Capitulo 18

El festejo del primer beso, no solo fue celebrado por Harry, incluso Ron gritaba emocionado por la suerte de su mejor amigo…a pesar de que la experiencia haya sido con Draco Malfoy. El escándalo se escuchó por varios pasillos, hasta que la severa mirada de una anciana maestra, desde uno de tantos cuadros, les obligó a guardar silencio y a pasar rápido al siguiente camino. Al sentirse a salvo, Ron preguntó.

- Y bueno… ¿Qué se siente? ¿Cómo fue?-

- Pues…no sé, fue húmedo, tierno y rico… estaba calientito.-

- ¿Draco?-

- ¡¡Noo!! Sus labios…-

- ¡Aahh!- las risas de los dos amigos se volvieron a escuchar por la anterior confusión, luego el joven de gafas continuó con su relato.

- Al principio pensé que eras tú…-

- ¡¡¡ ¿Queee?!!! ¡¡Pervertido!!-

- ¡¡No en el beso!! El que entró a la enfermería, pensé que eras tú…-

- ¡Aahh!- una vez más las carcajadas se escucharon a su paso, luego Ron le preguntó.

- ¿Y te dijo algo ó solo te besó?- el chico de cabello azabache, tuvo que hacer memoria para tratar de contestar, pues sus únicos pensamientos trataban sobre el beso.

- Pues…pasó sus manos por mi rostro y… me preguntó si me dolía el pelotazo, luego me besó y…y luego se fue.- al escuchar sobre el balonazo, el pelirrojo se sonrojó, pues ya casi se había olvidado del por que estaban en la enfermería. Con vergüenza, el joven empezó a balbucear…

- Eh… a propósito Harry…yo…no, no quise lastimarte con la bludger, yo solo…- Harry le sonrió en señal de no darle importancia y con una palmada en el hombro le dijo.

- ¡Ya olvídalo! No será el primer accidente que haya en un partido, mejor acostúmbrate y no te pongas nervioso.- Ron agradeció el consejo de su amigo y el que le restara importancia al balonazo, luego cambiaron el tema, una vez más rumbo al famoso beso.

- Y después del "Agasajo" ¿No le preguntaste cuando vienen esos dos a cuidar a las chicas? Ya les toca lidiarlas ¿No crees?- Harry vio a su compañero con cara de sorpresa y burla, pues no entendía lo que estaba escuchando.

- ¡¡Estás loco!! ¿Cómo querías que pensara en eso, en ese preciso momento?- el pelirrojo reía divertido.

- ¡O vaya! Si ya es su turno, además, sería un buen pretexto para que nos acompañen por varias horas…- Ron miraba divertido la cara de su compañero, quien pensaba mejor estas palabras, esto ciertamente le convenía. En tono serio dijo…

- Habrá que avisarle mañana…Ya les toca venir a lidiarlas.-

Ambos amigos llegaron riendo ante la sra. Gorda, quien al verlos les quiso entretener con una nueva canción, luego de escucharla un rato, pudieron entrar, solo para encontrarse de frente ante un huracán de serviciales amigas, preocupadas más por la salud física de Harry, que del estado emocional de Ron.

-¡¡¡ ¿Cómo te sientes?!!!-

- ¡¡¡ ¿Todavía te duele?!!!-

-¡¡¡Siéntate!!!-

- ¡¡¡ ¿Quieres agua?!!!-

- ¡¡¡ ¿No estás mareado?!!!-

- ¡¡¡Perdiste mucha sangre!!!-

- ¿No crees que no debiste quedarte mejor en la enfermería?- la pregunta de Druscila fue tomada por las demás jovencitas como pretexto para, amablemente, ofrecerse a llevarle de vuelta, pero este de inmediato trato de calmarlas y tratar de cambiar el tema…sin éxito.

- No gracias, estoy bien, solo un poco aturdido, pero eso se me pasará pronto…yo…- estar rodeado de chicas tan bellas, a cualquier joven de su edad le habría encantado, pero a nuestro amigo, ya le estaban colmando la paciencia. En un grito de ayuda silencioso, Hermione llegó a salvarle de las lindas brujitas.

- ¡Vamos ya! Déjenlo en paz, no fue para tanto lo que paso en el Quidditch.- este comentario no gusto mucho a las atentas "Enfermeras" pues de inmediato le regañaron.

- ¿Acaso no te preocupa su salud?- preguntó sorprendida Rubí.

- Sangró mucho por culpa del balonazo…- Ethel miró de manera acusadora al joven Weasley, al decir lo anterior, lo que hizo que las demás estuvieran de acuerdo con ella, algo poco visto desde el problema de la botella.

- ¡Pero solo fue un accidente! Ronald no lo hizo adrede.- la defensa de Hermione parecía ser inútil, pues igual siguieron viendo al pelirrojo con malos ojos.

- Eso está claro, pero no por ello, Harry debe de tomar a la ligera lo que pasó, es mejor que descanse y tome muchos líquidos para reponer la perdida de sangre.- las palabras de Maude motivaron a sus compañeras, a levantarse para atenderle de inmediato, pero el joven de ojos esmeralda, les puso el alto una vez más.

- No no no, no gracias, no se molesten, estoy bien, solo voy al cuarto a reposar el tratamiento que me dieron y para mañana estaré como nuevo, sí, ¡Hasta luego! …- así, nuestro gran héroe… escapó rumbo a su habitación, seguido por su fiel escudero… y por las miradas entristecidas de las tiernas enfermeras.

Ya seguros en el cuarto, Harry se sentó en su cama aún vistiendo el uniforme ensangrentado de Quidditch. Francamente no sabía si sentirse halagado ó fastidiado, pues sus nuevas amigas no lo dejaban en paz, por más que Ron le decía que estas querían todo con él… este no lo creía ó no le importaba, lo que realmente le interesaba estaba en sus manos, con una sonrisa en sus labios, abrió un pequeño pergamino que Malfoy le diera antes de retirarse, entusiasmado leyó lo siguiente…

Soy un bosque sin camino: Abre el sendero.

Soy un astro sin luz: Prende la tea,

Cóndor, boa, jaguar, ¡yo apenas quiero

Ser lo que tú quieras que por ti sea!

D. M

Al terminar de examinar el papel, el rostro de Harry se iluminó con las tiernas palabras de su amado Draco, contrario al gesto que hizo Ron al leer sobre su hombro, pues en su opinión, fue un desperdicio de pergamino para tan cursi versito. Dejándolo bien guardado bajo su almohada, ambos amigos empezaron a prepararse para irse a bañar, sin dejar de lado el tema sobre las extremas atenciones de las alumnas de Cackle. El pelirrojo le aseguraba a su compañero, que si este se los pedía, las niñas se entregarían para cumplir sus más grandes deseos, con una sonrisa en el rostro Harry le gritó bajo la regadera.

- ¡Estás loco Ron! Sabes que eso ya no me interesa.-

- Pero antes sí…es una lástima que hasta ahora las conocieras…que pena.- esto último fue acompañado por un gran suspiro lleno de resignación, el cual le dio mucha gracia y curiosidad a Harry.

- ¡Vamos! ¿Por qué tan triste? ¿Qué hubieras ganado si solo lo hicieran conmigo?-

- Me habrías contado cada detalle…habría sido genial.-

El domingo comenzó tranquilo, para después tornarse complicado, por la mañana, las chicas de Cackle preguntaron a Hermione si era posible visitar la lechucería, ya que deseaban comunicarse con su colegio para preguntar como estaban y también para informarles de su llegada. Al estar en el edificio, los muchachos les ofrecieron una ave de color negro para que les llevara la carta que una noche antes habían preparado, Ethel por su parte, pensaba que era una tontería lo que estaban haciendo, pero una amenaza colectiva la obligaba a guardar silencio, con respecto a las maestras.

Ya en la tarde, los trabajos escolares y la tarea sobre la lectura del tarot para la maestra Trelawney, los tenían atrapados dentro de la torre de Gryffindor, Harry y sus amigos agradecieron la ayuda de las chicas, pues contentas aceptaron quedarse para ayudarles, dejándose leer la suerte, en lugar de visitar los terrenos del colegio. Como era de esperarse, Harry era el más solicitado en comparación a Ron. Hermione por su parte, tejía algunas prendas más para los elfos, al ver las agujas trabajar por su cuenta, algunas de las chicas se acercaron a preguntar.

- ¡Wow! ¿Qué haces?-

- Gorros para los elfos domésticos.- Maude se extrañó de esto último.

- ¿Elfos domésticos? ¿Qué son los elfos domésticos?-

- ¿Son como los de los cuentos de navidad?- preguntó Mildred mientras comía una galleta que trajeron del postre. Hermione estaba impresionada, claro, no lo dejo ver ó al menos eso esperaba, realmente le sorprendía que no supieran lo más elemental del mundo mágico, para ser brujas… de Harry lo entendía, ya que había sido criado entre muggles de mente estrecha…pero de ellas…igual les contestó.

- Los elfos domésticos son los encargados de las labores, en los colegios y en las casas de los magos.- explicó la joven.- Son prácticamente los esclavos del mundo mágico, ya que no reciben un sueldo, ni prestaciones de ningún tipo.- las chicas, que no conocen nada sobre las costumbres de estos pobres personajes, prestaban atención con gran interés al monologo de su amiga. Al ver la posible adquisición de nuevos miembros, esta continuó emocionada…

- Es por esta terrible injusticia, que hemos creado un frente de liberación elfica, Ron está como tesorero, Harry como secretario y yo como presidenta, así ayudaremos a estas pobres criaturas a obtener los derechos más básicos entre otras cosas, si les interesa apoyarnos, necesitamos miembros activos.- las chicas se vieron muy interesadas al saber que Harry era parte de tan noble causa. Por lo que sin dudarlo se unieron al equipo.

Era visible el entusiasmo en Hermione, pues ahora su fundación se extendía a otra escuela. Por nuevo ingreso ella les entregó un gorro tejido y un botón, mismo que arrancó diversas reacciones…en especial, por el nombre, ya que las risitas de algunas no se hicieron esperar al leer las siglas. Harry las veía divertido por encima de las cartas que leía para Ethel, quien también ingreso al grupo y sorprendida le mostraba lo que decía la insignia. Mientras recibían los regalos, la presidenta les ponía al tanto de los eventos pasados y futuros para recolectar fondos.

- Entonces ¡Debemos pagarte los gorros!- comentó Enid.

- ¿Cuánto es?- agregó Maude.

- No, no, es un regalo, son las primeras que entran al frente de liberación desde que se fundó, no pienso cobrarles nada.-

- ¿Pero como vas a recaudar fondos si nos regalas tu trabajo?-

- Al menos acepta algo de su costo, ya que no traje mucho dinero.- confesó Mildred alistándose para ir a buscar su dinero junto a Yadú.

- Eso no se aplica a mí.- presumía Ethel frente a Harry.- Yo sí tengo para pagar mi inscripción ¿Cuánto es?- ya que insistían tanto, Hermione aceptó el apoyo.

- No es mucho, solo 2 sickles cada una…- todas, incluida la adinerada Ethel Hallow, guardaron silencio al escuchar tan extraña palabra.

- ¿Cuanto?- las jóvenes brujas esperaron ansiosas la respuesta a la pregunta de Rubí, a lo que rápidamente Hermione les explicó y mostró la forma de manejar el dinero en el mundo mágico.

Las niñas estaban fascinadas con la idea de manejar oro y plata como moneda común, el knutt, el sickle y el galeón que su amiga les mostró, las cautivó con su forma y diseño. La gran mayoría de las niñas, se mostraron apenadas y molestas por su ignorancia, a lo que Harry las comprendía completamente. Triste por su vergonzosa situación, Druscila dijo.

- Debemos parecerles unas tontas por no saber algo tan básico, como el uso del dinero ¿Verdad?-

- Claro que no.- mintió Hermione.

- ¡Claro que síi! Parecemos más muggles que brujas.- agregó Maude mientras devolvía una moneda.- Esto no debería estar pasando.-

- Es lo malo de que nuestra escuela esté tan cerca de la ciudad.- las chicas se veían afligidas con sus declaraciones, a lo que Harry trató de animarlas.

- ¡Vamos! No es para tanto…- las muchachas y sus compañeros le miraron de inmediato.- Yo también tuve problemas al venir aquí con el dinero, las costumbres, todo… aún ahora me falta mucho por aprender del mundo mágico.- el objetivo se había alcanzado, las jóvenes de Cackle sonrieron felices al saber que alguien como Harry Potter también tenía problemas tan bobos a los ojos de los nativos.

- Entonces… ¿Aún esta disponible la oferta del regalo? Porque ahora si que no tengo dinero.- comentó apenada Yadú.

- ¡Por supuesto!-

- ¡Gracias!… ¿Y tú Ethel? ¿Aún tienes para pagar tu inscripción?- la pregunta burlona de Enid a su compañera arrancó varias risitas en el resto del grupo, incluidos los Gryffindor, Ethel por respuesta guardó silencio y tomó los presentes ofrecidos antes. Después de aclarar el ingreso al frente elfico, las chicas continuaron con el tema de las recaudaciones y la ayuda en la tarea de los muchachos.

- Y ahora que nos diste los gorros ¿Qué haremos para recolectar fondos? Porque de alguna manera debemos reponer el obsequio.- preguntaba Mildred mientras se calaba su sombrero y pedía a Harry su opinión sobre su apariencia.

- Ya lo he estado pensando, quizás debamos ofrecer algún nuevo producto para vender, porque los botones no llamaron mucho la atención.- ahora sabían las chicas, el porque no se vendieron.- Y los gorros son para los elfos libres, lo que me recuerda que debo comprar más estambre…Ron ¿Me puedes dar lo que reuní el año pasado? Necesito ir de compras.- el pelirrojo se encogió en su espacio y buscó la manera de salir lo antes posible de ahí, cosa que no gustó a las chicas, pues como tesorero una acción como esa, no daba buena espina.

- Ronald… ¡Dame el dinero que te encargué cuidar!-

- Eehh… pueess… ya no hay…-

- ¡¿Cómo qué ya no hay?! Eran diez sickles ¿Qué hiciste con ellos?-

- …Me los gasté…- las exclamaciones de sorpresa no se hicieron esperar.

- ¡¡¡ ¿Qué hiciste qué?!!!- apenas Ron se levantó, Hermione hizo lo mismo y salió corriendo tras él, atrapándolo apenas a unos pasos de donde estaba sentado Harry, consiguiendo que este tuviera un asiento de primera fila para el linchamiento del ex tesorero y ante la mirada divertida del resto del grupo.- ¡¡Eres un ratero!! ¡¡Corrupto!! ¡¡Abusivo!!- le gritaba la chica mientras arrojaba cojines, libros y tinteros a su compañero.

- ¡Ya cálmate!- gritó al tiempo que esquivaba un libro.- ¡Luego te lo repongo!-

- ¿Cuándo? A ver dime ¿Cuándo? Si siempre estás en quiebra.- las carcajadas del resto de los chicos acompañaban las quejas de ambos amigos, hasta que…

- ¡¡Ahhg!!-

- ¡¡Harry!!-

El joven estaba inclinado hacia el frente, con la mano derecha cubriendo su rostro. Al principio sus amigas pensaron que le habían pegado por accidente al castigar a Ronald, pero sus hermanos de aventuras sabían la verdadera razón de ese movimiento. De inmediato Ron y Hermione se acercaron a este, para llevarlo a su habitación, ignorando a la vez, las recriminaciones de las alumnas de Cackle.

- ¡Harry! ¿Estás bien?- preguntó Hermione en tono bajo, pero igual la escucharon las demás.

- ¿Estás bien? ¡Si ustedes le pegaron en la cabeza!- le reclamó Ethel.

- Vamos al cuarto.- le sugirió Ron al tiempo que le ayudaba a levantarse.

- Mejor vamos a la enfermería.- recomendó Maude.- Quizás sea por culpa del golpe de ayer.-

- No lo creo, y tampoco es para tanto ir por un médico solo por un golpe con un libro o un almohadón.- dijo Yadú rechazando el consejo de su compañera.- Déjame revisarlo, yo a veces ayudo a la maestra Mimm cuando una jugadora se lastima en un partido de volley ball.- decía la joven al tiempo que se acercaba al chico, pero este negó la ayuda al ponerse de pie.

- ¡No! gracias, mejor me voy a la cama, ya fue mucha tarea por hoy ¿Me acompañas Ron?- este asintió a la petición y de inmediato recogió las cosas de ambos, todas revueltas en una sola mochila.

- Pero… ¿Y la tarea?-

- ¿Y lo del golpe?- continuó preguntando Mildred después de Ethel.

- No habrá problema, ya le pasaré algunos de mis apuntes.- contestó Hermione por sus compañeros, dejando un tanto satisfechas a las muchachas.

Con varias miradas encima, dieron las buenas noches y se retiraron, no sin antes hacerle una seña a Hermione, asegurándole que mañana sabría toda la historia. Mildred y sus compañeras no pasaron por alto este movimiento, debían admitir que les molestaba el que les ocultaran algunas cosas, pero, ellas no estaban en posición de reclamar, pues también guardaban un gran secreto, mismo que pronto tendrían que revelar en contra de su voluntad.

Al día siguiente, Hermione se levantó más temprano para poder ver a sus compañeros antes de que las chicas les acompañaran, al llegar al cuarto, pensó que aún los encontraría acostados, pero no, solo Harry estaba en cama, ya vistiendo el uniforme escolar. Al verlo su amiga, se le acercó haciendo varias preguntas. Ron por su parte salía de las regaderas ya vestido y terminando de peinarse.

- ¡Harry! ¿Cómo te sientes? ¿Qué pasó? ¿Piensas ir a clases?- el chico no se veía del todo descansado, pero igual se incorporó al verla entrar y con una sonrisa le respondió cada pregunta.

- ¡Hola Herm! Ya estoy mejor.-

- Pero ¿Qué pasó? ¿Fue la…?-

- Sí, fue la cicatriz, no sé porque.-

- ¿No crees que esté por aquí cerca, o sí?- preguntó Ron con un poco de temor en su voz al ir saliendo de las regaderas. Ya vestido y peinando su cabello.

- No, él está muy lejos… creo… creo que está disgustado.- esto no le estaba gustando a Hermione, quien inquieta continuó su interrogatorio.

- ¿Disgustado? ¿Qué quieres decir? ¿Acaso sabes como se siente? ¿Ya te había pasado antes?-

- No, no había pensado en eso… no sé como pero… estoy seguro de que está disgustado, furioso, algo no le está saliendo bien y eso lo tiene iracundo.- Sus compañeros se veían en silencio, para luego dirigirse a él.

- ¡Oh, por Dios Harry!... ¿Estás seguro?... ¿Sabes lo que esto significa?...- Harry dijo estar seguro con un movimiento de cabeza, a pesar de no saber a que se refería su compañera, curiosamente fue Ron quien le dio una respuesta.

- ¡¡Le estás leyendo la mente a quien tú sabes!!- el chico de gafas se iba a sorprender de la deducción de su compañero, cuando Hermione le corrigió una vez más.

- No la mente Ron, el estado de ánimo… ¡¡Acabas de averiguar como se siente ya sabes quien!!...- los chicos se veían animados, ella no, por lo que de inmediato recomendó a su compañero.- Harry, esto puede ser muy peligroso, debes decírselo a Dumbledore.-

- ¿Peligroso? ¿Por qué? A mí me parece conveniente en cierta forma; así podríamos mantenerlo vigilado…tú sabes a quien me refiero…cualquier cosa que tenga planeada, lo sabremos antes de que lo haga.-

- ¿Vigilado? ¡¡Estás loco!! Si Harry puede saber algo de Quien-tú-sabes, significa que él también podría averiguar algo de él.- ya con este otro punto de vista, la idea original no sonó tan atractiva como antes, incluso Ron, con total seriedad se dirigió a su amigo.

- Harry, debes decirle a Dumbledore de inmediato.- con una leve sonrisa en el rostro, el chico de gafas contestó.

- No serviría de nada decírselo… él ya lo sabe, incluso creo que ya se lo esperaban…-

- Significa… ¿Que ya están preparando algo para ayudarte? Quizás para eso esta el sanador aquí en Hogwarts.- las últimas palabras de la chica causaron gran conmoción en sus compañeros.

- ¿Acaso piensas que ese sujeto, mandado por el ministerio, viene a ayudar a Harry?-

- ¿Y por que no? ¿Acaso no te parece extraño que estando cuatro escuelas de visita, no se haya presentado el ministerio a pedir una explicación? Él que es un enviado de Fudge no ha puesto ninguna objeción, ¿No les parece sospechoso?- Harry meditaba seriamente la teoría de su compañera, Ron por su parte, de ninguna manera aceptaba esta idea.

- ¡¡ ¿Ah, sí?!! ¿Y que hay de esto?- dijo mostrando la mano de su compañero, la cual apenas mostraba las letras del castigo.- ¿Aún crees que viene a ayudarnos?-

- Quizás lo hizo para aparentar…si no, levantaría sospechas en el ministerio ¿No creen?- Ron seguía en contra de esta versión, para Harry en cambio, le sonaba un poco coherente. Después de unos segundos de silencio, cambiaron de tema a uno menos polémico.

- ¿Piensas ir a clases Harry?-

- Me dijo que no quiere quedarse en cama.- respondió Ron en su lugar.

- Hay muchas cosas por hacer y no quiero que las chicas estén de curiosas preguntando lo que pasó, además, me siento mejor cuando me distraigo.- los chicos no estaban del todo de acuerdo con este, por lo que trataron de disuadirlo.

- ¿Seguro que no quieres dormir un poco más? Te ves fatal.-

- Estoy bien, ahora mismo recojo mis cosas y bajamos juntos a desayunar.- con sus compañeros de acuerdo en esto último. Harry y sus amigos salieron de la habitación para encontrarse con las chicas en la sala común, estas al verlo llegar, le rodearon e hicieron las mismas preguntas que sus compañeros, claro, menos las de la cicatriz, una vez más, Harry tuvo que contestar al interrogatorio.

Ya en el gran comedor, mientras tomaban el desayuno, las muchachas continuaban sus atenciones hacia el chico de gafas, pues al verlo tan desmejorado, le acercaban todo tipo de charolas para que se alimentara bien. Estos cuidados no pasaron inadvertidos a los ojos de cierto chico platinado, quien prestaba especial atención a las jovencitas más insistentes. Luego de unos minutos, las lechuzas mensajeras llegaron a entregar sus mercancías, luego de recibir su copia de "El Profeta", Hermione comenzó a examinarlo, encontrando una nota que llamó poderosamente su atención, pues esta respondía a todas sus preguntas. La noticia decía lo siguiente…

INTENTO DE ROBO EN EL MINISTERIO.

Sturgis Podmore de treinta y ocho años de edad fue capturado in fraganti por el mago de seguridad Eric Munich, cuando intentaba entrar por una puerta de alta seguridad con intenciones de robo. El acusado alegó demencia como defensa ante el Wizengamot, diciendo no saber que hacía ahí. Según el Sr. Podmore, no recordaba haber llegado al ministerio y mucho menos intentar entrar de manera ilegal. Como no convenció a nadie, fue encontrado culpable y sentenciado a seis meses en Azkaban.

Fin de la nota.

Ahora comprendía el porque la cicatriz comenzó a molestar a Harry, tal parecía que…ya saben quien, había sido el culpable del arresto del tal Sturgis Podmore, además, la deficiencia en la investigación por parte del gobierno era evidente, pues solo mandaron al pobre hombre a prisión, sin tomar en cuenta el uso del hechizo imperio sobre este. Fudge mantendría las apariencias pase lo que pase... Apenas tuviera una oportunidad de hablar a solas con los chicos, les mostraría el periódico, pensaba Hermione.

Al terminar su desayuno, los estudiantes de Hogwarts, llevaron a sus invitadas a todas sus clases, tal y como lo tenían planeado. La primera fue historia de la magia, esta resultó al principio muy interesante, pero poco a poco se tornó aburrida, las chicas jamás hubieran imaginado que un fantasma pudiera trabajar como maestro. Luego adivinación, esta les gustó mucho a todas, fue la clase más interesante en su opinión, ya que en su escuela no la estudiaban.

Pociones resultó ser toda una aventura, de entrada el salón las dejó impresionadas por su tamaño, los calderos, los diversos ingredientes en frascos etc. En Cackle se trabajaba en parejas ó por grupos debido a la cercanía de sus asientos, en cambio en Hogwarts lo hacían individualmente. Mildred estaba contenta con Cackle en este aspecto, pues al menos ahí, ella podía apoyarse en sus compañeras y no depender de sus propias habilidades para salir airosa de la clase… pobrecilla, no se esperaba lo siguiente.

El grupo platicaba animadamente, cuando el profesor Snape llegó a dar su lección, de inmediato todos guardaron silencio y tomaron sus lugares. En perfecto orden, comenzaron a sacar el material necesario para trabajar…excepto claro por las chicas, quienes miraban atentas desde unas butacas instaladas para las invitadas al centro de ambos grupos... Slytherin y Gryffindor, por supuesto. Al llegar al frente de los tres conjuntos de estudiantes, Snape les miró con atención, para luego dar la "Bienvenida" a las invitadas.

- Bien…en esta ocasión, haremos una poción simple para que nuestras "Invitadas" puedan seguirnos el paso.- la fría mirada del pedagogo, estudió detenidamente las reacciones de cada una de las niñas, las cuales iban desde la sorpresa, el interés por la lección, hasta el miedo… luego continuó.- Me imagino que entre el limitado material que les enseñan en su "Escuela"…estudiaran pociones… ¿No es así…señoritas?-

Las chicas abrieron los ojos y las bocas a todo lo que daban, sabían que podían participar en las clases si los maestros se los pedían…pero no esperaron que la oferta llegaría el primer día de clases y mucho menos en pociones…se supone que les preguntarían si desean participar ¿O no? el profesor Snape ni siquiera les dio la oportunidad, él decidió por todas. Mildred estaba aterrada.

- ¿Acaso no les han enseñado modales? ¡Les hice una pregunta!- el tono molesto de Snape las trajo de vuelta al salón, obligando a Ethel a ser quien conteste.

- ¡Eh! ¡Oh, sí! Disculpe profesor, sí, sí llevamos pociones en la academia Cackle…nuestra maestra es Constancia Ogroom, señor.- esto último lo dijo con orgullo, pues considera que la maestra es una de las mejores y claro, que es popular entre todos los que imparten la misma materia. Desgraciadamente Severus Snape no era del mismo pensar, el nombre de la profesora no le impresionó como la niña lo esperaba, por el contrario, si le hubieran dado el nombre del conserje en Cackle, al menos habrían llamado su atención.

- ¡Mm! Por lo menos saben como encender el fuego, y preparar el caldero para iniciar cualquier brebaje.- las chicas se miraron unas a otras bastante impresionadas, pues pensaban que entre colegas se conocían.- ¡Ahora todos presten atención! Esta vez prepararemos una poción de animación temporal, la cual es utilizada para dar vida a pequeños juguetes, solo por algunos días…observen.-

De su bolsillo sacó un pequeño frasco de cristal, que contenía un líquido transparente y sin olor en su interior, Snape dejó caer tres gotas sobre una pequeña serpiente de trapo, haciendo que esta cobre vida y se arrastre por todo el escritorio. Los murmullos de los alumnos, en especial de las chicas de Cackle, se escucharon por toda el aula, mismos que fueron hechos callar de inmediato con una sola mirada, para seguir dando las instrucciones.

- …En la pizarra encontraran la lista de ingredientes y del armario tomaran lo que les haga falta... ¡Comiencen!-

Al tiempo que Snape hablaba, hizo un movimiento de varita, de inmediato aparecieron varias palabras en el negro pizarrón y se abrieron las puertas del mueble que contienen los materiales, las alumnas de la vieja escuela se miraban unas a otras confundidas, pues no sabían si realmente debían participar, ya que no traían con ellas los útiles escolares necesarios. Atrevidamente, Yadú se dirigió a Snape para preguntar.

- ¡Ehm! Profesor…- Severus le vio despectivamente.

- ¿Sí…?-

- Nosotras no trajimos libros, ni calderos y…- la joven guardó silencio de inmediato, ya que al simple movimiento de varita, aparecieron ante cada una de ellas, un caldero con su fuego preparado y demás utensilios necesarios.

- No mencioné que necesitarían libros… comiencen a trabajar.- Las niñas estaban maravilladas con la facilidad de hacer y aparecer las cosas en Hogwarts, Yadú agradeció la ayuda recibida y se reunió con sus amigas. Mildred estaba nerviosa, ya que de todas las materias…pociones era la que peor le salía, esperanzada en que les permitiría trabajar en grupo por ser las invitadas, se acercó al maestro y preguntó.

- ¡Disculpe profesor!-

- ¿Ahora qué?- con una dulce sonrisa, la niña preguntó.

- ¿El trabajo será en equipos?- Severus arqueó levemente las cejas, para luego mirarla fijamente antes de contestarle…

- ¿Usted qué cree?- la chica miró a su alrededor, perdiendo poco a poco su tierna sonrisa, pues varios de los estudiantes de Slytherin y Gryffindor ya estaban trabajando en sus tareas y otros más junto a sus compañeras, buscaban en el armario los ingredientes faltantes. La joven Embrollo se disculpó con el maestro y tristemente se reunió con sus camaradas, llorando por dentro ante su próximo fracaso en la clase de pociones de un importante colegio.

El tiempo pasaba más lento que de costumbre, Mildred veía de vez en cuando a sus compañeras en busca de una mirada consoladora ó al menos, poder cruzar con ellas algunas palabras para saber como les iba con sus trabajos, ya que su brebaje estaba tomando un color extraño y no sabía si era el indicado…la pobre no se dio cuenta del color que tenía la botella que sacó el maestro al principio y como en Cackle pueden compartir la información por la cercanía de sus pupitres…esperaba poder hacerlo ahí también. A cierta hora, Snape les indicó que pasaría a algunos al frente para mostrar sus trabajos, al decir algunos, miró fijamente a las invitadas de Cackle, quienes nerviosas se apresuraron a terminar la poción.

Al final de la clase, todos los estudiantes limpiaron su área de trabajo y dejaron al frente sus botellas de cristal, algunas tenían colores muy curiosos y otras eran transparentes…pero no se sabía exactamente si funcionarían correctamente. Las jóvenes brujas también mostraron sus labores…se dice que el alumno es el reflejo del maestro…Snape podía ver diversas imágenes de Constancia Ogroom en las niñas frente a él, y no todas eran satisfactorias. Antes de hablar a la clase, dio un movimiento con la varita, haciendo desaparecer todas las botellas con colores extraños, incluidas algunas de las chicas de Cackle, estas no entendían lo que pasaba, hasta que la voz del maestro les llamó la atención.

- Bien…los que perdieron sus trabajos tienen una T en sus calificaciones, eso incluye a nuestras invitadas…ahora calificaremos a los que conservaron sus pociones.- algunos muchachos se miraban desanimados por el resultado obtenido, Mildred, Enid, Druscila y Rubí, fueron de las que salieron mal en sus trabajos y no sabían como sentirse exactamente, pues ignoraban el significado de dicha letra.

- Ahora iniciaremos revisando el trabajo del sr. Potter.- todos miraron a Harry llegar un poco de nervioso a un costado del escritorio del maestro, luego de presentar su poción a Snape, este prácticamente se la arrebato y abrió para analizar su aroma, pues el color era transparente, al comprobar que no olía a nada, vertió tres gotas sobre un pequeño dragón, el cual comenzó a batir sus alas y a mover su cuello en busca de una presa.

Los que apreciaban al chico estaban felices con su éxito, entre ellos Malfoy, quien miró a otro lado al ser atrapado por los ojos inquisitivos de Snape. Cerrando la botella, la devolvió a su dueño y dijo con molestia en un siseo.

- Bien hecho Potter…obtuvo una S por su trabajo…agradezca a su ángel de la guardia, por que él si estudia pociones…lárguese.- sin reclamar ni agregar nada, el chico tomó su botella y volvió a su lugar, extrañado de que Snape no lo corriera por hacer trampa, pues con esas palabras, le daba la impresión de saber sobre la ayuda que le daba Malfoy.

- Ahora veremos el trabajo de la señorita Hallow.- todas las miradas se posaron sobre la chica, la cual trató de mantener la calma y acudir con total elegancia al frente del salón. Al mostrar su botella, esta también le fue arrebatada para ser examinada. Era transparente, hasta ahí iban bien, pero al ser abierta, el olor que salió de ella irritó la garganta de todos los que estaban cerca del escritorio. Snape de inmediato la cerró y la hizo desaparecer, mirando a la chica enfadado.

- ¿Acaso su maestra no le ha enseñado a usar el acónito y la hiedra como se debe?- la joven estaba más pálida que de costumbre, pues no esperaba que ese fuera el resultado de su trabajo. Con un poco más de control sobre sus pensamientos después de la sorpresa, Ethel contestó.

- Por…por supuesto que nos han enseñado sobre el uso del acónito y la hiedra…no entiendo que fue lo que pasó.- Snape la miró de la misma manera en que miraba a sus alumnos más tontos.

- Entonces, si realmente les han hablado de estas plantas… ¿Por qué salió mal su trabajo?- la chica se ponía nerviosa bajo la estricta mirada de Severus Snape, mientras pensaba en la respuesta a la pregunta del profesor, la joven Hallow miró a sus compañeras, deseando culpar a Mildred de alguna trampa en su contra para hacerle quedar mal, pero de inmediato Snape le llamó la atención.

- En sus compañeras no encontrará la respuesta señorita Hallow, el acónito ha sido estudiado desde el primer año en todas las escuelas de magia. Debería saber, si es que tomó un libro de pociones, que este ingrediente, debe mezclarse con mucho cuidado, en presencia de ciertas plantas, una de ellas es la hiedra, ya que de hacerlo mal, al minuto de reposo, despedirá un desagradable olor. Tiene una I como calificación, tome asiento.-

Ethel regresó a su lugar en silencio y meditando las palabras del profesor seriamente ¿Cómo pudo olvidar algo tan simple?, el resto de sus compañeras la miraron divertidas, pues no esperaban ver por fin, que un maestro la pusiera en su lugar y no estuviera listo para lamer los zapatos de su adinerado padre. De pronto la voz del pedagogo, llamó a Maude Luna, quien igual de nerviosa se puso de pie y se acercó al escritorio.

Al llegar, nuevamente fue arrebatada la botella de las manos de la chica, la peor parte era ver como el maestro analizaba la sustancia del frasco a la luz de las lámparas, para luego dar su veredicto. Había algo en el trabajo que no gusto al estricto hechicero, pero igual abrió el recipiente, la niña estaba asustada por el resultado.

De entrada había un curioso residuo en el fondo de la botella, el cual se dejo ver cuando derramaron algunas gotas sobre un dragón de tela. El cual a penas si pudo levantar las alas, parecía no tener fuerzas para nada y solo se quedó quieto sobre el escritorio. La chica estaba muy apenada.

- Tal parece que no revolvió la formula lo suficiente para que se disolvieran bien los ingredientes.- la joven Luna bajo la mirada y solo pudo decir…

- Lo lamento profesor, es que se me acabó el tiempo y…-

- No necesito escuchar excusas…tiene una I de calificación…vuelva a su lugar.- la niña regresó a su lugar sin la botella, pues igual la borraron con un movimiento de varita. La siguiente y última en ser llamada fue Yadú Wally, quien estaba sentada junto a Maude. Apenas entregó la botella, esta fue borrada sin ser probada, pues tenía el mismo residuo en el fondo del frasco.

- Tiene una I, retírese.- la joven volvió a su lugar sin dar explicaciones. Snape se veía satisfecho con los resultados y antes de darles permiso de retirarse, habló a la clase.

- Escuelas viejas ó modernas…esto nada tiene que ver cuando el alumno es holgazán…- ambos grupos de alumnos guardaron silencio al escuchar tan duras palabras, en especial Ethel y Druscila, quienes en esa clase, rara vez les llamaban la atención.- Si realmente desean convertirse en excelentes hechiceros, deben prestar atención a los más mínimos detalles y no depender de otras personas.- esto último parecía ir dirigido a Harry y Mildred, ya que ambos tuvieron la sensación de ser blanco de su fría mirada.- De lo contrario, se meterán en terribles problemas…pueden retirarse.-

No tuvo que decirlo dos veces. De inmediato todos salieron despavoridos, en orden, pero sin perder tiempo. Las últimas palabras tenían mucho sentido para Mildred Embrollo, pues eran esos minúsculos detalles, los que siempre la han metido en grabes problemas, ahora junto a sus amigas debían averiguar que significaban la T y la I en las calificaciones de Hogwarts.

Por otra parte, al ir saliendo el grupo de Slytherin, Draco Malfoy fue detenido por la mochila, en su carrera al pasillo. Al girarse para ver que le frenaba, se encontró con el profesor Snape, mirándole detenidamente.

- ¿Si profesor?- pregunta el chico al pedagogo.

- ¿Se puede saber que pretendes al ayudar a Potter con sus deberes?- el joven de rubia cabellera, deja ver un pálido rubor en sus blancas mejillas, al verse descubierto. Con una linda sonrisita, trata de hacerse entender por el estricto maestro.

- Es que…es solo que no me gusta ver como se mete en problemas y le regañas tan duramente…- Severus le sigue con la mirada a cada gesto y movimiento que hace el niño, para con un tono serio, pero amable, contestarle.

- Si en verdad le quieres, mejor ponlo a estudiar y no le hagas todo el trabajo, así no lo ayudas en nada.- al terminar de decir esto, el chico de ojos grises, ya estaba a su lado, acariciando la pequeña serpiente de felpa que había cobrado vida con la poción de Severus.

- Si…supongo…ahora que hable con él, te prometo que lo pongo a trabajar… ¿Me la puedo llevar? Me gusta mucho.- ni bien había visto Severus a que se refería su ahijado, cuando este ya había tomado el juguete.- Bueno, nos vemos luego.- dicho esto, le dio un besito en la mejilla y se retiró en busca de su compañera. Snape le mira retirarse con una leve sonrisa en su cetrino rostro, pensando en lo consentido que tiene a ese chico…y en el pésimo gusto que tiene en hombres.

Ya afuera del aula, las chicas se encaminaban con el resto del grupo de Gryffindor hacia defensa contra las artes oscuras. Hablando de la gran impresión que la clase y el profesor Severus Snape dejó en cada una de ellas. La primera en hablar fue Mildred.

- ¡Oh cielos! Que miedo me dio todo esto…la clase fue muy pesada y el maestro tan enérgico tan… ¿A ti te trata bien Harry?-

- Para nada, me trata igual ó peor que a los demás.- las palabras del chico convencieron a las muchachas, quienes siguieron dando su opinión sobre la lección.

- ¡La clase fue infernal! ¡Cielos! No sé quien da más miedo, si Ogroom ó él.- totalmente en contra de los comentarios de sus compañeras, Yadú Wally dice.

- La clase fue muy buena, nosotras por lo regular vemos pociones en grupos y nos ayudamos unas a otras, el que te obliguen a trabajar de manera individual y sin hablar con tus compañeras, no le veo que sea infernal, me gustó mas la clase de Snape que la de Ogroom.- las opiniones estaban divididas entre sus camaradas, logrando así que Harry y Ron preguntaran curiosos.

- ¿Prefieres el mal genio de Snape que el de tu maestra?- Enid contestó a Ron un tanto divertida.

- La verdad, los dos tienen mal carácter, pero al menos el profesor Snape no da preferencia a nadie.- en eso los chicos no estaban del todo de acuerdo.

- ¿Qué en su escuela no es buena la clase de pociones?- de inmediato Ethel contestó a Harry a su conveniencia.

- ¡Claro que son buenas las clases de la maestra Ogroom en Cackle! Las lecciones son variadas y la profesora es muy amable, mucho más que este pedagogo. No sé de qué se quejan estas niñas bobas.- los reclamos no se hicieron esperar.

- ¡No somos bobas! Lo que pasa es que tú y Druscila son las consentidas de la maestra y es muy molesto ver como les da preferencia a cada rato.- se quejó Maude mientras ajustaba sus lentes.

- ¡Exacto! Por eso me gustó más la clase del profesor Snape, él no le lame las botas a nadie.- la mirada fija de Yadú en las antes mencionadas, encendió al resto de las chicas en contra de Ethel y Druscila.

- Es lógico que te guste la maestra Ogroom, ella no te llama la atención como se debe.- reclamó Rubí.

- Es cierto, si fuera justa, tú también limpiarías las escaleras del colegio como nosotras y no solo te llamaría la atención con un simple regaño.- la joven miraba a Mildred, Maude, Rubí, Enid y Yadú casi rodeándola, acusándola… esta de inmediato se defendió.

- ¡¡Soy una Hallow!! ¿Cómo pretenden que haga trabajos tan viles y sucios, por cualquier tontería?- las demás niñas no guardaron silencio ante este argumento y rápidamente la hicieron callar.

- ¡¡¡Él es su señoría Harry Potter!!! Y es mucho más importante que todas las Hallow reunidas en un solo salón.- inició Rubí.

- Y de todas maneras el profesor Snape le regaña y castiga como a todos los demás.- le siguió Mildred.

- Él no está atenido a las donaciones, para ver como debe tratar a los alumnos.- terminó Enid, dejando a Ethel callada, mirando a su amiga, la cual tampoco dijo nada por estar de acuerdo con ellas.

El silencio se hizo en el grupo, Los chicos estaban sorprendidos, pues jamás imaginaron que alguien, fuera del grupo de Slytherin, defendiera así a Severus Snape. Ninguna de las alumnas de Cackle decía nada y mucho menos le dirigía la palabra a Hallow. Para tratar de volver a iniciar una conversación en el grupo, Hermione mencionó la llegada a la clase de defensa contra las artes oscuras. Al ingresar y tomar sus lugares, Mildred preguntó a los chicos sobre las calificaciones otorgadas por el siniestro maestro.

- Y… ¿Cuánto vale la T? por que la A es un diez o un cien ¿Verdad? ¿Cuánto vale la T… menos cero?- los tres amigos se miraron divertidos antes de que la joven Granger contestara.

- No, aquí no se califican con números, en Hogwarts se califican con palabras…la S es de "Supera las expectativas" y la más alta es la E de "Extraordinario"- las siete jovencitas se unieron solo para prestar atención a la explicación de su amiga.

- Y ¿La I, que significa?- preguntó Yadú a Ron.

- Es "Insatisfactorio".- quienes sacaron I, meditaron al respecto su calificación, viendo a su propio juicio si la merecían o no, en eso Mildred dio un suspiro lleno de resignación y dijo…

- ¡Aahh! Entonces T es de "Tonta" ¿Verdad?-

- No…- extrañadas, Enid y Druscila escucharon atentas cuando Mildred volvió a preguntar un poco más animada.

- Entonces significa… ¿Tienes que estudiar más?- Ron y Harry no pudieron evitar reír en tono bajo, ante la idea de que Severus Snape de una nota tan amable.

- No…la T significa "Troll"- todas guardaron silencio al tiempo que hacían memoria.

- Un troll es una criatura fea y grande ¿Verdad?- risueño, Ron agregó.

- Sí…y también estúpida.- las niñas no dijeron nada más y calladitas miraron al frente del aula…luego de asimilarlo, se vieron entre ellas y se echaron a reír más animadas, imaginando el aspecto que cada una de ellas tendría si fuera enorme y verde.

Luego de unos minutos, llegó el profesor Englund, dando la bienvenida como se debe a las invitadas de la vieja escuela. Luego les prestó una copia del libro que están estudiando y les dejó leerlo mientras el resto escribía. Ni bien habían pasado cinco minutos, cuando Dean Thomas levantó la mano, para resolver sus dudas con respecto a los futuros exámenes.

- ¿Sí sr. Thomas?-

- Disculpe profesor, pero escuché que los alumnos de sexto año, realizaron varios hechizos para pasar los TIMOS y me preguntaba…si ¿A nosotros también nos pedirán hacer los mismos hechizos?- imaginando la posible discusión que se desataría con sus respuestas, Englund trató de contestar lo más rápidamente posible.

- No…no tendrá problemas con la teoría en los exámenes sr. Thomas.-

- Pero deberíamos practicarlos, ya que nos pedirán la ejecución del ejercicio ¿No?- preguntó Seamus.

- O al menos los que vimos en los años anteriores…para que no se nos olviden ó para mejorarlos…no soy muy bueno y quisiera…- Neville se veía más nervioso y apenado que el resto de los chicos que intentaban hacer trabajar al desinteresado maestro.

- Solo será necesario que aprendan la teoría, al comprender el hechizo en la mente, la acción saldrá fácilmente.- todos miraban poco convencidos al encargado de la clase, porque francamente no se le puede llamar maestro a eso. Neville como muchos, siguió insistiendo.

- Pero en verdad tengo problemas con los hechizos…hasta los básicos me salen mal ¿No podríamos verlos al menos por hoy?-

- No se preocupe, si estudia la teoría del libro, no tendrá problemas sr. Longbottom.-

- Pero…-

- Lea la teoría sr. Longbottom.- lo que menos quería Englund sucedió.

- ¡¡ ¿Pero es que acaso no quiere ver lo que esta pasando?!! ¡¡ ¿Prácticamente están rogándole por una clase?!! Se supone que su deber es el de atender las necesidades de los alumnos.- los vidrios y los libros una vez más vibraron en el salón, esta vez no fue tan fuerte, ni duró tanto como en la primera ocasión… Harry nuevamente se había alzado en contra del ministerio, llamando la atención de propios y extraños.

- Sr. Potter, se supone que ya habíamos hablado al respecto, esos desplantes solo lo meterán en problemas.- una vez más, las miradas de todos en el salón se posaban sobre Harry, incluso las chicas le miraban extrañadas, pues no comprendían el porque su cambio de actitud.

- Lo único que nos meterá en problemas, es la falta de conocimientos sobre hechizos de defensa. El ministerio tiene la obligación de proteger a la comunidad y lo único que hace es protegerse a sí mismo.- las alumnas de Cackle estaban intrigadas sobre lo que estaba pasando, los estudiantes de Hogwarts miraban el enfrentamiento de Harry y Englund sin siquiera pestañear, el profesor de inmediato trató de acabar con la discusión.

- Sr. Potter, si no guarda compostura, me veré en la necesidad de castigarle nuevamente, así que por favor, vuelva a su lectura junto a sus compañeros y tranquilícese.- Harry abrió su libro en la página que debían copiar, no sin antes decir unas últimas palabras…

- Él esta recuperando su poder…y nosotros aquí, perdiendo el tiempo.- después de eso, ya nadie dijo nada, los estudiantes de Hogwarts miraban con otros ojos a la joven leyenda, meditando seriamente si era verdad lo que vio ó no.

Las preguntas eran varias, el nuevo enfrentamiento de Harry y el profesor Englund, corrió como pólvora por toda la escuela. Las chicas de Cackle vieron con gran interés, como Harry se volvía el blanco de miradas y comentarios en donde se parara. Algunos estudiantes, los más jóvenes, huían de él al encontrárselo cerca, mientras que los grandes susurraban cosas extrañas, a favor y en contra de su persona, sembrando la duda en nuestras amigas, sobre el héroe de la leyenda.

Ya era tarde cuando las muchachas se disponían a descansar, mientras Ethel y Druscila se daban un baño, Mildred y sus amigas comentaban los hechos hasta ahora en Hogwarts, además de los nervios que tenían en la espera a la contestación de la carta. La primera en abrir el tema fue Maude al tiempo que cepillaba su cabello.

- Fue tan extraño ¿No les parece? La forma en que Harry se portó con ese maestro…jamás lo había visto así.-

- Jamás lo habías visto Maude… ¿Cómo sabes si no es así siempre?- comentó Yadú al tiempo que ayudaba a Mily con su peinado.

-¡Por favor Yadú! Estamos hablando de Harry…no de Ethel, él no es así, ese maestro se lo buscó ya que se negaba a hacer su trabajo, pero igual no creo que Harry sea grosero con los profesores.- agregó Mildred a la plática.

- Pero estamos hablando de su señoría, es natural que le llame la atención a cualquier maestro que no trabaje como se debe ¿No creen?- Rubí creía firmemente en la autoridad de Harry como hechicero importante, desde que tocara la cicatriz aquella vez, por ello, parecía permitirle prácticamente todo, hasta lo inimaginable…cosa que sus amigas no compartían del todo.

- Dudo que eso sea posible, ya han visto que lo tratan, como a otro estudiante y ya…además… ¿Escucharon a ese chico de la casa amarilla? Dijo que Harry era un mentiroso.- las palabras de Enid dieron pie a un tópico más controversial que el anterior.

- ¿Te refieres a la casa de Hufflepuff?- la joven Sombra asintió al oír el nombre que dijo Rubí, esta, agregó molesta.- ¡Son unos tarados! ¿Cómo se atreven a decir que Harry es un farsante? ¿Acaso no leen? Por muy moderna que sea la escuela, los principios no deben olvidarse.- sus compañeras veían la gran transformación de la más escéptica de las brujas, la que decía que los héroes solo estaban en las páginas…estaban sorprendidas.

- Yo también pienso que son unos tontos Rubí, pero… ¿Por qué dirán eso? Y ¿Por qué le huyen los más pequeños? Incluso los de Gryffindor.-

- Bueno, después de lo que paso en el salón de clase…recuerdan…los vidrios y eso…yo también huiría de él.- el último comentario de Maude, no fue muy bien recibido por las demás…incluidas…

- Si lo hicieras, serías una boba.- las chicas giraron su cabeza en dirección al baño, encontrándose con Ethel y Druscila, quienes al escuchar el último comentario, también dieron su opinión.

- Harry es un chico muy interesante…realmente interesante…- el resto del grupo se miró unas a otras, compartiendo así varios comentarios a la vez. La mirada y el gesto de Ethel al hablar de su señoría, dejaba muy claro su interés en el chico, tal parecía que planeaba llevar a la familia Hallow a la cumbre del éxito, al emparentar con la leyenda viviente.

Después de eso, ninguna volvió a abrir la boca, poco a poco se fueron retirando rumbo a sus respectivas camas a descansar. Pensando seriamente en todo lo que han escuchado en los pasillos y también en lo que han hablado entre ellas. Hasta ahora no comprendían lo que pasaba en la escuela y mucho menos lo que ocultaban sus compañeros, ya que bien sabían que Hermione, Ron y Harry tenían sus secretos.

Por ahora, lo más importante era la respuesta a la carta enviada el domingo, ya había pasado más de un día y esperaban que esta no tardara más, las cinco amigas ansiaban saber como se encontraban sus compañeras y sobre todo, si no habían sido molestados por nadie. Mañana por la tarde, la maestra Ogroom les daría su primera clase en una escuela diferente, ese era parte del plan, seguirían tomando sus lecciones en Hogwarts. También aprovecharían para preguntarle si ella y la directora se comunicaban a la escuela con frecuencia. Ya pronto lo sabrían.

Fin del capitulo 18.

¡¡Hola a todos mis queridos nakamas!!

Mil perdones por mi tardanza, pero juro que hago todo lo posible por apurarme. Millones de gracias por los bellos mensajes que me han enviado, haré todo lo que pueda para seguir.

Y para todos aquellos que como yo, perdimos no solo un ídolo musical sino un compañero de la infancia, la adolescencia y la adultez, les aseguro que comparto el mismo dolor que su ausencia nos deja: Michael Jackson vivirá por siempre en nuestros corazones ¡Viva el Rey!

Muchos besos a todos y…

¡Que los ilumine la eterna luz!