Capitulo 19.
Un nuevo día de pesadas labores iniciaba una vez más. Temprano, Ron y Hermione platicaban en la sala común de Gryffindor sobre las deberes de que ambos como prefectos debían cumplir, Harry no se encontraba con ellos, ya que estaba en su cuarto buscando un libro dentro de su baúl, mientras esperaban al resto del grupo para ir a tomar el desayuno, aprovecharon la soledad de la sala para planear el día.
- A ver…mientras las chicas de Cackle toman sus clases particulares.- Comentaba Ron a su compañera.- Nosotros podemos hacer la ronda, empezando desde la biblioteca, para terminar en el salón que les prestaron a las viejas escuelas, así regresaremos con el grupo a la sala de Gryffindor… ¿Qué te parece Hermione? ¿Hermione?-
La joven Granger no prestaba atención a sus palabras, ya que estaba sumergida en sus propios pensamientos, meditando seriamente lo ocurrido el día anterior, con Harry en la clase de Englund. Molesto por su indiferencia, el pelirrojo chasqueó sus dedos frente a la cara de la chica, sacándola de golpe de sus cavilaciones.
-¡Hey! ¡Hey! ¡Atiende!-
- ¡¿Eh qué?!- regresando a la sala común y comprendiendo lo que la había pasado, da un manazo molesta en el hombro de su compañero, quien sonriente por su atrevimiento, solo ríe burlonamente, luego pregunta con curiosidad.
- ¡Ja, ja! ¡Ya ves! Ahora sabes lo que se siente cuando te lo hacen a ti ¡¡Ja, ja, ja!!... ¿Qué sucede? ¿Por qué tan pensativa? Estás así desde ayer.- consciente de no poder guardar todas sus inquietudes la chica da un suspiro para relajarse y contestar más tranquila.
- Lo que pasa es que no dejo de pensar en todo lo que dijo Harry ayer en el salón de defensa…ya sabes…- Ya que su compañero se ubicó en sus recuerdos, Granger continuó.- Es verdad que estamos perdiendo el tiempo en la clase de Englund, el ministerio prácticamente esta entregando el pueblo en bandeja de plata a…ya sabes quien.- Ron la entendía perfectamente, pero no tenía ni idea de lo que se debía hacer, ya mucho es que se enfrenten a Voldemort junto a Harry desde muy pequeños, como para ahora hacerlo también contra el gobierno. Sin temor a un regaño, el pelirrojo se lo hizo saber.
- ¡Mmm! ¿Pero que podemos hacer nosotros? Si el mismo Dumbledore no ha logrado hacer que Fudge cambie de opinión acerca de la existencia de…ya sabes quien ¿Qué crees que Harry, tú y yo logremos sin meter en líos a la familia?- la chica no respondió, pues su mente se dedicó a buscar una respuesta a la pregunta.
Ron iba a agregar algo más al tema, cuando escuchó que las chicas de Cackle bajaban junto con su compañero por la escalera. Al parecer lo atraparon en el camino y al encontrarlo solo, no lo dejaron escapar, de alguna manera trataban de conquistarlo. Hermione saludó al grupo y sin comentar nada de lo anterior, se retiró junto a ellos a desayunar.
La primera clase a la que asistieron después de comer, fue encantamientos. Como el día anterior, las chicas los acompañaron, mientras ellos practicaban sus hechizos, ellas conversaban con el profesor Flitwick sobre las diferentes formas de estudio, mientras nuestros amigos aprovecharon en tiempo para hablar. Hermione les habló sobre el asalto al ministerio que leyó en el diario, a partir de ahí se desató una gran polémica.
- Entonces…según tú… ¿Quién tú sabes tiene que ver con el robo al ministerio?- Ron prestaba más atención a la respuesta, que a la conversión de su rana, la cual a cada oportunidad trataba de escapar de sus hechizos.
- Es posible… pero ¿Qué habría en el ministerio que le pudiera interesar?- comentó serio Harry, al tiempo que tomó su propia rana y realizó el hechizo.- ¡Silencius!- Dejándola afónica, en vez de muda.
- No lo sé, tengo entendido que hacen muchas investigaciones, trabajan con diversos artefactos mágicos y retienen información importante…supongo…que lo que le interesa debe ser algo muy antiguo y poderoso, pero ¿Qué? - Con un toque de su varita, Hermione silenció por completo a su cuervo, logrando una vez más el éxito sobre sus compañeros.
- Pues… - agregó Ron al tema.- Papá dice que hay muchos lugares que están prohibidos para la mayoría del ministerio, que hay grupos especiales que trabajan en esas áreas y que ni los aurores más respetados saben lo que hacen ahí.- terminó diciendo mientras se esforzaba en mantener quieta a la rana. Hermione y Harry se miraban uno al otro con la misma pregunta en la mente… ¿Qué podría ser tan importante para Voldemort, como para arriesgarse a ser descubierto? Como comentario final, la joven Granger agregó.
- Al menos, ya sabemos porque te dolió la cicatriz la otra noche, probablemente, Sturgis Podmore fue controlado para entrar y robar ese algo mágico, lo capturaron y ya sabes se puso furioso.- Ron escuchaba atento mientras peleaba contra su rana. Lo peor es que iba perdiendo.
- Pues suena muy lógico, pero ¿Qué querrá?- la pregunta de Weasley se quedó bien grabada en la mente de Harry, obligándolo a pensar en ella, por el resto del día. Todo lo anterior bajo la mirada de sus invitadas.
A la hora de la comida…saboreando el postre para ser más exactos, Hermione platicaba animada con las chicas sobre la forma de obtener fondos para el P. E. D. D. O, mientras Harry meditaba lo que su amiga le platicó. Si Voldemort busca algo en el ministerio, debían avisarle a alguien de la orden del fénix sobre las sospechas que tienen, tal vez deberían preguntarle a Sirius si sabe algo al respecto, quizás podrían ayudarles en algo.
- ¡¡Esa es una buena idea!! ¿No crees Harry?- el chico de gafas dio un brinco de la impresión creyendo que Hermione le estaba leyendo la mente.
- ¡¿Qué?! ¿Qué dices? ¿De qué estas hablando?-
- De la idea que Yadú y Maude tuvieron para recaudar fondos ¿Qué no estas prestando atención?- todas las chicas miraban divertidas la cara del joven de gafas, quien claramente no escuchaba sobre los planes para la organización. Pero tratando de verse interesado, Harry continuó la conversación.
- ¡Ah sí! Claro…la idea… ¿Cuál idea?- las risas que arrancó entre las integrantes del frente de liberación, se escucharon en todo el gran salón. Los primeros días de su llegada a Hogwarts, las chicas pensaron que les llamarían la atención por su escándalo, pero rápidamente aprendieron que Dumbledore no regañaba a nadie por reírse a la hora del postre. Hermione le dio un merecido zape a su secretario para que prestara más atención a la conversación del grupo.
- ¡¡Ten más cuidado en las sesiones!!- ya desahogada, continuó.- Lo que Yadú y Maude sugieren para conseguir fondos es una venta de galletas y pastelillos… ¿Qué te parece? ¿No es genial?- todas sus amigas esperaban su opinión con una enorme sonrisa en sus rostros. Harry la pensó por varios minutos antes de contestar, incluso vio a Ron en busca de un comentario, encontrándolo aguantándose la risa, Potter lo comprendió, pues en el fondo pensaban en lo mismo.
- Les venderemos algo que guste más que los botones, los postres siempre son un buen negocio.- agregó Enid mientras sostenía una galleta mordida de sabor limón con azúcar espolvoreada, en su mano.
- ¿Y bien? ¿Qué te parece?- preguntó esta vez Mildred, al tiempo que comía, una pasta del mismo sabor y forma de flor que tenía su compañera, al verlas, Harry se agarró de este movimiento para abrir tema.
- Pero… ¿Porqué les comprarían galletas si las pueden obtener gratis en el desayuno y el postre?- las alumnas de Cackle y Hermione le miraron de manera seria, pues era molesto ver que el compañero y secretario, más parece parte de tu competencia que tu socio. Con tono lleno de soberbia, Ethel contestó la pregunta de Harry.
- Por que las nuestras serán mil veces mejores que estas.- sentenció la chica con una galletita en la punta de sus dedos índice y pulgar derechos. El chico de gafas volvió a preguntar con curiosidad.
- ¿Van a hornear galletas…ustedes? ¿No las van a tomar de la cocina?- la mirada que esta vez le dedicara Hermione, lo dijo todo…estaba impactada, indignada y horrorizada con la imagen mental de los pobres elfos domésticos, horneando postres para lograr su liberación. Ni todo el entrenamiento de Quidditch le ayudo al pobre buscador, para salvarse del nuevo golpe en la cabeza por parte de su compañera. Entre quejidos y carcajadas, la presidenta del grupo reclamó.
- ¡¡ ¿Cómo se te ocurre que haremos tal cosa?!! ¡¡Jamás permitiré que esas pobres criaturas trabajen para el P. E. D. D. O!!- Ron y las chicas reían con la escena montada por sus compañeros, en lugar de ir en ayuda del pobre cuatro ojos. La única que se apiado de su sufrir, fue nada menos que…
- ¡Ya déjalo Hermione! Pobrecito.- sentándose a un lado de Harry, Ginny Weasley comenzó a acomodarle la túnica y el cabello, a pesar de que este no se dejara arreglar, pero lo único que importaba era tener el contacto físico con él.- Te aprovechas de Harry, por que él si es un caballero.- reclamaba la chica a su amiga, al tiempo que miraba a su hermano, como ejemplo negativo de sus últimas palabras.
El aludido solo arqueó las cejas y miró al cielo implorando paciencia y resignación…la primera para él y la segunda para su hermana, pues era obvio que todo su esfuerzo por conquistar a su amigo, era en vano. Luego que pasó el incidente de la presidenta versus el secretario. Las chicas de Cackle se enfocaron en el joven de oscura cabellera, interesadas en saber su sabor favorito, pues cada una le prometía prepararle varios bizcochos.
- ¿De cuales te gustan más Harry? ¿De chocolate ó de fresa?- preguntaba atenta Mildred.
- Yo sé hacer pastelillos de vainilla con chispas de colores ¡Te encantaran!- aseguraba Enid junto a la chica de largas trenzas, quien por cierto la miraba molesta al ser interrumpida en su platica.
- Yo puedo hornearte una canasta llena de bizcochos rellenos de crema de caramelo, receta francesa. - comentaba Ethel al tiempo que guiñaba un ojo, disgustando al resto del grupo por tal acción.
- Pues a Harry le gustan mucho las galletas de naranja que preparo en navidad ¿Verdad Harry?- asestaba su golpe, fuerte y directo la pequeña Weasley, dejando frías a sus competidoras, al escuchar que ambos chicos pasaban juntos las fiestas. Las preguntas al respecto no se hicieron esperar, orgullosa al llevar la delantera, Ginny le ofrecía al amigo de su hermano, una de las famosas pastas de limón que están en la mesa, este se negó alegando que no le gustan de limón. Coqueta, la pequeña hermanita corta la galleta a la mitad, para comer una y rogarle con la otra parte…todo esto bajo la estricta mirada de ciertos ojos grises, los cuales,
Además de estar disgustados…también mostraban cierta satisfacción…
Ahora no solo Ginny ofrecía un postre a Harry, las otras chicas también se veían solicitas, al acercarle una golosina de manera "Amable." Más que halagado con tantas niñas lindas a su alrededor, cada una mirándole y sonriéndole de manera cautivadora. El muchacho estaba cohibido, no sabía a donde mirar ni que decir, al levantar la vista se encontraba de inmediato con las encantadoras miradas de las chicas…en una de esas pocas ocasiones en las que se atrevió a ver, se encontró con algo que le obligó a hablarles a sus amigas. La primera "Suertuda" fue Mildred.
- Eh…Mildred…-
- ¡¿Sí, Harry?!- contestó feliz la chica, al lograr que el joven la hablara primero a ella y no a las demás, desgraciadamente, la cara de preocupación del joven hechicero, no era precisamente la atención que esperaba. Preocupada por lo anterior preguntó.
- ¿Qué sucede?- Harry, Neville, Ron y otros alumnos que se encontraban sentados cerca de ellas, las miraban con la boca y los ojos abiertos a todo lo que dan, incluso, más de uno se mostraba asqueado. Asustada ante la idea de tener sucia la nariz ó la cabeza con alguna suciedad de lechuza, la niña se giró a ver a sus amigas en busca de ayuda, horrorizándose al verse unas a las otras a la cara, pues todas ellas tenían las mismas pequeñas y desagradables verrugas color verde con blanco en sus dulces caritas…brotando como si se trataran de enormes barros, solo que poco a poco iban aumentando de tamaño y amenazaban con expulsar el liquido viscoso de su interior.
- ¡¡¡AAarrrggg!!!-
El grito de terror se escuchó en todo el gran comedor, asustando y llamando la atención de todos los comensales. Los enormes granos surgían en la frente, la nariz y las mejillas de todas las alumnas de Cackle, Hermione y Ginny respectivamente. Harry y sus amigos trataron de ayudarlas, pero apenas iban a abrir la boca para ofrecer llevarlas a la enfermería, estas ya estaban corriendo rumbo a la salida para ir ellas mismas. El resto del gran salón las siguió con la mirada hasta que se perdieron en el pasillo, varios comenzaron a comentar entre ellos el porque de lo que pasó, los pocos maestros que estaban tomando sus alimentos, llamaron al orden y uno de ellos se retiró a ver lo que había pasado. Harry y sus compañeros se miraron unos a otros, sin saber si debían salir tras ellas ó solo quedarse y terminar sus alimentos. Como era de esperarse, Harry y Ron fueron en busca de sus compañeras. Al llegar a la enfermería, se les prohibió la entrada por petición de las chicas, pues no querían ser vistas en tan desagradable momento.
El resto de las clases las tomaron nuestros amigos a solas. No fue sino hasta la hora de la comida cuando llegaron Hermione y las demás chicas. A pesar de tener la cara con muy ligeras manchitas color de rosa pálido, en donde antes estaban algunas pústulas, aún se sentían apenadas de ser vistas por los demás. Con la cabeza baja y sin saludar a nadie, cada una fue tomando su asiento y buscando con cuidado, cual de los platillos servidos abundantemente en la mesa iban comer.
- ¡Hola!-
- Hola.- nada más.
- ¿Cómo les fue?-
- Bien.- Harry y Ron se miraron extrañados y continuaron con su interrogatorio.
- ¿Qué les dijo la señora Pomfrey?-
- Que fue algo que comimos.- contestó Rubí por todas sus compañeras.
- ¿Y que pudo ser? ¿Se los dijo?-
- No…no lo sabe, pero nos dio un brebaje que neutraliza algunos ingredientes básicos en pociones de broma…en caso de repetirse, ya no saldrá nada de…bueno…ya sabes, y con algún otro bebedizo que nos dé, bastará.- terminó Mildred su explicación, sin mirar a ninguno de los chicos a los ojos, su atención entera estaba ahora en los panecillos recién horneados que aparecieron en la cesta. Hermione por su lado, estaba furiosa y con exceso de fuerza, vaciaba un cucharón de estofado en su plato.
- Yo si tengo una idea de qué fue lo que pasó…- dicho esto, la joven alzó la mirada en dirección a la última mesa del gran salón.- Solo deja que lo encuentre y ya verá…ya verá…- a pesar de lo claro del mensaje, Harry no entendió a qué se refería…si se trató de alguna broma, seguro fueron los gemelos Weasley que probaron algún nuevo ingrediente ó alguien compró dichos productos y les quiso jugar una mala pasada. Charlie Brote trataba de ver lo ocurrido desde su mesa, incluso Harry lo vio saludar a sus amigas, pero estas apenas si le regresaron el saludo… ¿Acaso Hermione sospechaba de él?
Después de las clases normales de Hogwarts, Ron y Hermione acompañaron a las chicas de Cackle al aula que utilizaran como suya en esta visita, prometiendo volver en dos horas para regresar juntos a la torre de Gryffindor, así hasta que ellas solas puedan recordar el camino. Harry por su parte, no quiso acompañar a los prefectos a su ronda, necesitaba hacer una tarea en la biblioteca y más tarde se encontraría con el grupo en la sala común.
Ginny consultaba una repisa de la biblioteca que estaba cerca de Harry, este no tenía ni idea de que era observado por la pequeña pelirroja, la chica aún mostraba ligeras marcas rosadas en su pecoso rostro, a consecuencia de la broma gastada al grupo de chicas…esa era la teoría inicial. Admitía que le apenaban, pero no lo suficiente como para no tratar de hacer una conversación con el chico de oscura cabellera, al cabo que él ya la ha visto en su peor faceta…en pijama, despeinada y en la fila del baño de la casa en los días de fiesta. Harry se encontraba solo, sentado en una de las mesas de la biblioteca, consultando sus cartas del tarot como la profesora le estaba enseñando, concentrado en los resultados de su lectura.
Leía una tirada muy especial, una que le ayudará a saber todo sobre Draco Malfoy…no iba tan mal… hasta ahora había descubierto que era decidido, apasionado, inteligente, fiel, caprichoso, astuto y con algunos problemas en su casa (claro, con esos padres…pensó), también encontró que era sincero y tierno...en realidad, son cosas que resaltan fácilmente, pero para un chico tan corto de vista… (Y no solo por las gafas) son datos apasionantes. Harry estaba a una carta de saber si realmente lo amaba, si lo que sentía por él era sincero, una sola carta y lo sabría todo, pero…una mano de piel blanca y que portaba un hermoso anillo de oro con piedra esmeralda, tomó la carta por él y se puso a jugar con ella.
- ¿Por qué pierdes tu tiempo en una materia tan absurda como adivinación? Mejor estudia pociones, ahí sí que necesitas ayuda.-
Sabía de quien era esa voz, no hacía falta levantar la vista para descubrir que estaba en lo cierto. Poco a poco, Harry fue recorriendo con la mirada el cuerpo del chico que tomó su carta. No podía creer que lo tenía en frente de su mesa, que estaba tan cerca de él…algo curioso si se compara con las muchas otras ocasiones en que no lo toleraba ni en la misma habitación. Ahora se encontraba cerca de este, luciendo su elegante porte y jugando con la famosa tarjeta entre sus dedos, brindándole a la vez, esa pícara sonrisa que lo hipnotiza. Harry no sabe como comportarse ante el chico que le gusta, los nervios comienzan a invadirlo y su lengua amenaza con echarse a dormir, lo único que se le ocurre es sonreír tímidamente, mientras piensa en algo que decir…su actitud, lejos de molestar al chico de cabello platinado, le divierte mucho. Observando el dibujo de la carta, Draco dice…
- ¡Mmm!... tiene un bonito diseño… creo que me quedaré con ella.- las palabras del chico hacen reaccionar a Harry, quien de inmediato trata de recuperarla.
- ¡Eeehh…yo…! No puedo dártela…la necesito…para la tarea y…mi padrino me la regaló y…faltaría en el mazo…y…- Draco sonrió ante la timidez de la joven leyenda y en total coquetería, se llevó la orilla de la carta a los labios, al tiempo que le preguntó…
- ¿No me la regalarías? A mi me gusta…- el chico de gafas estaba atento a cada parte de los labios que la afortunada pieza de papel tocaba. Con dificultad, Harry pasó saliva y trató de contestarle…la verdad, sí quería regalarle la carta, pero Sirius se la había comprado…y era la primera vez que un familiar le compraba las cosas para el colegio.
- Es que…la necesito para hacer la tarea…si pudiera te la daba, pero no puedo… ¿Me la regresas?...- preguntó el chico en voz baja al tiempo que se arreglaba las gafas. Draco sonrío divertido ante su timidez y dijo…
- Está bien…si la quieres, tómala…es tuya.-
Harry vio como el bello chico de Slytherin, se colocaba la carta dentro de su pantalón…la pieza de papel apenas si se asomaba por la cintura de su ropa. El chico de ojos verdes no lo podía creer, era como una fantasía hecha realidad. Estaba sonrojado y sonreía nerviosamente, ante la idea de meter la mano para recuperar su carta. En el rostro del Gryffindor, poco a poco se dibujaba una gran sonrisa, todo bajo la retadora mirada del joven Malfoy. Harry trató de estirar la mano para tomar su carta, pero no se atrevió y la recogió rápidamente. Lo único que logró con eso, fue que ambos chicos se echaran a reír.
- ¿No dijiste que la querías?- preguntó el joven de ojos de plata.
- Sí… sí la quiero.- contestó nuestro amigo.
- Entonces ven por ella aquí, esta noche.- Y sin sacar la carta de su pantalón, empezó a caminar hacia la salida.- Te veré a las 11:00 p.m. Claro, si realmente la quieres.- al final le mandó un besito y desapareció por el pasillo. Harry estaba fascinado ¡¡Era una cita!! ¡¡Prácticamente era una cita!! La felicidad del chico de oscura cabellera no se podía ocultar a la vista de nadie…en especial, a la pequeña pelirroja que le mira triste desde el rincón de la librería.
Mientras un corazón se rompe en la biblioteca y otro se hincha de gusto. Las chicas de la escuela de Cackle comentan sobre su problema de piel, antes de la llegada de alguien muy especial... ¡Ah sí! Y también de su maestra.
El aula que se les ha prestado para tomar sus propias lecciones, es tan amplio y bien equipado como el resto de las otras salas. Los grandes ventanales y las enormes pizarras, adornan el área de estudio, haciendo la jornada mucho más agradable en comparación con los fríos salones de su vieja escuela. Mientras esperan la llegada de una de sus maestras, las chicas se preguntan unas a otras el como y porque de su nuevo problema de "Pecas."
- Nada más deja que sepa quien fue, y me las pagará todas juntas.- juraba y perjuraba la temperamental Enid Sombra.
- No si lo encuentro primero… le enseñaré a no meterse con una Hallow.- arrebataba la venganza Ethel de las manos de su compañera, al tiempo que se miraba en un pequeño espejo de bolsillo.
- Quizás si preparamos todas algún hechizo o poción que nos diga quien fue, podamos devolverle el favorcito.- la sugerencia de Druscila fue tomada muy bien por todas la chicas de la academia, sin importar si son amigas ó no.
- Perfecto, entonces buscaremos en el libro…- el plan de ataque fue cancelado debido al repicar de un ave en uno de los grandes ventanales. Cuando las niñas le prestaron atención, vieron con júbilo que se trataba de la lechuza que enviaron a su escuela hace apenas unos días. Con un movimiento de manos, Yadú abrió la ventana que estaba a varios metros de altura, así el mensajero pudo entrar y entregar el correo.
- ¡¡Por fin, por fin!!-
- ¡¡Ábrelo Mily, ábrelo!!-
- ¡¡En eso estoy, en eso estoy!!- aseguraba la presidenta de estudiantes a sus compañeras, después de tomar el mensaje.
Mientras Mildred abría la correspondencia, Rubí entregó una galleta de avena a la cansada ave como pago a su trabajo, pues los chicos les dejaron bien claro que debían agradecer a los mensajeros con algo de comida. Contenta la lechuza tomó camino por la ventana abierta y desapareció bajo la mirada curiosa de Ethel y Druscila, luego estas vieron a sus compañeras felices en torno al papel.
- Yo aún creo que exageraron al enviar una carta al colegio.- declaró Hallow al verlas listas para la lectura.
- Nadie te preguntó.- contestó Enid.
- Bien…- inició Mildred, llamando la atención de quien desee escuchar la carta.- Parece que esta escrita por la maestra Mimm…-
- ¿Y que dice?-
- Dice…-
Esto es lo que contenía la carta…
A todas y cada una de mis queridas alumnas…
Espero que se encuentren bien y que estén disfrutando de todas las maravillas que Hogwarts pueda ofrecer. Aquí todas estamos bien, diario hacemos nuestros "Entrenamientos" y francamente hemos progresado mucho en el tiempo de ejecución. Otras escuelas de magia como Abracadabra y Pentágono si cerraron sus puertas hasta nuevo aviso, solo Camellot y Cackle desafían a la adversidad…suena bien ¿No?
La verdad estábamos muy preocupados por su falta de comunicación. En varias ocasiones intentamos comunicarnos, pero el celular nos marcaba "Fuera del área de servicio." Fue hasta que llegó esta lechuza con su carta, que pudimos descansar en paz…si esta no hubiera sido tan insistente a la hora de entregar su mensaje, jamás le habríamos hecho caso.
Y…contestando a su pregunta, hasta ahora no nos hemos comunicado con la maestra Cackle, mucho menos con Ogroom. Ellas no acostumbran llamar a casa cuando salen de visita a otros colegios, se supone que deja al personal suficiente, para resolver cualquier problema. Por suerte, no hemos tenido ninguna dificultad, solo el clásico clima frío y nublado de siempre ó que algunas chicas creen ver sombras en el bosque, tanto el sr. Brote como la sra. Tapioca y yo hemos hecho rondas nocturnas y no hemos visto nada malo. Por ese lado podemos estar en paz. En especial, por que el resto del personal no quiere saber nada de nada y se sigue protegiendo en el famoso ropero…ya saben a quien me refiero ¿Verdad? A veces me gustaría que hubiera más profesoras en el colegio, pero las otras maestras poco a poco fueron renunciando debido a las precarias condiciones en Cackle.
Por otro lado, el sr. Brote les agradece la información acerca de Charlie, ya que tampoco sabía como comunicarse con él, le alegra saber que se encuentra bien y muy contento…otra cosa… ¡¡¡ ¿Que pasó con la fotografía que debían enviarnos?!!!
- ¡¡Espera un momento!! ¿Fotografía? ¿De qué fotografía están hablando?-
La lectura fue interrumpida gracias a Ethel Hallow, que ignoraba algunas cosas de las chicas, antes de partir, estas prometieron tomar muchas fotografías y olvidaron apuntar en la carta, que sus cámaras no sirven, que no podían cumplirles. Después de aclararle ciertos puntos a su compañera, la joven Embrollo continuó.
Todas las chicas estaban muy emocionadas con la llegada de la imagen ¿Qué paso, no las dejaron tomar ninguna? la sra. Tapioca quería conocer al chico Potter…dice que seguro tiene unas lindas mejillitas para pellizcar… (Las niñas soltaron la carcajada al leer esto) en realidad, todas deseamos conocerlo…
Bueno, sin más por el momento, les deseamos que se pasen bien toda su estancia en el colegio Hogwarts, hasta ahora no hemos visto señal de ataque y supongo que no la habrá, claro, igual seguimos al tanto de cualquier cosa que suceda y si nos vuelven a mandar la lechuza, les mantendremos al tanto de todo lo que ocurra por aquí. No se preocupen por nosotros, todos estamos bien.
Buena suerte para todas y besos. Cuídense y no olviden mandarnos las fotos…
Atte: Imógenes Mimm.
Así termina la carta…
Las chicas guardaron silencio un momento para meditar cada palabra que Mily leyó para todas. Tal parece que no había ningún problema en su escuela, lo que las deja pensando si deben hablar con Harry ó no, pues quizás solo exageraron la advertencia de su Ilustrísima. La primera en abrir el tema fue Ethel, pues no podía dejar pasar la oportunidad de llamarles la atención.
- No puedo creer que sigan jugando con eso del "Ataque al colegio" y peor aún, que la maestra Mimm y los demás les sigan el juego.- molestas con estas palabras, el resto del grupo, avanzó a donde se encontraba sentada la joven, al tiempo que escondían la carta en una de las mochilas de las niñas.
- Pues yo no puedo creer que sigas tan taruga y ¡Mírate!- Mildred y sus amigas rieron con las palabras de Enid, las cuales provocaron que Hallow se pusiera de pie y amenazara al grupo.
- Muy divertido ¿No? pues, veremos si la maestra Ogroom también comparte su punto de vista, cuando le cuente sobre su correspondencia ilegal con el colegio.- la consentida jovencita imaginó que con eso bastaría para que las otras se cuadraran ante ella, pero no fue así. Poco a poco las chicas de Cackle la fueron rodeando, muy cruzadas de brazos y con semblantes serios en sus rostros, en otras ocasiones, esta amenaza si les habría hecho retroceder, pero ahora, no.
- Esto es muy serio Ethel, no son niñerías de las que puedas sacar provecho para cumplir todos tus caprichos. Si dices algo de lo que acabamos de leer ó del hecho de que podemos escribirnos con el colegio, te juro por todo lo que me importa, que saldrás de Hogwarts transformada en cerdo… ¿Recuerdas como fue eso, verdad?- La heredera de tan importante familia estaba muda ante la reacción de Mildred Embrollo…si…de Mildred, quien sorprendiendo a propios y extraños, tomó la batuta y puso en su lugar a la impertinente jovencita. Esta no se quiso quedar callada y trató de defenderse sin éxito.
- ¿Acaso crees que podrías salirte con la tuya? Las maestras sabrían que fue adrede y me devolverán a mi forma original.- esto no detuvo a ninguna de las chicas, que de inmediato apoyaron a su presidenta de estudiantes.
- ¿Y quien dijo que fue adrede?- la respuesta de Rubí desconcertó a Ethel y Druscila…y peor quedaron cuando Mildred puso cara de niña buena y se dirigió a Maude.
- Harry… ¿Sabes transformar a una persona en cerdo con solo mover tus dedos?-
- Eh…no, no Mily, no lo sé.- contesta Maude fingiendo la voz y arreglándose las gafas como han visto que Harry lo hace.
- ¿Quieres que te enseñe? Es muy fácil.-
- ¡¡Claro!!- todas las chicas rieron con la interpretación de las dos actrices. Todas menos Ethel, quien las miraba nerviosa y molesta. Cosa que no importó.
- Así que mejor te mantienes calladita si no quieres terminar como "La hermanita perdida de miss Piggy"- advirtió Enid provocando la risa de todas y el silencio de Hallow al verse rodeada y sola.
En eso estaban, cuando se escucha el andar de unas fuertes pisadas, estas anunciaban que Ogroom estaba al cruzar la puerta. Pronto las chicas tomaron sus asientos, sin dejar de advertir con la mirada a Ethel. Cuando Constancia entró al salón, todas las alumnas la recibieron como se les ha enseñado.
- ¡Buenas tardes señoritas!-
- ¡Buenas tardes maestra Ogroom!-
-¡Bien, alumnas! Empezaremos con la clase, hoy veremos teoría de pociones, mitos y leyendas. Ya que estamos en Hogwarts, me pareció que lo mejor sería ver el tema sobre Sus Excelencias, creo que es una oportunidad única de aprender sobre ellos. Saquen sus libros en la página trescientos dos, "El niño que vivió". Empezaremos a leer, a propósito... ¿Qué diablos les pasó en la cara?- las chicas de inmediato se llevaron las manos para tratar de cubrir las marcas que los granos dejaron, pero eran tantas que solo una mascara les habría ayudado.
- Eh…pues, verá…nosotras.-
- Y ¿Que ha sido de todos los buenos modales que les hemos enseñado en Cackle para tratar a los magos y brujas ilustres? ¿Ó acaso creen que no me doy cuenta de la forma tan ligera en su trato a su señoría? Además de los escándalos que arman en el comedor.- todas las niñas guardaron silencio. Sin más remedio recibieron la regañina por parte de su maestra, de nada servía decirle que Harry les había permitido el trato común para su persona.- No quiero que se vuelva a repetir, no permitiré que se comporten como unas cualquiera ante sus excelencias ¿Entendieron?-
- ¡¡Sí, maestra Ogroom!!-
- Bien, continuemos con la clase.- luego del llamado de atención, dio inicio la primera lección del día.
Después de la cena, Harry se retiró temprano de la sala común, y se fue a preparar para su cita con Draco, se metió a bañar con todas las botellas que su padrino le dio, se puso un uniforme limpio y trató de arreglarse el cabello sin éxito alguno, bajo la mirada burlona de su amigo Ron, quien de vez en cuando dejaba de lado su revista Magic girls para observarlo.
- ¿Estás seguro de que no te meterá en problemas? Digo…Malfoy ya tiene fama y…- Harry lo miró de reojo mientras se acomodaba un mechón de cabello.
- ¿No se supone que ya le cantaste las diez? No creo que me quiera meter en líos.- Ron debía admitir que eso era cierto, pero aún así le dio varias advertencias.
- Pues ten cuidado, no te vayas a dejar engatusar y termines encuerado en algún pasillo del castillo.-
- ¡No inventes! Bueno, ya estoy listo.- termina por dejar que su cabello se acomode como se le venga en gana. Toma una pequeña mochila y su capa invisible.
- ¿Vas a ponértela desde aquí?-
- Sí…no quiero que nadie en la sala común me mire salir y me entretenga.- Ron entendía a quien se refería, las chicas de Cackle estaban en las butacas haciendo su tarea y parecía que les llevaría mucho tiempo.
- ¡Ok! yo esperaré a que llegues para que me cuentes hasta los más íntimos detalles de lo que pase esta noche…y no olvides contarme los más fuertes ¿Eh?- el chico de ojos verdes le dijo que si con un movimiento de cabeza, antes de cubrirse y desaparecer bajo la capa invisible, lo último que se vio fue la puerta del cuarto abrirse y cerrarse, dejando solo al curioso pelirrojo.
La sala común estaba casi llena, las chicas se encontraban donde acostumbran hacer la tarea, cada una ocupada en sus propios deberes. Harry no tuvo problemas al salir del lugar y comenzar a recorrer el camino rumbo a la biblioteca. En el pasillo, el chico consultó el mapa de su familia, para ver si Draco ya había llegado al lugar y si estaba solo. Aún no había nadie, Draco se aproximaba solo por otro pasillo y no tardaría en llegar.
Harry se apresuró en llegar, pues le parecía correcto ser el primero en el lugar y no hacer esperar al bello jovencito. Al llegar, se quitó la capa y rápidamente la guardó en la mochila, también hizo lo mismo con el mapa, no sin antes revisarlo para ver nuevamente si su chico venía acompañado. Ya con todo listo, Harry tomó asiento en una de las mesas y colocó los pies sobre la banca, esperando verse bien en esa postura. Cuando Draco llegó, se encontró a Harry cómodamente sentado, esperándolo. Al verse frente a frente, el rubio Slytherin reviso su reloj y luego le miró complacido.
- ¡Ah! 11:00 p.m. exactos, eres puntual, me gusta.- Harry sonrió con el halago y lentamente se acercó a él, mientras Malfoy dice.- Lo prometido es deuda… aquí tienes tu carta.- saca del bolsillo una pequeña pieza de papel, la cual Potter reconoce como suya.
- Gracias…- dice el chico al tiempo que toma la carta y la guarda en su mochila.
- ¿Tuviste problemas para venir aquí?- pregunta Malfoy mientras recorre con sus finos dedos, la corbata bicolor de Gryffindor.
- No…- contesta tímidamente el chico.
- Menos mal…-
Ambos chicos tomaron asiento en una de las mesas del fondo y comenzaron a conversar sobre los viejos tiempos. Cuando se conocieron en el callejón Diagon y todas las "Bromas" gastadas desde el primer año de escuela. Harry no estaba del todo de acuerdo con el término "Broma" pero…en fin, era Draco y se lo perdonaba. También hablaron sobre lo que Ron y Hermione dejaron en claro, que solo eran amigos y que jamás hubo nada romántico entre ellos…y que tampoco lo habrá.
- En serio… ¿No hay nada con ninguno de los Weasley?-
- ¡Claro que no! todos somos como hermanos… ¿Y tú? ¿Tienes algo con Pansy?- Draco sentía pena por la pequeña Ginny, sí…a diferencia del chico de gafas, Malfoy sí había notado la atracción que sentía la chica por Potter. Al parecer, esta solo obtendría de Harry un cariño de hermanos y nada más, cosa que le agradaba. Al escuchar la pregunta sobre su compañera. Contestó con toda calma…
- ¡Absolutamente nada! Somos buenos amigos y nos hacemos compañía, eso es todo.- aclarados estos puntos tan importantes, la platica se fue por otro lado.
Empezaron a conversar sobre Quidditch, música, materias favoritas y las más desagradables, comidas y postres, lugares que más les gusta visitar en Howsmead y la familia. Draco se sinceró con respecto a su padre y ya sabes quien. Y Harry le habló de sus tíos, su primo Dudley y sus padrinos. La conversación era de mucho interés para ambos chicos, uno por enterarse de que Malfoy es pariente de Sirius y el otro por saber que ambos hechiceros, Black y Lupin son pareja…esto último abrió el camino a algo más intimo entre ellos.
Los chicos estaban sentados uno muy cerca del otro, lo suficiente como para poder verse a los ojos. Draco volvió a deslizar sus largos dedos por el cuello de la camisa de Harry, cuando este tomó su mano y la llevó a su rostro. Podía percibir una dulce fragancia proveniente de su muñeca. La luz de la luna que entraba por los grandes ventanales, permitían a nuestro amigo, distinguir los bellos labios del joven Slytherin, los cuales le invitaban sin palabras a saborearlos. Con el más ligero roce de estos, ambos jóvenes se volvieron a perder en la dulce y calida suavidad de un beso inocente. Inocencia que poco a poco se va transformando en pasión.
El contacto de sus bocas ya no basta para los jóvenes amantes. Así que sus manos comenzaron a responder al reclamo de los cuerpos, acariciando la espalda, la cintura y atrevidamente la cadera. Harry iba explorando más y más a su bello compañero hasta alcanzar a rozarle los glúteos que tímidamente se contrajeron para luego irse relajando en la seguridad y el placer que el Gryffindor le transmitía. Draco no tardó en imitar a Harry, recorriendo la firmeza de sus nalgas. Esto no solo los complacía, los hacía olvidar todo, donde estaban, que hora era y que podrían ser atrapados en cualquier momento. El calor iba subiendo y la intensidad de las caricias aumentaba más y más. Sus respiraciones sonaban muy agitadas y la ropa no tardaría en estorbar. Deseaban llegar a más, pasar todas las barreras, tomar posesión como dueños absolutos del cuerpo del otro… pero el ruido de unos pasos los regresó a la realidad.
Los firmes e inoportunos pasos, poco a poco se acercaban a la biblioteca para hacer su ronda nocturna. Harry y Draco se miraron uno al otro sin saber al principio que hacer y a donde ir. Hasta que el chico de gafas reaccionó y buscó en su mochila la capa invisible, Draco al principio no entendía, hasta que ambos desaparecieron bajo la prenda mágica. Malfoy iba a preguntar a su compañero, pero este a su vez le pidió que guardara silencio. Lo primero que vieron entrar fue la luz de la varita del Profesor Snape, qué hacía su acostumbrada guardia. Ambos chicos guardaron silencio y con mucho cuidado se fueron alejando de la entrada para no chocar con el profesor que entró a revisar las estanterías.
Los jóvenes iban con cuidado y sin hacer ruido por el largo pasillo, todo parecía estar solo. Draco iba tomado del brazo de Harry, deseaba hacerle algunas preguntas a su compañero, pero debía guardar silencio en caso de que alguien llegara por sorpresa, apenas avanzaron medio pasillo, Harry sacó su mapa para comprobar si el camino estaba libre. Ambos vieron una marca en el pergamino que anunciaba la presencia de Filch y su gata a pocos metros de ellos. Harry buscaba otra salida cuando Draco lo jaló hacia la pared, apretó una de las rocas abriendo una puerta y metiéndolo por ella. Cuando ambos entraron, la abertura se cerró inmediatamente.
Ya adentro pudieron quitarse la capa invisible y con la luz de la varita que Draco invocó, empezaron a caminar por un pasillo diferente. Harry comprobó que se trataba de uno de tantos pasadizos que el castillo poseía. El mapa del merodeador de inmediato lo mostró, solo que Harry no tenía idea de cómo entrar en él. Fuera de peligro, el chico de gafas y el rubio de ojos platinados, empezaron a formularse varias preguntas.
- Nunca me imaginé que tuvieras una capa invisible, y ese mapa… ¿De donde los sacaste?- comenzó Draco con el interrogatorio.
- Son herencias de familia, mí padrino me entregó el mapa y Dumbledore me dio la capa en primer año… y tú ¿Cómo sabías de este lugar?-
- Mí padrino me habló de cómo y donde podía encontrar algunos pasadizos secretos, los cuales me podían servir para llegar a tiempo a clases.- terminó su explicación con una sonrisa pícara, Harry estaba impresionado con la similitud entre ambos, pero…
- ¡¡Wow!! Y ¿Quién es tu padrino? ¿Cómo sabe de esto…estudió en Hogwarts?- Draco le miró divertido antes de contestar con total naturalidad.
- El profesor Snape.-
- ¡¡¡ ¿Quéee?!!!- la sonrisa de Harry poco a poco se fue esfumando de su rostro. Nunca imaginó que alguien como Snape tuviera la capacidad de relacionarse y convertirse en padrino de alguien…mucho menos que ese alguien lo tomara en serio para cuidar de su hijo. Claro, si tomamos en cuenta que el padre del chico que le gusta es Lucius…ya suena más razonable. Al notar el silencio del Gryffindor, Malfoy preguntó serio.
- ¿Algún problema?-
- No, no…ninguno.- Draco no le creyó del todo, pero por ahora estaba bien. Ambos chicos siguieron caminando hasta que terminó el largo pasillo, al salir de este, se encontraban cerca de las mazmorras, donde están las habitaciones de las serpientes…era hora de decir buenas noches.
- Bueno…creo que hasta aquí puedes llegar. No creo que tengas problemas para regresar gracias a esa capa tuya.-
- No, no hay problema.- responde el chico, feliz con la idea de que Draco se preocupe por él.
- Entonces…mañana nos vemos.-
- Sí…hasta mañana…- ambos chicos se despidieron con un tierno y cándido beso, muy diferente en comparación a los de la biblioteca. Cuando por fin se separaron y apenas Draco había avanzado unos pasos en dirección a su dormitorio, se giró a ver a Harry y dijo…
- ¡Ah!…dile a Granger…que la próxima vez, no coma nada que sea color verde. ¡Buenas noches amor!-
- ¡Bue…! ¿Eh?- Harry enmudeció, ya no sabía si reír de felicidad al escuchar la palabra amor por parte de Draco ó reír divertido ante el hecho de que Malfoy fue el causante de las manchas en las chicas. En realidad, debía haberle reclamado por lo hecho a estas, pero estaba encandilado con la despedida del Slytherin.
Ganas no le faltaron a Harry de gritar con todas sus fuerzas, todo lo que Draco le hacía sentir. Confesárselo después de que este le dijera amor. El chico ya fantaseaba varias cosas para mañana temprano, llevarlo a su mesa, presentarlo como su novio…novio…cierto. Primero debía pedirle que fuera su prometido, pero ¿Cómo? Mientras pensaba en todo lo anterior, el joven se tardó más de media hora en regresar a la torre de Gryffindor para entonces ya eran más de las 12:00 a.m. pero no importaba, estaba feliz, había besado, acariciado, conversado y compartido secretos con el chico más hermoso de todo el mundo. Había descubierto que era celoso y muy atrevido en su forma de llamarle la atención a la competencia. A pesar de todo le dio gusto saberlo.
Cuando por fin llegó a la sala común, creyó que la encontraría vacía. Desde el pasillo de entrada iba a quitarse la capa invisible, pero escuchó las voces de sus amigas de Cackle. Realmente no deseaba que le hicieran preguntas con respecto a su llegada, así que se quedó con la prenda mágica encima y avanzó rumbo a su cuarto, pero se percató de la seriedad de estas, curioso, se acercó para averiguar lo que estaba pasando, pues la conversación sonaba grave.
-¡¿Y ahora, qué vamos a hacer?!- preguntaba cansada Yadú.
- ¿Aún vamos a decirle lo de la academia?- cuestionaba al grupo, Rubí, que como muchas de sus compañeras lo veían innecesario.
- ¡Tenemos que hacerlo!- agregaba Maude.
- ¡¡ ¿Pero cómo?!! Tal parece que ya no hace falta, según la carta, todo está bien y solo exageramos.- opinaba Enid frente a la chimenea, mirando fastidiada como se van quemando los pocos leños que quedan. Mildred y sus compañeras meditan sobre sus palabras, Ethel y Druscila agregan también al tema.
-¡¡Siempre me pareció una tontería!!-
- ¿De donde sacaron que atacarían la escuela?- la compañera de Hallow si se veía interesada con el asunto de la seguridad, Mildred fue la que se encargó de contarlo todo otra vez.
- Creo que ya se los había dicho varias veces, Su Ilustrísima se lo dijo a las maestras, que el que no debe ser nombrado atacará Cackle… no sé por qué, pero lo hará ¿Nos creen ahora?-
- ¿Por qué habíamos de creerles? Todo esto es estúpido ¿Quién querría algo contra la academia Cackle? Además de Agata Cackle y sus compañeras… y estas jamás han sido un serio problema.- Ethel mantenía su postura escéptica, sin importar nada de lo que le dijeran.
- Pues Su Ilustrísima no visitó la escuela por Agata Cackle, eso te lo aseguro.- Comentó Rubí, sentada en una butaca junto a Enid y Yadú.
- Esto es muy serio, Ethel. La maestra Mimm, la sra. Tapioca y el sr. Brote nos contaron parte de lo que se habló en la visita de su excelencia…¡¡ ¿No te basta todo eso como muestra de qué algo malo pasa?!!- las chicas estaban de acuerdo con su compañera, Hallow por su parte aún deseaba que estas estuvieran diciendo mentiras, pues de ser verdad, algo terrible ocurriría.
- Pero las maestras Cackle y Ogroom no están preocupadas, eso significa que todo está bien, que nadie corre peligro.-
- Eso solo significa que Ogroom y Cackle son unas pendejas…- todos abrieron los ojos y bocas a todo lo que daban, incluido Harry.- Su Ilustrísima no fue al colegio porque ardiera en deseos de conocernos, no… él fue a pedirle a Cackle que cancelara el año escolar y se aliaran con él, pues había vuelto Ya-sabes-quien. ¡¡Es increíble que después de conocer a Harry, aún dudes de que, ya sabes quien nos quiere atacar!! – la chica estaba de pie y le gritaba a Ethel en su cara con la intención de que le entendiera de una vez por todas.
- Pero en la carta, la maestra Mimm nos dijo que todo estaba bien…que nada malo estaba pasando, entonces… ¿Qué hacemos?- pregunta Rubí, un tanto insegura.
- ¿Creen que aún le debemos pedir a Harry que vaya con nosotras a Cackle?- al escuchar su nombre en voz de Yadú, Harry sufre un pequeño sobresalto.
- No, no lo sé… yo no lo sé…. Todo sonaba muy peligroso al principio del viaje y ahora parece que nada malo va a ocurrir, no sé si debemos hablar con Harry ó incluso con las maestras.- agregaba cansada de tanto discutirlo, Mily, pues ya llevaban horas hablando de lo mismo.
- Pero las maestras seguro nos castigan cuando les digamos que sabemos sobre lo que hablaron con su excelencia, incluso, podría correr a la maestra Mimm y a los señores Tapioca y Brote.-
- ¡Aahh! Esto se pone cada vez peor… ¿Qué debemos hacer?-
- Podrían empezar con contarme todo lo que está pasando en su escuela, tal vez sirva de algo.- Todas las chicas dieron un pequeño grito de sorpresa al escuchar una voz masculina salida de quien sabe donde, y lo peor…conocían bien de quien se trataba.
Primero se giraron hacia la escalera, esperando encontrarlo al pie del pasillo. Pero nada, mayor fue su sorpresa cuando lo vieron aparecerse tan cerca de ellas, detrás de las butacas para ser más exactos. Ninguna de las chicas dijo nada, nadie podía hablar… Lo que más deseaban hacer desde que llegaron a Hogwarts, estaba por ser cumplido. Recibir ayuda de Harry Potter, la mayor meta del viaje, estaba apunto de hacerse realidad, claro, en caso de ser aún necesario y de atreverse a pedirlo.
Fin capítulo 19.
¡¡Hola mis queridos nakamas!!
Como siempre, mil perdones por la tardanza, ya saben por qué, lo que si, seguiré diciendo es que, haré todo lo posible por apurarme. Muchas gracias por el apoyo recibido y los hermosos mensajes, en especial a… Dark dragon hades, Loki, Alexia, Chapiscruz, Himram, Ángel de acuario, Myrna Elva, A. C. Akasuna, Ángeluz21, Lady malfoy-potter, Illyara, Naruko Uchiha, Rina lin, Hikaru H.K, Carita ToT, Michesica. Sigan adelante con sus sueños y…
¡¡Que los ilumine la eterna luz!!
