CAPÍTULO 15
Apenas habían pasado un par de horas desde que las chicas y sus maestras dejaron atrás la vieja escuela, oculta entre las copiosas ramas del antiguo bosque inglés, para embarcarse en la aventura más extraordinaria de sus cortas vidas. Cada hechicera, con todo el corazón, deseaba que los minutos que faltaban para llegar a Hogwarts, se volvieran segundos, pues anhelaban con todo su ser, descubrir lo antes posible, todas las maravillas que prometía poseer ese fantástico lugar. Mientras tanto, los alumnos del colegio anfitrión se preparan para recibir a todos sus invitados como se merecen.
En los terrenos al frente del castillo Hogwarts de magia y hechicería, maestros y prefectos de las cuatro casas, se encargan de formar a los estudiantes para la llegada de las instituciones, luciendo sus túnicas con las capuchas puestas, los uniformes de lo más impecable y las corbatas de acuerdo al color de su respectiva casa, cada alumno de primero a séptimo grado formaban filas en perfecto orden, para agradar a la vista de los invitados y para no ser reprendidos por la profesora Mcgonagall que se paseaba constantemente entre los chicos.
Después de la segunda vuelta de la subdirectora frente al grupo de Harry, los jóvenes aprovecharon que no se percató de su presencia para continuar platicando sobre el evento que estaban viviendo, y curiosamente, quienes deberían mantener el orden, eran los que más escándalo armaban, pues Hermione no paraba de hablar de lo que leyó de las escuelas invitadas y Ron, cansado de la avalancha de información de su colega, hacia muecas detrás de la chica para diversión de sus amigos.
--- ¡¡Esto es tan emocionante!! ¿Sabían que desde que inician sus clases en su primer año, no usan ningún tipo de varita? Bueno, solo los magos trabajan con un báculo, pero cuando llegan a cierta edad, y después de un examen muy riguroso por parte de sus propios maestros, las chicas en cambio, solo utilizan sus manos como herramienta…leí algunos libros que hablan de sus hechizos ¡¡Y vayan que son complicados!!... no es nada personal chicos, pero deberían dar gracias de estar en Hogwarts, yo no tendría problemas en aprendérmelos, pero…ustedes… ¡Cielos! Sería gracioso.----
El constante bla, bla, bla de la chica estuvo a punto de sacar de sus casillas a Harry y a los amigos más cercanos, de no ser por las caras y gestos que el pelirrojo hacía a espaldas de su compañera. Ésta sin percatarse y pensando que la audiencia estaba disfrutando a pesar del último comentario, continuo su charla.--- Claro que en estos tiempos tan violentos, lo mejor es llevar consigo una varita, pero claro, no me disgustaría aprender algunos trucos con las manos, ¡¡Me muero de ganas por preguntar sobre sus lecciones!! Seguro que no habrá ningún problema en compartir información ¿Verdad…?---
En el momento en que la joven se giró para formular esta pregunta, se encontró con su compañero metiéndose los dedos en la boca para abrirla lo más posible, al tiempo que hacia bizcos los ojos. Si las burlas de Ron habían causado alguna gracia en sus amigos, lo que le siguió fue aún más hilarante. Con los puños bien cerrados y con la fuerza obtenida de cargar una pesada mochila por mas de cuatro años, Hermione empezó una lluvia de golpes y manazos sobre el pelirrojo. Las carcajadas de los chicos más cercanos y los gritos de auxilio del acusado amenizaron el momento, y llamaron la atención de la verdadera autoridad.--- ¡¡Ya basta!! ¡¡Ya Hermione!! ¡¡Me rindo!! Tienes la mano pesada.
--- ¡¡Tu empezaste Ron!!-
-- ¡Ya mejor paren o nos vamos a meter en un lío!---
Harry apenas había terminado de decir esto, cuando un toque muy familiar sobre su hombro le indicó que estaba en problemas, la profesora Mcgonagall había llegado colocando su mano sobre el chico de gafas, al tiempo que decía estas palabras.
--- ¡¡Sr. Potter venga conmigo!!---
Todos los presentes guardaron silencio de golpe y volvieron a sus lugares en un santiamén, las gotas de frío sudor se deslizaban burlonas por el pálido rostro de los escandalosos, mientras que los prefectos se disponían a dar explicaciones por la mala conducta de hace rato, nadie vio en que momento la maestra de transformaciones llego detrás de ellos, y mucho menos se esperaban lo que a continuación pasó, la maestra sin perder el tiempo dijo a Harry…
--- ¡Por fin lo encontré! Acompáñeme.--- Ron y Hermione estaban tan confundidos como los demás miembros del grupo que estaban al pendiente del relajo, parecían haberse librado de un severo castigo con una sola baja, pero antes de retirarse por completo la maestra sentencio.--- ¡10 puntos menos para Griffindor por su mala conducta, ya después me las arreglo con ustedes dos.--- lo único que se escucho al final, fue el lamentoso suspiro de los chicos y el susurrar de varias preguntas alrededor de la salida de Potter.
Harry no sabía con exactitud el porque lo alejaban de la fila, si era por lo de hace rato, él ni siquiera inicio el alboroto, ¿Por qué solo lo iban a castigar a él?
Cuando vio que salieron de los grupos y que se dirigían al centro del enorme pasillo formado por las cuatro casas, a modo de pasarela para las escuelas invitadas, la curiosidad le dio el valor de preguntar.
--- Profesora Mcgonagall…--- la maestra lo dejó junto al espacio designado al director y con prisa empezó a revisarle el atuendo.--- Disculpe maestra ¿Pero qué hago aquí?--- después de terminar su inspección, la subdirectora contestó.
---- Los colegios que nos visitarán pidieron como un favor especial verte a su llegada… así que quédate aquí quieto, no hagas mucho ruido y pórtate bien, se amable con ellos cuando lleguen, ¿De acuerdo?--- ¿Qué más podía decir el niño, que no fuera sí? De lo más quieto se quedó tres pasos atrás de donde Dumbledore esperaría la llegada de sus invitados, mientras la profesora se retiraba en total desacuerdo.
El chico estaba de lo mas incomodo, ahí parado frente a las cuatro casas y el grupo de maestros, como si otra vez estuviera frente al sombrero seleccionador, solo que ahora con invitados especiales. Desde su lugar alcanzó a ver como una mancha rojiza se movía inquieta junto a una maraña de cabello castaño entre varias de color negro, no hacia falta ser un genio para saber de quienes se trataban. Cuando los iba a saludar, un flash directo a sus ojos lo sacó de balance, provocando que se tambaleara, por suerte tomó el control para toparse de frente con…
--- ¡¡Hola Harry!!---
Collin Creevey, el fotógrafo oficial del colegio, y fan número uno de Harry Potter, se encontraba frente a éste tomando su mejor ángulo, al tiempo que lo bombardeaba con el flash y con diferentes preguntas.
--- ¡¡Harry, Harry!! ¿Vas a darles la bienvenida Harry? ¿Vas a hacer de anfitrión junto con el director, Harry? ¿Verdad que darás un discurso? ¿Verdad que sí Harry?---
--- ¡Ya Collin basta!! ¿Por qué estas haciendo esto?---
--- Es para el libro "Grandes memorias de Hogwarts" ¡Yo lo inventé! (Esto último dicho con más énfasis) bueno…el profesor Dumbledore me dio la idea, una tarde que me encontró limpiando la cámara, me preguntó por todas las fotos que he tomado desde que llegué y le dije que ya tenía dos álbumes llenos, entonces me sugirió que debía aprovecharlas en un proyecto más grande, fue como se me ocurrió hacer el libro de memorias.--- al terminar la explicación, un nuevo flash dio de lleno en la cara de Harry. El chico de cabellera azabache ya no pudo reclamar al pequeño, pues Dumbledore llamó la atención de todos los presentes.
--- ¡Todos por favor prepárense! ¡Aquí vienen!---
A lo lejos y acompañadas de la luz de la luna, un grupo de extrañas figuras llegaban volando juntas, como si se tratara de una parvada de pájaros. No se podía apreciar con claridad de quien se trataba, pero todos estaban muy emocionados con la llegada del primer colegio.
Los primeros en darles la bienvenida a las jóvenes brujas, fueron los grandes bosques y el bello lago que brillaba con los rayos de luna, nada a simple vista parecía indicar la existencia de un colegio, ya ni digamos de un castillo, hasta que poco a poco, las puntas de las torres anunciaban el encuentro con un mundo mágico y lleno de aventuras.
Las luces de los torreones fueron las primeras en saludar a las invitadas del director, seguidas de los grandes ventanales y terrenos tan amplios como campos de fútbol, poco a poco la distancia se reducía más y más, permitiendo apreciar con claridad las fuertes murallas del castillo. Las chicas no daban crédito a lo que sus ojos les presentaban a cada instante, nada tenía que ver con la vieja academia a la que ellas llamaban hogar, no habían techos endebles ni paredes desquebrajadas, a pesar de la oscuridad que cubría el lugar, se podía apreciar la fuerza del edificio y la majestuosidad de las propiedades, era increíble…un palacio de cuentos de hadas.
Al acercarse más a la entrada, pudieron percatarse de la presencia de todo el personal docente y alumnos reunidos para su llegada, todos vestidos de negro y con la cabeza cubierta por una capucha, solo el director, al que reconocieron de inmediato por su extensa cabellera blanca, vestía una túnica color azul con tejidos dorados y sombrero de la misma tela, algo similar a lo que vistió en su visita a Cackle, solo que esta vez los brocados eran mas sofisticados que en la prenda anterior. Cuando las alumnas y sus maestras vieron que a lado del director estaba un joven vestido igual que los demás estudiantes, de inmediato se imaginaron de quien se trataba y sonrieron con gran emoción, pues seguro era él, la leyenda… su señoría Harry Potter.
Al ir descendiendo, las luces del flash de Colin las acompañó sin perder ningún detalle, los alumnos comentaban entre ellos lo elegantes que se veían sobre sus escobas, ataviadas con capas y sombreros de punta negros, tal y como su escuela lo requiere, a la usanza antigua. Cuando se encontraron a nivel de piso, varias de las chicas sostuvieron el equipaje de la directora y subdirectora, quienes de inmediato se acercaron a su Ilustrísima, Albus Dumbledore, para brindarle una reverencia, seguidas al poco por el resto del alumnado que las acompañaba. Al verlas así, todos los presentes exhalaron un suave "Aahh" de sorpresa, ya que los estudiantes de Hogwarts no esperaban nada parecido.
--- ¡¡Su Ilustrísima, es un placer volver a verlo, muy buenas noches!!--- toma la palabra Amelia Cackle.
--- ¡¡Mi querida señora, el placer es todo mío!! ¡Profesora Ogroom bienvenida!--- sonrojada, la aludida solo puede articular un tímido.
--- ¡Muchas gracias su excelencia!--- para después retirarse a donde las niñas se preparan para la entrega de los presentes.
--- Y dígame, ¿Son ellas todas las alumnas que nos acompañaran?--- dirigiéndose a la directora frente a él.
--- Así es señor…son todas las que le anunciamos.---
--- La verdad, esperaba que a última hora se decidiera a traer a la escuela completa.---
--- ¡¡Oh no su excelencia!! Eso sería una gran falta de respeto hacia su persona.---
--- Por el contrarío, me habría gustado mucho verlas convivir con mis alumnos en los salones y terrenos del castillo.--- la idea de ver a las jovencitas de la academia Cackle fuera del peligro, jugando y platicando con sus estudiantes en un lugar seguro, quedaba ahora solo en la fantasía.
Por su parte, la maestra Cackle miraba con gran interés al joven de capucha que se encontraba a un lado de su anfitrión. No podía verse el rostro del chico con la claridad deseada, pero no podía haber ninguna duda, se trataba de él…la leyenda, y sin esperar ni un segundo más, preguntó.
--- Disculpe su excelencia, pero ¿Acaso se trata de…?---
Harry miraba con curiosidad a las chicas de la academia que se hospedarían en la torre de Griffindor, no había duda, eran las siete invitadas que su casa y la de Slytherin se encargarían de acompañar, presurosas, éstas se arreglaban para algún tipo de ceremonia. De pronto escuchó que la plática giraba hacia él.
--- ¡Así es maestra! Le presento a Harry James Potter…Harry, ella es la directora de la academia para jóvenes brujas, Amelia Cackle.---
La maestra estaba emocionada por conocer de cerca al joven que vivió, el niño pasó saliva nervioso ante tanto formalismo y con timidez extendió la mano en señal de saludo, pero no fue necesario, pues la señora directora se inclinó ante él de la misma forma en que lo hizo con el profesor Dumbledore; aquí cabe señalar que la acción de la pedagoga, se debe al respeto que tiene de estar ante dos grandes hechiceros, nada tiene que ver la edad y la diferencia de logros académicos entre ellos, como bien se sabe, Dumbledore se ganó tal honor con sus estudios de magia y sus hazañas contra magos tenebrosos, además de ser el único que se enfrentó a Voldemort y vivir para contarlo, Harry por su lado no solo vivió, sino que según muchos lo eliminó… ¡Y al año de edad!
A pesar de informarles la verdad, que Voldemort no está muerto, no le quitó el crédito al chico, a fin de cuentas regaló al mundo mágico, más de diez años de completa paz. Es por ello que se ha ganado también el honor de ser saludado de la misma manera que a su director.
Harry no sabía que decir, que hacer, la maestra Cackle le reverenciaba igual que a un rey y él no sabía como corresponder, como actuar, hasta que ella misma continuo con la etiqueta.
--- ¡¡Su señoría!! (Los ojos de Harry se abrieron todo lo que podían al escuchar la manera en que se refirió a él, y más aún fue su sorpresa, cuando la directora le tomó de la mano) en aquella época de oscuridad, no se podía ver la diferencia entre amigos y enemigos, fue usted quien nos trajo la luz de esperanza que nos permitió continuar…jamás podremos agradecer todos los sacrificios que tuvo que padecer para brindarnos la paz que gozamos ahora… ¡¡Muchas gracias!!--- algunos aplausos se escucharon cerca, la maestra se levantó, dejando al chico mudo y con la piel mas pálida que de costumbre. La profesora agregó antes de dirigirse al profesor Dumbledore.--- Disculpe usted si lo incomode con mis palabras, pero si hubiera visto lo que yo vi, en comparación a lo que vivimos ahora…lo siento (La mujer se veía emocionada) son cosas de la edad.---
Harry no dijo nada, estaba frío, paralizado, los colores no terminaban por decidir si ausentarse ó teñirle toda la cara de un intenso carmesí, todo el cuerpo le temblaba y las piernas querían dejar de trabajar, pues si el saludo de Amelia Cackle fue sorprendente, el ver al resto de sus alumnas haciendo lo mismo, solo para él, lo era aún más. El flash de la cámara de Colin acompañaba toda la escena de principio a fin, y fue gracias al resplandor del aparato que el chico de ojos esmeralda salio de su impresión, a tan gentil saludo solo pudo corresponder con un suave.
--- ¡…Gracias…!---
Satisfecha, Amelia sonrió y llamó a sus alumnas a que saludaran y presentaran sus respetos como solo en Cackle sabían hacerlo, con una canción. Las melodiosas voces de las jóvenes hechiceras causaron gran impresión en todos los alumnos, maestros y demás personal en Hogwarts, cada uno disfrutó y agradeció con un gran aplauso al final de la interpretación. Al terminar la ovación, la directora volvió a tomar la palabra.
--- Su excelencia, su señoría, con toda humildad no hemos atrevido a traer ante ustedes unos presentes para demostrar nuestra admiración y agradecimiento a sus personas y claro a su hospitalidad.--- Esa era la señal, ahora la presidenta y secretaría de estudiantes de la academia Cackle se encargarían de entregar los regalos. Ogroom ya les había repartido las cajas con sus respectivas indicaciones, mismas que ya venían escuchando desde hacía varios días atrás, Mildred sería la primera de las dos en entregar los presentes…y estaba aterrada.
Mildred y Yadú caminarían juntas hasta llegar frente a sus excelencias, recordaba Mily las palabras de Ogroom como si la estuviera escuchado junto a ella recitándolas, llevarán la caja principal abierta para que todos los presentes aprecien la belleza de nuestros obsequios. La vieja botella de vino que el padre de Ethel donara a la escuela, descansaba en una suave cubierta de terciopelo rojo, mientras que el cristal mágico creado en las noches por las tres maestras de Cackle, brillaba y desprendía hermosos colores con la luz de las antorchas. Mildred como presidenta sería la voz de las alumnas y tomaría la palabra al momento de la entrega. Y el momento llegó, todas las chicas estaban muy emocionadas al ver como sus compañeras se retiraban llevando los esplendidos presentes…todas menos una.
Con paso solemne, las chicas hicieron acto de presencia, ambas estaban muy nerviosas, pero seguras de cada movimiento a realizar, como estaba dicho, al llegar ante Dumbledore, Mildred dio un paso al frente y dijo.
--- ¡Su excelencia! ¡En nombre del Colegio Cackle para jóvenes brujas, permítame entregarle este presente como muestra de nuestra admiración y respeto!---
Todo lo anterior estaba acompañado de una reverencia, de los aplausos de los alumnos de Hogwarts y de las luces del flash de Colin para inmortalizar la escena. Cuando la chica terminó su dialogo y se levantó de la reverencia que lo acompañaba, dio un paso al frente para entregar los regalos cuando… ¡zas! ocurrió lo inesperado…
Todo parecía correr en cámara lenta, como si alguien ó algo invisible le sostuviera los pies, haciendo que perdiera el equilibrio. la niña caía al frente sin siquiera poder meter las manos para recuperar el equilibrio y mucho menos para evitar la tragedia, al tener la caja abierta, la botella de vino salió disparada al piso rompiéndose en mil pedazos. Mildred habría sido la segunda de no ser por Dumbledore que la sostuvo de los hombros justo a tiempo de salir lastimada con los cristales…todos guardaron silencio por varios segundos, después las clásicas expresiones de sorpresa se escucharon por doquier, luego una que otra risita trató de hacerse sonar, pero de inmediato el atrevido era callado severamente, la niña no escuchaba nada más que eso, la pregunta del director sobre su persona ni siquiera la notó…estaba en shock ¡¡Se quería morir!! Quería que la tierra se la tragara ahí mismo, ¿Cómo era posible que su más grande temor se hiciera realidad? Después de separarse de las manos del director, miró a donde sus maestras estaban ubicadas… como se lo imagino ¡¡Estaban furiosas!! Claramente se notaba el gran esfuerzo que hacían para no saltarle encima y matarla ahí mismo, sin saber que hacer, imaginando todo lo que le dirían a solas y apunto de ponerse a llorar, una dulce voz la regreso de su trance…
--- ¿Te encuentras bien?---
Era Dumbledore, quien al no recibir respuesta la primera vez, preguntó de nuevo.
--- ¡Vamos tranquilízate! No fue tan malo, gracias por los regalos pequeña.---
La niña no hizo más que volver a saludar toda apenada y entregar una caja vacía, junto a otra más pequeña llena de dulces, luego regreso a su lugar al lado de Yadú, sin atreverse a verle a la cara, ni a ella ni a ninguna de sus compañeras…las había defraudado…lo había hecho otra vez.
Yadú la miraba de reojo, cuando llegó a su lado con la cara totalmente en blanco, quería decirle algo, tratar de calmarla, pero no podía, ahora era su turno de pasar al frente. Miró a donde los pedazos de la botella habían caído para no pisarlos, no quería ser la próxima accidentada, pero éstos habían desaparecido, extrañada miró alrededor y solo se encontró con los furiosos ojos de Ogroom que le exigían buenos resultados, sin pensarlo más, avanzó. Ahora todas las miradas morbosas estaban puestas sobre la secretaría de estudiantes en espera de una nueva desdicha, después de dar unos cuantos pasos y posarse frente a Harry, hizo una limpia reverencia y recitó las mismas palabras que su compañera.
--- A nombre del Colegio Cackle para jóvenes brujas, permítame entregarle este presente como muestra de nuestra admiración y respeto.--- luego se levantó, avanzó sin problemas y entregó los obsequios en excelentes condiciones.
Los aplausos acompañaron a la chica de regreso a su lugar, después de que Harry le agradeciera, aún no podía decirle nada a su amiga. Ambas jovencitas dieron media vuelta rumbo a donde se encontraban sus compañeras, quienes las esperaban con ansiedad…claro menos Ethel que trataba con poco éxito de ocultar el gusto que le dio ver a Mildred metida en problemas, a Harry y en especial a Dumbledore les pareció muy extraño. El primero tenía gran experiencia en descubrir cuando a un compañero no le eres agradable, con mayor razón cuando te metes en líos gracias a él, el segundo poseía aún más conocimiento en descubrir las travesuras de los alumnos y ésta era una de esas, ya más adelante ajustarían cuentas con las señoritas, meditaban, mientras uno de los profesores se llevaba los presentes a guardar.
Después de que se reunieran las alumnas de Cackle, la maestra Mcgonagall las invitó a cambiar de lugar a uno más cercano a las puertas del colegio, para dar paso a los otros invitados, las chicas aceptaron y buscaron sus cosas, pero estas ya habían desaparecido, cuando las niñas intentaron buscarlas, la subdirectora les dijo.
--- El personal ya las llevó a su habitación, por favor síganme…---
Las alumnas se miraron extrañadas, ya que jamás se toparon con nadie, pero lógico que ninguna discutió y avanzaron detrás de la profesora. Las maestras Cackle y Ogroom permanecieron en otra parte de la improvisada pasarela, para fortuna de las chicas, éstas no tuvieron tiempo para hablar, el sonido de las ruedas de un carruaje llamó la atención de todos los presentes, las alumnas y sus maestras miraron con sorpresa como una carroza sin guía ni corceles, se detenía justo donde estuvieron a su llegada y abría la puerta revelando la llegada del próximo invitado.
Un hombre alto, de cabello y barba gris, ropa digamos un poco estrafalaria, túnica morada con grandes estrellas doradas, sombrero sencillo, pero del mismo color, bajó llevando consigo un báculo, con un cristal de un color que combinaba con su vestuario, sonreía, saludaba y agradecía las fotos de Collin como si fuera una súper estrella. Herbert Hellyburg, orgulloso y desenvuelto, caminó con paso firme rumbo a Dumbledore y Harry para saludarles, no sin antes agradecer al respetuoso público presente.
--- ¡Buenas noches a todos!! Profesores, maestras, jóvenes magos y brujas, es un placer para mí el poder estar aquí hoy con todos ustedes.-- al llegar ante Dumbledore, le estrecha con fuerza la mano y le palmea la espalda, como si se tratara de un amigo de grandes aventuras.--- ¡¡Dumbledore amigo, que gusto verte!! ¿Cómo has estado? ¿Mucho trabajo? No me digas, ah… el debe ser el joven Sr. Potter ¿No es así?---
Harry sonrió nervioso y divertido, ante la euforia del nuevo invitado, pues le recordaba a cierto mago vanidoso y presumido que conoció en su segundo año, el interesante caballero le tomó la mano y de igual manera le saludo con vigor.
--- - ¡¡Hola pequeño!! Mucho gusto, mi nombre es Herbert Hellyburg, maestro de magia, consejero de reyes y ministros, director del célebre y poderoso colegio Camellot para magos, es un placer conocerte. Si llegas a necesitar en algún momento mi ayuda, no dudes en pedirla, estaré encantado de guiarte en todo lo que se te ofrezca… ¡¡Ah!! Por cierto (Con un movimiento de su mano, llamó al frente a su jefe y secretario de estudiantes) Hemos traído unos obsequios como muestra de respeto y amistad.---
Con la fiesta que traía el mago al bajar del carruaje, los saludos y agradecimientos que repartía por doquier, nadie había notado que tres chicos con traje color verde botella, venían siguiéndole de cerca, dos de ellos, como Mily y Yadú, eran el presidente y secretario de estudiantes, y de igual manera, se acercaron a sus anfitriones con dos cajas medianas abiertas para que todos los presentes admiraran sus obsequios, en una mano traían una caja de cartón color vino, dentro estaba un ejemplar del libro "El camino de un triunfador" los grandes logros del mago Hellyburg, maestro de magia, consejero de reyes y ministros. Biografía. En la portada se encontraba el susodicho hechicero, en postura de suprema autosuficiencia, claro, sin movimiento. En la otra caja, una de madera bellamente tallada, reposaba sobre terciopelo verde, un reloj de bolsillo en oro con el escudo de Camellot grabado en su tapa.
Al mismo tiempo, ambos jovencitos, Guzz Barry Dragón Vano, alto, cabello oscuro y de complexión robusta como presidente, y Buzz Gary del Grial, casi de la misma altura, delgado y de cabellos castaño claro como secretario, se presentan ante Dumbledore y Harry con una leve inclinación, para después recitar al mismo tiempo.
--- ¡¡A nombre del Colegio Camellot para magos les entregamos los siguientes presentes!!--- como con el anterior grupo, entre aplausos, el flash de Collin captó el momento para su libro.
Después de que los anfitriones agradecieran y de que Hellyburg tomara su lugar junto a las primeras invitadas, los chicos acompañaron a la subdirectora hasta donde se encontraba el grupo de Cackle, al llegar se encontraron con las chicas aún calmando a su compañera que estaba hecha un mar de lagrimas. Al parecer, a Guzz y Buzz no les importó el motivo del llanto ya que conocían la mala fama de Mildred y se imaginaron lo peor, lo bueno es que sus grandes amigas, Ethel y Druscila les contarían los hechos con lujo de detalle más tarde. Por su parte Charlie Brote, el sobrino del jardinero en la academia, miraba con interés a sus amigas, y trataba de saber la causa de su pena, pero solo consiguió un…"Luego te contamos." Charlie iba a insistir, pero la llegada de un nuevo colegio le hizo guardar silencio.
Como la primera vez, dos mujeres de distintas edades, aterrizan en sus escobas frente a sus ilustrísimas, precisamente donde las primeras brujas llegaron. La directora Phillis Pentágono, una dama alta y robusta, con gafas, de cabello rubio, en melena, entrega su escoba a su alumna y se aproxima a Dumbledore y Harry con paso enérgico y decidido.
--- ¡¡Su ilustrísima!! Es un placer y un honor el volver a vernos, le agradezco su invitación.--- termina con una reverencia.
--- Por el contrarío mi querida señora, somos nosotros los complacidos con su presencia.---
Haciendo un saludo igual de formal y tomando la mano del chico como la misma maestra Cackle lo hiciera en su momento, Phillis se inclina ante Harry y le extiende sus respetos.
--- ¡¡Su señoría!! Me presento…soy la directora del colegio Pentágono para brujas, Phillis Pentágono. no poseo palabras para describir el sentimiento de júbilo que tengo de tan solo estar frente a usted…el joven que ha permitido a miles, disfrutar de una vida en paz, gracias.--- las palabras de la directora fueron celebradas por los asistentes al evento entre fotos y aplausos. Ahora la señora, llama al frente a su alumna estrella y presidenta de alumnas.
--- ¡Sus excelencias! Les pido por favor acepten los siguientes obsequios.---
A su señal, una joven alumna de la academia Pentágono, Dessiree Halcón, alta, cabello negro en un apretado moño, de saco y falda color vino, se dirige a ambos y con una reverencia los saluda
.--- ¡¡Como alumna de la academia Pentágono es un honor para mí entregar estos presentes a tan importantes y poderosos hechiceros, ruego por que sean de su agrado!!--- la chica se pone de pie y entrega a Dumbledore y a Harry un estuche de madera no muy delgado 30cm x 1 metro de largo con un telescopio negro de 80 cm. en su interior, cada uno con sus respectivos nombres en pequeñas letras doradas y el escudo de Pentágono, junto con un ejemplar del libro de los eventos que cambiaron al mundo mágico donde claro, aparecen ellos dos. Una vez más, las invitadas recibieron las gracias de los anfitriones y pasaron a tomar un lugar donde les corresponde, pero a diferencia de Charlie Brote y de Guzz ó Buzz, Dessiree no buscó entablar una conversación con nadie, gallarda y en silencio, se mantiene firme en espera de la siguiente orden de su directora.
El sonido de un carruaje, anuncia la llegada de los últimos invitados al colegio, al estar frente al director, dos personas adultas descienden del coche sin necesidad de llevar alumnos con ellos. La directora Alicia Retumba, una mujer de edad madura, alta, de fuerte complexión y cabello claro en un moño, gafas de montura gruesa y expresión severa, se hace acompañar por el más importante de sus catedráticos, el viejo profesor Jonathan Zarandeo, un anciano de cabello totalmente blanco y descuidado, con figura delgada y ligeramente encorvada. Después del saludo como lo marca la etiqueta medieval, la dama toma la palabra.
--- ¡Mi señor Dumbledore! Le agradezco la invitación a su esplendida escuela.---
--- Por el contrarío, el placer de que nos acompañen es para nosotros.---
--- Hace mucho que no vengo al colegio Hogwarts…no ha cambiado nada, es tan hermoso como siempre.--- comenta entre suspiros el viejo maestro al ver el edificio frente a ellos.
--- Sabe que siempre serán bienvenidos, me encantaría que ésta no fuera la única visita que nos brinden.---
--- Podría ser su ilustrísima, quizás no sea la última…disculpe, ¿Él es el pequeño?--- una vez más las miradas estaban sobre Harry.
--- Así es mi querida señora, él es Harry James Potter.---
Ahora los saludos eran dirigidos al niño, todo era tan raro, aunque pudiera acostumbrarme, meditaba divertido el chico. Como antes, la maestra fue quien tomó la palabra.
--- ¡Su señoría! Mi nombre es Alicia Retumba, directora de la facultad Abracadabra,un gran placer el poder estrechar su mano, joven hechicero.---
--- No…el placer es mío.--- apenas contestó Harry.
--- Mi nombre joven señor es Jonathan Zarandeo, profesor en diversas disciplinas, he estado esperando el momento de conocerle en persona desde que supe lo que hizo por nuestra comunidad mágica y muggle, es un honor.--- el chico se sonrojaba a cada halago, y enmudecía sin poder evitarlo, aunque quisiera poder dar las gracias a todos de forma más elegante, no habría encontrado las palabras que sonaran bonitas con la lengua trabada.
--- Gracias…--- era todo lo que podía sonar coherente por el momento.
Encantados con las reacciones del niño, la directora vuelve a tomar la palabra y muestra junto a su colega dos cajas de madera, bellamente talladas. Una con el emblema de la facultad y la otra con una etiqueta en color dorado.
--- ¡¡Sus excelencias!! A nombre de la facultad Abracadabra, nos hemos permitido el atrevimiento de traerles este presente.--- Retumba toma la caja con emblema al igual que Zarandeo y la muestran a Dumbledore y Harry. Dentro se encuentra una medalla, bellamente tallada con el emblema de la facultad… un báculo en un Pentágono.--- Esta medalla es otorgada por la facultad Abracadabra solo a aquellos hechiceros y brujas que han demostrado un extraordinario valor y conocimiento de las artes ocultas.--- todos los presentes aplauden impresionados ante el reconocimiento que dicha institución atorga a su director y compañero de colegio, algunos cuantos incluso, empezaron a dudar de los rumores del diario "El profeta", pues, si una facultad del viejo estilo les entrega una medalla a sus logros, entonces ¿Por qué en el periódico los trata de locos?
Después de la entrega, las fotos y los aplausos de todos los presentes, Zarandeo comenta a su colega y agasajados.
--- Hace siglos que la facultad no hacia entrega de tal reconocimiento, no cabe duda de que la espera valió la pena.--- Dumbledore y Harry agradecieron honrados la distinción.
--- Estoy totalmente de acuerdo con usted profesor Zarandeo, totalmente, además de la condecoración, también traemos este pequeño manjar de procedencia un tanto más mundana, sé que será de su agrado.--- - Ambos profesores entregan la caja con etiqueta dorada, la cual tenía en su interior nada más y nada menos que cigarros, puros cubanos para ser más exactos. Ambos hechiceros sonrieron complacidos.
Harry los contemplaba maravillado, jamás había estado frente a un producto tan finamente tratado y a la vez tan prohibido para su edad, estos habanos desprendían un aroma tan delicioso, bueno, no es que sepa como deben saber los demás tipos de cigarros, pero una vez tío Vernon compró una caja para halagar a sus clientes, y esa olía a cigarro común y corriente, nada que ver con lo que tenía en sus manos…o tuvo…pues la maestra Mcgonagall le retiró la caja antes de que pudiera siquiera tomar uno.
--- Yo me encargaré de que lleguen a manos de tus familiares Potter, permíteme.---
--- ¡Pero profesora Mcgonagall!---
--- ¡Oh vamos Minerva! Dale sus habanos al chico ¿Qué daño puede causarle?--- la maestra miró a Retumba queriendo saber si hablaba en serio. Zarandeo agregó.
--- Yo empecé a fumar a los trece y mírame…estoy en perfectas condiciones para mis casi 600 años.--- Harry lo miró asombrado, sabía que los magos podían llegar a vivir muchos años, pero jamás se había encontrado con uno, dicho eso, volvió la vista a su profesora para ver si le entregaría el regalo.
--- Como dije, entregaré la caja a sus familiares y ellos se encargaran de decidir si le dan a fumar a sus 15 años una caja de habanos ó no….aunque con el padrino que tienes Potter, no me extrañaría que pronto aprendieras a fumar.--- Harry sonrió tranquilo y divertido al saber que la caja no llegaría a manos de los Dursley.
Ahora que ya habían terminado de recibir a los invitados, el profesor Dumbledore toma la palabra para pedir a los huéspedes y alumnos, pasen al interior del castillo, ignorando a la vez al profesor Zarandeo, quien esconde uno de sus habanos en el bolsillo de Harry para que lo disfrute en compañía de sus amigos, a la sonrisa del chico, Albus solo puede continuar con la ceremonia.
--- Su atención por favor…agradezco su presencia a nuestros invitados y les doy la bienvenida al colegio Hogwarts de magia y hechicería, esta será una gran experiencia para todos nosotros, ahora pasemos al interior donde hemos preparado algo especial para todos ustedes.---
Los aplausos de los alumnos fortalecen las palabras de su director y a continuación, en perfecto orden, entran en filas hacia el gran comedor, los estudiantes invitados acompañan a la subdirectora hasta sus lugares en las respectivas casas donde se hospedaran. La maestra Ogroom se separa del grupo de maestros para ir a hablar con sus alumnas por el desagradable incidente de la botella, pero es interrumpida por el pequeño profesor Flitweek.
--- ¡Disculpe! Pero la esperan en el salón recibidor.--- resignada, afirma con la cabeza y acompaña al maestro, esperando con ansias el momento de "Hablar" con las chicas.
El salón recibidor, es uno de los tantos lugares que Hogwarts ofrece para agasajar a personajes ilustres que lleguen de visita, Harry desde el principio se encaminaba al gran comedor, pero el viejo Zarandeo y la directora Pentágono, lo hicieron orientarse hasta el salón, donde aún debía actuar como anfitrión junto a su director. Quizás suene demasiado, pero en sus escuelas, los estudiantes ayudan a sus educadores en varias tareas, claro, no quiere decir que Harry les llenara la copa de vino o les ofrecerá canapés, pero si los invitados deseaban verlo en su llegada, no se libraría de ellos tan fácilmente.
Ya dentro del salón, un agradable fuego los recibía en una enorme chimenea bellamente tallada en piedra, la decoración era elegante sin caer en el mal gusto, alfombras y cortinas decoraban junto a cuadros de personajes que Harry no conocía, además de una mesa de centro con un bello arreglo de flores y una bandeja con copas servidas de un liquido rojizo oscuro. Al estar dentro de la sala, el calor provocó que el chico se retirara la capucha dando inicio a un nuevo examen é interrogatorio.
--- Por favor, sean libres de disponer de la estancia a su completa satisfacción, en cuanto los alumnos hayan tomado asiento, nos informaran cuando podemos pasar a nuestros lugares.---
--- ¡Gracias su ilustrísima! Esta sala es muy hermosa.--- comenta animada Amelia.
--- ¡Pero mira a quien tenemos aquí! Eres el vivo retrato de tu padre.--- agrega Zarandeo entusiasmado al ver el rostro del chico. Harry por su parte pregunta con gran interés.
--- ¿Usted conoció a mi padre?--- el anciano sonríe tristemente al recordar que el chico no llegó a conocerle como él.
--- ¡Así es muchacho! Le traté por algún tiempo…un joven muy brillante sin duda…y vaya amistades que tenía a su lado.---
--- ¡Listo como un zorro y loco como una cabra ese chico Sirius Black!--- aportó Alicia a la platica, después de probar la copa de vino continuó.--- Aún no entiendo como un joven tan brillante como Remus Lupin podía tener semejantes amistades…eran temerarios.--- Harry escuchaba divertido algunas de las anécdotas sobre sus padres o padrinos, sin importarle que le miraran con interés la cicatriz en su frente.
Por otro lado, los alumnos del castillo anfitrión, empezaron a tomar sus lugares en las amplias mesas del gran salón, comentando acaloradamente todo lo que hicieron las escuelas invitadas ante Dumbledore y su compañero de clases, parecía que habían agregado algunos metros mas a las mesas, para la llegada de los invitados, así como algunas sillas a la cabeza, junto a los demás profesores. Al tiempo que los chicos tomaban sus asientos, algunos de los profesores, acompañaban a los nuevos alumnos para indicarles donde estaban sus lugares, precisamente frente a los prefectos de cada casa para que éstos empezaran con sus labores de guías. Dessiree, Guzz, Buzz y Charlie de inmediato iniciaron una conversación con los chicos que los rodeaban, solo las alumnas de Cackle, continuaban su labor con su compañera Mildred, que aún estaba muy desconsolada.
--- ¡Vamos Mildred! Ya tranquilízate.--- pedía Yadú mientras le tomaba de los hombros para abrazarla nuevamente.
--- ¡Es… que… no… puedo…! (Decía entre sollozos)…esta vez…me echaran del colegio…estoy segura…---
--- No va a pasar nada, nosotras le diremos…hablaremos con ellas, ya verás que con algunos castigos extras que cumplas, te van a perdonar, hasta yo te puedo ayudar con los trabajos.--- aseguraba Enid, aunque no tenía mucha fe en sus palabras, Mily no contestó y solo cubrió su rostro en el pañuelo que le prestó Charlie. Hermione al ver la pena de la chica y el esfuerzo de sus amigas por calmarla, se animó a ayudarlas.
--- ¡Oye! Ya no llores, si no sacas la cara del pañuelo y secas tus lágrimas, te perderás la danza de los fantasmas.---
Las chicas de la vieja escuela dejaron de lado el tema de Mildred y posaron sus ojos en la muchacha que les había dirigido la palabra, para después mirarse entre ellas antes de preguntar.
--- Disculpa… ¿La danza de los qué?--- cuestionó Ethel Hallow en tono soberbio, como si la chica ante ella estuviera loca. Ignorando el tono de la pregunta, Hermione continuó.
--- La danza de los fantasmas, esta noche nos brindaran un vals del siglo dieciocho en honor a ustedes.--- pues no era un error, y mucho menos estaba loca, ya que Ron agregó.
--- Y lo mejor es que Peevees no molestará en la presentación.---
--- ¿Peevees? ¿Qué es un Peevees?--- preguntó Maude en espera de una loca explicación.
--- Es el poltergeist, causa muchos estragos siempre que te lo encuentras.--- pues no quedó defraudada, extrañadas ante la respuesta, se miraron unas a otras pensando que seguro se querían burlar de ellas, cosa que no iban a permitir.
--- Y ¿Donde van a bailar los dichosos fantasmas?--- preguntó Druscila, solo que esta vez respondió Neville.
--- Pues en el aire, siempre hacen sus espectáculos flotando sobre nuestras cabezas.--- contestaba mientras movía su mano sobre su cabeza. Las chicas al levantar la vista hacia donde indicaba el joven, se llevaron una gran sorpresa.
--- ¡¡Oh por dios!! ¿Ya vieron eso?---
Las siete jovencitas de la academia Cackle exhalaron un ¡Aahh! De sorpresa al encontrarse con los bellos estandartes de las casas como decoraciones, cada uno con un animal diferente en brillantes colores, como los antiguos ornamentos de los castillos de cuentos de hadas, solo que a diferencia de esos, aquí había un techo mágico simulando ser el cielo estrellado de esa misma noche y varios candelabros flotando por todo el salón. Cuando las niñas iban a preguntar acerca de lo antes visto, se toparon con la vajilla puesta frente a ellas, una copa y un plato de lo que parecía ser…
--- ¡Oro! ¡¿Esto es oro?!--- cuestionó Rubí levantando el utensilio frente a ella.
--- ¡Claro que es oro! ¡Tenemos platos y copas de oro!--- afirma Maude levantando su copa.
--- ¡¡Esto es impresionante!!--- agregó Druscila sonriendo totalmente impresionada. Mientras las chicas comentaban animadas entre ellas los descubrimientos, algunos de los chicos se preguntaban con la mirada, el porque algo tan simple para ellos causaba gran sorpresa a las invitadas. Aprovechando que Hermione se vio muy amable a entablar una platica, Enid le preguntó.
--- Oye…tú…---
--- Hermione Granger, soy la prefecta de Gryffindor.--- al terminar su presentación, extendió su mano a modo de saludo, misma que de inmediato Enid tomó sonriendo.
--- Yo soy Enid Sombra mucho gusto ¿Te puedo preguntar algo?---
--- Claro.--- respondió la prefecta, brindando al final su mejor sonrisa, misma que los chicos decían, era la de "Yo lo sé todo, tú solo pregunta."
--- ¿Cómo pueden tener platos y copas de oro y no alcanzaron a comprarse un techo?--- Las caras que pusieron Hermione y Enid, ante semejante pregunta, causó grandes carcajadas en todos los presentes, pues la prefecta de la casa estaba muda y la invitada hablaba con una seriedad casi intelectual.
No había duda que Enid Sombra era la mejor en lo que respecta a romper el hielo y hacer amistades. Después de las risotadas, vinieron las presentaciones y aclaraciones a todas sus dudas.
--- ¡Claro que tenemos techo! Solo que está encantado, para que se muestre como exactamente se encuentra el cielo en ese momento.--- aclaró Hermione.
--- ¡Fantástico!--- exclamó Druscila.
--- ¡Todo es tan hermoso! Al menos pude verlo antes de partir.--- lamenta la joven entre suspiros.
--- ¿Por qué lo dices? ¿No se supone que se quedaran varios días con nosotros?--- cuestionó Ron a Mildred.
--- Yo no… esta será la primera y última vez que pueda ver algo tan maravilloso junto a mis compañeras de escuela, seguro que al terminar la cena, la maestra Ogroom me llevará de regreso a mi casa…ó al colegio, ¿Quien sabe?--- dijo con la cara escondida entre las manos y los codos apoyados sobre la mesa, se veía muy deprimida, cosa que a ninguno de sus nuevas y viejas amistades agradó, cuando trataron de consolarla, la puerta del gran salón se abrió con cuidado, permitiendo la entrada a un chico que venía rezagado…así es, se trataba de Harry Potter.
El sonido de la puerta al abrirse, anunció a todos los alumnos la llegada de su colega, Harry trató de pasar inadvertido, ya había llamado la atención lo suficiente allá afuera, pero sus propios compañeros de Gryffindor, entiéndanse los gemelos Weasley, lo hicieron el blanco de sus burlas, al salir de sus asientos para brindarle varios saludos ceremoniales. Los que alcanzaban a ver la fiesta de los mayores, reían divertidos mientras que otros se preguntaban qué era lo que pasaba. Lo que coronó la broma, fue el flash de Colin brillando una y otra vez. Harry no podía hacer más que reírse y unirse a la fiesta, aceptando las cortesías y uno que otro plato por ofrenda. Cuando se vio libre de los bromistas, llegó la hora de enfrentarse a sus amigos, quienes lo recibieron con gran algarabía, mientras las chicas se concentraban nuevamente en la deprimida Mildred Embrollo.
--- ¡¡Vaya!! ¿Por qué tardaste tanto?--- el primero en interrogarle fue Ron.
--- No me dejaban venir, todos contaban historias muy divertidas.--- el joven de cabellera alborotada por naturaleza, ahora más desalineada, gracias a los alegres saludos de sus amigos, se disponía a narrar alguna de las anécdota de los invitados, cuando se escucharon los sollozos de la niña y las palabras de sus amigas tratando de relajarla.
--- ¡Vamos Mily deja ya de llorar! No te pasará nada.--- la susodicha mostraba unas lágrimas recorriendo sus mejillas.
--- ¡No puedo Rubí! Ya escuchaste a las maestras antes de venir aquí, un error más y me echarán del colegio.---
--- Pero te han perdonado otras peores…ahora no recuerdo ninguna… pero seguro saldrás bien librada de esta… como siempre ¡Ya lo verás!---
--- ¡Gracias Enid! Pero no va a ser así. Me expulsarán del colegio, esta vez es seguro.--- las chicas guardaron silencio dándole la razón a su compañera. Hermione que no estaba segura del porqué tanto drama, interfiere en la conversación una vez más.
--- Pero… ¿Por qué habrían de expulsarte? Solo era una botella de vino.---
--- ¡Sí! Ni que fuera para tanto, Dumbledore tiene una bodega llena de vino en el castillo, no va a llorar por perder una.--- las palabras de Ron dejaron a todos los oyentes boquiabiertos, en especial a las chicas por la familiaridad con la que se refieren sus estudiantes a su ilustrísima…las preguntas no se hicieron esperar.
--- ¿Y tú como sabes que Dumbledore tiene una bodega llena de vinos Ronald?--- cuestionó Hermione pensando lo peor.
--- ¡Vamos Hermione! ¿No crees que sea así? Los maestros no beben jugo de calabaza en la cena.--- era extraño, pero su respuesta dejó a todos satisfechos… a todos menos a Ethel, quien ofendida, reclamó.
--- ¿Cómo te atreves a comparar el vino que mi familia donó para esta ceremonia, con cualquier licor de mesa? -Demanda Ethel furiosa-era una botella de "Salem's blood" genuina…única en su clase ¿Sabes acaso de cuánto dinero estamos hablando?---
Todos guardaron silencio reconociendo su falta de conocimiento a lo que a vinos se refiere. Satisfecha, Ethel sonríe triunfal al haber ganado la discusión, mientras solo se escuchan los lamentos de Embrollo, al no poder imaginar la suma de dinero que ahora su familia debía por su imprudencia. Ninguno de los amigos de Harry quería quedarse callado ante tal injusticia, todo había sido un accidente ¿Por qué esa chica no lo entendía? Iban a tratar de ayudar, pedirle que apoyara a su compañera ante sus maestras… cuando Harry preguntó.
--- Si es tan valiosa la botella ¿Entonces por qué provocaste que la tirara?---
---¡¡ ¿Eehh?!!---
Las palabras de Harry causaron diversas reacciones en las chicas y en sus propios compañeros. Sus amigos se preguntaban como sostendría tal acusación, mientras que las chicas meditaban seriamente lo dicho, ya que Ethel se caracterizaba por hacer hasta lo imposible por meterlas en problemas. Por su lado, la joven Hallow, indignada, miraba al atrevido con desprecio y soberbia.
--- ¡Como te atreves a levantarme falsos! ¿Acaso no sabes quién soy yo? ¡Soy descendiente de una gran familia de brujas! Y no permitiré que un insignificante maguito como tú me falte al respeto de esa forma.--- los Gryffindor iban a reclamar en ayuda de su compañero, cuando…
--- Ethel… ¿Metiste tu narizota en la ceremonia de Mily y Yadú?--- las fuertes palabras de Rubí y las miradas escudriñadoras del resto de sus compañeras de viaje, cayeron sobre la chica analizando cada movimiento y gesto de ésta.
--- ¿Acaso me creen capaz de destruir la joya de mi familia, solo para molestar a Mildred Embrollo? Ella no vale ni la más mínima astilla de esa botella, como para desperdiciarla así.--- desgraciadamente, sus palabras no movieron de sus sospechas a sus colegas, ya que seguían mirándola inquisitivamente.
--- Pues jamás estuviste de acuerdo en que ella llevara el presente que tu padre donó, y harías lo que sea para que la sacaran de la escuela…siempre lo has hecho.--- agregó Maude mientras se ajustaba las gafas. La ira de la chica se incremento al ver que la cerebrito del grupo se le impuso tan valientemente.
--- ¡¡Ahora resulta que le van a creer más a este tipo que a mi!! Druscila…diles la verdad, diles que yo no tuve nada que ver.--- todos los presentes giraron la vista sobre la antes mencionada en busca de su respuesta, pero de esta solo los labios se movieron sin decir nada.
Y como dicen en mi pueblo…"A buen árbol se arrima," la fiel compañera guardó silencio por largo rato, restándole credibilidad con su silencio a su amiga. La niña tenía un punto débil, cuando veía que Ethel cometía una injusticia, cuando realizaba alguna "Travesura" fuera de los limites morales de la joven, ésta no podía apoyarla, no podía hablar a su favor, ni mucho menos ayudarla a hundir injustamente a quien fuera, ella realmente no era tan mala, antes solo se trataba de que las castigaran con más tareas o con menos de calificación, pero ahora se trataba de expulsión y con eso no se atrevía a jugar. Las muchachas sabían que Druscila podía ser una buena amiga cuando se lo proponía, ya que en otras ocasiones les había ayudado. Ahora precisamente les apoyaba con su afonía. Ethel por su parte, confiaba en haber desechado ese sentimiento del cuerpo de su cómplice, pero tal parece que no, furiosa, Mildred se enfrenta a Hallow.
--- ¡¡ ¿Cómo pudiste Ethel?!! ¿Cómo te atreviste a romper ese regalo frente a su ilustrísima para culparme a mí?---
--- ¡No! ¿Cómo se atreven ustedes a darle la razón a ese baboso sin siquiera tener pruebas de lo que dice?--- dice casi gritando y apuntando al susodicho con el dedo sin dejar de ver a Mily.
--- ¡¡Oye!! Harry no es ningún mentiroso.--- El reclamo de Neville cayó en un grupo totalmente desinteresado de su persona y de lo que tuviera que decir, excepto por Druscila, quien decide prestarle atención mientras sus compañeras se enfrentan entre ellas, al grado de empezar a levantar la voz.
Harry no sabía que hacer, desde que atrevidamente acusó a la joven de haber causado el "Accidente," se armó un escándalo del cual estaba totalmente arrepentido, la discusión entre las chicas, estaba creando varias dudas en él mismo, ahora temía haber confundido lo que vio en la bienvenida de las escuelas y haber creado un grave conflicto entre las alumnas.
La joven Embrollo había dejado las lágrimas, para tomar una actitud más desafiante, pues al parecer, esto podría evitar su salida de la escuela y a la vez, les quitaría la venda de los ojos a las maestras con respecto a la estudiante modelo, la señorita Ethel Hallow.
--- ¡Ethel! Si tuviste algo que ver en la perdida del presente, te pido que se lo digas a las maestras antes de meterme en un verdadero problema.--- pedía la chica, en un tono que se encuentra entre la suplica y la orden. Mientras detrás de ella se ve a Druscila conversando con Neville.
--- ¡No me vuelvas a hablar en ese tono Mildred Embrollo! Yo no tengo nada que ver en las estupideces que cometes a diario.---
--- Éste joven dice que tú tienes la culpa, Ethel.--- agrega Yadú a punto de levantarse de la silla.
--- ¿Y solo por que ese tipejo lo dice va ser verdad? ¿No?--- cuestiona Ethel ya de pie, enfrentándose a sus furiosas compañeras…bueno, menos a una que la mira horrorizada.
--- ¡Ethel por favor guarda silencio!--- se oye la débil voz de Druscila en completa suplica.
--- Así no tuviera ninguna prueba, todas sabemos que eres capaz de lo que sea para meternos en problemas.--- agrega Maude completamente segura de sus palabras.
--- ¡Chicas!--- vuelve a llamar Druscila a sus compañeras.
--- ¡Pues no me importa lo que digan! Las maestras les pedirán pruebas, y la sola presencia de éste imbécil no les servirá de nada…bola de inadaptadas.---
--- ¡¡Ethel por favor ya cállate!!---
Todos los que formaban parte del alboroto, las alumnas de la academia Cackle y los estudiantes de quinto grado encargados de dicho grupo, clavaron su mirada en Druscila, quien estaba mas blanca de lo normal y se tapaba la boca con nerviosismo, de inmediato la joven fue interrogada por las chicas.
--- ¡¿Estas loca Druscila ó buscas tener problemas conmigo?! ¡¿Cómo te atreves a callarme?!---
--- La verdad es que se me adelantó, porque ya me estabas sacando de quicio.--- agrega Enid sonriendo desafiando a Ethel a que le reclame, y estaba a punto de hacerlo, cuando Druscila volvió a llamar la atención.
--- ¡Por favor chicas guarden silencio! ¿Es que acaso no se han dado cuenta, ante quien estamos?--- esto último lo dijo señalando discretamente hacia donde Harry se encontraba sentado.
Las chicas al mismo tiempo posaron la vista sobre el joven sin encontrarse con nada fuera de lo normal, pues como había dicho antes, la rebelde cabellera de nuestro protagonista ocultaba la cicatriz y caía sobre sus gafas de manera desordenada, evitando que lograran identificarlo. Los segundos pasaban sin que las niñas dijeran ó hicieran algo para darle a entender a su compañera que habían entendido su mensaje, cuando Druscila se disponía a revelarles la verdadera identidad del muchacho, Enid tomó la palabra…
--- ¡¡Aaahh!! Ya entendí lo que nos querías decir…picara.---
--- ¡¡ ¿Eeehh?!!--- la pobre no supo como responder, pensó que Enid le había entendido, pero lo que pasó luego, le dejó en claro que no. Pues bajó hasta tener el mismo nivel que el niño, y mirándole a los ojos, le dijo.
--- ¡Bonitas esmeraldas chico! Ya veo por qué las tienes tras la vitrina.--- termina la coqueta joven con un guiño de ojo. Harry estaba boquiabierto y con las mejillas de un rojo vivo.
Druscila estaba que no daba crédito al grado de descaro de su compañera, y aún peor, al ver que el resto de las alumnas, divertidas, le aplaudían su atrevida declaración.
--- ¡Que bárbara Enid!-
-- ¡No te mides!-
-- ¡Que atrevida te viste!-
-- ¡¡ ¿Es que acaso son todas unas estúpidas?!!--- las fuertes palabras de su amiga obligaron a todas a guardar silencio por algunos segundos, antes de lanzarse con todo contra la chica.
--- ¡¡Oye!!-
-- ¡¡ ¿Cómo te atreves a hablarme así Druscila?!!-
-- ¡¡ ¿Qué bicho te picó babosa?!!-
-- ¡¡Disculpe su señoría la falta de respeto de mis compañeras!!-
-- ¡¡ ¿Su señoría?!!--- las chicas se miraron entre ellas en busca de una explicación a las palabras de Druscila, sin hablar, Enid le pide a Harry con un movimiento de manos que la disculpe y acerca sus dedos índice y corazón a su frente, en busca de la famosa cicatriz, rogando al cielo no encontrarla.
Ya que de hacerlo, se encontrarían "Todas" en un serio problema.
El suspenso las estaba matando ¿Había o no una cicatriz bajo esa cabellera? era la primera vez que los Gryffindor más cercanos al alboroto, las veían tan juntitas, calladitas y tomadas de las manos, como si fueran a recibir un premio en común, y desgraciadamente, no era a la estudiante del año.
Cuando Enid recorrió algunos de los rebeldes mechones de la frente, donde se supone que se encuentra la tan conocida marca, todas dejaron escapar un extraño sonido, entre una exhalación de sorpresa y un grito de terror, al tiempo que las que se encontraban de pie, cayeron desplomadas sobre sus asientos. Pasaron algunos segundos antes de que alguna pudiera decir algo, y lo único que salía de sus labios era…
--- ¡No puede ser! ¡No puede ser!-
-- ¡Estamos en problemas! ¡Estamos en serios problemas!-
-- ¡Ahora sí me van a expulsar! ¡Ahora sí que me van a expulsar!-
-- ¡¿Cómo pude ser tan…?!-
-- ¡Su señoría! Disculpe nuestro comportamiento, pero no sabíamos que se encontraba aquí.--- trató de explicar Druscila, la única de las chicas que tenía algo de lucidez para pensar, pues las otras estaban en blanco.
--- No fue nuestra intención molestarlo y mucho menos faltarle al respeto, no crea que así son todas las brujas de Cackle… mis compañeras son un caso "Especial"… ¡Son unas retrasadas!--- esto último lo dijo totalmente disgustada. Ninguna de las chicas, a pesar de llegar a sentir alguna molestia con el calificativo, deseaba reclamarle, ya que todas sabían que en este momento, ella tenía la razón.
Hermione, Ron, Neville, Dean y varios otros Gryffindor miraban a Harry y a las chicas muy sorprendidos, pues pensaban que el numerito de su "Señoría" solo se realizaba frente a Dumbledore y los demás directores, no entre varios alumnos. Por su parte, las chicas se ponían de pie para realizar una reverencia como en su escuela les han enseñado a hacerlo, imaginándose lo que a continuación iba a pasar, Harry preguntó.
--- ¡Esperen un momento! ¿Qué van hacer?---
--- ¡Su señoría! Solo haremos lo que corresponde a estas situaciones.--- responde Mildred como presidenta de estudiantes.
--- ¡No, no por favor! Mejor tomen asiento.--- las chicas se miraron unas a otras y con timidez volvieron a sus asientos, después, el silencio gobernó la mesa por varios segundos.
El silencio era pesado, nadie comenzaba una plática, la pelea de "¿Quién tiró la botella?" había quedado en el pasado y las chicas ni siquiera hacían contacto visual entre ellas, mucho menos con los alumnos de Hogwarts. Harry se sentía responsable de esta situación y de alguna manera quería arreglarlo, así que trató de iniciar una conversación.
---…Y… ¿Se la están pasando bien?--- ésa fue la pregunta más estúpida que se le pudo haber ocurrido, y sus compañeros se lo hicieron saber con la mirada y con un largo ¡¡Daahh!! Al cual el chico solo pudo agachar la cabeza en señal de vergüenza…lo que a fin de cuentas sirvió para romper el hielo, pues algunas de las chicas se rieron.
Cuando los Gryffindor levantaron la vista al grupo de Cackle, estas volvieron a bajarla y de inmediato las chicas que rieron se disculparon, pues sabían que era una falta de respeto para su señoría.
--- ¡Disculpe usted!--- pidió Mildred a nombre del grupo.
--- ¿Pero de que se disculpan? Es lógico que se rían de las tonterías que hace éste a cada rato.--- termina Hermione, dándole un manazo en el hombro a Harry, cosa que sorprende a las invitadas y a la victima del golpe ni quien la socorra.
--- ¡Pero es una falta de respeto lo que acabas de hacer!--- sentencia Ethel, mientras Harry se soba el hombro.
--- ¡Así es! ¿Acaso no sabes con quien estas tratando?--- era una pregunta bastante tonta por parte de Maude, ya que era lógico que los demás sabían con quien estaban tratando desde hace cinco años.
--- ¡Pero si solo es Harry! Nada más, no es para tanto ¿No creen? Digo, si sale en algunos libros y periódicos, pero no es para que se le suba a la cabeza.---
--- ¡Si! Si los que escriben sobre Harry supieran lo lento, flojo y desobligado que es, otra opinión de él tendrían ahora.---
Los amigos más cercanos a Harry reían divertidos con las explicaciones de Ron y Hermione, incluso el mismo chico de cabello azabache, gozaba con los comentarios hacia su persona, y claro, que trató de defenderse.
--- ¡Oigan! No soy tan desobligado.---
--- ¿Ya acabaste la tarea de pociones?--- preguntó Hermione aún sabiendo lo que escucharía.
---…Mmm…No, pero ya casi la acabo.--- Mildred, Enid y Druscila rieron divertidas ante la pequeña riña, mientras Ethel, Maude, Yadú y Rubí los miraban confundidas.
--- ¿Pero acaso no les enseñan a respetar a sus mayores?--- pregunta molesta Ethel, a lo que Harry contesta.
--- ¡Pero si solo tengo 15 años de edad! Y si es por los títulos, ni se molesten en continuar con lo de "Su señoría" porque en verdad me están avergonzando, pueden llamarme solo Harry…ó Potter si lo desean, pero así me llaman los maestros, bueno como ustedes gusten.--- termina extendiendo la mano en clara señal de amistad, a la que de inmediato atienden sonrientes.
--- Pues… ¡Hola! Soy Mildred Embrollo, presidenta de estudiantes de la academia Cackle…por ahora, falta ver como me va al final del día.--- termina con una leve pero firme sonrisa, pues estaba segura de hacer hasta lo imposible para que creyeran en su inocencia, pues su señoría así lo creía.
--- ¡Mi nombre es Yadú Wally! Y soy la secretaría de estudiantes… ¡Es un placer!--- saluda sonriendo.
--- ¡Yo soy Enid Sombra! Mucho gusto…y en realidad tienes unos ojos muy bonitos, ¿No te ofendiste verdad?--- pregunta cubriéndose los labios y parte del rostro con las manos, esperando no haberlo molestado. Harry solo mueve la cabeza en señal de no ofenderse y con las mejillas encendidas por el cumplido.
--- ¡Mi nombre es Maude Luna! He leído mucho sobre ti ¡Gracias por la bienvenida!--- termina diciendo mientras estrecha la mano de Harry.
--- ¡Hola mucho gusto! Soy Rubí Cerezo y me da gusto conocerte… ¿Puedo hacerte una pregunta?--- Las chicas y los amigos de Harry se miraban intrigados con respecto a la pregunta, Harry lógicamente dijo que sí, y Rubí, como joven de ciencia que es, preguntó.--- ¿Puedo tocar tu cicatriz?---
Todos los presentes, incluso Harry en menor intensidad que los demás, fueron sorprendidos con la petición de la chica, pues a los jóvenes de Hogwarts les pareció un atrevimiento y a las chicas de Cackle una falta de respeto. Harry por su parte, ya estaba acostumbrado a que le pidieran tal cosa, incluso Ron y Hermione en algún momento de sus vidas junto a él hicieron lo mismo. La muchacha en ningún momento quiso llegar a incomodar a alguien, solo que como científica que es, deseaba saber si en verdad estaba sentada frente a una leyenda viviente ó ante el fraude publicitario más grande del mundo mágico.
Harry por su parte lo permitió, cosa que a juicio de la chica no dejaba ver ningún engaño, pero ella en una ocasión junto a sus amigas, hicieron un hechizo de cambio de imagen, y si contaban con algo parecido para hacer creer que la marca era real, ella lo sabría de inmediato. Mildred y sus compañeras la veían con un poco de pena, pues sabían de su curiosidad científica y escepticismo con respecto a la leyenda, pero esto ya era demasiado.
Con cuidado y alistó sus dedos índice y corazón, para encontrar la energía del hechizo de la moda (Tal como ellas titularon el encantamiento) los pasó con calma sobre la cicatriz que dejó al descubierto Harry, retirándolos de inmediato al llevarse tremenda sorpresa.
La energía que sintió sobre la marca no era para nada el hechizo que tenía en mente, esta era todo lo contrario a lo que hubiera sentido en algún momento de su vida. Como sus amigas, Rubí tenía experiencia con libros, figuras ó joyas pertenecientes a hechiceros veteranos, por consiguiente, conocía la sensación de la magia antigua, pero esto era totalmente diferente… era siniestro… tal y como lo decía la leyenda, provenía de un hechizo muy poderoso y maligno…creado por un monstruo, no por un mago…y si "Eso" iba tras su escuela, estaban perdidas.
--- ¡Rubí! ¿Estas bien?--- preguntaban sus amigas, al ver que se quedo sumergida en sus pensamientos.
--- ¡Sí, sí estoy bien! No pasa nada…yo…--- ahora no sabía como dirigirse a Harry, éste no le preguntó nada al ser llamado por otra de las chicas.
--- ¡Hola! Soy Druscila del corral, y te agradezco que nos quites las formalidades ¿Me pasas tu email?--- Harry empezó a balbucear, pues no sabía como explicarles que no contaba con algo tan básico entre los jóvenes, cuando llegó el turno de Ethel haciendo gala de sus buenos modales.
--- ¡Buenas noches! Me presento (Las chicas se miran entre ellas con cansancio) mi nombre es Ethel Hallow, y mi familia esta a… (Se sonroja al poder hablar de tu con un mago de gran titulo) a tu disposición…este…por favor disculpa mi comportamiento…tu sabes, algunas palabras que no debí usar contigo, agradecería si las olvidaras por completo.---
--- ¡No hay problema!--- dice sonriendo, al final de las presentaciones, todos los nuevos amigos reían tranquilos.
Luego empezaron las preguntas y respuestas, sobre el colegio y el porque vestían colores diferentes en los uniformes, los emblemas y como se asignan a los estudiantes a las casas, también sobre el Quidditch, el sombrero seleccionador, la competencia entre casas por medio de puntos y las diferentes materias escolares que tomaban. Cuando los chicos explicaban sobre las reglas del juego más popular del colegio, todos tuvieron que callar, debido a la llegada de los maestros a la mesa principal.
--- ¡Por fin! Ya tengo hambre.--- comenta Ron, a lo que las chicas le dan la razón, mientras se preguntaban como harán para atender a tantos alumnos, pues en su escuela que son menos, la comida siempre llega fría, ¿Cómo será aquí?
--- ¡Wow! ¿Los maestros vana comer aquí? ¿O solo es por la ocasión?--- pregunta Mildred a Hermione.
--- No…los maestros siempre comen con nosotros ¿Porqué?---
--- No, por nada.--- vaya que tenían costumbres diferentes ambas escuelas, seguro que ni los dejarán platicar a gusto, pensaba la chica.
Los pocos murmullos que se escuchaban, cesaron al sonido de la cuchara chocando con la copa de cristal de la maestra Mcgonagall, al terminar, Dumbledore tomó la palabra.
--- ¡¡Bienvenidos jóvenes magos y brujas!! Señoras y señores directores de la práctica clásica ¡¡Bienvenidos sean todos a Hogwarts!! -os aplausos de los alumnos no se hicieron esperar, a los que el director agradeció y continuó-les estamos en deuda por haber aceptado nuestra invitación, estamos seguros que este encuentro enriquecerá a nuestros alumnos en diversas formas. Pero hablaremos de eso más adelante, por favor les pido que disfruten de nuestra mesa y de las presentaciones especiales que la escuela tiene para todos ustedes…y ahora ¡Que comience el banquete!---
Las chicas miraban directo a la mesa de los profesores, cuando se giraron para preguntar a sus amigos, sobre el sistema que utilizan en Hogwarts para traer la comida a las mesas, se quedaron boquiabiertas, pues los muebles antes vacíos, ahora se presentaban abarrotados de variados platillos en cantidades extraordinarias, carnes asadas a la parrilla, pollos y pavos rellenos con diversos guisos, estofados de res, pescado o cerdo, pastas con frutas o con salsas más fuertes, ensaladas, pan y lechón ya con rebanadas listas para servirse…todos recién salidos del horno, además, frescas jarras de jugo de calabaza, naranja, manzana, piña y uva. Diversas preguntas nacieron en las mentes de las niñas ¿De donde saliótodo esto? ¿Es comida mágica? ¿Todo esto es real? ¿Es para nosotras? Pero no formularon ninguna, ya que de inmediato atendieron a la amable invitación del viejo director.
Tomaron de todo lo que tenían a su alcance, sin poder creer que fuera real, las carnes jugosas, los bollos calientitos, y los jugos naturales y bien fríos, además, si el plato donde estaba tal platillo se acababa, se llenaba de inmediato sin que alguien llegara a rellenarlo…era un sueño hecho realidad, nada que ver con su pobre escuela, donde las sopas se vuelven extraños menjurjes y los pescados parecen a ver muerto hace dos meses…claro que la cocinera nada tenía que ver con el aspecto de la comida, pero ¿Cómo era posible que en un lugar tan grande, la comida llegue en su punto y en su escuela no? Se preguntaban entre ellas las niñas con la mirada.
Al terminar la cena y pensando que ya todo había terminado, la mesa quedo limpia ante los sorprendidos ojos de los invitados, para dar paso a los postres. La nueva aparición arranco un gran ¡¡Aahh!! De las chicas al ver las maravillas dulces que estaban al alcance de sus paladares…pasteles de chocolate y crema, bolas de helado de variados sabores, galletas con figuras de estrellas sabor mantequilla, frutas con caramelos y mermelada, arroz con leche y pastelillos cubiertos de crema con cereza, leche fresca simple o de sabor fresa, vainilla y chocolate caliente…y como en la cena ocurrió al terminarse una bandeja, esta se volvía a llenar sola. Las chicas creyeron que ya no podían llevarse a la boca ni un solo bocado más, pero al encontrarse con los postres, simplemente no pudieron decir que no.
Mientras todos degustaban golosamente de los platillos servidos, el coro de la escuela dio su función, seguido al final de los fantasmas, que atravesando las paredes, hacían acto de presencia para bailar el vals. Mildred y sus amigas estaban maravilladas, al principio sentían miedo, pero este se esfumo, permitiéndoles disfrutar del show ¡¡Fue la noche más extraordinaria de sus vidas!! Cuando las mesas se vieron limpias una vez más, la copa de la maestra llamó la atención de todos, luego Dumbledore dijo.
--- Agradezco al coro de la escuela, a los fantasmas y a los encargados de las cocinas por su colaboración esta noche tan deliciosa. Ahora que estamos satisfechos y que cuento con toda su atención, permítanme presentarles a los directores invitados. Del colegio Cackle para jóvenes brujas, la directora Amelia Cackle y subdirectora la profesora Constancia Ogroom, del colegio Camellot, el director Herbert Hellyburg, del colegio Pentágono la directora Phillis Pentágono y por último, pero no por ello los menos importantes la directora Alicia Retumba y el profesor Jonathan Zarandeo.--- los antes mencionados saludaron a los alumnos al escuchar sus nombres y estos les aplaudían con entusiasmo. Dumbledore continuó--- Esta es una extraordinaria oportunidad para que instituciones formadas con el mismo fin, que es educar a jóvenes magos y brujas, se unan y trabajen en armonía para crear lazos firmes de confianza y apoyo en los momentos más difíciles que la vida tiene. Por ahora es tiempo de retirarse a descansar, ya que mañana iniciaran una nueva experiencia ¡¡Buenas noches a todos!!--- Los alumnos y profesores aplaudieron las palabras del director y comenzaron a levantarse para ir a sus casas en compañía de sus nuevos amigos.
Mientras los muchachos se levantaban de la mesa y le comenzaban a contar a las invitadas lo que tardarían en llegar a la casa de Griffindor, la maestra Ogroom llegó junto a estas y con voz seria dijo.
--- ¡¡Embrollo, Wally, Cerezo, Del corral, Hallow, Luna y Sombra!! Vengan conmigo ¡¡Ahora!!--- y sin percatarse de la presencia de Harry, dio media vuelta rumbo a una de las puertas atrás de la mesa de los profesores. La jovencitas, sin hablar con nadie y esperado lo peor, empezaron a seguir a la profesora…lo que tanto temía Mildred había llegado, solo esperaba poder salir bien librada como en otras ocasiones.
Los muchachos se imaginaron lo que pasaría. Seguro tratarían lo del regalo roto y la verdad no pintaba nada bien, Harry no estaba tranquilo, ya que le parecía injusto que expulsaran a alguien solo por una tonta botella de vino, sin pensarlo, comenzó a avanzar hacia donde se fueron las alumnas, pero apenas avanzó unos pasos, cuando lo tomaron por el hombro.
--- ¿A dónde crees que vas?--- preguntó Hermione a pesar de saberlo.
--- ¿A dónde crees? A decirles lo que pienso… que ella no rompió la botella…que no merece ser expulsada.---
Fin del capítulo 15.
¡¡Hola nakamas!!
Disculpen en verdad la tardanza, pero siempre se presenta algo nuevo que hacer, evitando que termine a tiempo los capítulos. Trataré como he dicho antes, de trabajar más rápido. Por cierto…
Muchas gracias a.--- illyara, Melanie, Dark Dragon, Ania564, Artemis Shiro, Química, Crazycat, Joe_loza_x1991, The Lord, Estefanía anónimo. Por sus palabras de apoyo y a quienes no dejan mensajes, pero han leído esta historia, muchas gracias también, además.
Un agradecimiento especial a mi hermana que me corrige todas mis faltas de ortografía y demás errores de narrativa. A ella le debo que este fic sea entendible…al menos lo suficiente, milagros no hace.
Gracias a todos y…
¡¡Que los Ilumine la eterna luz!!
