Capitulo: 5. Salida de privet drive.

Mientras Dumbledore buscaba afanosamente, hacerse de toda la ayuda posible para una futura batalla contra el mago más peligroso del mundo. Ocurría algo muy diferente en la otra mitad de la ciudad. Por fin comenzaron las vacaciones de verano para todos los estudiantes que se portaron bien en el colegio, y que aprendieron algo bueno en él. Para los que reprobaron el año como en el caso de Dudley Dursley, los problemas acababan de iniciar con la salida del año escolar.

Desde que Harry terminó el curso y llegó al número 4 de privet drive para tomar su descanso de verano, todo ha sido una completa pesadilla (literalmente hablando) pues no había logrado descansar de ninguna manera. En sus sueños aun viajaba hasta el viejo cementerio donde Lord Voldemort resurgió de los restos de su padre y de la sangre de su peor enemigo, ò sea él.
Sus pesadillas le obligaban a observar y a escuchar como una y otra vez el "avada kedabra" daba muerte a un joven inocente, al estudiante de Hogwarts Cedric Diggory.

Contemplando sin desearlo, atado a la lisa y helada tumba del padre del maligno, se encontraba como mudo testigo a la llegada de los lacayos llamados mortifagos, oscuras y fieles sombras, reunidas, al reencuentro de su señor, dispuestos a ver la caída del favorito de Dumbledore (según ellos…una vez más él) cosa que no se logró favorablemente para muchos y desgraciadamente para sus enemigos.
Eso era lo malo de sus vacaciones, lo bueno está en que sus tíos le habían dejado de molestar, debido a que se enfrentaban a sus propios problemas.
Una visita de los Dursley al orientador de su hijo en Smelting, bastó para enterarse de lo mal que su retoño había salido en los exámenes de fin de año, como el "pequeño" Dudley jamás les decía nada,
Ignoraban que reprobó prácticamente todas las materias: matemáticas, algebra, historia, geografía, civismo, física y química…en fin…al orientador solo le faltó decirles que su primogénito no era un burro, solo por educación (y por que el chico no sabia ni rebuznar).

Y para colmo, todavía tenían que pagar los destrozos ocasionados por su angelito en el laboratorio de química, al realizar un experimento de manera arbitraria…por más que el maestro les indicó paso a paso los materiales que debían utilizar, al genio de genios se le ocurrió hacer una bromita mezclando todas las botellas a la vez…bromita que le costo a su padre varios miles de libras en reparaciones. Los tíos volvieron con un ultimátum del colegio, si Dudley no aprobaba los exámenes extraordinarios repetiría el cuarto grado, pero… en otro instituto, por que ellos, no lo volverían a recibir, alarmando con esto al Sr. Dursley.

Harry se encontraba sentado en las escaleras a la altura del descanso, recargado en uno de los barandales. Desde ahí podía enterarse de todo lo que ocurría a su alrededor, gracias a los gritos de sus familiares, discutiendo y responsabilizando a todos por las malas notas de Dudders, a todos menos al querubín, que si Smelting había bajado el nivel del profesorado, que éstos no admitían sus errores y culpaban a los niños de sus estupideces, y en el caso de Dudley, también Harry tenía gran parte de responsabilidad.

A éste ya no le era una novedad ser el villano de todo lo malo que hacia ò le pasaba al rorro, ¡Inverosímil sería no serlo! la verdad, Harry tenía cosas más importantes en que pensar que en las artimañas de sus parientes para encontrar culpables a los males que sufría su hijo.
--- ¡Su presencia en esta casa, desde un principio perturbo a nuestro niño!---
Gritaba a los cuatro vientos tía Petunia como abogada del diablo.

En fin, ahora tenían que buscarle algunos profesores privados a su bebé para que se pusiera al corriente. Y éste, ni una explicación ò una disculpa ofrecía a sus padres por su comportamiento, estaba muy ocupado admirando por televisión el comercial de unos nuevos zapatos tenis… "Depredadores"… presentados por los deportistas más populares en distintas especialidades. Futbolistas, basketbolistas y muchos otros más, demostraban sus habilidades usando el zapato de moda en varios colores. Eran el tema principal entre los chicos de las escuelas muggles.
Tanto Dudley como Harry (obedientes a los impulsos y vanidades propias de su edad) veían fascinados el comercial y escuchaban atentos al locutor decir...
--- ¡¡Depredadores…solo para los mejores!!…---

Harry suspiró resignado desde su escondite al terminar el anuncio, sabía que ninguno de los dos obtendría esos zapatos, eso ya no era una novedad para él, nunca en sus casi 15 años había poseído algo que estuviera en boga entre los jóvenes de su edad. Actualmente no contaba con el dinero en moneda común (Muggle) para comprarlos, y lo que tiene en Gringotts debía administrarlo sabiamente, si quería terminar sus estudios mágicos. Dudley en cambio, no los obtendría de ningún modo debido a los gastos que sus padres pagarían a los tutores y al colegio.

Y en parte, esto al chico de ojos escarlata le servía de consuelo, no habría tolerado una vez más a su pesado primito presumiendo algo nuevo que él jamás poseería, pavoneándose por toda la sala con los nuevos depredadores en sus pies…restregándole en el rostro los frutos de sus majaderías. Pero, poco le importaba a su primo disculparse para ser merecedor de dichos zapatos, los había estado exigiendo desde que salieron a la venta y sin importar sus travesuras, sus padres se los prometieron como regalo, sí aprobaba el año escolar. Harry sabía que eso era una mentira de tío Vernon y tía Petunia ¡¡Nunca llegaría a pasar!! Pero, la farsa servía como descanso a las exigencias del nene.

Dudley apenas si prestaba atención a los designios de sus papaítos para sus supuestas vacaciones… ¡¡Prometían ser terribles!!... tenía menos de un mes para ponerse al corriente si quería al menos pasar de panzazo, debía ver a sus maestros dos horas al día… a cada uno…¡¡diario!! Apenas si le darían los fines de semana para relajarse y para repasar todo lo aprendido. Dudley gritaba y rezongaba a sus padres como si ellos tuvieran la culpa de sus desgracias… y…tal vez… así sea… Pronto tuvo la visita de profesores de todo, menos recreo (ya que en eso estaba en cuadro de honor) Y en deportes, boxeo, para ser más exactos, era la actividad en la que más había destacado, debido a su gusto por golpear a otros.

Diario Harry veía desfilar a un grupo muy variado de maestros y alumnos de grados superiores, contratados para lograr un verdadero imposible… que Dudley Dursley aprobara el cuarto grado… una señora de edad avanzada, que enseñaba civismo è ingles en Smelting, le visitaba en la mañana, un hombre de 30 años y barba que impartía geografía y biología le seguía a medio día, después de la comida llegaba un muchacho de lentes pegados con cinta y lleno de granos en toda la cara y cuello, encargado de física y química. Y por ultimo, en la tarde, le tocaba el turno a una jovencita de largos y rubios cabellos que le llegaban a la cintura, con unos 16 ò 17 años, vivía a una cuadra y siempre era la principal estrella en los sueños húmedos de Dudley, ella le daría algebra y matemáticas.

Al menos Harry podía pasar los días tranquilo, sin ser molestado ni por su primo ni por sus amigotes, los cuales estaban prohibidos, hasta que mejorara en sus notas. El día de su cumpleaños, Harry disfrutaba de sus obsequios sentado en el piso de su habitación, desde la mañana, varias lechuzas trajeron. Pasteles, y varios dulces de la sra. Weasley. Un dragón de felpa muy similar a Norberto, que muerde y arroja fuego cuando lo abrazas de Hagrid (¿de quien más?). Un pastel y un hermoso anillo de oro con un rubí en su centro, de Sirius, junto con una tarjeta de cumpleaños que decía:

Querido Harry:

¡¡Feliz cumpleaños!! Espero disfrutes de este anillo mágico. Es un recuerdo del colegio, si tocas a alguien en el hombro ò das la mano mientras lo usas, éste se quedara congelado por unos minutos. Así podrás jugarle una broma, pero si le ordenas algo mientras lo sostienes, te obedecerá de inmediato y no sabrá que fuiste tú. James y yo tardamos mucho en crearlo en nuestros años de escuela, lo llamábamos "la llave" ya te imaginaras por que. Ten cuidado, no lo uses en casa de tus tíos ò te meterás en líos. Esta joya no puede ser utilizada para lastimar a nadie, solo sirve para hacer niñerías, ¡cuídalo mucho y disfrútalo!

Atte. Sirius.

--- ¡¡Vaya!!---

Después de leer la tarjeta y guardarla con mucho cuidado entre las páginas de su libro favorito (uno de Quidditch por supuesto), miraba su regalo con otros ojos., ya no era solo un objeto de gran valor económico…¡¡Era la llave maestra de su padre y su padrino!!... ¡¡Una reliquia familiar!!
---- Dios quiera que Sirius jamás se entere que lo llame "reliquia".---
Pensaba el chico con expresión divertida al imaginar el rostro de su tutor si lo supera.

De inmediato se lo caló, ¡le quedaba a la medida! como si se ajustara por si mismo al tamaño del nuevo dueño. Era raro ver su mano con anillos, pero admitía que se le veía fantástico.

Luego abrió el presente de Ron, era un gorro de los Chuddley Cannons, largo y puntiagudo. De color naranja, al ponérselo, se sentía como si fuera un gnomo de santa. La punta le llegaba hasta la cintura, (de por si no es muy alto) tenía las siglas del equipo bordadas a lo largo y uno de los jugadores volando en su escoba alrededor de lo que era el gorro, cada vez que volaba, la escoba en lugar de despedir humo ò polvo, despedía el nombre del equipo. Era el bordado más raro que había visto, pero igual agradeció el obsequio. Hermione por su lado, también mando comida, una caja de galletas surtidas y un libro que habla de los mundiales de Quidditch (¿Qué más se le puede regalar a un fanático?).

Todo parecía marchar a la perfección, excepto claro, el vivir con los Dursley (una pesadilla constante). La muerte de Cedric que pesaba en su conciencia como una enorme lapida. El regreso de Voldemort y con él, el temor de que sus seres más queridos estén en verdadero peligro mortal. La batalla en el cementerio, los fantasmas de sus padres que le visitaban todas las noches en sus sueños, y por si esto fuera poco, a veces la cicatriz comenzaba a dolerle, a punzarle como si quisiera advertirle sobre alguna próxima tragedia, provocándole una molesta jaqueca, la cual disminuía con un remojòn de agua fría, por lo que se le veía seguido secándose la cabeza. (Francamente no es extrañarse, es demasiado para un joven de 15 años ¿no creen?).

Fuera de eso, la vida en el numero 4 era de lo más normal. Sus tíos no lo fastidiaban ya que estaban pendientes de las clases de Dudders. Y éste se encontraba tan enfadado de su rutina de estudio, que a cada rato incomodaba a Harry, utilizándolo como su válvula de escape, le empujaba en la escalera, le echaba sal a su comida y bebida ò se la pasaba poniéndole variados apodos, mismos que Harry ignoraba olímpicamente. Ya que sabía, que esto le enfurecía más que cualquier otra cosa que le dijera.

Con respecto a las clases. Desde el segundo piso escuchaba lo difícil que era para los maestros hacerle entender hasta lo más simple. Y no solo por que fuera estupido…simplemente no prestaba atención. Harry agradecía al cielo, no tener mucho que ver con ese pedazo de animal, pero…

Desgraciadamente para Harry había algo en común entre Dudley y él... y es que ambos de 15 años ya empezaban a sentir atracción por el sexo y las chicas. Al menos en Dudley se notaba más, estaba como loco, leyendo y comprando revistas de conejitas xxx. Gastando la tarjeta de su celular nuevo en Hot Lines, encerrándose en su cuarto ò en el baño por largo rato. Lo peor era verlo arreglarse para su joven maestra de matemáticas llamada Wendy, de la que, los únicos números que se aprendía, eran los de su teléfono para acordar las clases y los que creía eran sus medidas.

Para Harry, la atracción por el sexo es la propia de un chico de su edad, pero, a diferencia de otros… las chicas ya no le eran tan atractivas como antes. Parecía extraño. El año pasado sentía algo por una niña del colegio, pero ahora… ya no… ni por Cho Chang ni por ninguna otra, últimamente le habían parecido más interesantes algunos actores de TV y cine que las actrices, igual era con los cantantes y los deportistas, todos eran los actores principales de sus fantasías.
En sus sueños, solo participaban hombres, ya sean solo sus siluetas ò completamente visibles…en distintos escenarios y en diferentes posturas… (No es que se supiera el kamasutra completo, pero poseía de su lado una sorprendente imaginación…además…hoy en día, algunos programas son demasiado explícitos en esas cuestiones).

Al principio no le habían parecido tan inquietantes esos nuevos sentimientos…a pesar de haber sido criado por muggles, no compartía la misma opinión de sus tíos sobre la homosexualidad... después de todo lo que ha vivido…lo que menos le preocupaba ahora eran esas nuevas emociones…pensaba para si mismo…
--- Hay asuntos más importantes en que especular que en mis gustos sexuales…---
Ése seria su argumento principal en caso de recibir algún reproche.
--- ¡Que tiene de malo!---
Repasaba.
---- Al cabo a nadie tiene que gustarle más que a mí.---
Con nadie tenía que quedar bien, claro que no quería ser rechazado por sus seres queridos, pero confiaba en que Sirius lo entendería y no lo juzgaría mal, Ron, Hermione, Hagrid y los Weasley lo comprenderían, y si no, no se iba a angustiar por eso, le dolería sí, pero igual sabía que lo superaría. Ni que sus preferencias sexuales lo convirtieran en un monstruo, hasta entonces lo veía todo de lo más normal…solo que, no contaba con lo que pasaría esa noche.

En dicha ocasión, toda la familia se dio un baño, dejando como siempre a Harry hasta el final con el agua fría. Esto no le molesto, prefería ser el ultimo, así podía tomarse su tiempo sin que le reclamaran el que se acabara el agua caliente. Todo comenzó normalmente, lavando y enjabonando todo su cuerpo, la figura de un bello joven de 15 años, blanco como la leche, su piel se veía más clara, gracias al intenso color negro de su cabello, enjuagaba su cabellera, tan obscura y brillante como la de la princesa a la que compararan con una siniestra ave, ya estaba algo largo, empezaba a rebasarle la nuca, pero como siempre le crecía al poco rato de haberlo cortado, prefirió dejarlo hacer su voluntad (así ha sido desde que tiene memoria).

A través del cancel que separa la tina del resto del juego de baño, se podía apreciar una silueta medianamente atlética. A pesar de su delgadez, en varias partes de su cuerpo, se distinguen algunos músculos bien marcados, Harry des-enjabonaba su espalda, misma que empezaba a ampliarse de acuerdo con el paso de su edad.

Para el final lavó su rostro y su entre pierna, los cuales dejaban en claro que ya no era un niño, si no todo un jovencito, en su rostro se empezaban a marcar las facciones de quien a futuro sería un hombre fuerte y atractivo, y con respecto a la otra parte, ésta también tenía mucho que agregar a la historia… comenzaba a realizar la limpieza de su miembro viril, cuando empezó a disfrutar los estímulos que él mismo se proporcionaba, comenzaba acariciando con calma la punta de su pene, para después seguir con el resto del tronco.
Los movimientos suaves y ágiles de sus manos provocaron en su miembro, sin notarlo, un muy notorio cambio, conduciéndolo con rapidez a un mundo exclusivo solo para él. Un lugar donde todo era posible y donde solo se seguían sus reglas. Al inicio no tenía bien en claro, quien era la persona que lo acompañaría en su fantasía esa noche, lo que si era seguro, era que se trataba de un hombre joven…prácticamente de su misma estatura, delgado y de deliciosa figura.

No era la primera vez que esta presencia lo acompañaba en sus juegos sexuales, en varios sueños y masturbaciones, esa imagen llegaba a ayudarlo, sus manos suaves y hábiles, sabían a donde ir y que hacer, recorrían con libertad toda su espalda deteniéndose por largo rato en sus nalgas…apretándolas y arañándolas cada vez que Harry le penetraba con fuerza.

Sus labios eran rosados…esta vez lograba verlos con claridad…eran dulces y seductores, podía sentir la intensidad con la que lo besaba, la forma en la que lo invitaba a morderlos, buscando extraer de ellos un poco de miel, era muy difícil ignorarlos, Harry no comprendía como esas dos bellas carnosidades podían ser tan amables y tan fuertes a la vez…cuando se posaban sobre su falo…chupaban con lujuria todo su contorno, mientras sus manos recorrían sus nalgas…su lengua iba a cada rincón…acariciando y humedeciendo con saliva todo lo que estuviera en su camino, Harry conseguía sentir como unos aterciopelados dedos envolvían sus testículos…apretándolos… con dulzura…con fuerza…como si así lograra este ser, extraer de ellos ese néctar blanco que tanto le gustaba, cuando éste brotaba en una violenta explosión, bañando… empapando las paredes de la boca de su amante, Harry escuchaba sus gemidos mezclados con los suyos, en medio de su orgasmo, veía como limpiaba su miembro con su lengua, algo pálida por estar recogiendo su leche mezclada con saliva.

Pero no identificaba la voz, admitía que eso era muy excitante, sentía como ese hombre lo acariciaba y abrazaba sin saber aun su identidad. Después de chuparle toda la verga, su "amiguito" subía usando la lengua como un marcador…recorriendo su cuello y pezones, mordisqueándolos con cuidado, buscando la satisfacción de su amo y señor. Harry se veía a si mismo, recostándose sobre esta sombra en una enorme y mullida cama salida de quien sabe donde, abriendo con ímpetu sus piernas y acomodando la punta de su pene entre la línea formada por los glúteos del chico…en busca de su pequeña abertura…iba tras la conquista…la invasión de ese diminuto y apretado espacio... cuando lo tuvo bien ubicado, empezó a introducir su órgano sin ningún cuidado…comenzó a penetrarlo con salvajismo…con lujuria…como sabía que a él le gustaba.

En cada penetración, en cada embestida, los testículos de Harry golpeaban con energía la parte baja de las nalgas de su concubino, ¡Era más que exquisito poder sentir un culo tan estrecho! Fantaseaba él chico, la calidez y suavidad de esa pequeña cavidad estaba enloqueciéndolo de dicha, después, no pudo contenerse más è inundo con su leche caliente el interior de su "muchachito". Entre gritos y jadeos de satisfacción, todos estallando en su cabeza, Harry sintió como un torrente de placer recorría todo su cuerpo, como si fuera una descarga eléctrica, una calida energía cubriendo cada parte de si, al final, al retirar su pene, pudo observar como brotaba del ano de su amante, ese líquido tibio y blanco mojando sus piernas…descendiendo por la abertura natural de su cuerpo…ensuciando las sabanas.

Procurando no gritar ni hacer mucho escándalo en el mundo real, Harry se mantenía en pie bajo la regadera sosteniéndose de la pared con su mano izquierda, mientras que la derecha seguía provocando que su miembro eyaculara. Cada disparo de semen, cada caricia que se daba, lo envolvía más y más en su ilusión. No quería abandonarlo, no podía separarse de tan suculenta presa…Podía escuchar como su amante buscaba retenerle también diciéndole:
--- ¡Te amo Harry! ¡No me dejes! ---
Y como él le contestaba.
--- ¡Te amo Draco! no te…---
--- ¡¡¡ ¿Draco?!!!----
Había estado flotando, ignorante del como lo hacia, disfrutando de las caricias proporcionadas por la brisa, para de pronto, tener conciencia de sus limitaciones y caer al vacío como si lo arrastrara una pesada bludger al fondo. Harry abrió los ojos tan aprisa que parecía en verdad estar cayendo a la nada. Quedo atónito al escuchar sus propias palabras, no creía lo que había ocurrido ¡¡Debía ser un sueño!! Pero no, en su mano aun había rastros de su savia disolviéndose en el agua. ¡¡No era verdad!! No podía creerlo, no podía ser cierto, ¿Draco? ¿Draco Malfoy? ¿Por qué Draco Malfoy? ¿Por que pronunció ese nombre?... de miles y miles de hombres en el mundo… ¿Por qué tenia que ser precisamente Draco Malfoy el que saliera a relucir como autor principal de sus más atrevidas y excitantes fantasías?

Cuando más sumergido estaba en sus pensamientos y recriminaciones, los fuertes golpeteos de tío Vernon en la puerta del baño lo trajo a la realidad de una forma abrupta.
--- ¡¡Vamos, ya sal de ahí!! ¿Acaso piensas que me regalan el agua? ¡¡Sal ahora!!---
--- ¡Ya voy!---

Aturdido y molesto por la interrupción, Harry vuelve a asearse lo más rápido que puede para no ser regañado una vez más, se mete en el pijama (cortesía de Dudley) y sin mirar a nadie a la cara, sale corriendo a encerrarse en su cuarto. Después de prepararse para dormir, ya acostado en su cama, continúa repasando lo que pasó bajo la regadera… ¿Qué fue lo que ocurrió?... ¿Qué diablos se le metió en la cabeza?... Tal vez fue un cable cruzado en su cerebro… ¿Por qué Malfoy? Con tantos chicos en Hogwarts…diversos rostros…varias formas y estaturas…y tenia que decir el nombre de su rival.

----¡¡¡Aahhrrgg!!!---

Lanzaba un grito ahogado por una almohada… bajo ésta, Harry permaneció recostado por largo rato, resignado a no hallarle una respuesta satisfactoria a su incógnita. Ya no tenía caso seguir pensando en ese asunto, decidido a no darle más importancia de la debida, se dispone a descansar, pues, a pesar de cómo se llevó a cabo la masturbación, del desenlace tan extraño que tuvo, quedó tan complacido y relajado que no tardó en dormir profundamente y por muy raro que parezca…sin pesadillas.

Los días pasaron…y los encuentros sexuales con Draco también…no podía seguir engañándose más, esta nueva forma de sentir llegaba llena de sorpresas…y…para ser sincero consigo mismo…debía admitir que en verdad… Draco Malfoy…era un chico muy hermoso. Ahora la silueta tenía rostro y color…ya podía ver sus ojos grises y seductores devorar su pene con la mirada, veía también, como sus dedos se perdían en los rubios y platinados cabellos del joven Slytherin, al retirárselos del rostro después del orgasmo. ¿Cómo podía negarlo después de ver esa hermosa sonrisa llena de satisfacción? Aunque solo fuera en sus fantasías, algo le decía que era verdad, no podía negarlo más…se estaba enamorando de Draco Malfoy.

Por otra parte, los profesores también iban y venían de la casa Dursley, muchos se daban por vencidos, por que Dudley no ponía de su parte…no prestaba atención, no presentaba trabajos completos y no avanzaba en las lecturas de los capítulos a revisar. Los tíos se daban el lujo de correrlos y buscar a otros de más experiencia, pero no con la joven Wendy, ya que sabían que la tierna tutora de matemáticas, era del agrado de su muchachito. Asì que, hacían lo posible para evitar que se fuera. Esa noche, Vernon y Petunia planearon dejarlos solos, saldrían a tomar un café bajo cualquier pretexto, abriéndole así las puertas al romance a su bello querubín, le dejarían dinero a Dudders para que pidiera una pizza, y sacarían a Harry de la casa para que no molestara a la dulce parejita.

Harry no hizo caso de irse, subiría a su habitación a encerrarse apenas se retiraran sus tíos, no tenía ganas de salir, en realidad no quería perderse el gran espectáculo, cuando Wendy mandara por un tubo a su primo, Harry quería asiento de primera fila para no perderse ningún detalle. Esa tarde, fue testigo de como se arreglaba y escogía la ropa con ayuda de su mamá, y como de su papá recibía consejos y escogía la música para "la cita".
Después de unas últimas recomendaciones, los padres del improvisado Romeo se fueron deseándole suerte (claro, según ellos no la necesitaba, pero en opinión de Harry y de todos nosotros, necesitaría más que un milagro) por fin los dejaron solos. Dudley cerró la puerta, al girarse, vio que Harry se encontraba de pie en la escalera y no perdió la oportunidad de molestarlo.
--- ¿Qué esperas para largarte? ò ¿Quieres permanecer aquí para aprender?---
Harry frunciendo el ceño en señal de duda preguntó.
--- ¿Aprender? ¿De ti? ¿Qué podría aprender de ti? ----
--- ¿No es obvio? De los dos seré el primero en tener una cita, y quisiste quedarte a ver, ya que será lo más cerca que estarás de un encuentro romántico.---

La cara de Harry cambió por un momento, dividido entre la sorpresa y las ganas de echarse a reír a carcajadas, pero ¡vaya con el bodoquito de mamá y papá!... ¡mira que eso es tener la autoestima en alto!, pensaba para sus adentros. Miró a su primo con una gran sonrisa y trató de seguir con la plática sin estallar en risotadas.
--- ¡Debes estar bromeando! Lo único que podría aprender de ti serían puras estupideces… ¿para que querría yo eso?---
Dudley dirigió a su primo una mirada asesina, antes de contestar con la misma intención.
--- Sabes bien a que me refiero…tù no tienes nada…ni padres que te ayuden y aconsejen para tener una cita, ni los recursos para conseguir una pareja… ¡Estás solo!…sin nada a tu favor.---

Después de hablar, de lanzar su estocada final. Una gran expresión llena de satisfacción y crueldad invadió el regordete rostro de Dudley al ver que logró molestarlo, de herirlo con la tan efectiva carta de los padres fallecidos, pero, el efecto fue fugaz… en el rostro de Harry no desapareció la calma como antes…parecía que el mejor truco de Dudley, no hacía ya tanto daño en el chico como antes.
---- En algo tienes razón Porky…---
Contestó Harry, dejando perplejo y con cara de tonto a Dudders, al tratar de entender a que se refería.
--- Mis padres no me habrían ayudado de la misma forma en la que lo hicieron los tuyos…¡¡por que no lo necesito para tener citas!!…(exclamó levantando el volumen de la voz, como tratando de llegar hasta el ultimo rincón del cerebro de su primo)…mis padres trajeron a este mundo a un hombre…no a un mocoso mimado como tú, al que hay que retenerle a las chicas con un aumento en su sueldo para que no se vayan…---

Donde antes había una sonrisa burlona y cínica, ahora solo existía una mueca llena de rabia que desfiguraba el regordete rostro de su primo, en sus ojos se vislumbraba una mezcla de odio y coraje hacia Harry. Con un acostumbrado y estridente grito, continuó con la pelea.
--- ¡¡Eres un imbecil!! Dirías lo que fuera solo para molestarme…no eres nada, ni siquiera un ser humano, mucho menos un hombre…¡¡Eres un anormal!! Y así jamás tendrás una cita…¡¡No tendrás nada!! ---

Harry tomó lo anterior de quien venía…de un perfecto tarado, criado por otros más retrasados que él. Así que, no se alteró. Y solo para fastidiarle más la velada, sonrió con total naturalidad y autosuficiencia, que parecía venirle original, tomó actitud de gran conocedor y hombre de mundo (básicamente imitando a Sirius) barrió a su primo con la mirada, tomó la postura de su padrino (algo majestuosa y soberbia a la vez…no era idéntica, pero le sirvió para apantallar al baboso de Dudley) y empezó a darle el tiro de gracia.
--- ¡¡Eres tan poca cosa!! ¿Qué te hace pensar que no he tenido ninguna cita? …para que lo sepas, el año pasado hubo un baile en mì colegio y muchas chicas me invitaron a ir con ellas.---

Dudley perdió toda expresión en su rostro, la postura tomada por Harry le tiraba todo argumento de defensa… ¿sería cierto?... parecía sincero… no podía creerlo.
--- ¡Eso no es verdad! ¡Estas mintiendo! Jamás has estado cerca de una chica, mucho menos te han invitado a salir.----
--- ¡¡Claro que sí!! Incluso algunas se iban llorando cuando tuve que rechazar su invitación.---
--- ¡¡Eres un mentiroso!!---

Harry no siguió con la charla, solo le lanzó una mirada despectiva y subió algunos escalones rumbo a su habitación, iba muerto de risa. Dudley tenía deseos de abalanzarse sobre él, quería romperle toda la cara y hacerle confesar la veracidad de su historia… y lo habría hecho de no ser por dos cosas: número 1… La varita… que siempre llevaba consigo y bien ò mal, sabia que con eso no debía meterse. Y número 2… Wendy acababa de llegar, la silueta de la joven estaba de pie frente a la puerta lista para apretar el timbre.

Dudley salió corriendo a abrir a su preciosa invitada sin poder siquiera desquitarse, eso ya lo harían sus padres por él cuando lleguen (rumiaba). Antes de irse a su cuarto, Harry le lanzó una mirada de asco, pero, al subir el tercer peldaño de la escalera. Alcanzó a ver de reojo que algo se movía entre los arbustos del patio trasero, extrañado por esto, decidió regresar sobre sus pasos è ir a investigar, cuando fue interceptado por su primo y Wendy.
--- ¡Pasa! Ponte cómoda.---
--- Gracias.---

El pobre remedo de galán y la joven invitada, entraban en dirección a la sala cuando las miradas de los tres personajes se encontraron en el mismo punto.
--- ¡Buenas tardes Harry!---
Saludo amable y coquetamente la joven al chico de verdes ojos, gentileza que no paso inadvertida por el insignificante Otelo.
--- ¡Buenas tardes Wendy! ¿Cómo has estado?---
La gota que desbordara el vaso…Harry sonreía a la visita divertido por la rabieta interna que sufría Dudley, era más que suficiente este ejemplo (tan oportuno), para demostrarle al escéptico de su primo que no había mentido con respecto a lo anterior. De reojo, advertía el tono subido de la cara del improvisado pretendiente, señal de que no tardaría en arder Troya.
--- ¡¡Ya te ibas ¿verdad?!!---
--- ¡¡Aahh!! ¿No tomaras la merienda con nosotros, otra vez?---

Siempre que venía Wendy a dar la clase, se daba un bien servido refrigerio, con el fin de que Romeo tuviera tiempo para cortejar a su Julieta…y claro, Harry no estaba invitado a participar de el.
--- Me encantaría, pero tengo mucho trabajo que terminar antes de volver a la escuela.---

A Harry le habría gustado sentarse con ellos a comer, solo para seguir molestando a Dudders, pero eso le traería serios problemas con sus tíos, de por si, seguro ya los tendría solo por cruzar palabras con ella.
Además, tenía curiosidad por la supuesta presencia en el jardín, pues estaba seguro de haber visto algo…posiblemente se tratara de Dobby ò de Errol, la lechuza de los Weasley que seguro no llegó a la ventana.
--- ¿En serio? Y ¿A qué escuela vas?---

Dudley sintió una fría corriente recorrer toda su espalda, cuando Wendy hubo formulado su pregunta…solo esperaba que el sonso de su pariente continuara con la rutina creada por su padre, en caso de que alguna visita indagara en lo anterior.
--- Acabo de entrar a quinto año… en… San Bruto…---
El tono usado en la mención del grado escolar no le hizo gracia a Dudley, que entendió la indirecta frunciendo el seño con ira.

Seguro todos recordarán que San Bruto es un centro de seguridad para jóvenes delincuentes incurables…cualquiera diría que decir todo esto afectaría menos a un conocido que decirle simplemente que el niño va a un colegio de magia y hechicería. Al decir la segunda lo único que conseguirías es hacer un buen chiste, pero con el primero…nada más imagínense lo que pensarían ustedes…pero curiosamente, a la joven asesora, esto le pareció atractivo, ya que dio pie a más preguntas.
--- ¿En verdad vas a ese lugar? Dicen que son unos salvajes con los chicos que ahí estudian…debes pasarla muy mal…---

El tono de la chica en las ultimas palabras, insinuaban querer consolar al muchacho en su pena, cosa que ambos primos notaron. Harry sonrió agradecido a la noble samaritana y buscó acabar con la plática lo más pronto posible.
--- No mucho…ya no te afecta cuando te acostumbras…---
--- Debes ser muy fuerte para que no le prestes importancia…y… ¿Tienes novia?---
Era más que obvio que a la vecina le gustaban los chicos peligrosos, miraba al joven león con lascivo interés…Harry iba a contestar, cuando Dudley interrumpió.
--- Wendy debemos empezar con la clase, ya vamos retrasados…---
--- ¡Oh sí! En otra ocasión hablaremos con más libertad… ¡hasta luego!---

Lo ultimo dejaba en claro que quería decir en realidad…"cuando no estemos acompañados"…ò…"cuando me deshaga de Dudley". Lanzándole una última mirada, la supuesta parejita se dirigió a la sala, Wendy con un mensaje de franco interés, Dudders en cambio de total desprecio. Ya desembarazado de los "tortolos", se dirigió a la planta alta. Harry se pasó la tarde de ventana en ventana, buscando al intruso del patio sin conseguir nada…parecía haber sido una falsa alarma, pero aun así continuó su búsqueda.

Desde la ventana de su cuarto pudo ver cuando llegó el repartidor de pizza, no se había percatado del paso del tiempo gracias a su búsqueda, ignorándolo, de su habitación paso a la de los tíos, era bien arreglada y con fotos familiares (claro, todas sin Harry)…igual, no consiguió ver algo interesante.
Luego fue a la pieza de Dudley, lleno de aparatos eléctricos de última tecnología, la mayoría muy maltratados, también había basura, comida chatarra y revistas obscenas abiertas de par en par en el piso todas hechas bolas, al parecer su primo trató de ocultarlas de su madre cuando ésta entró a recordarle la visita de algún profesor.
Harry no tuvo que tomar el ejemplar para poder ver una mujer despojada de sus prendas, en páginas centrales, se encontraba una joven posando de manera seductora, y sin necesidad de buscar. Obviamente la foto llamó su atención, era la primera vez que veía como eran las mujeres desnudas, con curiosidad, tomó la revista, la chica de la fotografía estaba con las piernas abiertas exhibiendo su sexo.
--- ¡De modo que…así son por ahí! ¿Eh? ¡Vaya!---
Pensaba mientras ojeaba el magazín, la verdad no parecía emocionarlo en lo absoluto, no lo excitaba como debería hacerlo…por el contrario, ponía en tela de juicio el valor de ese órgano sexual.
--- ¿De verdad esto puede ser atractivo? Se ve grotesco… ¿En serio esto le gusta a Porky?---

Pasados unos minutos y después de meditarlo por medio segundo, miró con repugnancia la revista y la arrojó alejándose de ella como si ésta tuviera veneno.
--- ¡¡¡Guacala!!!---
No había reparado que ¡Con esto se masturbaba Dudley!
--- ¡¡Que asco!!---
Sin pensarlo más, salió corriendo hacia el baño a lavarse y desinfectarse las manos y hasta los brazos, como si la suciedad escalara por su piel. Se sentía apunto de vomitar con solo imaginar que las paginas contuvieran "algo" de la esencia de Dudley, al salir al pasillo, alcanzó a oír parte de la cita de su primo y no parecía irle nada bien.

Se escuchaba la voz de Wendy reprochando la actitud de Dudley para con ella.
--- ¡Francamente no sé en lo que estas pensando, pero yo vine aquí a trabajar!---
--- ¡Solo digo que dejemos todo para otro día, comamos algo, divirtámonos…tu sabes…!---
--- ¡No estas en posición de dejar todo para otro día…y eso de divertirnos no me parece posible!---
--- ¡No veo por que no…yo puedo enseñarte algo más interesante que las matemáticas!---
--- ¡Eres un imbecil! ¡No voy a tolerarte ni un segundo más! Me voy… y dile a tus padres que busquen a otra, por que ya no te soporto.---
En seguida se escuchó que la chica tomaba sus cosas y se levantaba para marcharse.
--- ¡Oye! No puedes irte, mis padres ya te pagaron este día.---
--- Si es por dinero…aquí esta…y no me vuelvan a llamar, por que ni loca volvería a ayudarte.---
--- ¡Ah no! Ya te lo pagaron y ahora lo trabajas.---
Se escucharon varios murmullos y luego un bofetón, Harry se acercó a la escalera y comenzó a bajar lentamente para ver que todo estuviera bien.
--- ¡¡ ¿Cómo te atreves?!! ¡Yo soy una tutora! ¡¡No una prostituta!!---
--- ¡¡Tú serás lo que yo quiera que seas!!---

Lo que se percibió después pasó en cosa de segundos, se escucharon gritos ahogados por una grotesca mano, un golpe, gemidos y forcejeos llenos de angustia y desesperación. Harry no perdió el tiempo y corrió a la sala donde encontró a su primo sobre Wendy en el sillón, la chica estaba golpeada y con la blusa echa jirones, se podía apreciar entre las tiras de la prenda, parte se su sostén blanco, la respiración agitada, su rostro bañado en lagrimas y la piel de su pecho lucìa uno que otro arañón por la acción de arrancar la ropa. Wendy intentaba en vano cubrirse, escapar, pero Dudley se lo impedía. Sin pensarlo ni un segundo, Harry se abalanzó sobre Dudley, estaba furioso, sabía que…siempre pensó que sería capaz de cualquier cosa, pero… ¡¿Atacar a una mujer?!... ¡¿Sexo…?!... ¿Así?... Tomándolo del cabello, lo jaló hacia atrás con todas sus fuerzas, obligándolo a levantarse y permitiendo que la joven se escapara. La chica se encontraba aterrada, pero aun así salio rápidamente de debajo de la bestia. Miraba a Harry llena de miedo y agradecimiento a la vez, desde una distancia prudente.

Wendy no podía irse de ahí tan fácilmente…sus piernas no respondían, su cabeza estaba en blanco, quería salir corriendo y no parar hasta encontrarse en su casa, pero ¿Y Harry? Éste aun forcejeaba con su robusto primo tratando de dominarlo, de mantenerlo bajo control. Cuando vio que la chica se encontraba parada sin moverse, Harry le grito…
--- ¡¡¡Vete!! ¡¡Diles a tus papas!!---
Wendy apenas avanzó unos pasos sin poder quitarles la vista de encima, Dudley comenzaba a levantarse y trató de golpear a Harry que logró esquivarlo de milagro.
--- ¡¡¡Vete!!!---
La joven por fin reaccionó y salio corriendo a toda velocidad con dirección a su casa. Dejando a Harry solo con el animal de Dursley. Éste al ver que la chica escapó, trató de seguirla, quería evitar que hablara a como diera lugar, ò lo metería en problemas, pero Harry se abrazó de sus piernas derribándolo una vez más.
--- ¡¡Eres un imbecil!! ¿Ves lo que haz hecho?... ¡¡Esa perra me denunciara!! ---

Al ver que la muchacha se encontraba fuera de peligro, Harry logra levantarse, ahora tenía que salir del área de ataque, no podía creer lo que estaba pasando…creía conocer a Dudley…pero…
--- ¡¿Qué haz dicho?! ¡Eres un desgraciado! ¿Cómo pudiste atacarla?---

Harry ahora buscaba escapar, desgraciadamente, aun usa las camisas de Dudley, éste tomó un extremo de la playera y lo jaló hacia él, al sentir el jalón, Harry pierde sus gafas, sin importarle, igual se gira y trata de patearlo en la cara, pero su primo lo desvía y logra colocarse encima de él, inutilizándole las piernas, cegado por la ira comienza a estrangularlo.
--- ¡¡¡Ya me tienes harto!!! ¡¡¡Estoy cansado de ti!!! ¡¡¡Por tu culpa esa puta va a meterme en problemas!!! ¡¡¡Me meterán a la cárcel!!!---

Dudley seguía apretando con fuerza el cuello de su primo, buscando ciegamente acabar con él. Harry comenzaba a asfixiarse, por más que le daba golpes en sus brazos y cara, no podía librarse de su ataque. Gracias a que Dursley estaba sentado sobre sus piernas, no alcanzaba a sacar su varita del pantalón, el pequeño Gryffindor trataba de abrirle las manos sin éxito alguno, empezaba a perder la fuerza por la falta de aire, su primo estaba como loco, habría logrado asesinarlo de no ser por… unos gruñidos…

Unos fuertes y aterradores bufidos, salidos de quien sabe donde, llegaban a oídos de ambos jóvenes. Dudley dejó de apretar el cuello de su primo, para tratar de averiguar la procedencia de tales sonidos, momento aprovechado por Harry para tomar un poco de oxigeno… cuando…

Una enorme sombra saltó sobre Dursley, arrancando con violencia el enorme bulto de encima del muchacho. Dejando libre a la tierna presa de la descomunal bestia. Cuando Harry pudo recuperar el aliento y reaccionar a lo acontecido a su alrededor, escuchó como claramente su primo luchaba con una terrible criatura, al lograr colocar sus gafas en su lugar y ya con su vista un poco más clara, logró ver mejor como un enorme perro negro atacaba a Dudley y como éste a su vez, trataba de huir de él.

La enorme fiera le había mordido los brazos y arañado el rostro y el torso, Dudley estaba asustado y con la camisa rota. Sin saber como, logró librarse de su canino agresor y arrastrarse hasta el rincón de la sala, donde se encontraba la falsa chimenea, tomó el atizador para defenderse, a penas se giró para encestarle el primer golpe, se paralizó, debido a una espeluznante visión.

La negra criatura que ante él se encontraba comenzaba… ¡¡a ponerse en pie!!… ¡¡tomando forma humana!! Dudley era testigo mudo de cómo sus patas, ante sus ojos se transformaban en manos…de como su rostro perdía pelo y tomaba facciones humanas… el enorme perro que al principio peleaba contra él…ahora se había convertido en un hombre alto, de cabello largo y bien arreglado, fuerte, vestido de camisa, pantalón, botas y gabardina negra…sus ojos tan negros como su ropa, despedían una intensa energía, tal vez con Harry podrían ser suaves y dulces, pero con los enemigos de su ahijado…esos bellos ojos obscuros irradiaban odio.

Dudley estaba aterrado, bañado en sudor y en lagrimas, su palidez no tenia nada que ver con ser blanco ò ingles (ya saben, dicen que los ingleses tienen la piel tan blanca como la leche) un frío mortal reinaba en todo su cuerpo, temblaba como hoja al viento y parecía que algo, nada que ver con el agua ò el llanto, había mojado sus pantalones.
--- ¡¡Un…un hombre… lobo!! ¡¡¡¡UN HOMBRE LOBO!!!! ---

El hombre que antes había sido un animal, estaba furioso, miraba al cerdo de Dursley con repulsión y aborrecimiento, deseaba matarlo ahí mismo…arrancarle cada parte de su cuerpo con sus enormes fauces…hacerle pagar cada segundo que estuvo lastimando a su hijo.
--- ¡¡¡Maldito bastardo!!!---
Su voz sonaba atronadora è invadía toda la casa, era tan fuerte è imponente como el ladrido del perro en el que se había presentado. Dudley guardó silencio a su lloriqueo por temor a un nuevo ataque.
--- ¡¡¡Te atreviste a lastimar a mi ahijado!!! ¡¡¡Te haré pagar por ello!!! ¡¡¡Te mataré!!!---

¿Su ahijado? ¿Ahijado? Dudley estaba mudo, empezaba a entender ante quien se encontraba… ya no solo temblaba de miedo, lloraba y gemía de terror…¡¡Era él!! …¡¡En realidad tenía un padrino!! ¡¡Harry no estaba mintiendo!! Dursley no perdía de vista al hombre que apareció ante él. Con el poco aliento que le quedaba, y la voz quebrada, comenzó a suplicar por su vida.
--- ¡¡Po…por favor…no… no me mate…señor…!! ¡¡No… no me mate…se lo…suplico!!---

Lloraba y lloraba como un pequeño lechón al que llevaban directo al matadero, toda la escena solo le produjo asco a Sirius, en su mirada aun se reflejaba el desprecio y el deseo de acabar con él. Con terror Dudley vio que su verdugo saco de sus ropas una varita de madera y que con paso pausado comenzaba a acercarse a donde se encontraba. El diminuto puerquito ya se imaginaba lo que ese "objeto" era en realidad, gimoteando con más fuerza, ya se creía perdido, ya se veía a si mismo convertido en polvo…cuando Harry lo llamó.
--- ¡¡No espera!!---

El hombre alto y de movimientos elegantes, se detuvo al sonido de la voz del pequeño mago, como si éste tuviera algún poder sobre él. Harry logró ponerse de pie a la vez que se sobaba el cuello, su padrino dejó su presa no sin antes lanzarle una mirada de advertencia, para ir a atenderlo, revisar que su muchacho estuviera bien. Y por el bien de Dudley…más le valía que así fuera. Éste habría aprovechado el momento para huir de no ser por el miedo y por que sus piernas no le respondían.

Dejando de lado al cerdo aquel. Sirius corrió al lado de su niño para averiguar su estado, empezó a revisarle el color, el cuello y que no tuviera problemas al respirar.
--- ¡¡Harry!! ¿Estás bien?---
--- ¡Sí…eso creo!---
Furioso, Sirius volvió a dirigirse a Dudley, que no paraba de temblar en el rincón de la sala.
--- ¡¡Ese desgraciado pagara por lo que te ha…!!---
--- ¡¡No tranquilízate!!---
Harry lo tomó del brazo para evitar que cometiera una locura.
--- Estoy bien, pero tú… ¿Qué haces aquí?---
--- ¿Qué más? Vine a verte…estaba aburrido en casa, y como hoy iban a venir por ti decidí adelantarme y avisarte.---
Era el mismo de siempre…atrabancado è impetuoso. Harry escuchaba boquiabierto la explicación de su padrino sin dar crédito a sus palabras.
--- ¡¡Pero Sirius!! El ministerio aun te busca…no puedes salir así como así… ¿Qué pasaría si te atrapan?---
--- ¡¡Que saldría en primera plana!! …¡¡ja, ja, ja!!---
Sirius vio que esto no le hizo gracia al chico y con expresión seria le reclamó.
--- ¡¡Ay no!! Tú también vas a empezar.---
--- ¿A que te refieres?---

Para empezar su historia, tomó asiento en la sala y con curiosidad revisó la caja de pizza en busca de algo sabroso para degustar.
--- Pues ¿Qué más puede ser? …Remus, Tonks y Ojoloco me tienen prohibido siquiera asomarme a la puerta, ¡Estoy cansado de estar encerrado! Ya soporte 12 años en Azkaban y ahora quieren dejarme en casa…oye… ¿Qué es esto?---

Harry escuchaba sin poder evitar dibujar una enorme sonrisa en su rostro, contrario a Dudley que oía aterrado cada palabra de la conversación. Harry estaba muy emocionado…por fin llegó el día para partir de su prisión y lo mejor era que sería de la mano de su padrino…sin poder contenerse, saltó a los brazos de éste.
--- ¡¡Sirius!! Me da mucho gusto verte.---
Recibiéndolo con entusiasmo, Sirius tomó a su muchacho y se aferró a él. Ambos estaban felices de volver a verse en circunstancias…digamos… más "tranquilas".
--- ¡A mi también me da gusto verte Harry! …Y dime… ¿Cómo haz estado? A parte claro de todo esto y… (Reparando por fin en las ropas de su muchacho) ¿Qué diablos llevas puesto? Esa ropa apenas le vendría bien a esta casa, ¡Son enormes!---
--- Bueno…en realidad es por que a ésa casa (Mirando de reojo a su primo) ya no le quedaba ò no le gustaba, que me lo dieron a mi.---
Sin notarlo sus mejillas se sonrojaron al tener que decirle a su padrino el origen de su guardarropa, ya que él venia muy bien vestido. Sirius quedó impactado con la respuesta del chico.
--- ¡¡ ¿Qué?!! ¡¡ ¿Acaso estos sujetos te tienen viviendo de limosnas?!!---
---¡¡…Puuesss…!!---
Los ojos de Harry se dirigieron hacia Dudley que le rogaba guardara silencio, pero no fue necesario, Sirius también se giró a verle. Éste de inmediato intentó librarse del castigo.
--- ¡¡¡…No…no señor…yo no tengo la culpa…fueron mis padres…ellos fueron…si quiere cómaselos a ellos... pero a mi no me haga daño!!!---
Los dos, padrino y ahijado, lo miraban con desprecio y pena. Sirius hizo una mueca de asco con solo imaginarse dicha escena.
--- ¿Cómo te atreves? Yo no como porquerías.---

Harry sonrió por la respuesta de su tutor, luego, para después preguntar por algo que éste dijo antes.
--- Entonces… ¿Es cierto que vendrán por mí?---
Sirius inspeccionaba curioso el platillo muggle ante él, decidiendo que parte comería primero de la pizza combinada entre salami, carne, champiñones y hawaiana.
--- ¡Claro! Vendrá toda una comitiva.---
Después de decidir, buscó unos cubiertos y al no encontrarlos, chasqueo sus dedos llamando la atención de…
--- ¡Eh gordo! Trae unos cubiertos ¡Ahora!---
--- ¡¡Sí...sí señor!!---
--- Y ponte algo limpio…¡¡Das asco!!---
--- ¡¡Sí…sí señor…lo que usted diga!!---
Ni el miedo ni la sorpresa, impidieron a Dudley cumplir las ordenes del impactante hechicero, ya que, de no hacerlo podría ser terrible, y bien valdría la pena tragarse su orgullo, para no ser lastimado.

En cambio Harry, no podía creer lo que veía, jamás su primo fue tan obediente en su vida, solo ahora que creía que su supervivencia corría peligro. Con cuidado, el muchacho se acerca al oído de su padrino…y...
--- Oye... Sirius…la pizza no se come con cubiertos…---
--- Y ¿Por qué no? No voy a ensuciar mi ropa nueva.---
Cubierto en mano y bajo la mirada divertida de su niño, Sirius degusta elegantemente su porción dándole el visto bueno.
--- Como te iba diciendo… (Retomando el tema) vendrán para escoltarte: Lupin, Ojoloco, Tonks, Kingsley, Elphias, Dedalus, Emmeline, Sturgis y Hestia... ---
--- ¡¡Y tú!!---
--- ¡¡Mmm!!---
Parecía que Harry se había equivocado en su deducción. Por la cara que puso su padrino. Estaba de más preguntar.
--- ¡Eehh! …bueno… yo…se supone que debería estar en casa esperándote…---
--- ¡¡¡Así es!!!---

Ambos se llevaron el susto de sus vidas, al oír esa voz tan familiar. Sirius casi se ahoga con la pizza, al saberse atrapado, al voltear a ver al dueño de esa voz, Harry prácticamente sabía con quien que se encontraría.

Su profesor de defensa contra las artes obscuras del tercer año de colegio, R. J. Lupin. Se encontraba detrás del sillón principal a espaldas de uno y otro, se veía muy molesto. A diferencia de su padrino, que trataba de evitar la mirada del tercero, Harry estaba feliz de volverlo a ver, aun estaba algo delgado, y su bello rostro, estaba un tanto demacrado a causa de su mal, pero nada de eso mermaba su atractiva persona, y a diferencia de la ultima vez, vestía mucho mejor, una túnica de color café oscuro y botas que le hacían juego.
Dejaba en claro la influencia de Sirius Black en su vestir. Ya que ambos estaban a la última moda. Cruzado de brazos y con mirada fulminante, Remus exige una explicación a su compañero de escuela ahí presente.
--- ¡¡ ¿Se puede saber que diablos haces aquí?!!---
.--- ¡¡Ah!! …¡Hola Remus! …(Sonrisa encantadora)... ¿Ya llegaron? …¡¡Eh!! …¿No quieres de comer?---

Remus tenía ganas de gritarle. Decirle hasta de lo que se iba a morir, pero se contuvo por respeto al chico…ya lo tratarían en casa…lo que pensó Remus se reflejaba en su rostro tan claramente que cualquiera que se tomara la molestia, podría haberlo leído, lo que le dio a Harry la impresión, de que algo más que solo compañerismo había entre ellos.

Los ojos que fulminaban a Sirius, le recordaron a Harry al hombre lobo ya transformado, deseoso de asesinar a alguien y por lo visto encontró a quien.
--- ¡Se supone que estas ocultándote del ministerio! ¿De que nos sirve tantas precauciones si tú te sales tan fácilmente? ¿Acaso buscas que te atrapen? ò ¿Prefieres que te ate con una correa?---

Haciendo gala de sus encantos. Mismos que en muchas ocasiones le sacaran de varios problemas, (la mayoría por lo regular con el mismo Remus) Sirius trató de justificarse y de buscar absolver sus pecados.
--- ¡OH, vamos Remus! La única diferencia entre Azkaban y la casa es el lugar. Por que igual estoy encerrado… (Esto dicho con voz de puchero) además, si no hubiera llegado primero, ése cerdo habría lesionado a Harry (Esto ultimo ya con voz más severa).---
Remus iba a reclamarle, cuando se detuvo y miró a Dudley, quien de inmediato se puso a temblar.
--- ¿Cómo dices? ¿Lesionado?---

Todo había terminado, Dudley no podía responder, Remus dio un paso hacia él en busca de respuestas, si no pudo con uno, menos podría con dos, pensaba el muchacho al borde de un colapso nervioso, cuando escucharon ruidos que provenían de la puerta trasera. Lo siguiente casi infarta al enorme cerdito. Muerto de miedo vio entrar a más "verdugos", todos vistiendo túnicas, pues afuera ya era de noche, y no tendrían problemas de que alguien los viera. Los antes mencionados por Sirius llegaban uno detrás del otro. La escolta designada por Albus Dumbledore para protección de Harry se encontraba ahora ante él, listos a cumplir su misión.

Muchos de los nuevos personajes le eran completamente desconocidos. Una joven de coloridos cabellos apenas llegó a la sala, corrió animosa a la caja de pizza a tomar una gran rebanada.
--- ¡¡Mmm huele rico!! ¿Qué comen, me dan?---
Y sin esperar respuestas se sirve. Ojoloco miraba con desaprobación el comportamiento de la chica, y como era su costumbre le llama la atención.
--- ¿Acaso no tienes modales? Primero saluda.---
--- ¡Oh, es cierto! ¡Hola Harry! …Por qué tu eres Harry Potter ¿Verdad? ---
Ojoloco la veía con exasperación, no creyó que existiera alguien tan desesperante…además de Sirius claro.
--- ¡Por algo vienen del mismo árbol!---

Harry los veía contento de saber que se iría con ellos, pero por más que buscaba, no entendía a que se referían con eso del "mismo árbol". Viendo la expresión de duda en el chico Y dado que no se conocían, Sirius se dispuso a aclararle sus dudas, y a la vez aprovecho para presentarlos.
--- Harry, ella es mi prima… Nymphadora Tonks.---
--- ¡Llámame Tonks cariño!---
Brindándole un coqueto guiño de ojo.

Por el simple hecho de ser familia de Sirius y por la imagen tan rebelde y divertida de la chica, Harry simpatizó de inmediato con ella, acompañado por Tonks, fue en busca de su baúl y la jaula de Hedwig, mientras su padrino contentaba a Remus con su singular encanto. Harry pensó que francamente le costaría mucho trabajo, pero cuando regreso con todas sus cosas, ya estaban riendo los dos como si no hubiera pasado nada malo…y más sorprendente aun, fue ver a Dudley sirviendo bebidas a los recién llegados con expresión de pánico y cuidando cada movimiento que los extraños realizaran. Sumiso, obediente y amable al chasquido de los dedos de su padrino, Dudley cumplía cada orden al pie de la letra.
--- ¡Oye tú gordo! ¡Danos de beber!---
--- ¡Sí señor!---
--- ¡Atiende a mis amigos! ¡Sus copas están vacías!---
--- ¡Sí señor!---
--- Sirius, no lo trates así.---
Sirius sonrió con ternura ante la amabilidad de Remus.
--- ¡Pero si estoy siendo amable con él…si supieras lo que en verdad quiero hacerle!---
Ante tal amenaza y mirada fulminante hacia Dursley, Remus mejor guardó silencio y Dudley siguió obedeciendo.

Por fin llegó la hora de irse, después de encantar el baúl y la jaula, todos los magos rodearon a Harry, listos a prepararlo para el largo viaje que realizarían. Éste se despidió de su primo con una traviesa risita y tras desaparecer en un hechizo junto al grupo todos se marcharon… todos menos Sirius, que permaneció un poco más de tiempo para darle las últimas indicaciones al primo de Harry.
--- Bueno gordo…esto es lo que harás ¡¡¡Y pobre de ti si no lo cumples!!!---
--- ¡¡Sí…sí señor!!---
--- Aquí no viste a nadie…es igual a la mentira que tan bien ensayada tienen, no existe la magia y no te encontraste con ningún hechicero… ¿Verdad?---
--- ¡¡Sí…sí señor!!---
Al terminar de decir esto ultimo, a lo lejos se escuchaba el sonar de una sirena policíaca. Sirius ni se inmutó ante tal sonido, pero Dudley sí… y no precisamente por que vinieran a rescatarlo.

Ya cerca de la puerta del patio trasero, Sirius se giró para dar la última advertencia.
--- Si te atreves a meter en problemas a mi ahijado. Te juro que te buscaré y haré de ti una bonita mochila de piel ¿entendiste?---
--- ¡Sí señor!---
--- Estaré vigilándote… (Luego hizo un sutil movimiento de varita, solo para que la pudiera ver) te veré donde sea y a cualquier hora.---
Y ante la mirada del aterrado rollicito, volvió a tomar su disfraz de perro, para perderse en la oscuridad de la noche.

Desgraciadamente la partida de la enorme bestia no brindó paz a la atormentada alma del joven, ni siquiera se había recuperado del todo, cuando a su casa entraron 4 hombres adultos. Éstos no venían de túnicas, vestían de traje y uniforme policíacos. Uno de los que usaba traje se lanzó contra Dudley con intenciones de matarlo.
--- ¡¡¡Maldito animal!!! ¡¡¡ ¿Cómo pudiste?!!! ¡¡¡ ¿Como pudiste atacar a mi hija?!!!---
Un policía detuvo al padre de Wendy para evitar que atacara al chico.
El detective llegó ante el confundido muchacho y empezó a leerle sus derechos.
--- Dudley Dursley. Estas detenido por intento de violación. Tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas será usado en tú contra, tienes derecho a una llamada…----
--- ¿Que? ¡Yo no hice nada! ¡¡Suéltenme!! ¡¡No tienen pruebas!!---
--- ¡Claro! Y todos esos arañones seguro te los hiciste estudiando ¿No?---
--- ¿Arañones? ¿Cuáles araño…?---

Con toda la impresión del ataque del perro y la llegada de los demás hechiceros, Dudley había ignorado el daño que la criatura le había causado. Al verse tan lastimado y después de unir cabos…su mirada y su rostro se desfiguro en un grito de terror.
--- ¡¡¡Aaarrggg!!! ¡¡¡He sido mordido por un hombre lobo!!! ¡¡¡He sido atacado por un hombre lobo!!!---
--- ¡¡Sí como no!!---
--- ¡¡Llévenselo!!---

Dudley salió de su casa esposado y escoltado por policías, gritando como loco que había sido atacado por una bestia infernal y que no quería transformarse en una. Sus padres recién llegaban a la cuadra cuando alcanzaron a ver tal alboroto y a los vecinos observando semejante espectáculo…la mayor pesadilla de tía Petunia era hecha realidad ante sus ojos.
Cuando Vernon se estacionó frente a su casa, vieron que subían a su hijo a la patrulla, lleno de rasguños y pegando alaridos como un demente, se lo llevaban como a un criminal peligroso. Los padres del joven salieron y abordaron al detective exigiendo explicaciones, cuando el padre de Wendy los embistió con deseos de aniquilarlos también.

Todo el lugar quedo hecho un infierno, lleno de gente curiosa por saber lo ocurrido, autos que pasaban por allí se quedaron a enterarse de todo, discusiones y golpes de padres peleando a puños, Petunia llorando ante la vergüenza y la incertidumbre del futuro de su hijo, alegando que de seguro era un error…que no podía ser real. Todo esto tenía por testigo mudo a un enorme perro negro que los observaba de lejos, para después tomar camino contrario con rumbo a casa, con su familia que lo espera con los brazos abiertos y uno que otro regaño, una cosa es segura…Dudley Dursley no volvería a ver a los perros negros como antes, y mucho menos a la luna llena.

Fin del capitulo: 5.

¡¡Por fin lo terminé!! Realmente esperó que les guste y para todos aquellos que buscaban piel, disfruten del capitulo. Prometo que a partir de aquí habrá un menú más extenso de carnes frescas. Y por fa, háganme saber lo que les ha parecido hasta ahora la historia. Como ya saben, este fanfic se lo dedico a mi querida hermanita Luna Addams alias Stella Magdala Umbrae ò a Stella Magdala Umbrae alias Luna Addams. Que no deja de brindarme su apoyo, ya ven la gran ventaja que tiene la red de ser quien tú quieras y llamarte como se te de la regalada gana.

Si desean escribirme algún comentario mi correo

Gracias…y…

¡¡Que los ilumine la eterna luz!!