He aquí el capítulo 16.
Disfrútenlo :D
CAPÍTULO 16
La chica desconocida para mi, estaba aun enfrente de nosotros sonriendo a Hiro. Quería asimilar las palabras que dijo la chica, "¿cuándo regresaste?"; significa que él ya había estado en Kansai anteriormente.
-Bueno es un poco tarde y debo regresar a casa - dijo la muchacha mirando su reloj, probablemente se dio cuenta de que había metido a Hiro en un aprieto - por favor dale mis saludos a tus papás, tiene tiempo que no los veo. -y mirándome a mí, hizo una reverencia - buenas noches.
La chica se alejó caminando calle arriba, sin embargo Hiro y yo nos quedamos de pie, él me miraba pero yo lo evitaba. No entendía.
-Entonces, ¿quién es tu amiga? -pregunté, estaba furiosa.
-Una conocida de hace tiempo- dijo.
-¿Me puedes explicar qué es eso de que "regresaste"?- pregunté de nuevo.
-Es un poco complicado- se limitó a responder.
Era increíble que esto estuviera pasando, Hiro era la persona en la que más confiaba actualmente; pero en estos momentos todo lo que salía de su boca sabía que era una gran mentira.
-Puedo regresar sola- dije de pronto.
-Risa - comenzó
-No es necesario que me digas nada, por ahora no quiero hablar, lo haremos mañana.- me di media vuelta y comencé a caminar.
Me tomó del brazo deteniendo mi andar, no quería mirarlo.
-No hablaremos mañana, te explicaré la verdad ahora- dijo
¿Verdad? Eso quiere decir que Hiro me ha estado ocultando algo. Era increíble que después de tanto tiempo él tenga que decirme la verdad.
-No quiero escucharla- dije y me zafé.
Caminé lo más rápido que pude. Llegando a casa, no saludé a nadie y subí las escaleras lo más rápido posible; ya estando en mi cuarto agarré mi maleta y comencé a guardar mi ropa. No podía creer que Hiro me estuviera mintiendo todo este tiempo.
-¿Risa?- preguntó la voz de mi mamá mientras tocaba la puerta- ¿Estás bien?
No respondí, sabía que si decía algo sobre lo que había pasado me soltaría a llorar y no sabía cuánto tiempo durarían las lágrimas. Seguí guardando las cosas en mi maleta. Pensaba en irme a primera hora de la mañana. Probablemente mis papás se molestarían ya que no pensaba despedirme de ellos, sabía de antemano que mi mamá haría todo lo posible por que me quedara y arreglara las cosas con Hiro. Pero no, el saber que todo este tiempo me había mentido, era algo que debía asimilar sola.
-¿Risa?- repitió mi mamá. - Sal un momento por favor.
Otra cosa que sabía a la perfección es que mi mamá podría pasar la noche entera afuera de mi puerta hasta que la abriera. Suspiré y abrí la puerta.
-Mamá, no quiero ha…- me quedé sin habla.
Hiro estaba nuevamente de pie en la puerta de mi recamara. Dio un par de pasos hacia el frente, haciéndome retroceder. Una vez que entró cerró la puerta, y se recargó en la puerta impidiendo mi escape. Con un leve recorrido por la habitación con la mirada y se detuvo en el escritorio donde tenía una de las cartas abiertas y después en la maleta sobre la cama llena de ropa mal doblada.
El silencio me estaba matando, era asfixiante estar frente a él en mi habitación.
-Vete- dije sentándome en la cama - te dije que no quería escucharte hoy.
-Pues lo vas a hacer, aunque no quieras. De hecho hace mucho tiempo que quería hablarte de esto. - hizo un ademán de querer acercarse, pero temió que en ese momento saliera corriendo por la puerta por lo que se detuvo.- ¿por dónde puedo comenzar?
Podía verlo realmente nervioso, algo extraño en él ya que usualmente siempre tenía bastante confianza en sí mismo. Desvié la mirada, sin embargo sentía la suya en mí.
-Podemos empezar mi historia desde que estaba en la preparatoria- dijo. Eso me sorprendió por lo que lo miré sin querer, no sabía que se remontaría hasta esa época de su vida. -Cuando entré a la Preparatoria rápidamente me convertí en un chico bastante popular, tenía muchas amigas y amigos, siempre estaba acompañado y todo eso lo obtuve gracias al club al que me metí, el club de Básquetbol - hizo una pausa. - El primer año fue genial, sin embargo el segundo año se volvió un martirio. En la ceremonia de ingreso hicimos una presentación para los alumnos de nuevo ingreso. Sin embargo lo que llamó mi atención fue una chica, una chica que estaba totalmente distraída ante nuestra presentación. - hizo una pausa - esa chica, eras tú, Risa.
Quedé atónita, Hiro me miraba y yo lo miraba a él.
-Yo fui en la misma preparatoria que tú. - me dedicó una ligera sonrisa - Los chicos nuevos eran demasiado normales, pero había un muchacho, que de lo nuevos integrantes, era el más emocionado; sin embargo era de muy poca estatura y a menudo era molestado por los demás. Conforme avanzaba el tiempo, yo siempre estaba a la expectativa de encontrar a esa chica, la chica que me había cautivado desde el momento que la vi. Poco a poco comenzaron a correr los rumores de que había una pareja de primer año que tenía una coordinación impresionante y que parecían un par de comediantes natos, aquellos dos chicos eran apodados All Hallshing Kyojin, un día en un pasillo estaban haciendo un pequeño espectáculo, me quedé paralizado al ver que la chica que tanto había estado buscando estaba ahí, peleando con el pequeño miembro del equipo de Basquetbol. - Para este punto de la historia, él ya se había sentado en el suelo, pero sin apartarse de la puerta. - Yo quería estar al lado de esa chica, hubiera dado lo que fuera por haber compartido alguna clase, sentarme a su lado o cruzar alguna palabra con ella; pero no pude, lo único que hice fue contemplarla desde lejos. Cuando entré a tercer año, me nombraron capitán del equipo, por lo que entre estudiar para la universidad y en mantener unido al grupo, era una tarea bastante difícil.
Este relato se estaba volviendo demasiado interesante pero desconcertante a la vez, sin embargo seguí en silencio por lo que Hiro continuó con su relato.
-De repente, la chica que tanto añoraba ver, estaba en el salón de entrenamiento todos los días. Sin embargo, fue algo triste ver que esa chica no iba a verme a mí, sino al pequeño miembro del equipo. Cada que terminaba el entrenamiento y me quedaba a inspeccionar el material veía como ambos se iban a veces pelando pero podía ver esa mirada que iba cambiando en la chica - me miró - en ti.
Todo esto era mucha información, no podía asimilarlo. Era algo bastante extraño, el verte a través de los ojos de una persona que en esos momentos no sabías que existía.
-Cuando salí de la preparatoria, me sentía bastante mal ya que no podía ver a esa chica nuevamente. Yo entré a la Universidad de Kyoto, ya que quería estudiar fotografía. Pasaron muchos años, y aunque tuve una que otra novia durante la universidad, nunca hubo una que me llegara a gustar tanto como aquella chica de la prepa. Koizumi Risa. Saliendo de la universidad pude obtener un pequeño empleo en una compañía que fotografiaba modelos. Poco a poco comencé a tener experiencia en la fotografía y comenzó a convertirse en un estilo de vida, pero un día mientras probaba una de las cámaras que se utilizaría en la sesión. Pude ver en mi lente, a una chica que hacía muchos años no veía. No sabía si era real o probablemente entre mi añoranza la había idealizado. Fue algo impulsivo, tuve que sacar la foto de aquella chica que se veía demasiado ausente de la realidad. Aquella sonrisa de la que me había enamorado en la preparatoria había desaparecido.
Hiro se levantó del piso y se acercó a mí.
-Me prometí a mi mismo que recuperaría esa sonrisa perdida de tus labios -continuó -sin embargo como debí suponerlo tú no sabías quién era yo. Fingí no conocerte, aunque si hablamos claro realmente no te conocía, te confundí con una modelo a propósito, cuando te llamó tu supervisora comprobé que en efecto eras Koizumi Risa. Necesitaba hablar contigo, pude ver tu ceño fruncido mientras observabas la sesión, sabía que ese era mi oportunidad de acercarme, fue reconfortante terminar de ver la sesión a tu lado aunque sabía que tú eras mucho mejor que todas las modelos que estaban ahí, si mal no recuerdo te lo dije. Al regresar al lugar dónde estabas, habías desaparecido. Cierto día caminando por la calle, pude verte sentada en una pequeña terraza de la ciudad. No pude controlarme por lo que te hablé, necesitaba saber más de ti, por lo que fingí haber escuchado tu nombre en la sesión fotográfica, aunque créeme, la segunda vez que te vi fue cuando ibas cruzando la calle cuando iba en el tren.
Rozó mis labios con su dedo gentil
-Sin embargo en ese momento tu sonrisa no existía, aquella sonrisa que me había cautivado tantos años atrás seguía sin en tus labios, me propuse a recuperarla ¡y lo logré!, poco a poco comenzaste a sonreír, comenzaste a platicar y comenzaste a recuperar aquel ánimo que te caracterizaba.
-¿Por qué nunca me dijiste nada al respecto?- pregunté.
-Porque ese fue nuestro encuentro especial - respondió mientras se ponía de rodillas frente a mí, para estar a la misma altura.
-Hiro…
Antes de que pudiera decir algo más, me besó.
-Es por eso que cuando el pasado comenzó a interferir en nuestro futuro, quise darte tu espacio, para que decidieras que hacer. Yo estoy convencido de que mi vida la quiero pasar contigo, pero necesito saber si tú quieres pasar tu vida conmigo.
Algo que no se puede responder fácilmente es lo que involucre el futuro.
-Sé que viniste a tu pueblo natal para despejarte de todo, especialmente del encuentro con tu ex novio. Curiosamente me lo encontré en el edificio donde vives, él es un chico que no se olvida con facilidad. También, después de analizar un poco, recordé que él fue el que te hizo llorar aquel día en el parque cuando estábamos en Osaka. Es el chico que mientras en una noche de fiebre nombrabas entre sueños y entiendo que él fue tu primer amor.
El peso del silencio poco a poco se fue haciendo ligero, podía respirar con mayor facilidad y por primera vez pude ver a Hiro a los ojos. Sabía que me decía la verdad y por primera vez pude ver hasta el fondo de su ser. Sus ojos denotaban una gran felicidad al haberse liberado de aquella verdad que tenía ocultando desde hace tiempo, pero también denotaban una gran preocupación, esperando la respuesta que aun no podía dar.
No pude hacer otra cosa que abrazarlo. Lo abracé muy fuerte y él me devolvió el abrazo. No pude contenerme, las lágrimas brotaron de repente, tan abundantes que mojé su camisa. El me apretó a su cuerpo, una abrazo reconfortante, un abrazo que hacía mucho necesitaba, un abrazo de una persona que me atesora y un abrazo de aquel que lo ha apostado todo por mi. Un abrazo como aquél que me dio el día que me encontró.
Mientras más lágrimas caían por mis mejillas, más me aferraba a él.
-Yo seré tu paño de lágrimas hasta la eternidad.
