Capítulo 17

El tiempo y la distancia que llevaba corriendo Mildred junto a sus nuevos amigos en aquel enorme castillo, parecían no tener fin. Cuando cruzaron el umbral de la puerta principal, lo primero que llegó a su encuentro fue el frío de la noche y la tenue luz de los dos faroles que custodian la entrada, al principio de la carrera se imaginó que irían hasta el pueblo más cercano, pero solo se encontró con el jardín frontal y con sus dos compañeros, corriendo a la parte más profunda sin darle ninguna explicación, los nervios y la angustia la asaltaron rápidamente.

De inmediato buscó a sus acompañantes para preguntarles el siguiente paso a seguir, cuando vio que ambos corrieron rumbo a la parte mas profunda del patio, al seguirlos, la luz tenue de la luna llena, le permitió ver por donde pisaban sus amigos para hacer ella lo mismo, hasta que poco a poco un enorme bosque se fue presentando ante ellos.

Era imposible evitar que esta experiencia la trasladara al centro de su peor pesadilla, quizás algo tenía que ver con lo que estaba viviendo ahora, la oscuridad, el olor a yerba fresca y el viento frío que traía consigo el olor a pino del bosque. La angustia del momento le recordaba a la que sufrió en ese sueño, pero diferente, pues en brazos llevaba a su mascota al filo de la muerte y en la ilusión, las que padecían eran todas sus amigas.

-¡Por favor!- Cavilaba la chica, no es el momento ni el lugar para especular en esas cosas…Tigre la necesitaba ahora y eso es lo único que importa, pero, lo que pasó después, la obligó a pensarlo mejor. Al ir corriendo tras Harry y Ron, empezó a vislumbrar a lo lejos una pequeña cabaña, muy iluminada en su interior y de su chimenea salían pequeñas bolas de humo.

- ¡¡Hagrid!! ¡¡Hagrid!!- Gritaban con fuerza sus amigos al habitante de la casa.

- ¿Hagrid? ¿De quien hablan? ¿A quien buscan?-

Mildred no entendía que hacían ahí, su gato estaba muriendo, necesitaba un veterinario y ellos la llevaron a ver al conserje del castillo, estaba molesta y agitada por la carrera, al recuperar un poco su aliento, trató de reclamar a los chicos, pero el chirrido de una puerta, del doble de altura de lo normal, llamó su atención, esta se abrió de golpe, haciendo que la luz de su interior les bañara suavemente, la niña enmudeció inmediatamente por dos enormes razones…

La primera fue por culpa de la luz, la suave iluminación del interior de la cabaña, cayó sobre Harry permitiéndole a Mildred reconocerlo de aquella extraña experiencia, fue en ese sueño, donde se veía a si misma junto a sus amigas, rodeada de enemigos y sin ninguna salida, a punto de ser eliminadas o torturadas para diversión de los sujetos de negro. Cuando de pronto, una figura blanca aparece salvándoles la vida…ahora veía claramente quien era aquel que ahuyentó a esos siniestros personajes, ahora veía con claridad su rostro… ¡Era Harry! ¡Era Harry! No había ninguna duda, el salvador vestido de blanco era Harry, y ella estaba con sus amigas en ese lugar en busca de ayuda para su escuela, era una señal de que estaban en el lugar indicado con la persona indicada. La otra razón que la sorprendió, fue algo que jamás imaginó que existiera…

La luz que bañaba a su nuevo amigo, de pronto fue extinguida gracias a una misteriosa figura, una extraña criatura enorme y peluda, se encontraba de pie frente a los chicos sin que su aspecto se lograra ver con claridad, al principio pensó, que lo que se había aparecido en el umbral de la cabaña, era un gigantesco oso negro parado en sus patas traseras, lo cual la puso nerviosa, pero cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, pudo apreciar que la silueta era en realidad la de un hombre de cabello y barba larga, envuelto en un gran abrigo lleno de pelo.

Al ver que se trataba en realidad de un hombre y no de un animal salvaje, quien apareció en la puerta, la chica se tranquilizó, pero cuando éste se le acercó muy lentamente para inspeccionar a la pequeña criatura en sus brazos, ésta descubrió que ese sujeto medía más del doble, no… el triple ¡O más! de altura en comparación con un hombre común.

Mildred estaba petrificada, jamás imaginó que alguien así pudiera existir en este mundo…o en cualquier otro, eso era lo que los cuentos de hadas describen como un gigante…o algo parecido, un ser monstruoso que se come a todo ser viviente que se atraviesa en su camino, claro, con excepción del gigante egoísta que al final se vuelve bueno, pero… ¡Este no es el gigante egoísta! ¡Y mucho menos estamos en un cuento! ¡¡Esa cosa nos va a comer!! … pensaba mientras lo miraba detenidamente.

Quería gritar, quería correr y regresar con sus amigas de inmediato, pero no tuvo tiempo ni de tomar aire para soltar un desgarrador alarido. Cuando el enorme personaje tomó en sus enormes manos el pequeño cuerpo de Tigre y lo llevó al interior de la cabaña, ella apenas si un ¡ih ih ih! Como el chillido de ratón, podía expresar. Mildred tardó unos segundos en darse cuenta de que se había quedado sola en la entrada de la casa, Ron y Harry se habían ido tras el extraño personaje, ya cuando se vio más tranquila, empezó a avanzar al interior de la casa, notando que dentro, todo era de un impresionante tamaño.

Se sentía como una niña pequeña en la casa de algún viejo familiar, la chimenea, los sillones y la mesa del comedor, eran enormes, al acercarse al comedor, la superficie le llegaba al cuello, y la taza de té que estaba recién servida, parecía tener el tamaño de una pequeña cubeta. De pronto, vio que el amigo de Harry dejaba a su gatito sobre la lisa superficie del mueble, lo examinaba interesado mientras escuchaba lo ocurrido con la mascota, desesperada, trató de ver a su querido Tigre, pero los cuerpos de sus compañeros no le permitían ver, imitándolos, Mily buscó una silla libre y subió a ella.

- ¿Le dieron algo de beber al gato? ó ¿Tenían botellas con pociones cerca de él?- la pregunta de Hagrid toma por sorpresa a la confundida niña, haciendo que esta tardara unos segundos en razonar, por fin contestó con voz apagada.

- ¿Eh? Sí…sí, le dimos unas gotitas de poción para dormir, porque se pone muy nervioso al volar en escoba… pero le dimos la dosis mínima, no entiendo que paso.-

- ¿Dejaron la botella cerca del gato?- meditando la pregunta unos segundos más, la chica dijo algo confusa, pues la impresión de hace rato aún la tenía perturbada.

- Eso creo…sí…sí, fue cuando salimos a arreglar nuestras maletas para el viaje...entonces…- la chica al imaginar la escena de lo que pudo pasar con Tigre y la botella, verlo en su mente jugar con el recipiente y beber del contenido más de lo que debe, la puso peor de lo que ya se sentía desde el famoso regalo.

- ¡Oh cielos! ¡Fue mi culpa! Yo deje la botella en la mesa y Tigre se envenenó por mi culpa.-

Las lágrimas nuevamente brotaron de los cansados ojos de la niña, quien podría imaginar que aún tuviera algo que derramar, ahora se sentía culpable por la salud de su mascota, Harry y Ron trataron de animarla mientras Hagrid buscaba en una alacena un pequeño frasco color ámbar, al dar con el, lo llevó hasta la mascota y le obligó a beber su contenido. Asustada por la tos del minino, al beber el extraño líquido, Mildred preguntó inquieta.

- ¿Qué es eso? ¿Para qué sirve? ¿Qué le hace a Tigre? -

-Es una poción muy popular para el envenenamiento de mascotas, neutraliza la gran mayoría de los ingredientes utilizados en las pociones básicas.- la curiosidad de la chica quedó más o menos satisfechas, pero aún así continuó preguntando.

- ¿Quién es usted?- ya que el guardabosques estaba ocupado con el gato, Harry se dedicó a dar las correspondientes presentaciones.

- Él es Hagrid, es maestro en cuidado de criaturas mágicas y te aseguro que es el único que puede ayudar a tu gatito.- Hagrid sonrió al oír al pequeño, esto ayudó a calmar a la niña y a que confiara en él, para hacerle varias preguntas sin temor alguno.

- Pero Tigre no es una criatura mágica, es un gato común ¿lo que le esta dando le servirá?-

- No hay problema, todas las mascotas de magos y brujas, mágicas o no, sufren de lo mismo…curiosidad extrema. Siempre están metiendo los bigotes donde no los llaman, este brebaje sirve para anular un número limitado de menjurjes, pero si la poción que bebió tiene la mayoría de los ingredientes que esto anula, el gato solo habrá gastado una de sus tantas vidas.-

- ¿Y si no?- Hagrid vio la preocupación en el rostro de la chica, pero igual le habló con sinceridad, pues a él no le gustaría que le dieran falsas esperanzas.

- Una simple poción para dormir, no posee ingredientes peligrosos, lo preocupante en este caso es la cantidad ingerida, esto neutraliza los ingredientes y reanima el sistema, si no es tarde para mañana estará desayunando con el resto de mis mascotas tranquilamente, si no, le dará tiempo para buscar mañana a alguien con más conocimiento que yo, podríamos preguntar al profesor Snape, quizás tenga algo más fuerte para reanimar que esto.- La niña no sabía de quien hablaban y no podía hacer tantas preguntas como quería, pues sus amigos continuaban la conversación sin ella.

- ¡¿El profesor Snape?!-

-¿Crees que sea necesario?-

- No, porque esta medicina nunca me ha fallado, pero siempre es bueno tener un plan B a la mano.-

- Francamente no quisiera pedirle nada al profesor Snape.- agregaba Harry a la opinión del guarda bosques.

- ¡Ni yo!- se sumaba Ron entre risas, Hagrid tomó al pequeño minino para llevarlo a un cojín mullido, para que se repusiera del todo, al tiempo que hacía esto preguntó.

- ¿Aún siguen peleados con él? Pensé que ya lo habían dejado en el pasado.- después de dejar cómodamente al gato sobre el almohadón, el gigante colocó al alcance de los chicos, un plato de galletas de chocolate y chispas, del tamaño de platos pequeños.

- ¿Yo qué? Es él quien tiene problemas conmigo.- comenta el chico de ojos esmeralda mientras toma un bocadillo. Mirando a Tigre sobre el cojín, como si se tratara de una enorme cama para la mascota, Mildred pregunta preocupada.

- ¿Y estará bien Tigre con eso?-

- ¡Oh sí! No te preocupes niña, en los años que tengo usando esta medicina, ninguna mascota se me ha muerto, no creo que tengas tan mala suerte, ven y toma una galletita.-

La chica no quiso hablar al respecto, hasta ahora su suerte nunca había sido tan buena como quisiera, siempre metiéndose en líos y saliendo de ellos milagrosamente, solo esperaba que Tigre se salvara de la pésima fortuna de su ama. De pronto una pregunta le sacó de sus pensamientos.

- Tú eres una de las niñas que llegó en la primera escuela ¿Verdad?- la cuestionó Hagrid para cambiar el tema a algo más agradable.

- ¡Oh, síi señor! Mi nombre es Mildred Embrollo, de la academia Cackle para jóvenes brujas…es un placer.- al final dio la niña una reverencia como le enseñaron.

- ¡Oh! El gusto es mío señorita.- corresponde Hagrid con una reverencia también, provocando la risa de sus maleducados amiguitos.

La situación como lo querían todos, se relajó mucho, la niña y sus amigos comieron y bebieron té hasta quedar satisfechos, pero igual no se pudieron retirar sin llevarse algunas de las pocas reposterías que le salían bien a Hagrid.

Después de asegurarse de que Tigre estaba en buenas manos y de hacerle prometer que cuidaría de él toda la noche, los tres jóvenes se encaminaron de regreso a la torre, esperando no ser encontrados por otro prefecto, mientras en el camino, seguían conversando sobre el enorme maestro.

- ¿Entonces es profesor de…de qué?- preguntó apenada la niña.

- De cuidado de criaturas mágicas, como dragones ó escorgutos de cola explosiva… ¿No los has visto en tu escuela?- La pregunta de Ron sacó a la niña de su shock, pues una vez más, no imaginó que también estudiaran los dragones…

- ¿Dragones? ¿Estudian dragones?-

- ¡Si! Y el año pasado trajeron cuatro dragones al colegio.- la respuesta de Harry sonó tan natural como si hablara de perros ó caballos, cada vez se sorprendía más Mily del Colegio de la nueva teoría, pues en la escuela Camellot los habían visto en libros.

- Dragones…cielos, no pensé que existieran, ahora solo les falta decirme que también han visto sirenas.-

- ¡Si! El año pasado también, ellas viven en el lago, pero no son como te las pinta Disney en las películas.- las palabras de Harry dejaron muda a la chica por algunos minutos, para después reír a carcajadas cuando Ron preguntó que era una película. Las risotadas ayudaron a la niña a tranquilizarse y además, el momento aseguró una mejor relación entre los chicos y las alumnas de Cackle, pues el apoyo dado a una mascota en desgracia, no se toma a la ligera.

Al llegar a la sala común, todos fueron recibidos por las chicas con gran algarabía, las preguntas acerca del estado del minino, no se hicieron esperar, Hermione corrió a donde sus amigos para saber todos los detalles, mientras Mily atendía a sus compañeras, al final, todas las dudas serían resueltas en el dormitorio.

Ya en su habitación, y después de que las chicas la exploraran de arriba a abajo, comprobaran la suavidad de las camas y el agua caliente en las regaderas, la joven puso al corriente a sus amigas sobre todo lo ocurrido en el bosque y de como el enorme profesor de cuidado de criaturas mágicas atendió a Tigre, al final del relato, todas (Incluida Ethel desde lejos y sin mencionar palabra alguna) estaban tan fascinadas que no podían dormir y pedían más información.

- ¿Cuidado de criaturas mágicas? ¿En que consistirá?- pregunta Enid.

- No lo sé ¡¡Pero suena genial!!- agrega Yadú mientras cepilla su cabello.

- ¿Y en serio el profesor era un gigante?-

- ¡¡Sií!! Es enorme, muy amable y me regaló unas galletas.-

- Pero ¿Tigre estará bien? ¿Mañana podremos verlo?- pregunta Maude a Mildred mientras coloca sus gafas sobre la mesa de noche.

- Supongo que sí, le preguntaré a Harry en el desayuno.-

- ¡Uy Harry! Que no te escuche Ogroom porque te corre otra vez.- bromeaba Yadú desde su cama, todas rieron festejando el comentario.

- ¡Qué extraño! Ahora que la mencionan, no hemos visto a la maestra Ogroom, ya es tarde para su ronda ¿No creen?- muchas meditaron lo dicho por Mildred, agradecidas de que aún no llegara la susodicha.

- ¡Quizás se perdió en los pasillos del castillo!- comenta esperanzada Rubí, a lo que agrega Enid.

- ¡Ojala! Así no molestaría el resto del paseo, o el curso en la academia.- todas las chicas ríen divertidas, hasta que las interrumpe Ethel.

- Ya duérmanse, es muy tarde y podría estar por llegar para la ronda.- Tenía razón, aunque no lo admitieran, a pesar de que ninguna deseaba hablarle después de lo ocurrido en la sala con las maestras, así que sin dirigirle la palabra, Rubí informa al resto del grupo.

- Antes debo llamar a Fenella y Griselda para avisar que ya llegamos, ya es muy tarde.-

- ¡Buena idea! Ya deben estar ansiosas por saber como nos fue.-

La joven se levantó de su cama para sacar el celular y realizar su llamada, pero por extraño que parezca, el aparato no encendía, la falta de energía le inquietó por un momento, pensando que estaría defectuosa la batería y que se había descargado en el camino ó que no se llenó en toda la noche correctamente, tranquilamente, cambio el acumulador por otro, pero nuevamente falló, empezando a molestar a la chica, una era pasable…¿Pero dos? calmándose lo más posible, la niña preguntó al resto sobre lo que posiblemente este ocurriendo.

- ¡Chicas! ¿Están seguras de que cargaron las baterías del celular?- extrañadas, las interesadas empezaron a defenderse.

- ¡Claro que sí!-

- Yo si cargué la mía.-

- ¿Por qué lo preguntas?-

-Porque ninguna quiere funcionar correctamente.- las palabras de Rubí, sacó a todas las interesadas de su cama, para ver lo que pasaba con el equipo técnico, dando un sin fin de consejos y opiniones sobre su uso.

- ¿No estarás colocándola al revés?- preguntó Enid.

- Seguro que la pusiste mal.- agregó Maude.

- ¿No tendrá polvo o estará manchada de grasa?- opina Yadú, recibiendo un sin fin de reclamos.

- ¿Cómo grasa? ¿De donde sacas eso?-

- La grasa natural de la piel, seguro se ensucio la salida metálica de la batería.- las chicas le dieron el beneficio de la duda, ignorantes de todo tema sobre electrónica, Rubí por su parte si reclamó, pues a ella no le es desconocido.

- ¡Claro que no! ¿Por quien me tomas? No soy tan descuidada.-

- Entonces conéctalo con el cargador a un tomacorriente y has la llamada.-

- ¡Esa es buena idea Maude!-

Mientras la joven morena busca el tomacorriente, las otras seguían intentando con las baterías sin éxito alguno, nerviosas, miraron si Rubí ya había encontrado en la pared donde conectar el aparato, pero nada, la chica buscaba desesperada, extrañada de no encontrarlas por ningún lado.

- ¡Nada! ¡No veo nada!-

- ¡Tranquila! No deben estar lejos…tal vez detrás de los muebles.-

- Deja me fijo.- dijo Enid, pero todas se fueron tras los muebles. Molestando a Ethel en el proceso.

- ¿Qué diablos hacen?-

Las chicas estaban firmes en su guerra fría y no respondieron la pregunta, esta al verse ignorada, y detestando por completo ser tratada de tal forma, volvió a preguntar en un tono más alto y molesto.

- ¿Por qué hacen tanto escándalo?- nada. Una vez más le dieron la vuelta, mientras buscaban hasta debajo de las camas. Viendo que la joven Hallow se enfadaba más y más…y a riesgo de que las metiera en otro lío, fue Druscila la que le dijo lo que pasaba.

- Quieren hablar con las chicas a la escuela de Cackle, pero se les descargo el celular y están buscando donde conectarlo.- quizás era el remordimiento de lo ocurrido esa noche, el deseo de que la dejaran en paz ó el de presumir sus riquezas, lo que motivo a la chica a llamarles de nuevo.

- ¡Si quieren hablar al colegio, pueden usar mi teléfono!... lo que sea para que me dejen dormir en paz.- Las muchachas pararon su búsqueda, para mirarse y preguntarse que hacer al respecto, hasta que la voz de Ethel se volvió a escuchar.

- ¡Si lo quieren esta en la maleta junto a mi cama!-

Ninguna de las chicas quería aceptar la ayuda de la susodicha, después de lo que paso con los presentes, pero la necesidad de comunicarse con la academia era tal que tuvieron que tragarse su orgullo por esta vez. Mildred como buena presidenta de estudiantes, fue la que dio la cara por las demás, y se acercó a las maletas de su compañera, en busca del teléfono.

El aparato estaba donde le dijo la niña, y era de mejor calidad que el de las demás, como era de suponerse, pero al encenderlo, de nada sirvió que fuera más caro, la batería estaba igual que el de los otros…no funcionaba. Mily lo llevó con Rubí para que fuera ella quien llamara, pero no consiguió hacerlo trabajar. Cuando Ethel no escuchó una conversación con las de la escuela, se levantó de su cama, para preguntar.

-¿Qué ocurre? ¿Acaso no saben como usarlo?- Rubí se vio ofendida con esto último, ya que ella sabía manejarse con diversos aparatos y un celular no era un gran reto.

- No es eso Ethel, es que tampoco tiene batería.-

- ¡¿Qué?!-

De inmediato la joven Hallow se levantó de su cama y fue tras Rubí, arrebatándole el aparato para manipularlo ella misma, ya que arrogantemente imaginaba que su compañera jamás en su vida, había tocado un celular tan moderno como el suyo y lo estaba maltratando, pero al ser la misma dueña la que no lograba hacerlo funcionar, de inmediato trató de lanzarse contra Mildred, quien fue la primera del grupo en tomarlo.

- ¿Qué le hiciste a mi teléfono Mildred Embrollo?- asustada la chica miró a sus compañeras antes de contestar.

-¡¡Nada Ethel!! Yo no le hice nada.-

- ¡¡Es verdad!! Todos los celulares están igual que el tuyo.- agregó Maude.

- ¡¡No empieces a causar mas problemas!!- siguió Enid.

La chica tuvo que guardar silencio ante las defensoras de Mildred y volver a su cama sin verles a la cara, ahí siguió tratando de encender el celular, segura de que el suyo era de mejor calidad y no debía estar causando los mismos problemas que los otros. Después de que Ethel se retirara a su cama, las demás jovencitas volvieron al tema principal… ¿Cómo comunicarse a la escuela?

- Y ¿Ahora?- preguntó Rubí.

- Sigamos buscando un tomacorriente.-

- Pero Maude, no hay ninguno.- agregó cansada Enid, hasta que Druscila les llamó la atención.

- ¡Chicas! Estamos rodeadas de velas…es obvio que no hay electricidad aquí.- las palabras de Druscila tenían sentido, pero algunas de las niñas insistieron.

- Pero en Cackle también usamos velas y aún así logramos obtener electricidad.-

- Pero allá, conocemos las instalaciones, mañana podrían preguntar a Granger donde están los tomacorrientes.-

Esa idea era buena, y se hacía cada vez más atractiva gracias al cansancio del viaje, entre bostezos, las chicas meditaron las cosas, quedando de acuerdo en que todo se vería mejor mañana ya más descansadas. Después de desearles las buenas noches a todas sus amigas…incluida Ethel, aunque no lo mereciera, Mildred se acurrucó en la blanda almohada sobre el suave colchón, cubierta con la abrigadora colcha roja de Gryffindor, rogando con sus ultimas fuerzas, antes de caer profundamente dormida, que su pequeño gato Tigre, se recupere por completo, prometiendo al cielo, ser más cuidadosa con él.

A la mañana siguiente, sábado para ser más exactos, no hubo clases y los alumnos de Hogwarts pudieron dormir hasta tarde, cosa que agradó a las chicas, ya que estaban realmente agotadas, además de que la mullida cama no las dejaba salir de ella. Cuando por fin se libraron de su encanto, otra parte de la lujosa habitación (Comparada con las de Cackle) las fascinó…las regaderas eran como las de los chicos, igual de amplias y con el mismo sistemas de agua y shampoo, al principio les dio un poco de pena bañarse así, sin divisiones, pero al final se divirtieron mucho con las deliciosas fragancias que hacían grandes burbujas.

Al salir del cuarto de baño ya vestidas y peinando sus largos cabellos, Mildred y Maude vieron que Rubí aún intentaba encontrar un tomacorriente, ambas amigas se sorprendieron con lo fácil que fue olvidarse del problema de comunicación, de inmediato se acercaron a ayudar, hasta que Yadú y Enid les volvieron a recordar que era mejor buscar a Hermione o a Harry para consultarles…de preferencia a Harry.

Al llegar a la sala común, a la primera que se encontraron fue a Hermione, quien leía interesada el libro que le regalaron a su compañero, haciendo muecas con cada hoja que volteaba, las jovencitas saludaron contentas a su nueva amiga, para después preguntarle varias cosas.

- ¡Hola! Buenos días.-

- ¡Buenos días! ¿Qué tal durmieron? ¿Todo bien?- las chicas sonrieron.

- ¡Bien gracias! ¡¡Todo es maravilloso!! El cuarto es fantástico y la ducha increíble, pero, no encontramos el tomacorriente para conectar el celular ¿Sabes? Anoche se descargó y queríamos llamar a unas compañeras del colegio ¿Tú sabes donde…?- Hermione las escuchaba con interés, hasta que llegaron al tema de los teléfonos, donde no pudo ocultar su sorpresa.

- ¿Teléfonos? ¿Tomacorrientes? Disculpen, pero en Hogwarts no hay electricidad, ni siquiera se pueden utilizar los aparatos eléctricos, aunque sean de baterías, este castillo posee tanta magia en el ambiente que es imposible que un aparato muggle pueda trabajar normalmente.-

Las chicas sintieron como un balde de agua fría caía de golpe sobre sus personas, todas estaban mudas ¿Cómo es posible que nada funcione en ese castillo? Y ¿Ahora como harían para comunicarse con su escuela? Tenía que haber alguna otra manera ¿Pero cual? Hasta que dos de las chicas, Yadú y Enid, se les ocurrió preguntar algo más.

- ¿Hay servicio de correo aquí? ¿Tarda mucho en llegar?- preguntó Yadú.

- ¿Qué es muggle?- todas miraron molestas a Enid por distraerse en un momento tan difícil para todas, Hermione sonrió y se dispuso a contestar.

- No tenemos un cartero como comúnmente se usa en las ciudades, aquí usamos lechuzas mensajeras para comunicarnos…ó la red flu, pero solo si su escuela esta conectada con esta. Y muggle se refiere a todo lo no mágico, las personas sin poderes, sus costumbres y objetos comunes, incluso, en Hogwarts hay una clase dedicada a estos, se llama "Estudios muggles" a los magos y brujas les interesan mucho estas cosas…bueno, no a muchos ¿Por qué?-

Las chicas guardaron silencio, estaban completamente anonadadas… ¿Cómo era eso de que los magos y brujas ven las cosas comunes de la vida diaria como algo de estudio? Además, ¿Cómo diablos van a comunicarse ahora a la escuela? ¿Donde van a conseguir una lechuza? Y peor aún, una entrenada para hacerla de cartero. Las alumnas de Cackle se veían muy preocupadas y Hermione como la encargada de hacer su estancia más agradable, interrumpió para ofrecer su ayuda.

- ¡Mmm, disculpen! ¿Puedo ayudarles en algo?- las chicas balbucearon un sin fin de palabras sin sentido, exactamente no sabían que decir, hasta que la prefecta de Gryffindor llamó la atención de nuevo.

- Si es por lo de su escuela, puedo llevarlas a la lechucería para que manden una carta.- las jóvenes brujas la miraron con curiosidad, para después dar inicio a una lluvia de preguntas.

- ¿Lechucería?-

- ¿Cómo está eso?-

- ¿Cómo podríamos mandar una carta desde la lechucería?- Nunca hubieran preguntado…y menos a Hermione Granger que le encanta demostrar su conocimiento a todo aquel que tenga paciencia para escucharla todo el día.

- En la escuela tenemos un área exclusiva para el descanso y albergue, de las lechuzas mensajeras de alumnos y maestros, desde ahí podemos dar la carta a una de las aves para que la lleve hasta su colegio.- las estudiantes de Cackle se veían muy interesadas hasta que Druscila interrumpió con una pregunta bastante lógica…al menos entre ellas.

- Pero, nosotras no tenemos una lechuza…y mucho menos en Cackle están acostumbradas a utilizar aves mensajeras ¿Cómo podrá entregar la carta si nadie sabe que es de nosotras?- Todas miraron a Hermione en espera de la respuesta, sorprendidas de no verla preocupada.

- No hay problema, la lechuza buscará al destinatario, aunque este no se encuentre dentro del colegio, no entregará la correspondencia a nadie que no sea al que ustedes indiquen, por lo tanto es lo mas confiable que tenemos para comunicarnos.-

- Entonces… ¿Solo se perderá la carta si le pasa algo malo a la lechuza?-

- Así es.-

- Pero no tenemos una lechuza.-

- No importa, muchos en Hogwarts tampoco, es por ello que el colegio cuenta con varios ejemplares para el uso de los estudiantes.-

- ¿Entonces nos prestaran una? -

- ¡Claro!-

- ¿No hay problema con eso?-

- Ninguno, alumnos o invitados pueden utilizar las lechuzas.-

Las niñas de Cackle se veían ahora más aliviadas, incluso entusiasmadas ante las costumbres y ventajas de esta maravillosa escuela de magia, entre ellas comentaban a la prefecta a quienes querían escribir en la escuela, le empezaron a describir a su querida maestra de deportes, al amable conserje, a la gentil cocinera y a las atrevidas amigas, cuando escucharon que los chicos bajaban por la escalera.

Estos caminaban desganados y conversando entre bostezos, sobre las enormes torres de trabajo escolar que se acumulaban a gran velocidad, historia de la magia, pociones, astrología y las tres lecturas del tarot para Trelawney entre otros deberes. Hermione al verlos bajar tan tarde, de inmediato les reclamó, en especial a Harry que llegaba comiendo un chocolate de Honey Dukes.

- ¿Por qué tardaron tanto en bajar? ¿Ya vieron la hora que es y por que comes dulces tan temprano?-

- ¡Por fin! … ¿Es tarde ó temprano?- este simpático comentario le ganó a Ron un merecido codazo en el brazo, mientras este se soba, Harry contesta dando otra mordida a la golosina.

- Me do encondré en la mezda de noche ¿Quiedez?- las invitadas lo veían encantador, Hermione lo quería matar, dando unos pasos frente a este, le arrebata el chocolate y lo tira al basurero, cosa que molestó a los chicos.

- ¡¡Oye!! ¿Por qué lo tidaz?-

- ¡¡Era mi turno de darle una mordida!!- grita Ron, mientras la chica los toma del cuello y les dice al oído.

- ¡¡ ¿Es que jamás entienden nada?!! Podría estar envenenado ó traer cualquier otra cosa, no estamos en tiempos de paz ¿Recuerdan?- termina la chica dejándolos pensar al respecto y retirándose con las demás.

- ¡Vamos chicas! Desayunemos.-

- ¡¡Si claro!!-

- ¡¡Me muero de hambre!!-

- ¿De que hablaban?-

- Nada interesante, después de comer, iremos a dar un paseo por el colegio.-

- ¡¡Genial!!- Los dos amigos se quedaron mirando la golosina al fondo del basurero con curiosidad, sería paranoia o solo precaución, como sea, Hermione tenía razón otra vez.

Al bajar por pasillos y escalinatas, nuestros amigos de Gryffindor se encontraron con varios chicos de diversas edades y colores en sus túnicas negras, indicando la pertenencia a las diferentes casas del castillo, todos miraban a Harry y murmuraban en diversos tonos, variados comentarios sobre el polémico mago, muchos incluso hacían reverencias y reían descaradamente, molestas, las chicas preguntaron a sus guías sobre estas acciones.

- ¿Qué tanto murmuran esos chicos de allá?- preguntó Mildred.

- Y esos… ¿Acaso se están burlando de nosotras?- comenta Ethel molesta.

- ¿No deberían ser más respetuosos con los invitados? ¡Y claro! ¿Con Harry?- Enid miró a sus amigas encontrándose con una opinión afirmativa, pero la respuesta de los estudiantes de Hogwarts, en especial de Harry, no se la hubieran imaginado jamás.

- No las están molestando a ustedes chicas, eso jamás lo permitirían, todo eso es para mí.-

- ¡¡¡ ¿Eeehhh?!!! ¡¡ ¿Por qué?!!-

- Porque esta escuela es igual a cualquier otro colegio del mundo, también aquí hay bufones.- ninguno de los que le acompañaban, quiso corregir este pensamiento, ya que las chicas de la vieja escuela saben perfectamente a que se refiere, incluso llevan consigo a las "Graciosas de la academia," pero igual tenían sus dudas al respecto…

- Pero ¿No deberían frenarse contigo que eres una leyenda?-

- ¡Así es! Eres mejor que ellos, deberían enseñarles modales.- no era muy a menudo, pero esta vez, las chicas estaban de acuerdo con Ethel, pues los modales que les enseñaron en la vieja escuela, no es algo que deberían desechar tan fácilmente las mas modernas instituciones, a su punto de vista.

- ¡Síi! Tú eres un personaje importante, deberían tratarte con el mismo respeto que a Su Ilustrísima.- las demás alumnas estaban de acuerdo con el punto de Rubí. Ron y Hermione en cambio, lo pensaron un poco, no era mentira todo lo que las chicas decían sobre su amigo Harry, pero ellos que le conocen de tanto tiempo atrás, saben que este siempre ha sido uno más del grupo, que así siempre lo han preferido tanto Dumbledore como el mismo Harry, apenado, el chico de ojos verdes contesta con una tímida sonrisa en su rostro…

- Es muy amable de su parte lo que dicen chicas, pero yo no soy quien ustedes dicen, yo no quiero ser lo que ustedes dicen.- Esto último lo dijo en voz baja.- Yo solo soy otro estudiante que no presta atención y que tiene mucha tarea pendiente.- Hermione y Ron recibieron esto con agrado, cosa muy diferente a Mildred y sus amigas, quienes lo miraban con un poco de temor y pena.

- ¡No me digas eso ahora…!- dijo Mily en tono de suplica, pensando en la misión de su grupo. Pues ellas llegaron buscando al joven de la leyenda, al héroe de los libros de historia…no al chico que debe tareas.

- ¿Eh? ¿Dijiste algo?-

- ¡No nada!-

- ¡Bueno! Vamos a desayunar.-

Después de la propuesta, ninguno volvió a tocar el tema, las alumnas preguntaban y los chicos les contestaban todo sobre el colegio, llevando el desayuno en un ambiente tranquilo y familiar, los cereales con leche, los panecillos con té ó los huevos con tocino y tostadas, abundaron en la mesa para todo aquel que los deseara, entre conversaciones y risas la comida se pasó en un ambiente muy ameno y confiable, excepto por Hermione, que veía a través de la fachada de "Invitadas" de las chicas, que estas algo ocultaban contra su hermano.

Al terminar, todos se dirigieron al bosque, en busca del pequeño gato de Mildred, pues ya era hora de ver como estaba. En el camino, los jóvenes Gryffindor, les explican las reglas y posiciones del deporte más popular del mundo mágico… el Quidditch. Las siete jovencitas escuchaban embelesadas cada palabra con respecto al juego, como se llevaban acabo las competencias entre las casas y las posiciones de Harry y Ron en el equipo rojo, aún sin poder creer cada detalle, en especial…

- Entonces… ¿Los chicos de Hogwarts vuelan en escoba? ¿Cómo las brujas?- pregunta Maude impresionada.

- ¡¡Eso no puedo creerlo!!- agrega Ethel negando con la cabeza.- Es imposible.-

- ¡¡Claro que volamos en escoba!!- afirma Harry sonriente, pensando que le estaban jugando una broma con sus dudas.

- ¡¡Esto es solo de brujas!! Volar en escoba es solo para brujas.- reclama Druscila.

- ¿De donde sacan eso?-

- Es una práctica solo para mujeres, así como los hombres usan báculo.- la respuesta de Ethel a Ron, no dejó satisfechos a sus nuevos amigos, quienes la miraron como a un bicho raro y claro, molestándola al hacerlo.- ¿Por qué me miran así? Yo no hice las reglas.-

- Pero aquí nos manejamos de distinta manera, aquí los alumnos usan escobas y varitas en lugar de báculos, todos por igual, sin importar edad ó sexo, es por ello la diferencia entre la vieja y nueva escuela.-

Las miradas que Hermione cosechó con su pequeña cátedra, no eran precisamente las que esperaba…las chicas no gustaban mucho del termino viejo y nuevo, era como llamarlas "Obsoletas," Ron se aguantaba la risa, porque su compañera dijo la palabra "Sexo" y Harry miraba atento como una hoja caía lentamente de un árbol. La chica estaba "Encantada" con tanta atención…

Después de la frustrada lección, los chicos continuaron su camino a la cabaña de Hagrid, aún con el tema de las escobas sonando fuerte, hasta que quedaron en demostrarlo en la práctica de la tarde, a la que las chicas quedaron formalmente invitadas. El lugar lucía realmente hermoso, pensaba Mildred, bueno, la primera vez que lo visitó, estaba muy nerviosa y era de noche, ahora que distinguía cada detalle, todo era maravilloso é igual que sus amigas notó un peculiar ejemplar que no paraba de moverse a lo lejos del camino.

- ¿Qué le pasa a ese árbol?-

- ¿Por qué se mueve tanto?- Ron fue ahora el que contestó las dudas de las chicas.

- Ese es el sauce boxeador, es muy viejo, golpea todo lo que se le acerque…tiene mal carácter.- las jóvenes brujas le miraron como si les quisiera ver la cara.

- ¡No existen los sauces boxeadores!- afirmó divertida Enid.

- ¡¡Claro que existen!!- alegó Harry.

- ¡No! ¡Es absurdo!- coincidió Maude con su compañera.

- ¡Nos quieren ver la cara! ¿Verdad?-

- ¡Claro que no! cuando salgamos de casa de Hagrid, visitaremos el sauce boxeador y ustedes mismas lo comprobaran.- la invitación de Hermione, dio por terminada la pequeña discusión, para dar inició a otra de índole más personal.

La casa de Hagrid no estaba muy lejos, desde donde se encontraban los chicos, se podía apreciar los diferentes cultivos y animales alrededor de la cabaña de este. Las chicas miraban a Mildred con cierta incredulidad, esta por su parte, les sonreía confiada en sus palabras…ahí vivía un gigante amable que sabe de veterinaria.

Al llegar a la puerta de la casa, la cual era enorme y hasta ahora encajaba en la historia de su loca amiga, nadie salía al tocar en ella, Harry y ron se encargaron de buscarle detrás de la casa, mientras Hermione trataba de ver por alguna ventana, Enid y Yadú fijaron su mirada en Mily, quien aún sostenía su versión…ahí vivía un gigante muy gentil.

- Y bien… ¿Dónde esta él?- le preguntó al oído Rubí.

- Ya vendrá, acaban de ir a buscarlo.-

- ¿Segura que no viste de más? Digo…en este lugar no sería extraño.- cuestionó Maude, tratando de ayudar a su amiga.

- Pues precisamente, por que se trata de Hogwarts, no deberían dudar de lo que les digo.- las chicas meditaron sus palabras negándose a darle la razón, cuando…

- ¡¡Buenos días!! Disculpen la tardanza, pero estaba alimentando a los Thestrals y se me fue el tiempo.- los chicos de Hogwarts le cayeron con varias preguntas sobre estos raros animales, en comparación a las chicas de Cackle que le miraban con la boca y los ojos abiertos a todo lo que daban.

Si el haberlo conocido a media luz fue impresionante…ahora con la iluminación del sol, que le permitía distinguir cada detalle…simplemente no había palabras para describirlo… Las demás chicas del colegio Cackle estaban en la peor posición que jamás hubieran imaginado, no sabían que hacer, por una parte deseaban salir corriendo en estampida y pegando los más sonoros y espantosos alaridos nunca antes escuchados, pero no lo hacían debido a que las piernas no les funcionaban y la voz se había esfumado…por otro lado, un susurro en sus mentes les recordaba la historia que Mildred les contara sobre el gentil veterinario, además, si Harry junto a sus amigos se veían tranquilos y confiados a su lado…entonces no tenían de que preocuparse.

- ¡Buenos días sr. Hagrid! ¿Cómo está Tigre? ¿Está bien…se recuperó con la medicina?- preguntó nerviosa la joven Embrollo. Sonriente, el semi gigante le dijo.

- Tranquila niña, lo llevé a conocer a unos amigos, pero se escondió aquí…toma.- metiendo su mano, a uno de los bolsillos del enorme abrigo, el buen profesor sacó lo que parecía ser un pequeño peluche color gris a rayas, al verlo mejor, Mildred reconoció a…

- ¡¡Tigre!! ¡¡Es Tigre!!- El minino se veía tan despierto y juguetón, que parecía increíble creer que hacía poco estaba casi muerto, cuando el felino vio a su ama, le maulló con tal alegría, que contagió al resto de las chicas y rieron contentas junto a Mily, quien recibía en sus brazos a su querida mascota.- ¡¡Está bien!! No puedo creerlo ¡¡Muchas gracias sr. Profesor!! No sé como pagarle.- agradecía la chica con una enorme sonrisa en su rostro y lágrimas en los ojos. Conmovido y apenado con la reacción de la chica, Hagrid solo dijo…

- Vamos pequeña, no fue nada, solo cuida mejor a tu mascota y fíjate donde dejas las pociones.-

- ¡Claro que sí! Lo haré.- sonrientes, todas las chicas (Menos Ethel) asintieron y prometieron cuidar de sus respectivos compañeros peludos.

Después de pasar unos minutos con el agradable profesor, los chicos de Gryffindor llevaron como prometieron a las visitas a conocer al sauce boxeador. Fascinadas y atentas, escucharon las historias que encerraba la creación de tal árbol, desde la parte de la herbolaria, hasta el juego predilecto de muchos estudiantes…lanzarle piedras y esquivar sus ramas…jamás se tocó el tema de los merodeadores y el choque con el auto de los Weasley, aún no es mucha la confianza entre ellos.

Luego de pasar un rato molestando al árbol, visitaron los invernaderos, lugar donde las niñas conocieron varias plantas que no crecen silvestres por su escuela, dada la peligrosidad de las mismas, luego fueron a la biblioteca, la cual se convirtió en el lugar preferido de Maude y Yadú, además de contener más volúmenes gracias a su gran espacio, estos ejemplares se acomodaban en sus respectivos lugares después de que ya no te eran útiles. Finalmente llegaron al campo de Quidditch.

El campo de Quidditch era el más grande de todos los estadios que las chicas hubieran conocido…si es que en algún otro lugar hay uno parecido para compararlo, claro. La gradas y los cuartos para los jugadores, no fueron tan importantes, como lo eran los tres aros en ambos extremos del terreno, mientras caminaban al centro del sitio, con curiosidad, las chicas preguntaron.

- Y ¿Para qué es eso?-

- Son las porterías de Quidditch.- contestó Ron a Druscila.

- ¿Tan altas?- cuestiono Rubí mientras las miraba cuidándose de los rayos del sol.

- Si, el Quidditch se juega en escoba, son 7 jugadores por cada equipo.- respondió Hermione.

- ¿En serio juegan con escobas los chicos?-

- Me parece una tomada de pelo.- agregó a Ethel a la plática.- Las reglas dicen que los niños solo deben usar un báculo y las niñas usar escobas.- cansada con la necedad de la chica, Hermione le discutió.

- Esas son las reglas de la vieja escuela, las cuales solo se usan entre los que estudian en estos colegios. La mayoría de los que viven en el mundo mágico, se han criado con este nuevo cambio de reglas y por ello, se han creado varias actividades alrededor de ellas, como el Quidditch y los duelos.-

- ¡¡Duelos!!- exclamaron con sorpresa las chicas.

- ¿Cómo duelos?- preguntó interesada Enid.

- Sí, es un combate de magia con las varitas, en el segundo año de escuela, hubo un club de duelo.- las alumnas de la vieja escuela, escuchaban impresionadas las palabras de Harry acerca de un club que les enseña a defenderse…ó al menos esa impresión les dio.

- Y ¿Este año no hay uno?-

- No, desgraciadamente no.- contestó Ron molesto, de igual manera se miraban Harry y Hermione, al pensar el porque.

Pronto se alcanzaron a escuchar las voces de otro grupo de chicos en el campo. Nuestros amigos vieron con poca curiosidad, que los prefectos de Hufflepuff traían consigo a los alumnos de Camellot, cumpliendo como ellos la misma misión, hacer de buenos anfitriones en el colegio. Ni bien estaban cerca, cuando uno de los alumnos invitados, se separó del resto y avanzó muy contento rumbo a las chicas.

El chico vestido de traje color verde botella, con el escudo del colegio de lado izquierdo del saco y un pequeño sombrerito al estilo inglés, saludaba y gritaba el nombre de las chicas con gran familiaridad y alegría. Su piel morena clara, cabello lacio y oscuro, alto y de complexión entre delgada y corpulenta, le parecían conocidos a Harry. Mildred y sus amigas se separaron apenas unos metros para recibirle.

- ¡¡Charlie!! ¡¡Charlie!!- Charlie Brote, el sobrino de Frank Brote, llega a donde se encuentran las chicas abrazando a cada una…menos a Ethel y Druscila que se quedaron donde los chicos de Hogwarts estaban. - ¡Hola! ¿Cómo han estado? ¿Qué les ha parecido el lugar?-

- ¡¡Fantástico!!-

- ¿Verdad qué está genial?- el grupo de amigos sonaba eufórico y en su relajo personal, se estaban olvidando de los demás, cosa que no agrado a Ethel, pues, a pesar de que a Harry lo trataban como a un igual, ante las otras escuelas debían seguir con los viejos modales, mismos que ella respeta, además, no fuera que las maestras se enteren y les castiguen. Dando unos pasos a donde estaban, la chica les dijo…

- ¡Ejem! Disculpen que interrumpa su majadera expresión de alegría, pero primero trata de dejar en bien a tu escuela demostrando los pocos modales que te han enseñado y saluda a Su Señoría como se debe a su titulo.- reclama al chico que tan efusivamente saludaba a sus amigas.

A pesar de lo molesta que fue la interrupción de Hallow, ella tenía razón, el grupo de amigos se puso en orden y se apresuraron a donde los chicos de Hogwarts se encontraban para hacer las presentaciones correspondientes. Ahora que estaba frente a Harry, el joven Brote hace una leve inclinación, la cual es la que corresponde a los caballeros y después un apretón de manos.

- Absuelva mi atrevida llegada y mi falta de respeto…me presento. Mi nombre es Charlie Brote, alumno del colegio Camellot para magos. Es un placer para mi y mi…familia…el poder…conocerle…- el chico poco a poco fue perdiendo la elegancia y la voz, mientras mas miraba a la joven leyenda, pues le era impresionante su presencia, al estar frente a frente, mirarle cara a cara, su cabello, sus gafas y su cicatriz, la mirada de Charlie era más de extrañeza que de admiración. Al ver que su amigo tenía tal expresión de susto ó sorpresa, sus compañeras le interrogaron.

- Charlie ¿Qué te ocurre?- preguntó Mily.

- ¿Te pasa algo?- cuestionó preocupada Maude.

- ¡¡Eres un grosero!! ¡¡Esa no es la forma de tratar a Su Señoría!!- reclamó Druscila al chico, quien de inmediato salió de su sorpresa para de inmediato disculparse.

- ¿Eh…yo? No, nada…- dijo rápidamente al soltarle la mano y dar unos pasos atrás.- ¡Discúlpeme Su Señoría! Pero es que me pareció haberlo visto antes…claramente lo confundí con alguien de mi infancia.- Mily y sus amigas rieron por lo bajo con este comentario, pues eso no debió ser hace mucho. Ethel por su parte sí reclamó.

- ¿Pero como te atreves a confundir a Su Señoría, con uno de tus sucios compañeritos de escuela?- Charlie miró molesto a Hallow antes de contestarle.

- No creo que sea tan malo...bueno… la escuela no era tan mala.- Hermione curiosa con la historia del joven Brote. Preguntó.

- ¿Confundiste a Harry con alguien de tu escuela? ¡¡Eso es imposible!! Harry siempre ha estudiado en Hogwarts, nunca asistió a ningún otro colegio de magos.-

- ¡Ni yo tampoco!- la respuesta del chico, no fue lo que se esperaban. Ahora más intrigada, la prefecta de Gryffindor continuó.

- ¿A que te refieres? ¿Dónde estudiaste?-

- Yo no empecé como mago desde el principio como me hubiera gustado. Ya estaba en secundaria cuando inicié en la magia y me inscribieron en Camellot.- sorprendidos, Ron y Hermione le hacían más preguntas.

- ¿Iniciaste tarde en la magia? ¡Qué raro!- comentó Ron con molesta sonrisilla, hasta que Hermione le corrigió con la mirada.

- ¿Fuiste a una secundaria muggle?- el chico se extraño con esta última palabra, hasta que recordó lo que le explicaron los prefectos de Hufflepuff.

- ¡Sí! Originalmente quería estudiar en Cackle, porque ahí se usan escobas, pero me tocó Camellot…ahora me entero que un hombre si puede volar y yo encerrado entre muchachos pedantes y pegado al piso…la vieja escuela, que remedio.- comenta entre divertido y molesto con su suerte, sin dejar de ver a Harry sigue platicando, hasta que...- Y aún tengo muchos problemas con las lecciones y los compañeros, pero… oye…sí, yo te recuerdo…¡¡Sí!! ¡¡Ya sé de donde te vi!!- tanto nuestros amigos de Hogwarts como las invitadas de Cackle, le miraban con gran asombro…claro, estas últimas se lo querían comer vivo.

- ¡¡ ¿Cómo te atreves igualado a hablarle así?!!- reclamó Ethel.

- ¡¡Discúlpate Charlie!!- pidió Mily.

- ¡¡Te estás metiendo en un grave lío!!- advirtió Enid sin que el joven hiciera caso, Charlie se arriesgaba mucho al hablarle a un hechicero tan importante para la vieja escuela con tanta familiaridad, pero estaba seguro de haber conocido a Harry en el pasado.

- ¡¡Es que ya sé de donde lo conozco!!- ahora lo miraba con una gran sonrisa en su rostro.- ¿Tú eres el primo de Dudley Dursley, verdad?- Todos los presentes lo miraban con gran asombro, ninguno entendía de lo que estaba hablando el chico de Camellot y mucho menos lo que paso a continuación…sonriente y sin poder creerlo, Harry preguntó…

- ¡¡ ¿Tú conociste a Dudley?!!- Todos estaban petrificados.

- ¿Conocerlo? Sí yo cooperé con mis almuerzos para que se pusiera como tinaco de 200 litros... Entonces ¿Si eres el primo de aquel, verdad?… - el joven de gafas le contestó con un movimiento afirmativo de cabeza, ahora ambos reían y estrechaban sus manos como viejos conocidos, lo cual desconcertó a todos aún más. Tan extrañado como todos, Ron interrumpió tan "Efusivo" reencuentro.

- Esperen un momento… ¿Se conocen?-

- Casi.- respondió Harry.- Estuvimos en la misma primaria.-

- Y a los dos nos golpeaba su primo.- contestó sonriendo también Charlie.- No nos tratamos mucho como amigos, porque Dudley lo tenía prohibido a todos en la escuela.- esto último no fue muy claro para todos y de inmediato se hicieron las preguntas.

- ¿Cómo que lo tenía prohibido? ¿Por qué razón?- preguntó molesta Hermione.

- ¿Acaso no querían que se acercaran para no molestarte?- cuestionó Mildred como si hablara de una súper estrella a la que cuidaban de no dar muchos autógrafos, cosa que a Harry divirtió.

- Mis tíos no querían que me acercara a mis compañeros, vecinos y demás, para que no se enteraran de que soy un mago, porque a ellos no les gusta la magia... les asusta y creen que es vergonzoso, así que Dudley se encargaba de vigilarme en el colegio.- la cara que todos pusieron al escucharlo, lo decía todo, incluso Charlie que no sabía mucho sobre el tema estaba impresionado.

- ¡Pero si poder hacer magia es fabuloso! No entiendo el porque da vergüenza.- cuestionó el chico Brote con extrañeza.

- No lo sé, pero así son ellos.- dejando claro eso, las chicas ahora tocaban otro punto.

- Entonces… ¿Fuiste primo de un matón… de un abusador?- trató de comprender Ethel.

- No, no fui primo… Soy primo de un abusador… aun vivo con ellos.-

- ¡¡ ¿Queeé?!!-

- ¿Por qué sigues con ellos si no te quieren?… ¿O sí te quieren a pesar de todo?- Mildred pensó que sus palabras habían sido muy duras y que había molestado a Harry, por lo que apenada bajó la mirada. El chico de rebelde cabellera, contrario a lo que esperaba su amiga, le jaló con cuidado una de sus trenzas para hacerla verle a los ojos.

- No sé lo que pase por la mente de mis tíos y no pienso perderme en ese vacío que tienen en la cabeza para averiguarlo.- con estas palabras, hizo reír a la chica y a varios de los presentes, excepto a Charlie, a quien tanta confianza con Mily no le estaba gustando.- La verdad tengo que vivir con ellos porque soy menor de edad, pero cuando tenga la mayoría ó algo mejor suceda, me largaré de su casa.- Hermione y Ron se imaginaban lo que quería decir esto último, Harry aún tenía esperanza en que la situación de su padrino se arreglara y él pudiera recuperar su tutela. Recuperando parte del tema inicial, Charlie Brote toma la batuta y continúa con la charla.

- ¡Vaya! Ahora entiendo porque en los libros de historia del colegio Camellot, el nombre de Harry Potter se me hacía tan conocido… ese extraño Harry Potter de la primaria y el matón de Dudley, increíble, por cierto… ¿Qué se ha hecho ese tanque de guerra con patas? ¿Aún no va a la prisión?-

- Pues… creo que ya la visitó este año, la última vez que lo vi, molestó a una muchacha de la cuadra y habían varias patrullas fuera de la casa.-

- ¿Aún viven en el misma cuadra?-

- Sí, nada a cambiado, y tú ¿A qué secundaria fuiste?-

- A Stonewell.-

- ¿En serio? ¡Yo iba a ir ahí! Hasta me estaban "Arreglando el uniforme" Cuando me llegó la carta para estudiar en Hogwarts.-

- ¡Qué envidia! En cambio yo terminé en Camellot.- la conversación parecía ser ahora solo de dos y no de todo un grupo, hasta que el asunto de las cartas para estudiar en el colegio, crearon un nuevo tema de discusión.

- Eh, disculpa pero… ¿Llegan cartas del colegio Hogwarts invitándote para que te inscribas?- Yadú se adelanto a sus compañeras al preguntar.

- Así es ¿Qué no les llegó?- la duda de Hermione estaba de más.

- Si llegó jamás me enteré.- le responde Enid algo molesta ante la idea de haber podido asistir al mejor colegio de magia, extrañados, los prefectos continuaron con sus preguntas.

- Pensé que el asistir a un colegio de la vieja teoría o a este, era su decisión.- agregó Ron.

- Lo mismo digo yo…a menos que nos lo ocultaran nuestros padres.-

- Bueno, tengo entendido que el colegio Hogwarts tiene una lista con los posibles alumnos desde que estos son muy pequeños…bueno son rumores, claro.- terminó Hermione su hipótesis ante las molestas miradas de algunas chicas.

- ¿Significa que es como un casting? ¿Qué solo los importantes son llamados aquí?-

- ¡Claro que no!- declaró Ron.- Mi familia no es tan importante como la de Harry y todos han estudiado en Hogwarts.-

- Creo que es generacional, los padres de Ron y los míos estudiaron aquí, mis padrinos también y seguro que algún familiar de Hermione hizo lo mismo.- aventurándose ya que la chica viene de padres muggles.

La respuesta de Harry dejó satisfechas a las chicas, pues la familia de algunas como la de Ethel, estudiaron en la vieja escuela desde hace muchas generaciones y las de otras se informaron con algunos conocidos. Lo cierto es que ni él mismo sabe que método se usa para la selección, fuera de que sus padres lo aprendieron todo en Hogwarts. Ahora que lo anterior pasó al olvido, al menos no ocasionaba más problemas, todo el grupo iniciaba una nueva conversación alrededor del Quidditch, cuando los compañeros de Charlie se empezaron a acercar a nuestros amigos.

- ¡Ay, no! Aquí vienen Buzz y Guzz.- dijo con fastidio Mildred.

Los antes mencionados son los…digamos…Ethel y Druscila de Camellot, los consentidos de algunos profesores y los chicos malos del colegio, también gustan de molestar a Mildred y sus amigas, quizás por eso se llevan tan bien con las molestias originales...algunas chicas piensan que fastidian a Mily porque esta les gusta, pero eso es solo un rumor, nunca fue cierto. Charlie Brote al ser el "Nuevo" en todos los aspectos de la escuela, ahora es el blanco favorito de los alumnos del colegio de magos. Al ver la cara de "Alegría" por la llegada de estos nuevos personajes, los chicos de Hogwarts preguntaron.

- ¿No son amigos de ustedes?-

- ¡¡Noo!!- gritaron Charlie y las chicas al unísono. Ethel y Druscila opinaron distinto.

- ¡Vamos! No son tan malos cuando los conoces.-

- Nadie los tolera por pesados y soberbios, ni los prefectos de Hufflepuff los soportan y eso que son muy amables.- agregó Charlie.

- Al menos con nosotras se han portado muy bien.- molesta por la desvergüenza de Ethel, Enid dijo…

- Eso es porque perro no come perro.- todos estaban sorprendidos ante la clara batalla que estaba apunto de iniciar.

- ¡¡ ¿Cómo me llamaste atrevida?!!-

- ¡¡ ¿Qué estas sorda?!!- era lógico el porque de la discusión, pues los muchachos junto a Ethel y Druscila, en muchas ocasiones metieron en líos trabajando juntos, a nuestras amigas. Las voces de las chicas empezaban a subir de volumen, el resto del grupo trataba de detenerlas cuando…

- ¡Vaya, vaya! Mire sr. Dragón Vano, al parecer los modales de las alumnas de Cackle no han mejorado nada.-

- Lo veo sr. Del Grial, lo veo…es una pena.- la riña y el intento de detener a las guerreras se detiene de inmediato al escuchar tan cerca las voces de los dos chicos, girando la mirada en la dirección por la que Charlie había llegado, vieron a sus compañeros.

Llegando a ellos con aire majestuoso, dos jóvenes con el mismo uniforme de Camellot se aproximan con total calma a donde el grupo de Gryffindor se encuentra. Uno de ellos, alto y robusto, de cabello corto y castaño, llamado Guzz Barry Dragón Vano, llega acompañado de su mejor amigo de nombre Buzz Gary Del Grial, un poco más bajo que el primero, delgado y de cabello rubio oscuro, llegan primero con Harry, ignorando olímpicamente a todos los demás. Haciendo lo mismo que su compañero hizo al presentarse, ambos hicieron una inclinación y después vino un apretón de manos como saludo.

- ¡Muy buenas tardes Su Señoría! me presento ante usted, mi nombre es Guzz Barry Dragón Vano a sus órdenes.-

- Su señoría, mi nombre es Buzz Gary Del Grial, es un placer conocerle fuera de los libros.- estrecha con fuerza la mano de Harry.- Le aseguro que tiene en nosotros a dos amigos de confianza, no dude en acudir a nosotros en cualquier caso.- Harry se encontraba un poco aturdido por la excesiva presentación de los estudiantes de Camellot, pero igual agradeció y trató de entablar una amistad, a pesar de la cara de fastidio de algunos de sus amigos.

- Muchas gracias, pero por favor, solo llámenme Harry, no me gusta eso de "Su Señoría".- los estudiantes del colegio de chicos se miran entre ellos antes de contestar, luego dijeron…

- Le estamos muy agradecidos por la confianza otorgada, pero es un gran honor del que no creemos ser merecedores tan pronto.- inicia Buzz.- Además, el protocolo nos prohíbe ser tan indulgentes al seguir las reglas.- Harry no se veía tan contento ante esto, así que…

- Pero…- agrega Guzz.- Si usted insiste y para no sentir que le faltamos el respeto ¿Nos permitiría llamarle Sr. Potter?- Harry no notó la cara de molestia de las chicas de Cackle y la de su compañero Charlie, pues ellos veían en este gesto de extrema educación, solo un motivo más para humillar al colegio de brujas. Ignorando lo anterior, Harry permite con una afirmación de cabeza que lo llamen señor. Con una gran sonrisa, ambos chicos inician una conversación.

- ¡Gracias por la confianza! Sr. Potter.- dijo amablemente Buzz.

- Los prefectos no dijeron muchas cosas sobre este campo y el Quidditch, un juego muy interesante sr. Potter.- agrega Guzz.

- Sí…mucho…- comenta Harry con algo de extrañeza, pues al permitir que le dijeran señor, no pensó que lo hicieran a cada rato, pero esos chicos así acostumbran tratarse entre ellos.

- Son curiosas, algunas costumbres de la nueva escuela ¿No le parece sr. Dragón Vano?-

- Totalmente sr. Del Grial.-

- ¿A que se refieren?- preguntó extrañado Ron, el cual fue ignorado totalmente.

- Es interesante como un "Deporte" tan popular entre magos, lo jueguen como si fueran brujas… ¡Es denigrante!- comenta dándole un tono de asco a la voz.

- ¡¿Qué…de qué están hablando?!- pregunta Harry en tono molesto, por la forma tan grosera en la que se refieren al vuelo y a las brujas. Al notar su molestia, los estudiantes de Camellot tratan de mejorar su opinión.

- En ningún momento quisimos faltarle al respeto sr. Potter, pues sabemos que usted es un gran admirador de este ejercicio, pero el punto de vista del sr. Del Grial es muy controversial, a pesar de ser de mal gusto, era de esperarse que el mago consiga hacer fácilmente un movimiento de brujas, ya que no es gran cosa, a fin de cuentas.-

- Los tiempos cambian y el lugar de la bruja cada vez se acerca más a la cocina.-

- Así es y al hacer un hechicero el vuelo en escoba, este ejercicio se vuelve algo único…lo que no me gusta es que las brujas tengan acceso a una varita, es un desperdicio ¿No lo cree usted sr. Dragón vano?-

- Absolutamente sr. Del Grial, absolutamente.-

La absurda competencia entre magos y brujas de las viejas escuelas, estaba saliéndose del límite establecido…claro, si alguna vez alguien marcó una línea. Charlie estaba avergonzado, era obvio que el jueguito de "Quien es el más fuerte" no se jugaba en Hogwarts. Por el contrarío, la imagen de misóginos que se estaban creando, tardarían años en quitársela de encima, Harry y todos los presentes, en especial las chicas, se comían vivos a los dos babosos parados frente a ellas.

- ¡¿Cómo se atreven a hablar tantas tonterías frente a su señoría?!- reclamaba Druscila.

- ¡Él no es como ustedes! No es un descerebrado.- agregó Maude mientras se acomodaba sus lentes.

- ¡No creo que al "Gran" mago Hellyburg le guste la forma en la que se refirieron a nosotras frente a Su Excelencia!- alegó Mildred, era obvio que ninguna quería utilizar palabras más fuertes, para no darles la oportunidad de reclamarles algo frente a las maestras. Sin miedo, Buzz dijo…

- No creo que Hellyburg encuentre algo malo en nuestros comentarios, como para que nos dé una reprimenda ¿No es así sr. Dragón Vano?-

- Estoy de acuerdo con usted sr. Del Grial.-

- ¡Pues yo no estoy de acuerdo con ustedes caballeros!- Harry esperaba que con estas palabras se diera fin a tan desagradable conversación y se fueran o pasaran a otra cosa…de preferencia lo primero. Ya que el sr. Potter tomó el bando de los perdedores, los chicos de Camellot, tomaron otra dirección…

- Lamentamos mucho que haya tenido que presenciar esta absurda discusión sr. Potter. Pero le sugerimos que no haga amistad con perdedores, en especial con las alumnas del colegio Cackle y su fiel mascota.- las palabras de los chicos dejó boquiabiertos a los antes mencionados.

- Así es, no le conviene convivir con estas personas, se meten en líos con gran facilidad y le causarían muchos problemas.-

- Además…su imagen ya no esta para tolerar más descuidos…- esto último lo dijo Buzz casi en el oído del chico, cosa que le puso aún más nervioso.

- ¿De que estás hablando?- preguntó Harry olvidando la tontería de las formalidades, cosa que no les molesto a los alumnos, pues el sr. Potter goza de mayor autoridad.

- Pues verá…los alumnos de Hufflepuff hablan mucho y dicen cosas interesantes…-

- Tan interesantes como los diarios que nos mostraron ¿Verdad sr. Dragón Vano?-

- Así es sr. Del Grial.- sonriendo maliciosamente, ambos jóvenes se retiran, dejando al grupo en silencio con su último comentario, en especial a Harry, pues el volumen de su voz no era nada discreto. Ya que el grupo de amigos se quedó solo, Ron y Hermione se acercaron a su hermano, al tiempo que Yadú preguntaba…

- ¿Qué quisieron decir con eso de los diarios?- nadie le contestó.

Después de tomar la comida y ya que la hora de la practica de Quidditch se acercaba, en contra de su voluntad, Hermione tuvo que llevar al grupo de Cackle a las gradas para que presenciaran la práctica del equipo de Gryffindor. Estas estaban muy emocionadas, querían ver si era cierto que los magos también volaban en escoba, en especial querían ver volar a Harry, pues ninguna de ellas podía ocultar su interés por el chico de ojos verdes.

Mientras Angelina daba las últimas indicaciones a su equipo, en los vestidores de Gryffindor. Harry y Ron se calaban cada uno su respectivo uniforme, al tiempo que seguían comentando sobre las advertencias de esos dos pedantes alumnos de Camellot. Ninguno se imaginó que las competencias entre viejas escuelas fuera más sobre el poder de los sexos y no de la magia. En eso estaban cuando Angelina les llamó la atención a todos.

- ¡Escuchen todos! vamos a practicar algunos movimientos básicos para que Ron se vaya adaptando al trabajo en equipo ¿Estudiaste las estrategias veintitrés y treinta y cuatro como te indiqué?- Ron contestó nervioso al verse el centro de todas las miradas.

- S… sí, claro… no hay problema.-

- ¡Perfecto! después del calentamiento, usaremos las pelotas y… otra cosa…- todos voltearon a verla.- Hay mucha gente allá afuera, no quiero quedar mal con nadie y… no hagan caso a algunos de los comentarios ¿Entendido?-

- ¡¡¡Síii!!!- ¡¡¡Vamos!!!- gritó todo el equipo al unísono.

Afuera en las gradas, varios jóvenes de distintas casas, tomaban los mejores lugares para ver el entrenamiento del equipo de Gryffindor, entre los visitantes, estaban los prefectos de Hufflepuff, Revenclaw con sus respectivos invitados. Además de otros estudiantes…

- ¡¡Aayy!! Me muero de ganas por verlo volar en escoba… ¿Tardaran mucho?- pregunta animada Rubí.

- Yo aún no creo que este bien…no es un ejercicio de magos.- declaró con arrogancia Ethel, al que le replicaron las demás.

- ¡Huy Buzz! Creí que estabas con tu grupo unas gradas más allá.- dijo Mily apuntando hacia la izquierda.

- Que mal se ve con falda sr. Del Grial, se parece a Ethel.- terminó Enid. Todas, incluida Hermione rieron a costillas de la joven Hallow, quien no tuvo más remedio que guardar silencio. Mientras Hermione les explicaba las reglas del juego y el nombre de cada pelota y bat, de pronto se vio actividad en la salida de los casilleros del equipo de Gryffindor, estos salían al campo.

Al salir, fueron recibidos por los gritos de las chicas del colegio Cackle, quienes miraban sorprendidas el intenso color escarlata de los uniformes, nunca se imaginaron lo hermosa que era la ropa de Quidditch, por otra parte, también se escuchó la rechifla del equipo de Slytherin, que sentados en sus gradas esperaban ver la actuación del nuevo guardián.

- ¡¡¡Eh, Weasley ¿Sabes montar una escoba?!!!-

- ¡¡¡No te vayas a equivocar!!!-

- ¡¡¡Las ramitas de la escoba van atrás!!!-

- ¡¡¡Pídele las gafas a Potter, porque no creo que puedas ver la quaffle!!!-

- ¡¡¡ja,ja,ja!!!-

- ¡¡Les dije!! No hagan caso a algunos comentarios.- Como era de esperarse, los gritos del equipo contrario comenzaban a molestar a Ron, al grado de ponerle más nervioso de lo que ya estaba.

- ¡¡¡Monten escobas!!!- ordenó la joven capitana, esperando que esto ayudara a su nuevo integrante, pues a ella siempre le calma el viento en su rostro al volar a gran velocidad.- ¡¡¡ ¿Listos?!!! ¡¡¡Vamos!!!-

Obedientes, todos los jugadores, inician el despegue en formación perfecta…hasta ahí todo marchaba a pedir de boca. Entre aplausos y gritos de apoyo, el equipo de rojo y dorado arranca a gran velocidad el calentamiento, primero unas vueltas a la cancha en diferentes direcciones todos juntos, luego por separado y al final, regresan a la orden de la capitana, de todos los miembros del equipo, uno destacaba por su nerviosismo. Mildred y sus amigas estallan en gritos de algarabía al ver a sus amigos en acción…en especial Harry.

Luego de recorrer el terreno a gran velocidad, formaron un círculo y comenzaron el calentamiento con las pelotas. Usando una quaffle, uno a uno se la van pasando con todas sus fuerzas…es ahí donde se puede ver una vez más la diferencia entre Ron y los demás jugadores, pues su inexperiencia lo hacía cometer varios errores a la hora de atrapar las bolas, pues en más de una ocasión las agarraba de milagro y las lanzaba con descuido, todo esto era celebrado y vitoreado por los Slytherin.

- Ron se le ve muy nervioso ¿No creen?- comenta Mily mientras lo mira.

- No debería jugar si no puede con la presión.- agrega Ethel.

- Es su primera vez, ya se le pasará, no siempre es fácil cuando inicias algo.- la defensa de Hermione no fue de mucha ayuda, ya que…

- ¡¿Es su primera vez?! Creí que ya tenía tiempo en el equipo.-

- ¡Ay Maude! Es obvio que apenas inicia en el juego, solo compáralo con los demás.- la chica de lentes acepta el comentario de Yadú al tiempo que sigue mirando a los jugadores. Mientras, Enid le dice algo al oído a Rubí.

- Harry se ve divino volando en su escoba ¿Verdad?- como respuesta recibe otro pícaro comentario.

- ¿Sólo volando?- Las dos ríen por lo bajo, aunque Hermione alcanzó a oír todo, solo le quedó sonreír…"Si supieran" pensó.

Después del calentamiento, Angelina ordenó traer la snitch y la bludger. Cada jugador tomó su posición y comenzó la práctica. Harry no podía prestarle mucha atención, aunque quisiera, al desempeño como guardián de Ron, pues tenía que buscar la snitch y superar su propio tiempo de entrenamiento, pero gracias a los gritos que Angelina le brindaba, este se dio una idea de que tal le iba. Solo se escuchaba…

-¡¡No pierdas de vista la quaffle!! ¡¡No descuides los aros de las orillas!! ¡¡Cuidado al dar los pases, podrías derribar a alguien!! ¡¡No te adelantes!! Etc.- Mientras más indicaciones gritaba, más risas y abucheos soltaban los Slytherin. Harry sabía que eso no era bueno para Ron, sabía que afectaría su desempeño, al igual que Fred y George, que todo el equipo, Harry deseaba que terminara la práctica lo antes posible.

Cada vez que Harry volaba cerca de las gradas, oía como las chicas le aplaudían y festejaban por su buena actuación, también podía ver la envidia que les daba a los chicos de Camellot, el que él realizara ejercicios de bruja… pero en realidad él prefería ver al rubio Slytherin que le sonreía discretamente… y no solo con los labios, también con su bella mirada. Con más preguntas sobre el juego, las chicas interrogaron a Hermione.

- ¿Qué hace Harry?-

- ¿Por qué no le pasan la pelota?-

- Él es un buscador, su trabajo es encontrar la snitch, al atraparla, el equipo gana 150 puntos y el juego finaliza.- al entender mejor las cosas, las alumnas de Cackle guardaron silencio y miraron a Harry.

En eso, por fin se logró distinguir el brillo dorado de la diminuta snitch, estaba cerca de uno de los palcos del estadio. Para atraparla tenía que cruzar todo el campo a gran velocidad, no sería difícil en su escoba, además estaba en buen tiempo, incluso podría romper su propia marca, con destreza esquivó la bludger que volaba directo a él, esquivó a las dos cazadoras sin ningún problema, tenía la vista puesta en la pequeña bola cuando… salida de quien sabe donde, una de las pelotas le dio de lleno en la cara. Un grito seco se dejó oír en todo el estadio, el golpe le obligó a descender a baja velocidad, al tiempo que se oyeron varias risas y reclamos.

- ¡¡¡Weasley eres un idiota!!!-

- ¡¡¡Sigue así y ganaremos la copa este año!!!- gritaban los Slytherin.

-¡¡Te dije que te fijaras a donde mandas los pases!!- reclama furiosa Angelina a su nuevo guardián. Ron había golpeado a Harry con la quaffle cuando realizaba un pase a Katie.

Ron estaba tan avergonzado que no se atrevía a ver a ninguno de sus compañeros a los ojos, el resto del equipo se acercó a ver al muchacho, querían saber si estaba bien, cuando Harry se retiró la mano del rostro dejó ver que estaba sangrando. Los gemelos fueron los primeros en tratar de atenderle.

- ¡Harry! ¿Estás bien? ¿Es la nariz o la boca?- preguntaba Fred.

- A ver, déjame revisarte.- se ofreció George mientras llegaba la capitana.

-¿Cómo está? ¿Se rompió la nariz?-

- No lo creo, pero sangra mucho.- Ron se acercó para ayudarle y pedir disculpas.

- ¡Harry, Harry! ¡Lo siento! ¿Estás bien? Se ve feo.- impresionado con el diagnostico de su mejor amigo, Harry reclamó.

- ¿En serio? Gracias por el apoyo.- de uno de los bolsillos del pantalón, Fred sacó un caramelo.

- Ten comete uno de estos, son para la hemorragia.- Harry reconoció la golosina como una de las que ellos mismos preparaban para saltarse las clases.

- Y ¿Para qué sirve?-

- Es para detener las hemorragias de los dulces sangra narices, cómetelo, te ayudará.- Harry no estaba muy seguro, pero igual tomó el dulce y se lo comió, mientras, desde las gradas, las chicas observaban preocupadas al equipo.

-¿Estará bien?- se preguntaba Mily, al tiempo que intentaba ver lo que pasaba.

- Pobrecito ¡Que golpazo!- opinó Maude.

- No alcanzo a ver nada.- se quejaba Enid de pie en las gradas.

- Pero que estúpido fue Weasley al lanzar la pelota, debió prestar más atención.-

- ¡Fue un accidente! En los deportes siempre hay accidentes de este tipo.- defendía Hermione a Ron de las acusaciones de Ethel.

- Supongo que fueron los nervios de su primer día.-

- ¡¡No veo nada desde aquí!!- las quejas de Enid opacaban las bien intencionadas palabras de Yadú.

- Por muy nervioso que esté y que sea su primer día, no son pretextos para golpear a sus compañeros en el campo… ¿Qué será de ellos en un partido real?-

- ¡Para eso son las practicas! Para que todos los errores se resuelvan aquí y no en los juegos.- la discusión entre Hallow y Granger iba en aumento, hasta que…

- ¡Ay! No sé ustedes pero yo voy a bajar para saber como está.- Y sin esperar a nadie salió de las gradas con rumbo al campo.

- Yo voy contigo.-

- Yo también.- Así todas salieron corriendo a ver a Harry, el cual estaba teniendo muchos problemas.

- ¡Oh,oh! Creo que le di un dulce equivocado.- comentaba nervioso Fred al ver que el sangrado había aumentado su fuerza.

- ¡Dijisfte que me afudaría a paraf la famgre!- las palabras del chico apenas se entendían por la hemorragia y sus manos en la cara tratando de pararla.

- Se supone pero…-

- Será mejor llevarlo a la enfermería.-

- Sí, llévenlo ahora, los demás guardaremos el equipo.-obedientes, los gemelos se llevaron a Harry a la enfermería, mientras el resto guardaba las cosas, con el escándalo de algunos en las gradas y la falta de miembros, Angelina mejor dio por terminada la practica. Cuando las chicas habían llegado a la primera fila para ver a su amigo, descubrieron con tristeza que este era llevado por otro camino.

Cuando el resto del equipo entró al vestidor, lo hicieron acompañados por las chicas de Cackle y las risotadas de los Slytherin. Hermione trató de hablar con Ron, tratar de hacerle entender que no era para tanto lo ocurrido allá afuera, pero este no quiso escucharla, por el momento prefería estar solo. En la enfermería, la señora Pomfrey atendía al muchacho claramente disgustada, pues le molestaba en gran manera, que trataran de hacer su trabajo. Con gran facilidad, neutralizó la hemorragia y le dio a beber una poción para recuperar la sangre perdida. Por último lo recostó con un paño húmedo en otra solución sobre su cara, para bajar la hinchazón de la nariz. Los compañeros se veían más aliviados.

- Bien Potter, quédate así por unos minutos, iré a escribir esto en tu expediente médico.-

- Si necesita ayuda para cargar el expediente, puede llamarnos señora Pomfrey.- comentaba sonriente Fred.

- Si, no se vaya a lastimar.- todos los presentes se rieron del chiste de los gemelos. Hasta Harry le vio el lado gracioso.

- No gracias, ustedes ya han ayudado mucho por hoy.- los jóvenes se divertían con los comentarios de la amable enfermera, cuando llegaron las alumnas de Cackle como un huracán. Saltando de inmediato sobre el pobre paciente.

- ¿Cómo te sientes?-

- ¿Te duele mucho?-

- ¿Quieres que te arregle la almohada?-

- ¿Te sirvo agua ó jugo?-

- No gracias, estoy bien…- contestaba el chico a la avalancha de preguntas. Igual continuaron.

- ¿Qué te dijo el doctor?-

- ¿Qué medicamentos te dieron?-

- ¿Te rompieron algo?-

- Estoy bien chicas, gracias, la señora Pomfrey me dio unas pociones y apenas se me baje la hinchazón y el mareo por la medicina estaré bien… ¿Dónde está Ron?- las alumnas pararon un poco su interrogación, para contestarle sus dudas.

- No lo sé, no nos acompañó.- inició Ethel sin mucho interés, fue Hermione quien dijo mas.

- Está en los vestidores terminando de guardar el equipo… no creo que tarde en venir, ya lo conoces.- Harry comprendió a que se refería, le habría gustado levantarse para ir a buscarlo y darle un zape en la cabezota, decirle que no pasó nada, que fue un accidente de muchos que vendrán, si lo sabrá él, pero eso tendría que esperar.

Como se estaba formando un gran escándalo en la enfermería con tanta gente, la señora Pomfrey salió de su oficina para correrlos a todos. Las chicas trataron de convencerla de permitirles quedarse, prometiendo estar bien calladitas… incluso le ayudarían en la oficina, pero no les funcionó, igual las echaron fuera de la habitación. Así, todo el grupo empezó a dispersarse, los jugadores necesitaban un baño y las ropas de los gemelos aún tenían sangre, así que debían cambiarse de inmediato, Hermione se llevo a las chicas de Cackle para que dejaran descansar a su compañero, estas deseaban quedarse a esperarlo en el pasillo, pero la prefecta se negó a cumplirles el capricho.

- Pero… ¿Vas a dejarlo salir solo de la enfermería?- preguntaba angustiada Ethel, a su preocupación se unieron Druscila y Rubí.

- ¿Qué clase de amiga eres?-

- Podría sufrir una recaída.-

- ¡Ay por favor! No le va a pasar nada, ya antes ha salido solo de la enfermería y no le ha pasado nada malo, si hubiera sido tan grave, yo misma le estaría esperando adentro, despreocúpense, aguardaremos en la torre de Gryffindor a que llegue con Ron, seguro se vendrán juntos. – esa era la verdadera intención de Hermione, dejarlo solo para que Ronald fuera a hablar con él a solas y sin miradas acusadoras.

Al poco rato de estar solo en la enfermería, Harry escuchó que la puerta se abrió con cuidado, tratando de no hacer demasiado ruido, luego un joven atravesó el umbral para llegar hasta su cama, éste no pudo ver de quien se trataba, pues tenía los ojos hasta la nariz cubiertos con un paño y sus gafas por lógica estaban en la mesita de noche, así que solo pudo hablarle.

- Ron, ¿Eres tú? Vamos, acércate. No estoy tan mal, al menos no me parezco a Goyle.- solo se oían los pasos del intruso, ni una palabra hasta ahora.- ¡Vamos hombre! No te preocupes, no fue nada serio. Además no sería un buen año si no visito la enfermería ¿No crees? ¡Je!- Harry pudo sentir que estaba cerca, aún manteniéndose en silencio, pensando que era la vergüenza por los gritos del publico el chico trató de confortarlo.

- ¡Oye! anímate, no lo hiciste tan mal.- aún sin respuesta.- ¡Hey! Yo tuve la culpa, me atravesé en tu camino, no debí…- el contacto con unas suaves manos en su rostro le cortaron el aliento. No eran de mujer, de eso estaba seguro ¿Cómo? Quien sabe, pero de alguna manera sabía que eran de hombre. Dirigiéndose a la parte libre que el paño húmedo de la señora Pomfrey dejaba y con mucho cuidado, el extraño recorría con sus dedos la piel del rostro de Harry. Sus mejillas y sus labios... Sin aviso, este, ya estaba sentado a su lado.

Harry no sabía con exactitud quien era, pero sospechaba de alguien, estando con los ojos vendados solo podía adivinar. Las caricias del extraño le sabían tan dulces, parecía una de sus viejas fantasías hecha realidad. Con suavidad, Harry recorrió con su mano el brazo del chico hasta llegar a la suya. Pudo sentir que portaba un anillo. Ya no tuvo más dudas.

- ¿Draco?- su voz sonó como un susurro y con cuidado se sentó en la cama.

Le habían quitado el paño del rostro y aun sin sus gafas pudo apreciar al bello Slytherin frente a él, sonriéndole. No podía verlo bien, pero sabía que le sonreía.

Draco continuó acariciando el rostro de Harry. De alguna forma era su manera de atenderlo, de cuidarlo. Harry se dejó llevar por sus caricias y tomando sus Manos con las suyas, las llevó a sus labios y las besó. Esto halagó mucho al joven, quien en tono suave preguntó.

- ¿Te duele?- su voz sonó dulce y queda. Harry negó con la cabeza. Estaba perdido, embriagado con la deliciosa fragancia de sus muñecas. Con un dedo, Draco recorrió los labios de Harry, para después hacerlo con los suyos.

¡Su primer beso! ¡¡Este es su primer beso!! Harry jamás se había detenido a pensar por un momento como sería la primera vez… era tierno, dulce, sabía a miel y era muy cálido, adictivo, podría estar así toda la noche, toda la vida, extrayendo néctar de los labios de Draco por siempre.

Entrelazados en un tímido abrazo, Harry pudo sentir y oír como la respiración de Malfoy y la de él, poco a poco aumentaban la velocidad, como de cálido pasaban a ardiente y de un tímido abrazo a una necesidad por explorarse mutuamente. Su beso pasaba rápidamente de tierno a intenso y… si no fuera por el ruido de un intruso, habrían atendido a los reclamos de sus cuerpos.

La caída de una palangana metálica, sacó de su trance a la dulce parejita, obligándolos a separarse de un salto y a buscar al causante de tal escándalo. Harry no podía verlo bien, pero Draco sí y con furia en su mirada fulminó a Ronald Weasley, que se encontraba mudo, con la boca y los ojos abiertos todo lo que podía en dirección a ellos. Ignorándolo por un momento Draco acercó su mejilla para rozar la de Harry a la vez que le hablaba al oído.

- Nos vemos luego.- despidiéndose con un besito en sus labios y acariciando sus manos se levantó para retirarse. Pasó imponente a lado de Ron y de un empujón lo movió.- Que inoportuno eres Weasley.- le siseó, después, salió dejándolos solos.

A Harry no le importó como Draco trató a Ron, ni siquiera lo notó. Estaba feliz, quería gritar, reír, llorar, bailar, saltar, volar, todo, quería hacerlo todo. Con tal ligereza, se dejó caer en la cama como si esta fuera una nube. Su sonrisa estaba de oreja a oreja. Radiante y sin poder disimularla. Al final no sabía como y ni quería saber, pero en sus manos apretaba un pedazo de pergamino que Malfoy le entregó antes de irse, con gran regocijo lo estrechó junto a su corazón.

Harry estaba eufórico y reía sin parar, Ron se le acercó con cuidado al tiempo que él también lucíia una gran sonrisa en su rostro, la alegría de su amigo se contagiaba con facilidad después de ver semejante escena. Ron casi olvidaba su papelón en la práctica de quidditch. Con las risas de Harry, la señora Pomfrey salió de su despacho para verlo.

- ¿Qué sucede? ¿Por qué tanto escándalo?- como Harry no contestaba, Ron lo hizo por él.

- Le… le conté un chiste Señora Pomfrey.-

- Un chiste, un chiste, que momentos eligen para chistes… a ver ¿Cómo sigues?- con autoridad tomó de la barbilla al muchacho y lo revisó.- ¡Mmmm! Estás muy rojo.- ambos jóvenes trataron de aguantarse la risa.- Si tienes algo para los golpes úsalo y para mañana estarás bien, si no, toma un frasco de ungüento del mueble, ya puedes retirarte.-

Ambos jóvenes agradecieron y se retiraron de la enfermería. Harry iba un poco aturdido, no sabía si era por el medicamento ó por el beso, pero igual estaba feliz, desde el interior de la enfermería, la señora Pomfrey lo escuchó gritar y reír a carcajadas en el pasillo. Cuando salió a ver lo que pasaba, se encontró el lugar vacío, y su escándalo a varios metros de distancia, pensando seriamente lo que había ocurrido, se dijo a si misma…

- Debí pedirles que me contaran el chiste.-

Fin del capitulo 17.

¡¡Hola nakamas!!

Aquí tienen otro capitulo de la serie, mil disculpas una vez más por mi lentitud, sé que siempre salgo con la misma promesa de no tardarme, pero a veces no se puede trabajar con la rapidez que uno quisiera. Espero que les haya gustado y gracias por seguir conmigo, además…

Cuídense y…

¡¡Que los ilumine la eterna luz!!