Hola a todos, ¿cómo están mis queridos lectores?

Pues la inspiración no me abandonó en esta ocasión y el capítulo 13 lo pude terminar antes de lo esperado. Espero les guste. De igual forma quiero agradecerles a todos por sus comentarios, sus ánimos y su gran gran apoyo, no saben lo importante que es para mi.

Bueno pues sin más por el momento, espero que disfruten en capítulo y como siempre quedo en espera de sus comentarios para seguir mejorando.

Ahora si, ¡A leer!


CAPÍTULO 13


Hiro estaba de pie frente a mi puerta.

Tenía una cara nerviosa, pero en el momento que me vio abrir la puerta pronunció una gran sonrisa.

-¿Hi-Hiro? Pregunté atónita - ¿qu-qué haces aquí?

-Apuesqueríaverteporesovine- dijo todo tan rápido que apenas y le entendí, por lo que bajó la cabeza y se puso rojo.- perdón, es que quería verte y por eso vine.

Nos quedamos en silencio, pero evitando vernos mutuamente.

-¿Risa? - preguntó la voz de mamá desde adentro - ¿quién tocó la puerta? - se aproximaban sus pasos, por lo que cerré la puerta, tomé a Hiro de la mano y caminamos hacia la otra esquina.

Un par de calles más, donde había un pequeño parque, caminamos hasta él y lo senté en una de las bancas.

-¿qué haces aquí? - pregunté de nuevo, Hiro me miró algo extrañado

-Bueno ya te dije, vine a verte.-dijo con un tono malhumorado.

-Ah sí, ya me lo habías dicho, pero a lo que me refiero es ¿cómo me encontraste?

-Tengo mis recursos de información- dijo - además, recuerda que te conozco lo suficiente para saber cuál es el lugar donde te sientes más segura cuando tienes algún tipo de preocupación.

-¿Ah sí? - pregunté en un tono sarcástico.

-Si- se puso de pie y me miró a los ojos - siempre piensas en casa.

Ante esa declaración no pude decir nada. Era cierto, cada que me sentía triste, enojada o que sentía que no podía seguir adelante pensaba en regresar a casa, regresar a ese momento en que mi vida era más sencilla y las preocupaciones pasaban desapercibidas ante mí.

Era probable que me espiara, pero era imposible, Hiro no conoce Kansai por lo que es casi imposible que aquí haya tenido una fuente de información, probablemente investigó mi ubicación por medio de la llamada que le hice una noche antes.

Me senté en la banca, mientras lo observaba con cara de intriga.

Se puso de cuclillas frente a mí, y me abrazó inesperadamente.

-¿Todo está bien? - preguntó de nuevo. Me hizo pensar que la conversación que tuvimos una noche antes no había terminado. - ¿por qué no me cuentas qué te pasa? - me limité a abrazarle. Era reconfortante tenerlo conmigo.

-No es sencillo- dije.

-Yo sé que no es sencillo, pero desde hace un par de semanas te comportas de una manera muy extraña.- El sentir su aliento en mi cuello, me dio un cosquilleo, que ya tenía tiempo que no tenía.

- Te contaré - dije - pero en su momento.- él asintió y me abrazó aún más fuerte.

Cuando nos separamos del abrazo, tomó mi rostro entre sus manos, y me atrajo hacia él, pero antes de que nuestros labios se rozaran, se escuchó un pequeño gruñido de su parte. Lo miré con expresión divertida.

-Perdona, es que no he comido nada desde ayer que tomé el tren.- se sonrojó de la pena causada por ese momento embarazoso. Lo que hizo que me diera risa, por lo que solté la carcajada.

-Ven - me levanté y lo tomé nuevamente de la mano.- Vamos a casa.

Todo el regreso me venía platicando sobre su viaje. Pensaba que sería un viaje más tranquilo, pero puede que haya tenido mala suerte por lo que hizo como cuatro paradas en todo el trayecto. Aun tomados de la mano, caminamos alegremente mientras el sol apenas se veía alzándose en el cielo.

Cuando llegamos a la puerta de mi casa, ambos nos detuvimos. Recordé que esta sería la segunda vez que un chico entra a mi casa, presentándose como mi novio. Miré a Hiro de reojo y me di cuenta de que su rostro sonrosado por el camino de regreso, había pasado a un color entre amarillo y verde, lo cual no pude evitarlo y me hizo soltar una risita.

-No te preocupes, no muerden.- dije para tranquilizarlo.

-E..eso es de gr...gran ayuda.- pero no quitaba los ojos del a puerta.

-Vamos, no alarguemos lo inevitable.

Abrí la puerta y él me siguió, sin embargo se quedó parado en el recibidor.

-¿Mamá?- grité - Ya llegué.

-¡Ah Risa! - los pasos de mamá se acercaban - Dónde te habías…- cuando salió al corredor que daba a la puerta, se paró en seco, y me observo a mí y después al muchacho petrificado que se encontraba atrás de mí.

-Mamá, te presento a Hiroki Tsukiyama- me volví hacia Hiro - Hiro, ella es mi madre.

-Mu..mu...mucho gusto, so...soy Tsukiyama- Hizo una reverencia a mi madre. Era evidente el nervio que transpiraba Hiro, ya que su voz y sus actitudes motorizadas lo delataban.

-¡Ajá, tu eres el novio de Risa!- dijo mamá con una gran sonrisa - ¡Cariño, CARIÑO! Ven rápido.

Papá bajó las escaleras y se asomó al corredor.

-Qué es ese escándalo, querida.

-Mira, el novio de Risa. - dijo mamá - Ha venido el novio de Risa.

Papá terminó de bajar las escaleras y con una actitud que daba un poco de miedo, se ajustó los lentes y analizó a Hiro de pies a cabeza.

-Es más alto que el anterior - dijo después de unos minutos.

-Mu...mucho gu...gusto, se...señor - Hiro cada vez estaba más nervioso.

-Pero es igual de torpe que el anterior.

-¿Por qué hacen tanto alboroto en la puerta? - esa voz era la de mi hermano pequeño que acababa de entrar pero no podía pasar. Hiro volteó a ver quién había hablado. El muchacho que estaba en la entrada, era ligeramente más alto que Hiro y tenía cara de pocos amigos.

-Ah, perdón - Hiro se hizo a un lado para dejar pasar a mi hermano, pero él no se movió de lugar.

-¿Y tú quién eres?- preguntó, frunciendo el ceño - Bueno, la verdad es que no me interesa quién seas, lo que me interesa es que se quiten de la entrada, ya que no pienso quedarme en la entrada para siempre- Hiro que se disponía a contestar se detuvo.

-Lo siento- y se hizo a un lado para dejar el paso a mi hermano el cual entró al recibidor y subió las escaleras hacia su cuarto.

-Discúlpalo, Tsukiyama-kun- dijo mamá con una sonrisa de disculpa - no ha tenido unas buenas vacaciones y anda de muy mal humor últimamente. Pero en algo tiene razón, pasa por favor, enseguida les serviré algo de té.

-Con permiso - dijo Hiro entrando, pasando a un lado de mi papá que seguía al pie de la escalera, observando con una expresión extraña.

Senté a Hiro en la mesa, ayudé a mi mamá a preparar el té.

-Será mejor que también te sientes, hija, no terminaste tu desayuno en la mañana y es posible que este muchacho tampoco haya desayunado. - le dedicó una sonrisa amable.

-Gracias señora.

-Y cuéntame Tsukiyama-kun, ¿cómo estuvo el viaje?

Hiro comenzó a platicar con mi mamá sobre su viaje mientras desayunábamos. Fue impresionante como Hiro comenzó a tener más confianza en sí, tanto que ya se parecía al Hiro que conocía.

-¿y dónde te vas a hospedar? -preguntó mamá.

-En un pequeño mesón cerca de la estación- dijo Hiro.

-Pensé que te quedarías aquí- mamá me miró con una mirada de reproche.

-No sabía que vendría -dije a mi defensa.

-Así es, yo vine por mi cuenta - Hiro sonrió -Pero creo que lo mejor es el mesón. No es que desprecie su hospitalidad, pero siento que no es correcto.

-Bueno, ¿y cuánto tiempo planeas quedarte aquí?

-Pues, depende.- Hiro me miró.- pedí unos días de permiso en el trabajo. Pero no habrá problema si me retraso unos días más, al fin de cuentas soy el mejor fotógrafo que tienen.

Era bastante extraño tener a Hiro en casa de mis papás. Mamá por su parte parecía encantada con él. Después de un rato salí un momento a mi recamara y me encontré a mi hermano parado a media escalera con cara de pocos amigos. Como sabía perfectamente que esa cara era para discutir, pasé de largo sin mirarlo.

-¿Así que ese chico es tu nuevo novio?- preguntó una vez que pasé.

-Lo es -dije deteniéndome en la escalera, pero no voltee a verlo.

Hizo un sonido de reproche, y terminó de bajar las escaleras. Suspiré. Era demasiado extraño el comportamiento de mi hermano. Cuando entré en mi cuarto, recordé que Otani se llevó bastante bien con mi hermano desde el inicio.

Mientras recogía las cosas que me llevaría para el paseo con Hiro, vi la carta del misterioso remitente sobre el escritorio, recordé que Hiro se quedó con una carta, la primera que me había llegado en el hotel de Osaka. Tenía que preguntarle y exigirle que me regrese esa carta, aunque por otra parte Haruka tenía razón, es necesario que deje estar al pendiente de ellas.

Bajé de nuevo y mi hermano estaba sentado en el sillón a un lado de mi padre, aunque seguía teniendo de pocos amigos. Mi padre se mostraba indiferente, mientras que mi madre hablaba muy animada con él. Cuando se percató que ya había bajado con mis cosas se puso de pié.

-¿Nos vamos?- preguntó, asentí.

-Te esperaremos para cenar, Tsukiyama-kun- dijo mamá emocionada. Mi hermano soltó un bufido extraño.

-Por supuesto, muchas gracias.- sonrió mi novio.

Comenzamos a caminar por las ciudades de Kansai, era muy raro ir por las calles por las que crecí explicando las diferentes anécdotas que tenía en ellas.

-Aquí estudié la primaria, fue bastante extraño, ya que desde esta edad yo ya era la más alta de mi salón, y creo que hasta de la escuela.- dije - En esa esquina estaba un puesto de helados. ¡Estaban realmente deliciosos!, lástima que la señora sufrió un accidente y ya no se pudo poner más. En ese parque solía jugar mi hermano cuando era más pequeño, por lo que yo tenía que venir a cuidarlo, era bastante molesto la verdad. Y fue en una de esas ocasiones donde rescaté a Haruka de ser molestado por unos niños - recordé - A partir de ahí me vió solo como su heroína.

-Vaya, tienes muchas anécdotas - dijo muy emocionado.

-Sí, pues fueron varios años de vivir aquí.

-Supongo que esa fue la preparatoria dónde estudiaste - Dijo Hiro señalando al edificio que se encontraba en el fondo.

-Ah, sí, es ahí - respondí

No sabía por qué había caminado hacia la preparatoria, ya que ese era uno de los lugares que menos quería visitar con él. Cuando ya estuvimos lo suficientemente cerca fue casi imposible desviarnos.

Al parecer los estudiantes tenían hora de estudio individual, porque estaban en las ventanas platicando, como no es la costumbre de los estudiantes. Una chica reparó en nosotros, desde lo alto del edificio.

-Me estoy preguntando en qué salones ibas, Risa - preguntó Hiro viendo hacia arriba.

-Pues en ese, ese y aquel - los señalé, la chica que nos había visto estaba en el salón donde había estado en tercero. Cuando se cruzaron nuestras miradas, la chica sonrió e hizo un saludo con la mano. Al parecer la conocía. ¡Ya recordé! esa chica es la que me interceptó en la última visita que hice a la escuela.

-Mira Hiro, ¿puedes ver a esa chica? - la señalé y él asintió - ella tiene el mismo apellido que tú - le devolví el saludo con la mano a la chica.

-¿Enserio? - preguntó Hiro, pero por alguna razón no parecía sorprendido.

-¿quieres entrar?- pregunté

-No, así está bien- dijo - mejor vayamos a otro lado.

Antes de que pudiera replicar algo Hiro ya había dado media vuelta y salía del patio de la escuela. Eché una última mirada a la chica de la ventana y con una sonrisa de disculpa apresuré el paso para alcanzar a Hiro.

Esa actitud se me hizo de los más extraña, pero puede que entendiera sus sentimientos, probablemente Hiro no quería saber nada acerca de la vida feliz que había llevado con mi exnovio en esa escuela.

El resto de la tarde estuvo muy bien. Parecía que no había pasado tiempo desde aquellos días mientras estábamos en Osaka. Reíamos y platicábamos, la gente igual se nos miraba, murmurando sobre si éramos modelos de revistas. Mientras caminábamos cruzamos con una chica que se nos quedó mirando con cara de extrañeza; como nosotros continuamos nuestro camino, ella también prosiguió su camino.

Por la tarde, la cena se volvió entretenida hasta que mi papá comenzó con preguntas para saber cosas de Hiro, mi mamá se puso a hablar del futuro respecto a cuántos nietos quería y mi hermano por su parte, siempre que miraba a Hiro lo veía con el ceño fruncido.

-¿En qué hotel te vas a hospedar? -pregunté a Hiro mientras lo acompañaba a la puerta.

-En uno cerca de la estación, es barato y está bien ubicado.

-¿Quieres que mañana pase por ti?- pregunté

-No, yo llego aquí.- me lo dijo de una forma muy tajante.- Nos vemos mañana, Risa. Muchas gracias por la cena y el paseo.

-No fue nada- respondí con una sonrisa - al contrario, muchas gracias a ti por la sorpresa.

Hiro también sonrió. Me di la vuelta para entrar a mi casa, cuando me detuvo del brazo, me giró gentilmente y me besó.

-Buenas noches - dijo una vez que nos separamos, cerró la reja de la entrada. Y caminó hacia la noche.

Cuando me di cuenta que sonreía como una tonta, me despabilé y entré a la casa. Mamá estaba terminando de recoger la mesa, mi hermano seguía sentado en la mesa con los brazos cruzados y mi padre en el sillón leía el periódico.

-¿Te ayudo en algo más?- preguntó a mamá.

-No hija, será mejor que subas a descansar.

-Gracias mamá y buenas noches a todos- dije en general. Di media vuelta y subí las escaleras.

Cuando entré a mi habitación me senté en la cama. En ese momento entró mi hermano. Se quedó recargado en la puerta con los brazos cruzados y seguía con el ceño fruncido.

-No me agrada ese chico - dijo después de un buen rato.

-Y a mí no me agrada que entres sin permiso a mi habitación- dije sin prestarle mucha atención.

-Siento que lo he visto en algún lado- dijo mi hermano alzando la cara como si tratara de recordar - pero no recuerdo en dónde.

- Probablemente lo estás confundiendo con un modelo- dije levantándome y revisando mi closet, estaba sacando mi ropa para dormir.

-No, ese tipo no tiene cara de modelo -dijo mi hermano.

-No sé qué es lo que te pasa, es un buen chico, a mis papás les agradó - dije, lo miré con severidad - y tú no hiciste más que hacerle caras y hablarle de mal modo.

-Pues es que no me dio buena espina. Es muy diferente a Otani. - eso me enfureció.

-¡Claro que son diferentes, y eso es porque son personas diferentes! - grité - ¡Otani, Otani, estoy harta de Otani, desde hace semanas que su fantasma no me deja en paz y lo último que quiero es que mi hermano venga a recordármelo!

-Cálmate hermana.- dijo mi hermano por fin quitando ese ceño de su frente.- No pensé que te afectara mucho.

-¿Por qué no intentas tratar a Hiro? - dije después de tranquilizarme - te darás cuenta que no es una mala persona. - al parecer mi hermano quería argumentar algo pero probablemente pensó que si decía algo más estallaría nuevamente en gritos.

-No te prometo nada - dijo por fin - pero mi sexto sentido nunca falla. Buenas noches hermana.

Hice un gruñido extraño indicándole que también le deseaba buenas noches, y salió del cuarto. Como bien lo decía, mi hermano se portaba muy extraño.

Una vez que me alisté para dormir, llegó un mensaje a mi celular, como supuse era de Hiro, indicándome que ya había llegado a la posada. Pero antes de que pudiera responder, había caído profundamente dormida.

A la mañana siguiente, desperté como siempre por los intensos rayos de sol que entraban por la ventana. Me levanté de un salto. Al ver tanta luz me supuse que sería demasiado tarde, ya que el sol se encontraba casi en lo más alto. Volé de la cama.

Cuando bajé las escaleras, Mamá estaba en la cocina tarareando una canción.

-Buenos días, Mamá - la saludé.

-Buenos días, hija ¿dormiste bien? - preguntó

-Si mamá, gracias. - miré alrededor y no había nadie de mi familia a excepción de mi mamá. -¿dónde están todos?

-Tu hermano salió temprano, dijo que tenía entrenamiento. Y tu papá fue a comprar unas cosas que necesita para su trabajo.

-¿Y no ha venido Hiro? - pregunté

-Sí, vino- dijo mamá- pero se fue con tu hermano.

-¿QUEEEE? ¿CON MI HERMANO? - salté. Acto siguiente me encontraba corriendo por la calle, rumbo al campo donde usualmente entrenaba mi hermano.

Ahí estaban los dos sentados en una banca del parque, estaban hablando, mi hermano ya no tenía el ceño fruncido como un día antes, al parecer ya tenía su cara de normal indiferencia. Esperé un rato y al parecer el que hablaba más era Hiro, no sé cuánto tiempo pasó, pero al final Hiro se levantó de la banca, Mi hermano también se puso de pie. Pensé que era buen momento para acercarme, así que sigilosamente me acerqué a ellos.

-...pero no te preocupes, le diré la verdad en el momento apropiado - dijo Hiro, mi hermano, no sé si me habrá visto, pero él se dio la vuelta y continuó su camino en sentido contrario de nosotros.

-¿qué verdad?- pregunté.

Hiro se sobresaltó con mi pregunta, creo que jamás pensó que yo estuviera detrás de él.

-¡Risa! ¿Qué haces aquí? - dijo Hiro, con un tono de bastante nerviosismo en la voz.

-Vine a buscarte, mamá me dijo que estabas con mi hermano, y como él tenía entrenamiento no me fue difícil encontrarlos. -dije a Hiro, pero su actitud comenzaba a molestarme, era evidente que algo están ocultando.

-Ah sí, cuando llegué a tu casa él iba de salida y como ayer me di cuenta de que no le caía bien, pues decidí acompañarlo para platicar con él un rato. -aún seguía muy nervioso - ¿hace cuánto que estabas aquí?

-Llegué hace un momento, cuando mi hermano se iba yendo, por eso te pregunto ¿qué verdad y a quien vas a decirla?

-Ah es un secreto de tu hermano, me...me pidió que le ayudara con una pequeña mentira porque hay una chica que le gusta, y él sabía que tu te ibas a molestar por eso así que por eso le dije que te diría la verdad. Si eso fue. - dijo Hiro, pero pude notar que no me miraba a los ojos - Bueno será mejor que regresemos a tu casa, le prometí a tu mamá que no nos tardaríamos.

-¿Hiro? - lo llamé

-¿nos vamos? - me tomó de la mano y comenzó a caminar.

En todo el camino no dijo ni una sola palabra, yo tampoco dije nada, Quería creer las palabras que me dijo sobre mi hermano, pero algo muy en el fondo me decía que esa no era la verdad que tenía que decir,

Cuando llegamos a la casa, ya estaba mi papá así que desayunamos los cuatro. Hiro comenzó a hablar animadamente con mi padre. Sabía que mis papás estaban muy felices de tenerme con ellos ahí, pero creo que ya tenía que regresar a mi casa. No me quedaban muchos días libres antes de entrar a trabajar nuevamente.

-Mamá, papá - comencé - estoy muy agradecida por todas las atenciones que han tenido conmigo y con Hiro.

-¿cuándo regresarás a Kyoto? - preguntó mi papá

-Pasado mañana- dije - sé que es repentino, pero dentro de poco debo entrar a trabajar de nuevo, y necesito prepararme.

-Yo también necesito regresar a mi trabajo - dijo Hiro, en tono de disculpa hacia mis padres.

-Eso está bien, la responsabilidad es algo que habla bien de las personas. Bueno pues pasado mañana los acompañaremos a la estación de tren para despedirlos. - dijo mi padre - bueno familia, me voy a trabajar, nos vemos en la cena.

Después de que mi papá se marchó al trabajo, nos quedamos solos con mi mamá.

-y ¿ya encontraste la respuesta que viniste a buscar? - me preguntó mamá.

-Aun no, pero la encontraré antes de irme. - le aseguré.

Después del desayuno salimos a caminar, aunque aún tenía la duda de cuál era la verdad que me ocultaba él y mi hermano, pero aun así estuvimos paseando por la ciudad. Compramos helado, entramos a tiendas de discos, tiendas de ropa y tiendas de cámaras. Decidimos regresar a casa antes de que anocheciera. Tomamos un pequeño atajo que siempre usaba cuando era niña. Antes de llegar a la calle que va a mi casa, nos encontramos con una persona que venía de frente a nosotros. Nos pasó en primera instancia.

-¿Hiroki?- preguntó de pronto una voz detrás de nosotros.

Ambos nos detuvimos y Hiro volteó a ver quién era la persona que lo había llamado. Era una chica joven y muy bonita. Cuando vio que Hiro se volvió a ver quién le había hablado, la chica mostró una gran sonrisa.

-Sí, tú eres Hiroki. Que gusto, ¿cómo has estado? ¿Cuándo regresaste? - preguntó la chica.

-Hiro, ¿la conoces? - pregunté.

-Si - respondió - la conozco