Capitulo: 6. Vacaciones en la mansión Black.

No había lugar y momento más maravilloso en el mundo, que el que estaba viviendo Harry en ese instante. La noche era fresca y extraordinaria para volar, ¡Era un sueño hecho realidad! Salir de la casa de los Dursley, usar su escoba para transportarse y pasar el resto de sus vacaciones en la casa de la persona más extraordinaria en el mundo…el gran Sirius Black.

Cuando lo preparaban para el viaje, le mostraron un pequeño papel en donde estaba escrita una dirección, todo tenía que ser en secreto, debido a un hechizo de protección, realizado en ese lugar, ya que ahí se llevarían acabo muchas cosas importantes…la mayoría relacionadas con la llegada de Lord Voldemort.
Después de lo ocurrido al final del cuarto grado y de la llegada de Harry a casa de sus tíos. Nada más sabía del mundo mágico…siempre que recibía el profeta, buscaba nervioso en la primera plana donde se imaginaba, debía estar alguna noticia sobre el tema, pero, no había ni el más mínimo reporte sobre ataques, asesinatos, ò cualquier otra agresión relacionada con la llegada del que no debe nombrarse.

Pero, ahora sería diferente, llegaría a una casa donde sí se hablaría del tema…no habría secretos, bueno al menos eso esperaba. Harry llevaba ya varios minutos de vuelo en compañía de tan impresionante y variado grupo. Cuando se dirigieron al número 12 de Grimmauld Place. A la casa de su padrino, la noble y ancestral mansión Black… ¡una mansión!…pasaría el resto de sus vacaciones en una verdadera mansión…tenía mucha curiosidad por conocerla… ¿Sería muy grande? …¿Lujosa? …Después de realizar un suave aterrizaje en un amplio jardín, todos los presentes entraron a una casa, que al principio se presentaba invisible, para después revelar una extraordinaria y antigua construcción, en silencio, cada miembro del grupo entró escoltando al joven mago.

La primera impresión jamás se olvida, ¡Cuanta verdad hay en estas palabras! La casa no era tan alegre como su dueño, de hecho… era escalofriante. El recibidor no tenía mucha luz, por lo que daba la impresión de estar pintada de negro ò de algún otro color oscuro…Las paredes estaban llenas de cuadros antiguos y de adornos con animales bastante siniestros. La escalinata era amplia, con una alfombra muy vieja y roída, apenas si se podía apreciar el color rojo sangre de ésta, las escaleras llegaban a una terraza conectada al pasillo del segundo piso. El cual tenía un enorme candelabro dorado, ò que en algún momento lo fue, pues estaba muy descuidado lleno de velas apagadas. La sala mostraba gran elegancia de antaño, dejaba en claro el buen gusto de sus dueños, los sillones eran de un material muy fino, parecía piel ò algún otro tipo de felpudo que Harry no conocía, había un enorme piano de cola, negro, con lo que parecía un enorme arreglo floral, el único adorno vivo y fresco, ya que el resto se veía bastante deteriorado.

Cada integrante de la comitiva del chico, fue entrando en silencio al recibidor de la maltrecha
Pero elegante residencia, caminaban con tal cuidado, que parecía que querían evitar el despertar de un feroz dragón ò de no ser descubiertos por algún enemigo.
--- Pasa Harry, pero guarda silencio.---

Le invitaba y advertía a la vez Remus. Extrañado por tantas precauciones, Harry iba a pregunta el por que, pero antes de que pudieran responderle Tonks le tapa la boca para evitar que hablara en volumen normal y en tenue voz le dice…
--- No hables, por que si ella oye el más mínimo ruido, empezara a…---
--- ¡¡¡Aaarrgg!!!---
Demasiado tarde. Tonks no pudo terminar su explicación cuando los gritos de una mujer
Anciana al parecer, escondida en el recibidor, invadieron el lugar, estallando los oídos de todos los presentes.

--- ¡¡¡Malditos mal nacidos que osan mancillar con su presencia esta noble mansión!!! ¡¡¡Lárguense!!!---

Los alaridos de la mujer eran tan estridentes, que ni con las manos fuertemente pegadas a los oídos lograban apagar tal escándalo. Harry no entendía lo que estaba pasando, además, ¿Quien es esa señora y por que se encontraba tan alterada?, iba ha preguntarle a Tonks cuando la chica se le adelantó.
--- ¡¡¡Tonks… ¿Quién es…?!!!---
--- ¡¡¡Remus calla a tu suegra!!!---
--- ¿Su suegra? …oye Tonks… ¿A que te refieres con eso de tu sue…?---

No hubo tiempo para responderle. De inmediato entraron Remus, Ojoloco y Kingsley, tratando de cubrir el cuadro de la señora que aun continuaba pegando sus chillidos. Harry observaba asustado desde la pared junto a Tonks toda la operación, después de hacerla callar, todos fueron conducidos a la cocina para poder hablar mejor, al parecer, ahí era donde se podía platicar con más tranquilidad y se responderían todas sus preguntas.

Aprovechando la calma de la habitación, Harry tomó asiento y buscó entre sus acompañantes quien le respondiera todas sus dudas, la primera fue Tonks.
--- ¿Quién era esa señora?---
--- La madre de Sirius…algo así como una tía para mi…ò ¿Sería acaso una tía abuela?... bueno yo que sé, soy muy mala en eso de los árboles genealógicos.---
--- ¡¡¡La madre de Sirius!!!---

La noticia había dejado muy impresionado a Harry, jamás se hubiera imaginado que alguien tan importante de la familia de su padrino estuviera en tales circunstancias.
--- Pero ¿Qué hace ahí y por que grita todo el tiempo?---
--- ¿Que por qué grita todo el tiempo? Fácil, por que no nos quiere en su casa…nos considera escoria. ---
--- ¿Escoria? ¿Por que?---
--- Por que así fue siempre…mis padres no eran como los tuyos…Harry.---
--- ¡¡¡Sirius!!!---

Con gran rapidez y olvidándose de todo, Harry se levantó de su asiento y corrió a los brazos de su padrino, recibiéndolo éste con gran calidez. Ninguno en la cocina quería interrumpir tan tierno reencuentro, pero la escolta del joven tenía que retirarse y deseaban despedirse del muchacho…
--- Bueno, nosotros debemos irnos…Sr. Potter fue un placer conocerlo.---
--- ¡¡Muchas gracias por todo!!---
Así empezó a desfilar el resto de la escolta del joven hechicero, todos saludándole de mano y manifestándole lo emocionados que estaban por haberlo conocido, Harry apenado solo podía sonreír con timidez y agradecer cortésmente.

Cuando por fin se encontraron solos los tres, Sirius condujo a su muchacho a la mesa para ponerlo cómodo y empezar a servirle de cenar.
--- ¿Quieres algo? Ya pasó la hora de la merienda.---
--- ¿Eh?... ¡Ah, sí!---
--- Yo te ayudo.---

Mientras Remus empieza a servir la comida ya preparada de unas enormes cacerolas, Sirius toma unas botellas de cerveza de mantequilla y las lleva a la mesa ante Harry, con un chasquido de sus dedos éstas se descorchan solas. Sorprendiendo al chico, y dando inicio a un nuevo interrogatorio.
--- ¡¡ ¿Cómo hiciste eso sin varita?!!---
--- ¡¿Esto?! Son solo unos cuantos trucos para impresionar a los chicos... siempre funcionan… ¿Verdad Remus?---
Mirando a la espalda de Remus quien nervioso dejó caer el cucharón dentro de la olla haciendo gran ruido, satisfecho de su acción, Sirius ríe divertido. Lógicamente, Harry recordó su primer formulario de preguntas.
--- Entonces… ¿Ustedes dos están saliendo?---

En ese momento, Remus llegaba con una charola, en ella traía tres platos hondos llenos de un guiso que olía delicioso y otro plato con ensalada, carne y papas. Sus mejillas estaban curiosamente rosadas al escuchar la pregunta del niño. Sirius por su parte, lo tomaba tal y como debía tomarse ese tipo de temas…tranquilamente y sin vergüenza.
--- Así es Harry…desde que estábamos en la escuela éramos una pareja formal…desgraciadamente… ya sabes lo que pasó… ¡Pero ahora somos esposos! No legalmente por obvias razones (Refiriéndose a su estado de fugitivo)…pero pronto…---
--- ¿Espero que esto no sea un problema para ti Harry?---
--- ¿Por qué habría de ser un problema?---

Sirius no entendía a que se refería Remus con eso. Con tantos años lejos de ambos mundos. No sabía que a la mayoría de los muggles les disgustaban ese tipo de relaciones y ya que Harry fue criado por los peores de éstos, no se sabía a ciencia cierta que idea tenía sobre la homosexualidad. Por el contrario, para Harry, esta agradable noticia llegaba como una bendición a su nueva identidad, ahora solo tenía que hacer que aceptaran al chico que ama.
--- No…no tengo ningún problema con eso…por el contrario…me alegro mucho por ustedes. ---

Ya no había que decir más. Remus entendió por el tono de voz del chico, que éste compartía los mismos sentimientos. Sirius por su parte, siempre había creído que todos eran así.
--- ¿Por qué tiene que ser un problema?---
--- Por que la mayoría de los muggles, no están de acuerdo con las relaciones entre personas del mismo sexo y pensé que Harry…compartiría esos pensamientos.---
--- Harry es muy inteligente…no se dejaría llevar por esas estupideces ¿Verdad?---
--- ¡Claro que no! Solo que temía que ustedes también detestaran a los homosexuales.---
--- ¿A los qué?---
--- Así llaman los muggles a los que gustan del mismo sexo.---
--- ¡¡Que tontería!! ¿Por qué les ponen nombres tan extraños?---
--- ¿Cómo los llaman en el mundo mágico entonces?---
--- Pues por sus nombres ¿Qué esperabas?---

Harry siempre imaginó que el rechazo era general, que también tendría que defenderse de los magos y brujas como de los muggles que condenaran la homosexualidad… pero… no esperaba como respuesta lo que escuchó a continuación, el primero en explicarle es Remus, debido a sus conocimientos de ambos mundos.
.--- Mira Harry…lo que pasa es que a la mayoría de las familias de magos, en especial a las más antiguas como la de Sirius solo les importa la sangre, el ser puro ò mestizo, nada más, lo que se refiere a otros asuntos como el sexo, no importa… no se clasifica, solo se practica.---
--- ¡Oh, vaya! Entonces… ¿No importa si es con una mujer ò con un hombre? ¿Lo que importa es que venga de una familia sangre pura?---
--- Así es.---

Harry estaba fascinado y agradecido a la vez. Sirius por su parte no entendía exactamente a donde llevaba toda esta conversación.
--- No entiendo… ¿Acaso a los muggles les molesta?---
--- Sí… y mucho…en ocasiones han llegado a matarlos.----
El elegante hechicero casi se atraganta con su bebida al oír semejante sentencia.
--- ¡¡Pero ¿por que?!! Si no les gusta que no lo hagan ò no los miren.---
--- Tienes razón, pero la intolerancia, ya empieza también en el mundo mágico debido a los hijos de muggles que vienen acarreando esas ideas.---
Sirius guardó silencio para terminar de digerir todo lo anterior.
--- ¡Vaya! Apenas me alejo 12 años y todo el mundo se pone de cabeza.---

Todos rieron animados al encontrarse en paz unos con otros, platicaron de los viejos tiempos y de los planes a futuro. Al terminar de comer una gran variedad de platillos, entre los que había helados y pasteles. Sirius apuró a Harry con lo ultimo del postre, ya que era tarde y mañana tenían mucho por hacer, tomó una vela apagada que estaba cerca de la puerta, y con soplar suavemente sobre el pabilo, ésta se encendió…sin necesidad de cerillos ò de la varita…Harry iba a preguntarle una vez más sobre la manera de hacer eso, pero su padrino le prometió que al día siguiente le enseñaría todo lo que quisiera, así Sirius llevó a su ahijado al segundo piso donde se encontraba su habitación, la cual era grande y lujosa…más del triple de la recamara que tiene en Privet Drive, era un poco lúgubre, pero en sus buenos tiempos debió ser extremadamente elegante. Las ventanas llegaban del piso hasta el techo, con enormes cortinas de brocados dorados, la cama era amplia, con cortinas como la del colegio, excepto que estas eran de seda, casi transparentes color verde claro, la chimenea estaba decorada con figuras talladas en la misma piedra.
--- Pasa, esta será tu habitación permanentemente…espero que te guste, ya que éste era mi cuarto cuando tenia tu edad…---

Harry estaba boquiabierto al escuchar que se quedaría en la recamara de su padrino.
--- ¿Es en serio? ¿Esta será mi habitación?---
--- ¡Claro! siempre que vengas ò hasta que logremos que te quedes para siempre. Será tu santuario para las travesuras y el amor…no te dejes llevar por la apariencia…ya todo esta libre de doxys y de cualquier otro bicho.---

Al entrar en la pieza, la chimenea se encendió junto con algunos candelabros, por si solos, iluminando todo a su alrededor, dentro ya estaban todas sus cosas acomodadas en cajones y armarios, la cama lista para usarse y el baño preparado.
--- Pero… ¿Quién puso toda mi ropa en…y quién arreglo el cuarto para mí?---
--- Dumbledore trajo de Hogwarts a algunos elfos domésticos para que hicieran habitable este lugar.---
--- ¿Tú no tienes elfos domésticos?---
--- Solo quedaba uno, Kreatcher, pero le di la prenda. ---

Harry sabía que para algunos elfos domésticos, la prenda era lo peor…peor que la muerte misma, no pudo evitar sentir pena por el pobre elfo. Sentado sobre la suave cama, preguntó.
--- ¿Por qué? ¿Por qué le diste la prenda?---
--- Por desobediente, grosero, igualado y contestón, siempre estuvo a favor de mi madre y cuando llegué me trató como a un desconocido…además no era seguro que una criatura tan vil como esa estuviera por aquí, metiéndose en lo que no le importa. ---
--- Si era tan fiel a tu madre, ¿Crees que aun este por aquí, escondido?---
--- No, pues lo eché antes de que hechizaran este lugar para que sirviera a la orden del fénix…además, los otros elfos tienen ordenes estrictas de atraparlo si lo ven a él o a algún otro rondando cerca de aquí…bueno ya es muy tarde y debes descansar, arréglate para dormir, más tarde pasaré a verte…si necesitas algo pídelo en voz alta y un elfo te servirá ¿Entendido?---
--- ¡Sí!---

Sirius se retiró para que se diera un baño y se cambiara de ropa. A Harry siempre le había parecido muy cómoda la vida en la casa de un mago, había muchas diferencias entre la mansión
De Sirius y la madriguera.
En casa de Ron casi todo fallaba o no servía a la primera, como ejemplo estaban las tuberías, parecían estar jugando con los Weasley y sus visitas, el agua se acababa cuando alguien estaba todo enjabonado y tenían que rogarle a cada rato por un poco de agua y más si tenías prisa. Las puertas de los cuartos no abrían si no eras amable con ellas, y si las azotabas no te obedecían hasta que te disculparas, si querías seguir durmiendo de largo a pesar de que la señora Weasley ya había llamado, no podías, pues la misma cama te botaba al suelo, igual era si se te hacía tarde ò cuando habías planeado levantarte a cierta hora.
En cambio, en la mansión de los Black, todo funcionaba al dedillo, las tinas se llenaban y vaciaban solas, nunca faltaba el agua, las puertas se abrían apenas se parara alguien frente a ellas, lo mismo pasaba con los cajones de los muebles, se abrían de inmediato para ofrecer el objeto que se estaba buscando. ¡¡Era fantástico!!

Después de un delicioso baño caliente, y ya listo para dormir. Harry se metió a la cama cansado de tantas aventuras, quería probar si era cierto eso de pedir algo, le apetecía un vaso de agua fría ò un jugo de naranja, pero apenas toco la almohada se quedó profundamente dormido y ni siquiera recordó despedirse de "Sus padrinos" dando las buenas noches.
Pero no fue necesario, como lo prometió, Sirius llegó más tarde para arroparlo. Al entrar en la habitación, lo encontró completamente dormido aun con los lentes puestos y tapado hasta la cintura. "Era de esperarse que cayera rendido, debido al viaje y a la pelea con su bestial pariente" pensaba. Con cuidado, le retiró las gafas y le cubrió hasta el cuello con las mantas. Al final le dio un tierno beso en la frente y le susurró suavemente un "Buenas noches" todo bajo la tierna mirada de su pareja.
--- Nunca imaginé que pudieras ser tan bueno con los niños…---
--- Estoy lleno de sorpresas mí querido Remus…---

Con su niño arropado, Sirius camina rumbo a la puerta a encontrarse con su amado, dejando a su paso varias velas apagadas y las cortinas de la cama recorridas. Al llegar ante Remus, le abraza y besa amorosamente, dejando al chico en su mundo de ensueño, para ellos dirigirse al propio.

Haciendo honor a la frase ya tan choteada de "Al fin solos" y sin tener que recibir esa noche a algún miembro de la orden del fénix. Sirius y Remus se dejan llevar por el deseo, en la intimidad de su recamara. A la tenue luz de unas cuantas velas, dos bellos cuerpos masculinos se entrelazan en un apasionado y delicioso juego erótico.

Mientras ambas lenguas exploran con lujuria, la boca de su respectivo amante, las manos de Sirius recorren con desesperación el cuerpo de su bello esposo, desechando con desprecio cada prenda, como si se tratara de una estorbosa cáscara, y así poder disfrutar del delicioso fruto.
Poco a poco, cada camisa y cada pantalón yacen abandonados por sus dueños en el piso de la habitación., con cuidado, Remus es recostado sobre las blancas y suaves sabanas de satín, para después recibir sobre sí a su señor…al primer contacto de ambos cuerpos desnudos, los besos y mimos empezaron a aumentar de intensidad, las caricias ya no se limitaban al rostro y a la espalda…ahora, las manos de Sirius se movían hacia las nalgas de su novio, apretándolas con fuerza, comenzando a explorar con dos de sus dedos, su cavidad natural, dilatando y disfrutando a la vez del pequeño botón de piel.

Después, los besos se encaminaron al cuello del joven lobezno, arrancándole gemidos cada vez que la lengua de su amo, marcaba con su saliva cada centímetro de su piel, mientras los dedos de éste se movían con cuidado y con gran energía a la vez dentro de él.
Cada manoseo y cada roce de los labios de Sirius, despertaba en ambos, recuerdos y sensaciones inimaginables…a cada espasmo y entre jadeos, Remus buscaba refugio en la seguridad de sus brazos …ansioso y sin tener que ver el camino ya por él bien conocido, tomó entre sus manos el miembro de su pareja y empezó a sobarlo de arriba a abajo, con lujuria y necesidad a la vez, como si quisiera volver a grabar en la memoria de su piel, cada pliegue y cada línea del pene de su cónyuge, al tiempo que éste, le mordisquea con ternura sus dulces y erectos pezones.

Los besos se vuelven más profundos a cada caricia, los gemidos de ambos amantes se mezclan formando una sola voz, las manos de Remus recorren con ansiedad la ancha y fuerte espalda de su hombre, en busca de un punto de apoyo, pues, al sentir el falo de su esposo tan cerca de su hendidura, sabe que necesitara de donde sostenerse…sabiéndose dueño absoluto del pequeño lobato, Sirius penetra con brío la diminuta cueva de su pareja, haciendo que éste, arquee la espalda y trate de ahogar un grito sin éxito, al sentir como se introduce esa gran masa de carne por su estrecha abertura…adentrándose con absoluto dominio por su ceñido espacio…embistiéndole salvajemente una y otra vez hasta pegar piel con piel.

A pesar del dolor que al principio le produjo la introducción del enorme miembro… y a pesar de la fuerza con la que éste le embestía…Remus disfrutaba cada empujón y cada movimiento del poderoso intruso. El joven profesor de defensa se encontraba embriagado en el placer con cada ir y venir…en incontables ocasiones Remus trataba de decir algo a su amado…de expresarle con palabras lo feliz que lo hacía, pero no podía articular nada, cada vez que intentaba decir su nombre, solo gemidos y jadeos salían de su garganta…el abdomen de Sirius se encontraba empapado del liquido pre-eyaculatorio, lo mismo que los glúteos de su amante y los muslos de ambos…no sería por mucho tiempo, la intensidad con la que se introducía el pene en el ano era cada vez más fuerte…sintiendo que estaba a punto de venirse, Sirius se aferra al cuerpo de su adorado, lo mismo que éste refugiándose en su pecho…pronto sería…no tardaría en…

De pronto el cuerpo de Sirius se tensó al sentir como las primeras gotas de semen escapaban con fuerza de su glande, empezando a cubrir de blanco el interior de Remus…llenando con su candente savia la cavidad del tierno lobato. Al percatarse éste del calor del líquido ardiendo en su interior…Remus no pudo evitar que la suya bañara la piel de su dueño, Sirius no dejó su interior, hasta que se vio liberado de cada gota de néctar…acompañando el momento por los gritos de placer de ambos, éste no abandonó su propiedad hasta que terminara de venirse…al concluir…y sacar su miembro cubierto de esa sustancia blanca…el resto salió del orificio deslizándose y mojando las nalgas del lobezno hasta llegar a las sábanas…

El esfuerzo fue extenuante, pero no lo suficiente como para dejar de lado tan esplendida compañía. Dejando que su dueño se recostara a su lado, y habiendo recuperado un poco de su conciencia, la cual se había ahogado en las mieles del orgasmo, y sin siquiera prestar atención a la caída del semen por sus piernas, Remus se levantó para dirigirse a los genitales de Sirius, volver a tomar el delicioso falo entre sus manos y manipularlo a voluntad, tomándolo con fuerza y dulzura a la vez, llevándoselo a la boca con golosa ansiedad…empezando a limpiar con su lengua la blanca semilla que lo cubría desde la punta hasta los testículos…ahora los jadeos provenían del noble señor de larga cabellera negra, enloqueciendo al sentir la suave lengua de su pareja, recorrer con lujuria a lo largo y ancho de su órgano viril, disfrutar de sus labios, besando y lamiendo con deseo sus testículos, en busca del semen y del lubricante que empezaba a salir de la punta, bañando nuevamente el miembro…Remus no daba tregua a la fuerte y viril extremidad, buscando con locura volver a degustar la ardiente infusión.

Sirius mantenía los ojos cerrados, sus manos se perdían en la castaña cabellera del lobato, asegurándose de mantenerlo esclavizado a su pene, brindándole placer con sus labios, condena que gustoso aceptaba el joven profesor, los apretones con los músculos de la boca y los movimientos de la lengua recorriendo cada milímetro de piel, lograron que el elegante caballero, arqueando la espalda y gritando de dicha, disparara en su interior una vez más toda su ardiente semilla, para ser tragada por Remus como si se tratara de un cachorro tomando su leche caliente, el bello lobezno no dejó a su presa hasta que estuvo seguro de haber obtenido hasta la ultima gota, pero, aun no liberaba a su prisionero de sus garras…ahora deseaba volver a sentirlo en su interior…dominando… empujando con toda sus fuerzas dentro de su ser…con permiso de su esposo, Remus se levantó y empezó a sentarse sobre su miembro, lo más lento y abierto de piernas posible para que su señor disfrutara de la visión, para que gozara al ver como se empalaba en su falo voluntariamente…como disfrutaba introduciéndolo por completo, hasta pegar con sus testículos…depositando su propio órgano viril sobre el vello púbico de su marido…

Los jadeos de ambos aumentan de volumen, las embestidas del poderoso miembro se tornan cada vez más vigorosas, obligando al lobo a tomarse del cuello de su esposo y éste a sostenerlo de las caderas, guiando sus movimientos a su gusto. Los labios se buscan con el deseo de conseguir un poco más de su embriagante saliva, una sincera sonrisa de placer aparece en el rostro de Remus, a la vez que entrelaza sus dedos en la larga y obscura cabellera de su señor, al tiempo que éste lame y jadea en sus oídos, tomándolo firmemente, cada arremetida, cada penetración, poco a poco va llevando a los esposos al éxtasis…al unísono, la dulce pareja exhala un grito de satisfacción al sentir como la caliente savia de Sirius invade el ano de su adorado y como la de éste cubre de blanco su firme abdomen.

A pesar de los años que han pasado, del tiempo que estuvieron separados, de las marcas que el destino ha grabado en la piel de uno y otro…los sentimientos son los mismos…las almas se reconocen sin importar nada de lo anterior…los sonidos, las caricias…cada movimiento, cada gesto…es como si nada hubiera pasado, como si siempre hubieran estado juntos, ambos agradecen la fuerza de estos sentimientos, la seguridad que les brindan para poder llevar esta nueva etapa de la vida.

La noche continuó, lo mismo que la pareja. Ninguno tenía interés de lo que pasaba en el mundo exterior, lo único que realmente les era valioso, estaba seguro en la casa junto a ellos, y sin importarles sobre quien tengan que pasar…tratarían de realizar lo que en el pasado se les había negado…una familia…
La mañana llegó cubriendo con su calido manto, los cuerpos de los enamorados, uno entregando la protección que el otro buscaba en sus brazos, así se habrían seguido de largo, de no ser por el llamado a la puerta de un elfo domestico, que siguiendo ordenes, avisaba la hora de iniciar actividades.

Ya era cerca del medio día, cuando Harry por fin se despertó. Hacía tanto tiempo que no dormía tan plácidamente, que simplemente había olvidado donde estaba. Rápidamente se levantó, buscó sus gafas y se empezó a arreglar, como ayer, el baño estaba listo y su ropa preparada para vestirse, al terminar, bajó con cuidado para no molestar a la sra. Black que al parecer dormía tranquilamente…ya pasado el tramo del recibidor, por fin llegó a la cocina, una amplia estancia decorada con piedra y madera, bellamente tallada, pero bastante gastada por el cruel paso del tiempo, con grandes y abundantes alacenas, y con enormes hornos y estufas, donde en otras épocas se preparaban cenas fastuosas para más de trescientos invitados en fiestas memoriales.

A penas se había acercado a la puerta del lugar, cuando alcanzó a ver a sus padrinos (después de lo de anoche, era lógico que a Remus también lo tratara igual), ambos platicaban animadamente acompañados por Tonks, quien había llegado temprano a desayunar, ahora tenía que aguantar las melosas demostraciones de cariño de la empalagosa parejita entre charla y charla. Tratando de no hacer ruido para no molestar en alguna platica importante, Harry entra con cuidado, buscando el momento para saludar…al verlo, la primera en hablarle fue la joven auror, ya que estaba sentada de frente a él.
--- ¡¡Buenas tardes dormilón!! Empezando espléndidamente tus vacaciones ¿Verdad?---
--- ¡Buenos…! ¡Buenas tardes!---

Sirius y Remus se giraron de inmediato cuando la chica saludó, ninguno le reprochó la hora, por el contrario, de inmediato y con una enorme sonrisa, se levantaron a atenderlo… le dieron la bienvenida y lo sentaron a tomar su desayuno, y… ¿Por qué no? ya que era la hora, también el almuerzo. En pocos minutos, Harry ya tenía ante él, una gran variedad de pastelillos con crema y rellenos de fruta ò jalea, chocolate caliente y fruta picada con un vaso de jugo recién hecho al lado, y como plato principal huevos estrellados con tocino, al final una caja de bombones para picar. Todo en una elegante vajilla de porcelana, con el escudo de lo que imaginó sería el sello de la familia Black, y no solo estaba en los platos…vasos, copas, cubiertos y hasta una de las paredes de la cocina poseían el mismo distintivo, lo que le recordaba mucho al castillo de Hogwarts.

Después de terminar su abundante comida, y tomando algunos bombones, Harry por fin se anima a preguntar sobre lo que ha pasado a partir del torneo de los tres magos, ya que por su cuenta no había logrado nada y esperaba que ellos tuvieran más información que el diario.
Decidido, miró a su padrino que estaba entretenido dando ideas de cómo retirar el cuadro de su madre de la pared. No había más remedio que interrumpir, pensaba el chico…
--- ¡¡Aamm, Sirius!!---

Al oír la voz de su muchacho llamándolo, Sirius de inmediato interrumpe su plática sobre los hechizos, para atender a su ahijado.
--- ¿Sí Harry?---
--- Quería preguntarte…si…sabes… ¿Qué ha pasado desde que terminó el torneo de los 3 magos? …¿Qué noticias tiene el ministerio? … ¿Ya saben todos sobre el regreso de Voldemort?---

El silencio se hizo por un instante mientras se acomodaban las ideas en la cabeza de los presentes, por el semblante de sus rostros, no parecía que todo marchara como él lo había imaginado…estaban muy serios y el ánimo del principio se había esfumado. Sirius depositó su taza de café sobre la mesa y al igual que sus compañeros, meditó la manera de empezar a responder al joven hechicero, ya que después de todo…merecía las explicaciones. Así que, el primero en empezar como Harry lo indicó fue Sirius.
--- Bueno Harry, es un poco difícil hablar de esto…pero trataré de ponerlo lo más claro que se pueda…si mal no recuerdas…ya que estabas presente cuando Dumbledore habló con Fudge… el ministerio se niega a creer que Voldemort ha regresado… Fudge rompió comunicaciones y cualquier otro tipo de trato con Dumbledore, ya que lo considera un loco y traidor a su persona… incluso lo han expulsado del Wizengamot---
--- ¡¿Pero por que?!
--- Fudge está seguro de que queremos…bueno…de que quieren desprestigiarlo…que todo esto es para que Dumbledore ascienda a su puesto…no quiere que nada ni nadie destruya la seguridad en la que ahora viven todos, seguridad que según él es gracias a su gobierno.---

Harry estaba boquiabierto…no podía creer lo que su padrino Remus le estaba diciendo…sin notarlo, empezó a hablar en un tono desesperado, parecía que a como de lugar, trataba de convencer a los que estaban ahí presentes con él.
--- ¡¡Pero Voldemort está vivo!! Y si todos ignoran su regreso…podrían tomarlos por sorpresa y ser asesinados…todos corren un gran riesgo…deberían tomar medidas de seguridad. ---
--- Lo sabemos Harry, pero Fudge se niega a creerles a ambos, ha prohibido al profeta hacer cualquier tipo de investigaciones ò de artículos que parezcan estar en contra de su gobierno…incluso busca…de cualquier forma…desprestigiarlos…a ti y a Dumbledore ---

Lo que Tonks dijo seguía sonando sin sentido en la cabeza de Harry…realmente no alcanzaba a entender de que se trataba todo esto.
--- ¿Desprestigiarnos? …¿A los dos? … pero ¿Cómo?---
--- Él esta manipulando el profeta a su antojo…y…pues…ha creado toda una campaña para convencer al mundo de que Dumbledore es un viejo chiflado…y tú…un mentiroso con un grave daño cerebral.---

Las mejillas del profesor se ruborizaron al tener que decir esto ultimo, después, ninguno tomó la palabra hasta esperar que Harry terminara de digerir la noticia, el rostro del pequeño lo decía todo…estaba perplejo, nunca imaginó que el asunto diera un giro tan inesperado…siempre pensó, desde que volvió a enfrentarse en primer año a Lord Voldemort, que cuando se diera a conocer su regreso definitivo, todos en el mundo mágico se levantarían en armas y combatirían a éste ser con todas sus fuerzas…con Dumbledore al frente…apoyado por todos los seres poderosos que conoce y de los que no tiene el gusto…pero…ahora…no había nada…nada excepto claro la orden del fénix, pero ¿Esto seria suficiente?. Sirius parecía estar leyendo la mente de su ahijado, ya que de inmediato le dijo.
--- ¡Tranquilo! …todo saldrá bien.---
--- Pero… ¡Se están tomando todo a la ligera! ¡Podría morir mucha gente!---
--- No si podemos evitarlo.---
--- ¿Cómo?... ¿Cómo podría la orden del fénix detener a Lord Voldemort? ¿Han pensado en algo?--

Tonks se adelantó a Remus y a su primo, tomando la palabra y empezó a contar los planes del grupo al chico, para dejarle en claro que no se estaban durmiendo en sus laureles como él pensaba.
--- Bueno, Dumbledore sigue buscando aliados entre todos sus colegas…me refiero a los directores y maestros de otros colegios de magia…además…Todos los magos que conociste está noche trabajan en el ministerio, y en secreto buscamos entre nuestros compañeros más adeptos.-
--- ¿Entonces están formando un ejército?---
--- Algo así. Dumbledore fue a hablar con sus colegas, tanto para advertirles de la llegada de Voldemort, como para tratar de traerlos a nuestras filas.---

Harry guardó silencio un par de minutos antes de retomar la conversación, debía admitir que le tranquilizaba saber que se estaban tomando muchas precauciones, pero ¿Bastaría? Y también eso de que se la pasaran diciendo en el diario que Dumbledore y él estaban locos no le auguraba un excelente año escolar…y lo peor era que tal vez Draco habría estado leyendo todo el verano esas mentiras… ¿Cómo diablos podría acercársele si pensaba que estaba desequilibrado? De por si ya lo cree que está mal de la cabeza…

Una vez más el silencio amenazaba con invadir la bella estancia, cansado del incomodo y aburrido mutismo, Sirius cambia el tema por algo más ameno.
--- Ya basta de tantos problemas…me fastidia tener que pensar en como evitar lo inevitable…es una perdida de tiempo y de tranquilidad… (Estirándose en su asiento al tiempo que dice lo anterior) lo que venga lo enfrentaremos con todas nuestras fuerzas, pero eso será en el futuro…ahora debemos atender asuntos más importantes…---
--- ¿A qué te refieres?---
--- A esto…---

Harry vio que su padrino sacaba de sus bolsillos un sobre de pergamino con el sello de Hogwarts en cera ya roto, reconociéndolo de inmediato como la lista de útiles para el nuevo año escolar. El atractivo caballero veía con un brillo especial en los ojos la lista del colegio, parecía muy interesado en el pergamino, pues para alguien que a estado encerrado por tanto tiempo como él, ese pedazo de papel parecía ser el pretexto perfecto para una tarde de compras.
--- Bueno familia…ahora tenemos que viajar al callejón Diagon a comprarlo todo.---
--- ¿Tenemos? ¿A qué te refieres con tenemos?---
---…Quieres decir que… ¿Vendrás con nosotros?---
--- ¡¡Claro que sí!! ¿Acaso creen que me perdería de esto?---

Remus y Harry miraban incrédulos como el elegante hechicero hacia planes para el día, tan tranquilo, tan sereno, que parecía haber olvidado que su cabeza tenía precio en el ministerio…de inmediato, Remus le puso el alto.
--- Sirius, es muy arriesgado que vuelvas a salir ¡Podrían descubrirte! …yo llevaré a Harry a comprar todo lo necesario para el año escolar, y tú te quedarás en casa a buen resguardo… ¿Entendiste?---
--- ¡Sí! …entiendo Remus… pero no lo acepto…---
--- ¡¡ ¿Que?!!---

Harry entendía que era peligroso para Sirius salir con ellos, pero la idea de ir de compras junto con su padrino, ¡¡Era fantástica!!…no siempre puede gozar de su compañía como ahora y en realidad quería que se prolongara lo más posible, solo que Remus estaba en lo cierto y ambos tenían que comprender, Harry sabía que no debía portarse como un niño caprichoso, pero Sirius no pensaba igual que su muchacho…
--- ¡Vamos Remus!…estoy cansado de estar encerrado por tanto tiempo, además, es la primera vez que puedo ir con Harry a comprar los útiles del colegio…no me prives de ese gusto… ¿Sí?---

Tanto padrino como ahijado esperaban impacientes la respuesta de Remus, quien se debatía entre la razón y la locura…hasta que…por fin.
--- ¡¡Sea por dios!! De acuerdo… (Los gritos de entusiasmo no se hicieron esperar por parte de su familia) pero…irás como perro…nada de túnicas ni capuchas ò cualquier otra cosa para cubrir tu forma humana…---
--- ¡¡Sí claro!! No habrá ningún problema…---

Harry y su padrino estaban muy felices, Tanto que Sirius agradeció el permiso dándole un apasionado beso a su novio a la vez que lo cubría con sus brazos. Cosa que el muchacho no perdía ni un detalle, ahora debían prepararse para la salida antes de que el resto de la orden llegara. Sirius llamó a su esposo para alistarse.
--- Bien, vamos a la habitación a traer algunas cosas, mientras tú (refiriéndose a su niño) nos esperas aquí con Tonks.--
--- ¡Sí!---

Ya fuera de la cocina y lejos de los oídos de los demás, Remus preguntó extrañado a que iban a la habitación.
--- Como que ¿A qué? Vamos por la llave de mi cámara en Gringotts… ¿No creerás que vamos a tomar el dinero de Harry para comprar sus cosas verdad?---
--- No…supongo que no…---

Remus veía enternecido a su querido Canuto, era de esperarse que quisiera hacerse cargo de los gastos de su muchacho. Después de buscar todo lo necesario para la salida, se reunieron con Harry en la cocina, curiosamente y ya que éste ignoraba los planes de sus padrinos, Harry también fue por su respectiva llave. Ahora que estaban listos, para lo que prometía ser una divertida salida familiar y después de que Sirius tomara su forma canina, la singular familia salió por la puerta principal en dirección al callejón Diagon.

Ya estando en el callejón, la primera parada fue el banco de los magos, Gringotts. A ninguno de los que estaban en el lugar les extrañó ver al enorme perro negro acompañándolos, al parecer era normal en el mundo mágico que todo tipo de criaturas vayan y vengan con libertad por las calles y negocios.
Ya dentro, Harry por costumbre tomó camino hacia su cámara, cuando Remus lo detuvo y lo llevó por otro camino.
--- ¿A dónde vamos?---
--- A la cámara de Sirius.---

Harry no preguntó más y acompañó a sus tutores, sus asuntos tendrían y no iba a estar curioseando. Al llegar, el duende pidió la llave a Remus, abrió la puerta, dejando a ambos boquiabiertos con el brillo del interior…la cámara estaba hasta el techo de monedas de oro y plata, tal parecía que el bronce desentonaría en la bella gama de colores y valores, por lo que no había ninguna, era realmente sorprendente, por más que Harry veía, no encontraba un rincón sin que estuviera lleno de monedas. ¿Pues a qué se dedica la familia Black? Se preguntaba una y otra vez el joven mago.

Después de recoger el oro de la cámara Black, Harry empezó a caminar con rumbo a la suya, pero una vez más fue detenido.
--- ¿Pero?---
--- No es necesario…Sirius se hará cargo de todo.---
--- ¿Se hará cargo? ¿Como? ¿De qué?---
--- Se hará cargo de los gastos, me dijo que él se encargaría de todo lo que necesites, por eso no hace falta ir a tu cámara.---

Harry tenía un nudo en la garganta debido al sentimiento que nacía en su interior…jamás en la vida alguien se había hecho responsable de su persona como lo estaba haciendo ahora su padrino…bueno, sus padrinos, por que ahora tenía dos. Harry estaba agradecido y quería decírselos, pero no salía nada de su garganta, y la verdad ya habría tiempo para eso, canuto iba a paso veloz en busca de tiendas donde gastar lo recolectado.

Ahora venía lo bueno, ambos tutores estaban enfrascados en una difícil disyuntiva, en la que Harry no se atrevía a opinar. Remus quería comprar primero los libros, ingredientes y demás útiles escolares… y para Sirius, lo primero era la ropa, pues desde que vio a su ahijado con esos harapos se empeñó en vestirlo con lo mejor…Y como sus gruñidos y ladridos llamaban la atención de todos los que pasaban por ahí, Remus tuvo que acceder a sus caprichos.

Al llegar con Madame Malkin, Canuto (Sirius) se paseó por toda la tienda acompañado de Remus, en busca de las mejores y las más exquisitas telas, con su pata señalaba lo que quería que Harry se probara…la sra. Malkin no dejaba de halagar el buen gusto del perrito. Además de los uniformes nuevos, Harry también salió con algunos pantalones y camisas de su talla, hechas al estilo que mejor le venía a su figura, además de una hermosa capa de salir, negra con amplio vuelo, estilizaba su silueta con una elegancia que jamás hubiera imaginado poseer, lo hacía ver distinguido…como si se tratara de un rey, parecía ser digna de un vampiro, sus mangas se hacían más amplias hacia los puños y la tela era mucho mejor que el más fino terciopelo. Esa prenda costó más que toda la demás ropa junta. Harry quedó encantado y agradecía a cada rato la prenda que desde ese momento se convirtió en su favorita.

Ya satisfecho con el asunto de la ropa y después de visitar algunas zapaterías, por fin llegó el turno de los libros de quinto curso, ingredientes para pociones, plumas, tintas, pergaminos, y demás…Remus pensó que no tendría ningún problema con eso, pero una vez más se equivocó, ahí también volvió a influir Sirius, comprando unas plumas blancas que a cada movimiento despedían un brillo especial (parecían hechas de diamante) carpetas de espacios múltiples, un porta plumas de terciopelo, tinteros de cristal con tapa de oro, etc. solo lo mejor para su hijo.

Para darles una idea de los gustos del distinguido Sr. Black en lo que se refiere a las adquisiciones, es simple…si no vale más de 10 galeones…no vale la pena ni verlo, así que, ya se imaginaran el precio de cada pieza en lo respectivo a los útiles escolares…y en ropa era más exigente aun…lo menos que aceptaba gastar eran 20 galeones y no había limite a partir de ahí... en una ocasión Sirius llegó a gastar más de 200 galeones…solo en una túnica de uso diario. Espero que con esto se den una idea del valor de cada prenda y cada objeto en la mochila de Harry, por que él aun no se lo cree.

Luego fueron a la tienda de quidditch, no había necesidad de eso, pero Sirius insistió, compraron un equipo nuevo de protección, con las iniciales del chico grabadas en cada pieza, y todo lo necesario para el mantenimiento de la escoba, ya que de haber estado un nuevo modelo en el aparador…más veloz y más moderna que la saeta de fuego, seguro la habría comprado.

Para la clase de adivinación, compraron un juego de cartas del tarot, pues era lo que la profesora Trelawney impartiría este año, y… otra vez Canuto al ataque, comprando el diseño mas elegante y costoso que la tienda tenía en exhibición, las imágenes habían sido dibujadas por uno de los pintores más importantes en el ramo, y la cara normalmente roja, ésta la tenía blanca con una enredadera dorada como adorno…no había nada igual en cualquier otra tienda, ya que eran diseño exclusivo, cosa que agradó mucho al canino, pues no soportaba tener lo mismo que los demás. Así se pasaron la mañana completa, con cada material y cada prenda era lo mismo y no había discusión, antes de partir a casa, fueron a comer algo rico, y claro, por un surtido completo de bromas para toda ocasión.

Ahora que por fin estaban en casa, y después de agradecerle varias veces por todo lo anterior, Harry observaba sus nuevas pertenencias en la paz de su habitación. Aun no daba crédito a lo que había pasado esa mañana…repasaba y revisaba una y otra vez cada objeto, para asegurarse de que eran de verdad…cada prenda y cada pieza, la tocaba con mucho cuidado, para no dañarlos. Ropa y zapatos, también, ropa interior y calcetines, pijamas, libros, plumas, el equipo de quidditch, las cartas del tarot, su capa nueva, incluso también le compraron una mochila nueva para que guardara todo lo anterior, ésta tenía compartimentos tan amplios que habría llevado una tienda completa y aun habría espacio para más, sin que el peso de la mercancía le molestara en lo absoluto… Sirius le mandó poner sus iniciales con oro en la tela negra, las cuales brillaban como dos estrellas doradas en la oscuridad de la noche.

Todo era digno de un joven soberano. Harry no dejaba de admirar cada pieza con gran interés, no dejaba de pensar en lo afortunado que era, no por el hecho de que le compraran cosas tan caras, ¡Claro está! …más que nada estaba agradecido con la vida, por tener como tutor y padre sustituto, al autentico Conde de Montecristo…escapado de la más horrible prisión solo para reunirse con él... para cuidarle y protegerle…ahora se daba una idea de como iría Sirius cada año al colegio cuando tenía su edad, seguro parecía un príncipe oscuro entre los simples mortales.

A la hora de la comida, los elfos tenían ya listo todo un festín de manjares variados…pavo, pato y codornices rellenos con diversas guarniciones, ensaladas mixtas y de postre un enorme pastel combinado (chocolate con vainilla, relleno de fresa y merengue de azúcar blanca), Harry no bajó a comer hasta que, por ordenes de su padrino, se diera un baño y se quitara esas inmundicias a las que los Dursley llamaban ropa. Después de cumplir órdenes, Harry hizo acto de presencia en la cocina, vestido con una túnica, pantalón y saco verde oscuro, una camisa blanca de mangas amplias, y zapatos negros, al verlo entrar tan bien vestido, los aplausos y halagos a su persona no se hicieron esperar, entre risas y platicas amenas, la tarde se fue volando, lo mismo que los platos y los dulces.

Como ya se hacia tarde y empezaba a faltar la luz, Sirius se hizo de varias velas y con solo soplar suavemente en el pabilo de una, las demás se encendieron por arte de magia…sin varita y sin ningún otro átame…como cuando Harry llegó a la mansión, de inmediato éste empezó a pedirle que le enseñara.
--- ¡Ah, sí claro! …primero, relájate…ahora, debes observar con mucha atención y sin parpadear el pabilo y concentrarte con todas tus fuerzas en encenderla…y ya que estés seguro de lograrlo, soplas suavemente…no te desesperes, no siempre sucede a la primera, pero cuando lo logras las demás son fáciles… ¡Vamos inténtalo!---

Harry tomó la vela apagada que su tutor le pasó para empezar a practicar, respiró hondo, ya tranquilo, comenzó a concentrarse en encenderla, duró unos segundos visualizando la vela prendida antes de intentarlo, ya que se sentía listo, sopló con cuidado y sin ningún éxito…pasaron 5 minutos y no lograba nada, Remus y Sirius veían con una gran sonrisa en sus rostros el esfuerzo del joven alumno, luego de un rato de ver una y otra vez al chico soplando y soplando sobre la candela, no soportaron más y comenzaron a reír a carcajadas.

Al principio, Harry no entendía el por que de las carcajadas, hasta que cayó en cuenta que había caído redondito en una broma. Tratando de salvar la poca dignidad que le quedaba, Harry retira la vela de enfrente y sonriendo pregunta.
--- Así no se hace ¿verdad?---

Ambos adultos dejaron de disimular y se soltaron a reír sin control, de Sirius debió haberlo esperado…pero… ¿De Remus? Sin poder evitarlo, Harry también rió con ellos.
--- Debí imaginarlo.---
--- Lo siento Harry, pero yo no tuve nada que ver con todo esto.---
--- Pero bien que participaste ¿o no Remus? (Reclama Sirius mientras seca sus lagrimas) ¡Ay disculpa Harry! pero quería ver si tú también caías.---
--- ¿Cómo si yo también?---
--- Sí, tu padre se creía todas las que Sirius le hacía.---
--- Entonces… ¿Papá también caía en tus bromas?---

Sirius aun sonreía picaramente a la vez que recordaba los viejos tiempos.
--- Sí, y luego él me hacía otras aun peores…luego yo debía cobrar venganza, y luego él…y…en fin (Soltando un gran suspiro) esos eran los viejos tiempos... en una ocasión se me terminó el shampoo, y como estupido acepté el que él me ofreció… ¿Dónde diablos traería yo la cabeza ese día? ---
--- No lo sé…pero después de eso, todos en Hogwarts sabíamos donde estabas (Confeso Remus soltando una vez más la carcajada a expensas de su esposo).---
--- ¿Y que pasó? ---
--- Pues que su cabello quedó de varios colores… y todos brillaban en la oscuridad…parecía una aurora boreal en nuestra recamara.---

Los tres reían con todos los recuerdos del colegio, a Harry siempre le gustaron ese tipo de conversaciones, era la mejor manera de saber más sobre sus padres y sus padrinos, ya que se encontraban más tranquilos, ahora sí tenían que enseñarle el hechizo.
--- Bueno ¿Entonces como se hace?---

Sirius ahora sí se puso a la tarea, tomó de nuevo la vela y comenzó la explicación.
--- Debes pensar en el hechizo y dirigirlo a lo que vas a prender.---
--- Así es, debes invocar mentalmente el hechizo "Encendere" y utilizar tus dedos, la mano ò el aliento como si se tratara de un átame, yo por ejemplo, utilizo los dedos y Sirius prefiere usar el aliento, se puede variar sin problemas.---

Harry sabía que esta vez decían la verdad, así que, haciendo caso de lo que le dijeron, tomó la vela, pensó "Encendere" y sopló suavemente…para su sorpresa, ésta de inmediato se encendió.
--- Guau, ¿Dónde lo aprendieron? ¿Papá sabía hacerlo?---
--- Sí… tu papá lo sabía…Sirius nos lo enseñó a todos---
--- ¿En verdad? ¿Quién te los enseñó?---

Sirius sonrió con dulzura y melancolía al momento de evocar a la persona que le dio sus primeros hechizos en la infancia.
--- Mi papá me lo enseñó cuando tenia 5 años de edad…me dijo que me serviría para impresionar a los chicos cuando fuera grande…y era cierto, James ganó varios puntos a favor con tu mámi.---
--- ¿En serio?---
--- Sí…estábamos estudiando en la sala común, cuando uno de los de primero abrió una ventana, quería buscar una lechuza ò algo así, una brisa apagó su vela y caballerosamente, James se ofreció a encenderla… pasó la mano para prender el pabilo, y "Presto" dejó a Lily muy impresionada…desde entonces le sonreía cada vez que lo veía y hablaban más seguido.---
--- ¡¡Tú padre estaba como loco!!…Casi me agarra a besos cada vez que Lily le miraba…---
--- ¿Y que esperabas? Si gracias a ti, nació Harry.---

Las risas volvieron a dispararse a todo volumen, las anécdotas eran muchas y el tiempo poco para recordarlas…después de controlarse y de secarse las lágrimas de los ojos, Sirius meditó un poco sobre su pasado.
--- ¡Ah, Que recuerdos! James siempre caía en todas mis bromas, a veces pienso que lo hacía por darme gusto.---
--- más parecía que era un acuerdo mutuo, por que tú también caías en todas las que te hacía.---

Harry reía divertido al imaginarse la escena, le habría encantado tenerlos como compañeros de cuarto, aunque seguro tendría que cuidarse de ellos. Entre charla y charla, y bebiendo vino los adultos y Harry cerveza de mantequilla. La conversación pintaba para llegar a su fin, cuando Sirius recordó algo…
--- Apropósito Harry, por poco lo olvido... ¡Buenas noticias! ---
--- ¿Qué sucede?---
--- Los señores Weasley y sus hijos llegan hoy en la noche.---
--- ¡¡Eso es fantástico!! ¿Se quedaran aquí hasta ir a Hogwarts? ---
--- Sí…así será mas fácil llevarlos a todos al anden 9 ¾…cuando regresen a…clases…---

De pronto, Sirius guardó silencio, se miraba inmerso en algo que no había tomado en cuenta hasta que tocaron el tema del viaje a Hogwarts…pensando que se trataba de algo más serio, ninguno de los comensales quiso molestarle, hasta que él diera pie a compartir sus pensamientos…después de unos segundos, por fin abrió la boca solo para decir…
--- ¡Por dios! no lo había meditado…solo tienes ropa para el mundo mágico y no para el mundo muggle ¡Vamos! debemos ir a Gringotts a cambiar unos galeones por moneda común, luego tomaremos un coche de alquiler y…---

Ya se había levantado y comenzado a caminar con rumbo al segundo piso, cuando lo frena Remus y lo devuelve a su silla.
--- espera…espera un momento.---
---…Pero…---
--- Estoy de acuerdo en que le falta ropa muggle, pero por hoy ya fue suficiente…además, no podemos salir, recuerda que no tardan en llegar los Weasley y debemos recibirlos correctamente.---

Nada de lo que dijera su novio hacia que Sirius cambiara de opinión, trató de buscar la manera de salirse con la suya por todos los medios, pero no lo logró.
--- ¡¡Oh vamos Remus!! Que los reciba mi madre o un elfo domestico…al cabo no creo que se molesten…---
--- ¡Sirius! eso no es correcto ni mucho menos digno de un Black…ò ¿Acaso ya se te olvidó la buena educación que a cada rato presumías?---
---…De acuerdo…iremos mañana.---

Sirius guardó silencio aun enfurruñado. Parecía un niño pequeño y encaprichado, al que le negaban algo por primera vez en su vida. Harry los miraba impresionado, parecían un matrimonio de muchos años, se veían bien juntos y se cuidaban uno del otro…"Ojala…yo también pueda tener una relación tan completa con Draco, como la de mis padrinos".

La tarde fue deliciosa, se pasó rápidamente entre recuerdos, varios hechizos "Conquista chicos" como los llamaba Sirius, y planes para las compras en las tiendas muggles, Harry no podía creer que su padrino todavía quisiera seguir gastando... fuera de eso, lo único que lamentaba era tener que regresar al colegio, empezaba a disfrutar sus vacaciones y francamente no sabía lo que le esperaba ese año, con todos los rumores del profeta ¿Cuántos les creerían a él y al director y cuantos los juzgarían locos?...

Fin del capitulo. 6

¡Hola! Ojala les haya gustado éste sexto episodio. Disculpen si me tardo mucho, pero me están saliendo muy largos los capítulos, tengan un poco de paciencia. No olviden dejar algún comentario, para saber su opinión. Gracias por su tiempo…y…

¡¡Que Los Ilumine La Eterna Luz!!