Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo narro lo que dicta mi imaginación.

Queda prohibida su adaptación o copia sin permiso de la autora.


Capítulo 5: Entre la espada y la pared.

Con una sonrisa malvada en los labios Edward fue hacia el dormitorio de Isabella. Sabía que lo compartía con la chica rubia y la otra que parecía duendecillo. Estaba cien por ciento seguro que no la iba a encontrar allí, pero cuando ella llegara se iba a llevar una gran sorpresa. Fue directo hasta el dormitorio, no fue necesario preguntar en cual de tantos era. Sin querer un día la había visto abriendo las ventanas de la habitación y entonces ese vago recuerdo quedo en su memoria. Llamo a la puerta sin vacilar. La chica rubia abrió la puerta de madera y se quedo estática al contemplar aquella belleza que estaba justo frente a ella. Le sorprendió que El Rockstar estuviera justo en el umbral de la habitación.

—¿Hola? —saludo Edward en forma de pregunta. —Quiero ver a Isabella —se había escuchado como si estuviera ordenando verla en ese preciso momento cuando en realidad solo estaba dando aviso que iba a ver y quedarse ahí afuera si era suficiente.

—Ella no está. No ha llegado. —la rubia contesto aun sorprendida por la llegada de aquel atractivo hombre.

—La voy a esperar —sentenció con ojos fijos en Rosalie.

—Okay. Adelante —Rose le abrió paso al chico guapo para que entrara. Alice al ver al cobrizo se impacto de tan hermoso que era. A su vez intercambio miradas con su compañera y ella solo se limito a encogerse de hombros.

—Hola —saludo Alice. Ella si tenía curiosidad de porque ese chico guapo estaba ahí, y no se quedaría con la duda. —Viniste a... —hizo gestos de que el joven continuara.

—A ver a Isabella. Es mi tutora y quiero resolver algunas dudas —a dudas se refería a: ¿porque estaba con ese tipo? O ¿por qué la toco? Todo ese tipo de dudas, no respecto a la materia de historia.

—Me alegro que tenga bueno alumnos. ¿Eso merece celebrase no cree? —la chica sonrió de puro placer gracias a que le había contestado. Ella al igual que Rose estaba sorprendida de que El Rockstar viniera a su dormitorio...

Pasaron varios minutos sin hablar, la verdad es que Edward era un chico que no hablaba demasiado. Solo se quedo mirando afuera de la ventana, observando el árbol de flores blancas que se movían de lado a lado con las ráfagas del viento. Las chicas solo lo observan curiosas y se preguntaban con señas pero al final se rindieron al no entenderse nada.

—Bueno... tengo que terminar un trabajo. Te encargo el dormitorio —Rosalie rompió el gran silencio. Edward no le tomo mucha importancia y continúo mirando hacia un punto indefinido.

—Yo también me tengo que ir. Edward estas como en casa. Creo que Bella no tarda en llegar —le dijo Alice y ambas llegaron a la puerta sin antes echar un vistazo a Edward quien seguía con mirada perdida.

De pronto el cobrizo cayó en la realidad. Él no debería estar ahí, no era lo correcto, si quería hablar con ella debió esperar hasta su clase. Era momento de irse y tratar de no toparse con Bella. «Esto está mal» pensó girándose hacia la puerta y salir. La hora de visitas en el edificio estaba por agotarse. No quería tener más problemas y tampoco quería que las amigas de Bella se metieran en un lío por que le había abierto las puertas de su dormitorio. Simplemente cruzo el umbral de la habitación y se fue cerrando la puerta detrás de él.

Isabella subió por las escaleras, al doblar hacia la derecha y mirar hacia el pasillo vio como Edward salía de su dormitorio y cerraba la puerta. Su corazón comenzó a latir desbocado, sus piernas temblaban y había quedado estática. Su respiración era irregular y lo único que pudo hacer era observar cómo se alejaba «¿Que hacia allí?» Se pregunto como si ella misma se diera la respuesta. Solo tenía una teoría en mente: «Fue a buscarme. Pero no me encontró» y estaba en lo correcto.

Después de que comenzó a reaccionar Bella se dirigió a su habitación sigilosa temiendo volverse a encontrar con El Rockstar. Tenía que encontrar alguna manera de alejarse de él. Recordó las palabras de Jake: Cullen no es de fiar. ¿A que se habrá referido con eso? El temor la invadió así como la curiosidad, tenía que saber más sobre Edward pero para eso necesitaba charlar más seguido y ya no evitarlo y mucho menos negarlos. Estaba totalmente dispuesta a ser su amiga de Edward.

Esa tarde se enfrasco en terminar los trabajos pendientes y todo esto para no darle vueltas al asunto del cobrizo. Se concentro tanto en sus tareas que no se dio cuenta en qué momento llegaron sus compañeras de dormitorio. Solo escucho las risas que y a su vez saludos.

—Hola, Bella —saludo Alice con un toque de picardía en sus ojos.

—Hola Alice —le dedico una sonrisa amable.

—¿Hablaste con el chico cobrizo que te estaba esperando? —pregunto la rubia quien era la más interesada en el tema.

—Cuando llegue ya no estaba —respondió obligándose apartar la vista de su compañera ya que temía que se notara el nerviosismo en su rostro.

—Lo ves Rosalie. ¡Te dije que podría haber sido un ladrón! —le reprendió Alice.

—Claro que no. ¿Tu lo conoces verdad Bella? Si es acaso que nos hace falta algo lo culparemos. Bella sabe en donde encontrarlo.

—Solo soy su tutora. Creo que está en la banda de Rock… creo que se llama McShow. Ahí también lo pueden encontrar —explico Bella.

—Lo ves Alice!

—Okay, Okay. Bella mejor dinos en donde estuviste toda la tarde. Tu siempre sueles llegar temprano —Alice se sentó junto a ella quería ser una buena compañera y darle buenos consejos. Por su resplandor en los ojos sabía que había estado con un chico, y un chico muy atractivo.

—Bueno… en realidad salí a tomar un helado. Necesitaba relajarme un poco. —respondió la castaña.

—Y conociste a un chico…

—Sí, es JakeBlack. Trabaja en Radio Twilight.

—¡Oye que genial! ¿Sabes lo que eso significa? —Isabella negó con la cabeza, no entendía las ocurrencias de Alice —¡Que tu también podrás trabajar con él en esa cabina! —grito emocionada por la idea.

—Jake es un buen chico, no me aprovecharía de esa manera —trato de justificar.

—Tienes razón. ¿Crees que tenga por ahí un amigo lindo? —pregunta con tono pícaro.

—Ja, ja. Estoy segura que si —la sonrisa de Bella se hizo más grande gracias a la imagen de Jacob en su mente. De pronto cayó en la razón: el amor llega de distintas formas, sin darle paso a reflexionar. Simplemente está ahí, y de pronto, después de estar oculto, comienza a brillar para deslumbrarte y así quedes ciego por el amor de tu vida. No era lo mismo que sentía por Jake, si no por Edward.

El sentimiento que tenia hacia Edward se había intensificado esa tarde cuando lo vio salir de la habitación. Pudo sentir aquel estremecimiento en el estomago o mejor dicho aquellas cosas llamadas mariposas. Pero ¿qué pasaría con lo que también sentía por su nuevo amigo Jacob? Efectivamente, ella solo le tenía una admiración y no amor como lo sentía con Edward. Tenía que darle paso al amor y no a la admiración. Era momento de darle una oportunidad.

•••

A la mañana siguiente se despertó un poco exalta y con los pensamientos dispersos por toda su mente. Lo único en lo que quería pensar era en sus clases de esa mañana, solo eso y nada más. Y por la tarde tenía que darse el valor de mirar esos ojos verdes. Un violento temblor recorrió su cuerpo, sentía que los nervios la invadían. Durante sus clases estuvo bastante distraída y en la mayoría no entendía casi nada, tuvo que pedir ayuda a sus compañeros en aquellas clases. Cuando por fin terminaron sus horas en clase fue directo a su dormitorio para darse una relajante ducha y después prepararse física y emocionalmente para ver al cobrizo.

Por otro lado Edward como siempre solía hacer todas las tardes fue a ensayar antes de ir a tutorías. No sabía en qué pensar más que en su agradable encuentro con Isabella. Realmente el chico estaba totalmente confundido: por un lado no le agradaba la idea de "enamorarse" se La Nerd, pero sus sentimientos decían lo contrario. Era como si Bella estuviera hecha especialmente para él. Su cabeza le decía que no era real, su corazón decía que si era real el amor que comenzaba en él. Su confusión era lo único que lo mantenía entre la espada y la pared. Y si fuera por Edward, ya habría mandado todo al demonio.

—Volverás a ver la Isabella ¡eh! —Emmett comenzó sus bromas moviendo sus cejas con picardía —Sinceramente ella es Hermosa, solo que lo oculta detrás de todo su atuendo tan sencillo. Debes aprovechar antes de que la alejen de ti.

—¡Cállate! —le respondió Frio.

—Emmett tiene razón, hermano. Chicas como ella no se encuentra a la vuelta de la esquina —agrego Jasper quien jugaba con las teclas de su teclado.

—¿Qué les pasa a ustedes dos? ¿Están drogados? Mi tutora no me interesa —casi grito molesto con sus amigos.

—Ya acéptalo Cullen. Se nota en tu mirada —insistió Emmett

—Déjame en paz, Emmett miertero.

—Está bien, pero me vas a recordar cuando tú estés con ella. Pero vas a estar muy enamorado y puede que también llores por ella —dijo su amigo como si estuviera prediciendo el futuro.

—Déjame. En. Paz. Emmett. —y sin más se fue directo a su moto y de ahí se dirigió a la biblioteca. En busca de un nuevo aprendizaje. En busca de la verdad. En busca de los verdaderos sentimientos hacia la castaña. Sinceramente ya lo estaba volviendo loco, solo que no lo quería admitir por temor a las burlas de muchos de sus compañeros que no eran ni Emmett, ni Jasper. Si no otros tipos a los cuales los odiaba demasiado.

Fue cuando llego a la biblioteca y la vio. Fue como un golpe en el corazón y esto hizo que se detuviera sin compasión. Todos los intentos por no sentir nada hacia la chica se fueron por el caño. Ahora la quería, la quería para él y será de él, a cualquier precio. Entonces se dirigió sigiloso hacia la mesa, admirándola como la primera vez –hacia dos días- y entonces intento recordar lo que había pensado. Se sintió mal por haber pensado tan malas cosas de ella que por un momento se repudio el mismo.

Bella miro hacia arriba y ahí estaba Edward, observándola como el primer día: sin expresión alguna. Quería saber que pensaba de ella pero eso sería después de que su corazón dejara de latir desbocado cuando lo mire a los ojos. Se pregunto cuándo sería ese día triunfal. «Quizás nunca» se respondió.

—Buen día señor Cullen —le saludo con cortesía. Deseaba infinitamente llamarlo por su nombre, pero se empeño en usar la educación que correspondía de Tutor a Aprendiz. Edward se limito a sentarse con un suspiro de frustración. A Bella le pareció algo normal en su actitud, sin saber que en realidad soltó ese suspiro porque ansiaba llamarla por su nombre, al igual que ella.

—¿Que vamos a hacer hoy? — pregunto el cobrizo mientras jugaba con el bolígrafo.

—Lo mismo de la clase anterior. Supongo que ha traído su libro de Historia —lo miro observando cual sería su respuesta.

—Su suposición es la incorrecta —le contesto. Fue después de un segundo cuando Bella fue directa a los estantes a tomar el mismo libro de la clase pasada. No dijo nada y lo puso frente a él.

—Por favor. Para la próxima tiene que traer su libro —fueron las últimas palabras que le pudo hacer a Edward antes de que los dos se volvieran a dirigir la palabra durante varias semanas. Las cuales fueron una gran tortura para ambos.

•••

Fue extraño para ambos no hablar durante las clases. Edward deseaba escuchar su dulce voz, y Bella necesitaba escuchar la voz varonil de él. Pero imposible más cuando Bella había sido quien todo el tiempo hablaba y el respondía. Esa tarde cuando volvía a tener tutoría con ella y decidió llegar más temprano y conseguir aquel jodido libro de historia. Esta vez no decepcionaría a la castaña y daría el primer paso: hablarle y no precisamente de la asignatura.

La espero sentado en su lugar de siempre. Con el libro de historia al frente suyo. Escucho los pasos de Bella y no dudo en mirarla. Ella sonreía tímidamente y su rostro mostraba cuan sorprendida estaba de que el chico había llegado con el libro. Sin más se sentó frente a Edward aun sin dejar de sonreír.

—Decidí que era bueno traer el libro —comenzó Edward mirando la portada histórica su voz sonó como la música que necesitaban los oídos de la chica, su alma dio un gran suspiro —Pensé que ya estabas cansada de traerlo cada vez que yo no lo traigo.

—Si es cansado, pero me da gusto que aprenda un poco más cada día Señor Cullen.

—Dime Edward. No me agrada mucho la sofisticación que sale de tus labios —de pronto sin forzar aquellas sonrisas el cobrizo hizo una deslumbrante media sonrisa que estaba dedicada especialmente a Bella. El corazón de la chica dejo de latir y por un momento sintió que estaba en otro universo, en otro cosmos junto a él.

—Edward… —murmuro casi inaudiblemente. Esbozo una gran sonrisa.

A partir de ese momento las cosas cambiaron, pero eso no quería decir que iban a estar bien. No.


Un capitulo mas que espero les guste, una abrazo para todas y si no es mucho pedir su bella opinion que anima mucho a seguir escribiendo aunque aun no se como contestar su bellos Reviews