Hola a todos,

Antes que nada quiero agradecer todos los comentarios y los mensajes que me hicieron llegar acerca de la historia. Se que les he quedo mal debido a que he actualizado en lapsos de tiempo bastante amplios, pero créanme que siempre los leo y me emociona mucho que me escriban y sigan al pendiente de la historia. Tuve algunos problemas personales pero afortunadamente, no serán obstáculo para que deje de lado la historia, y menos con un público maravilloso como lo son ustedes.

Gracias a todos ustedes, "Lágrimas y Recuerdos" sigue presente, y en esta recta final, que mejor que sigamos todos juntos. Tengan por enterado que no dejaré la historia de lado, es muy importante para mi, este compromiso tan grande para con ustedes no lo puedo tirar a la borda así como así.

Nuevamente gracias y ahora a disfrutar el capítulo.


CAPÍTULO 18


Parte 1

Estaba de pie en el andén esperando el tren que regresaba a Kyoto, sabía que el presentimiento que tenía con respecto a Hiro era verdadero. Jamás pensé que él fuera a mentirme de esa manera. De una forma furiosa me limpie la lágrima rebelde que caía por mi mejilla. Todo el camino de regreso mirando a través de la ventana intentando alejar aquella imagen de Hiro. Cuando el tren anunció la llegada a Kyoto, me di cuenta del tiempo que había transcurrido, por primera vez me percaté en mi alrededor y me di cuenta que el tren venía lleno de gente.

Decidí caminar a la casa, necesitaba el aire fresco de la noche para despejar mis sentimientos. Llegando a la entrada del edificio me quedé de pie, pensando.

-Buenas noches- saludó un joven que iba saliendo del edificio.

-Buenas n...- me quedé helada, el joven era Otani. Llevaba sus audífonos, la toalla que había comprado en ese concierto de Umibozu hace tantos años, pero distraídamente pasó a mi lado cantando mi canción favorita de Umibozu.

Siguió caminando, por la ropa deportiva iba a hacer algún deporte. Probablemente a correr. Pero al ver que se iba a alejar, lo llamé: "Otani", sabía que era imposible que me escuchara, pero lo hizo; se detuvo mirando a su alrededor, nuestros ojos hicieron contacto por unos segundos ninguno de los dos dijo nada, sólo nos miramos; una gran sonrisa se cruzó por su rostro, "Koizumi" susurro.

Solté la maleta y corría hacia él, sabía que lo único que necesitaba era un abrazo de él, aquel joven que tantas noches me reconfortó, que tantas veces me escuchó y que también tantas veces me lastimó.

-¿Koizumi?- se extraño Otani del abrazo repentino. -Oye, ¿estás bien?

Respondí con un movimiento de cabeza pero sin soltarlo. Era una sensación extraña ya que Otani había crecido por lo que ya no se notaba tanto nuestra diferencia de estatura.

-¿Qué ha pasado?- preguntó -Acaso tu novio gigantón te hizo algo.

Me separe de él. Cómo era posible que después de tantos años separados, pueda leerme de esa manera tan natural, como si fuera un libro abierto, una gota de agua cristalina o un fantasma. Me hizo una seña hacia una banca que estaba en la salida del edificio. Caminó hacia la entrada y levantó mi maleta.

-Gracias- susurré

-No te preocupes por eso- dijo encogiéndose en hombros.

Nos quedamos sentados uno al lado del otro sin decir palabras. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que estuvimos solos. Mis lágrimas seguían cayendo pero él no decía nada, siempre había sido así, esperaba el momento adecuado para empezar a hablar.

-A pesar de ser verano, no se pueden ver las estrellas- dijo en voz alta. Instintivamente alcé la mirada para encontrarme con un cielo completamente nublado. -Pero lo bueno, es que no lloverá -aseguró el joven.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?

-Fácil, las nubes no presagian tormenta, sólo viento.

Volvimos a guardar silencio. El seguía contemplando el cielo nublado, y yo miraba borrosamente mis manos apretujadas en mis rodillas.

-No creo que haya sido tan malo el problema- comentó - él me parece un buen muchacho.

-Lo es- dije sin dudar

-Entonces, ¿cuál es el problema?

-Ese precisamente, no hay problema, más bien es un momento de duda.

-Conque duda. Si tienes duda es sobre algo importante, algo que puede cambiar tu vida y que no sabes qué decisión tomar. - asentí con fuerza, él calló un momento seguramente porque estaba pensando la mejor manera de abordar el tema. -Cuando uno tiene que tomar una decisión, no sólo debes pensar en ti, sino en los demás, pero al mismo tiempo, sólo debes pensar en ti.

-Es algo confuso.

-Sí, pero cuando lo entiendas, sabrás que habrás tomado la decisión correcta.

-¿y tú cómo lo sabes?- pregunté, era un poco difícil de creerle cuando él había sido bastante indeciso.

-Porque lo entendí cuanto te deje ir- dijo con voz firme.

Aquello me dejó sin habla. Lo miré de sin saber a quién miraba. Sus palabras retumbaban en mi interior, yo sabía que la decisión de separarnos había sido lo mejor para los dos, y siempre pensé que fue una decisión tomada por los dos. Pero acababa de darme cuenta que la decisión la tomó él. Ya que, Otani había sido aquel que decidió hablarme sobre la separación. Recordando nuevamente los sucesos de aquel día me di cuenta que si por mi hubiera sido, no lo habría aceptado, no habría aceptado la separación; pero él me convenció, me dijo que era lo mejor para que no sufriéramos y que poco a poco el dolor pasaría, el dolor se convertiría en recuerdo y el recuerdo en mi pasado.

-Yo no quería dejarte ir - Su voz me trajo de nuevo al momento - sabía que el hacerlo me iba a destrozar, porque a pesar de todo eras la persona más importante de mi vida- hablaba viendo al cielo -sin embargo me di cuenta que también tú sufrías, el hecho de no vernos, de no hablar, te lastimaba poco a poco... Y a mí también claro. Pero me puse a pensar en todo, tu escuela, mi carrera, nuestra vida juntos y me di cuenta en ese momento, que no estábamos destinados a continuar- hizo una prolongada pausa- juntos.

Guardamos silencio, sólo se podía escuchar el susurrar de los árboles, sin embargo él mostraba una sonrisa.

Que debía decir ahora, todo lo hizo por mí, todo.

-Me ofrecieron trabajo en el extranjero - solté sin pensar.

Otani se sorprendió, porque la sonrisa que tenía se desvaneció. Me miraba de una manera extraña, no recordaba una mirada suya como aquella. El silencio se prolongó por bastante tiempo. Solo él, yo y las nubes que repentinamente se llenaran de lluvia.

Abrió y cerró la boca muchas veces, al parecer no sabía qué decir, suponía que buscaba las palabras correctas para animarme, aconsejarme o detenerme, era algo realmente extraño. Pero antes de que él dijera algo, me reí con tanta intensidad que mis ojos se llenaron de lágrimas y brotaron de mis ojos. Otani desconcertado solo me miraba, no sonreía, solo observaba. A cada carcajada, se iba despejando mi mente, poco a poco salía la parte egoísta de mi y poco a poco encontré la respuesta que tanto busqué.

-Aceptaré la oferta- dije con voz firme, pero limpiando las últimas lágrimas rebeldes que pudieran salir.

-¿A...aceptarás?- preguntó con un timbre extraño de voz, yo asentí en forma de respuesta. -¿Y cuánto tiempo te vas?

-Pues no me han dicho, pero me imagino que ha de ser un año, como mínimo. Es una oportunidad única, ganaré muchísima experiencia y podré cumplir mi sueño.

-Tu sueño- repitió él -Nunca me has dicho cuál es tu sueño, ni siquiera cuando…. cuando comenzaste a estudiar.

-Eso no es de tu incumbencia- dije y nuevamente guardamos silencio.

-¿Será que tu sueño tiene que ver conmigo?

-¿Qué?

-Nada- me miró con su sonrisa burlona -pues no creo que eso sea un obstáculo, el tiempo.

-No lo es- respondí desconcertada

-Entonces, ¿Cuál es el problema?

-Descubrí que mi...novio- me costó mucho trabajo pronunciar estas palabras -me ha mentido.

Volvimos a guardar silencio, yo miraba el cielo tormentoso y amenazante, pero podía sentir sus ojos en mí. Sentía esa mirada penetrante que quería llegar al más profundo de mis pensamientos.

-¿Te miente?- asentí

-Vengo regresando de Tokio donde está trabajando actualmente. Desde que se fue yo lo había notado extraño pero me dije que es probable que estuviera nervioso por el trabajo, así que después de recibir la llamada de mi jefe le marqué, apenas cruzamos unas palabras cuando colgó el teléfono. Como quería darle la noticia de frente fui a verlo a Tokio, pero cuando le marqué me evitó diciendo que tenía trabajo y que estaba ocupado, cuando lo tenía frente a mi. Vi su cara de enfado cuando contestó el teléfono.

Ahora una lágrima rebelde cayó lentamente. Sentí una cálida mano que cortaba su trayecto. Vi el rostro de Otani muy cerca del mío. No sonreía, pero tampoco estaba triste. Ese rostro era el del verdadero Otani, era el rostro del chico que me había enamorado años atrás y era el rostro del chico que acababa de enamorarme de nuevo en este preciso momento.

-No llores- susurró sin apartar sus ojos de los míos -No lo soporto.

Otra lágrima cayó, y él la observó.

-No puedo- dije cortando las palabras.

-¿Entonces qué puedo hacer para que dejen de salir esas lágrimas rebeldes?

-No puedes hacer nada, porque tu no las controlas.

Intenté limpiar la tercer lágrima pero él me detuvo la mano, la tomó gentilmente entre las suyas, y sin apartar la mirada de mis ojos vi una pequeña sonrisa reflejarse en su rostro antes de perder la conciencia, perder mi ser y fusionarse en un intenso beso que había retrasado su aparición 3 largos años.


Parte 2

Sabía que ese beso estuvo mal. Sabía que no debí hacerlo, pero era algo que internamente pedía mi corazón desde aquél día que la vi llorando en ese parque.

Pude sentir cómo ella correspondió el beso y como todos los años de separación habían desaparecido y parecía que estábamos en la azotea de la escuela, ocultos de nuestros amigos besándonos mientras los fuegos artificiales brillaban en el cielo. En eso la magia se rompió, sentí como se separó de mi. Se alejó de mis labios. Yo me sentí mal porque en ese momento recordé que ella tenía a alguien y yo también.

-Lo siento- susurré, ella no respondió se miraba las manos. -De verdad lo sien…

-Me tengo que ir- me interrumpió, lo dijo tan de repente que no me dió tiempo de reaccionar. Tomó su maleta y corrió hacia el edificio.

Yo no pude seguirla, me había quedado en la banca viéndola partir. Ambos nos dimos cuenta del terrible error que habíamos cometido cuando comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia.

Me equivoqué pensé. Le había prometido que solo había viento.

Como siempre, suelo romper mis promesas. Mientras la lluvia dispersa caía, podía sentir las gotas mezclarse con las lágrimas que discretamente caían.

No recuerdo que pasó después, ni recuerdo cómo llegué a mi casa; lo único que recuerdo es que antes de quedarme dormido solo podía observar el techo. Con tanta intensidad intentando atravesarlo y ver que pasaba en el departamento de arriba. Quería saber qué era lo que hacía su inquilina.

Cuando abrí los ojos ya estaba el sol entrando por la ventana, y podía escuchar el ruido de la calle. Los alegres vecinos que tenían una vida bastante mejor que la que yo vivía ahora. Me levanté, me lavé la cara y no podía evitar poco a poco mirar al techo. Necesitaba hacer algo, necesitaba un consejo, por lo que tomé mi teléfono y marqué el primer número sabía podría ayudarme.

-¿Nakao?- pregunté.

-Sí, ¿quién habla?- preguntó la voz de Nakao del otro lado del teléfono.

-Cómo que quién, ¿nunca revisas el número antes de contestar?- pregunté con enojo -puedo ser un secuestrador.

-No lo creo, eres demasiado chaparro para poder secuestrarme- parecía divertido con mi reacción -lo que me parece raro es que me llames a esta hora, es más el simple hecho de que me llames.

-No me reproches- dije rápidamente, ya que tenía miedo de que Koizumi se fuera del edificio en un arranque de locura -Necesito un consejo.

-¿Un consejo?

-Sí, uno urgente pero a la vez algo loco y bastante peligroso.

-Te escucho.

Le conté a mi amigo todo lo que pasó el día anterior, con los detalles respecto a sus reacciones y a mis sentimientos.

-Sé que estuvo mal, porque ella tiene a su novio y yo a Tonomura, pero fue algo espontáneo pero a la vez algo que ambos deseábamos.

-¡Cómo que besaste a Risa!- el grito de Nobu-chan se escuchó del otro lado del teléfono. Al parecer había estado escuchando toda la conversación. -¡Sabes lo que ese beso significó?

-Lo sé, por eso…-

-No lo sabes- me interrumpió -Risa había recibido una proposición por parte de Tsukiyama, ella estaba en el proceso de saber que hacía con eso.

-¿Una proposición?- pregunté, con un hilo de voz. Jamás pensé que su relación con ese muchacho hubiera avanzado mucho.

-Si, Risa está enamorada de él y…

-El la engañó, le mintió- dije a mi defensa

-Pero tu tienes a tu novia Otani. También debes pensar en eso. Ella y tu ya viven juntos.

-Koizumi y…

-Te equivocas- intervino Nakao -Koizumi-san sigue viviendo sola.

Colgué el teléfono. No sabía qué hacer, la poca felicidad que había sentido al momento de iniciar el relato a Nakao se esfumó. No podía destruir su futuro de una manera tan egoísta como estaba pensando. No solo le haría daño a Koizumi, sino a Tonomura y a Tsukiyama también.

Mis buenos deseos y mis intenciones de ir a ver a Koizumi se esfumaron en cuanto me enteré de su propuesta de matrimonio. No podía creer que alguien la llegue a ver como la compañera de su vida, pero del mismo modo no era algo de la que debía sorprenderme, era una chica genial y sabía que tarde o temprano alguien terminaría enamorándose de ella.

Me senté en el sillón, intentando alejar los pensamientos que tenía y que fugazmente llegaban a mi. Pude recordar un sueño que había tenido hace algún tiempo ya. Un sueño en el que la chica en cuestión salía huyendo de mi vestida de novia. En este momento pude entender que fue lo que significó dicho sueño.

Qué podía hacer ahora, le habían propuesto matrimonio y se iría lejos del país. Se iría lejos de mi. Probablemente si no hubiera hablado con ella, no habría tomado la decisión de tomar ese trabajo.

Cuando sonó mi celular, regresé de golpe a la realidad haciendo esfumar todos mis pensamientos.

-¿Bueno?- pregunté

-Otani- era Tonomura la que hablaba del otro lado.

-¡Kaoru!- grité -¿Dónde estás?

-Viaje a Tokio, necesitaba estar sola por un tiempo. Lamento haberme ido sin avisar.

-Me tenías bastante preocupado.

-Lo siento.

Guardamos silencio, podía sentir que nuestras conversaciones no eran como antes.

-Tuve unos asuntos pendientes que atender- comenzó de nuevo la joven -Regreso mañana..

-¿Quieres que te espere en la estación?

-No, puedo llegar sola a la casa, más porque no sé a qué hora encuentre boleto.

No se pudo escuchar más ya que se cortó la llamada.

Instintivamente miré al techo de nuevo. Tenía que sacarme las tontas ideas que tenía de la cabeza. Comencé a repasar mis cursos pero nada de eso servía, mis pensamientos siempre regresaban al caos de mi cabeza. Comencé a sentir cómo el cuarto me sofocaba, sentía que moriría si no salía de ahí, por lo que al segundo siguiente me encontraba en el pasillo. La bocanada de aire me dio un respiro y pude calmar un poco el mareo que provocaban mis pensamientos.

Desde el edificio pude ver cómo la gente iba y venía cruzando la calle y el parque. Sonriendo y platicando, nadie parecía tener problemas, y si los tenían, los disimulaban bastante bien. Comencé a bajar las escaleras. Caminando sin un ritmo, dejándome llevar por la inercia y la gravedad. De pronto pude escuchar una conversación en el piso de abajo. Dos de las voces me eran bastante familiares.

-No puedo creer que creas eso- decía una voz masculina -Fue un momento de estrés y de frustración, yo creía que estando alejado de ti te perdería y eso me hizo perder la cabeza.

-Desde que te fuiste tenías esa idea- pude escuchar como alguien bajaba las escaleras.

-¡Espera!, no te puedes ir así- la voz del joven sonaba desesperado, poco a poco identifiqué las voces.

-Necesitamos tiempo para pensar las cosas- decía la joven.

-No…

-Yo me iré un año aproximadamente- la chica bajó mucho el timbre de voz -Si logramos superar esto, es probable que estemos juntos siempre.

-No me puedes dejar, no así- el joven se escuchaba destrozado.

-Lo siento Hiro, yo ya tomé mi decisión. Tristemente cuando quise discutir contigo esta oportunidad, tu me alejaste. Así que tuve que pensar en mí y tomar la decisión por mi.- calló un momento y continuó -Ahora debes ver por ti e intentar superarte. Yo daré mi mayor esfuerzo en mis estudios y en mi nuevo trabajo. Intentaré escribirte.

Por fin pude reconocer al 100 por ciento las voces que escuchaba Koizumi hablaba con su novio, pero estaba imaginándome una escena que no me gustó nada, pero no podía bajar para impedir lo que parecía inevitable. Las voces bajaron más y sigilosamente intenté seguirlas. Cuando ya hubieron salido del edificio, pude ver lo que en verdad sucedía, Koizumi llevaba una maleta bastante grande, y el joven Tsukiyama iba atrás de ella. Varias de las personas que se encontraban cerca, los observaban con curiosidad.

-No, no te subas por favor- dijo el joven cuando Koizumi había hecho la parada a un taxi -Parece que estamos reviviendo lo que pasó en Tokio.

-Hiro- dijo ella casi suplicante

-No te vayas- rogó el joven.

Ella se acercó a él y lo besó.

Cuando Koizumi se iba a subir al taxi, su mirada se cruzó con la mía.

Pude sentir en su mirada, una la despedida y la disculpa que nunca me diría. Una pequeña lágrima corrió por su mejilla, misma que rápidamente limpió antes de entrar al taxi.

El taxi se marchó, y con él se fue la chica que había sido la más importante de mi vida.

Intenté no llorar, pero me fue imposible. Miré al cielo lo que fue aún más doloroso, porque cada que yo mire al cielo sabré que ya no estoy bajo el mismo cielo que ella, que Risa Koizumi.