Capitulo 12

Los primeros días de clases siempre han sido los mas difíciles para cualquier alumno en cualquier tipo de escuela, pero para Harry Potter, el quinto año de estudios en el colegio Hogwarts de magia y hechicería, se estaba volviendo particularmente especial… no solo debía realizar todos los trabajos que cada maestro asignara para tener un mejor desempeño en los próximos TIMOS, también tenía que asistir todas las tardes al salón de defensa contra las artes oscuras para cumplir el castigo designado por el enclenque pedagogo Frederick Englund… al principio parecía ser una sanción como cualquiera que le hayan impuesto antes, pero después de la primera tarde…nada volvería a ser igual…

Ese primer día de condena, Englund le entregó un pergamino y una pluma para que escribiera "No debo decir mentiras"…esto tiene que ser una broma…pensaba Harry…¿Qué se cree que soy?…¿un mocoso de primaria?…claro está que no se lo dijo, ó habría empeorado más su situación.

El chico se sentó en la butaca de costumbre y se dispuso a empezar a trabajar, cuando se percató que le faltaba el tintero, como lo que menos quería era entablar una conversación con el susodicho maestro, iba a sacar el frasco de su mochila, pero el profesor se lo impidió…

--- ¿Sucede algo sr. Potter? ---

--- No tengo tinta…--- Englund se veía realmente apenado, y tartamudeo al darle la respuesta al niño.

--- No…n…no la necesita…---

Harry no entendió a que se refería hasta que empezó a escribir en el pergamino…apenas hubo terminado de trazar la palabra "No" cuando una ligera molestia en el dorso de su mano derecha, llamó poderosamente su atención… al revisarse, notó como unas pequeñas y finas líneas que decían "No", aparecieron escritas en su piel, al tiempo que también se leían en el pergamino… en una tinta color rojo escarlata…no era una coincidencia…y para comprobarlo, empezó a rasguear sobre la hoja de papel "Debo", é igual que con las dos primeras letras, estas aparecieron escritas tanto en su piel, como en el documento…y no con tinta común y corriente…estaban hechas con sangre…con su sangre…¡¡la tinta era su propia sangre¿Cómo alguien con aspecto tan débil y cobarde, podía ser tan sádico?!... sin decir ni una sola palabra, Harry levantó la vista para ver la reacción del maestro ante su descubrimiento, para su sorpresa, lo encontró muy nervioso y preocupado por él.

--- ¿Se…encuentra bien?...

--- ¡Vaya pregunta! pensaba el chico, poniendo su mejor cara, solo respondió.--- Si…--- y continuó con su castigo.

Después de una hora de castigo, Harry por fin podía volver a la sala común de Griffindor a verse con sus amigos, estaba por lógica totalmente disgustado, solo a los que gustan de cortarse con navajas habrían estado encantados con el correctivo de Englund, pensaba, aunque algo le decía que esta sanción nada tenía que ver con el susodicho maestro, nadie, ni él, podría imaginarse que ese hombre tan insignificante fuese un sádico; más parecía estar obligado por el ministerio a realizar este tipo de trabajos que a imponerlos por cuenta propia ya que no paraba de pasearse alrededor de Harry mientras escribía para ver como estaba, se veía muy afectado cada vez que se marcaban con más fuerza cada una de las palabras en la mano del chico…ó al menos esa impresión le dio. Ensimismado en sus muchos pensamientos, llegó rápido a la pintura de la señora de rosa.

Cuando atravesó la puerta a la sala común, fue recibido de inmediato por Hermione y Ron, que morían de curiosidad por saber lo que Englund le impuso como penitencia. Harry que no iba a quejarse con ellos ni con nadie de lo sucedido, escondió su mano derecha dentro de los bolsillos de la túnica y entró saludando como siempre a sus compañeros.

--- ¡Hola!--- ni caso le hicieron, ya que estaban más interesados en el inicio de la lluvia de preguntas.

--- ¡¿Qué pasó?!---

--- ¡¿Cómo te fue con el profesor Englund?!---

--- ¡¿Qué te puso a hacer?!---

Harry sonrió de manera sarcástica y contestó mientras se encaminaba rumbo a la chimenea, donde se encuentran sus butacas favoritas, seguido de sus dos amigos.

--- ¡No saben con que clase de monstruo me vi encerrado por toda la tarde¿Pueden creer que me puso a escribir "No debo decir mentiras"¡¡Como si fuera un niño pequeño!!--- divertido ante la imagen de su compañero escribiendo una y otra vez como niño chiquito en un rincón, Ron se sentó en su cojín favorito a reír a costillas de Harry.

--- ¡¡No te creo¡¡Ja, ja, ja!! La próxima vez te pondrá orejas de burro…¡¡Ja, ja, ja!!---

--- ¿Eso es todo¿Solo te puso a escribir y ya?--- Harry reía por lo bajo junto a Ron, cuando Hermione le llamó.

--- Así es…eso fue todo…--- el chico de esmeralda mirada desvió la vista de su compañera y continuó hablando con su hermano, pero igual, algo le decía que no había logrado engañarla. Hermione no se tragaba el cuento de Harry tan fácilmente como su colega lo había hecho, sabía perfectamente de lo que éste era capaz de hacer, para ocultarles cualquier cosa que los alterara; la chica no perdía ningún detalle de su compañero desde que se sentó cerca de la chimenea, apenas se preguntaba lo que estaría escondiendo, cuando notó que se manejaba de forma extraña. Descubriendo lo que estaba pasando, Hermione se acercó a su hermano y se sentó junto a él.

--- Entonces no pasó nada malo con este sujeto ¿Verdad Harry?--- Harry se recorrió un paso lejos de la chica sin dejar de mirarla, sospechando lo que se tramaba.

--- Si Herm… ¿Por qué?--- la joven también se sentó en el piso lo más cerca de él.

--- Es solo que… ¡No me lo creí!…--- y sin avisar, le apretó la mano derecha que aun tenía dentro de su bolsillo con toda sus fuerzas, causándole un gran dolor.

--- ¡¡¡Aarrgg¡¡ Hermione estas loca ¿Por qué…?--- Harry calló de inmediato…había sido descubierto.

--- ¡¡Lo sabía¡¡Sabía que algo estabas ocultando!! Déjame ver…--- cumpliendo la orden ante la mirada atónita de Ron, Harry sacó la lesionada extremidad de su escondite para mostrársela a sus compañeros, dejándolos boquiabiertos ante las palabras escritas con una navaja invisible sobre la piel.

--- ¡¡Oh por dios!!--

---- ¡¡Pero ¿Qué diablos es eso?!!---Lo que siguió mientras Hermione limpiaba la herida, fue una larga explicación de todo lo que pasó en el aula y de cómo trabajaban esos extraños materiales entregados por el profesor Englund. Ambos hermanos estaban más que disgustados¡Estaban furiosos!, los castigos en Hogwarts no pasaban de limpiar ó pulir con Filch, algunas áreas ó reliquias de la escuela por varios días en las tardes…Pero, ahora…con el ministerio presente en el colegio en forma de ese enclenque pedagogo no sabían si podían quejarse ó no con los maestros, sin que estos estuvieran en la mira del gobierno.

Habían pasado varios días y Harry continuaba visitando a Englund todas las tardes, repitiendo la rutina una y otra vez sin quejarse frente a éste, de lo profundas que se hacían las laceraciones en el dorso de su mano, solo Ron y Hermione sabían lo dolorosas que se volvían para él las tareas más simples, como el lavarse las manos ó bañarse, hacía que le ardieran las palabras escritas en su piel, gracias al uso del jabón ó del shampoo, y como no quería que los demás estudiantes notaran el mensaje en su mano, Harry empezó a usar unos guantes negros de terciopelo que le regalara su padrino Sirius, pero era peor cuando se los quitaba, ya que el calor de la prenda y de la venda que usaba le irritaban el área dañada; lo único que le ayudaba era un ungüento de "Mortlap" hecho por Hermione, especial para calmar el dolor y ayudar a una rápida cicatrización, misma que tardaba gracias a los castigos del ministerio.

Disgustados al ver como la herida se había vuelto a abrir, Ron y Hermione despotricaban contra todo lo que se moviera mientras curaban la mano de su compañero. Ron se retiraba con el tazón del agua para la limpieza de la laceración a la vez que decía

--- No puedo creer que el ministerio permita este tipo de castigos…parecen sacados del siglo…dos ó tres… ¡Son barbáricas!--- Hermione terminó de limpiar el dorso de la mano y colocó un nuevo vendaje.

--- Y lo peor es que no podemos quejarnos con los maestros…---

--- ¿Y por que no?--

---- ¡Vamos Ron¿Crees que no están al tanto de lo que pasa en el colegio? Solo que no pueden hacer nada al respecto.--

La chica tenía razón, pensaban los muchachos, pero igual Ron quería venganza.

--- ¡Ya sé! Pero deberíamos darle su merecido… ir a partirle la cara a ese desgraciado para dejarle bien en claro, que esto no se queda así.-- declaraba el pelirrojo al tiempo que se golpeaba con el puño derecho su otra mano. Harry y Hermione miraban a Ronald de diferente manera, uno con agradecimiento y la otra con cansancio, pues era la misma interpretación de chico rudo que realizara cada noche, desde que se iniciara la sanción, la joven en tono fastidiado, solo repitió lo mismo de siempre.

---Sí…anda y mete en problemas a tu padre con el ministerio.--- Herm terminó de colocar la venda en su lugar, a lo que Harry le agradeció, pues descansaba mucho con cada curación que le procuraba. Ron por su parte, continuaba su perorata.

--- Entonces…regalémosle un dulcecito Weasley como prueba de amistad… (Miraba a sus hermanos mayores hablar con varios niños de primero, a la vez que reía maliciosamente) ¿Qué les parece?--- preguntó sonriendo pícaramente, a lo que Herm contesto.

--- ¿Acaso quieres matarlo?!! Además Fred y George tienen prohibido seguir experimentando con los alumnos de primer año.--

--- Si no son los de primer año, serán los de segundo, nada ni nadie los hará detenerse, ten por seguro que ya deben tener todo un menú de bromas y trampas para la tienda que desean tener.---

Harry pudo ver en los ojos de Ron, que se sentía muy orgulloso de los gemelos, aunque no lo dejaran participar de sus planes. Hermione por su lado y a pesar de que apoyaba a la familia Weasley en todo lo que pudiera, debía hacer cumplir las reglas como prefecta de Hogwarts, y así se lo recordó a su colega.

--- Ron, como prefecto de Gryffindor, tienes la obligación de hacer obedecer las reglas y evitar que alguien salga lastimado…aunque sean tus hermanos los que estén provocando alborotos…--- el pelirrojo ignora lo que dice, con una mueca de desagrado dibujada en el rostro. Era caso perdido pensó la chica al ver a Ron empezar con sus labores, ignorando magistralmente como uno de los de primero empezaba a llenarse de plumas amarillas de los pies a la cabeza.

--- Me pregunto… ¿De dónde habrán sacado el dinero para sus experimentos?, por que los ingredientes para esos chistecitos y los sueldos de los conejillos de indias no salen por arte de magia de ninguna varita.--- En esta parte de la platica Ron sí intervino, ya que era algo en lo que había estado pensando desde que los mellizos iniciaron con sus ensayos.

--- No lo sé, no han querido decirme nada, ni mis padres o nuestros hermanos mayores les dieron el dinero para empezar el negocio por que no lo tenían, apenas si pudieron comprarnos las cosas para el colegio y también …--- De inmediato guardó silencio para evitar decir una imprudencia, claro que fue demasiado tarde, pues el resto del trío notó el secreto y deseaba saber por que tanto misterio, además de que Harry quería cambiar el tema de la procedencia del dinero de los gemelos.

--- ¿También qué?---

--- ¿Te compraron algo…o a tus hermanos?--

---- Nada importante…mejor volvamos a trabajar.--- y sin prestarles más atención a sus compañeros, Ron tomó sus pergaminos y comenzó a realizar sus deberes, ni Harry ni Hermione le molestaron más y le acompañaron con las tareas, tarde ó temprano él mismo les contaría.

Bajo la misma infernal rutina, los chicos terminaron la primera semana de labores. Parecía que todos los profesores se habían puesto de acuerdo, en saturar a sus alumnos con trabajo extra para el sábado y el domingo, La profesora Mcgonagall quería una redacción sobre los hechizos desvanecedores y comparecedores; El profesor Binns un escrito sobre la guerra de los gigantes; Flitwick no se molestó en especificar y pidió un resumen de todo lo antes visto, incluso Hagrid les encargó investigar todo sobre los Bowtruckle (Las criaturas que habitan en los árboles especiales para la elaboración de varitas mágicas) y por si fuera poco, cada pergamino debía medir por lo menos dos metros de largo,además claro, de las tareas de pociones, defensa contra las artes oscuras, adivinación y astrología; los chicos se habrían dejado vencer por el peso de las obligaciones al final de tan triste recorrido, de no ser por la pluma a vuela pluma de Sirius, obsequio que los sacaba de varios apuros.

Y pensando que ya nada podría empeorar su saturada agenda, una tarde se le presentó a Harry su compañera Angelina Johnson, como la nueva capitana del equipo de Quidditch de Griffindor, Harry estaba tomando sus alimentos de lo más despreocupado, cuando le tocó el hombro por la espalda y se sentara después junto a él.

--- ¡Potter! tenemos que hablar seriamente.--- con el susto, Harry casi se atraganta con el puré de papa, entre molesto y curioso empezó a interrogar a la chica.

--- ¿Qué pasa¿Por qué tan seria?--- más que seria, se le veía molesta y no disimuló su enojo con nuestro amigo.

--- ¿Qué que pasa¿Cómo te atreves a preguntar semejante tontería? Pasa que el viernes haremos las elecciones para elegir al nuevo guardián del equipo y tú estás castigado con ese viejo palillo de Englund ¡Eso es lo que pasa!---

Casi lo había olvidado…Oliver Wood, el capitán del año pasado y guardián del equipo de Griffindor, se había graduado del colegio y su lugar ahora estaba dividido, entre Angelina como capitana y cualquier afortunado que lograra pasar con éxito las pruebas para el puesto, los jóvenes de segundo año en adelante que contaran con escoba propia y desearan probar sus habilidades, estarían sin falta el viernes por la tarde ante todo el equipo. Harry no sabía como, pero debía estar presente ese día desde las 5:00 p.m. para una charla con el grupo é iniciar a las 5:30 con las pruebas.

--- ¡Lo siento Angelina! Te juro que haré todo lo posible para estar con ustedes…--

---- ¡Claro que tienes que estar ahí! Así tengas que someterte a una lobotomía con Englund¿Entendido?--

-- ¡Sí…sí!--- que más se le puede decir a una persona que te mira con asesinas intenciones.Los tres amigos guardaron un minuto de silencio hasta que la joven líder desapareció del comedor, Hermione fue la primera en reiniciar la conversación.

--- Y ¿Cómo crees librarte del castigo de Englund?---

--- No tengo idea, supongo que debo someterme a un psicoanálisis…---

--- ó puedes pedirle que perdone tus mentiras, pero que estás deseoso de atención…--- la chica terminó la oración entre risitas, ante la cara de falsa indignación de Harry.

--- ¡Creo que la de la lobotomía será otra¿No lo crees así Ron?... ¿Ron?...---Ron simplemente no se encontraba en el comedor en ese momento, tenía la mirada perdida sobre su plato y el color había abandonado su rostro desde hacía tiempo, desde que Angelina llegara a reclamarle a Harry para ser más exactos. Sus compañeros no le quitaban la vista de encima tratando de entender lo que le pasaba.

--- ¿Te encuentras bien?- preguntó la chica.

--- ¡Eh!…sí… no pasa nada…--

---- Te ves muy pálido… ¿Te duele el estomago?---

--- No…es solo que perdí el apetito…--- contestaba el pelirrojo a Harry mientras jugaba con el tocino de su plato.

Por más que lo intentaron, no consiguieron sacarle la verdad de su estado al joven Weasley, fuera lo que fuera, se lo llevaría a la tumba de ser necesario, y habría sido así de no ser por una tarde lluviosa, Harry volvía a la sala común de su tarde con Englund, encontrándola vacía, tomó asiento en su mullida butaca junto a la chimenea, y sacó de su mochila, la cajita con ungüento de murtlap para su mano lacerada, apenas se estaba preguntando lo que sus amigos estarían haciendo en esos precisos momentos, cuando escuchó que alguien entraba por el retrato, quien fuera el recién llegado, se escuchaba muy molesto, curioso por la identidad del intruso, Harry se estiró un poco para ver de quien se trataba.

Grande fue la sorpresa cuando Ronald Weasley entró a paso veloz rumbo a la escalera de las habitaciones, con el fin de azotar contra la pared con todas sus fuerzas… una escoba…y a la par del golpazo, los gritos del chico retumbaban por toda la sala sin percatarse de que tenía público.

--- ¡¡Como es posible que sea tan estupido¿Cómo se me pudo ocurrir siquiera que…?!! -Su voz se tornaba de furiosa a sollozante- ¡¡Se seré la burla de todos¡¡Y después de todo lo que mis padres…¡

--¡¿Ron?!!---El alma se le fue al suelo al reconocer la voz que surgía a sus espaldas, a esas horas creía estar solo en la sala común, por que siempre lo estaba; Ron no contaba con que el profesor Englund le perdonara diez minutos de condena a su hermano y que éste lo atrapara en su mayor secreto, y precisamente al reconocerlo, no quiso voltear a verle a la cara, lo que más deseaba era salir de ahí corriendo lo más rápido posible, volar rumbo al bosque prohibido, al callejón Diagon ó a su casa, para no volver jamás.

Al no obtener respuesta después de tan impresionante arranque de ira, Harry se levantó de su asiento y volvió a llamar a su compañero.

--- Ron… ¿De que se trata todo esto?--- Harry lo veía de arriba abajo tratando de adivinar por su cuenta lo que estaba pasando, el joven Weasley, estaba empapado en sudor y maltrataba contra la pared su "nueva" barredora II de segunda mano, igual de llena de barro que él. Atrapado, Ron no tuvo más remedio que confesar lo que venía escondiendo desde hacía días.

--- Bueno…yo…es algo estupido… y no quería…que se enteraran… por que se burlarían de mi… he practicado para entrar al equipo, pero soy muy malo…no me sé ni siquiera lo básico…---

Harry entendía todo hasta este punto, pero ¿Por que se lo había ocultado?

--- Eso lo entiendo, pero ¿Porque diablos no me dijiste nada?---

--- No quería que me vieras "practicando" por que te burlarías de mí.---

--- ¡Yo no me habría mofado de ti¿Pues por quien me tomas?---

--- Supongo que me deje llevar por la costumbre…Fred y George siempre se están riendo de mí.---

--- Tienes razón… fuiste un estupido.--- Harry no dijo más y pasó de largo rumbo a su habitación, dejando a un Ron más cabizbajo que al principio, ahora no sabía como hacer para resolver, lo que fuera que hubiera pasado hace un momento; percatándose de la cercanía de la escoba a su persona, aprovechó para volver a endonarle otra patada lanzándola cerca de la chimenea a riesgo de quemarse.

--- ¡¡Oye!! Así no se trata a una escoba.---Reconociendo nuevamente la voz de Harry, Ron miró a las escaleras, encontrándolo bajando de ellas, llevando consigo su saeta de fuego bajo el brazo.--- Es la primera regla a seguir para ser un buen jugador de Quidditch.--- el pelirrojo lo miraba con tímida sonrisa, sin querer entender lo que pasaba.--- ¡Vamos! Antes de que se acabe la luz de día.---

Harry pasó junto a él, en dirección a la salida.

--- ¿A dónde¿Y por que traes contigo la saeta de fuego?-

---¿Cómo que a donde? A practicar, la elección para guardián es en dos días y si es verdad lo que dices, entonces hay mucho que hacer ¡anda!--- Ron sonrió a todo lo que daba y siguió a Harry con su barredora por el retrato, más contento de lo que se había imaginado si lo descubrieran.

Dos horas después, ambos volvieron más sucios que al principio, calados hasta los huesos del frío que se soltó y escurriendo barro a su paso, ya que, como cosa adrede, empezó un aguacero a mitad de la práctica, y como también esto servía de entrenamiento continuaron así hasta la hora de regresar a la sala común, la cual ya estaba llena. Hermione como siempre se encontraba frente al fuego con todos sus libros y pergaminos cubriendo la mesita del centro, esperando que sus compañeros arribaran de donde sea que estuvieran. Cuando los vio llegar en semejante estado de suciedad, les prohibió acercarse hasta el fuego para calentarse.

--- ¡Están locos! Ensuciarán todo mi trabajo con sus mugrosas túnicas, vayan a bañarse ¡¡ahora!!---

Tiritando de frío y a regañadientes, los dos hermanos dieron media vuelta a las duchas, susurrando ¡Exagerada! como consuelo de una inútil defensa.

En el camino al baño, se cruzaron con los pequeños hermanos Colin y Dennis Creevey, quienes saludaron animosos a Harry, igual que siempre que lo veían pasar.

--- ¡Hola Harry¿Practicando?!--

---- Sí, un poco.---

--- ¡Vas a ganar Harry¡Yo lo sé!---

--- Sí… gracias… hasta luego.--- mientras Harry despachaba a sus admiradores, Ron continuó su camino a los baños para ser alcanzado por éste después. Cuando Harry llegó, el pelirrojo ya solo portaba el pantalón y los zapatos.

--- ¿Qué haces aquí¿No piensas usar el baño de prefectos?--- le preguntó al susodicho mientras se deshacía del calzado.

--- No gracias, está muy lejos y tengo frío.--- En realidad, prefería seguir con su hermano hablando de sus puntos fuertes y débiles en el Quidditch. Ron esperó ya desnudo a que Harry se quitara sus ropas para ir juntos a las regaderas, el baño de varones de Gryffindor como los de las otras salas, no es lugar para apenarse por su desnudez, ya que la gran mayoría se pasea por el lugar, presumiendo sus atributos y madurez física a los demás. Esta habitación es lo suficientemente grande para poder dar servicio a todos los estudiantes a la vez, dividida por dos paredes con regaderas y sin separaciones ni cuartos individuales, solo un área donde desvestirse y dejar la ropa sucia y la otra de aseo personal. Las regaderas cuentan con dos llaves similares a las del agua de cualquier casa común, pero estas son una roja y otra amarilla, y no precisamente para la temperatura del agua, no, en realidad son fragancias para lavarse el cabello y el cuerpo, de la temperatura se encarga la regadera por su cuenta, siempre de acuerdo a los gustos de cada quien.

Por fin se desocuparon dos regaderas juntas, cuando Ron y Harry se dirigieron a ellas, éste último se encontró su equipo de limpieza ahí esperándolo pacientemente, al parecer la pequeña maleta podía aparecerse a voluntad, era lo que popularmente se le llama un "Ayudante" pues sin necesidad de ver dentro de la caja ó maleta, con solo meter la mano, siempre se sacaba lo que precisamente se debía usar en ese momento. como si alguien invisible se lo pasara, según Ron, ese estuche de aseo personal solo es utilizado por los ricos, por eso muchos de los chicos lo veían con gran interés. Solo a Sirius se le pudo haber ocurrido algo así para obsequio, pensaba Harry.

Después de quitarse las gafas y de dejarlas en la maleta del aseo, comenzó a ducharse. Ron que no paraba de hablar desde que salieron de los patios, ahora había guardado silencio desde que los hermanos Creevey saludaron a su compañero, Harry seguía discutiendo sobre sus puntos débiles cuando por fin abrió la boca, pero con otro tema.

--- Oye…y… ¿ya encontraste novio?... Por que… he notado que Cho Chang no te quita los ojos de encima.-- Harry no lo veía por que se estaba lavando la cara, pero estaba seguro que Ron no le quitaba los ojos de encima en espera de alguna reacción.

--- ¿En serio? No lo he notado. Y ¿Por qué preguntas si ya encontré novio¿Te quieres apuntar? ---

--- ¿Quuee¡¡Ni loco que estuviera!!--- más que ofenderse, Harry río con ganas ante tal escándalo.

--- ¡¡Ja, ja, ja¿Por qué te pones así? Te trataría bien.--- Ron también celebró la broma y continuó tratando su punto.

--- La verdad no eres mi tipo y además eso entre nosotros sería incesto.--- sonriendo al comentario de Ron, Harry preguntó.

--- ¿Entonces?--

---- Lo digo por los Creevey…---

--- ¿Qué hay con ellos?--- exasperado, Ronald trató de hacerle entender al lento de su compañero.

--- ¡Ay! Harry, tú no das una… se ve que ellos te quieren mucho… ¿No crees que ahí tú podrías…?---Ron le completaba toda la oración con sutiles insinuaciones y miradas picaras, pero ninguna entraba del todo al cerebro de nuestro protagonista, tal vez se debía a que no llevaba sus gafas puestas y no podía ver las muecas de su compañero, ó por que de plano se pasaba de... inocente.

--- Tú sabes…ellos no se negarían, además con alguien tienes que practicar para cuando encuentres al amor de tu vida -diciéndolo de forma burlona- para que no le llegues todo menso ¿no crees?--- Harry quería contestar, pero no supo que decir a semejante argumento.

--- Bueno…supongo que tienes razón en eso de practicar… pero… ¡¿Con los Creevey?! No inventes, -riendo junto a su amigo se le ocurrió algo con que responder a su atrevimiento- Oye ¿Y tú ya te pusiste a practicar? ó ¿Le llegarás a Hermione todo menso?---

Ahora era él quién reía con la expresión lívida de su amigo. El cual todo nervioso se puso a tartamudear.

--- Eh…bueno…pues… -Tomando un poco de la fragancia de la llave roja- no…aún no…y no es por falta de ganas… -Comenzó a lavarse el cabello- es solo que aun no me decido por alguna del colegio.---El tono presuntuoso de su compañero hizo sonreír al joven de verdes ojos, que mientras se des-enjabonaba la cabeza agrego.

--- Y… ¿En serio lo harías¿Ya sabes como?--- hasta ahí llego la actitud de conocedor de Ron, pues no podía negar su total ignorancia en la practica.

--- Pues…he visto las revistas de Fred y George y creo saber como… -Mirando a Harry que no parecía del todo convencido- son muy completas, no creo que sea tan difícil.--- Al principio se imaginó que con eso iría unos pasos adelante de Harry, pero al verle a la cara, éste se estaba aguantando las ganas de soltarse a reír a carcajadas.

--- ¿Lo haz visto en revistas¡ay! no inventes, creí que ya habías tenido alguna experiencia con alguien, y ¿Hay revistas de ese tipo en el mundo mágico¿Así haz aprendido?---

Ron dejó de lado toda presunción y búsqueda de primeros lugares para explicarle a Harry sobre las publicaciones eróticas del mundo mágico.

--- Pues…sí…. -Algo apenado de tener que tomar el tema en un baño lleno de niños burlones a algún "accidente"- Sí hay y bastante explicitas…posturas y consejos… Fred y George tienen miles de ejemplares gracias a que algunos se los quitaron a Billy…y como conozco sus escondites me hice de varias copias…me traje algunas… ¿Quieres verlas?--- Esto último se lo dijo en secreto.Harry se puso las gafas y sin pensarlo mucho dijo que sí, y no era por que le volvieran a gustar las chicas y quisiera verlas desnudas, sino por la simple curiosidad de ver como las revistas del mundo mágico tratan tales temas.

Cuando ambos terminaron de ducharse, tomaron las toallas y las batas que colgaban frente a ellos; una era blanca y tenía el escudo de Hogwarts y la otra era roja y con las iniciales de Harry en dorado (cortesía de Sirius ¿De quien más?)

Presurosos y ya vestidos, los jóvenes llegaron al cuarto, ya que estaban solos, Ron llamó a Harry para que fuera a verlo a su cama, los dos entraron al lecho y cerraron el dosel en busca de más privacidad. Harry prendió su varita para poder ver mejor los movimientos de su compañero, Ron sacó de un escondite en su cabecera, un puñado de revistas (Unas más viejas que otras) y con picardía se las entregó.

---¡Mira y aprende!---Ron también encendió su varita para que su hermano pudiera tomar los ejemplares. Harry se fijó en la portada del primer magazine de la pila. Su nombre era "Magic girls", una publicación muy popular y controversial en el mundo de la magia, como todas las publicaciones, la foto tenía movimiento, y mostraba a una bella jovencita de 18 años desabrochando la parte superior de su corpiño, mirando al publico con lujuria. En uno de los lados de la revista, se anunciaban varios artículos

--- 10 tips para conquistar a una chica, El punto mágico del amor, como encontrarlo, Afrodisíacos… 10 recetas para prepararlos, --- Cuando Harry terminó de leer, la joven de la portada, también acababa de quitarse el sostén y acariciaba seductoramente sus pechos solo para él, a la vez que lo invitaba con un movimiento de sus dedos, a abrir la revista. Harry dudaba si debía o no aceptar la invitación, pero Ron insistió dándole un codazo.

Basándose en lo que vio en Privet Drive (En la revista de su primo) ya llevaba una idea de lo que se encontraría, así que lentamente abrió el número topándose con la imagen de una joven de 20 años, muy contenta de verlo, empezando un baile erótico para darle la bienvenida, había varios artículos interesantes, pero prefirió ir directo a las fotografías. a fin de cuentas…a eso era a lo que venía precisamente. Una de ellas era la de una muchacha morena de 21 años de edad, totalmente desnuda, recostada en una cama con sábanas blancas, abriendo las piernas lentamente y sin ningún pudor, mostrando su sexo solo para masturbarse ante Harry y Ron que miraba sobre su hombro, el primero al ver lo que la chica hacía se ruborizó y de inmediato cerró el ejemplar. Ron estaba algo chapeado y divertido con la reacción de su compañero, éste de inmediato volvió a incitarlo a abrirla. Harry lo hizo en la página que mostraba a la morena, la cual ya mostraba mucha humedad en su entrepierna.

¡¡Jamás en su vida había visto algo así!! nadie le había platicado nada sobre el sexo, ni lo más básico…claro que algo les mostraron en la escuela muggle cuando era pequeño, pero de la teoría a la realidad hay un gran trecho que recorrer, la primera vez que vio una chica desnuda fue en las revistas de Dudley y no era tan grafica como está.

--- ¡¡Guacala!! -Gritó arrojando la revista cerca de Ron- ¿Qué diablos le esta pasando?---

Ron tomó el ejemplar y entre risitas nerviosas contesto.

--- ¡¡Aah, pues que más!! …se está mojando…---

--- ¿Mojando¿Con que¿Para que?--- las preguntas de su hermano subían de nivel cada vez más rápido, poniendo nervioso al experto.

--- Pu…pues… para que no le duela cuando se la metan…--- y para terminar de aclarar cualquier duda que quedara en la mente del alumno, Ron se tomó sobre el pantalón con su mano derecha, lo que guarda celosamente en la entrepierna…sonrojando una vez más a Harry por su atrevimiento.

--- ¿M…meterse ahí? …¡¡Que asco!!---

--- Pu…pues…sí…ya sabes…para eso es… ¿Qué de verdad no te gusta?--

---- ¡Claro que no! me parece de lo más grotesco y repugnante que haya visto… ¿A ti si te atrae realmente?---

--- ¡¡Pues sii!! Me parece de lo más rico que hay para jugar.

---¿Rico y jugar? Realmente estaba entrando en un mundo muy diferente a lo que él pensaba que debía ser el sexo, pues en las escuelas muggles si bien les va a los alumnos, te tocan el programa de sexualidad con toda formalidad y sin dejar de marcarte lo serio del asunto, nunca te piden además de que uses protección, que también te diviertas. La forma en que Ron trataba el tema gustó é impresionó mucho a Harry, sonaba tan libidinoso, como esos personajes de animes japoneses a los que les sangran la nariz cuando ven algo atrevido, provocando que éste se riera.

--- ¡Ja, ja, ja! No creí que fueras tan pervertido.--

---- ¡Oye! …a mi me gustan las mujeres¡Todas las que el señor nos ha puesto en este mundo para entretenernos¿Por qué no hemos de jugar con ellas y ellas con nosotros?--- Harry no pudo evitarlo y soltó la carcajada, Ron también sonrió y le mostró una imagen de una de las revistas que se sabía de memoria.

--- ¡Mira! Esto es lo que voy a hacerles a todas las chicas que quieran conmigo.--- Harry ya no quería saber más de las chicas del magazín, pero pensó que era mejor enterarse por completo de una vez por todas a saber a pausas lo que otras ya tenían bien meditado. Tomó la revista que su compañero llevaba en las manos y vio lo que quería que éste supiera.En la foto central había una chica rubia de largos cabellos y un varón de piel morena; ambos desnudos y muy excitados, ella se encontraba acostada boca arriba con las piernas abiertas, mostrando su intimidad, la chica lucía un ligero vello pubico del mismo color que su melena y un brillo por el lubricante natural que su sexo producía, sus dedos recorrían, introducían y extendían dicho liquido por los pliegues de su vagina en espera de un fuerte y viril intruso. Ron no le quitaba la vista de encima a la vez que trataba de no excitarse estando sentado junto a Harry, éste no le prestaba atención a su compañero, igual que él, veía a la chica en su demostración según su veredicto, de una de las cosas más repugnantes que hay en la vida, a diferencia de su hermano, él miraba el interior de la chica preguntándose hasta donde llegaría tal orificio, muy por el contrario de los pensamientos que le producían el bello ejemplar que se masturbaba frente a la joven, El hombre de piel bronceada en su opinión, se veía muy bien, más que bien pensaba atrevidamente Harry.

Su pene estaba realmente impresionante (para ser el primero que veía excitado, aparte del suyo claro) ,era más grande que el de él, más moreno y grueso también (La magia de la lente), brillaba gracias al liquido lubricante que brotaba de su punta como si se tratara de un pequeño manantial, con su propia mano derecha recorría suave y firmemente todo su tronco, ayudado con el transparente fluido, al llegar a la base del falo, la diversión no terminaba ahí, con ímpetu tomaba ambos testículos y sobaba vigorosamente, exhibiéndose ante la chica y ante cualquiera que le prestara atención. El momento más interesante para Ron llegó de pronto, el muchacho avanzó para empezar a recostarse sobre la joven, no sin antes masturbarla con su mano izquierda, hacer el mismo recorrido que ella hiciera, metiéndole a la vez dos de sus gruesos dedos dentro de la vagina; al tiempo que la mujer se apretaba los pechos al sentir la estimulación de su amante. Ahora sí…el hombre se acomodó en forma que fuera visible todos sus movimientos, ya cerca del sexo de la chica, el joven acomodó la punta de su pene para iniciar la introducción del mismo lo más lentamente que le fuera posible. Ron no perdía detalle de los movimientos de penetración y de la reacción de la joven al sentirse invadida, los movimientos de entrada y salida junto al vaivén de sus pechos. Harry por su parte no paraba de ver las caderas del varón, los glúteos apretados por el esfuerzo y sus testículos golpeando las nalgas del huésped, pues para Harry la chica no importaba, nada de su cuerpo servía para excitarse, nada, excepto…su cabello. No era el mismo tono de rubio, pero el que hubiera cabello negro y dorado en el mismo acto despertó su imaginación…así se verían juntos…no, mejor…aun se verían mucho mejor…cuando el acercara su mano a la entrepierna de Draco, le habría recibido su miembro ya excitado y bien mojado, igual que el de él, sus besos serían más intensos y suculentos que los de esa pareja improvisada, y sobre la penetración, esa sería gloriosa, sí, se sabe un total ignorante en todo lo relacionado con el amor (¿Y quien no?), pero lo más divertido será cuando lo explore a besos. Harry sonreía pícaramente con este último pensamiento, deseaba continuar con su fantasía, llegar al clímax, cuando Ron le llamó la atención con un codazo para que no se perdiera el gran final. Después de varios movimientos dentro de ella, el moreno saco su falo aun más mojado que cuando lo metiera, para masturbarse fuera de la chica, Harry no entendía el por que de este movimiento hasta que con gran sorpresa para él, de tan delicioso órgano salió disparada una blanca y abundante sustancia cubriendo el vientre de la joven como si se tratara de leche sobre hojuelas.

Al impacto del semen sobre la piel de la joven, ambos chicos exhalaron un ¡Wow! Perdido en un suspiro, cada uno por razones diferentes, la lógica tiene que entrar en todo esto sin poder evitarlo, con tantas fantasías surgiendo en mentes tan anhelantes de experiencias, es natural que los cuerpos se preparen para realizar lo que las mentes tienen ya idealizado. La entre pierna de ambos hermanos estaban ya demasiado excitadas, la oscuridad del lugar podía ayudar a que se escondieran las erecciones, pero igual era un secreto a voces entre ellos, ambos estaban sentados en cuclillas para esconder los bultos del pantalón, incluyendo (En caso de notarse) la humedad creciente en la ropa interior de los dos. A la vez, Harry y Ron levantaron la mirada para comunicarse por medio de ella como solían hacer en muchas ocasiones.; Ron le preguntaba si era o no la escena más excitante de la revista como se lo había dicho, a lo que Harry movió la cabeza de forma afirmativa, luego éste le cuestiono sobre lo ocurrido en la entre pierna, por lo que el pelirrojo solo logró reír dándolo por hecho. Ambos rieron con una mezcla de vergüenza y camaradería nunca antes experimentada, una cosa eran las grandes aventuras que años atrás corrieran, otra muy diferente es que tengan una erección uno al lado del otro sin apenarse; era loco é interesante a la vez, pensaban los chicos, y de cabezas tan jóvenes y alborotadas empezaron a nacer ideas aun más atrevidas, todas con la leyenda de "No tiene nada de malo…solo es curiosidad…ni que fuera a pasar algo malo…si somos amigos y nos tenemos confianza" en fin.

Lo primero que surgió como una pregunta por parte de ambos a través de la mirada fue "¿Quieres ver?" y por respuesta un "Sí"… A la par, empezaron a abrirse el cinturón y el botón del pantalón, sin dejar de ver el uno al otro. La vergüenza ya no estaba, solo reinaba la curiosidad y la lujuria, y a partir de tal combinación nunca se sabe que tanto pueda surgir. De abrir el botón siguió el sierre y después en paso casi ceremonial, comenzaron a descubrir su sexo ante la mirada del otro, bajo la luz que despedían las varitas de los chicos, ambos observaron el pene de su compañero y el propio, era interesante, ya se habían visto bajo el agua de las regaderas y no había problema, pero ahora, en esta situación era increíble el tamaño que habían obtenido y el brillo tan similar al del hombre de la revista. Cada uno tomó su propio miembro para explorar esta nueva faceta de sus cuerpos, poco a poco iban sacándolo de las prendas para apreciarlo mejor, los chicos sonrieron cómplices de su travesura y buscaron un cómodo lugar (Uno frente al otro) para masturbarse. Unas risitas nerviosas surgieron como invitación a una infantil competencia "Quien de los dos era capaz de venirse primero" era una locura, incluso una tontería, ese tipo de actividades son más propias de los 10 ú 11 años y no de los 15, pero que más da, igual se estaban divirtiendo de lo lindo sin importarles en lo absoluto la edad.

Las caricias que se proporcionaban ellos mismos tenían un sabor muy exclusivo, no siempre se puede llegar a tal nivel de confianza y hermandad sin que sea especial. Ambos tuvieron que aguantarse los jadeos para que no los molestaran los demás inquilinos, los dos no tardarían en llegar al clímax, pronto se sabría cual era el ganador y buscarían la revancha ó cualquier otra actividad cuando…

Ruidosa y chillona se alcanzó a escuchar la voz de Hermione deambulando por el pasillo fuera de la habitación de los chicos, entre suaves jadeos lograron escuchar que los estaba buscando y que Neville le indicaba una posible ubicación, la palabra "Gracias" los hizo salir de su placer para arreglarse las ropas, esconder las revistas y volver a verse de lo más normales lo más rápido posible. Utilizando el hechizo de limpieza lograron deshacerse de cualquier evidencia de alguna actividad ilícita, luego trataron de palmearse las caras para obtener un color uniforme cuando el dosel de la cama de Ron se abrió de golpe.

--- ¡Aahh…aquí están¿Qué estaban haciendo?---Los dos hermanos se miraron asustados sin decir ninguna palabra, fuera de los nervios y de la agitación que mostraban nada más parecía delatarlos, pues del susto la erección se esfumó. Ron disgustado tomó la palabra para reclamar a su amiga su intromisión.

--- ¡¿Qué diablos haces aquí?! Es el cuarto de hombres, no deberías subir a vernos… debería estar prohibido.---

Mirándolo de forma suspicaz, Hermione empezó a reclamar su falta de educación y a interrogarles sobre lo que hacían escondidos en la cama.

--- ¿Por qué estaban en la cama y con el dosel puesto¿Acaso están ocultándome algo?---

--- ¡Nada que sea de tu incumbencia!--- el volumen y el tono de voz de Ron estuvieron apunto de comenzar una pelea entre él y Hermione cuando Harry intervino.

--- Y…y… ¿Esa lechuza Herm?---Ron no se había percatado de la presencia del ave, en el hombro de su amiga hasta que Harry lo mencionó. Era una lechuza color café oscuro, muy común y sin ninguna otra característica sobresaliente, excepto un gesto de supremacía que la hacia ver insoportable. Y contestando a la pregunta de Harry, Hermione respondió.

--- Lleva abajo esperando más de media hora, a que Ron le haga caso y como a mi no me quiere dar el mensaje la traje con ustedes…esta haciendo un escándalo y no me deja estudiar, pero que me gano con hacerles un favor ¿Eh? Dime ¿A ver que me gano?--- Harry iba a contestar sin saber exactamente que decir, cuando Ron tomó el mensaje y acabo con el drama de su compañera.

--- Sí, sí, ya entendimos Hermione…a ver que diablos es esto…---Al tiempo que el pelirrojo abría el pergamino y la lechuza se posaba sobre el respaldo de una silla en espera de una contestación, Harry seguía cuestionando a su hermana sobre un extraño sombrero tejido que la chica llevaba en la cabeza.

--- ¿Qué llevas puesto?---

--- ¡Ah¿Te gusta? Hice uno para ti…deja que te lo ponga… -Harry apenas iba a buscar una excusa para rechazar el presente, cuando ya lo tenía puesto- Este es el plan… he pensado que podrían ser un símbolo de nuestra organización ¿No te parece? cada miembro del P.E.D.D.O llevara una de estas bellas boinas tejidas, y cuando la gente vea a un elfo domestico con uno de estos, sabrán que fue liberado por nosotros¡¿Qué te parece?!¡¿No es genial?! --- el joven de cabellos azabache miro el símbolo de la organización sobre su cabeza con ganas de echarse a reír, pues éste era un gorro tejido con hilo de varios colores y borla en el centro, con unas puntadas tan raras y fuera de lugar que prácticamente mantenía la forma por arte de magia.

--- ¿Te gusta?--- Volvió a escuchar en espera de una respuesta, Harry no bien abrió la boca para responder cuando…

--- ¡¡Es una mierda!!---Harry y Hermione se miraron impactados para luego ver a Ronald, quien había lanzado tal insulto asustándolos por la sorpresa, no hubo necesidad de preguntar lo que pasaba ya que Ron despotricaba contra la carta…--- ¡Es un desgraciado¿Cómo se atreve a escribirme después de lo que ha hecho con mi familia¡Si lo tuviera enfrente…!--- el joven en su arranque de furia arrojó la carta sobre la cama, dando luz verde a sus amigos de leerla con libertad.

La misiva nos decía lo siguiente:

Querido Ron:

Creí que no podía contar con alguien de la familia en momentos tan difíciles, como los que se nos presentan ahora mismo, pero tú me has devuelto la esperanza…de todos mis hermanos jamás imaginé que fueras tú precisamente quien siguiera mis pasos ¡Prefecto¡Tú prefecto¡No lo puedo creer! Y te lo agradezco, pues me demuestras que no sembré mi semilla en suelo infértil.

Confieso que había perdido las esperanzas de que alguno de ustedes siguiera mis pasos, me refiero a Ginny y a ti, porque de Fred y George solo se pueden esperar decepciones y no pasara mucho tiempo para que te las den. ¿Seguro te preguntarás como me enteré de tu cargo en Hogwarts? Pues el mismo ministro de magia me lo dijo no hace mucho, solo que hasta ahora he podido escribirte. El profesor Englund se encargó de comunicárselo a él, y sobre el amable maestro precisamente te quería hablar.

El profesor dice que no ha tenido dificultades con Harry Potter, fuera de su soberbia y falta de modales, pero igual él está ahí en caso de que se ponga difícil, pues ya habrás leído sobre sus graves problemas mentales y lo peligroso que podría volverse; es por ello que te aconsejo te retires de su lado por tu propio bien, tanto físico como profesional, pues esas amistades jamás te ayudaran a crecer en la vida. No te lo digo por ser exagerado ni alarmista, desgraciadamente he tenido que seguir mis propios consejos, demostrando la verdad de mis palabras. Sé que es duro y más aun hacerlo, pero lamentablemente nuestros padres son el ejemplo de lo anterior. Por continuar con esos maleantes que llaman amistades, papá se estancó en el ministerio en vez de ver por él y por la familia, a penas me separé a tiempo de evitar que me arrastrara con él en su carrera hacia la ruina; igual no te preocupes, que no voy a permitir que te lleve consigo, siempre y cuando siga contando con tu apoyo.

Si llegas a tener problemas con Potter al tratar de alejarlo de ti ó con cualquiera de la casa ó del colegio por su culpa, házmelo saber por medio de una lechuza ó directamente hablando con el profesor Englund. Él es de confianza; en caso de saber algo que sea perjudicial para ti ó para el ministro, infórmamelo, por tú bien y el del mundo mágico, sabes que no es correcto que le sigas manteniendo secretos a Harry Potter, incluso le estarías ayudando ya que recibiría atención medica.

Sin más por el momento me despido, no sin antes volver a extenderte mis felicitaciones y abrirte mis brazos como mi único hermano, siempre y cuando te resistas a la influencia negativa de los que te rodean; en caso de caer, lo perderás todo; y para que sientas que no estás solo y que puedes contar conmigo, te mando un presente en señal de hermandad, una bella pluma de águila para que escribas un nuevo y exitoso capitulo en tu vida, lleno de grandeza y felicidad junto a tu familia; buena suerte.

Cuídate hermano y mantente vigilando.

Atte: Percy W.

Así terminó la carta. Los ojos de Harry y Hermione chocaron al levantarlos del pergamino que sostenían juntos, estaban mudos por la sorpresa sufrida a cada una de las barbaridades escritas, por la mano de quien antes consideraran un miembro de su propia familia, al buscar con la vista la ubicación de Ron en la habitación, lo encontraron buscando pergamino, pluma y tintero, decidido a contestar la misiva que un extraño le enviara. Los chicos no sabían con exactitud a para quien era la carta que su compañero iba a realizar,para sus padres, para sus hermanos mayores ó para el susodicho desconocido, sin esperar respuesta Hermione pregunto.

--- ¿Qué harás…para quien es esa carta?---

--- ¿¡Tú para quien crees!'--- sin disminuir su rabia ni un milímetro y valiéndose de ella como un Cirano, Ron inició su propia epístola dedicada a un…

--¡¡¡Hijo de puta!!!Eres un cínico desgraciado. ¿Cómo te has atrevido a escribirme después de todo el daño que le haz provocado a mis padres? Después de todo lo que han sacrificado por ti, te atreves a morder la mano que te mató el hambre y te brindó educación¡Maldito bastardo! tú jamás haz sido un Weasley, jamás llegarás lejos al pisotear a los que te quisieron y te brindaron todo su apoyo incondicionalmente; por eso te llamo ¡Hijo de puta! Con todas sus letras y sin arrepentirme de ello, ya que no somos iguales, no somos nada el uno del otro, tu eres basura, yo, soy un Weasley.Además quiero que te quede bien claro, yo siempre he caminado por el buen sendero, y voy acompañado de Hermione Granger, camino marcado por el mismo al que un día conociste y admiraste como la figura de los libros de historia y que ahora apuñalas por la espalda; voy siguiendo a Harry Potter, por que sé que dice la verdad y por que a mi si me preocupa la seguridad de mi familia y del mundo mágico, al que tú y los estupidos del ministerio llaman desquiciado, yo tengo el placer de llamar "Hermano" pues esta comprobado que no es necesario llevar la misma sangre para formar una familia, algo que también demuestra la verdad de mis palabras.

Para tu desgracia, la senda que elegiste la estás caminando solo, acompañando a una partida de tarados más imbéciles que tú. Y no, no creas que me alegro por eso; yo no estoy podrido, al contrario, me das lástima y vergüenza; pues ya te veré algún día, llegar arrastrándote, a pedir perdón por tus pecados a mis padres y hermanos, tal vez ellos, los primeros te reciban muy contentos, y te perdonen hasta lo impensable, pero con los demás Weasley… no será tan fácil.

Y como sé que esta es la última vez que nos vamos a escribir, te advierto… ¡No me vuelvas a molestar! Si tengo el cargo de prefecto no es para complacerte ni mucho menos para parecerme a ti, no se te ocurra fastidiar a Ginny en busca de aliados, por que la has decepcionado, según tú, Fred y George nos acarrearan penas y molestias ya que nunca mostraron ser como iguales a ti, eso es por que en sus venas corre la sangre de quienes ahora desconoces y temes te atraigan a la perdición, sangre de seres honrados y honestos que nunca han pisoteado ni traicionado al prójimo para beneficio propio, que utilizan su corazón antes que sus intereses.

No te atrevas a volver…te lo advierto, no te atrevas a comunicarte con alguno de mis seres queridos. No permitiré que los lastimes más de lo que ya lo has hecho, pobre de ti si tomas represalias en el trabajo contra mi padre, por que las paredes del colegio no serán suficientes para detenerme é ir a partirte el culo, ya solo queda decir…¡¡Púdrete!!

Atte:Ronald Weasley.

Así terminó. Al terminar la carta y antes de enrollar el pergamino, tomó la pluma de águila que le fuera obsequiada y la partió por la mitad, guardándola en el centro del papel, para regresarla a su original dueño, no mantendría consigo algo tan sucio ¿Verdad? Preparó el mensaje en la pata del ave y le abrió la ventana para después verla perderse en la oscuridad de la noche.

Harry y Hermione estaban conmovidos, incluso la chica se había olvidado del grito que le pegara al llegar al cuarto, cuando Ron se giró a buscar a sus compañeros, estos le veían con orgullo y ojos húmedos, Ronald sin entender lo que pasaba tontamente preguntó.

--- ¿Qué les pasa?--- a lo que Hermione le abrazó satisfecha por la acción de éste y Harry pasaba saliva a través de un grueso nudo en la garganta. En busca de cortar con lo meloso del momento antes de que las lágrimas salgan de sus escondites sin permiso, el pelirrojo agregó mirando el feo sombrero que su compañero traía en la cabeza.

--- ¿Y tu qué diablos llevas puesto?---

Por fin llegó la hora de dormir, cada estudiante terminó su rutina para antes de acostarse y dio las buenas noches a sus vecinos de literas, todos menos Seamus que seguía sin dirigirle la palabra a Harry. Ya metido en la cama y sin dejar de pensar en lo que Ron escribiera en aquella misiva, se decidió a confesarle como buenos hermanos su verdadero interés amoroso.

Al salir en su busca, encontró el dosel de su cama recorrido como todas las noches, esperando que no estuviera dormido, susurró su nombre junto a la cortina.

--- ¡Ron¡Ron!---

--- ¿Quién es?--- escuchó por respuesta.

--- ¡Yo¿Puedo pasar?---Al escuchar sí, Harry se metió entre las cortinas sin preocuparse por lo que vería, pues escuchó que varias hojas de papel eran recorridas lentamente, y sí, eran los ejemplares de "Magic Girls" tratando de distraer la aun caliente cabeza de Ron, y no precisamente por el sexo, si no por la carta de aquel fulano.

--- ¿Quieres una?--- preguntó extendiendo el magazín que tenía en las manos.

--- No gracias…no lo creo…yo solo quería agradecerte por todo lo que dijiste en esa carta…creo que exageraste, pero igual te lo agradezco…----

-- ¡Oye! Yo nunca exagero…--- Harry solo sonrío y volvió a agradecer. Ron que esta vez estaba de un atinado poco usual en él se percató de que eso no era lo único que trajo a su amigo hasta su cama.

--- ¿Sucede algo Harry? Te noto muy raro.---

--- Es solo que…creo haber encontrado al chico que me gusta y…--

---- ¿Y temes que no me guste y que tenga que arrepentirme de lo que redacté en la carta¿Verdad?---Harry no contestó con palabras y ni falta que le hicieron, pues era más que obvio el problema. Ron levantó la vista al cielo en señal de exasperación antes de contestar.

--- ¡Oh vamos Harry¿Ni que te gustara Ya sabes quien como para que te odiara por siempre? Incluso te toleraría a Draco Malfoy como tu novio antes que ponerte en la misma lista negra que a ese idiota ¡Ja, ja, ja! --- el chico no disfrutó mucho su broma porque no tenía quien la festejara con él, lo que le llevó a descubrir el verdadero meollo del asunto.--- ¡No estarás hablando en serio¿O si?--- el silencio de Harry lo dijo todo, dejando en estado de shock al pobre pelirrojo…logrando que solo preguntara una y otra vez…--- ¿Estás seguro?----

-- Si…lo estoy…me gusta…y mucho…me gusta Draco Malfoy…---

Fin del capitulo: 12.

¡¡¡Hola nakamas!!!

Disculpen la tardanza, pero cada vez me quedan más largos y no les veo el fin. Lo que supongo será bueno o malo, eso me lo harán saber por medio de sus correos. Gracias a aquellos que se toman la molestia de dejarme un mensaje y a los que no lo hacen también. Ojala les guste y me sigan acompañando en esta emocionante y erótica aventura…bueno, eso espero.Mi correo es: a todos y…¡¡Que los ilumine la eterna luz!!