Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo narro lo que dicta mi imaginación.
Queda prohibida su adaptación o copia sin permiso de la autora.
Capítulo 4: Parecían… novios.
—¿Y entonces qué dices nena? ¿Saldrás conmigo algún día de estos? —pregunto Emmett levantando las cejas sugestivamente. Realmente él no tenía ningún interés respecto a la castaña solo quería deducir su teoría: a Edward le gustaba la Nerd y lo ocultaba, o simplemente le gustaba pero muy en el fondo. Observo a su amigo detenidamente, lo fulminaba con la mirada.
—Hum... yo... —trataba de responder, pero presentía que esto solo era una broma. Los ojos de Emmett parecían tener un toque de broma en ellos. Así que intento seguir el juego para saber de qué se trataba. —Creo que sí. Algún día será.
—¡Excelente! —exclamo satisfecho.
—Emmett no puedes —dijo Edward molesto por lo que acababa de ocurrir. —Tenemos muchos ensayos.
—Los fines de semana estoy libres —dijo sin dejar de mirar a Bella con una sonrisa.
—Todos los días ensayaremos. No me gusta el sonido de tu batería —excuso con voz fría, y más molesta aun porque su amigo estaba tratando de librarse para poder salir con la chica.
—¡Vamos Cullen! Algún día estaré libre y ese día saldré con esta hermosa nena... — el grandulón tomo un mechón del cabello de Bella y lo enrollo en su dedo índice. Fue lo último que hizo Emmett antes de que Edward se abalanzara sobre el gran cuerpo de él.
—¿Que parte de "Todos los días ensayaremos" no entiendes? —Edward lo tenía aferrado de su playera. Sin soltarlo y mirándolo con furia.
—¡Hey! Tranquilo viejo... —Jasper que solo los miraba divertido llego detrás del cobrizo. Bella los miro horrorizada y estaba a punto de ponerse entre ellos.
—Edward, no sé qué te sucede pero siento que estas celoso —confiesa Emmett sin hacerle nada a su amigo. Su plan estaba funcionando a la perfección. Solo había tocado a la chica un mechón de cabello y Edward exploto. «Definitivamente esta celoso» pensó Emmett.
—¡¿Esta Idiota?! —grita Edward. Lo suelta y se va alejando poco a poco. Se da cuenta de la multitud que se ha reunido a su alrededor presenciando una pelea entre los integrantes de McShow.
—Cálmate Edward. Creo que es hora de irnos —murmura Jasper al ver a los presentes.
—¡No Jasper! ¡Solo déjame aclarar esto! —le contesta a su amigo sin mirarlo, solo tiene la vista fija en el grandulón de Emmett.
—Es mi teoría, Edward —responde —Siento que algo te ha picado, tal vez un insecto del amor y por fin te has dado cuenta que tienes sentimientos.
—No se dé que putas hablas...
—¿Te gusta Isabella? —pregunta sin rodeos. Lo único que Emmett quiere es saber si por fin Edward había encontrado el verdadero significado de no tener el corazón frío. La pregunta les llego a de sorpresa a los tres: Jasper, Edward y por supuesto a Bella quien no dejaba de darle vueltas a aquella pregunta. «Es imposible, a nadie le gusta una Nerd. Y mucho menos una Nerd como yo. Un chico atractivo y Rockstar no puede gustarle una Nerd» decía para sus adentros.
—No la conozco. Y si me gusta o no, creo que ese no es tu problema —respondió cortante —Tienes razón Jasper. Creo que es hora de irnos. —no dijo nada más y se fue junto al rubio a la salida. Confundido y sin ganas de discutir.
¿De verdad le podía gustar alguien como ella o por lo menos sentir algo? La respuesta estaba ahí... En su corazón palpitante. La primera vez que la vio sintió un poco de repulsión por la forma en que se veía la castaña. Cuando vio que era su tutora casi se infarta. Pero al escuchar su voz todo había cambiado: su manera de explicar, sus gestos, su forma de articular cada palabra. Todo esta... bien. Todo está bien en ella. Si era diferente -solo por su forma de vestir- y eso le atraía aun más. Realmente no supo lo que le gustaba de ella, simplemente le gustaba y ya. Lo hacía sentir cómodo con una chica, lo cual era extraño hacía varios años.
Y el chico posesivo había nacido conociéndola a ella.
Sentía una gran necesidad de aferrarla a sus brazos y que todos aquellos supieran que era de él y de nadie más. Pero no podía reclamar algo que aun no podía poseer. Isabella era como un hueso duro de roer y la deducción fue fácil al ver como lo negaba. Ahora necesitaba ganarse su amistad y así poder hablarle los días que fueran, claro si ella está de acuerdo con eso.
•••
Al día siguiente nadie dijo nada sobre aquella noche. Edward y Emmett se hablaban como si no hubiera pasado nada. Típico de ellos. Nadie hablo sobre ello y era mejor. Algunos de los jóvenes que se encontraban en Eclipse solo los veían extrañados por verlos otra vez juntos, y era obvio.
Bella no tenia clase con Edward ese día así que tendría que esperar un día para ver las reacciones que podía tener el cobrizo ante su presencia. Sinceramente tenía miedo de que le dijera algo o peor aun de que ya no le dirigiera la palabra. A pesar de todo no quería que él le dejara de hablar.
Se encontraba en la última clase del día. El profesor había llegado con un chico muy apuesto. Les sonreía a todos los alumnos de la clase y su mirada de color avellana se poso en Bella. De inmediato las mejillas de ella comenzaron a arder y mejor bajo la mirada. Era como Octavio Rex: alto, bronceado y guapo.
—Buen día chicos. Le presento a Daniel Jacob Black, mejor conocido como JakeBlack de radio Twilight —El profesor presento al chico y todos estallaron en aplausos.
—Hola. Al igual que ustedes yo soy un estudiante más de esta universidad. Soy un maldito bastardo que estoy en Radio Twilight. Quiero decir que si estudies quieren ser igual que yo tienen que poner todo el empeño que necesiten —aconsejo. Una chica que estaba frente a Bella comenzó a cuestionar. Lauren era su nombre.
—Jake, ¿quieres ser mi novio? —pregunto burlona. Comenzó a reírse junto a la bolita de sus amigas. «¡Que estúpida!» Exclamo Bella para sus adentros.
—Lo siento, pero una bella chica se ha robado mi corazón —le respondió a lo que todos sus compañeros le hicieron burla con un "oooh..."
Los minutos iban pasando demasiado rápido y la clase estaba por terminar. Bella era la única que tomaba nota mental sobre cada palabra que decía Daniel. Las buenas y malas experiencias le hacían saber que tan bueno era en su trabajo. El timbre se escucho a lo lejos y todos corrieron hacia la salida como almas que lleva el diablo. Bella tardo mucho en salir, pues era torpe y cuando se caía un cuaderno el otro también. Al salir del salón sintió la presencia de alguien, pensó que era Ben -un compañero más en su grupo- pero lo que no sabía era que Ben ya había salido segundos antes.
—Hola —la saludo aquella persona poseedora de voz clara, dulce y masculina —Vi que eras la única en poner empeño a la clase.
—Sí, eso creo —murmuro nerviosa.
—Me puedes decir Jacob o Jake. Solo mis amigos me dicen así —se presento
—Isabella. Pero siempre me dicen Bella.
—No sé si algún día quisieras salir conmigo, no sé al cine, a beber algo. Tú dices —lo había dicho tan rápido que Bella solo había entendido la mitad de todas esa palabras.
—Jacob —musito —me encantaría salir, pero aun no sé si tenga tiempo.
—No te preocupes por eso. Tengo bastante tiempo de sobra para esperar —su nuevo amigo respondió sin dificultad. Parecía como si sus palabras ya estuvieran preparadas.
—Y yo no te pido que no lo hagas. Pierdes ese tiempo —Bella ya estaba más consiente que Jake ya estaba tratando de ligarla.
—No será tiempo perdido... —declaro.
Se quedaron un momento en silencio mientras salían del edificio. Bella estaba más segura ahora que tenía que ser la amiga Jacob, y no era porque él era un famoso locutor en la radio, si no que ella se sentía muy bien estando a un lado de Jake.
—Oye, pensando lo bien: esta tarde la tengo libre porque no vamos a tomar un helado...
—¡De verdad! —Su nuevo amigo estaba bastante entusiasmado —Me parece bien. ¡Qué tal si vamos en este momento!
—Okay —Bella esbozo una gran sonrisa. Jacob la halo de la mano, sintiendo un sentimiento indescriptible pues sus palmas estaban contra sí.
Fueron directo al estacionamiento donde Jacob busco su auto entre muchos. Bella estaba sorprendida por el gran descubrimiento ya que nunca había entrado a esa zona de la universidad. Se sentía extraña por dentro, como emocionada y preocupada al mismo tiempo. Pero en realidad ya no le importaba; lo que viniera para ella estaba más que perfecto. Jacob le gustaba, le gustaba demasiado que por un momento se sintió confundida: primero El Rockstar y ahora Jake. Pero sinceramente tenía más posibilidades con éste último.
Subieron al auto, un flamante Mercedes color negro. Durante el camino hablaron de trivialidades. Era fácil charlar con Jacob, su forma de expresarse era increíble y para todo tenia tema de conversación. La heladería estaba frente a un lugar de comida rápida. No le pareció extraño que hubiera muchos estudiantes en esa avenida. Pero las coincidencias suceden y ahí estaba la moto de Edward, y las de sus amigos. «Espero no encontrármelo» pensó, rogando a los cielos que así sucediera.
—Bella, ¿cuál es tu helado favorito? —pregunto mientras se sentaban en un sofá muy colorido, justo a un lado de la ventana.
—Creo que es el de fresa. No se hay muchos sabores agradables. —respondió con una grata sonrisa.
—Sera de fresa...
Sin darse cuenta, los dos congeniaban muy bien. Hubo un momento en que Jacob tomo una cucharada del helado de Bella, y ella no se molesto, al contrario le siguió el juego y comenzaron a intercambiar helado y sonrisas. Realmente parecía que eran... Novios.
Edward no tenía muchos ánimos de salir. Mucho menos sabiendo que Isabella podría estar con alguien en esos momento. Lo único que hizo esa tarde fue salir con sus amigos a comer algún lugar fuera. Ni siquiera tenía mucho apetito. Decidió salir de aquel lugar, pararse recargado a su moto y pensar bajo la sombra de un gran árbol. Pero justo de él estaba un gran cristal con letras de colores.
No fueron los colores que irrumpieron su estado de ánimo: de aburrido a furioso. Fueron las personas que se encontraban detrás del cristal. La sangre le hirvió en las venas. Cerró los puños tan fuerte que no se percato de que se había puesto rojos y las líneas moradas resultaban. «¿Por qué? ¿Por qué esta con ese cabron?» Se preguntaba furioso. Pero... ¿Por qué estaba furioso? ¿O celoso? Ni siquiera él entendía por qué.
Lo que más le dolió es que Bella le permitía tocar sus mejillas, le permitía acomodar los mechones de cabello que no estaban en su lugar, le permitía sentir su piel, le permitió hacerla reír, y a Edward no. Algo se oprimido en su pecho, sintió una gran necesidad de golpear a aquel tipo y matarlo por haber tocado a Isabella.
De pronto la castaña sintió una mirada penetrante, no era de Jacob. Miro hacia su lado izquierdo -donde estaban los demás consumidores- y nada. Hasta que miro detrás de la gran ventana; ahí estaba él, mirándola con furia. Bella se incómodo un poco y su sonrisa se había borrado. Miro hacia su helado bajando la mirada para que Jake no la note.
—¿Que sucede? —pregunto por su reacción.
—Nada. Creo que es hora de irnos. —volvió a mirar hacia la ventana, aun estaba ahí. Jacob miro hacia la misma dirección que Bella y comprendió porque.
—¿El es tu novio? —pregunto dudando del sí.
—No, no lo conozco. El solo que su mirada me intimida.
—Te ve como si fueran de su propiedad. En verdad no lo conoces.
—Es la verdad.
—Cullen no es de fiar. ¿No te acerques tanto a él sí? —Jake la miro a los ojos y acarició su mejilla, solo trataba de protegerla. —Conozco a ese tipo y no es una buena persona.
—¿Tu lo conoces? —la duda entro en la castaña y quiso saber.
—Sí, pero es una gran historia que no quiero contar en este momento. Es mejor que nos vayamos.
Y así fue, entre más rápido salían de ese lugar era mejor. Pagaron la cuenta y salieron casi corriendo del lugar, pero antes Jacob se había asegurado de sujetar de la mano a Bella. Ella le echo el último vistazo a Edward que aun seguía ahí. Por otro lado él estaba a punto de ir y romperle la cara a Jacob por haber tocada a Bella. Pero se limito a no hacerlo pues pensarían que ella le gustaba, La Nerd le gustaba. Esa era la verdad pero no quería que nadie lo supiera.
Se subió a su moto y siguió el auto de Daniel, porque así es como le decía Edward: Daniel y nada más. Lo siguió hasta que en un semáforo quedo justo a su lado, a un lado de Bella y la miro. Por suerte es que el cristal los interponía, suerte para Bella, mala para Edward. El semáforo marco el siga y Edward los fue siguiendo. Necesitaba respuestas.
Bajo la velocidad y pensó «La buscare en su dormitorio. Ella es mía» las tres últimas palabras no las había dicho él realmente, fue alguien más dentro de él, el quien hizo que Edward sintiera algo por la castaña.
Un capitulo mas que espero les guste, una abrazo para todas y si no es mucho pedir su bella opinion que anima mucho a seguir escribiendo aunque aun no se como contestar su bellos Reviews
Jane19: muchas gracias por tus comentarios, una disculpa por no contestar pero soy primeriza en y pues aun no se contestar los reviews ;) tambien mil gracias por leer esta historia
