Capitulo 16
- ¿A dónde crees que vas?-
La velada había sido maravillosa, en especial para las invitadas de la vieja escuela, que jamás se hubieran imaginado que existiera un lugar como Hogwarts, el incidente de la botella había pasado a otro plano, para disfrutar de la compañía y para dar inicio a una ráfaga de preguntas, relacionadas con la institución anfitriona y no con el personaje principal de la historia, no por que no quisieran, si no por respeto. Desgraciadamente, la cena terminó muy pronto, al menos para ellas, los grupos se retiraron a sus habitaciones y la maestra Ogroom aprovecho la soledad de los pasillos, para llegar ante sus estudiantes y llevarlas a un salón aparte, las miradas que las chicas dedicaron a sus nuevos amigos al retirarse, dejaba mucho que pensar.
Hermione sostenía a Harry del hombro, para evitar que siguiera al grupo de brujas de la academia Cackle. A pesar de que se había armado toda una revolución con su comentario, él estaba seguro de lo que vio, y no le parecía correcto que por una travesura, una persona inocente cayera en serios problemas, además, las profesoras de dicha escuela, se mostraban muy gentiles en su presencia, quizás si les hablaba… si les pedía que dejaran pasar el asunto de la botella, las chicas podrían pasar su estancia en compañía de Gryffindor y Slytherin como se tenía planeado. Ron y Hermione por su parte no estaban muy convencidos de que fuera necesaria su intervención.
- ¿Estás loco? No creo que haga falta que vayas a meterte en problemas, no les va a pasar nada.-
- Ronald tiene razón Harry, solo fue un accidente, no las van a expulsar por romper una estúpida botella.- por más que trató de sonar segura de sus palabras, ni ella misma se convenció, ya que las chicas se veían muy asustadas al seguir a su maestra. Eso a Harry le inquietaba.
- Pero ustedes vieron como se puso esa chica, estaba desconsolada, no creo que solo fuera exageración ¿Qué tal si es verdad?-
- ¿Pero que harías para ayudarlas Harry? ¿Qué podrías hacer?- las preguntas de Neville, quien aún permanecía con ellos en el gran comedor, dejaron callado al chico por unos instantes, mientras meditaba como responderlas.
- Pues…no sé, podría, podría ayudar a pagar la botella ¿No? ¿Qué tan cara puede ser?- Neville, Ron y la misma Hermione abrieron los ojos lo más que pudieron al escuchar semejante proposición, dejando más nervioso al chico de gafas que al principio.
- ¡¡ ¿Estás loco Harry?!! ¡Esas cosas no cuestan lo mismo que una cerveza de mantequilla! No tienes tanto dinero… ¿O sí?- Ronald se le quedó mirando con interés, al tiempo que Neville le decía en base al nuevo equipo y guardarropa que trajo al colegio este año.
- ¡Yo no creo que sea una locura! Me parece bueno que quieras ayudar a alguien y si tienes los medios, pues no le veo lo malo.-
- El problema aquí Neville (Interrumpe Hermione) es éste… nadie tiene la obligación de nada, si la chica cometió un accidente, no tienen porque expulsarla del colegio y si le quieren cobrar el regalo, ese será un asunto que traten las familias de las alumnas y la escuela.- Ron estaba de acuerdo con su compañera en lo que ésta decía, Neville y Harry se veían a medio convencer, por lo que la joven agregó.
- Está bien que quieras ayudar a la muchacha porque se veía muy desconsolada, pero no te dejes llevar por las primeras lágrimas que veas (Harry y los demás chicos la miran extrañados) sí, me refiero a que solo estaba nerviosa por la presión del evento, nada que ver con lo que le vayan a decir, la maestra sí se veía disgustada, pero no creo que sea para tanto. Ahora ustedes regresen a la sala común, que Ron y yo esperaremos por las chicas, verán que no pasó nada, luego los alcanzamos.-
Harry debía admitir que sonaba coherente, quizás sí estaban exagerando, pero algo en su interior le decía que no era tan fácil como sonaba, además, no le gustaba la idea de retirarse a la torre sin prestar atención al caso, estaba seguro de lo que vio, en vista de que este no se retiraba con Neville, Ron agregó.
- Bien Harry…si te tranquiliza, iremos a esperarlas fuera de la sala donde están hablando, si escuchamos que necesitan ayuda, nos metemos en lo que no nos llaman como de costumbre y con la bandera de "Su señoría dice" salvamos el día ¿Qué te parece?-
Las palabras de Ron lograron que Harry accediera a regresar a la torre de Gryffindor con Neville, a pesar de que prefería ir con ellos. Antes de salir del gran salón, les dirigió una mirada pidiendo que no las abandonaran, dejándolos comprometidos a cumplir lo dicho. Ya estando solos y con el comedor vacío, los prefectos empezaron a encaminarse hacia la puerta donde salieron las invitadas, francamente no tenían ningún deseo de ir frente a la sala, donde estaban las alumnas de la vieja escuela, pero habían quedado con Harry y no se atrevían a faltar a su palabra.
Cuando ambos amigos cruzaron el umbral, con la idea de que no era necesario preocuparse tanto, los gritos de dos mujeres totalmente furiosas les sacó de sus relajados pensamientos. Sin decir nada, ambos se miraron y al tiempo corrieron para acercarse lo más posible, no hacía falta pegarse a la puerta a escuchar, pues los bramidos de las maestras y sollozos de las alumnas se escuchaban claramente. Sin palabras, Ron y Hermione coincidían en lo mismo…quizás si tendrían que intervenir.
Dentro de la sala prestada para la "Charla" con las estudiantes, una amplia habitación amueblada con mullidos sillones, alfombras y tapetes en las paredes, grandes cortinas de color oscuro y una gran chimenea encendida dando calor al lugar é iluminación a la vez, se encontraban las chicas sentadas en una larga butaca cerca del fuego, tan grande que alcanzaba a alojar a todas las jovencitas, mientras que la directora estaba sentada en una silla de forro rojo y la subdirectora que se paseaba de un lado a otro, vociferando rabiosa contra las niñas.
- ¡¡ESTÚPIDA!! ¡¡Que acción más estúpida!! ¡¡Esto es lo último!! Lo último que podías hacer para congraciarte con la escuela Mildred Embrollo ¡¡Y lo has echado a perder!! ¡¡De nuevo!!-
- Pero maestra Ogroom…yo no…yo no…yo no fui…- el llanto ahogaba cada palabra evitando que esta se defendiera, sus amigas, también alteradas, trataron de hacerse entender por las furibundas pedagogas.
- Maestra Ogroom, Mildred no rompió la botella de su ilustrísima, fue Ethel.- la susodicha, miró sorprendida a Yadú, para después dirigirse a las maestras.
- ¡Yo no fui! …yo no podría, era de mi familia ¡Jamás dañaría algo tan valioso para nosotras! ¡Es absurdo!-
- ¡Fuiste tú Ethel, no mientas!-
- ¡No tengo nada que ver Luna!-
- ¡Estabas cabreada porque Mily llevó el regalo de tu familia! ¡Fuiste tú!-
- ¡¡Enid Sombra mide tus palabras y vuelve a tu lugar!!- la joven de larga cabellera negra, miró molesta a sus maestras antes de volver a sentarse, pues estaba de pie acusando a su compañera. Como se atrevían a reclamar por su vocabulario, cuando ellas son más groseras que yo, pensaba la chica.
- Esta vez, Mildred Embrollo, tu imprudencia, tu torpeza, tu falta de cuidado nos ha puesto en labios de todos los presentes como ejemplo de vergüenza y estupidez.- la directora con voz firme y volumen fuerte, se dirigía a la jovencita con mirada asesina.
- ¡¡Nos dejaste en ridículo ante su ilustrísima y su señoría, Mildred Embrollo!! ¡¡Has deshonrado el buen nombre de la academia Cackle!! ¡¡ ¿Cómo fuiste a ser tan torpe?!!-
- ¡Pero maestra Cackle! Se lo juro, yo no fui…no pude haberlo hecho, sabía lo importante que era este evento para todas nosotras…yo no fui.- casi gritaba la niña a quienes no tenían interés de escuchar sus "Pretextos." La ira y la "Vergüenza" les privaban de todo razonamiento.
- Esta vez no estabas frente a un mago cualquiera como Hellyburg en la noche de brujas, nos encontrábamos ante hechiceros de talla internacional, leyendas vivientes del mundo de la magia ¿Cómo es posible que no hagas nada bien?- era claro que deseaban decirle hasta de lo que se iba a morir, cantarle una y otra vez la enorme lista de groserías que existe en el mundo, solo para poder desahogarse, pero no, ante todo trataban de una manera inútil, de no tomar esto a manera personal.
Las profesoras estaban realmente furiosas, veían el accidente como una tragedia propia, como una mancha, una marca vergonzosa sobre sus rostros que al verla todos, sabrían de inmediato lo que pasó en la visita. Ogroom lo tomaba como un dato humillante en su esplendido expediente, Cackle por su parte como una bochornosa experiencia para la academia y para ella como su directora, cuando su gemela se enteré de esta deshonra, sin pensarlo más, de nuevo le reclamará la dirección del colegio, a lo que ella aceptará sin poner ningún pero…con que cara se negaría.
Ninguna de las alumnas se atrevía a decir mucho, unas estaban llorando nerviosas, solidarias a la pena de su compañera Embrollo, otras no levantaban la mirada por temor a encontrarse con los ojos de las maestras y cuando lograban controlar sus sentimientos, no conseguían aclarar los hechos. Ethel sabía que había hecho mal, su "Broma" se pasó de los límites de las anteriores, pero no se atrevía a decir la verdad por temor a que le fuera peor.
Sí… no lo negaba, le gustaba ver a Mildred y sus amigas a gatas limpiando los pisos de la escuela, le parecía de lo más divertido, y sí… en muchas ocasiones trató de sacarlas del colegio, dado que le molestaban muchas cosas de la chica, su facilidad para salir bien librada de todos los líos en los que se mete, terminar como una heroína cuando el colegio lo necesita, como se gana fácilmente la amistad de todos, solo una sonrisa y basta para obtener lo que sea, cuando ella, que es la mejor estudiante y la primogénita del benefactor de la academia, no consigue lo mismo...ella debería ser la favorita de todas…¡No esa!... Ahora estaba metida en un serio problema, tan solo quería dejarla en ridículo una vez más, no esperaba que la estúpida botella se rompiera al caer ¡Era pasto no cemento! ¡Carajo! ¿Cómo iba a saber que esto pasaría? Pensaba.
- Si no hubiéramos sido la primera escuela en presentarse, habríamos sido la comidilla de los demás invitados, seguro ahora mismo se estarán burlando de nosotras porque sus alumnos se habrán enterado gracias a los estudiantes de Hogwarts, pero claro ¡¡Quedamos peor frente a los personajes más importantes del mundo!! ¡¡Ya que más da como nos vean los demás!! ¡¡Esto es terrible!!-
- Pero maestra Ogroom, yo le juro que no fue mi intención…yo no lo hice, hasta practiqué para no equivocarme, además Harry dijo que yo no fui.- esto último no importó o no interesó a las pedagogas, pues continuaron recriminándola, a diferencia de Ethel que se puso más nerviosa al ver que Mildred utilizaría la carta de su señoría…y esta no sería la única.
- Así es maestra Ogroom, Harry dijo que vio como Ethel hizo trampa, que provocó que Mily se tropezara.- las maestras prestaron atención a Maude, solo porque otras de las chicas le hicieron segunda.
- Pregúntele a Harry por favor, verá como nos dice lo que vio allá afuera.- suplicaba Rubí sin resultados.
- Es verdad maestra, Harry nos lo dijo en el banquete.- agregó Yadú.
- Harry, Harry ¿Qué Harry? ¿De qué diablos están hablando?- exigía disgustada Constancia.
Las chicas le iban a explicar más detalles, pero de inmediato recordaron que debían respetar cierto protocolo, con los magos de mayor importancia, así que ninguna se atrevió a decir mas por temor a meterse en mayores problemas, por lo mismo empezaron a balbucear sobre la identidad del joven sin llegar a nada en concreto, logrando solo desesperar más a sus maestras. Por fin había llegado el turno de Cackle para tratar la sentencia de la joven Embrollo.
- Mildred Embrollo (Las alumnas guardaron silencio, al escuchar la voz de la anciana.) Ya no permitiré más tus groserías y errores… has cometido tantas faltas y accidentes, como rescates al colegio, pero esos triunfos no te ayudarán ahora…lo que esta noche ha ocurrido frente a sus excelencias, es imperdonable y no consentiré que te salgas con la tuya una vez más, no lo haré…- Las estudiantes trataron de intervenir a favor de su compañera, la misma Mildred intentó hacerse escuchar, contarles lo que había escuchado en el comedor, pero una mirada de Ogroom, las hizo callar de inmediato para permitir que la directora continuara.
- Esta noche fuiste demasiado lejos Mildred Embrollo, ya no tienes lugar en la academia Cackle ni en ninguna otra escuela de brujería (Al escuchar esto último, todas exhalaron un "Aahh" de sorpresa.) ahora mismo la maestra Ogroom te llevará de regreso a tu casa con baja deshonrosa del plantel, y personalmente me encargaré de no seas aceptada en ninguna otra institución, ¡Eso te lo aseguro!-
Mildred quedó petrificada al escuchar que sería expulsada de la escuela y que no le permitirían ingresar a ninguna otra, claro que cuando las demás se enteraran el porque de su salida de Cackle, no la aceptarían sin necesidad de la intervención de la directora, y si lograra ingresar, no sería lo mismo sin sus compañeras. ¡No era justo! no estudiar lo que más le gusta en la vida…no estar junto a sus amigas…nunca más ¡No podía ser verdad! Tanto Mily como las otras chicas, bueno, todas menos Ethel, trataron en vano de rescatar a su colega, sin importar lo que les fueran a decir, al unísono cada una contaba lo que pasó y lo que pensaban de esta injusticia.
- ¡¡No es justo maestra Cackle!!!-
-¡¡Mildred no lo hizo, fue Ethel!!-
- ¡¡Harry nos lo dijo!! Pregúntenle.-
- ¡¡Están cometiendo una injusticia!!-
- ¡¡Son unas brujas estúpidas!!-
- ¡¡¡ ¿Qué has dicho Enid Sombra?!!!- todas la chicas guardaron silencio al ver que Enid se había pasado de la raya una vez más.
No había vuelta atrás, había explotado, y desgraciadamente todas la escucharon, se olvidó de las consecuencias que sufriría por mantener su opinión y ahora tendría que pagar las consecuencias… pero realmente no le importaba, por mucho menos que eso, la habían echado de varias escuelas, pero esta vez era diferente y se alegraba de ello, al menos en esta ocasión fue por denunciar una injusticia. Ahora que veía todo perdido, se dio el lujo de decir lo que pensaba sin remordimientos. Apretando los parpados para no ver a sus maestras, la joven Sombra tomó aíre como si de valor se tratara y repitió…
- ¡¡Dije que son unas brujas estúpidas!! Porque no quieren saber la verdad sobre el incidente, y les parece más cómodo culpar a Mildred como siempre, sin antes averiguar lo que ocurrió allá afuera.-
- ¿Cómo te atreves a hablarnos de esa manera en un momento como este? ¿Acaso quieres ser despedida del colegio junto a tu compañera de castigos?-
- ¡Tock! ¡Tock! ¡Tock! - se escuchó la puerta, pero nadie atendió.
- No será la primera escuela de la que me hayan expulsado.- agregó la niña en voz baja, pero firme.
Todas las chicas miraban sorprendidas a Enid y a la maestra Ogroom sin saber que decir, sabían que Enid era impulsiva, que su mala lengua la metía en varios líos constantemente y que siempre demostraba tener mas valor que las demás, pero esto…esto era demasiado.
- ¡Tock! ¡Tock! ¡Tock!- se escuchó la puerta, pero una vez más fue ignorada.
Mily no quería que por su culpa su compañera también fuera rechazada de otras instituciones, y trató de hacerla cambiar de opinión, quería pedirle que se retractara, pero Enid la detuvo tomándola de su mano y apretándola fuerte para demostrar solidaridad, quizás fuera el miedo, quizás fuera la necesidad, pero Mily guardó silencio y agradeció con la mirada el apoyo de su amiga. La profesora de pociones, sabía que sería apoyada por la directora y agregó.
- Muy bien, como guste, desde ahora, usted y su compañera Mildred Embrollo dejan de ser estudiantes de la academia Cackle para jóvenes brujas (Se escuchan diversas exclamaciones de sorpresa y reproche por parte de las otras chicas) ahora mismo partiremos de regreso a sus casas, el resto de sus pertenencias las recogerán sus padres cuando vayan por su documentación, al término de esta visita.-
Las lágrimas bañaron los rostros de las niñas, que se abrazaron buscando consuelo al terminar la sentencia de las maestras, encontrándolo en los brazos de sus amigas, las cuales se pusieron de pie para correr hacia ellas. Todo se había terminado, Ethel había ganado, se salió con la suya una vez más, ahora las chicas se encargarían de llevar el auxilio a la escuela, mientras ellas…Mildred y Enid regresaban a enfrentarse al reclamo de sus padres. El llanto de las jovencitas sonaba tan fuerte y tan afligido, que de no haber estado tan disgustadas, habrían ablandado el corazón de sus profesoras. Ethel por su parte, no se atrevía a mirar en dirección de sus colegas, muy apenas a donde estaban sus instructoras, estaba apenada por lo ocurrido, pero si antes no se atrevía a hablar…ahora menos.
Era triste, debían admitirlo, pero si se arrepienten de los castigos cada vez que las alumnas se ponen a llorar, jamás se darán a respetar, pensaban las pedagogas, además…esta vez no era posible ser indulgente. Cuando la maestra Ogroom se dispuso a separar al grupo, para partir de inmediato con las ex alumnas a sus respectivos domicilios, la puerta de la sala se abrió de golpe, permitiendo la entrada de dos estudiantes de Hogwarts. Extrañadas, profesoras y discípulas miraron con atención a los intrusos, las primeras en busca de respuestas, y las segundas en espera de un milagro, pues de inmediato reconocieron a los amigos de su señoría y confiaban en que Harry los había enviado en su auxilio. La primera en interrogar a los atrevidos jovencitos fue Constancia, quien claramente se veía aún disgustada por la grosera intervención.
- ¿Qué pasa aquí? ¿Los mandaron a preguntar si necesitamos algo? -
- No necesitamos nada…pueden retirarse.- agregó la directora indicándoles la puerta, pero como estos no se movían y solo se miraban entre ellos, Ogroom intervino mas molesta que antes.
- ¡Estamos muy ocupadas aquí! ¿Que es lo que quieren? –
Los alumnos de Gryffindor estaban cohibidos ante las miradas molestas de las maestras, al grado de que ninguno de los dos se decidía a abrir la boca, cansando y sacando de sus casillas aún más a las disgustadas mujeres. Sin recibir respuesta de los dos chicos, Amelia pregunta fastidiada.
- ¡¿Quiénes son ustedes?! –
Pasando saliva con dificultad, Ron intentó saludar a las damas, pero de su boca no salió ninguna palabra coherente, obligando a Hermione a ser la voz cantante…como siempre. Nerviosa y respirando hondo para tranquilizarse, inició con las presentaciones.
- Bu…bu, buenas noches señoras…Mi…mi nombre es Hermione Granger y él es mi compañero Ronald Weasley…somos los prefectos de Gryffindor y…- La joven no pudo continuar debido a que la maestra Ogroom, entendiendo quienes eran y el motivo de su visita, interrumpió.
- ¡Oh bien! Están aquí por las alumnas que se hospedaran con ustedes, solo que hubo un cambio de planes, ya no serán las siete que especificamos antes de nuestra llegada, ahora solo serán ellas cinco, por favor esperen afuera a que terminemos de dar indicaciones a nuestras estudiantes.-
Las últimas palabras habían sido pronunciadas con mayor intensidad, cosa que dolió a las niñas de Cackle, pero lo que realmente importaba en ese momento, era la llegada de sus nuevos amigos, pues ansiosas esperaban de ellos el tan necesitado milagro, y al parecer no les quedarían mal, pues los chicos de rojo y dorado no se movieron de su lugar y en cambio trataron de entablar un dialogo con las profesoras…Ethel por su parte estaba más nerviosa con la presencia de los prefectos, pues se imaginaba a que venían.
- ¡Disculpe! De eso queremos hablarles, Harry nos dijo que vio algo raro en el patio y nos pidió que viniéramos a decirles, porque él vio que la joven no tuvo un accidente, que alguien la hizo caer a drede…y…bueno…pues, eso…quería decirle de su parte…de él. -
Los balbuceos del final restaron toda posibilidad de que Ron fuera tomado en serio, Hermione lo miraba avergonzada a través de los dedos de la mano que cubría su cara, mientras que las maestras por su parte, lo veían como a un chiquillo intentando explicar el porque hace travesuras y no a un joven de 15 años con un mensaje importante. Cansadas de tantas tonterías con respecto a un tal "Harry." Ogroom continúo con las preguntas, ahora a los estudiantes de Hogwarts.
- Así que "Harry" les dijo que vio algo raro en la llegada de nuestra escuela, y acusa a una de las alumnas de provocar la caída de la señorita Embrollo… ¿No es así?- tanto Ron como las estudiantes de las brujas, afirmaban con un movimiento de cabeza, al terminar, Amelia Cackle preguntó.
- ¿Y se puede saber a quien esta acusando su amigo "Harry"?-
- A la señorita…- tanto maestras como alumnas se sorprendieron al ver que el chico apuntaba tímidamente en dirección de Ethel Hallow, la cual abrió los ojos en una mezcla de sorpresa y terror, pues de revelarse la verdad, seria ella la que estaría en serios problemas, afortunadamente para ella y desgraciadamente para las demás, la mascara de niña buena que llevaba usando desde hace años, aun funciona ante sus profesoras, quienes toman a broma lo que acaban de escuchar.
- ¡Esto es ridículo! Si es cierto lo que dice su amigo, díganle que debió venir personalmente a mostrarnos las fotografías de nuestra llegada, para que podamos creer en su palabra sobre el famoso accidente. Ahora, si no tienen mas pruebas que solo un triste rumor, les pido que se mantengan al margen de este problema y solo se encarguen de atender a las alumnas que se ganaron su estancia aquí.-
Las chicas vieron exterminados todos sus sueños y esperanzas, con estas ultimas palabras, pues era obvio que sus nuevos amigos no podían ayudarles como ellas lo pensaban. Hermione al ver lo mal que estaba saliendo todo y disgustada con la actitud de las instructoras, tuvo que usar el único recurso que les quedaba para que les tomaran en serio.
- Me temo que no nos estamos dando a entender.- la postura y el tono de voz utilizado por la joven, atrajo la atención de todos los que se encontraban en la sala, respirando hondo para calmar los nervios, avanzó con paso sereno hasta la chimenea, mientras hablaba con las maestras.
- Nosotros no estamos hablando del fotógrafo de la escuela, los prefectos de Gryffindor jamás haríamos de mensajeros de alguien tan simple…- tanto Ronald como las damas presentes, miraban a la chica con gran sorpresa en el rostro, Hermione por su parte pensaba que si trataban el tema de la misma manera en que ellas trataban a Harry, quizás ahora si les tomarían en serio.
- ¿Entonces?- cuestionó interesada la directora.
- Si estamos aquí dándoles el mensaje, es por que su señoría estaba interesado en dejar ver la verdad de lo ocurrido esta noche, pues como deben conocer sobre su persona, es un joven al que le disgustan las injusticias.- terminó diciendo frente al calido fuego.
¿Su señoría? ¿Harry? No se necesitaba ser un genio para unir los puntos. Al tiempo que el alma de las pedagogas llegaba al suelo, a las chicas les regresaba al cuerpo, Hermione miraba satisfecha la flama de la chimenea, tratando de ocultar la enorme sonrisa que se formaba en su rostro, Ron al entender el juego de su amiga, y la confusión en las miradas de las maestras, se llevó un puño a la boca, para aclarar su garganta y agregó a la conversación.
- Pero dado que solo su palabra no cuenta, nos veremos en la necesidad de pedirle que salga de su habitación para que les explique lo que realmente vio esta noche…solo espero que no este descansando ya.-
Las instructoras de la vieja escuela se mostraban bastante indecisas con respecto a la historia de los chicos, Ron se acercaba a la puerta con paso firme, logrando con este movimiento desconcertar más a las pedagogas, quienes no sabían si creerle o no, pero al verlo tan decidido rumbo a las habitaciones de la joven leyenda, no pudieron hacer otra cosa que preguntar, que fue exactamente lo que ocurrió allá afuera.
- ¡Espera un momento! -ordenó Constancia- quiero saber que fue lo que pasó en la entrada.- Ronald detuvo su caminata hacia la salida y cedió la palabra a Hermione con una ligera inclinación.
- Su señoría nos comentó en el gran comedor, que había visto como la señorita Hallow hizo un movimiento con sus manos, antes de que la joven Embrollo cayera, y como deben entender, la intención de tal acto, no paso inadvertido para alguien de su categoría.-
- Entonces… ¿Ustedes se estaban refiriendo a su señoría? ¿Cómo si fuera un igual?- Constancia se dirigió molesta hacia sus alumnas, las cuales bajaron la mirada apenadas. Hasta que Ron salió en su ayuda.
- No es su culpa, ellas solo cumplían con lo que su señoría les pidió, pues no le agradan los formalismos al conocer jóvenes de su edad.-
Las chicas no cabían en sí de gusto, al escuchar como se estaban aclarando los hechos ante sus maestras, quienes se miraban extrañadas por las declaraciones de los heraldos de su señoría, ya que no sabían si creer o no… en realidad ¿Estos chicos conocen a su excelencia? ¿Cómo saber si solo son unos niños con una buena historia para rescatar a sus nuevas amigas? El silencio formado por las pedagogas al término de la explicación, dejaba en claro que no les estaban creyendo del todo. Jugándose el todo por el todo, los muchachos realizaron su último movimiento. Poniéndose de acuerdo con la sola mirada, Ron y Hermione se encaminaron hacia la puerta al mismo tiempo que hablaban con las maestras.
- Si no nos creen lo que acabamos de decir, no hay ningún problema.- declaró la chica.
- Quizás a su señoría lo tomen más en serio que a nosotros.- concluyó Ron al tiempo que iba a la puerta.
Las mujeres los miraron ir rumbo a la salida sin saber si detenerlos o no, pues conocían a Ethel Hallow…para bien y para mal, y a estos chicos…que solo traen consigo el mensaje de alguien importante, ¿Cómo saber si realmente están diciendo la verdad? Los jóvenes se encaminaban decididos a buscar a Harry y las maestras no se los impedían, era evidente que la única manera de que les creyeran era trayéndolo a la sala. Y vaya que lo traerían, pensaba Hermione… y en pijama, para que se sientan mal por no creerles.
Desgraciada y afortunadamente para algunos, los chicos no lograron salir en busca de su amigo, pues apenas abrieron la puerta, se encontraron tras ella, nada más y nada menos que al mismísimo Albus Dumbledore, quien también estaba interesado en el caso de las niñas y deseaba poder ayudar. Al verlo de pie frente a la sala, Los prefectos de Gryffindor se hicieron a un lado para cederle el paso, al tiempo que las invitadas de Cackle se inclinaban brindando una reverencia como es debido.
El anciano correspondió con un movimiento de cabeza a tan amable gesto y entró a la sala sin pederse ningún detalle de la escena que se le presentaba ante sus ojos. Los chicos de rojo y dorado se miraban avergonzados entre ellos, bien guardaditos en un rincón, preguntándose con la mirada que harían ahora, pues toda la noche se la pasaron pintando a Harry como alguien inalcanzable que no se dignaba a presentarse, y de la nada, Dumbledore llega a la habitación sin que nadie le obligue o interceda por él.
- ¡Buenas noches mis queridas señoras! Espero no ser inoportuno.- las invitadas de la vieja escuela de inmediato se pusieron de pie, y atendieron a su ilustrísima como corresponde a alguien de su talla. La primera en atenderle como se debe, fue Amelia Cackle.
- De ninguna manera su ilustrísima, por el contrario, somos nosotras quienes lamentamos, todos los problemas que le hemos ocasionado desde nuestra llegada, ahora mismo estábamos terminando de tratar ciertos asuntos con nuestras alumnas, cuando estos jóvenes nos interrumpieron.-
- Dicen ser mensajeros de su señoría.- agregó Constancia, en busca de que su ilustrísima les desmintiera, Ron y Hermione apenados, saludaron a su director con un suave movimiento de cabeza y un ligero "Hola" con la mano, las sonrisas en sus jóvenes rostros, desaparecieron poco a poco, pues estaban seguros que Dumbledore les tiraría el teatrito frente a las maestras…pero, un brillo en los azules ojos del director, y una picara sonrisa en su dulce rostro les demostró lo contrario.
- ¡Oh! Veo que el sr. Potter ha enviado a sus heraldos antes que yo...los míos se encontraban en otra diligencia, es por ello que me vi en la necesidad de presentarme personalmente.-
- ¡¡ ¿Eeehh?!!- exclamaron los chicos, para después cubrir su boca.
- ¿Eso significa?- preguntó Constancia en completa lividez.
- Así es…la señorita Hallow les debe una explicación.- sentenció Dumbledore.
Todos en la sala estaban petrificados, tanto las chicas como los prefectos de Hogwarts, gritaban desde dentro llenos de felicidad, unas por que estaban recibiendo ayuda de dos grandes personajes, y los otros por que no les echaron de cabeza frente las maestras, estas por su parte, estaban impactadas ante la verdad de lo ocurrido en la presentación de los regalos…quien más gloria debería brindar a la escuela, es quien más problemas les esta presentando ¿Cómo era esto posible? Tanto la directora como la subdirectora de la vieja escuela, hicieron hasta lo imposible por no gritarle frente a su ilustrísima las mismas cosas que dijeron antes.
- ¡¡Ethel Hallow!! Exijo una explicación inmediatamente, y por tu bien, espero que sea buena.- reclamó Amelia tratando de controlar el tono de su voz.
- Eh…yo…yo…-
Era claro que no tenía como excusarse, y tampoco como salir bien librada de semejante situación, ahora no podía decir que todos están mintiendo, porque le iría peor, ya que llamaría embusteros a dos hechiceros muy importantes. Ahora los presentes en la sala, miraban con interés a la joven en espera de la mejor historia jamás contada…la de su inocencia. Pasando saliva y pensando al mil por hora, Ethel trata de controlar sus nervios para poder dar una buena explicación.
- Eh…pues…vera…yo solo quería que…yo solo quería que se tropezara, pero no que cayera ni nada por el estilo, solo un traspié, era una broma inocente, nada mas, yo no quería que nada de esto pa…sa…ra.- la chica explicaba mientras miraba a sus maestras y compañeras, con cara de "Total" arrepentimiento…fue al encontrarse con los azules ojos del director, que ya no pudo continuar y bajó la vista hacia el piso, donde la escudriñadora mirada del anciano, no la alcanzaba…según ella. Al final solo pudo decir…
- Lo siento…mi padre enmendara la perdida del presente de su ilustrísima…no habrá problema.-
- ¿No habrá problema? ¿No habrá problema? ¿Acaso crees que este es lugar y tiempo para gastar…bromas?- Constancia estaba tan disgustada que hacia grandes esfuerzos por no gritar y maldecir frente a Dumbledore.
Este por su parte, sabía que la chica no decía toda la verdad, pero lo que menos necesitaba era iniciar más discusiones denunciándola ante sus maestras, además, no quería que una de las chicas regresara a la escuela, ahora que se encontraba a salvo, mientras Albus meditaba lo anterior, las maestras reclamaban a la joven su imprudencia y falta de educación.
- ¡No puedo creer lo que has echo! ¡Tú! ¡La primogénita de una familia tan destacada!-
- ¿Qué diablos se te metió en la cabeza Ethel Hallow?-
- Eh…Yo… Lo siento…- Amelia y Constancia estaban ahora sobre la niña como lo estuvieron antes con Mildred, la chica se veía sola y sin ningún apoyo moral, a diferencia de Mily que contaba con todas sus amigas, incluida la misma Druscila. Ethel buscaba ayuda en las miradas de todos los presentes, encontrando solo rechazo y desprecio…excepto con…
- ¡Lo lamento! Lamento mucho tener que hacer esto con una alumna tan prometedora como tú, pero cuando te comportas de manera indisciplinada (Por decir algo amable frente a su ilustrísima) debemos corregirte como se debe en estos casos -Tomando en cuenta que se trata de la hija de su mas grande benefactor- pero serás llevada de vuelta a la escuela esta misma noche, después de que regresemos de esta visita, se tratara en presencia de tus padres tu correspondiente castigo.-
- ¡¿Queee?! Pero maestra Cackle…- gritó suplicante Ethel.
- ¡Eso no es justo!- reclamó Mildred.
- ¡No puede ser!- expresaron su opinión las demás chicas.
- ¡¡Guarden silencio!!- A regañadientes las alumnas cerraron la boca en espera de que se cumpla la sentencia…pero lo que siguió las sorprendió aun más.
- Mis queridas señoras.-
Con interés y respeto, las invitadas dirigieron su mirada a su ilustrísima, quien se levantaba de una butaca ubicada cerca de la chimenea, misma desde donde mirara toda la escena. Avanzando lentamente hasta ubicarse junto a las pupilas de la vieja escuela, Dumbledore dijo…
- Disculpen que me meta en asuntos ajenos, pero les pido por favor, que se olviden de castigar a las niñas en fechas tan importantes para ambas escuelas -Tanto las pedagogas como las alumnas miraban sorprendidas al director- es una pena lo que ocurrió con el presente, pero no por una niñería, vamos a perdernos de este evento tan especial.-
- Pero su ilustrísima…la joven Hallow ha cometido una falta contra la escuela y su persona, y la señorita Sombra nos ha faltado al respeto, ninguna merece permanecer en este castillo un minuto mas, mucho menos premiarlas continuando con la visita.- sentenció Constancia sin dejar de ver a las susodichas.
- Entiendo perfectamente su punto de vista, y celebro su fuerza de carácter al educar a las niñas -Con estas palabras, Albus consiguió que Ogroom se ruborizara y bajara la guardia un minuto- pero, además de que ya es muy noche para que salgan de viaje, lo ocurrido esta noche no amerita que todas se pierdan de los eventos venideros, la "Travesura" de la señorita Hallow la enmendara de alguna manera -Dijo mirando a la niña, quien paso saliva con cuidado, para al final bajar la mirada y mover la cabeza diciendo que sí- y con respecto a la señorita Sombra (La aludida, sonrió picadamente y miró de reojo a sus maestras) sé que lo que dijo no es lo correcto, pero lo hizo en un momento de desesperación y angustia por la perdida de una buena amiga, eso mis queridas señoras, no se castiga.-
Las instructoras de la vieja técnica se cuestionaron con solo la mirada, dándole la razón a Dumbledore de todo lo que dijo. Al ver las chicas, en especial Ethel y Enid la decisión de las maestras, sonrieron aliviadas por la nueva noticia…pero.
- Tiene toda la razón su excelencia -Tomó la palabra Amelia- le agradezco su preocupación para con nuestras personas y con las pupilas, tenga por seguro que al regresar a la academia, ambas jovencitas tendrán un castigo de acuerdo con sus faltas, pero por ahora y para dar por terminado este penoso asunto, solo algo queda por hacer…Ethel Hallow.- La chica levantó la mirada con rumbo a la directora.
- ¿Si maestra Cackle?-
- Le debes una disculpa a tu compañera Mildred Embrollo por provocar su accidente y por el terrible malentendido en el que la pusiste.- los ojos de la niña se abrieron de par en par, sin poder creer lo que le pedían, incluso miró a todos los presentes, encontrándose nuevamente con Dumbledore, la chica no se atrevió a repelar y resignada aceptó.
-…Sí, maestra… -Avanzando apenas un par de pasos, Ethel se colocó frente a Mildred, con voz a penas audible y sin mirarle a los ojos, dijo- lamento mucho lo que hice esta noche…lo siento.-
En realidad, ninguna de las chicas estaba conforme con lo ocurrido, y era evidente en las miradas de cada una, pero no estaban en posición de exigir, al terminar con la disculpa, la directora continuó.
- Ahora es su turno señorita Sombra.- Enid no estaba del todo de acuerdo en disculparse con sus maestras, pero la intervención de su ilustrísima valía la pena el tragarse su orgullo.
- Si maestra Cackle…Lamento lo que les dije, discúlpenme.-
- Bien, este asunto ya se ha prolongado más de lo debido, es hora de que todas se retiren a descansar, si claro, su excelencia no desea agregar algo.- Dumbledore agradece la confianza con una leve inclinación y termina por decir…
- Muchas gracias, pero concuerdo con ustedes y lo mejor es que se retiren a reposar, mañana hay mucho que ver y hacer.-
- Gracias su excelencia, ahora todas pueden retirarse…y Mildred… -La joven atiende el llamado de la directora- acepta nuestras disculpas por creer que tuviste algo que ver con lo ocurrido esta noche, la maestra Ogroom y yo debemos admitir nuestro error y agradecer tu esfuerzo.-
Era algo que las niñas no pensaron que escucharían esta noche, ni nunca, el incidente anterior pasó al olvido, cuando las maestras ofrecieron disculpas a Mildred y esta acepto gustosa con una sonrisa. Terminado todo alegato, solo quedaba seguir a los prefectos a la sala común a donde sus habitaciones y pertenencias les esperaban para descansar, pero antes, Mily y sus amigas se dirigieron a Dumbledore para agradecer todo su apoyo, pero de sus bocas no lograron sacar una palabra completa, así que solo le brindaron una esplendida reverencia, a la que Dumbledore, entendiendo el detalle, les sonrió satisfecho.
Ahora los nueve jóvenes salían de la sala, con rumbo a la torre de Gryffindor, no sin antes agradecer, por parte de los prefectos, el apoyo recibido de su director en esta absurda farsa. Ron y Hermione con un movimiento de cabeza y una sonrisita picara en el rostro, dijeron "Gracias" a Dumbledore, quien solo ahogó una risita en una falsa tosecita.
Ya estando fuera de la vista de las maestras, incluso fuera del pasillo que lleva a la sala donde las sentenciaron, las chicas por fin pudieron sentirse a salvo y estallar en un sin fin de gritos y exclamaciones.
- ¡¡Ahhh!! Creí que esta vez iba en serio.- confesaba Enid en el corredor rumbo a las escaleras.
- ¡¡Yo también!!- agregaba Maude.
- ¡¡No puedo creer todo lo que ocurrió esta noche!! -La voz de Mildred sonaba entre aliviada y dolida- si no hubiera sido por su señoría que envió a sus heraldos para ayudarnos, ahora mismo estaría camino a casa.-
- ¡Oh, disculpa! Pero nosotros no somos…-
- ¡¡Estaríamos!! -Agregó Enid a la oración, interrumpiendo a Hermione. Al recordar el porqué, Mildred sonrió agradecida- ¡¡Y todo por culpa de esta pe…!!- Enid ya no pudo terminar gracias a que Yadú y Rubí cubrieron su boca, antes de que los prefectos se dieran cuenta. Sin querer darle mucha importancia a lo que estaba apunto de ocurrir entre las alumnas. Los prefectos de Gryffindor empiezan a dar indicaciones.
- Bueno… -Empezó Hermione- estamos por llegar a las escaleras, a partir de aquí deben prestar mucha atención al camino que debemos tomar y que escalón hay que evitar, a menos que quieran perderse o llevarse una desagradable sorpresa.- a las chicas les extrañó mucho este tipo de indicaciones, ya que no es muy común tantas advertencias en un castillo tan hermoso como ese.
- Presten mucha atención a su alrededor para que recuerden como llegar a la torre y en especial no se dejen engañar por los bromistas del lugar, pues hay algunos que les encanta meter en problemas a los novatos.- era obvio que las recomendaciones de los prefectos, eran las mismas que les enseñaron a dar a los estudiantes de nuevo ingreso.
Las niñas de Cackle estaban cada vez mas desconcertadas… y un poco molestas a la vez, con algunos de los puntos a aprender "Recuerden el camino, no se distraigan, fíjense en los escalones" vamos…ni que estuvieran tratando con niñas de diez años, ya estamos grandecitas como para recordar algo tan simple, pensaban algunas, y otras no se quedaron calladas.
-¡Ah! Y también deben memorizar la escalera que se debe tomar para llegar a…-
- ¡Ya basta!- Ron detuvo su explicación al escuchar la voz de Ethel, quien aún estaba molesta por lo ocurrido en la sala con sus maestras y buscaba con quien desquitarse.
- ¿Acaso crees que no podemos aprendernos un simple camino? No somos estúpidas.- a pesar de que las demás muchachas aún estaban disgustadas con ella, debían admitir que tenía razón.
- No creo que tengamos problemas con los detalles, estudiamos en un castillo también, sabemos que varios lugares siempre se están derrumbando y que otros tienen puertas falsas o llevan a armarios llenos de cosas raras.- confesó Yadú, al tiempo que las demás le daban la razón. Ron y Hermione se miraron con una sonrisita burlona en los labios, cosa que no agradó del todo a las invitadas.
- ¿Qué les causa tanta gracia?- preguntó Druscila.
- Lo siento, no quisimos molestarlas -Aclaró Hermione- es solo que no creo que su castillo sea igual al nuestro.-
- ¡Por favor! Todos los castillos son iguales.- aclaró Ethel molesta.
- Bueno, si eso es lo que creen, entonces no necesitan de nuestras recomendaciones…sígannos.-
Las chicas se miraron confundidas, ninguna dijo nada más y siguieron a los prefectos hasta el final del pasillo que lleva a la zona de escaleras, donde se encontraron con un extraordinario espectáculo… el área era como se esperaba, un lugar enorme y con varios caminos, pero nunca se imaginaron que se extendiera mas allá de cinco pisos, y que las estructuras cambiaran de lugar a voluntad propia, como si de grúas se trataran, además, se escuchaban un sin fin de conversaciones, formando un extraño murmullo, de quien sabe donde, pues no había personas en las escalinatas. Ante semejante lugar, las jovencitas pensaron mejor la oferta de los prefectos y preguntaron con Mily como voz cantante.
- Y… ¿Cuáles eran las recomendaciones?- las sonrisas en los rostros, tanto de los chicos de Hogwarts como de la vieja escuela, relajó el ambiente y volvieron al principio de la platica, hasta que una voz grave les interrumpió en el pasillo.
- ¡Bienvenidas a Hogwarts!-
Todas buscaron en los diversos caminos, al hombre que las saludo para agradecer, pero no encontraron a nadie. El gentil caballero, al verlas tan confundidas, volvió a llamar su atención.
- ¡Espero que la recepción haya sido de su agrado!-
Una vez más, las chicas no pudieron dar con el origen de la voz, pensando que se trataba de una bocina en la pared, trataron de ubicar el aparato sin éxito, hasta que fue Hermione en su ayuda. Caminando directamente hacia el cuadro más pequeño del pasillo, la prefecta de rojo y dorado, saludo…
- ¡Buenas noches sir William!-
- ¡Oh, buenas noches Hermione! Como han estado esta noche…es algo fría ¿No lo crees?-
- Si, un poco, a propósito, le presento a las estudiantes de la academia Cackle para jóvenes brujas…señoritas, él es sir William de Newvalley.-
- ¡Mucho gusto!- saludo el hombre retirándose el sombrero.
Las chicas estaban mudas, no podían dar crédito a lo que sus ojos les mostraban…no era una pantalla de plasma, ni mucho menos una de televisión común, era una pintura…y estaba hablando, el hombre del cuadro estaba hablando y respondiendo al saludo de las personas fuera de la imagen como si se tratara de una ventana a la otra habitación… ¡¡Era una locura!!
Cuando salieron del asombro, las niñas se acercaron a ver mejor el cuadro, para después corresponder al saludo; es increíble, decían una y otra vez, y siguieron al notar que la imagen, al dar la despedida, se encamino a otro marco, y a otro, hasta salir del pasillo, además, de que saludaba a los habitantes de dichas pinturas en su camino… Era impresionante.
- Eh…esta es la escalera que lleva a la torre de Gryffindor, presten atención a los escalones que debemos evitar, porque les gusta atrapar pies.-
Después de ver lo anterior, las palabras de Ron ya no les pareció nada descabelladas. Obedientes a todo lo que sus nuevos amigos les indicaban, los nueve estudiantes llegaron hasta el cuadro de una mujer vestida de rosa que platicaba muy amenamente con una de sus tantas amigas, al verlos llegar, las chicas notaron que de inmediato les miraron con interés y se dijeron algo al oído, al parecer, la noticia de lo ocurrido dentro de la sala ya era la comidilla de todos los retratos. Para curiosidad de las muchachas, los prefectos se detuvieron frente a la dama y les llamaron la atención.
- Esta es la entrada hacia la torre de Gryffindor, las puertas de cada casa tienen una clave para permitir el acceso solo a sus estudiantes, como se hospedaran con nosotros, les diremos las palabras que les permitirán entrar, presten atención, pues si las olvidan, se quedaran a dormir fuera.- algunas de las chicas rieron con esto último y miraron burlonamente a Mildred, quien de todas, era la mas olvidadiza.
- ¡Palabra!- preguntó de manera ceremonial la dama de rosa.
- ¡Nimbulus Mimbletonia!- respondió Ron. Satisfecha con la respuesta, el cuadro se abrió, dejando ver a las invitadas la entrada a un pasillo oscuro, no muy largo, pues la luz se veía claramente al final.
- ¡¡Oh, cielos!!-
- Una entrada secreta.-
- ¡¡Es increíble!!-
- ¡Vamos!-
Ni tardas ni perezosas, las alumnas de Cackle siguieron a los prefectos hasta el interior de la sala común, viendo como la puerta se cerraba por si sola. El lugar estaba despejado, los estudiantes ya se encontraban en sus respectivas habitaciones y no por estar vacía, esta dejaba de dar una gran impresión, estaba calida gracias a una esplendida chimenea, las alfombras eran rojas con adornos dorados, decorando las paredes y los pisos, donde muebles de madera con tela color vino, esperaban impacientes la llegada de los estudiantes para trabajar en sus deberes.
Las chicas dirigieron su mirada a una de las paredes donde estaban dos escalinatas, las cuales llegaban a una terraza y luego nada, no hizo falta que preguntaran a donde iban, ya que Hermione tomo la palabra.
- Esta es la entrada a las habitaciones de las chicas, ahora las llevaré hasta la pieza donde descansaran, ahí encontraran sus cosas y si necesitan algo solo me avisan, les mostraré donde esta mi cuarto.-
- Bueno, yo hasta aquí llego…nos vemos mañana.- se despidió Ronald, mientras caminaba rumbo a la otra escalera. Antes de perderlo de vista, Mily y las otras chicas le llamaron.
- ¡Oye!- extrañado, Ron se frenó y esperó. Mildred tomó la palabra.
- Gracias por interceder ante las maestras.-
- ¡Sí! Gracias…no sabíamos que fueran los heraldos de su señoría.- este era un punto a aclarar inmediatamente, pensaron los prefectos.
- Esperen…nosotros no somos los mensajeros de nadie.-
- Sí, eso ya lo dijeron en la sala…solo sirven a su Señoría.- aclaró Maude.
- No…nosotros no somos el correo personal de Harry…eso solo lo dijimos para que nos tomaran en serio.-
- Entonces… ¿No son sus correos? ¿No tiene servidores?- las chicas miraron con interés a que los prefectos contestaran las preguntas de Rubí. Hermione fue quien empezó.
- Harry es nuestro amigo y es un estudiante común en Hogwarts, aquí nadie es sirviente de nadie.-
- Y no tienen que tratarlo de manera diferente, por que no lo es, así que buenas noches y nos vemos mañana.-
- ¡Buenas noches! Al rato nos vemos -Le avisó su compañera, al tiempo que se encaminaba a su propia área- ahora vamos a las habitaciones, seguro querrán darse un baño y descansar.-
Las muchachas afirmaron con un movimiento de cabeza y subieron la escalera tras su amiga, cuando llegaron a la habitación, las sorpresas aún no terminaban, atravesando la puerta, siete camas con dosel color rojo vino, las esperaban con sus pertenencias y sus gatos recostados sobre los colchones, disfrutando del calido fuego que brindaba una estufa al centro del cuarto.
- ¡¡Esto es hermoso!!-
- ¡¡No podré levantarme mañana temprano!!-
- ¡¡Esta calientito aquí!!-
- Esa puerta lleva a los baños, mañana es sábado y no hay clases, así que las llevaremos a conocer el castillo, las esperaremos abajo para ir a desayunar desde las 8:00 de la mañana ¡Buenas noches!-
- ¡¡Buenas noches!!-
- ¡¡Gracias!!-
Ya que hubo instalado a las invitadas en el cuarto, Hermione salió rápidamente hacia el cuarto de los chicos, pues seguro ya estarían viendo los regalos de las viejas escuelas y ella también quería participar, además, quería platicarle a Harry junto a Ron todo lo ocurrido en la sala con las maestras de Cackle. Al verse solas, las niñas saltaron sobre las camas para comprobar su suavidad y para saludar a sus mascotas, quienes molestos por sacarlos de tan delicioso sueño les reclamaban maullando…todos menos uno.
- ¡No puedo creerlo!-
- ¡Esto es un maravilloso sueño!!-
- Lo dudo…mis sueños jamás han sido tan hermosos.- las risas de las otras chicas festejaron el comentario de Yadú.
- Y pensar que casi me pierdo de todo esto.- las palabras de Mildred despertaron la memoria de las demás, en especial de Enid, quien miró a Ethel molesta.
- Cierto…ahora que lo mencionas… -Lentamente fue caminando hasta donde se encontraba sacando su pijama y grito- ¡¡Hija de tu puta madre!! ¡¡Por tu culpa estuvimos apunto de ser expulsadas!!-
- ¡¡¡Aaayyy!!!-
La batalla había comenzado, Enid jalaba el cabello de Ethel al tiempo que buscaba donde clavarle una buena patada, Hallow por su parte, lanzaba bofetadas y gritaba a las demás por ayuda, amenazando con acusarlas a las maestras si no detenían a Sombra. Mildred se disponía a separarlas junto con Yadú y Rubí, cuando notó algo raro en su gato.
- ¿Tigre?-
- ¡¡Déjame ya!!-
- ¡¡Cabrona te voy a partir la madre!!-
- ¡¡Enid suéltala!!-
- ¡¡No vaya a aparecerse Ogroom y te metas en un lío!!-
- Tigre ¿Qué tienes?-
- ¡¡No la suelto hasta romperle el culo!!-
- Vulgar buena para nada ¡¡Suéltame!!-
- ¡¡Está muerto!! ¡¡Está muerto!!-
Todas las chicas, tanto las de la pelea como las que trataban de separarlas, se detuvieron en seco, al escuchar el grito de terror de Mildred. Maude y Druscila se acercaron a la niña a ver como se encontraba el gatito que tenía en los brazos, este estaba desvanecido y sin reaccionar a las caricias de su dueña.
- ¡¡Está muerto Maude!! ¡¡Está muerto!!- Druscila se acercó hasta la cara del felino y prestó mucha atención, guardó silencio por unos segundos, hasta que logró percibir algo.
- ¡¡Respira!! Está respirando…pero es muy débil.-
- Necesitamos ayuda.-
Mientras esto ocurría en la habitación de las chicas. En el cuarto de los niños, varios compañeros miraban con gran interés los regalos de Harry, todos menos Seamus quien se arreglaba para dormir, tratando de ignorar el escándalo de los demás.
- ¡Oh Harry! Este telescopio es fantástico, te indica donde, como y a que hora encontrar cierta estrella o planeta y te da también toda la información acerca del tema. Tienes que prestármelo para la tarea de astronomía.-
- Hermione…deberías estar en tu cuarto, no es justo que las chicas si puedan venir aquí y nosotros no.- reclamó Ron a su amiga que miraba por la ventana con el presente sin hacerle caso, en cambio Neville sí contestó por ella…
- Lo que pasa es que nosotros no somos de confianza, como lo son las chicas.- todos los varones presentes le miraron con cierta molestia.
- Neville… ¿De parte de quien estas tú?- las carcajadas de los muchachos, incluyendo a la única damita en la habitación, sonrojaron al joven hasta hacerlo reír a él también.
- ¡Oye Harry! Este cristal está genial.- decía uno de los gemelos con la gota brillante en las manos.
- y la medalla se ve importante.- comentaba el otro.
- ¡Oye! Te falta uno…- todos se pusieron a buscar entre las almohadas y colchas de la cama de Harry, sin éxito, hasta que el chico de gafas con tristeza les dijo.
- La profesora Mcgonagall se lo llevó…era una caja de habanos, dijo que se la entregaría a mis familiares.-
- ¿Pues que está esperando?-
- ¡¡Aquí estamos!!-
Todos los presentes, en especial Harry, celebraron las palabras de Fred y George con aplausos, pero el escándalo aumentó en extremo, cuando el chico de ojos esmeralda sacó un último presente del bolsillo.
- ¿Eh? ¿Qué es eso Harry?- preguntó Colin.
- Me lo regaló el profesor Zarandeo cuando nadie veía.- el atractivo cigarro llamó la atención del estruendoso grupo, como si se tratara de una joya exótica.
- ¡¡Quiero verlo!!-
- ¿Vas a fumarlo Harry?-
- ¿Me das una probada?-
- ¿Puedo tomarte una foto fumando el habano y usando la medalla del colegio, Harry?-
- No creo que esté bien…no es correcto.-
- Pues claro que no, nos castigaran por fumar si encuentran la foto…-
- ¡¡No me refiero a eso Ron!!-
- ¡¡ Ya dejen de hacer tanto escándalo!!-
Los jóvenes fiesteros, miraron rumbo a la cama de Seamus, de donde había salido el reclamo. Harry notó como al que antes llamaba amigo, ahora le miraba con molestia y desconfianza, los otros muchachos del grupo, se quejaron con el aguafiestas, provocando que este se enfrentara y sacara lo que realmente traía contra nuestro amigo.
- ¿Qué diablos te pasa? También es nuestro cuarto.-
- ¡Si! Podemos hacer lo que queramos.- advirtieron Dean y Neville.
- ¡Que también sea su habitación, no les da el derecho de hacer una fiesta! además, no creo que haya algo que celebrarle a él.-
- ¿A que te refieres? ¿Acaso te molesta que veamos los presentes de Harry, sin haberte invitado?-
- Como si me interesara festejarle la farsa.-
- ¿Qué quieres decir con eso?- junto a Harry, el resto del grupo se puso de pie, listos para defender a su compañero de las injurias de cualquiera. Seamus en lugar de sentirse intimidado, avanzó unos pasos rumbo a Potter para dejar en claro con quien era la conversación.
- ¿Quieres saber lo que pienso? -Harry apenas si levantó una ceja en señal de interés- me parece injusto por parte del profesor Dumbledore y también tuya, que les estén viendo la cara a esas personas de las viejas escuelas con el cuento de sus excelencias, cuando en realidad el diario el profeta dice que están inventando lo de ya sabes quien.-
- ¿Cómo te atreves a hablar así del profesor Dumbledore y de Harry?-
- ¡Es una grosería de tu parte!- reclamó Hermione después de Colin.
- ¡No! Son ellos los que les faltan al respeto a esas personas, que no saben nada de lo que esta pasando en el mundo mágico y los dos aceptan que los traten como personajes importantes ¿O acaso ya les contaron lo que paso hace un año en el torneo de los tres magos?- por fin había dicho lo que realmente le molestaba, pensaba Harry, claro que no era un secreto lo que pasaba por la mente de su compañero, pues es lo mismo que traen varios en la cabeza. Harry tomó la palabra para acabar con el tema lo más pronto posible.
- ¿Eso es lo que te molesta? ¿Qué sin importar lo que publican, esas personas mantienen su respeto hacia Dumbledore…é incluso hacia mí? -Seamus no dijo nada y esperó a que Harry terminara de hablar- no sé si leyeron los diarios y no me importa si lo hicieron, ya que solo venden lo que el ministerio quiere. A fin de año el director nos dijo a todos lo que ocurrió en la competencia con Cedric Diggory…si no creíste en sus palabras, es porque tienes miedo de la verdad…y si prefieres engañarte, entonces dedícate a comprar periódicos donde te traten como un idiota y te digan que todo está bien…que Dumbledore es un viejo loco y que yo estoy desquiciado ¿Eso te hace la vida mas fácil? ¿Estás más tranquilo ahora?-
- ¿Por qué no nos cuentas tú lo que pasó ese día?- todos guardaron silencio, miraron hacia Harry y luego hacia Seamus en varias ocasiones.
- ¿Qué parte de todo el "Cuento" es la que quieres escuchar? ¡¡¡ ¿Cómo llegamos al cementerio por culpa de un traslador?!!! Ó ¡¡¡ ¿Cómo Voldemort surgió de un caldero?!!!-
Todos los chicos guardaron silencio mientras Harry gritaba a su compañero lo que quería escuchar, ninguno pudo evitar temblar cuando mencionaron el nombre de quien no debe nombrarse. Harry temblaba de ira, no solo su cuerpo… también su voz sonaba quebradiza y sus ojos amenazaban con dejar escapar alguna lágrima si esto continuaba, tanto Hermione como los Weasley, tomaron al niño por los hombros para llevarlo a sentar a su cama y acabar con esto de una buena vez. Era evidente para los presentes, que aquello había sido una pesadilla, el estar en un lugar desconocido, ser tomado por sorpresa y ver como asesinan a un inocente sin que puedas evitarlo, era demasiado como para contarlo así nada más. Harry se dejó conducir por sus amigos sin oponerse, en más de una ocasión, sin contárselo a nadie, sin siquiera desearlo, se trasladaba a ese lugar… no pudo hacer nada en ese momento…y eso le dolía en el alma.
- Ya relájate, no le hagas caso.- le hablaba Hermione para tratar de calmarlo.
- Mejor fumemos el habano.- proponía Neville para cambiar el tema y volver a momentos mas amenos. Ron respaldado por sus hermanos mayores, le hicieron una advertencia a Seamus antes de reunirse con sus amigos.
- Te le vuelves a acercar para molestarlo y te juro que te vas a arrepentir.-
- Y pobre de ti si llegamos a escuchar algo de lo ocurrido allá afuera.- le comentaba Fred al oído derecho.
- Porque sabremos quien fue.- agregaba George al lado izquierdo.
- ¡¡Siii!!- los Weasley y Seamus, buscaron extrañados el lugar de donde salió la vocecita, encontrándose con Colin, hasta atrás de ellos amenazando con el puño en clara expresión de advertencia.
Luego que dejaron al chico bien informado, los muchachos regresaron a donde estaban Harry, Hermione y Neville, para tratar de continuar la fiesta donde se quedaron, pero en eso entró Ginny al cuarto, buscando desesperada a Hermione y los demás.
- ¡¡Hermione!! ¡¡Hermione!! Ven pronto…las chicas de la otra escuela están gritando.- la cara de la joven lo dijo todo, inmediatamente se imaginó que estarían peleando por lo que pasó en la sala con sus maestras, hasta que la pequeña pelirroja le dijo…
- Están diciendo que alguien se les murió, están llorando y gritando.-
Alarmados, todos los presentes salieron corriendo en dirección a las habitaciones de las chicas, pero las únicas que lograron continuar la carrera, fueron Hermione y Ginny, Ron que les seguía de cerca no logró subir ni los diez primeros escalones, cuando ya regresaba deslizándose por la rampa que formara la escalinata. A pesar de la tensión provocada por la alarmante noticia, la imagen del chico resbalándose sin siquiera meter las manos para evitarlo, arrancó las carcajadas de los demás interesados.
Al irse acercando a la nueva habitación, el llanto de una de las chicas y las voces alarmadas de las otras, sonaban más fuerte a cada paso. Al verla entrar por la puerta, Maude y Rubí la abordaron tratando de ponerla al tanto, en busca de ayuda.
- ¡¡Es el gato de Mildred!! No está respirando con normalidad y no despierta.-
- Está como muerto.-
Hermione no sabía exactamente que hacer por la mascota, lo primero que se le ocurrió, fue revisarlo en el regazo de la alterada dueña, que entre sollozos le rogaba por auxilio. Al notar que el gato apenas si reaccionaba, tomó a la chica para ir a la sala común donde estaban los demás. Las compañeras de colegio, siguieron a Mildred y Hermione hasta la planta baja, encontrándose con varios estudiantes en pijamas o uniformes… entre ellos distinguieron a Harry.
- ¿Qué pasó?- preguntó Ron.
- El gato está muy mal, apenas si respira y no responde.- explicó su amiga.
- ¿Y que hacemos?- Girando a ver a sus hermanos, Ron preguntó si tenían algo entre sus menjurjes para ayudarlo, pero estos negaron con la cabeza, luego, una de las chicas toc el hombro del pelirrojo para preguntar.
- ¿Hay algún veterinario por aquí cerca?- cuestionó desesperada Enid, ya que su amiga apenas si podía hablar.
- Estamos prácticamente aislados, no sé si en el pueblo hay veterinarios.- la explicación de Hermione desalentó a Mily, que de inmediato volvió a derrumbarse.
- Es claro lo que hay que hacer -interrumpió Harry- vamos a ver a Hagrid...seguro que sabe que hacer.- las niñas se animaron al escuchar que había una posibilidad de salvar al gato, pero los chicos, a pesar de saber que era lo correcto, no estaban muy animados de salir a tan altas horas de la noche. Harry no esperó a que le dieran permiso y tomó la mascota de los brazos de Mildred, esta vio como el chico le reviso antes de colocarlo entre sus brazos, para después salir corriendo por el pasillo hacia la dama rosa.
De inmediato, Mildred corrió tras Harry, seguida de todas sus amigas, pero Hermione las interceptó dejándola solo salir a ella y a sus dos amigos, pues sería demasiado llamativo ver a un grupo de diez personas andando por los pasillos y terrenos del castillo.
Los grandes corredores y patios del colegio, se volvieron aún más colosales al recorrerlos con desesperación y angustia. Mildred seguía de cerca a Harry con Ronald a su espalda. La oscuridad y el olor a yerba fresca, le recordó mucho ese extraño sueño donde ella escapaba junto a sus amigas de unos terribles asesinos…y curiosamente…la presencia de Harry le parecía que también formaba parte de ese mal sueño…pero como…
A lo lejos, se vislumbraron las ventanas iluminadas de la vieja cabaña, brindando alivio a los chicos. Harry de inmediato llamó a Hagrid para que se asomara y les atendiera, cuando se abrió la puerta de la casa, la niña quedo sorprendida…y no solo por la enorme figura que apareció, si no por la silueta que se formó con la luz del lugar…no había duda, la persona que la salvó en el bosque de su pesadilla, la que le rescató junto con sus compañeras, era Harry…era Harry Potter.
Fin del capitulo 17.
¡¡Hola mis queridos nakamas!!
Antes que nada…¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!! A mi amigo Dark Dragon Hades. Espero que te haya gustado tu regalo.
Y a todos los que me han estado acompañando en esta aventura, mil gracias por su apoyo. Perdonen mi tardanza, sé que siempre les digo lo mismo, pero les juro que trato de no tardarme.
Ahora que se vienen fechas tan especiales, les deseo a todos…¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO!!!
Cuídense mucho y…
Que los ilumine la eterna luz.
