Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo narro lo que dicta mi imaginación.

Queda prohibida su adaptación o copia sin permiso de la autora.


Voy a sangrar por ti
Por lo tanto, pelo mi piel
Y cuento mis pecados
Y cierro los ojos
Y supongo que en
Y me estoy desangrando
Estoy sangrando por ti


Capítulo 8: ¿En qué problemas estaban?

Caminaron juntos hasta Eclipse, tomados de la mano. Para suerte de Bella no había muchos jóvenes rondando por ahí. No quería que la vieran junto a Edward. Todos la mirarían raro y pensarían que es una pareja muy distinta.

Por otro lado a Edward le gustaba que lo vieran con Isabella, a pesar de su apariencia física. Ella era distinta a todas las demás y cuando esa idea se cruzaba por su mente una sonrisa estúpida iluminaba su rostro.

—¿Cual es la sorpresa? —Pregunta incrédula —No me gustan las sorpresas.

—Bueno, primero que nada, te presentare con mis amigos. Después comenzaremos nuestro Show y te dedicare una canción —de pronto siente como Bella lo suelta y deja de caminar. Él la mira con el ceño fruncido.

—No, no puedes hacer eso —se cruza de brazos.

—Claro que sí. Si puedo. Nadie me lo va a impedir. —Edward también se cruza de brazos.

—Edward, no me gustaría que todos se enteren que me has dedicado una canción. Por favor, no lo hagas —suplico.

—Está bien. Pero eso no querrá decir que no te dedicare una canción. La primera será dedicada especialmente para ti —dicho esto Bella asiente y continúan su andar. Edward tomo la iniciativa de tomarla de la mano por segunda vez.

La castaña se dio cuenta de que iba muy mal vestida para una ocasión tan especial. Se comenzó a sentir incomoda, esperaría no tener que lidiar con mujeres sumamente bellas.

—Tal vez me hubiera vestido un poco más decente para esta ocasión —susurro Bella.

—Así estas bien. Me gusta —contesto mirándola y dedicándole una sonrisa. Ella vestía un sweater color perla un pantalón blanco y zapatos del mismo color del sweater. Su cabello caía en cascada, sus reflejos rojos resplandecían bajo la luz del ocaso.

Dentro de Eclipse, los amigos de Edward arreglaban los cables que conectaban las bocinas. Los instrumentos ya estaban listos. Emmett los vio entrar y bajo rápido del escenario para llegar a su encuentro.

—¡Isabella! —La abrazo alzándola sobre el suelo —Cuanto tiempo sin verte. Es bueno verte con Cullen, después de todo le hace falta una novia muy lista. —dejo de abrazarla, Bella con dificultad se puso de pie.

—Hola Emmett. Un gusto volver a verte.

—Lo sé, soy irresistible. Cualquier chica quisiera estar conmigo. ¡tú también podrías! Pero por supuesto que no te haré caso porque ahora eres de Edward —bromea.

—Emmett —masculle Edward. —¿No tienes que terminar con la instalación? —pregunta, más que nada para que se fuera de una buena vez y los dejara solos.

—Oh si claro —responde sarcástico —necesito terminar. Nos vemos Isabella —se alejo lo más que pudo.

—Me agrada —ella murmura observando al grandulón —Es un buen chico.

—A mi no —dice él —pero es mi mejor amigo y lo quiero —confesó, sonriendo ampliamente.

De pronto algo comenzó a inquietar a Bella. Sentía como la miraban fijamente. Busco a alguien a su alrededor. Y ahí estaba. Una chica rubia que caminaba hacia ellos con su forma de andar igual a la de una modelo. Su vista se fijo solo en Edward para después mirar a su acompañante con mirada fulminante que sería capaz de atravesarla como navajas.

Les sonrió, pero esa sonrisa era más falsa que su nariz. Yacía frente a ellos, luciendo su sonrisa blanca. Al parecer solo se dedicaría a inspeccionar el cuerpo de Bella. La castaña se sintió insignificante al estar frente a una mujer atractiva. Bajo su mirada.

—Edward, que bueno que llegaste —hablo con voz clara, aguda pero sobre todo sensual y seductora —Por un momento llegue a pensar que no vendrías.

—Fui por ella —señalo a Bella —La invite.

—Oh pequeña ingenua —su voz se torno a un tono venenoso —Como pueden ser tan estúpida y llegar a los brazos de Edward.

—Tanya Cállate —le grito, le pensaba decir unas cuantas cosillas mas pero ella lo interrumpió.

—No, querido. Deja que diga la verdad. Mira estúpida, Edward solo te esta sumando a su colección. Deja de estar de puta y lárgate de una buena vez —le escupió.

—Tanya, vete de aquí. No voy a permitir que le vuelvas a hablar de esa manera a mi novia. ¿Entendido? —el corazón de Bella dio un vuelco. La palabra "Novia" había hecho que dejara de respirar. Sin más Tanya se fue.

Una vez solos, Edward abrazo a Bella por la cintura al mismo tiempo que depositaba un beso suave en su sien. Suspiro inhalando el dulce aroma de su piel.

—¿Es cierto? —pregunto en susurro.

—Lo que dijo es mentira. No le creas, suele ser así cuando no está de buen humor —responde

—No hablo de eso. De lo que dijiste tú, ¿es cierto? ¿Soy tu novia?

—Claro que es cierto, o por lo menos es cierto para mí. Y si tú quieres puedes ser mi novia. Depende de ti.

Más tarde el Show comenzó. La primera melodía comenzaría y Bella estaba demasiado emocionada. Fue a sentarse en la parte más lejana del bar. Pasando desapercibida como a ella le agradaban las cosas.

Entonces comenzaron con Bleeding Out. Edward la cantaba con amor y pasión, pensando solo en la chica que estaba sentada en algún lugar del bar; Bella. En sus ojos se veía la alegría que le producía pensar y dedicarle una canción a ella.

Después de tres canciones Edward bajo del escenario cediendo su lugar a Tanya. Busco entre la multitud a su novia. La encontró de espaldas bebiendo una soda. De sorpresa la abrazo por los hombros dejando un beso en la suave mejilla de la castaña. Definitivamente su comportamiento dio un cambio completo al estar junto a Isabella.

—¿Te gusto? —pregunto Edward refiriéndose a la canción.

—Me encanto —Bella tomo el rostro de Edward entre sus manos, dándole así un pequeño beso en los labios —Fue increíble.

Pasaron dos horas más charlando, el Show estaba a punto de terminar. Bella tenía que regresar temprano a su dormitorio. Se despidió de Edward, aunque él quería acompañarla ella se negó.

Edward no se quedo cruzado de brazos, dejo que su banda terminara el show sin él y fue siguiendo sigiloso a su novia. No se personaría si le sucediera algo malo. Vio a Bella caminado tranquila hacia los dormitorios. Se tranquilizó pero no dejo se seguirla.

De pronto una mano sujeto el brazo de Bella obligándola a girar hacia el tipo que la aferraba con mucha fuerza. Un tipo rubio lo veía fijamente, con furia y confusión. Ella estaba asustada, no sabía que estaba ocurriendo. Deseaba que esto terminara de una buena vez.

Edward se quedo quieto a unos cincuenta metros de distancia. Estaba esperando el momento para poder golpear al tipo que tenia a Bella. Sus manos se cerraron en un puño fuerte listo para dar un golpe. Tenía que proteger a su novia.

—¿Tú eres la nueva puta de Cullen? —pregunta feroz el rubio.

—¿De qué hablas? —replica confundida Bella. ¿En qué clase de problema estaba metido Edward?

—¡No te hagas la tonta! Sabes a que me refiero. Todas las malditas putas de Edward tratan de cubrirlo. Pero tú eres diferente, así que te daré el mejor trato —de pronto Bella sintió una bofetada en su mejilla, provocándole escozor y ardor, como si le prendieran fuego en ella. De su labio comenzó a emanar sangre. Sus ojos se llenaron de lágrimas y su vista se nublo.

Cayó al suelo un par de segundos después, Edward ya tenía en el suelo al tipo que la había golpeado. Se escuchaban los puñetazos golpear la cara del tipo. El rubio no tuvo tiempo de defenderse.

Al terminar de defender a su novia, Edward remato con una patada en las costillas de su contrincante. Volvió a Bella, ofreciendo su mano para ayudarla a incorporarse. Sus ojos verdes estaban oscuros, se podía ver el monstruo al fondo de su iris.

—No debí dejarte sola —masculle furioso, faltaba poco para que le gritara.

—Lo siento, yo solo quería… —la interrumpió.

—¿Solo querías qué? ¿Qué te mataran? ¿Eso es lo que querías? —grito

—No Edward yo no quería eso. Solo quería que terminaras con tu show. No quiero molestarte —sus lagrimas comenzaron a desbordarse. Sin más Bella se alejo de él caminando hacia los dormitorios. Edward no fue tras ella ya que su cuerpo no reacciono. Ella estaba mal, pero su monstruo no lo dejo ir a consolarla.

Al siguiente día todo iba mal para Edward, no había visto a Bella durante el inicio del día. Por la tarde fue peor, ya que esa tarde tenia clase de tutorías. Bella no se presento a la biblioteca, y por consecuencia le asignaron otro tutora llamada Jessica. Aquella joven se le había insinuado por varias ocasiones a Edward mostrando sus vulgares pechos. Esa fue una de las razones por las que él no quería ir a tutorías de Historia.

Salió casi corriendo de la biblioteca al finalizar su clase extra. Pero una mano femenina se poso sobre su pecho obligándose a detenerse. Esa su tutora suplente. Su mirada lucia radiante, como su necesitada urgentemente a un hombre en su cama.

—Por que tan rápido señor Cullen? Necesitamos charlas sobre algunos problemitas —murmuro tratando de sonar seductora.

—No tengo tiempo —contesto frio e intento caminar de nuevo pero ella lo detuvo.

—Oh vamos… se que usted lo desea.

—Bella es mi novia y tengo que ir a buscarla.

—Isabella que le puede ofrecer. Mírelo usted mismo, ella no tiene tantos atributos como yo. Es tan flacucha…

—Deja de ser tan puta y vulgar. Vete a conseguir a alguien tan bajo para caer en tus garras. Y por cierto, Bella es mucho más excitante que tu miserable. —con esto Edward la dejo con la boca abierta. Necesitaba llegar al dormitorio de su novia urgentemente. Lamentablemente se había topado con la chica equivocada y esperaba no volverla a encontrar.

Al llegar a su habitación, respiro profundo. Tenía un mal presentimiento de todo el dia sin Bella. Algo le decía que no se encontraba bien. Suavemente golpeo la puerta dos veces. Esperaba que la castaña le abriera, pero no fue así.

—Edward —dijo sorpresiva su amiga Alice —que alegría poder verte.

—Lo mismo digo Alice —dio una pausa —¿Esta Bella?

—Emm… no está muy bien Edward. Pero adelante puedes verla —lo dejo pasar a la habitación. Bella se encontraba en su cama, dormida. Sus mejillas estaban rojas y sus ojeras marcadas. La bofetada de la noche anterior de enmarcaba mas en el pómulo izquierdo. Se veía enferma.

—¿Que le paso? —pregunto Edward preocupado

—Despertó con mucho escalofrió. Supimos de inmediato que tenia temperatura alta. No quería ir a la enfermería pero la obligamos. Rose fue por los medicamentos mientras yo la estoy cuidando. La enfermera dijo que se pondrá bien, pero yo no veo mejoría.

—¿Por qué no me llamaron?

—Bella dijo que no lo hiciéramos —se quedaron un momento en silencio —te dejare con ella un momento. Cuídala mientras yo vuelvo —Alice cerró la puerta con el cuidado posible para no hacer ruido. Edward suspiro, se sentó junto a ella.

Se culpo por lo que estaba sucediendo. No debió llevarla tan noche y después dejarla irse. Recordó que el sweater que llevaba no era tan abrigador. Le entraron unas ganas de golpearse a sí mismo, pero tenía que controlarse. Su novia estaba mal y no sabía en qué grado de salud se encontraba. Necesitaría dejarla descansar por un tiempo.


Un capitulo mas que espero les guste, una abrazo para todas y si no es mucho pedir su bella opinion que anima mucho a seguir escribiendo aunque aun no se como contestar su bellos Reviews