Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo narro lo que dicta mi imaginación.

Queda prohibida su adaptación o copia sin permiso de la autora.


Capítulo 6: Monstruo.

Al salir de aquella gran biblioteca. Edward no se aparto ni un segundo de su Tutora. Quería decirle que lo disculpara por ser un maldito patán con ella. Pero por desgracia algo le impedía que se animara a comenzar una larga charla. Algo que muy en lo profundo impedía que los sentimientos hacia Bella fluyeran como tenía que ser.

Bella miro discretamente a Edward, quien al parecer una sonrisa iluminaba su rostro. La castaña aun estaba deslumbrada por aquella, primera sonrisa que había esbozado el cobrizo. Fue como si la luna y las estrellas se hubieran juntado e iluminado su perfecto rostro para hacer que Bella quedara fascinada con aquel hombre. Esa era la primera vez que vio a un chico rudo y mal humorado sonreír de esa forma en que él lo hizo.

—Bella, yo... yo intento ser bueno. Lo juro. —con esas palabras Edward había roto el silencio. Bella sorprendida lo observo con compasión, pues claramente entendía que era muy difícil para un tipo que solo era serio con sus compañeros.

—Lo entiendo. Y no te culpo, yo también he tenido días malos —confeso ella. Pero solo trataba de hacer que Edward no se sintiera mal consigo mismo.

—Quiero... quiero ser tu amigo. —soltó sin más rodeos. A Bella no le sorprendió mucho. Ya lo venia venir desde hacia varios minutos.

—Okay.

—De verdad. Ya no quiero que veas mis conflictos: como el que sucedió la primera noche que fuiste a Eclipse. —recordó aquel intercambio de palabras entre Emmett y Él.

—Creo que ya lo había olvidado. Pienso que Emmett es un buen chico y yo... —no la dejo terminar. Edward exigía saber por dentro cuales eran los sentimientos de ella hacia su amigo.

—¿Te gusta Emmett? Dime si te gusta porque en realidad no se que le ves a ese espécimen de primate —comenzó a bombardearla con sus palabras.

—No, no, no. No es eso Edward. El es un buen amigo que conocí, sospecho que a él le gusta alguien más. A mí no me puede gustar Emmett. —confesó. Y entonces una imagen le broto en la mente de Edward.

—Y Daniel Black? El si te gusta? —su voz había cambiado: distante y fría. Sus ojos había cambiado a furia profunda. El monstruo había nacido de nuevo.

—¿De qué hablas? —Bella quería serle sincera a Edward. No podía mentirle que a ella si le gustaba Jake. Pero tenía que entender que el sentimiento entre él y Edward eran muy diferentes.

—De aquel Güey que estaba contigo el otro día. ¡Mierda, Isabella dime algo! —Cada vez sus palabras eran como navajas en el corazón de Bella. No entendía porque ese cambio repentino de sentido —¡No me gusta que ese maldito Puto este contigo!

—Edward... —y entonces estallo —Tú no eres nadie para decirme con quien estar y con quién no. Es más, no siquiera te conozco. Yo soy tu Tutora y tu mi alumno. Y esa, esa es la razón por la que te negué desde un principio. Algo me decía que alguna cosa similar a esta podría suceder. —Casi se le quiebra la voz por lo que sentía, pero dio un gran suspiro antes de continuar —Lo siento, pero es la verdad. Creo que esto de ser amigos no va a funcionar.

Tan pronto como termino de murmurar aquellas palabras, Bella se fue sin decir nada más. Edward se quedo observándola alejarse. De nuevo se había escapado de sus manos y fue su culpa, su maldita culpa. Quería correr y abrazarla por los hombros y decirle que lo personará, que no le iba a volver a decir algo como eso. Pero no lo hizo. ¿Por qué? Por aquel monstruo que se apoderaba de él. No lo podía controlar, lo peor es que no sabía cómo hacerlo.

En cambio Bella sabia que Edward era un caso perdido, al principio estuvo en duda: nadie podría tener un cambio de unas cuantas semanas para acá. Era imposible que un chico tan rudo como él cambiara de esa forma tan repentina y después actuara como antes. Su corazón estaba un poco desecho, pero no tanto. Solo había sido bonito mientras duro.

—¡Isabella! —la llamo Edward. Y fue corriendo hacia ella que aun no dejaba de caminar. —¡Isabella! ¡Por favor, aguarda un momento!

En ese momento Edward se detuvo para contemplar la nueva escena que se estaba desarrollando. Jacob había llegado frente a ella. Con un helado de fresa en sus manos. Ella no lo dudo ni unos minutos y lo tomo dando las gracias. Entonces el corazón de Edward se hacía más pequeño, cerro sus puños y comenzó a caminar hacia ellos. Se detuvo ante lo que se aproximaba. Jacob le había colocado un mechón de cabello detrás de la oreja de Bella, y poco a poco se iba acercando para abrazarla.

Edward no soporto esa actitud. Y antes de que la abrazara por completo, él ya estaba a un lado de la castaña. Exigiendo una respuesta a todos eso. A Bella casi se le sale de corazón por el susto que le provoco.

—¡Suéltala! —ordeno. En ese momento Jacob elevo la vista para ver a Edward de frente. Bajo lentamente la mano para encontrarse con la de Bella y entrelazar sus dedos. Ella sintió un estremecimiento al sentir el contacto de su piel. Edward no lo noto, pero aun estaba muy furioso. —¡Suéltala! He dicho.

—No Cullen. Bella no es ninguno de tus objetos para que trates de celarla —respondió Jacob con voz fría. A ella le asustaba un poco el tono de voz que estaba usando.

—Jacob, vámonos —Bella le dijo temerosa y preocupada por lo que se veía venir en esos instantes. Pero fue ignorada por ambos.

—No te metas en esto Daniel. Tú no sabes nada —volvió a gritar. Ni siquiera Edward entendía porque la celaba de esa forma. Quizás el monstruo lo estaba dominando por dentro. De niño nunca fue así, hasta su primera novia podía hacer lo que quisiera. Pero años después algo había cambiado en él y por eso, hasta con la quien solo intentaba ser amigo, se ponía muy celos.

Edward apretó las manos en puños y estaba a nada de soltar un golpe en la cara de Jacob. Y así tenía que ser. Fue elevando su brazo y no estaría conforme hasta que le reventara el rostro a Jake. De pronto una imagen le vino a la cabeza, una imagen que le había cambiado su vida hacia casi 6 años. Su madre.

La imagen le nublo la vista y no golpeo precisamente la cara de Jacob. El moreno ya estaba en sobre el cuerpo del cobrizo. Pero lo más interesante es que él no se movió para defenderse. Comprendía que él se lo merecía. Más cuando supo el erro que cometió. Un error del cual se iba a arrepentir toda su vida.

Bella estaba ahí, junto a su amigo. Su pómulo le dolía demasiado, y no sabía si su mejilla estaba húmeda por sus lágrimas o si tal vez era sangre. Se llevo la mano para verificar y le sorprendió lo frágil que era su piel. Efectivamente, estaba sangrando. Volvió a poner la mano sobre su mejilla y apretó muy fuerte para que dejara de sangrar.

—¡Jacob basta! —Grito Bella en su intento por detener a su amigo, peo no lo logro. No hubo otra opción más que tomarlo de los brazo e intentar tirar de él. Y así lo hizo. El joven se incorporo y noto a todos los alumnos que se comenzaron a reunir. Quizás estos estarían pensando que se estaban peleando por una Nerd. Volvió la mirada hacia el cobrizo y se sorprendió que había dejado su rostro bañado en sangre.

—Bella vámonos —jadeante, la tomo de la mano y la halo hasta unos metros más adelante —Tenemos que ir a la enfermería —dijo preocupado por su amiga.

—Estoy bien —mintió —solo es un rasguño.

—¿Un rasguño, Bella? ¡Por dios, ese cabron te golpeo! —grito frustrado solo porque no pudo evitar que la golpeara. Estaba más molesto consigo mismo porque sabía que él pudo evitar que le abrieran la mejilla a la pobre chica.

—Estoy bien. ¿Qué parte de eso no puedes entender? Si, sintió una molestia pero eso no importa mucho ahora. ¿No te hizo daño a ti?

—No, a mi no m hizo nada —la frustración se había apaciguado un poco. —Vamos a la enfermería —volvió a tomar su mano y así fueron hasta llegar al pequeño consultorio que se encontraba casi junto a la dirección de la universidad. Antes de que entraran Bella se detuvo y miro a los ojos a su amigo

—Jake, prométeme algo… —murmuro para que nadie la escuchara.

—Dime —la animo a proseguir.

—No quiero que nadie se entere quien ni como me golpearon ¿sí? —por una extraña razón no quería que alguien se enterara de lo ocurrido. No sabía si era para ocultar los hechos a todo el mundo o simplemente porque no quería culpar a Edward de todo esto.

—No Bella, no me hagas eso… —su rostro se trono un poco triste ye dolido. Solo porque entendía que quería defender al cobrizo.

—Por favor…

—¿Y qué vas a decir? ¿Qué te tropeaste?

—Soy torpe, eso es fácil de creer. Solo esta vez Jacob. Por favor… —su amigo tenía un buen corazón, y sabia que en esta no le podía fallar.

—Está bien. Pero prometo que Cullen las va a pagar. —una media sonrisa se dibujo en el rostro de Bella y eso fue más que suficiente para saber que el chico había hecho lo correcto. De pronto sin avisar, ella se abalanzo a su amigo y lo estrecho entre sus brazos.

—Gracias Jake. Te quiero. —Bella era una joven muy cariñosa y era muy fácil querer a las personas. Ahora Jacob era su mejor amigo y sabia que nadie iba poder cambiar eso. Nadie.

Por la noche se dedico a estudiar un poco. Se decía que en su clase de Literatura iban a realizar una prueba sorpresa, así que ella quería estar lista. Después de unos minutos se escucho que la puerta se abrió. Su compañera se acerco a ella y le dio un ligero abrazo por la espalda como muestra de saludo. Dejo de leer su libro y volvo para mirarla.

—¡¿Que te ocurrió?! —pregunto sorprendida al ver el rostro de Bella. Tenía una pequeña bandita de color blanco pequeña en su pómulo. Esbozo una ligera sonrisa y procedió a responder.

—Un accidente en la biblioteca. Resulta que tropecé y me pegue con el asiento. —esa fue la misma mentira que le había dicho a la enfermera. Y que por suerte se había encontrado con su amigo quien la ayudo a trasladarse hasta allí.

—Dios. Por suerte no te golpeaste en un ojo. Hubieran perdido días en la escuela. Me alegro que te encuentres bien —le tomo la mano y le dio un pequeño apretón.

Ella estaba bien físicamente pero no emocionalmente. Le había golpeado el chico que le gusta, y lo peor es que no supo que fue lo que le obligo a hacerlo. Un monstruo pensó por un momento. Un monstruo fue lo que le había llevado a golpearla, tal vez. No era muy seguro.

Por otro lado Edward había llegado a su dormitorio, adolorido, pero más del corazón. Sus amigos se acercaron a él preguntándole que él lo que había ocurrido pero no les respondía. El monstruo se había ido burlándose de el por estar en ese estado tan brutal. Simplemente cruzo la habitación y fue a acostarse. Por accidente la había golpeado a la chica que había removido sentimientos en él, y sabía que era todo por culpa de aquella imagen que lo torturaba desde hacía años.

Decidió que era un buen momento de ir y pedirle disculpas de todo lo que le había ocasionado. Esta vez iría otra vez a su dormitorio y la esperaría hasta el día siguiente si era posible. Se levanto un poco mareado de su cama y fue a la dura para lavarse. Salió como alma que llevaba el diablo sin ni siquiera voltear a ve a sus amigos. Subió a su moto y condujo hasta allá.

Al llegar frente a la puerta de su habitación dio un suspiro antes de llamar. Cuando lo hizo la compañera de Bella, Alice lo recibió un una expresión de incredulidad. Qué casualidad de que el también tuviera varios golpes en el rostro. Pensó la amiga.

—Bella, te llaman en la puerta —al escuchar esto la castaña se estremeció. Sabía quien podría ser ya que Jacob la había dejado unas horas antes. Se levanto temerosa del asiento, le dedico una sonrisa a Alice de disculpa. Ella lo entendió y salió de la habitación.

—Adelante… —le dijo Bella al cobrizo. Él se sorprendió de cómo Bella se portaba como si no hubiera pasado nada.

—Isabella. Yo… —intento decir Edward.

—No te preocupes. Nada de esto ocurrió.

—Pero tienes que saber porque lo hice. Hay algo en mi que no está bien. Eso me impide que tenga un poco de razón…respecto a… mis… mis sentimientos.

—Sí, lo supuse.

—Tienes que saber la verdad. Estoy muy apenado contigo, por la forma en que actué. Deberías escucharme y después decides si me perdonas o no.

Bella sabia que esta era la oportunidad de saber qué es lo que le ocurría a Edward y también comprender la forma en que actúa este chico. No lo quería dejar escapar, pero escucharlo significaba que tal vez la relación entre ellos dos se iba a prolongar, y lo único que no quería era encariñarse con alguien que era bastante problemático y aparte de eso celoso. Todo dependía de un pequeño listón delgado.

Iba a decidir si irse con el monstruo o quedarse con una persona, con la que era en realidad.


Un capitulo mas que espero les guste, una abrazo para todas y si no es mucho pedir su bella opinion que anima mucho a seguir escribiendo aunque aun no se como contestar su bellos Reviews


Muchas gracias a...: Ptmarfa21, rosalina, Jade HSos, Jane19, LauraGarcia. Por sus bellos Reviews, y también porque desde el primer Capitulo siempre me an animado para continuar. Gracias!


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