Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo narro lo que dicta mi imaginación.
Queda prohibida su adaptación o copia sin permiso de la autora.
Si te dijera lo que era
¿Me darías la espalda?
Aún si pareciera peligroso
¿Tendrías miedo?
Me da la sensación, sólo porque,
todo lo que toco no es lo suficientemente oscuro
Si el problema se encuentra en mi...
Sólo soy un hombre entre una habitación y lo que soy.
Estoy tomando una postura para escapar de lo que hay dentro de mi
Un monstruo,
me estoy convirtiendo en un monstruo.
Un monstruo.
Y se hace cada vez más fuerte.
Capítulo 7: Verdades
Un silencio sepulcral se había formado dentro de aquella habitación. Bella observaba a atenta a Edward, esperando a que la verdad saliera de su boca. Él dio un ligero suspiro antes de comenzar. Algo se volvió a remover inquieto dentro de Edward pero no por eso iba a detenerse. Estaba más que decidido a contar su pasado, con una total desconocida. Pero si decir la verdad lo aliviaría, estaría dispuesto a decirla y más.
—Tenía dieciséis años cuando ocurrió todo. Yo estaba esperando a mi madre para poder ir a cenar esa noche. Ella me había dicho que iría con mi tío Phil hacer unas comprar para papá. Ya era bastante tarde de la hora en la que habíamos acordado. Fui a buscarla. La puerta principal estaba y entre. No escuché ningún ruido más que susurros. Fui a la habitación de mi tío, y ahí ellos dos estaban. Ella seguía besando se con él, parecía que los dos acababan de tener intimidad. —Las palabras de Edward parecían ir perdiendo volumen, seguía mirando a un punto indefinido... —Tome a Phil de las solapas de su camisa, lo comenzó a golpear mientras mi madre me decía que lo dejara. Pero ella no entendía que algo en mi se había formado, algo que me hacia incontrolable. Por culpa de aquel monstruo que se había despertado en mi también golpe a mi madre, pero no tanto como a Phil. —Sonrió ligeramente pero esa sonrisa no llego a sus ojos. A Bella le siguió pareciendo hermosa esa sonrisa.
—Y tu papá. ¿Se lo dijiste? —pregunto la castaña preocupada por Edward. No sabía lo que sufría hasta ese momento. Ahora todo estaba bastante claro.
—Lo calle durante un par de meses. En ese tiempo ella decía ir a viajes de negocios cuando en realidad estaba con Phil. Cuando por fin llego de su supuesto viaje, hablo con mi padre sobre el divorcio, y de que le había sido infiel con Phil, lo peor fue la reacción de mi papá: le dio un paro cardiaco y lo tuvieron que llevar de emergencia. Después mi madre pidió disculpas por todo que estaba sufriendo. No la perdone. Mi padre no la perdono, ni a su hermano. Hace casi tres años mi padre volvió a hacer su vida, el es joven y está en su derecho, su mujer se llama Esme, ella si es buena persona. Lo ama, y a mí también. Dice que soy el hijo que nunca pudo tener y por eso cuida de mi en cada momento. Poco a poco la he tratado como una verdadera mamá —Al recordar a su joven madrastra sonrió satisfecho por que la habían puesto en el camino de su padre.
—¿Tu mamá ha vuelto a verte? —pregunta Bella más interesada en cada momento.
—Lo intenta, pero siempre le respondo que no tengo tiempo para verla. En mi cumpleaños me manda una pequeña caja de color azul con mi nombre, y adentro lleva siempre una nota musical. Esta costumbre la invente a los ocho años, alegando que quería armar una melodía con cada una de las notas. No he abierto aquellas cajas desde hace cinco años. —Hizo una pausa antes de continuar —Ahora que ya sabes la verdad, creo que es buen momento de pedirte perdón. Perdóname por todo lo que te he hecho. Soy un miserable, pero un miserable que tiene ganas de pedirte perdón.
—Edward, no. No tienes porque culparte por todo lo que te ha sucedido en la vida y como consecuencia te ha hecho de esta manera. No tengo porque perdonarte. Tú no fuiste en quien me golpeo intencionalmente, fue el monstruo que llevas dentro y velo, quiere intentar hacerse más fuerte. —dijo con voz muy tranquila.
—No puedo controlarlo. —murmuro avergonzado por aceptar que no dominaba a su monstruo.
—Te ayudare... —en ese momento Edward se sorprendió por el apoyo que le estaba dando Bella. Una sonrisa iluminó su rostro y le agradeció mentalmente por su ayuda.
—De verdad, ¿lo harías? —pregunto aun sorprendido.
—Sí. Y creo que tenemos mucho que hacer al respecto. No puedes dejar que te manipule y golpear a la gente solo porque si.
—Yo no era así. —Edward volvió a bajar su mirada —Yo antes, antes confiaba en todo mundo. Tuve una amiga que era inseparable, antes de todo esto yo dejaba que saliera con otros chicos, que se divirtiera. Después de todo lo ocurrido con mi madre, todo cambio. Comencé a celarla mucho, hacia que solo saliera conmigo y con nadie más. Eso le molesto y dejo de ser mi amiga.
—¿Casi lo mismo que ocurrió conmigo? —pregunto.
—Sí, casi como ocurrió contigo. El monstruo se volvió más fuerte. Y por eso golpe a Daniel.
—¿Te refieres a Jacob?
—Si a él.
—Edward, creo que es momento que intentes dominar a ese Edward malvado. Hazlo por tus amigos, hazlo por ti.
—Gracias Bella —de pronto y sin pensarlo tomo una mano de la chica.
Un estremecimiento recorrió ambos cuerpos y se quedaron mirando fijamente a los ojos. Como la primera vez que se habían visto él una al otro. Edward se acerco poco a poco, sus respiraciones ya chocaban entre sí. Sus bocas estaban a punto de tocarse, no faltaba ni un solo milímetro cuando de pronto... La puerta se abrió sin previo aviso. Edward se separo de ella de un ágil movimiento sin soltarse de Bella, mientras que el rubor de la castaña se comenzaba a expandir por todo el rostro. Rosalie había entrado y su cara de disculpa no dudo en fijarse en ellos.
—Lo siento chicos. No sabía que... —la rubia no término de disculparse pues Bella la había interrumpido.
—No te preocupes Rose, Edward ya se va. Por cierto ella es Rosalie; mi compañera de dormitorio. —la presento, por un momento se sintió insegura ya que su amiga era toda una diosa a comparación de con ella. Pero al parecer a Edward no tenía el más mínimo interés sobre ella.
—Mucho gusto Rosalie —le estrecho la mano.
—Lo mismo digo, Edward. —La rubia le sonrió ampliamente —Lo siendo de verdad chicos. Alice no estaba por aquí para advertirme.
—No te preocupes. Me acompañas a la puerta Bella. —la joven lo siguió aun sin separar las manos. Llegaron a la puerta y él se volvió hacia la castaña. —Nos vemos mañana.
—Pero mañana no... —ahora Bella había sido interrumpida.
—Chist... Lo sé. Es solo que quiero verte mañana, eso es todo. —esbozo media sonrisa.
—Okay. Pero será en la noche. Mañana tengo que ver a alguien. —contesto Bella, con temor de despertar al monstruo de Edward. Pero ese era su plan, lo comenzaría a poner a pruebo desde ese momento.
—¿A quién? —pregunto y su mirada se iba volviendo más fría.
—Creo que conseguiré un buen trabajo... eso es todo. —noto como su mirada fría se iba desvaneciendo.
—Está bien. Te veo mañana —Se acerco a ella y deposito un beso en la mejilla. Y solo con ese gesto, el mundo de los dos se había tornado mas iluminado. Después de varios minutos tomados de la mano, se separaron y no se habían dado cuenta de que necesitaban ese calor de otro.
Edward se echo andar sin mirar hacia atrás. Se sintió aliviado después de contar esto a una persona, no siquiera con sus amigos lo había hecho. Pero por alguna extraña razón quiso contarle a Bella todo la verdad. Tal vez solo porque se sentía culpable por haberla golpeado, o solo porque sentía algo muy hermoso dentro de él. No sabía la respuesta, pero si sabía que sus sentimientos se iban haciendo más fuertes.
Por otro lado Bella sentía que de verdad se estaba enamorando de Edward, y que ahora se sentía más cercana a él por el sencillo hecho de que le había contado su trágico pasado. Ahora su único interés era ayudar a que su monstruo desapareciera completamente y que su vida se volviera plena, como antes lo era.
•••
Como todos los martes. Bella fue en busca de su almuerzo. Mientras iba rumbo a la cafetería su teléfono comenzó a vibrar dentro del bolsillo de su pantalón. Era un mensaje nuevo de Jacob. En su rostro se había dibujado una bella sonrisa.
«Hola hermosa. Tengo una noticia que darte. Espérame en la cafetería, no tardare mucho. Solo termino el programa de hoy. Nos vemos en un ratito. Te quiero»
Tan pronto como termino de leer el mensaje comenzó a escribir uno de vuelta para su amigo. Y después de esto se pondría sus auriculares para escuchar el radio.
«Okay, te espero. No importa si tardas, tengo tiempo de sobra. Yo también te quiero»
Comenzó a comer mientras que escuchaba Radio Twilight, se imagino a ella dentro de una gran cabina mientras que narraba los hechos ocurridos dentro del espectáculo o tal vez solo comentando las últimas canciones más sonadas de la temporada.
«—Y este hermoso día Soleado, termino con esta hermosa canción de P!nk -So what que le ha dado un toque muy especial... ¡Con esto nos vamos! Y recuerden que en la universidad no hay mejor alumno que él quien no sabe. ¡Nos Vemos! Pásenla bonito.» Y con esto Jake había terminado su turno.
Entonces Bella no dudo en esperar unos minutos más para ver a su amigo y ver que noticias tenia para ella. Sin pensarlo Jake ya se encontraba sentado frente a ella. Siempre con una sonrisa en su rostro.
—Hola Jake! —saludo gustosa.
—Hola, Bella. —espero uno momentos, observo como su acompañante tenía un toque de desesperación en su rostro.
—¿Y bien? ¡Suelta ya! —le dijo eufórica.
—Está bien. Pues resulta que han aceptado que seas mi acompañante en Radio Twilight. Así podremos estar juntos —noto que la castaña no tenía ningún rastro de emoción en su rostro —Bella, ¿no te agrada la idea?
—Es solo que... ¡Eso es más que Genial ¡Jake gracias! —lo abrazo —pero no entiendo como... Espera un momento, tu. ¡TU eres el culpable de todo esto no es así!
—¡Claro que sí!
—Oh Jake... Gracias por todo de verdad. —por un momento el pómulo le había dolido de tanto sonreír. Aun estaba un poco hinchado pero gracias a dios que no se notaba por sus lentes.
—No es nada. Se cuanto te gusta esto, y mira: velo como un oportunidad, saliendo de la universidad tendrás muchas ofertas de trabajo, y tú podrás escoger la que quieras.
—Muchas gracias de todo corazón...
Después de comer un poco ambos se fueron de la cafetería. Hablando sobre las cosas que les había ocurrido de pequeño, cuando había salido el tema de Edward. Jacob logro conocer a Edward, al parecer se iban a volver grandes amigos, pero alguien lo había arruinado.
—¿Que sucedió...? —pregunto Bella interesada sobre el tema. Más por la verdadera razón por la cual se odiaban tanto entre sí. Su odio se miraba a simple vista.
—Veras, yo era en encargado de el teclado en su banda de Rock. Yo no sabía que Emmett, Jasper y Edward se conocían mucho antes. Tanya se unió un poco antes que yo lo hiciera. Supongo que Edward quedo flechado por la belleza de Tanya. —explicaba brevemente.
—¿Edward se enamoró de Tanya? —pregunto curiosa.
—No era amor. Más bien era obsesión entre los dos. Yo quería hacerme amigo de todos, pero Tanya, al parecer, sentía una extraña atracción hacia a mí. Ella misma me lo dijo. Yo le dije que eso no estaba bien, no era buena idea. Pero antes de eso, pasaba casi todo el tiempo con ella. Edward espero el momento indicado para alejarme de Tanya e ir tras ella. Lo hizo. Me dijo que no era necesario en la banda. Pero estoy más que seguro que ella le dijo algo. Los dos no teníamos ninguna rivalidad, hasta cuando ella hablo con él. Le dije que era injusto pero que aceptaba ya no estar con ellos. Que era mejor irme a estar en una banda donde solo una cara bonita estuviera mandando ahí. —termino su relato mientras que Bella intentaba entender su enojo. Solo ella sabía la verdad de Edward y nadie más. El cobrizo lo había dicho bien, comenzó a celar a sus amigas y entonces también lo hizo con Tanya.
—¿Y no crees que Edward no lo hizo a propósito? Digo, tiene sus razones para defenderla ¿no? —entonces supo que no debió abrir la boca.
—¿Lo estas defendiendo?
—No, no. Solo intento comprender porque lo hizo. —excuso
—Nadie hace las cosas solo porque si, Bella. No lo trates de defender porque no sabes la verdad —el volumen de su voz iba cada vez mas alto.
—Jacob. Creo que tienes razón. No sé nada. Es mejor que me valla. —se levanto del asiento y comenzó a caminar. Se sentía molesta, molesta por hablar de más y también por la actitud de Jake. Era mejor irse de aquel lugar.
—Bella no, por favor.
—Me parece absurdo que saques tus conclusiones sin antes saber la verdad Jake. Qué tal si Edward lo hizo por algo que ni tu ni yo sabemos. Y solo no las pasamos juzgando. Nos vemos otro día Jacob. —dejo a su amigo sin ni siquiera decir adiós.
Camino sin ni siquiera mirar hacia atrás. Lo único que quería hacer era llegar a su habitación y pensar un poco de lo que ocurría. Estaba subiendo por las escaleras y al doblar en la esquina fijo su mirada en la habitación. Edward ya estaba sentado junto a la puerta de su dormitorio. Sonrió ampliamente al mirar al chico que estaba perdido observando fijamente hacia la pared. Se acerco cuidadosamente y se sentó junto a él.
—Hola —murmuro ella ampliando su sonrisa.
—Te estaba esperando —murmuro
—No me percate de eso… —susurro con notorio sarcasmo, hizo una pausa y después continuo —Creí que vendrías mas tarde.
—Yo también. Pero ya no puedo estar más tiempo alejado de ti, Isabella —el corazón de la castaña dio un vuelco y lo único que hizo fue sonreír. Edward se incorporo y ayudo a Bella para que hiciera lo mismo. —Acompáñame, ¿quieres?
—¿A dónde? —pregunto curiosa.
—Ten un poco de paciencia— le dedico una sonrisa de aquellas que podían robarle el corazón a cualquiera.
La tomo de la mano y comenzaron a caminar. Edward la quería de verdad, a pesar de que la gente iba a hablar de aquella relación tan dispareja. Tener su mano estrechada con la de él le concedía el placer más maravilloso que pudo haber tenido. La necesitaba, la necesitaba demasiado desde que supo que la quería.
Un capitulo mas que espero les guste, una abrazo para todas y si no es mucho pedir su bella opinion que anima mucho a seguir escribiendo aunque aun no se como contestar su bellos Reviews
