Hola queridos lectores,

Bueno pues este capítulo no tardó mucho en salir, y eso me da gusto, porque al sentirme bien puedo escribir más rápido y fluído. Gracias como siempre por sus comentarios, recuerden que el escritor se alimenta de las críticas y apoyo de sus seguidores, y ustedes sin duda me ayudan a seguir con este fict.

Pues no los entretengo más, continuemos con la historia.


CAPÍTULO 12


Desperté y aún estaba oscuro. Me incorporé. El reloj en forma de conejito de mi buró marcaban las 4:30 am. No pude conciliar el sueño nuevamente, por lo que me senté en la cama.

El sueño era confuso, y lo único que recordaba era la desesperación. No me había percatado de que tenía lágrimas en los ojos, hasta que tomé mi celular y veía borrosos los nombres de mis contactos. Me enjugué los ojos. Comencé a ver los mensajes antiguos que tenía en mi teléfono, en su mayoría el remitente del mensaje era Tsukiyama Hiroki, comencé a leer los mensajes:

"Hola Risa, espero tengas un excelente día"

"Hoy es un día precioso, principalmente porque pude verte"

"Más tarde llego, iremos a comer lo que más te gusta"

"Buenas noches, sueña bonito"

Todos esos mensajes y más, se extendían a lo largo de los días.

Sin pensarlo en absoluto, marqué a Hiro, el teléfono mostraba Calling en pantalla, la voz de un chico respondió.

-¿Risa?- preguntó

-No… no hables- dije- solo, no hables.

Él entendió y se quedó en silencio.

Pasaron los minutos, y ambos seguíamos en silencio. El hecho de saberlo en el otro lado de la bocina me reconfortó.

-¿Risa?- rompió el silencio - ¿todo está bien? ¿dónde estás?

-Si, está bien.

-Risa- su tono era como el de un padre incitando a su hijo a que dijera la verdad- ¿qué pasó?

-No ha pasado nada- dije- Disculpa por llamar tan temprano.

-No hay problema, sabes que puedes buscarme cada que lo necesites.

-Gracias, Hiro.- se creó otro momento de silencio.

-¿Pu...puedo saber dónde estás?

-No, pero ten la seguridad que estoy bien.

-¿cuándo regresarás? - preguntó de nuevo

-Pronto.- volvimos a quedarnos en silencio.

-Sabes que el huir nunca ha sido una buena opción.

-No huí, solo necesito estar sola para poder… pensar.- dije

-Pues espero regreses pronto…, y llámame cuando llegues.

-Claro.

-Te quiero.

-Y yo a ti.

Cuando colgué el teléfono me sentía más embargo seguía sin conciliar el sueño y aunque la llamada de Hiro me tranquilizó un poco, aun así me sentía intranquila. Seguía sentada en la cama, tenía tantas ideas en la cabeza, pero ninguna aterrizaba completamente, tanta era la información que comenzaba a darme dolor de cabeza.

Cerré los ojos, intentando captar alguna de las ideas, pero no funcionó. Al abrirlos vi el sobre que mi mamá me había dado cuando llegué. El misterioso sobre blanco. Lo tomé en mis manos, según yo se sentía más pesado que los demás. Prendí la luz de mi escritorio, busqué el abrecartas entre todas las cosas que habían ahí.

Efectivamente la carta estaba más pesada que las demás ya que traía más hojas. Al sacarlas la caligrafía estilizada no mostraba alguna frase como las anteriores, sino al parecer mostraba una historia. Comencé a leer.

Conforme avanzaba la lectura, mis ojos se llenaban de lágrimas, las cuales limpiaba regularmente cuando caían. La historia era bastante conmovedora, bastante triste y también bastante similar a mi vida, probablemente es un panorama de lo que será mi vida en base a la decisión que tome.

La leí varias veces, tantas que ya había amanecido.

Me recosté en la cama aun con el sol, todas las ideas que tenía se disiparon, y solo quedaba una idea flotando.

Me quedé dormida.

Varias horas después desperté.

Cuando vi el reloj pasaba de medio día, me levanté rápidamente, me cambié y bajé a desayunar. A media escalera que quedé helada, escuché a mi mamá conversando con alguien. Ambos reían alegremente.

-Siempre ha sido así, cuando estaba de vacaciones se levantaba tarde, aunque cuando estaba en la preparatoria tenía que ir a cursos de regularización por lo que se levantaba temprano muy a su pesar.- mamá volvió a reír. - Pero espérame un momento, déjame ver si ya se despertó.

Se escucharon las pisadas de mamá subiendo la escalera, yo lo primero que hice fue correr a mi recamara. Me senté en el escritorio con mi corazón palpitando muy rápido. Segundos después mamá tocó la puerta.

-Risa, cariño, ¿estás despierta?.

-Si...si mamá, estoy despierta - dije con voz temblorosa. Mamá abrió la puerta y entró.

-Cariño, pensé que seguías dormida. ¿por qué no bajaste a desayunar con nosotros? - preguntó extrañada.

-Ah, es que aun no tengo hambre, además casi me voy levantando, mamá.

-Me imagino - mamá recorrió el cuarto con su mirada, terminando en el escritorio donde estaba sentada. Probablemente vió la carta abierta. -Bueno, será mejor que bajes, tienes visita.

-¿Visita?

-Si, alguien vino a visitarte, será mejor que bajes, ya lleva bastante tiempo esperando; además necesitas comer algo, no es bueno estar en ayunas mucho tiempo.

Mamá salió y cerró la puerta tras ella. ¿Quién podría ser esta visita? De mala gana me levanté, me acerqué al espejo, y vi que no tenía tan mal aspecto como pensé, así que decidí bajar.

Se seguían escuchando las voces desde la cocina.

-Si, me imaginé que estaría aquí de vacaciones.- decía la voz masculina.

-Pero no hace mucho llegó, si hubieras venido una semana antes, no la encuentras aquí. Mira aquí viene.

Aunque mi corazón palpitaba muy fuerte terminé de bajar las escaleras, pero para mi sorpresa no era el chico que había pensado.

-¿Haruka? -pregunté

-Hola Risa - dijo con una gran sonrisa -¿Cómo estás? Tanto tiempo sin verte - se acercó y me dió un gran abrazo. Tenía mucho que no te veía.

-Si, desde que me fui.-

No sabía que tan bueno fuera el haberme encontrado a Haruka en estos momentos.

Mientras desayunábamos me contaba como le había ido en la universidad en Nagoya, y sobre el trabajo que acababa de conseguir en un banco importante.

-Y así fue como entré ahí. Mi jefe me dijo que no tendría vacaciones en los próximos 2 años así que si quería tomarme unos días, podía hacerlo, por lo que decidí ir a visitar a mis papás y de paso quise venir a saludarte.

-Si, vine también a ver a mis papás, tenía tiempo que no los visitaba- dije - bastante tiempo.

-¿y tu que me cuentas Risa? - dijo el tomando a su té.

-Pues, ahorita también estoy de vacaciones por parte de mi empresa, yo estoy trabajando de estilista en una revista. Así que me dedico a maquillar a las modelos. Es muy divertido. Estoy viviendo en Kyoto, una ciudad muy bonita.

-Algo escuché de Seiko.

-¿sigues en contacto con ella?

-Si claro, nos hicimos muy buenos amigos desde la preparatoria. De hecho me contó que te encontró en Osaka, me dijo que ibas acompañado de un chico bastante apuesto.

-Si, el es Hiroki Tsukiyama y efectivamente, es mi novio.

Haruka entendió que evadí el tema, así que nos pusimos hablar de otras cosas. Cuando terminó el desayuno, me propuso ir a dar un paseo. Salimos de la casa pero sin que antes Haruka prometiera a mamá que se quedaría a cenar.

Comenzamos a recorrer varios lugares de nuestra infancia, recordando viejos y buenos tiempos, conforme nos íbamos caminando me di cuenta a dónde nos íbamos, me paré en seco y lo miré con cierto reproche.

-¿Por qué quieres ir "ahí"?- pregunté

-Yo no quiero ir, tú quieres ir "ahí"- dijo con calma

-Claro que no, el hecho de que haya venido a Kansai no significa que quiero ir específicamente a ese lugar.

-Solo estás jugando al tonto, Risa, tienes un chico al que quieres pero por cuestiones de tu pasado que han alcanzado al presente no tomas una decisión.

-Yo no quiero lastimar a nadie- grité

-Claro que no, pero con ese tipo de actitudes lastimarás a mucha gente, en especial tu saldrás más lastimada. Por Dios, piensa, ¿qué ganas con aferrarte de cierta forma al pasado?.

-Nada-surruré

-Exacto, nada. Entonces dime ¿por qué te aferras?

-No lo sé, no es algo que buscara. Todo iba muy bien con Hiro, llevábamos un noviazgo hasta cierto punto normal, cuando él me pidió que viviera con él no lo había dudado ni un minuto, pero poco a poco el pasado fue apareciendo en mis recuerdos, y todo fue desde que vi a Seiko-chan. Ella trajo con su sola aparición todos aquellos recuerdos, tanto felices como dolorosos, de los días que viví con Otani aquí. Poco a poco ese pasado empezó a mezclarse en mi presente, provocándome dudas con respecto a mi relación con Hiro.- Haruka solo callaba- El día de mi cumpleaños Hiro me citó en la estación de tren, ya que él estaba trabajando y sólo podíamos ver en ese momento, me dió un regalo, un regalo bastante peculiar, me dió un anillo de compromiso, no podía creerlo me puse muy feliz por ello, pero que pasó, que por la tarde me encontré a Otani, el chico del que había estado huyendo, y ese encuentro me confundió más.

-¿Realmente te confundió?- preguntó Haruka - o estabas buscando un pretexto.

Me quedé helada, lo veía desconcertada.

-No te entiendo.

-Me entiendes perfectamente.

-No, no te entiendo. Si lo entendiera, creeme, no estaría en esta situación.

-Dime, ¿por qué viniste aquí sin tu novio?- preguntó.

-Porque quería estar sola.- contesté con cierto tono de duda en mi respuesta.

-No es verdad.- me tomó del brazo y nos sentamos en una banquita próxima.- Risa en los 2 años que viviste sola, ¿cómo fueron?. - comencé a recordar

- Cuando le dije a mis papás que me iba, ellos no estuvieron muy de acuerdo, pero no protestaron. Cuando llegué a Kyoto, vi que era una ciudad bastante más grande que el pueblo en Kansai de donde venía. Conseguí un pequeño cuarto y un trabajo temporal en el cual no duré mucho. Poco después fui contratada en una pequeña estética para modelos, principalmente para el área de fotografía. Ahí conocía Hiro. Después de un año de salir en plan de amigos, ya comenzamos a salir como novios. No puedo negar que al principio me la pasaba llorando, entre el rompimiento de Otani, el extrañar a mis papás y a mis amigas.

-Pero ¿por qué no volviste? ¿por qué no regresaste a casa? - miré a Haruka a los ojos.

-Porque… encontré a Hiro - aparté la vista de Haruka - más bien, él me encontró.

Me levanté.

-Él me encontró, él me encontró, él me encontró.

-Risa, espera.- Haruka me tomó del brazo nuevamente y me sentó en la banca- si él te encontró, pero que pasó después.

-Pues todo iba bien, hasta ese día en Osaka, cuando me encontré a Otani después de 3 años en un parque.- La felicidad se había esfumado por un instante. - Haruka calló un momento, mientras yo pensaba.

Desde el momento en que me encontré con Otani en el parque, todo comenzó a cambiar entre Hiro y yo, y la culpa no es de Hiro, sabía perfectamente que estaba en su derecho en molestarse conmigo, él de cierta forma sabía que de unas semanas para acá, pensaba más en mi pasado que en el futuro que podríamos tener juntos.

-Hoy leí una carta que me llegó, era una carta anónima, esas cartas me han estado llegando desde mi estancia en Osaka. No sé quién las escribe, pero tienen reflexiones que probablemente me están ayudando a darme cuenta del camino que estoy llevando. La carta que recibí hoy contaba la historia muy peculiar, la cual es una travesía muy triste pero al final consigue ser feliz.

Le mostré la carta a Haruka, el cual leyó mientras yo lo observaba en silencio.

Haruka no releyó la carta tantas veces como yo. En cuanto terminó la dobló y me observó.

-Es una historia muy bonita- dijo -pero no debes basar tus decisiones en este tipo de cosas.

-Lo sé, pero…

-Nadie mas que tu puede tomar una decisión respecto a tu futuro, ya que es tuyo. Tienes que pensar en eso, tienes que pensar en cuál de las dos opciones te dará la tranquilidad y la felicidad que quieres. Recuerda esto, uno tiene dos amores: El amor de tu vida y el amor para tu vida. No siempre debe ser el mismo.

Volvimos a sumergirnos en silencio, aquellas palabras de Haruka, palabras que fueron muy parecidas a las que mi mamá me dijo un día anterior, realmente me hicieron ver un panorama muy diferente al que realmente observaba. Era verdad, no podía basar mis decisiones a un cuento escrito por un desconocido. Era momento de afrontar el pasado y así poder ver hacia el futuro.

Regresando a casa, cenamos con mis papás y Haruka recordaba todas las anécdotas de cuando éramos niños. Pasada la medianoche, se retiró.

Agradecí mucho la visita de Haruka. La carta la guardé en un libro, no quería que influyera de nuevo en mí. Estuve despierta casi toda la noche, cuando tomé la decisión de que haría, comencé a rehacer mis maletas y mientras las hacía trataba de formular el guion que diría una vez que regresara. Al poco rato caí rendida bajo el sueño.

Esta noche no soñé.

A la mañana siguiente, mamá entró a despertarme como se había hecho costumbre, supongo que vió las maletas porque su rostro mostró tristeza.

-Risa, ya está el desayuno - dió un vistazo al cuarto- No tardes - Cerró la puerta y me dejó recostada.

Me levanté y bajé a desayunar, todos tenían una actitud diferente a la del día anterior cuando estaba Haruka. Me senté y comencé a desayunar. Sabía que la actitud era por las maletas.

-¿cuándo pensabas decirnos que te ibas?- preguntó mi padre de repente.

-Aún no decido cuándo irme - respondí

-¿Y las maletas? - preguntó mamá

-Mamá no vine a quedarme, debo de regresar, recuerda que tengo un trabajo en Kyoto.

-Espero nos avises con tiempo, ya nos lo hiciste una vez, sin darnos la oportunidad de detenerte.

-Si, les avisaré con tiempo, aunque lo más seguro es que sea en un par de días.- sonó el timbre - yo abriré.

Caminé hacia la puerta de entrada, pensando en lo sentidos que estaban mis padres de haberme ido sin contemplar sus sentimientos.

Abrí la puerta.

-¿Si? - y me quedé helada.

Era Hiro el que estaba frente a mi puerta.