicidad. Fue mi primer amor, a pesar de las habladurías sobre la diferencias de estaturas, el tiempo que pasé junto a él, bien o mal siempre lo tendré en mi corazón.
Si bien uno me llevó al otro, ambos son parte de mi vida, pero no puedo engañarme y mucho menos engañarlos. Así que debo tomar una decisión.
Una semana después del regreso de Hiro decidí actuar, por lo que regresé a Kansai para ver a mi familia.
-¡Risa!- mamá estaba llorando de emoción -¡Qué bueno que has venido!
-Hola mamá, no llores o me pondré a llorar contigo.
Acto siguiente mamá y yo estábamos llorando abrazadas. Pasando la euforia me puse a platicar con mi hermano y mis padres, les conté sobre cómo me iba en mi trabajo y sobre y sobre todo lo relevante que ha pasado en mi vida.
-Pensé que vendría Tsukiyama-kun, me hubiera gustado conocerlo- dijo mamá.
-Lo sé, pero primero quise venir sola.
-¿Cuánto tiempo te piensas quedar?- preguntó papá
-Aun no lo sé, probablemente una semana.
-Está excelente cuarto está como lo dejaste así que tendrás que limpiarlo si quieres dormir ahí- Mamá lo dijo muy seria.
-La última vez nos pareció escuchar voces de tu cuarto, probablemente hay vida inteligente ahí- dijo mi hermano.
Mi hermano podía ser gracioso, aunque él rechazaba el hecho de haber huido de la ciudad por un chico.
Estaba resignada a realizar el aseo en mi habitación, pero cuando entré me llevé una gran sorpresa, mi habitación estaba arreglada, agradecí a mi mamá de haber hecho el quehacer, probablemente sabía que yo vendría pronto. Entré. Había tanto en ella que me dió nostalgia, entre mis discos de Umibozu y mis peluches de conejos.
-Pensé que vendrías pronto, así que quise arreglar todo. Cuando te fuiste solo te llevaste la ropa y obviamente dejaste muchas cosas. No tiré nada así que puedes estar tranquila.- Se dió media vuelta - ¡Ah! es verdad, hace poco dejaron esta carta en el buzón, va dirigida a ti, pero no trae remitente.
Mamá sacó un sobre blanco, con una buena caligrafía.
-Descansa cielo - me dió un beso en la mejilla y regresó a la cocina.
El sobre estaba en mis manos, cada vez me intrigaba más el saber sobre el extraño remitente.
Como no tenía ganas de abrir el sobre lo dejé en el buró y me recosté en la cama. Caí dormida rápidamente. No tuve un sueño tranquilo, recuerdo sucesos extraños, cosas un poco incoherentes y recuerdos del pasado. Todo era confuso, pero a la vez a mi me decía algo.
Cuando desperté habían pasado un par de horas. La casa se escuchaba en silencio, eso quería decir que todos se habían ido a dormir. Por mi ventana, que daba a la calle, entraba un rayo de luz del reflector. Me asomé y vi a alguien que me observaba desde abajo. Probablemente se trataba de mi imaginación, así que me froté los ojos, y esa persona ya no estaba. Desconcertada regresé a la cama, e inmediatamente volvía dormir.
-¿Qué viste un fantasma?- Preguntó mi hermano al otro día durante el desayuno.
-Sí, cuando me asomé en la ventana estaba parado en la calle viéndome fijamente, pero después de unos segundos se había esfumado- Aseguré.
-No creo que sea un fantasma, Risa- Dijo mi padre oculto tras el periódico.
-¿Por qué estás tan seguro? - pregunté.
-Hace días avisaron que hay un niño que ronda las calles del vecindario, pero aún no logran atraparlo- dijo mamá -es bastante rápido y muy pequeño de estatura. Pero no es malo.
-Sería más divertido si fuera un fantasma. Así la colonia tendría un poco de atractivo turístico.
Terminando el desayuno, regresé a mi habitación, ahora si comencé a revisar todos los objetos de mi habitación: Fotos, cartas, accesorios, mis juegos, videos, discos y una caja prohibida.
Recuerdo que en esa caja guardé todos los objetos que me causaban dolor en ese momento, todos aquellos regalos recibidos por Otani. Abrí la caja y ahí estaban. El anillo que me regaló después de haber perdido el collar de conejo, discos de Umibozu, los boletos de entrada a sus conciertos, sus cartas, la bufanda, y demás cosas.
Era increíble como cabía en una cajita, todos aquellos momentos de felicidad.
-Voy a salir un momento, mamá- anuncié
-¿Regresas a la cena?
-Si, nos vemos después.
Hacía un bonito día, comencé a caminar por las calles de la ciudad, todo estaba demasiado tranquilo. Sin darme cuenta tomé el rumbo de cuando iba a la preparatoria. Saludé a unos cuantos vecinos y conocidos.
Cuando llegué a la escuela me dió mucha nostalgia, recordé todos los momentos vividos en esta institución.
-¿Koizumi-san? - preguntó una sexy voz. Me giré lentamente.
-¡Maity-sensei!- dije asombrada.
-Hola, te ves muy bien ¿cómo estás? - Maity-sensei seguía tan atractivo como siempre.
-Bien - dije, y él rió. De reojo pude ver como varias chicas del colegio se asomaban por las ventanas observando.
-¿Estás de vacaciones?
-Si, aun me quedan unas semanas libres.
-Está muy bien, ¿quiéres pasar? Te hará bien recordar viejos tiempos.
-¿Eh? si gracias.
Comenzamos a caminar hacia la escuela, podía escuchar los cuchicheos de las alumnas y algunas miradas asesinas.
-Maity-sensei, ¿cómo está su esposa?.
-Bien, un poco ocupada cuidando a nuestra hija, pero muy feliz.
-¡¿TIENE UNA HIJA?!- Grité.
-Jajajajaja, si pero, Koizumi-san, si lo gritas así perderé fans.
-Lo...lo siento.
-Bueno, siéntete como en tu casa, Gori está en el salón de Maestros por si lo quieres saludar, te puedo asegurar que le dará mucho gusto verte. Nos vemos después. - y posteriormente entró a la clase.
Seguí caminando entre los nostálgicos pasillos, no podía creer que ya habían pasado 4 años desde que dejé aquellos corredores. Subí a la azotea, el día realmente estaba muy bonito, había edificios que no conocía, y eso me hizo pensar que el tiempo no pasa en vano.
Cuando fui a la sala de Maestros, no estaba Gori, me informó otra profesora que había salido de emergencia. Eso fue una lástima porque me hubiera gustado saludarlo. Iba rumbo a la salida cuando me detuvo una chica.
-Disculpe, ¿es usted modelo?.- Era una muchacha alta para su edad la que me hablaba, pero tenía un semblante de molestia.
-No, no lo soy.
-Vaya, ¿Estudió en esta escuela? -preguntó la chica
-Así es, hace 4 años que me gradué.
-¿Usted no es Koizumi Risa? -Me quedé helada, como puede alguien saber mi nombre.
-Am, si soy yo.
-WAAA - la chica cambió su rostro -Ya se me figuraba que era ustéd. Yo soy una gran admiradora suya. Estoy en la clase 2-3 y mi titular de clase es Gori, hace poco me habló de una de sus ex-alumnas llamada Koizumi Risa, me dijo que usted también tuvo muchos problemas en la escuela por su estatura.
-Tanto como problemas no, pero Gori siempre me elegía a mi y a otro compañero para delegado de la clase, aunque lo hacía solo por molestar.
-También me contó lo del festival escolar donde la hizo de fantasma, ¡Vaya que realmente daba miedo!.
-Jajaja, si fue algo demasiado divertido.
-Pero déjeme presentarme, mi nombre es Tsukiyama Naomi, mucho gusto.
-¿Tsukiyama?
-Si.
-Mucho gusto, Tsukiyama-san.
-Por favor llámeme, Naomi.
-Naomi-chan. Bueno pues creo que debes regresar a clases, ya sonó la campana y Gori se enoja mucho cuando llegan tarde.
-Espero que podamos hablar después. Mucho gusto, Koizumi-senpai.
-Adiós.
Vaya que me sorprendió, el mismo apellido de Hiro, pero no creo que tenga nada que ver con él. El mundo no puede ser tan pequeño.
Cuando regresé a casa, solo estaba mi mamá.
-Ya llegué, mamá.
-Qué bueno, hija ¿cómo te fue?
-Bien, fui a la escuela, me encontré a Maity-sensei, ¿sabías que ya tiene una hija?
-Sí, nos enteramos hace poco.
Como no había nadie mas que mi mamá, nos pusimos a platicar, mamá tenía cierto toque en el cual podía sacarme las cosas con pocas preguntas.
-Y¿por qué no vino Tsukiyama-kun?
-Porque nos peleamos, mamá.
-Seguramente algo hiciste.
-Me… me encontré con Otani en Kyoto.- dije
-Oh- exclamó mamá - Eso, explica muchas cosas.
Me senté en una de las sillas del comedor.
-¿Es probable que ese encuentro haya cambiado tus sentimientos hacia Tsukiyama-kun?
-No lo sé.
-Sí lo sabes, pero es probable que te hayas confundido. Cuando álguien fue muy importante en tu vida, el hecho de haberte despedido o alejarte de esa persona deja un vacío que el tiempo no llena.- solo escuchaba a mamá -usualmente, los seres humanos siempre vamos a buscar el compartir la vida con alguien: amigos, familia o la persona amada. Pero, las personas en nuestra vida van cambiando y se van abriendo más posibilidades para conocer más personas, que en su momento, llegarán a ser igual de importantes que las primeras. Todo es un ciclo.
-Pero, ¿cómo sabes cual de las dos personas te importa más? -pregunté
-Pues, algo debe pasar para que te des cuenta. Recuerda esto hija, en la vida siempre hay dos amores, el amor de tu vida y el amor para tu vida. Son cosas muy diferentes, que puede que ambas recaigan en la misma persona. Lo importante es descubrir cuál es cual.
Mamá me había dejado algo que pensar, algo que probablemente cambiaría la vida tal y como la conocía.
Después de la cena, subí a mi habitación, seguía teniendo aquellas palabras de mamá en mente. Tomé el celular, y al abrirlo busqué casi por automático el nombre de Tsukiyama Hiroki en la lista, puse "nuevo mail" pero me quedé así, sin poder escribir nada, solo veía el pequeño cursor parpadeando.
¿Por qué me costaba tanto poder escribir un mensaje, si había escrito tantos en los últimos tiempos?
Cerré el celular, y cerré los ojos.
Estaba en un callejón oscuro, y a lo lejos podía ver la silueta de alguien que me observaba. Aún oculto en las sombras, percibí que dió media vuelta y caminó alejándose de mí, intenté correr, pero algo me sujetaba al piso, entre la desesperación forcejeaba para poder correr y alcanzar a esa persona. De mis ojos caían lágrimas, lágrimas de impotencia y dolor, por último terminé por caer al piso; la silueta se hacía cada vez más pequeña, tan pequeña que lo último que pude hacer fue gritar, el primer nombre que se vino a mi mente.
