Hola queridos lectores,

El día de hoy les traigo 2 capítulos el 15 y 16, se que últimamente he tardado mucho en subirlos pero es por el poco tiempo libre que me queda. Aun así agradezco los reviews, los comentarios y los mensajes que me han enviado.

Espero de todo corazón que les gusten. Al parecer el desenlace se aproxima.


CAPÍTULO 15


Ya han pasado 2 días desde que tuve aquel encuentro con el novio de mi ex novia, sin embargo aunque yo pensé que me sería algo indiferente, no podía creer que fuera él. Era necesario que me quitara la preocupación de mi mente, ya que eso en estos momento no era lo que más me importaba sino mi proyecto escolar, razón por la cual me encontraba en Kyoto.

-Así que necesitamos mejorar un poco el método, Otani-sensei - decía el director de la primaria.-sé que es muy pronto para exigirle resultados pero al parecer ni los demás profesores ni los alumnos están aceptando el método bastante bien. Necesitamos poner más esfuerzo de nuestra parte y presionar para hacerlos entrar en el programa. Dejo todo esto en sus manos.

-Claro que si, director- dije casi sin escuchar al director.

-Es todo, puede irse.

-Con permiso.

Tonomura me estaba esperando sentada en una banca del jardín de la escuela, no se había percatado de que estaba observándola. Miraba el cielo azul con una extraña expresión en su cara. Miraba las nubes pero no sonreía como siempre. En eso lo noté, una pequeña lágrima rodó por su mejilla, la cual se limpió antes de que llegara más abajo. ¿qué le pasaba?. Después de un par de minutos, volteó alrededor y me vio de pie observándola.

Cambió su expresión.

-¡Hola!- dijo y me dirigió una sonrisa muy hermosa- ¿cómo te fue con el director?

-Bien, bueno más o menos -dije

Le di un beso en la frente y me senté en el piso entre sus piernas. Ella instintivamente comenzó a acariciarme la cabeza. Cerré los ojos.

-¿Qué pasó?- preguntó.

-Pues que al parecer los docentes de la escuela no quieren implementar nuestro proyecto, sientes que es inseguro. Que debemos motivarlos.

-Entonces hay que hablar con ellos- su tono optimista era bastante notorio.

-Sí, tenemos 1 mes para que el proyecto esté funcionando al cien por ciento.

Abrí los ojos y la miré. Ella seguía con su mano sobre mi cabello haciendo remolinos. Ella bajó la mirada y me sonrió.

-Pues entonces hay que hacerlo- dijo -este es nuestro proyecto y debe funcionar.

Sonreí. Aquella chica era capaz de sacarme una sonrisa cuando todo está mal.

-Tienes razón- me puse de pie -manos a la obra.

Ese día en la casa comenzamos a trabajar en volantes y material para repartir a los profesores de la escuela. Sin embargo aún seguía teniendo en mente aquella lágrima de Tonomura.

-Kaoru- susurré.

La chica se detuvo en lo que hacía, pero no me miró.

-Kaoru- repetí, ella alzó la vista.

Su mirada era bastante extraña, una mirada que en todo este tiempo no me había dirigido. Difícil de leer.

-Es… es la primera vez que me llamas por mi nombre- dijo la chica aun con su mirada indescifrable.

-Kaoru es un bonito nombre- dije al fin pero ella fruncía el ceño.

-¿No entiendo?- dijo.

-Eso precisamente, tienes un bonito nombre.- la miré con una sonrisa -Te llamaré por tu nombre a partir de este momento.

-No quiero- dijo y se levantó.

-¿Por qué?- me desconcertó su reacción.

-¡Porque simplemente no puedes hacerlo, no te nace y no quiero que te veas forzado a nada. Ni a llamarme por mi nombre, ni a vivir conmigo!- gritó

-¿Qué? - aquella reacción no era propia de ella.

-Lo que escuchaste, sé que no eres feliz conmigo. Por eso no debes forzarte. No lo merezco.- sus ojos se llenaron de lágrimas mientras lo decía.

-No sé de que hablas, ¿por qué dices que no soy feliz? ¿Por qué supones que no quiero vivir contigo?- dije, también me puse de pie y la miraba atónico.

-Sé que nunca podré ser como Koizumi-san, sé que nunca querrás a nadie como a ella. Sé que no puedo competir con eso, yo...yo doy mi mejor esfuerzo, pero es demasiado doloroso, el sonreírte y que esa no sea la sonrisa que recuerdas; el llegar y no ser la persona que esperas, el que me mires y no ser la persona a la que quieres ver.

Estaba en silencio, todo esto era lo que ocultaba aquella lágrima.

-No puedo más.- se derrumbó bajo un mar de lágrimas.

Me acerqué a ella y me senté en el piso, estábamos frente a frente.

-Es cierto, nunca podrás ser como ella.- dije, y su sollozo fue aún mayor. Tomé su barbilla y alcé su cara.- pero tú, eres la persona que amo y con la persona que quiero estar.

Sus lágrimas seguían cayendo en silencio.

-¿Sabes cómo lo sé?- negó con la cabeza.- Es muy simple -sonreí - porque cuando veo a la luna en la persona que pienso es en ti.

-¿De verdad?- preguntó y se secó sus lágrimas.

-Así es- sequé con mi pulgar una lágrima rebelde que caía. -También porque cuando veo a las flores bailar al ritmo del viento que sopla, pienso en ti.

-Pero yo no sé bailar- protestó.

-Por eso precisamente, porque se mueven horrible- sonreí.

-Tonto- dijo y me golpeó en mi hombro.

-Por que cuando cae la lluvia, siento que son tus lágrimas las que caen. Porque cuan…- me besó, callándome y borrando mi mente de toda preocupación.

La acerqué más a mí, y la abracé fuerte.

-Yo también te amo.- sonrió, y se secó las lágrimas que seguían cayendo.

-Lo sé- dije - y con eso te puedo chantajear por mucho tiempo más.

-Eres un...

-Ven acá- y la volví a besar, con todo el amor que fui capaz de transmitirle.

Cuando nos levantamos, ella iba caminando hacia la sala. La abracé.

-Nunca vuelvas a llorar en silencio- dije en un susurro.- Nunca.

Ella asintió y me respondió el abrazo.

Después de aquella plática y del término de nuestro plan para la escuela, nos dedicamos a descansar lo más que pudimos, aún nos quedaban varios días de verano antes de que comenzaran las clases con los alumnos, lo bueno es que convencimos a los maestros de implementar nuestro plan de estudios.

En el tiempo que nos quedó libre conocimos varios lugares de Kyoto. Pasamos frente al restaurante donde fui a comer con Koizumi el día de su cumpleaños pero no entramos.

-Mañana es el último día libre que tenemos- dijo Tonomura mientras estábamos sentados en la terraza de una nevería.

-Es cierto, vaya que pasó rápido el tiempo- di un sorbo a mi bebida exótica llamada "camaleón".

-¿De verdad está rica esa bebida?- preguntó Tonomura viéndome extrañada.

-Oh si, está deliciosa- le acerqué el vaso- ¿quieres probar?

-No gracias, mi helado está más delicioso. - reímos.

Cuando pasó el mesero, comenzó a reírse.

-¿disculpe? - Tonomura preguntó al mesero

-Discúlpenme- hizo una reverencia - es que al ver la bebida del joven recordé que una muchacha también pide seguido las bebidas extravagantes que tenemos. Nuevamente disculpen.

El chico se marchó, Tonomura seguía con el ceño fruncido, pero yo me ataqué de la risa también.

-¿Y a ti que te pasa? - Preguntó

-Puedo darme una idea de quién es la persona que pide esas bebidas.-dije

-No entiendo.

-Es probable que sea nuestra vecina. No te había contado, pero hace poco descubrí quién vive arriba de nosotros.- dije sin darle importancia al asunto.

-¿A sí?

-Sí, y es gracioso.- alcé la mirada y observé a mi linda novia- ¿Recuerdas que me comentaste de los chicos que probablemente son pareja que viven arriba de nosotros? - ella asintió - pues resulta que los conozco.

-¿cómo?

-Sí, la chica se llama Koizumi Risa, y el chico es su apuesto novio.

-¿Koizumi... No es ella tu ex novia?- preguntó con desconcierto.

-Sí, es ella. Un día que regresaba en la noche la encontré bajando las escaleras, y la otra noche platiqué con el chico ya que también me lo encontré. Recordé que habían sido la pareja de modelos que vimos en Osaka, además ya había cruzado un par de palabras con él, sin saber quién era.

No podía creer que le estaba diciendo todo eso a Tonomura, sabía que tenía que decírselo en algún momento, pero no pensé que lo dijera tan despreocupadamente.

-La noche pasada que hablé con él, me dijo que estaba teniendo problemas con Koizumi, por lo que le aconsejé.

-¿Le aconsejaste sobre tu ex novia?

-No, le aconseje sobre su novia. Recuerda que ella fue mi amiga por mucho tiempo y comprendo su forma de ser.- di un sorbo a mi bebida- aunque no la haya visto por mucho tiempo. Por lo que quiero que ella se reconcilie con su novio, el cual parece ser una buena persona, aunque…

-No deberías involucrarte - dijo de pronto - Te estás metiendo en un territorio que ya no te corresponde.

-No es eso, es solo que…

-Eres demasiado comprensivo con los demás, y eso puede malinterpretarse.

-Claro que no.

-O él lo puede tomar mal... o ella.

-No pasará nada, porque nosotros al terminar hicimos una promesa.

-Pero eso no tiene nada que ver.- me estaba sacando de mi casillas.

-Claro que sí, porque nos prometimos olvidarnos el uno del otro. - grité y di un golpe en la mesa.

Tonomura calló.

-Fue una decisión bastante difícil- dije -Usualmente las parejas que llevaban buenos vínculos se dan un tiempo para poder regresar, pero en este caso nos prometimos olvidarnos, para así poder encontrar la felicidad.

Tonomura siguió en silencio.

-Si ya has terminado tu helado podemos irnos. - me levanté y me dirigí al mostrador a pagar.

El regreso a la casa fue en silencio. Sabía que tenía que aclarar las cosas con ella, sabía que ella estaba molesta, probablemente hubiera sido mejor no decirle nada.

Cuando iba a subir al edificio, ella me jaló de la playera. Tenía la cabeza agachada. No decía nada, solo me sostenía de la playera. Quería abrazarla pero no pude, solo la miraba.

-No…- comenzó -No quería molestarte, es solo que me molestó bastante que te encontraras con Koizumi-san, precisamente aquí, cuando habías comenzado una nueva vida.

- ¿Y no crees que es lo mismo visto desde su punto de vista? Ella ya tenía más tiempo viviendo aquí, por lo que me comentó su novio, ella se fue de Kansai para poner distancia entre nosotros cuando terminamos. Después de esa separación encontró a este chico. Y ahora de repente aparece el ex novio que había olvidado. ¿No crees que eso sea más desconcertante?- guardó silencio - será mejor que entremos a la casa, hay que descansar.

Comencé a caminar, ya que me había soltado Tonomura.

-¿Qué sentiste al verla?- preguntó de repente.

-¿Qué?- volteé a mirarla

-¿Qué qué sentiste al verla?- repitió

-Nada.

-Mentiroso.

No dije nada cuando Tonomura pasó a un lado de mí y subió las escaleras hacia la casa. Yo me quedé de pié en medio del patio. No entendía qué pasaba, probablemente hubiera sido mejor nunca haberle dicho a Tonomura sobre Koizumi.

No subí a mi casa, me quedé sentado en una pequeña banca. Tonomura tenía razón, había mentido sobre lo que sentí al verla, pero supongo que es normal después de encontrarte por sorpresa caminando por la calle a una persona que en su momento fue todo para ti. El cielo se veía estrellado, completamente opuesto al cielo cuando Koizumi y yo terminamos.

Hace mucho que no recordaba esa promesa que en cierta forma la tenía muy presente.