"Todo en su lugar"
Capítulo beteado por Flor Carrizo, beta de Elite Fanfiction
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Edward POV
Durante la misa no había podido dejar de mirarla con una sonrisa estúpidamente grande, ella solo me miraba de reojo intentando no sonrojarse, podía verlo en la forma en que mordía su labio inferior. El padre estaba poniendo el agua bendita sobre la cabecita de la pequeña Louis, Bella era su madrina y, dado que Alice la había elegido, a Jasper le tocó elegir al padrino, así terminé como padrino de nuestra primera sobrina.
Era una pequeña ceremonia, los invitados llegarían a la comida en la casa de los padres de la festejada, así que ahí solo estábamos nosotros cuatro, Rosalie con James, que últimamente la seguía para todos lados, Emmett, los abuelos de la hermosa niña y otros familiares que no reconocía. Al igual que la familia de Bella y algunas amigas de Alice.
Después de las fotos y de que Louis pasara por los brazos de cada persona que estaba en la capilla, incluido el padre, salimos para tomar cada uno sus autos. A nadie le pasó desapercibido vernos llegar juntos y tomados de la mano, pero ese día se trataba de la bautizada así que nos concentramos en ella.
―Podríamos casarnos ahora mismo, el padre está ahí y todos nuestros familiares y amigos, nos ahorraríamos una fortuna ―dije mientras le abría la puerta del auto. Ella sonrió recargándose del otro lado de esta.
―Llevamos saliendo tres horas y ya quieres que nos casemos. ¿Qué harás para nuestro aniversario de una semana? ―Sonrió por su comentario y me incliné para tomar sus labios, deseando que la puerta no estuviera entre ambos.
―La luna de miel, por supuesto. ―Ella sonrió sobre mis labios y se alejó con una mirada preciosa y sus mejillas sutilmente sonrojadas.
―Otro día. Me gustaría ponerme un vestido blanco cual jovencita virginal y un conjunto de lencería de damisela promiscua. Lamentable solo tengo puesto una de ambas cosas ahora mismo. ―Apenas terminó de hablar, entró al auto dejándome con la imaginación por los cielos, ya que su vestimenta no contaba precisamente con el vestido blanco―. Si te quedas ahí todos van a notar el problema en tus pantalones, cariño.
Su sonrisa era juguetona y solo la miré un segundo antes de sonreír de lado. Di la vuelta al auto y subí a su lado.
En la fiesta todos los invitados, en su mayoría del pueblo, nos miraban con sorpresa al vernos juntos y, no podía mentir, me encantaba presumir a mi mujer ante todos ellos. Bella les sonreía como si nada y respondía con un simple "nos amamos", a lo que yo sonreía rodeándola por la cintura.
A las ocho de la noche, algunos invitados comenzaron a irse, pues la pequeña Louis se había ido a dormir una hora atrás, hasta que quedamos solo los que habíamos estado en la misa. Rosalie estaba sentada y con los pies sobre las piernas de James que se los estaba masajeando. Según Bella, la pobre tenía dos semanas que debía de haber dado a luz y aún nada. Alice y Jasper estaban riendo por lo que sea que Rose les contaba y Emmett permanecía sentado con una chiquilla que no reconocía, no parecía menor de edad, pero era pequeña, como Alice, rubia y ojos azules.
Nosotros nos habíamos separado y permanecíamos abrazados en medio de la pista, mirándonos a los ojos y murmurando tonterías, sintiendo de vez en cuando la mirada de todos nuestros conocidos, pero sin intención de romper nuestra burbuja.
―Así que… ¿lencería de damisela promiscua? Quisiera comprobar eso apenas lleguemos a casa ―murmuré contra su oído y escuché una suave risita contra mi cuello.
―¿Intentas seducirme? Según Rosalie no debería tener sexo con nadie hasta la tercera cita ―comentó con una sonrisa encantadora.
―Bueno, fuimos a un mirador, a un bautizo y una fiesta. Así que básicamente fueron tres citas. ―Se rió contra mi cuello y me rodeó con sus brazos para pegarme más a ella.
―Te extrañaba. Teníamos años sin ser solo nosotros. ―Sabía a lo que se refería, antes de todos esos problemas, éramos así, atrevidos, juguetones, riéndonos todo el tiempo, amándonos sin que nada más importara. Mientras nos mecíamos con la música de fondo, asentí.
―Todo será mejor incluso que hace años. Apenas aceptes casarte conmigo, llenaremos la casa de niños. ―Ella se tensó unos segundos, pero finalmente se relajó en mis brazos.
―¿Qué te parece si iniciamos con uno y después pensamos en más? ―Sonreí y asentí, levanté su rostro y besé sus labios con ternura.
―Te amo, Isabella.
―Lo sé. ―Sonreí separándome de sus labios y mientras me disponía a besarla de nuevo, la música y los murmullos fueron acallados por un sonoro grito proveniente de la rubia amiga de Bella.
―¡¿En serio?! ¡¿Ahora?! ―gritó poniendo sus manos sobre su vientre. James se puso de pie y en pocos minutos ya estábamos todos rumbo al hospital, incluso la pequeña Louis iba en su carriola.
Instalaron a Rosalie en una habitación y le dijeron que sería cesaría, lo que fue muy divertido, puesto que James tenía prohibido entrar por órdenes de Rosalie. A pesar de eso él intentó entrar y ella lo sacó a los gritos, pero luego lo llamó para reclamarle por su dolor, después lo sacó porque no ayudaba en nada y finalmente lo dejó entrar cuando temió que le cambiaran a su hija por otra. El pobre ya estaba sudando de tanto entrar y salir.
Finalmente, diez minutos después, supusimos que se quedaría con ella hasta el final. Bella comenzaba a quedarse dormida en mi hombro y Jasper paseaba a Louis en brazos para que Alice pudiera descansar un poco, pues ya llevábamos alrededor de tres horas en aquella sala. La pequeña castaña comenzó a sollozar hasta que rompió en llanto, haciendo saltar a su madre que estaba dormida en las sillas. Jasper intentó calmarla, pero todo aquello debía ser muy cansador para un bebé.
―Quizás deberíamos llevarla a casa ―murmuró Alice tomándola en brazos, pero con la pequeña aún llorando.
―Iré por la camioneta ―respondió Jasper tomando la carriola de Louis y sus cosas, dejando solo una cobija para ella.
―Bella, ¿me llamarás si algo pasa? ―Mi cansada castaña asintió, regalándole una sonrisa de comprensión―. Y dile a Rose que vendremos a conocer a su preciosa niña mañana mismo.
―Se lo diré. Cuida a esta hermosa niña ―respondió poniéndose de pie y tomando en brazos a la pequeña con ternura. Sonreí al verla, de no ser por el color de sus ojos, podría pasar por nuestra. Cuando Bella me miró, me sonrió con algo de melancolía. Una vez que ellos partieron, volvimos a sentarnos abrazados en las incómodas sillas. Tenía mi brazo rodeándola para que pudiera descansar en mi hombro, comenzaba a pestañear, intentando no quedarme dormido. Poco tiempo después salió James sonriendo, aún con todo el cansancio que se veía en su rostro, tenía una gran sonrisa.
―Creí que ya no habría nadie esperando. ―Sonreímos levantándonos y él sonrió aún más.
―Queríamos estar seguros de que ambas estaban bien. Y que no te había matado en el proceso ―respondió Isabella, soltando un bostezo enseguida.
―Están perfectamente. Es una niña hermosa, idéntica a su madre. El doctor dijo que podían pasar, pero Rose está muy agotada, aún está algo adormilada por la anestesia. Pueden ver a Hailey en los cuneros, los llevaré. ―Lo seguimos ya que en su emoción ni tiempo nos dio de contestar. Le pidió a la enfermera que levantara a su hija para verla y sonrió orgulloso―. Les dije que era una belleza. ―Sonreímos sinceramente, la pequeña Hailey era una viva copia de su madre, incluso parecía que tendría el cabello rubio, lo que era de esperarse con ambos padres con el mismo tono.
―Sí, es una niña muy linda ―respondí mientras Bella la miraba con intensidad, parecía embelesada con la nueva integrante.
―Es idéntica a Rose, ya la imagino encandilando a todos sus compañeros de clase ―murmuró ella sonriendo y James frunció el ceño durante un segundo, para luego volver a sonreír al solo ver a su pequeña.
―Bueno puede encandilarlos, pero nada de novios hasta que yo no lo autorice. ―Sonreí por su comentario, al igual que Bella, y la abracé contra mi pecho, quería eso, quería ser padre al lado de ella.
Después de despedirnos, regresamos a la casa en el rancho. Estábamos más que agotados y eran pasadas las tres la mañana. Deberíamos haber caído directo en la cama, pero en lugar de eso terminamos envueltos en una manta en la sala, con un par de tazas con chocolate y, mientras ella se había quitado el vestido y se había puesto la parte de arriba de mi pijama, yo me había quedado solo con el pantalón. Era una extraña complicidad que habíamos perdido tiempo atrás y ahora finalmente podíamos recuperar.
―Hice una cita con mi ginecóloga antes de salir esta mañana, será dentro de dos días y quiero que vayas conmigo. Necesito quitarme la duda de una vez por todas, sean buenas o malas noticias, al menos sabremos qué es lo que haremos. ―Acomodé su cabello detrás de su espalda, despejando su cuello y dejando un beso en el punto exacto tras su oreja.
―Solo promete que no me sacarás del juego cuando todo se ponga difícil, si es que es algo malo. Quiero ser quien te ayude a no caer y quien te levante si lo haces. Es lo que hacen los matrimonios. ―Ella sonrió algo nostálgica, pero asintió.
―Estrictamente hablando, tú y yo no somos un matrimonio ―respondió sonriendo más sinceramente. Levanté una ceja en señal de que me lo había tomado como un reto.
―Eso es su culpa, señorita Swan. Yo tenía planes de cerrar el trato esta misma tarde. ―Soltó una dulce risita y levantó la mirada para encontrarse con la mía, enredó sus brazos en mi cuello y dejó un beso en mis labios como solo ella sabía hacerlo.
Nuestros labios encajaban de manera casi majestuosa, los suyos eran suaves y dulces, pequeños pero con el tamaño perfecto para acoplarnos.
Mi Bella, la mujer que había conocido tantos años atrás, ya no era la misma chica, no tenía dieciocho, ni andaba corriendo de aquí para allá intentando terminar un trabajo para el día siguiente, tampoco era la mujer con quien me había casado. Ahora, mi Bella era una mujer madura, temerosa del futuro, pero lo suficientemente valiente como para enfrentarlo. Tenía la certeza de que ella no me necesitaba para continuar su vida, pero me quería en ella y estaba dispuesta a darme una última oportunidad, pero sabía que si llegaba a lastimarla me echaría de la misma sin meditarlo. Y por lo que había visto en el último año, había una fila de hombres deseando que ella volviera a la soltería. Al igual que ella, yo había cambiado mucho con los años, incluso nuestro amor había cambiado, pero ahora éramos más fuertes y con seguridad podía decir que nadie nos separaría.
Bella POV
Desperté a mediodía con su cuerpo envolviendo el mío, sus grandes brazos me rodeaban por la espalda y me impedía alejarme de él, pero en verdad no quería hacerlo. Quería quedarme justo en ese instante, cuando sentía una paz en mi interior y no podía dejar de pensar en que había hecho la elección correcta.
Durante los días siguientes pasamos un par de noches en su casa y otras en la mía, lo que era raro pues, cuando habíamos sido pareja antes, nos habíamos saltado muchas cosas a pesar de todo el tiempo que pasamos juntos. Estábamos en una faceta nueva, éramos más maduros y podía decir que me gustaba el camino que estábamos tomando. Teníamos algunos planes, pero antes queríamos saber el resultado de los análisis que nos habíamos realizado para saber si podríamos tener hijos biológicos o no. En un futuro cercano no teníamos planeado tener un hijo, pero queríamos saber si teníamos esa posibilidad, pues sabíamos que el proceso de adopción era algo largo y podría tardar años, si dejábamos todo para el último momento seríamos padres cuando tendríamos que ser abuelos.
La doctora nos había dado algunas explicaciones el día de la consulta, había mencionado las diferencias entre ser infértiles y ser estériles, así como lo que podría causar nuestra infertilidad durante los últimos años. Ella mencionó que, lo que podía deducir por mis referencias, era posible que tuviera infertilidad en primera etapa, en la que al parecer el embarazo no pasaba de las primeras etapas y las perdidas eran confundidas con el periodo. Sin embargo, no había confirmado nada pues quería tener los resultados antes.
Casarnos no estaba tan poco cerca de pasar, queríamos restaurar nuestra relación, no podíamos simplemente hacer como si nada hubiera pasado y retomarlo todo así sin más. Primero nos tomaríamos un tiempo como pareja, quizás un viaje o simplemente darnos un respiro para ir a citas, hablar de todo lo que quedaba en el aire y ser un equipo de nuevo, estar juntos para todo y recuperar la confianza. Entonces hablaríamos de niños y anillos.
Esa tarde fuimos a recibir los resultados, el laboratorio los había enviado directamente con la doctora, así que llegamos a su consultorio. En los diez minutos que tardaron en dejarnos pasar, sentía mi pulso en la garganta, me costaba respirar calmada y mis manos sudaban, entonces sentí su mano sobre la mía y levanté la mirada.
―Tranquila, todo estará bien. ―Su sonrisa era tan sincera que casi podía creer sus palabras, pero aún con mis dudas, su simple gesto logró calmarme un poco. El estaba ahí, era mi apoyo, no tenía que hacer todo sola. Él estaría ahí, pasara lo que pasara.
Mientras intentaba enfocarme solo en esas cosas, la recepcionista nos avisó que ya podíamos pasar. Lo hicimos tomados de la mano y la doctora nos dedicó una sonrisa profesional, a la cual correspondí a medias, tomamos asiento frente a ella y evité a toda costa que él soltara mi mano.
―Supongo que quieren pasar directamente a los resultados. ―Asentí y Edward solo me miró antes de hacer lo mismo. Él estaba tan tranquilo que me hacía sentir que estaba siendo melodramática, la doctora sonrió y sacó el sobre con nuestros resultados del escritorio. Tragué en seco mientras ella sacaba las hojas y arreglaba todo para mostrarnos lo que decía.
―¿Es algo malo? ―pregunté al ver su ceño levemente fruncido. Ella levantó la mirada y regresó a su sonrisa anterior, negando rápidamente a mi cuestionamiento. Miré a Edward y apreté aún más su mano con la mía.
―No. En realidad según esto ninguno tiene problemas de esterilidad, todo parece estar en perfectas condiciones. ―Apenas terminó de hablar solté todo el aire que no sabía estaba reteniendo y sonreí sinceramente. Edward me dio un apretón en la mano y le miré con completa alegría, se estiró y dejó un beso en mi frente mientras la doctora nos miraba con educación, suponía que ella veía eso a menudo en su consultorio.
―¿Eso quiere decir que podríamos tener un hijo en cualquier momento? ―Ella asintió, pero antes de que preguntáramos otra cosa, comenzó a hablar.
―Pueden tener niños cuando lo prefieran. Pero dado el historial y lo que me han contado, lo mejor será tomarlo con calma, el estrés y todo lo que conlleva intentar tener un hijo por tanto tiempo puede ser contraproducente. Si quieren usar algún tratamiento para acelerar el proceso podemos intentarlo, también quisiera que apenas tengas algún retraso o un sangrado fuera de tus días, vengan de inmediato, podría ser algo que estamos pasando por alto. ¿De acuerdo? ―Asentí sin poder dejar de sonreír.
Una vez estuvimos fuera del consultorio, me lancé a los brazos de Edward sintiéndome dichosa, saber que todo el nerviosismo y el miedo finalmente se había terminado me traía paz. Habíamos decidido darnos un año para nosotros, nada de intentar tener bebés, así que por ese tiempo no tomaríamos ningún tratamiento, pero apenas estuviéramos seguros de que estábamos listos, sabíamos que podíamos intentarlo, ser una familia.
Hola
Volvimos *-* jajajajaja
¿Nos extrañaban? o al menos a la novela jajaja
Espero les guste este penultimo capítulo y dejen sus bellos RR :3
Gracias por leer :)
