¡Hola a todos!

No tengo cara para saludarlos después de tanto tiempo de ausencia, mil perdones a todos, lamento mucho mi retraso, procuraré no volver a hacerlo y espero que aún deseen acompañarme en esta loca aventura… ¿Volveré a retrasarme? No lo sé, nunca se sabe con estas cosas, pero intentaré actualizar lo más pronto posible, una vez más, discúlpenme y…

Que comience el show.

Capítulo 20

Las jóvenes brujas se encontraban petrificadas ante la presencia del joven mago, tenían la mente en blanco y la lengua paralizada, sus cuerpos temblaban de la impresión de verse descubiertas, sentían ganas de salir corriendo directo a su habitación, de cambiar el tema, mentir, pero no lo hicieron, era la oportunidad perfecta para tratar el asunto que originalmente tenían planeado…hablar con Harry Potter sobre el ataque a la academia Cackle.

Harry miraba a cada una de las chicas en espera de que alguna iniciara la explicación, Mildred que estaba más cerca de él, no sabía si se trataba de una ilusión o de un fantasma, pues ninguno de los libros que hablaban sobre el niño que vivió, decía que pudiera tele transportarse. El silencio era denso e incomodo, apenas perturbado por los balbuceos de Enid y Rubí, que trataban de iniciar la historia, sin llegar a algo, al ver la falta de iniciativa, Harry decidió comenzar la conversación.

- ¿Ya recibieron la lechuza? ¿Cómo esta su escuela?- Luego guardó silencio para que iniciaran la explicación, pero nada.- ¿Por qué me quieren llevar a su colegio? ¿Qué sucede?- las chicas aún estaban asustadas por su repentina aparición y mantenían un silencio sepulcral, molestando al chico de negra cabellera.

- ¿E…e, eres un fantasma?- por fin se ánimo a preguntar Maude.

- ¡Claro que no! ¿Qué les está pasando?-

- ¿Sabes tele transportarte?- le siguió Enid a Maude.- ¿Cómo la maestra Ogroom?- cansado de tanto esperar por una respuesta, Harry avisó.

- No…mejor me voy a mi cuarto…Nos vemos mañana…-

- ¡NO, ESPERA!- gritaron casi todas las chicas.

- Queremos hablar de algo muy importante…por favor espera.- comenzó Mildred, logrando así que el chico de gafas se quedara con ellas en la sala común.

De inmediato, Enid y Yadú le arreglaron un lugar en el sillón más grande frente a la chimenea, para asegurarlo en medio del grupo, con todos listos para reiniciar el tema, Mildred tomó la palabra, la joven de largas trenzas comenzó narrando desde la llegada de la carta que anunciaba la visita del director Albus Dumbledore a la academia, como se prepararon para darle la bienvenida y todos los preparativos que hicieron para agasajarlo.

Luego, como buena secretaria de la escuela, Yadú se puso de pie y continuó la historia desde el punto en el que ambas amigas bajaron a la cocina, escucharon a la maestra y demás personal platicar muy preocupados sobre las advertencias que hizo el amable hechicero y que prácticamente las maestras Ogroom y Cackle no atendieron con el cuidado correspondiente. Así, tomando manos a la obra, ellas, dos de las alumnas de mayor grado, la maestra de deportes y empleados de origen muggle, se prepararon para proteger la escuela con distintos hechizos, mientras ellas venían a Hogwarts, a pedir ayuda a su señoría…o sea…a él.

- Y ahora no comprendo lo que está pasando…- exclamó Mily.- Nos acaba de llegar la lechuza de la escuela, y en ella nos dicen que todo está muy bien, que no hay amenaza alguna al colegio.- termina diciendo, al tiempo que le permite la carta de Mimm a Harry, para que la lea y juzgue el mismo.

- Pero su ilustrísima nos dijo, bueno, les dijo a las maestras que quien tú sabes, podría atacar la academia Cackle. No creo que él pudiera estar equivocado… ¿O sí?- agregó Yadú, preguntando más a Harry que a cualquier otra de sus amigas.

- Pero en la carta dice la maestra que otras escuelas sí cerraron, que solo Camellot y Cackle tienen abierto y que hasta ahora no hay problemas ¿Qué debemos creer?- le siguió Maude.

- Es obvio.- intervino Ethel.- No habrá ningún ataque, porque no hay quien tú ya sabes…solo fue un rumor y ya.-

- ¿Acaso dices que su excelencia es un mentiroso? Por que él fue a avisarnos sobre ya sabes quien y si piensas así, te meterás en graves líos.- reclamó Rubí muy indignada.

- ¡Yo no dije eso!- casi grita la joven Hallow, nerviosa de que se hagan a la idea de que ella ha llamado "Mentirosos" a tan importantes hechiceros.- Yo solo digo que quizás le dieron mal la información a su ilustrísima y que estén alarmados por nada, solo eso… ¿Cómo saber si la noticia viene de buena fuente?- las demás niñas guardaron silencio, ya que el punto que tocaba Ethel era muy interesante y esperanzador.

- ¡Es verdad! No sabemos si la información que le dieron a su excelencia es buena o solo una mentira…- exclamó con una gran sonrisa Mildred.

- Posiblemente solo se trate de una farsa.- agregó sonriente Maude, cosa que no convenció del todo a Enid.

- Pero eso ya lo habrían investigado antes de ir a avisar a los colegios ¿No lo creen?-

- Así es, si no fuera cierto, su ilustrísima no habría ido personalmente a advertir a las escuelas.- apoyó Rubí a su compañera.

- En eso tienes razón, pero…- Mily aún luchaba por creer en las palabras de Ethel.- ¿No es posible que hayan engañado a su excelencia? Digo, en la carta nos dicen que todo está bien y francamente no sabemos quien le dijo a su señoría que ya sabes volvió.-

- En eso Mildred tiene razón…no sabemos de que manera se hayan enterado del regreso de…ya sabes.- le ayudó Maude.

- Cierto…podría tratarse de un sujeto con problemas mentales, que simplemente quiso hacer una mala broma.- todas las miradas se posaron sobre Ethel. Unas pensando seriamente lo que estaba planteando, otras sin darle mucho crédito...una más prefirió no seguir observando.

- ¡Podría ser!-

- ¡Es posible!-

- No lo creo.-

- ¡ ¿Queee?- el centro de atención ahora era Harry, quien aún miraba atentamente la carta de las chicas. Mildred y compañía de inmediato se acercaron al chico, para escuchar la explicación que apoye sus palabras.

- ¿Por qué? ¿Por qué no crees que la noticia de que, quien tu ya sabes este vivo sea una mentira?-

- Sí… ¿Por qué no crees que es posible que trataran de verle la cara al mundo entero?- lo que siguió a continuación, fue más que devastador para todas.

- Por qué… fui yo quien les dijo a todos que Voldemort había regresado.-

El color de la piel de las chicas, se había esfumado por completo y no solo por la mención del maldito nombre…sino por el hecho de haber dudado de las habilidades mentales del mensajero, en especial por que lo tenían en frente y era toda una leyenda, fuera de eso, también estaba la tragedia de que era cierto el futuro ataque a la escuela.

- ¡Oh por dios! ¡Oh por dios! Si se llegan a enterar de esto en mi casa, seguro que me desheredan.- murmuraba Ethel con las manos en la cabeza, para tratar de esconder un poco su vergüenza.

- ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡ ¿Es que acaso nunca estaré a salvo de ser expulsada?- gritaba Mildred al cielo en espera de una respuesta.

- ¡Ay no! ¡Ay no! Lo siento, lo siento, lo siento. No quise, no creí, yo pensé...- susurraba con las manos cubriendo sus labios, la chica de grandes gafas, mientras las demás niñas, veían a sus compañeras con un poco de pena y vergüenza. Mildred y sus colegas de inmediato comenzaron a disculparse.

- ¡Lo sentimos Harry!-

- ¡No quisimos decirte demente!-

- ¡No sabíamos que eras tú!-

- ¡Ya ni la friegan!-

- ¡Enid!-

- ¿Qué? Es la verdad.-

Pasaron varios minutos en completo silencio… excepto claro, por el crepitar de los leños en la chimenea. Las chicas se hacían miles de preguntas con respecto a Harry y el que no debe ser nombrado, pero no sabían como preguntarle sin sonar impertinentes. Lo cierto al menos para Mildred, era que le debía una disculpa a nombre del colegio Cackle, como presidenta de estudiantes que es.

- Harry…- el chico de oscura cabellera apenas si levantó la vista para contestar.

- ¿Sí?- tomando la debida postura (De pie frente al mago, para hacer una reverencia) Mildred y las demás se acomodaron frente a Harry, dejando a este con los ojos muy abiertos.

- Lamentamos mucho lo que dijimos antes…en nombre de la escuela para jóvenes brujas, te pido una disculpa.- cortando toda ceremonia, el chico dijo…

- Vamos…si ya se habían disculpado, además, no fue para tanto, me han dicho cosas peores en mi casa.-

- Pero te dijimos "Mentiroso"-

- Ya lo he oído antes.-

- Y te dijimos demente.-

- Esa tampoco es nueva.- agregó con una sonrisa el chico de ojos verdes, tranquilizando más a las muchachas.

- ¿Entonces estamos como antes?-

- Sí.- solo esto faltó para que las niñas volvieran contentas a sus lugares junto al chico, aún con la idea de preguntarle sobre el que no debe ser nombrado.

Harry seguía leyendo la carta de la maestra Mimm, pues unas líneas de esta le incomodaban mucho. "No hemos tenido ninguna dificultad, solo el clásico clima frío y nublado de siempre ó que algunas chicas creen ver sombras en el bosque."…las palabras "Frío y sombras" no le agradaban, pues bien podrían tratarse de dementores vigilando la zona. Pensando bien las palabras que dirían, Mildred y Ethel comenzaron a preguntar en nombre de las demás.

- Y… Sobre…el que no debe nombrarse…- inició Ethel.

- ¿Cómo sabes que ha vuelto?- directo y sin escalas, pensaron las chicas al escuchar la pregunta de Mily, Harry planeando contestar brevemente, solo dijo.

- Lo vi… ¿En su escuela siempre está nublado? ¿Es común que sea frío?- las chicas ignoraron sus preguntas, pues se concentraron en lo primero y todas soltaron un sonoro…

- ¡ ¿Queeee?- de inmediato el joven de gafas las calla para no llamar la atención del resto del alumnado. Comprendiendo la falta que cometieron, las chicas se disculpan con un movimiento de cabeza y más "Tranquilas" comienzan a bombardear a su amigo con diversas preguntas.

- ¿Cómo, fue en un sueño?- preguntó Mily.

- No.- contestó el chico.

- ¿En una bola de cristal?- trató de adivinar Maude.

- No.-

- Entonces… ¿En un trance adivinatorio?- terminó Ethel sin más opciones.

- Tampoco.-

- ¿Dónde ocurrió, entonces?- casi ruega Enid por más información.

- ¿Está nublado?-

- ¿Eh?- comenzando a desesperarse, Harry vuelve al tema que realmente importa.

- ¡Vamos chicas! Necesito saber si lo que dice la carta es cierto o no.-

- Bueno…- comienza Mildred resignada a no saber la historia completa.- No, bueno, un poco ya que no tarda en entrar el invierno, si hace mucho frío, pero no está nublado tipo lluvia.-

- Y con las sombras…pues no debería.- agrega Maude a la explicación.

- Pero a veces se pasean por el bosque la hermana de la directora y sus amigas… ¿Creen que sean ellas?- interviene Enid, dejando a Harry aún más pensativo.

- No lo creo.-

- ¿Piensas que el colegio está en peligro?-

Harry guardó silencio pues no quería preocupar a las chicas solo con sospechas sin fundamentos. Las alumnas de Cackle notaron la preocupación en la cara del joven de gafas, pues era el mismo semblante que ellas tenían antes de llegar a Hogwarts. Volviendo al tema principal, las niñas preguntaron lo que tanto deseaban saber…

- Si realmente nuestra escuela está en peligro… ¿Nos…acompañarías a Cackle?- los ojos del chico se abrieron a todo lo que daba al escuchar la pregunta.

- ¿Qué? ¿Para qué?-

- ¿Cómo que para qué? Para protegerla, para ayudarnos a pelear contra los que nos quieren hacer daño.- responde Mildred con toda "Lógica."

- Pero yo… ¿Cómo?...-

- Tú eres Harry Potter…el único que ha enfrentado al que no debe ser nombrado...si él realmente quiere atacar la escuela, solo tú puedes hacerle frente.- agrega Yadú con voz segura de lo que dice.

- Pero no es así de simple.- responde a sus compañeras Harry.

- Seguro que no, pero ya lo haz hecho antes, eres el único que puede.- continua Rubí, quien ahora cree en sus propias palabras.

- ¡Pero no es así de fácil!- las niñas de Cackle iban a continuar, cuando una voz conocida les llama la atención.

- ¿Qué sucede? ¿Por qué están levantados a esta hora?-

Por suerte para Harry, Hermione apareció en la escalera que lleva a los cuartos de las chicas. Ya que el grito de las alumnas de Cackle llamó su atención y la obligó a buscarlas, pensando que se estaban peleando nuevamente. Grande fue su sorpresa al encontrar en el centro del grupo a su compañero, el cual claramente se veía en problemas.

- ¿Harry? ¿Qué están haciendo todos a estas horas?-

- ¡Hermione! Puess…-

Sin que las muchachas estuvieran del todo de acuerdo, Harry le contó lo ocurrido a su compañera de aventuras, la cual, luchaba en su interior con dos fuertes sentimientos…uno, el de ayudarlas a como de lugar…el otro, la de no permitir que su hermano sea visto como tabla de salvación por todo el mundo. Un simple espanta demonios, por así decirlo, sin importar su seguridad o sentimientos, pues era seguro que Harry diría que sí, a la petición de auxilio. Tratando de no sonar molesta y para evitar una posible pelea con las chicas de la otra escuela. Hermione sugirió.

- Será mejor que volvamos a la cama, ya es tarde y mañana hay clases. Después, cuando ya estemos todos juntos y descansados…hablaremos del tema.-

- Pero…- Mildred fue interrumpida por Hermione. Evitando que la plática se prolongara más tiempo.

- Buenas noches Harry, nosotras nos retiraremos en un momento.-

Comprendiendo un poco el movimiento de Granger, Harry comenzó a avanzar rumbo a su habitación, dejando a las chicas solas en la sala. Cuando el joven de gafas se retiró. La prefecta avanzó en dirección a su propia recamara, no sin antes decir al resto…

- Debo decirles que comprendo su problema y que en verdad deseo ayudarles en todo lo posible, pero…- las niñas prestaron atención.- No me gusta la manera en la que trataron a Harry esta noche.-

- ¿A que te refieres?- pregunta Enid.

- Al hecho de que vean en Harry a una leyenda de los libros de historia…un ser ultra poderoso que vence al mal con un solo dedo…es lo que me molesta, quiero que entiendan que él no es superman ni ningún otro superhéroe que se puedan imaginar, como pudieron notar en este corto tiempo, él es solo otro estudiante de quinto grado, como ustedes. No es inmortal ni lo cubre una magia extraordinaria…no pueden llegar y solo pedirle que arriesgue su vida por ustedes y su escuela ¡No es justo!-

- Pero…- Enid fue interrumpida en su reclamo, por Mildred, quien comprendía lo que Hermione quiso decir.

- Entiendo…lo sentimos…-

El silencio se hizo en el grupo. Todas volvieron a sus habitaciones para meditar mejor lo acontecido y buscar más alternativas para resolver sus dificultades. Harry hacía lo mismo en su recamara, era tal la desesperación de las alumnas de Cackle al explicarle el problema, que el chico de gafas, realmente le gustaría ir a su colegio, pero…la verdad… ¿Qué podría hacer él, contra quien sabe quien se presente? Apenas conoció a los mortifagos el año pasado y solo porque sabe que son magos, tiene una idea de cómo enfrentarlos…pero ¿Y si son otras las criaturas que los amenacen? Harry pensó que esa noche, soñaría con el chico más hermoso del mundo mágico y muggle, pero ahora solo el caso del colegio Cackle estaba en sus pensamientos.

- ¡Despierta! ¡Harry, despierta!- luego de escuchar estas palabras, un almohadazo llegó directo a la cara del joven, el cual no pudo continuar con su descanso.

- ¡Hey! ¿Qué sucede?-

- ¡¿Por qué no me dijiste anoche que esas locas te habían pedido ir a su escuela?- Harry no entendía bien a que se refería su compañero, hasta que vio a Hermione de pie detrás de Ron.

- ¡Ah! buenos días Hermione…Ron.-

- No te hagas el sonso ¿Por qué no me dijiste nada anoche?-

- Porque ya estabas dormido, cuando por fin llegue al cuarto.-

- Y seguro que de no ser por Hermione, ya estarías en camino a la academia Cackle ¿Verdad?-

- Puesss…- ambos amigos le miraron de manera recriminatoria, Harry trató de hacerles entender su punto.- ¿Qué habrían hecho ustedes en mi lugar? Ellas viajaron hasta aquí en busca de ayuda para su escuela. No podía negarme.-

- No eres la única solución, Harry, sus maestras podrían pedirle ayuda a Dumbledore.-

- Pero ellas no creen que estén en problemas.- continuaba el chico de gafas a favor de las muchachas.

- ¿Y como se enteraron Mildred y sus amigas?-

- Escucharon a la maestra de deportes y a otros empleados, cuando repasaban la visita de Dumbledore a la academia.-

- Entonces, Dumbledore sabe de la situación de Cackle, no tienes que salir corriendo en auxilio de las chicas, seguro que ya hay alguien en eso.- eso sonaba lógico, pensaba Harry, bien podría hablarlo con las muchachas para que se tranquilizaran.

Con ese pensamiento se levantó de la cama y comenzó sus actividades, Hermione tuvo que salir de la habitación y esperar a todo el grupo en la sala común, no sin antes advertirle a Harry que no contara nada sobre la cita con Malfoy, ya que quería estar presente cuando narrara todos los detalles.

Al llegar a la sala común, las alumnas de Cackle y Granger, esperaban a sus amigos en completo silencio, al verlos llegar, las muchachas desviaron las miradas apenadas, pues comprendían que habían hecho mal, Ron claramente se veía disgustado por el incidente, por lo que pasó de largo sin saludar a nadie, en total silencio llegaron todos al comedor y comenzaron a tomar el desayuno, a Harry no le gustaba como se estaban llevando a cabo las cosas entre las dos escuelas, debía decir algo para que todo volviera a la normalidad ¿Pero qué?...cuando ya tenía un tema que comentar, el sonido de una cuchara golpeando una copa de cristal, llamó la atención de todo el alumnado, la profesora Mcgonagall comenzó diciendo…

- ¡Su atención por favor! El profesor Dumbledore tiene algo importante que decirles.-

- Gracias profesora…a todos les informo, antes de que comiencen con sus actividades, que a partir de mañana todos los grupos tendrán dos horas de clase a cargo de nuestros invitados y el miércoles por la noche disfrutaremos de la presentación del gran mago Hellyburg, titulado "Hechizos y maravillas", por la tarde se les entregarán sus nuevos horarios, sé que aprovecharemos al máximo esta magnífica oportunidad para aprender unos de otros, ahora pueden volver a sus labores y disfruten sus lecciones, gracias.- Después del anuncio, todos se fueron a sus respectivas obligaciones.

A la hora del recreo, cerca del lago, en el lugar favorito de los chicos, la discusión interrumpida volvió al punto en el que se quedaron, situación que todos aprovecharon para hablar, pues en el transcurso de la mañana no se habían dirigido ni la mirada.

- Y ¿Qué otra cosa podíamos hacer? ¿Eh? Habíamos hecho una promesa a nuestras compañeras y amigos, dijimos que regresaríamos con Harry a Cackle.- continuó Mildred la pelea, a lo que Ron contestó.

- Hubieran ido al ministerio de magia a pedir protección.-

- No sabemos dónde queda eso…- le responde Enid.

- Ni siquiera sabíamos que existiera un ministerio de magia.- apoya Maude, sorprendiendo al los alumnos de Hogwarts.

- ¿No saben nada del ministerio? ¿Pues qué diablos les enseñan en su escuela?- Ethel, molesta por las palabras del pelirrojo, también entra en la disputa.

- En primer lugar, nuestra escuela es la mejor en el ramo, por lo que no puedes dudar de su nivel académico ¿No es así chicas?- …lamentablemente… no obtuvo apoyo de ninguna de sus compañeras, ya que todas guardaron silencio y voltearon a ver a otro lado.- Estúpidas.- susurró Ethel en voz baja, lo suficiente para que las chicas estuvieran al tanto de lo que pensaba de ellas. Dejando de lado este penoso momento, Rubí continúa con la plática.

- No estamos aquí para discutir sobre el nivel académico de cada escuela, sabemos que atacaran nuestra institución y queremos saber si podrán ayudarnos, es todo.- continuó Druscila.

- Pero sus profesoras son las encargadas de esto, no ustedes, además, seguro que el profesor Dumbledore ya había pensado al respecto y por ello la invitación a los colegios ¿No les parece?- el punto de vista de Hermione, dejó pensativas a las muchachas, pero aún algunas daban pelea con el mismo tema.

- Las maestras Cackle y Ogroom confían demasiado en que no pasará nada malo… así como Ethel.-

- ¡A mí no me tomes de ejemplo, Embrollo!-

- Igual, a quien vinimos a pedirle ayuda es a Harry, no a ustedes.- alegó esta vez Enid, respaldada por Rubí.

- Así es, ustedes no tienen por que meterse en este asunto.-

- ¡Claro que nos metemos! Harry es nuestro amigo y no permitiremos que vaya a defender una escuela a la que sus alumnas y maestras, tienen la obligación de proteger.-

- Y como esperas que nos defendamos de quien tu ya sabes, cuando nadie en la tierra ha sido capaz de detenerlo, excepto su excelencia Albus Dumbledore y por supuesto Harry Potter.-

- ¡Y por que tu nombre no viene escrito en un libro ¿Ya no vas a poder pelear con él?- Ron se había levantado de su asiento para encarar mejor al grupo de jóvenes hechiceras.- ¡Vamos! ¡Todas son brujas…defiéndanse!-

- ¡ ¿Pero cómo? ¡Ese mago es el más poderoso y cruel que haya existido!- agregó esta vez Yadú, como si tratara con estas palabras, hacer entender su punto a los chicos de Hogwarts.

- ¿Cómo? ¡Con magia! ¿Con qué más? Todas son brujas, no lo olviden…ya sabes quien puede ser poderoso, pero no inmortal…ya antes lo han derrotado, eso significa que se pueden defender.- continuó apoyando Hermione a Ron en la discusión.

- Pero nuestra escuela no cuenta con ningún Harry Potter en sus filas, es por ello que se ven ustedes tan seguros, con su ilustrísima en la dirección y Harry como compañero, si nosotras tuviéramos ese tipo de leyendas en la escuela, no estaríamos aquí pidiendo ayuda.- molesta por las palabras de Maude, Hermione reclamó.

- ¡ ¿Pero de qué piensan que está hecho Harry, solo por que lo llaman leyenda? ¡ ¿De acero mágico?-

- Harry es un ser humano como todos nosotros…igual que Dumbledore…ninguno es inmortal aunque un par de libros describa lo contrario, ustedes ya lo han visto, solo bastó un pelotazo para enviarlo a la enfermería.-

- Pero…-

- ¡Chicas! Ya basta.- la intervención de Mildred sorprendió a sus compañeras, pues en su cara se veía que no pensaba continuar con la pelea.- Ya es suficiente Maude, Enid, ya lo he entendido…-

- ¿De qué carajos estás hablando Mily?-

- No vas a permitir que nos hablen como si fuéramos…-

- ¡Ya fue suficiente chicas! ¿Qué no comprenden?- Enid y Yadú le prestaron atención, al igual que el resto de los presentes.- Ellos tienen razón, nosotras estábamos equivocadas, es verdad que es una leyenda y que solo lo vimos como al ser que pintan los libros cuando llegamos aquí, que a pesar de este corto tiempo y de la oportunidad de convivir con él de una manera más completa, aún lo queremos tratar como a un mito y mandarlo a pelear en lugar nuestro…eso no es correcto…eso es lo que tratan de decirnos sus amigos y que no queremos aceptar…lo siento Harry, chicos, no vimos la verdad.-

El silencio se hizo en el lugar, las alumnas de Cackle meditaban cada palabra de labios de su presidenta, mientras que los estudiantes de Hogwarts agradecían su comprensión. Enid y sus amigas, luego de unos segundos para reflexionar, dijeron apenadas a sus anfitriones…

- Chicos…yo…lo siento…- inició Sombra.

- Es verdad…lo lamento, he sido muy necia.- le siguió Cerezo.

- También pido disculpas, a veces hablo sin pensar antes, no debí ser tan molesta.- terminó Wally, a lo que Hermione agregó.

- No te preocupes…a Ronald le pasa todo el tiempo.-

- ¡Hey!- se defendió el aludido, dejando con esta pequeña broma, todos los problemas atrás.

Luego de algunas risas y comentarios mordaces contra los menos ilustrados de ambos grupos, el silencio se volvió a adueñar del ambiente, el pendiente sobre la escuela de Cackle aún estaba latente y a pesar de que las chicas ya no preguntarían nada a Harry sobre ir a la pelea, este y sus amigos comenzaron a dar ideas y soluciones para su problema.

- Aún creo que no deben preocuparse, seguro que Dumbledore ya tiene a alguien sobre el tema de la ayuda a las escuelas, quizás de eso estén hablando en este preciso momento en la dirección.-

- Eso espero.- respondió Mily a Herm.

- De lo contrario, ustedes pueden buscar más hechizos para la autodefensa, podemos ir más tarde a la biblioteca a buscar.-

- Eso me gustaría mucho.- contestó animada Maude a Ron.

- Yo tengo también una idea.- y sin esperar a que le preguntaran de que se trataba, Harry se levantó y encaminó rumbo a la lechucería.

- ¿A dónde va?-

- No lo sé.-

- ¿Y qué planea?-

- Menos lo sé.-

Sin perder un segundo más, todo el grupo salió corriendo tras su compañero, llegando hasta la torre de las lechuzas para encontrarlo, ya adentro, el chico escribía una pequeña nota y buscaba a su ave Hedwig, la cual dormía placidamente en medio de una lechuza color café y otra gris, cuando este la llamó, ni tarda ni perezosa voló hasta él, sorprendiendo a las niñas.

- ¡Aahh que bonita!-

- ¿Es tuya?-

- Si.-

- ¿Para quién es la nota, Harry?-

- Para Padfoot, si alguien sabe sobre los planes de Dumbledore, seguro que es él.- Hermione y Ron estuvieron de acuerdo con esto, Mildred y sus compañeras no entendían nada.

- ¿Padfoot? ¿Qué es un Padfoot?-

- ¿Eso es bueno?-

- ¿Es una clave o algo así? ¿Cómo de espías secretos?-

- Algo así.- respondió Harry.- Es más que un amigo, seguro que él nos tiene una respuesta.-

Luego de que atara bien el pergamino en la pequeña pata de la blanca ave, el chico de oscura cabellera dio las indicaciones necesarias para que Hedwig entregara su mensaje, antes de retirarse, la amable lechuza dio un pequeño ululo, que le decía que todo estaría bien, que no se preocupara, ya que todo estaba listo, los chicos vieron con gran expectación como la bella mascota de Harry Potter se marchaba, perdiéndose en poco tiempo en el inmenso cielo.

Esa tarde de clases fue tan pesada como siempre, con los nuevos horarios en manos, todos los alumnos comentaban animados el como y de que tratarían estas nuevas asignaturas, al menos en algo estaban de acuerdo la mayoría…en que seguro estarían más interesantes que la de defensa contra las artes oscuras. A la hora indicada, Harry se presentó a su castigo con el enclenque pedagogo, faltando sin quererlo a la práctica de Angelina, la estricta capitana deseaba que todos sus jugadores apoyaran al nuevo miembro, o sea Ron, pero Potter no podía hacerlo.

Como el chico de verdes ojos no estaría en el campo de juego, las chicas acompañaron a Hermione hasta la torre de Gryffindor, para ponerse de acuerdo con la venta de pasteles en pro de los elfos domésticos, cuando Harry salió de cumplir su castigo, el dorso de la mano le dolía tanto y estaba tan roja que francamente estaba pensando seriamente en vengarse de su maestro, quizás un regalito del menú de los gemelos Weasley le gustaría, pensaba.

Tan metido estaba nuestro joven amigo, en sus pensamientos sobre galletas y pastillas de vomito, que no se percató de la ágil sombra que lo seguía, cuando dio vuelta en una curva de las inmensas escaleras rumbo a la torre, rápidamente fue arrastrado hasta un rincón parcialmente oscuro y besado con ternura en los labios, el autor de este acto no tardó en ser desenmascarado…

- ¡ ¿Draco?-

- ¿Quién más podría ser?-

- No lo sé… ¿Keanu Reaves?- con el ceño fruncido y un tono en la voz que advertía sobre una posible venganza, el bello Slytherin preguntó.

- ¿De que casa es ese? ¿Es Gryffindor o Ravenclaw?- ante esta respuesta, el chico de cabello azabache soltó la carcajada, molestando más a su tierno compañero.- Es otro de tus chistes muggles ¿Verdad?-

- No…no, no te enojes…mejor dime ¿Qué haces aquí?-

- Me enteré que te castigaron y vine a hacer que te sintieras mejor.- apenas hubo terminado de decir estas palabras, el bello ángel de ropas negras y verdes, rodeó con sus brazos el cuello de su amante y se apoderó de sus labios con pasión, la misma o aún más intensa que la de la última vez,

Ambos chicos cerraron los ojos, dejándose llevar por la calidez de ese beso, pronto más actividades se hicieron presentes para enriquecer el momento, ambos empezaron a recorrer el cuerpo de su compañero con las manos, Draco se limitaba a acariciarle la espalda y deslizar sus dedos por la alborotada cabellera del joven hechicero, mientras este se deleitaba con sus caderas y glúteos, el calor de ambos cuerpos iba aumentando rápidamente, ya no solo era estar abrazados y nada más, no, ahora ambas caderas estaban unidas una a la otra, para disfrutar del roce de ambos sexos, una de las manos de Malfoy, imitó a las de Harry, y bajó al final de la espalda, para evitar que se cancelara el contacto, eran tantas las ganas de los dos chicos por salir de ahí en busca de un lugar escondido, que de no ser por un infortunado incidente, lo habrían hecho de inmediato.

- ¡Aarrg!- exclama Harry, alarmando a su adorado.

- ¿Qué sucede?-

- No…nada…- como era de esperarse, Malfoy no le creyó una sola palabra y buscó lo que había lastimado a Potter, encontrando su mano lastimada del último castigo.

- ¿Qué fue lo que te ha pasado, Harry?-

- Puess…- solo esto bastó para que Draco se convenciera que se trataba de un castigo físico el que el profesor Englund estaba aplicando.

- ¡Maldita sea ese sujeto!- exclamó disgustado, al tiempo que atendía el dorso de la mano con un pañuelo blanco, mismo que estaba adornado con sus iniciales en letras doradas.- ¿Cómo es posible que te tratara de esa manera? Por lo regular, siempre te están lamiendo los pies por ser quien eres, pero ya verá ese sujeto…nadie hace eso a mi chico y se va sin pagarla caro.-

- ¿Tú chico? ¿En serio…soy tú chico?-

- Bueno, después de lo que hemos hecho ¿Crees acaso que lo hago con todos solo por que sí?- el corazón de Harry latía tan rápidamente que bien se podía escuchar si prestabas atención.

- ¿En verdad? ¿Es oficial?-

- Pues…eso depende de ti… ¿No crees?- comprendiendo perfectamente, el chico de gafas y ojos verdes, comienza a hincarse para pedirle que sea su novio, pero lejos de halagar esto al bello rubio, este le dio un zape en la cabeza, devolviéndolo a su lugar.

- ¡Aauucchh! ¿Qué hice mal? ¿Qué no era en serio?-

- ¡Claro que sí! Pero no tolero esas cursilerías de niñas rosas…a mí me gustan los hombres fuertes y valientes como tú…- así que…para cerrar el compromiso, ambos niños se entregaron en un profundo beso, el cual tuvo un sabor diferente…un delicioso buqué de total exclusividad.

Desgraciadamente no pudieron permanecer en ese lugar por mucho más tiempo, ambos debían realizar diversas tareas y no podían quedarse uno con el otro, tomados de la mano hasta el sendero donde ambos se separaran, Harry sacó una barra de chocolate y la compartieron, antes de irse, Draco prometió entregarle mañana un ungüento para su mano y le mandó un beso, Potter no se retiró del lugar hasta que la figura de su novio…sí, de su novio, se perdiera por completo.

Al darse media vuelta para ir a la torre de Gryffindor y entregarse a sus ensoñaciones, el rostro de Ronald Weasley se presentó ante este, dándole un susto de muerte…

- ¡AAYYY! ¡Ron! Que diablos ¿Qué haces aquí?-

- Lo mismo que tú…voy a la torre… ¿Cómo te fue?-

- Bien…el castigo como siempre…-

- No me refiero al castigo… ¿Se te acabó el chocolate?- no había duda…Ron había visto a la nueva parejita andar por los pasillos, tomados de la mano y compartiendo el dulce, sin más remedio, Harry tuvo que atender a la curiosidad de su amigo.

- No molestes.-

- ¡Ah no! ahora me cuentas con lujo de detalles, a ver dime… ¿Cómo estuvo, qué hicieron, qué dijo?- tocando el tema superficialmente, Harry contó sobre su encuentro, su amistoso saludo, como le atendió la mano y al final como se hicieron novios. Consiguiendo con esto, que el pelirrojo le formulara más preguntas.

- ¿Y qué dices que le tocaste?-

- ¡Yo no dije nada!-

- Por eso, cuéntame ¿Qué le tocaste?-

- No te voy a decir nada…bueno, sí…no, mejor no.-

- ¡Aayy no me vengas con esas y dime!- en eso estaban jugando, cuando Harry se percató que tenía aún el pañuelo de Draco, este estaba atado a su mano y él ni cuenta se dio.

- ¡Mira! Es su pañuelo.- acercándolo para percibir su fragancia, con fascinación dijo.- ¡AAhh! ¿Hueles eso? Es su perfume.-

- ¡Uack!…huele a bilis de armadillo combinado con cerebros de ranas.-

- ¡ ¿Quee?-

- Es que siempre está metido en el salón de pociones.- la fiesta que traían esos dos era tan escandalosa, que muchos se giraron a verles en la sala común, apenas atravesaron el umbral de la señora gorda, las primeras en recibirles como de costumbre últimamente, era las niñas de Cackle, las cuales bombardearon al pelinegro con diversas preguntas.

- ¡Hola Harry!-

- ¿Cómo te fue?-

- Bien gracias.-

- ¿Qué traes ahí?-

- ¡Ah! un pañuelo.- exclamó el muchacho sin cuidado.

- Ya era hora de que llegaran ustedes, pasen, debemos hablar sobre varios temas.- ordenó Hermione a sus compañeros, quitando a sus amigas la oportunidad de preguntar sobre "La dueña" del pañuelo blanco, manteniendo así varias dudas sobre el significado de las letras MD.

Como presidenta del P.E.D.D.O, Hermione les contó sobre los planes de hacer galletas y pedir a Hagrid permiso para prepararlas en su cabaña. Mientras la chica de larga cabellera daba los pormenores a Harry y Ron, las niñas se preguntaban molestas sobre la identidad de MD y las intenciones de "Esta" para con la leyenda. Sacándolas de sus pensamientos, se escucha la pregunta de Hermi.

- Y bien… ¿Qué opinan?-

- ¿Es en serio?- los ojos asesinos de Granger se posaron sobre el pelirrojo, quien de inmediato desvió la mirada intimidado.

- ¿A qué te refieres?-

- Es que…pues, todos adquieren galletas gratis en el comedor, ya lo habíamos dicho y…no sabemos si habrá tiempo para que se entretengan en hacerlas, gracias a los nuevos horarios y…pues…quien sabe si Hagrid quiera prestarles su cocina y…-

- No creo que Hagrid se niegue a ayudarnos, es por una buena causa y sí…sabemos hacer galletas, no tienes por que preocuparte.-

- ¿Y con respecto a la venta?- preguntó esta vez Harry, siendo respondido por Mildred.

- Pues no creo que haya problema, cuando los chicos se enteren de que es por una buena causa, seguro que todos querrán ayudarnos.-

- Eso espero.- dijo no muy animado Ron, a pesar de la mirada asesina de su compañera. Luego de invertir unos minutos en las tareas escolares, las chicas se atrevieron a hacer más preguntas a sus nuevos amigos.

- Y…ese Padfoot ¿Quién es o qué es?- comenzó Mily.

- ¿Por qué usan claves? ¿Para quién era la carta?- le siguió Yadú.

- ¿Quién es MD?- terminó Druscila, apoyada por otras de las chicas, los muchachos se miraron unos momentos, no sabían si debían contar todo o no, pero dado que Dumbledore las ha invitado, era posible que no hubiera problema, igual, sin palabras, al escuchar la primera respuesta de Harry, quedó claro para Ron y Granger que irían poco a poco con ellas.

- Como ya les habían dicho, Voldemort (Escalofrío general) ha vuelto a al vida y para protegernos de este y sus aliados, debemos usar claves en los mensajes, ya que si atrapan a la lechuza, nos meteríamos en graves problemas.- esta pequeña explicación causó tanto miedo como dudas en las niñas, las cuales continuaron con el interrogatorio.

- Entonces… ¿Es cierto eso de su regreso? ¿Es verdad que lo viste?- preguntó incrédula Maude.

- Sí.-

- ¿Pero cómo? ¿Qué fue lo que pasó?- rogó por saber Enid .

- ¿Ya lo has contado antes? ¿Ya está el ministerio de magia que mencionaron en esto?- preguntó Ethel, quien a pesar de tener dudas, no deseaba estar en contra de Harry, pero este no quería aún hablar de lo ocurrido en el cementerio y trató de cortar el tema lo más rápido posible.

- Le dije todo a Dumbledore y al ministro de magia, solo uno me creyó y en el ministerio no quieren saber nada más de nosotros.-

- ¿Entonces no están ayudando?-

- No.-

- ¿Qué les contaste?-

- No pienso repetirlo.-

- Pero ¿Por qué no? si nos dijeras, tal vez nosotras…-

- Mejor cambiemos el tema ¿Quieren?- interrumpió Ron al ver la incomodidad de su compañero, captando el motivo, Mily lo apoyo.

- Sí, mejor por que ya me estoy asustando…veamos… ¡ah si!… ¿Quién es MD?-

La pregunta quedó en el aire, pues ninguno dijo nada sobre la identidad de MD…y ya que sorprendentemente surgieron varios asuntos pendientes en la recamara de los muchachos, estos tuvieron que dejar a las chicas solas en la sala común junto a Hermione. Esa noche, luego de avanzar con diversas materias como astrología, herbología y encantamientos, Harry dejó su pluma a vuela pluma trabajando en el libro de defensa y se dispuso a descansar cómodamente en su cama.

Ya dentro y con el dosel recorrido, el chico de gafas tomó el pañuelo de su bello amante y con la calma que reina en los enamorados, recorrió cada fibra y cada línea de las letras bordadas con hilos dorados, el aroma en la prenda traía a su memoria, el sabor y la calidez de cada beso y abrazo, dado junto al Slytherin, la dulce fragancia poco a poco lo llevaba a un mundo de ensueño, donde seguro se encontraría con su amado.

En sus sueños, él y Draco, se besaban en uno de tantos pasillos con tal intensidad que pronto ambos decidieron buscar una habitación, apenas entraron a la recamara, la cual estaba totalmente oscura, Malfoy ya no estaba a su lado, caminando sin rumbo en busca del Slytherin, se acercó a una puerta que mostraba algo de luz en su base, pensando que lo vería detrás de ella la abrió encontrando en lugar del rubio amante, un enorme y frondoso bosque, el mismo de todas sus pesadillas.

- No puede ser.- susurró el chico de gafas al reconocer el lugar.- No ahora.- rogó.

Sin más remedio que seguir la corriente de su psiquis, el chico caminó sobre una alfombra de hojarasca, lo curioso y diferente a sus anteriores pesadillas, era que ese bosque, ya no era oscuro, todo lo contrario, estaba iluminado y lleno de vida, logrando así distinguir cada detalle de este, mientras más avanzaba, más cansado comenzaba a sentirse, su cuerpo estaba perdiendo fuerza y apenas podía mantenerse de pie, deseaba acostarse y tomar una siesta, el lugar era acogedor y realmente le apetecía dormir unos minutos para recuperarse, pero no podía, debía correr, buscar a Malfoy, no… tenía que conseguir algo…pero ¿Qué?…lo que fuera que debía buscar, era muy importante, ya que su familia y amigos dependían de ello.

Luego alcanzó a escuchar varias voces, mismas que lo obligaron a tomar más velocidad en sus acciones, el ruido que percibía, eran las voces de sus amigas llorando y las maldiciones de los que imaginó que eran mortífagos, había una pelea, no estaba muy seguro de quien iba a ganando, solo sabía que debía llegar antes que el enemigo, a no se sabe donde, de pronto, una luz al frente le indica que ya está muy cerca, una voz que reconoce como la de Ron, le advierte que están apunto de darle alcance, que debe correr más rápido, el chico pelinegro ya está cerca, otros vestidos de negro, parecidos a sombras, se acercan para ganarle aquello que está brillando al frente…cuando ya, Harry está apunto de tomarla con sus manos, un resplandor tan fuerte, los rodea, trayéndolo de vuelta a la realidad.

- ¡Vamos despierta!-

Era Ron como cada mañana, obligándolo a salir de la cama e iniciar la misma faena de siempre, la frustración era evidente en el chico, ¿Qué diablos significaba todo eso? se preguntaba seguido ¿Hasta cuando tendría esos sueños? ¿Qué le quieren decir? Desgraciadamente no había nadie que le diera las respuestas, mientras debía seguir cumpliendo sus deberes y esperar que la respuesta de Canuto llegara, para tratar de aclarar al menos, las dudas de sus nuevas amigas.

Fin del capítulo 20