Hola queridos lectores,

Sé que los he hecho esperar para el nuevo capítulo, una disculpa por eso, solo que tenía que ordenar varias ideas antes de subir el nuevo capítulo.

Espero les guste el rumbo que está llevando esto. Como siempre muchas gracias por su apoyo, sus reviews y sus follows. La historia se aproxima a su fin y realmente quiero agradecer a todos.

Bueno pues a leer se ha dicho.


CAPÍTULO 14


Llegaba bastante tarde ese día, todos los trámites y papeleos que había hecho toda esa semana me tenían agotado. La mudanza tampoco fue sencilla. Algo me tuvo inquieto todo el día, sabía que era algo importante pero no recordaba qué era. Subía las escaleras con bastante pereza, tanta que si llegaba a caer me podía quedar dormido en alguno de los escalones. El edificio estaba realmente silencioso, cualquier movimiento se podía escuchar en cualquier parte. Pensaba hasta qué piso estaba mi departamento. De repente escuché un ruido, de una puerta que se cerraba, la persona que bajaba intentó no hacer ruido, ya que me supuse que sabía que cualquier ruido se escucharía en todo el edificio. Los pasos comenzaron a intensificarse, media escalera arriba pude ver que era una chica la que bajaba con sigilo. Cuando estuvo a medio metro de mi, la reconocí, era la chica que tres años atrás había terminado conmigo, Risa Koizumi

Me hice a un lado, para dejarla pasar, ella aún no se percataba que era yo.

-Buenas noches- saludó pasando a un lado de mi, al ver que se alejaba, reaccioné inesperadamente.

-¿Koizumi? - la llamé. La chica se detuvo en seco.

Estuvo inmóvil un momento, quise acercarme, pero de pronto salió corriendo sin importarle el ruido estruendoso que hizo al bajar las escaleras. Me asomé por uno de los balcones del descanso y la vi correr a toda velocidad, hasta perderse de vista en la esquina.

No podía creer que Koizumi estuviera en ese edificio. Después de salir del aturdimiento terminé de subir las escaleras y llegué a casa. Como todo estaba oscuro y Tonomura ya se encontraba dormida, me recosté en el sofá y me quedé dormido casi enseguida.

Ese día tuve sueños extraños, la mayoría de ellos eran recuerdos del pasado, principalmente, cierto día de verano, donde los fuegos artificiales en el cielo, un beso como regalo y una confesión que no fue confesión en absoluto, invadieron mi mente. De pronto me incorporé y recordé que aquel día era ese día, el día de su cumpleaños.

Con esto, me di cuenta de porqué me encontraba tan intranquilo, usualmente los cumpleaños de Koizumi pasó a mi lado, no fueron los mejores del mundo pero ella siempre me mostraba su sonrisa, mientras sus lágrimas caían. Este año debía ser diferente, quería darle un buen regalo de cumpleaños.

-Llegaste - dijo la voz de una chica. Tonomura se había levantado y me había encontrado en el sillón - ¿por qué te dormiste en el sillón? - preguntó.

-Llegué tan tarde, que me quedé dormido aquí, fue lo primero que encontré - dije sentándome en el sillón.

-¿quieres desayunar? - preguntó y yo asentí - ¿cómo te fue con el papeleo?

-Bien, hoy también tengo que ir - le dije mientras me sentaba en la mesa - pero lo bueno de todo es que después de esto el proyecto será aprobado, y ya podemos comenzar a implementarlo en la escuela. -Tonomura me mostró una gran sonrisa, mientras me alcanzaba un té, yo le devolví la sonrisa.

-Eso es estupendo - ella también se sentó frente a mi y me miró - La mudanza ya está terminada. Solo falta, acomodar algunas cosas.

-Si, pero eso lo haremos con calma. Sabes que - dije terminando mi te - vayamos a desayunar afuera, hace un bonito día.

Después de desayunar y una larga plática en el restaurante, Tonomura me dijo que quería ir a la casa, a terminar de arreglar sus cosas, como yo necesitaba ir a terminar el papeleo, nos separamos en ese momento. Nuevamente los trámites fueron engorrosos, pero por fin había terminado. Cuando salí de la institución el sol estaba en lo alto del cielo, era un sol demasiado insoportable, necesitaba cubrirme de él antes de desmayarme por insolación.

Comencé a caminar por una de las calles principales, al llegar a la esquina choqué con una chica.

-Perdóneme - se disculpó.

-No te preocupes, ¿estás bien? - dije con felicidad, la chica a la que quería encontrar estaba frente a mi, con una cara de disculpa.

-Ah, eh, si, gracias.

-Creo que no estas bien- dije -ven, conozco un buen lugar.

-¿Un lugar para que? - preguntó desconcertada y asustada a la vez

-Para comer y platicar- sabía que tenía que llevarla al lugar más extraordinario de Kyoto. Comencé a caminar -No te preocupes, no te haré daño.- regresé a ella y le sonreí. Al parecer eso la tranquilizó porque me devolvió la sonrisa y comenzó a seguirme.

Por alguna razón ella no quería igualar mis pasos, por lo que iba atrás de mi, pero sabía que me iba siguiendo. Recordé que debía hablarle a Tonomura para explicarle que no iba a llegar a comer.

-No te preocupes, llegaré para la cena, si lo prometo.- me detuve frente a un pequeño restaurante. - nos vemos - me despedí. Posteriormente me volví hacia Koizumi -Ya llegamos. - anuncié.

Ya habían pasado varios días desde ese extraño encuentro que tuve con Koizumi. Saber que vivía en la misma ciudad, era demasiado para mi, ya que tres años no tuve ninguna noticia de ella. Sin embargo desde ese día no la había visto de nuevo, ni en el edificio ni por la calle. Desde ese encuentro me costaba conciliar el sueño por lo que estaba despierto a mitad de la noche. La chica que estaba a un lado de mi, estaba profundamente dormida, por lo que no notó que y no podía dormir. Miraba fijamente el techo de mi nueva habitación. Llevaba un par de semanas viviendo ahí y aun no me acostumbraba a él.

No sabía que era lo que me quitaba el sueño, pero es probable que todo fuera desde que descubrí que mi ex novia, se había convertido involuntariamente en mi vecina. Fue raro el enterarme de esa manera, ya que Tonomura, mi actual novia, fue la que consiguió el departamento. Recuerdo aquella noche que me la topé bajando las escaleras con sigilo, y por la tarde la encontré en la calle como era el día de su cumpleaños la lleve al restaurante genial donde Umibozu comió una vez. Probablemente sea una coincidencia, pero Jichan me había dicho que nada pasaba por casualidad.

Dejé de ver el techo. Necesitaba dormir, de pronto…

Me encontraba en medio de una gran multitud, al parecer estábamos esperando "algo". La gente a mi alrededor murmuraba muchas cosas pero ninguna tenía coherencia para mi. Los murmullos se intensificaron. De pronto las luces se encendieron, fue un cambio tan repentino que mis ojos sintieron dolor. Tardaron en acostumbrarse, mientras tanto los murmullos cesaron pero una serie de aplausos comenzaron en su lugar, el estruendo llenó la estancia. Una vez que mis ojos se acostumbraron a la luz, pude ver que el lugar donde me encontraba era un auditorio el cual estaba lleno de gente. En la tarima estaba de pie una chica la cual lucía un elegante vestido de novia. Cuando miré bien a la muchacha en el escenario me di cuenta de que era la chica de mi pasado. Estaba asustada por todo aquel escándalo generado por la gente, comenzó a retroceder poco a poco, en ese momento nuestras miradas se encontraron. Le sonreí. Quería transmitirle valor, sin embargo una parte de mi sabía que ese vestido de novia no era para mi.

La chica comenzó a alejarse, estiré la mano, pero ella se encontraba cada vez más y más lejos.

-¡Espera!- grité, pero ella no pudo escucharme por el bullicio de la multitud. Intenté correr, pero tropecé. Intenté levantarme, pero en ese momento ella había desaparecido.

Cuando desperté me preguntaba qué había sido ese sueño tan extraño. Pasó un tiempo para darme cuenta de que Tonomura seguía dormida, por lo que me levanté intentando no despertarla.

Me vestí y salí al comedor como aun quedaban un par de cajas de la mudanza pero pensé en después acomodarlas. El reloj ya marcaba las 6 de la mañana, yo ya estaba listo solo estaba esperando que el reloj marcar la hora para salir a trabajar.

El día estuvo bastante pesado, por lo que a la hora del almuerzo estábamos realmente agotados, sin embargo Tonomura me platicaba muchas cosas, las cuales yo no prestaba atención debido a que yo seguía pensando en el extraño sueño.

-... entonces choqué con una chica, es demasiado extraño porque bajó en pijama- decía Tonomura- ¿En qué departamento crees que vivan? - Como no respondí ella me miró enfadada. - ¿Otani? ¡OTANI! -gritó.

-¿Qué?- pregunté desconcertado - ¿por qué gritas así?

- Creo que no has escuchado ni una sola palabra de lo que te dije ¿verdad? - me reprochó.

-Perdóname, hoy ando un poco extraño, creo que no me siento bien. -dije con una sonrisa en forma de disculpa.- pero dime ¿qué decías?

-Te decía que ayer que regresaba a casa vi a una chica, que al parecer es nuestra vecina, pero lo extraño es que bajó corriendo las escaleras en pijama.

-¿En pijama?

-Si, al parecer estaba persiguiendo a un chico, porque me topé con él saliendo del edificio.- Aseguró.

-Probablemente, igual y son una pareja de casados.

-No lo sé, siento que los he visto antes- Tonomura al parecer estaba intentando recordar dónde se había encontrado a esos chicos.

Ambos nos quedamos en silencio, al parecer cada uno en sus pensamientos.

Una noche mientras preparaba la cena con Tonomura, gritó, aquel grito me sobresaltó tanto que casi hace que me corte todos los dedos de mi mamo.

-¡Deja de gritas así!- dije realmente asustado inspeccionando mi mano detenidamente.

-Perdón- se disculpó y tomó mi mano entre las suyas, revisando también que no tuviera algún corte. - Es que ya recordé dónde vi a los vecinos - dijo una vez que me soltó comprobando que no tenía ninguna lesión.

-¿A si?- la verdad me era indiferente el saber quienes eran.

-Si - aseguró - son los modelos que vimos en Osaka un día, ¿los recuerdos?

Como olvidarles, aquella pareja no era otra más que mi exnovia y su actual novio.

-¿Estás segura? - pregunté con toda la indiferencia que fui capaz.

-Si, completamente- dijo ella mientras terminaba de picar las verduras - también es la chica que me encontré en la estación de trenes - guardé silencio y Tonomura continuó - Sería bueno presentarnos con ellos, ella se ve que es una chica muy amable.

-Probablemente - dije - Oye, muero de hambre - dije para evitar seguir hablando de ellos - ¿continuamos con la cena? - La chica me sonrió y asintió con energía.

Cuando terminamos de cenar, me recosté en el sofá. Si el descubrimiento de Tonomura era cierto, entonces Koizumi no solo vivía en la ciudad, sino que estaba a unos escasos metros de mi.

-Tonomura.

-¿Dime?- preguntó sin mirarme, ya que estaba de espaldas a mí terminando de lavar los trastes.

-Saldré un momento, necesito aire fresco.

-Está bien- dijo -yo termino aquí y me iré a recostar, ha sido una semana difícil.

La abracé por atrás, y se sobresaltó.

-No tardo- susurré en su oído, y me despedí con un beso en la mejilla. Ella asintió levemente.

Mucho antes de lo que quisiera descubrí que las suposiciones de Tonomura no estaban equivocadas. Venía bajando las escaleras aquel chico que nos encontramos en Osaka, aquel novio de Koizumi. Supuse que él también me reconoció puesto que se detuvo en seco y su semblante cambió de preocupado a una cara de pocos amigos. Me miraba con el ceño fruncido. Nadie decía nada.

La curiosidad fue aumentando, y me entraron muchas ganas de saber quién de ellos vivía en la parte de arriba. Después de un momento algo largo en el cual él me fulminaba con la mirada, suspiró y continuó con su camino. Pasó a un lado de mi pero no volvió a mirarme. No pude contenerme.

-Disculpa- dije y él detuvo su andar- ¿tú eres…?

-Sí- dijo antes de que yo pudiera terminar de formular la pregunta.

-¡Ah! mmmmm - qué estaba haciendo, era obvio que me veía bastante desesperado por saber más sobre él y sobre Koizumi. -Al parecer somos vecinos - dije torpemente -¿me imagino que tu vi…

-No- respondió de nuevo antes de que pudiera terminar.

-Ya veo - miré hacia arriba, como un reflejo.

-Aunque quieras ir, no hay nadie- dijo el chico que me miraba aun con esa cara de pocos amigos. Al parecer pudo leer mi pensamiento o fui demasiado obvio.

Estuvimos en silencio un par de minutos, un silencio bastante incómodo.

-No hay nadie en el departamento- dijo de repente. Su tono de voz sonaba bastante preocupado.

Lo miré fijamente.

-Me llamo Otani Atsushi -le tendí la mano.

-Tsukiyama Hiroki- dijo, aunque dudó me estrechó la mano brevemente.

-Koizumi- comencé -es una chica que en ocasiones es muy fácil de leer. - guardó silencio -es probable que te pueda ayudar a descubrir dónde está. Sígueme.

Caminé escaleras abajo, llegué a pensar que el chico no me seguiría, pero lo hizo. Fuimos a un café que estaba a una cuadra. En el restaurante él pidió un café mientras que yo pedí una bebida nueva de promoción.

Soltó una risita.

-¿puedes explicarme por qué puedes ayudarme a encontrar a Risa?- soltó de repente una vez que nos entregaron las bebidas.

-Es algo difícil, pero a la vez muy sencillo. Hace años Koizumi y yo tuvimos una relación ¿supongo que te habrá contado de eso? - pregunté.

-¿Eso es lo que querías contarme?

-Yo hice sufrir mucho a Koizumi, era un novio bastante distraído, me daba bastante vergüenza el hecho de que ella fuese más alta que yo, por eso la rechacé varias veces. Sin embargo, me di cuenta de que a ella podía hacerla feliz con cosas bastante simples, me di cuenta de que ella no tenía ningún complejo por nuestras alturas, y me di cuenta de que ella era una chica increíble. Poco a poco comenzaba a extrañar su compañía, y poco a poco me empecé a enamorar de ella. - hice una pausa para tomar de mi bebida. El chico guardaba silencio, él escuchaba atentamente.- La ruptura de nuestra relación no fue por falta de amor sino por falta de tiempo. Yo en la universidad y ella en su escuela técnica, dejamos de coincidir y después de una larga charla, optamos por seguir por caminos separados. Ella se mudó de Kansai y yo seguí estudiando. Ella te encontró a ti, y yo encontré a mi novia actual.

Se hizo de nuevo el silencio.

-Tu…- comenzó pero se detuvo.

-Se que Koizumi es fácil de leer, porque yo conviví con ella varios años. La esencia de ella no ha cambiado, aveces toma decisiones arrebatadas, y usualmente regresa en sus pasos para poder encontrar una solución a alguna situación difícil.

-Lo sé- dijo Tsukiyama.

-Ahora piensa ¿qué fue lo que pasó que hizo que Koizumi se fuera? -el chico guardó silencio, al parecer reflexionando.

-Le pedí que me diera una respuesta.- dijo al fin

¿Una respuesta? Esperaba todo menos eso, ahora el que se puso tenso fui yo. Será posible que este chico haya propuesto algo más.

-Desde que apareciste en aquel parque, siento que la estoy perdiendo, tu fantasma constantemente entra en nuestra relación. Mientras ella no supere eso, nosotros no podremos tener un futuro juntos. Claro si eso es lo que ella desea.

-Si le pediste una respuesta, es probable que haya regresado a los inicios de todo esto.- me miró -Es probable que regresara a su hogar, para aclarar su mente.

-¿Crees que regresó a Kansai?

-Es lo más probable, yo lo haría.

El chico sonrió, realmente le hacía falta hablar con alguien.

Cuando ya se iba, lo detuve.

-Espera- él se volteó a verme- Tú te me haces conocido, y no de la vez del parque.

-¿Ya te diste cuenta? -dijo y yo recordé todo.

-Tú eres …

-Si, soy yo.

Dio media vuelta y salió de la cafetería.