Capitulo: 8

Una gran noticia.

Una de las cosas que a pesar de ser hechicero Harry no ha podido realizar, es el de detener el tiempo en alguno de los pocos momentos especiales para él…Y hay que admitir, que si pudiera no lo haría (Eso le acarrearía muchos problemas) además…tarde ò temprano tendría que volver a la escuela, no es que no le guste regresar a clases…es solo que…nunca se sabe con exactitud lo que te espera en un colegio como Hogwarts.

Desde muy temprano el movimiento empezó en Grimmauld Place con el levantar de la cama a los chicos. La señora Weasley y Remus preparaban a sus respectivos muchachos para el viaje a la escuela. Costaba trabajo meterlos a bañar y mandarlos a desayunar. Sirius supervisaba la comida y se servía conforme llegaban al comedor. Todos desayunaban, mientras los elfos domésticos acomodaban el equipaje en la cajuela de un coche que Kingsley consiguió con los pocos contactos que lograra obtener en el trabajo. Harry aprovechó la oportunidad para estrenar algo de su nueva ropa muggle, una camisa roja con negro, pantalón de mezclilla, la chamarra de piel color negro…además…estreno el par rojo de sus nuevos "Depredadores" haciendo el conjunto perfecto para el regreso al plantel, su nueva apariencia obtuvo varios halagos por parte de los miembros de la casa y de sus amigos.
--- ¡Vaya Harry! ¡Te ves fabuloso!---
--- ¡Oye Harry! ¿Crees que Sirius quisiera adoptarme? me pinto el pelo de negro si quiere.---

A los comentarios se unieron los de su padrino que también dio su opinión.
--- ¡Harry luces maravilloso! No olvides llevar contigo la tarjeta en caso de que necesites dinero, ¡Ah! Y pedí a los elfos que te empacaran otras cosas importantes…tú sabes… loción, shampoo, jabón, crema, etc.… ¿Qué es eso?---
Harry y los muchachos vieron que Sirius apuntaba a la muñeca de su ahijado.
--- ¿Esto? es un reloj de pulsera ¿Por qué?---
--- Nunca había visto uno con esa forma tan curiosa… ¿Por qué no se mueve?---

Harry había olvidado que ya no servía desde el año pasado, cuando participó en el segundo evento del torneo de los tres magos, de inmediato explicó lo anterior y se lo quitó para guardarlo como recuerdo de aquella experiencia. Por el contrario a él, Sirius le vio con repulsión y le cuestionó con intención de entregarle el suyo.
--- Supongo que no entiendes los relojes mágicos ¿Verdad?---
Recordando que estos están llenos de planetas, Harry sonrió apenado dándole la razón de su suposición.
--- Necesitaría ser experto en astrología para entenderlos.---
--- Tal vez podamos pasar a comprarte uno en el camino…oye Remus ¿Crees que podríamos?---
--- ¡Claro que no! ¡Vamos, todos suban ya es muy tarde!---

Obedientes y agradeciendo las atenciones al dueño de casa, Los muchachos fueron a subir al auto, pero cuando Harry se giró para despedirse de su padrino, éste ya no estaba…desorientado, le buscó en los alrededores percatándose de una veloz mancha negra que pasaba rápidamente cerca de sus pies introduciéndose dentro del coche.

Impaciente y escandaloso, Padfoot los esperaba cómodamente sentado en la parte trasera del auto. Los muchachos estaban divertidos, pero Kingsley y Arthur no…los dos trataron de bajarlo por todos los medios posibles, pero cuando se acercaban, Sirius los amenazaba tirándoles mordidas. Al final y para no perder más tiempo, desistieron de sacarlo bajo la terrible mirada de la sra. Weasley. Harry estaba feliz por que su padrino los acompañaría, ya listos todos subieron al coche, marchando de inmediato a Kings Cross. Cuando por fin llegaron, lo hicieron con tiempo de sobra. Kingsley, Arthur y los gemelos fueron por carritos mientras Molly, Remus y Padfoot cuidaban a los niños. Sirius desde su posición buscaba donde comprar a su muchacho un reloj, por que nadie le dice "No" a Sirius Black…ni el mismo Remus Lupin en lo que respecta a su chico…Canuto no paró de buscar hasta que por fin dio con una joyería y relojería.

Contento con su hallazgo ladró a Harry para que lo siguiera y salió corriendo con rumbo al lugar. Éste miró a Remus y los dos fueron tras él, cuando vieron a donde entró, ambos suspiraron resignados. ¡¡Era impresionante!! ¿Cómo podía seguir gastando? ¿De donde saca tanto dinero si es un fugitivo? Era algo de lo que Harry deseaba saber.
--- ¿Cómo puede seguir derrochando? ¿De donde saca tanto dinero?---
--- Las familias antiguas como los Black, poseen muchas tierras que son utilizadas en diversas actividades…como en la plantación de árboles para la elaboración de varitas, la siembra de ingredientes para pociones y minería para algunos atames, todo eso ha y sigue creando su vasta fortuna.---

Eso explicaba muchas cosas, pensaba, si se medita con cuidado era lógico que los Black vivieran cómodamente con ese tipo de negocios tan rentables en el mundo mágico…cuando Remus y Harry entraron a la joyería, un empleado trataba inútilmente de sacar al perro que se encontraba esperando cómodamente acostado en un sillón.
Como muchos, al principio el empleado vio en el canino solo una criatura desobediente que se les escapara a sus amos de las manos, pero después de ver como se paseaba entre los aparadores, escogía el reloj de oro más caro del aparador, como sacaba del bolsillo del chico una extraña tarjeta dorada con crédito ilimitado y la entregaba para pagar, como los jóvenes que llegaron después de él le pedían como si se tratara de una persona real, que desistiera de su compra…¡¡Como si el perro mandara a sus dueños!! …esta bien que hay muchos que son muy consentidos y caprichosos, pero que decidan por su cuenta las compras que se van a realizar y que paguen con tarjeta... era algo que pasaba muy poco por esos lugares…y francamente pensaba el vendedor…¡¡Ojala pasaran seguido!!…
Maravillado, el hombre vendió la pieza de relojería al carismático can, le entregó su bolsa con la caja del reloj y con una pequeña laptop (La mitad de una normal) color roja, lo más nuevo en Europa en tecnología, como regalo en la compra del caro accesorio, la tarjeta y su recibo dentro del paquete…
Todo empezó como un perro desobediente y terminó siendo el cliente más importante de la prestigiada tienda de joyería y relojería.

Feliz por haberse salido con la suya, Padfoot llega contento a donde estaba el resto del grupo, llevando en el hocico la bolsa con su compra, escoltado por un novio algo molesto y un ahijado muy divertido. Al poco rato Fred, George, Arthur y Kingsley llegan con los carritos para el equipaje. Remus ayudó a Harry a empujar el suyo, ya que Sirius quiso aprovechar el viaje y se recostó sobre el baúl agregando peso extra al transporte. Cuando atravesaron el anden 9 ¾ y se encontraron ante el expreso de Hogwarts, se dirigieron hacia las puertas para bajar las maletas. Sirius gustoso habría permitido que lo metieran junto a los bultos y así acompañar a su muchacho y cuidar de él, pero no era posible, hasta ahí podían llegar, Remus y él tenían que despedirse de su niño. Harry se les acercó para agradecer y decir hasta pronto.
--- ¡Bueno…yo…! (Realmente no quería despedirse…le había parecido tan breve el tiempo que pasaron juntos) es la primera vez que no quiero ir al colegio…---
--- Estaremos en contacto en todo momento…siempre que nos necesites puedes llamarnos.---
--- Lo sé…hasta luego y muchas gracias por todo…---
--- ¡Cuídate mucho Harry y diviértete! a pesar de todo lo que escuches y leas no prestes atención…deja que los demás digan o piensen de ti lo que se les venga en gana…tarde o temprano la verdad se sabrá.-

Harry sonrió tristemente por la inevitable separación, curiosamente no se sentía asustado ni preocupado por el nuevo año escolar como lo estaba al principio, al contrario, se veía fuerte y decidido a afrontar lo que sea. Ambos…Remus y Harry se abrazaron con todas sus fuerzas…susurrando éste ultimo un tenue "Gracias", luego se giró hacia Padfoot que estaba sentado y al verlo comenzó a emitir un suave llanto, Harry lo abrazó fuertemente y solo así pudo hablarle a la oreja con la voz ya quebrada.
--- ¡Gracias…muchas gracias por todo! ---
Al separarse rápidamente, Harry se pasó el dorso de la mano por la cara para secar algunas lagrimas, Padfoot al verlo se paró en sus patas traseras y le lamió el rostro como si fuera un perro cualquiera, fue su manera de decir ¡¡ANIMATE!!

--- ¡¡Todos a bordo!!---
Grita el encargado de cerrar las puertas.

Harry y los chicos se despiden de sus familiares desde las ventanas del ferrocarril, la maquina comienza a avanzar, con Sirius corriendo junto a ella hasta perderlos de vista, deseando con todo el corazón que este año no sea tan difícil y peligroso para su hijo. Ya en los pasillos del carro, Harry y los muchachos arrastran los pesados baúles y demás equipaje en busca de un compartimiento libre.
--- ¡Vamos, ya encontré uno!---

Todos siguen a Hermione hasta el lugar indicado, donde solo se encuentra una chica delgada de larga cabellera rubia, de aspecto descuidado y desorientado, los intrusos no son tan interesantes como para que la chica despegue la vista de su revista, Ginny que la reconoce al entrar al vagón la saluda mientras acomoda sus cosas.
--- ¡Hola Luna!---
--- ¡Hola Ginny!---

La chica dejó la revista de lado cuando para prestar atención a todos los "Invitados" a su área sin perder detalle de cada maleta y de cada chico. Después de acomodar todo y de tomar sus asientos, Hermione saca su insignia y se la coloca en la túnica la cual se puso sobre la ropa muggle.
--- ¡Vamos Ron!---
Extrañado, mira a la chica desde su cómodo asiento junto a Harry.
--- ¿A donde?---
--- ¿Como que a donde? tenemos que ir al vagón de los prefectos por nuestras indicaciones… ¿Acaso ya lo olvidaste?---
--- ¿Qué no van a viajar con nosotros?---
--- Sí, volveremos en una hora, primero debemos recibir las contraseñas y demás obligaciones como prefectos que somos ahora.---
Levantándose pesadamente de su lugar, Ron acompaña a la chica solo para que se ahorrara su sermón.
--- ¡Sí, sí! Ahora volvemos.---

Después que se retiraron Harry se quedó solo con Luna y Ginny, ambas lo miraban con una sonrisita picara en sus jóvenes rostros y susurrándose mutuamente al oído, haciéndolo sentir algo cohibido, para relajar el ambiente trató de entablar conversación cuando tocaron a la puerta y abriéndose de repente.
--- ¡Hola chicos!---
Al girar la vista a la entrada del vagón, todos se encontraron con el regordete y gentil rostro de Neville Longbottom, se veía exhausto por llevar a cuestas todas sus cosas con él.
---Eh… ¿Puedo quedarme con ustedes? ya no hay lugar en todo el tren y…---
--- ¡Sí, claro, pasa!---
--- ¡Ah, gracias! ---
Ayudado por Harry, Neville acomoda sus cosas en el único espacio libre en el carro para después sentarse junto a él. Pasadas las clásicas preguntas sobre el verano, parecía amenazar con terminar la conversación hasta que Longbottom se percató de todos los paquetes etiquetados con el nombre de Potter.
--- ¡Guau, cuantos envoltorios!---
--- Sí, y todos son de Harry---
---Vaya, este año vienes con exceso de equipaje, pero no te preocupes, yo te ayudo a llevarlo al castillo.--
--- ¿Eh?...gracias…pero no es necesario.---

Una vez más guardaron silencio, hasta que Neville les mostró su nueva planta exótica, un Mimbulus Mimbletonia, la cual, al estarles explicando todas sus propiedades y mientras buscaba un punto donde picarla, eligió uno de los forúnculos y ¡Paff! éste reventó en la cara de todos bañándolos con un jugo color verde oscuro y de un fétido olor a estiércol seco, no solo Harry, también las chicas deseaban matar a Neville, gracias a la explosión de su dichosa plantita el jugo llegó a pegarse en las paredes y el techo del carro…y ni que decir de los rostros y cabello de sus compañeros…Neville quería mas que nunca que la tierra se lo tragara, por suerte un simple hechizo dejó a todos los ocupantes del compartimiento luciendo tan bien como al principio y sin resentimientos ya que cuando paso el carrito de los dulces, Harry compró golosinas para todos sus amigos.

Después de una hora llegaron Hermione y Ron con una cara de fastidio que no podían ocultar por más que lo intentaran, estaban cansados y hambrientos. Al entrar apenas si saludaron, tomaron asiento donde pudieron y le quitaron a Harry sus dos últimas empanadas de calabaza, un paquete de galletas y dos ranas de chocolate, mientras devoraban la comida empezaron a comentar lo que pasó después de que se ausentaron.
--- ¡¡Fue un fastidio!! Estar encerrado cerca de una hora en una habitación llena de engreídos, solo para que nos hablen de la "gran" responsabilidad que se nos ha otorgado y de las reglas que debemos seguir y hacer cumplir…en verdad que no saben ya como molestarnos.---
--- ¡¡Ron!! Ahora que eres prefecto, debes ser un ejemplo a seguir para los alumnos, no esta bien que hables de esa forma…---

Todos los presentes miraron atónitos y con gran esfuerzo para no soltarse a reír a carcajada abierta frente a Hermione, buscaban en la chica una señal que les dijera que lo anterior no lo estaba tomando en serio… ¿Ron un ejemplo? Después del rato de diversión, empezaron con otro tema…
--- ¿A qué no saben quiénes son los prefectos de Slytherin?---
--- Creo adivinar.---
--- Así es…Malfoy y Pansy Parkinson…ese par de sonzos…tal para cual ¿No lo creen?---
---…No…---

Las miradas inquisitivas de los Griffindor y Ravenclaw presentes cayeron sobre Harry apenas terminó su extraña respuesta, el susodicho tragó saliva con dificultad mientras pensaba en como salir bien librado de esa metida de pata…pero no tuvo necesidad de pensar en algo, ya que a través de las ventanas de su vagón se vieron llegar un grupo de chicos con colores verde en sus túnicas, indicando su pertenencia a Slytherin.
--- ¡Ay no!---
--- ¡Lo que nos faltaba!---

A penas terminaron de decir estas palabras, las puertas del compartimiento se abrieron dando paso al ya antes mencionado grupo encabezado por un joven de cabellos rubios platinados y de piel tan blanca como el marfil.
---…Malfoy…---
--- ¿Qué diablos quieres?---

Cuando Harry escuchó el nombre de Malfoy en labios de su amiga, de inmediato se giró para buscarle entre el grupo de chicos situados en la puerta. Ahí estaba él…de pie…recargado en el marco…Se veía aun más hermoso que en su ultima fantasía…no había duda de que el verano le había sentado de maravilla…estaba alto, pero no lo suficiente como para rebasar a Harry, éste aun lo superaba por unos centímetros, su piel tan blanca como la leche le daba un aspecto tal vez fantasmal para algunos…pero para Harry parecía una figurilla de porcelana, su cabello siempre peinado hacia atrás…parecía un poco más largo que el año pasado, su delgada y fina silueta le brindaban una postura y un andar elegante característico en él... Harry escaneaba cada rasgo, gesto y movimiento del chico para grabarlo tanto en su memoria como en su corazón.

Desgraciadamente, sus ojos…esos bellos ojos plateados no perdieron nada de su soberbia y frialdad. Por un momento, al encontrarse perdido en el recorrido de sus facciones, Harry estuvo a punto de sonreírle como si se tratara de un amigo de años…de un amante perdido por algún tiempo, pero al llegar a esos ojos grises reaccionó parándolo en seco y regresándolo a su lugar mientras sus compañeros le pedían explicaciones a los intrusos.
--- ¿Qué hago aquí? Soy prefecto…hago mi ronda… ¡Vaya, vaya Potter! ¿Qué pasó? ¿Por fin tu miopía te permitió dar con una tienda de ropa de calidad? Por fin te ves decente o ¿Acaso es para que nadie crea que estás loco?---

Harry estaba boquiabierto, no sabía que decir…ya sea para defenderse o para iniciar una pelea como pasaba cada año, las palabras simplemente no brotaban de su garganta…se había quedado mudo, en cambio Ron, se paró entre ellos cortando con brusquedad el contacto visual que había entre Harry y su adorado.
--- ¡No tienes nada que hacer aquí Malfoy!---
--- Si ya acabaste de soltar veneno ¡lárgate!---
--- Más te vale que me hables con respeto o…---
--- ó ¿Qué?...no me puedes hacer nada…yo también soy prefecto.---
--- Era de esperarse…los de tu clase con un poco de poder ya se sienten invulnerables…se les sube a la cabeza tan rápido…pero es lógico, ahí no hay nada.---

A Ron se le empezaron a poner rojas las orejas y a tensar los puños en señal de alerta, sabiendo lo que venía, Hermione lo detuvo tomándolo de los hombros antes de que se lanzara a los puños como acostumbraban indicar esas señales. Ignorando olímpicamente a Weasley, Draco se volvió a dirigir a Harry antes de irse, haciendo énfasis en la insignia de su pecho.
--- Te estaré vigilando Potter.---
Dicho esto se retiró lentamente, Harry le siguió con la vista hasta que se perdiera por el pasillo del tren…no había duda alguna…no era su imaginación…en algún punto tuvieron contacto visual y Harry pudo notar que esos fríos y delgados labios le regalaban una discreta y coqueta sonrisa…

Ron aun estaba muy disgustado con la intromisión de los Slytherin, y después de que Hermione lo liberó, se regresó a su lugar junto a Harry, el cual prácticamente se encontraba ausente…para ser más exactos estaba en las nubes…por más que trataba de ocultar su alegría, simplemente le era imposible…el chico más hermoso del mundo le había dicho que se veía bien, le sonrió y le dijo que lo vigilaría…que lo estaría viendo más seguido. Ahora tenía que esmerarse más en su arreglo personal, no podía permitir que Draco lo viera fachoso y desalineado como en años anteriores donde usaba la ropa de Dudley antes y después del colegio, ya no le parecía exagerado el equipo de lociones y cremas que Sirius le había puesto en su equipaje, ahora tenía un motivo muy importante para lucir sus nuevas prendas ¡Ay, si al menos mi cabello se pudiera peinar! Pensaba… ¿Me veré bien con ó sin gafas? …de todo lo anterior era mudo y doloroso testigo una pobre chica enamorada…

Hermione miraba desde su asiento a todos los que se encontraban con ella en el mismo vagón, no perdía detalle de la reacción de ninguno de los presentes, veía como su amigo se hundía en sus pensamientos…como sonreía para si mismo y se perdía viendo el paisaje por la ventana. Una vez más pensaba la chica en algo que vio en su amigo desde el primer año…que Harry poseía algo más que los otros magos…algo que lo hacía especial y no era su magia, ni su habilidad como deportista en el quidditch, no…ahora lo sabía…era su inocencia, esa inocencia y pureza de alma que lo hacía creer en cualquiera…en dar una segunda oportunidad sin importar todo el daño que le hubieran hecho en el pasado.

Por fin, la noche ya los cubría con su negro manto y eran recibidos por el inestable clima de las montañas, después de varias horas y bajo un fuerte aguacero, llegaron a la estación donde eran recibidos por Hagrid, la repartición de equipaje fue un verdadero problema…Neville cumplió su promesa y ayudó a Harry con el suyo, cosa que le agradeció profundamente, habían tantas cajas y maletas que de no estar etiquetadas nadie habría sabido qué era de quien. Neville entregaba los bultos conforme los bajaba del porta equipaje, cuando uno de esos paquetes llamó su atención, era largo y delgado, no tenía nombre ni nada que lo identificara…intrigado preguntó…
--- ¿De quién es esto?---
--- Es mío.---
Y de golpe Ron lo tomó y salió rápidamente del lugar sin siquiera mirar a sus amigos que lo seguían, extrañados, con la mirada.

Dejaron las cosas donde el resto de las maletas del colegio y se fueron a tomar uno de los carruajes, apenas si encontraron uno vacío para viajar todos juntos, ya que los ocupaban con gran rapidez debido a la lluvia, al llegar a donde aparcaban, Harry vio que los carros eran tirados este año por unos extraños y siniestros caballos…antes no los había notado…estaban entre los coches…parecían reptiles ó algo parecido…no tenían nada de carne y lo que sería su negro pelaje estaba pegado al esqueleto del que se veían con claridad cada uno de sus huesos…su cabeza era como la de un dragón y sus ojos blancos sin pupila miraban fijamente (por extraño que suene) Harry miraba boquiabierto como de sus lomos salían unas inmensas alas negras y curtidas…como si fueran gigantescos murciélagos…eran unas criaturas de apariencia espectral las encargadas de llevarlos al castillo.

La primera reacción de Harry fue dar un paso a tras a toda velocidad, y habría escapado de no ser por Luna Lovegood que estaba obstruyendo el paso.
--- ¿No vas a subir?---
--- ¿Eh? Ah sí…pero ¿Qué son esas cosas?---
--- No lo sé…siempre han tirado de los carruajes…imagino que así ha sido desde siempre… ¿Por qué? ¿Te asustan?---
--- ¡Claro que no!---
--- ¡Aja! Entonces vamos.---

Y tranquilamente subió al coche, Harry pasó saliva y siguió a la chica con un poco de desconfianza, ¿Qué es eso de que tiran de los carros desde hace años? ¡Jamás los había visto! El joven miraba a las bestias con algo de temor y Ron lo veía extrañado ¿Qué mosca le habrá picado? Pensaba, lo alcanzó por la espalda y preguntó…
--- ¿Qué diablos te pasa?---
--- ¿Pues tú qué crees? ¿Acaso no te asustan esas criaturas?---
--- ¿Qué criaturas? ¿De qué hablas?---
--- No empieces…sabes a que me refiero…---
--- ¡Déjate ya de tonterías! y subamos al carro antes de que nos dejen.---

Después de un extraño viaje y ya dentro del castillo, todos tomaron sus asientos en el gran comedor, tan bellamente adornado como cada año, los estandartes del colegio y de cada casa engalanaban el lugar, además, la calidez que brindaban las chimeneas reconfortaban a los alumnos del frío de esa noche. Harry y sus amigos miraban con interés a la mesa de los profesores en busca de alguna novedad. Se encontraban los mismos de cada año, excepto claro la profesora Mcgonagall que estaba con los nuevos alumnos y otro hombre de cabello rubio claro, blanco, de nariz pequeña y aguileña, con mirada perezosa, muy parecido a una ratita mojada que tiembla ante cualquier brisa, cuando uno de los maestros le llamaba la atención, pegaba un brinco como si le hubieran gritado, más que tímido parecía aterrado.
--- ¿Quién será ese?---
--- ¿Quién sabe?---
--- Debe ser el nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras.---
--- ¿Ese?...se ve muy poca cosa para una materia tan exigente.---
--- Bueno, el profesor Lupin parecía enfermo y era el mejor profesor que hasta ahora hayamos tenido.---
--- Eso es cierto.---

Al fin llegó la profesora Mcgonagall, se escuchó cantar al sombrero seleccionador y los nuevos alumnos fueron repartidos entre las cuatro casas, para después dar inicio al banquete, por arte de magia, las mesas se llenaron de todos los platillos imaginables, los chicos se sirvieron de todo lo que estaba a su alcance, incluso Hermione a pesar de que seguía pensando en que todo fue hecho por esclavos; pastel de carne, filetes, pollo, empanadas, chuletas, puré, etc., todo dispuesto a quien lo deseara, después llegaron los postres, pasteles de chocolate, fresas y crema, frutas, flanes y helados de varios sabores, al final ninguno se podía mover de su lugar. Hermione miraba a Ron y a Harry de manera recriminatoria.
--- Que estén en la mesa no significa que los tengan que devorar.---

Ron se abrió el cinturón ignorándola otra vez mientras Harry solo sonrió atontado de lo satisfecho que estaba. Cuando ya acabaron los alumnos el último bocado, los platos se limpiaron de toda borona y brillaron inmaculados como estaban en un principio. Haciendo sonar una copa para llamar la atención, el director se pone en pie para dirigirse a los muchachos.
--- Bueno, espero hayan quedado satisfechos con la abundante cena de esta noche y que aun puedan prestarme atención. Primero démosle la bienvenida a los nuevos alumnos de primer año que están a punto de vivir una maravillosa aventura en este colegio (todos los presentes aplaudieron) a continuación, permítanme presentarles a su nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras, quien por orden del ministerio nos acompaña este año, el profesor Frederick K. Englund (algunos aplausos se dejaron escuchar cuando el nuevo profesor se levantó y saludó, la mayoría, de sus mismos colegas) le deseo mucha suerte profesor…y como noticia adicional, les recuerdo que no esta permitido aventurarse en el bosque prohibido a menos que deseen alimentar con su persona a las criaturas que en el habitan y que ya hay una larga lista de al menos unos cinco metros de objetos de broma que deben evitarse si no quieren tener problemas con el sr. Filch, pueden consultarla en la conserjería. Ahora y para entregarnos a un descanso reparador…les informo que dentro de un mes, Hogwarts se vestirá de gala al ser visitados por cuatro honorables y antiguos colegios de magia.---

Se dio un hervidero de comentarios de todos lo alumnos murmurando entre ellos lo dicho por su director. Harry recuerda que Sirius habló sobre la visita de Dumbledore a varios colegas en el país, por lo visto obtuvo algo de apoyo y las negociaciones se darían en Hogwarts. Los murmullos pararon a una señal de su maestro.
--- Sí, sí…sé que esto no es nuevo para ustedes después de lo vivido el año pasado, pero esta vez no tendrá nada que ver con los torneos ni con competencias de magia, nos visitarán cuatro escuelas de antiguas costumbres con algunos alumnos e incluso nos darán algunas pláticas y conferencias de magia, lo más probable es que las cuatro casas de Hogwarts brindaran nuevamente hospedaje a nuestros nuevos visitantes (las otras casas comentaban entre emocionados y alegres la idea de ser anfitriones, menos claro los Slytherin que no les hizo gracia la idea de compartir su casa) Pero no se preocupen, no interferirán con sus rutinas ni mucho menos los despojarán de sus habitaciones…y hablando de habitaciones, ya es hora de dormir, vamos todos a descansar…¡Buenas noches a todos!---

Todos los alumnos sorprendidos platicaban entre si mientras se encaminaban a sus respectivas casas, antes de retirarse Harry pudo ver que la profesora Mcgonagall suspiraba resignada por la idea de la dichosas visitas. Ron que ya iba acompañando a Harry rumbo a la salida fue detenido de un jalón de oreja por Hermione.
--- ¡¡Auuuch!!...¿Qué te pasa?---
--- ¿A dónde crees que vas? Hay que llevar a los de primero…vamos.---
--- ¡Ay, que me acordaba!…---

Después de decirle a Harry la clave del cuadro de la señora gorda, Ron se dirige junto a Hermione por los de primero, con el acostumbrado grito de "¡¡Los de primero por aquí!!" los niños al pasar junto al chico de mirada esmeralda, más de uno pudo distinguir su cicatriz y señalarlo a la vez que se alejaban de él como si se tratara de un loco, lo que le disgustó y extraño mucho. Cuando por fin entró a su habitación se encontró con sus compañeros de cuarto. Neville y Dean lo saludaron amablemente, Seamus por el contrario no le dirigía muy bien que digamos la palabra y apenas si lo miraba, no dudó que fuera culpa del profeta el comportamiento de su compañero, ¿Qué diablos dirían de él en el diario como para que reaccionaran así? prefirió no hacerle caso y dejar que pasara, ya se darían cuenta quien miente y quien no.

Mejor empezó a revisar las cosas que Sirius le puso de más, abrió su caja de lociones y cremas para verlas y saber como usarlas, pero en vez de botellas de shampoo y enjuagues, se encontró con varias cajas negras y botellitas oscuras, además de una jaula con 3 doxys dormidos.
--- Y ¿Esto?---
Se preguntaba, cuando empezó a leer los letreros de las botellas la cosa se ponía cada vez más rara…Polvos verrugosos, aliento de rana, verrugas de sapo…Tomó una botellita que decía "Filtro de sueño" sacaba y sacaba más cajas y botellas sin ninguna nota que le explicara algo, llegó a pensar que sería broma de Sirius cuando se abrió la puerta de su cuarto y por ella entraron los gemelos Weasley.
--- ¡Ah, ahí está!---
Dijo Fred con una gran sonrisa seguido de su hermano que llevaba consigo una caja igual a la que tenía Harry.
--- Aquí tienes júnior…ésta es tuya.---
--- Esta es nuestra…con tu permiso.---
--- ¿Qué es todo eso? ¿De dónde lo han sacado?---
--- Oye…no deberíamos decirte nada…---
--- Pero lo haremos, solo por que eres socio.---
--- ¿Socio?---
--- Sí, de Sortilegios Weasley.---
--- ¡La competencia de Zonko!…próximamente, claro.---
--- Pedimos consejos a los grandes…---
Mostrando las botellitas mientras las regresaban a la caja.
--- ¡Hasta luego!---

Harry logró distinguir el escudo de la familia Black en cada caja y botella que los gemelos se llevaron, al parecer los gemelos contaban con el apoyo de canuto en lo que a ingredientes se refería. Después de que se retiraran Ron entró al cuarto y comenzó a cambiarse de ropa.
--- ¡Aarg! Los niños de hoy en día son cada vez peores…oye ¿Qué querían Fred y George? Los vi salir corriendo de aquí.---
--- Nada importante…solo me trajeron esta caja que les pusieron en el cuarto.---
--- ¡Ah! ¡Buenas noches Harry!---
--- ¡Buenas noches Ron! que descanses.---

Ahora revisa su caja original, las botellas de shampoo y cremas originales se encontraban en ella como prometieron, todas tenían una fragancia fresca y deliciosa que le encantó desde el principio, pero entre las cosas encontró una caja larga de terciopelo rojo con una nota de su padrino pegada a ella "éste año será muy difícil, no te desanimes, esto te ayudará, te quiere Sirius", Harry abrió la caja y una enorme sonrisa iluminó su rostro al ver el contenido.

Fin del capitulo 8.

¡¡Hola Nakamas!! Disculpen la tardanza, pero aquí lo tienen, espero les guste y sigan conmigo en esta aventura que pinta para rato, no sé olviden de dejar sus comentarios para saber si les esta gustando ó no. Gracias y…

¡¡Que los ilumine la eterna luz!!