Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo narro lo que dicta mi imaginación.
Queda prohibida su adaptación o copia sin permiso de la autora.
ADVERTENCIA: este capítulo contiene escena sexual –no muy explícita-. Si eres sensible a estos temas favor de no leerlo o simplemente léelo bajo tu propia responsabilidad.
Capítulo 11: La nueva
Bella abrió los ojos lentamente mientras éstos se acoplaban un poco al resplandor de las lámparas. En ese momento se sintió mareada secundado de un dolor en el lado derecho de su cabeza. De pronto un recuerdo borroso llego hasta su mente, haciendo recordarle el dolor una vez más.
Soltó un jadeo de dolor y de terror al mismo tiempo que se reproducía el accidente en su cabeza. Edward conduciendo rápido, ella gritando que bajara la velocidad, él no respondía. De pronto un auto casi chocaba con ellos pero se desvío y después la motocicleta salió casi volando hacia alguna parte del bosque haciendo que Bella se golpeara con un árbol.
Un médico se acerco para revisarla ahora que ya había despertado. El hombre rubio y con ojos azules se acerco mientras le sonreía. Bella incrédula frunció el ceño al mismo tiempo que le devolvía la sonrisa desconfiada.
—Qué bueno que despiertas. No sabes cuan preocupados nos tenías a todos, especialmente a Edward —informo con aquella voz aterciopelada tan parecida al del cobrizo. —¿Cómo te sientes?
—Supongo que mejor —respondió con voz ronca.
—Eso me alegra —sonrió —Soy Carlisle Cullen. Me apena que nos estemos presentando en esta terrible situación.
—Mucho gusto señor Cullen. Edward habla mucho de usted —lo miro detenidamente y se dio cuenta que era como su novio pero un poco mas adulto. A pesar de que Carlisle tenía casi aproximadamente cuarenta y siete años no los aparentaba. Seguía siendo un joven de treinta años.
—Bueno Isabella, si es que te sientes mejor ahora te podrás ir al campus otra vez. No presentas ninguna contusión, simplemente fue un golpe muy ligero. Lo único que te hizo perder el conocimiento fue el desmayo a causa de la impresión. Para estar seguros te daré la receta con los medicamentos correctos para que no vuelvan los dolores de cabeza.
—Muchas gracias doctor Cullen —se levanto lentamente de la camilla.
—Dime Carlisle. Eso no es lo que le digo a todos mis pacientes —le guiño un ojo —. Respecto a Edward, te está esperando en la sala de espera. Ansia verte Bella. Él tuvo la culpa y te tiene que pedir perdón.
—No es culpa de nadie. El no lo hacía porque quería, si no que algo hizo que cambiara su personalidad al ver a su madre. —justifico.
—¿Vio a Elizabeth?
—Sí, y le afecto mucho. No me respondía y aumento su velocidad.
—Hace tiempo que debí pedir ayuda psicológica. Pero me preocupaba, que tal si respondía mal ante sus consultas. Él se hizo muy rebelde después de lo sucedido con su madre.
—Lo sé y créeme que he intentado ayudarlo pero no sé cómo. Hubo algunas veces que solo me escuchaba y por momentos se podía controlar...
—Déjame decir —fueron a la puerta mientras que Carlisle pasaba un brazo por los hombros de la castaña —Que tengo la esperanza de que algún día pueda salir de aquella cueva que tiene atrapado a mi Edward, a mi hijo. Espero que tú seas su única salvación.
Al salir de la habitación algunas enfermeras jóvenes que pasaban frente a Carlisle y Bella, miraban a la chica con envidia por estar bajo el brazo fuerte del doctor Cullen. La castaña comenzó a sentir el rubor de su rostro, fue poco y aumentando cuando vio a Edward sentado y mirando hacia algún lado en particular.
Se acercaron un poco más cuando el cobrizo elevo la mirada encontrándose con su padre y después con su novia. Al verla se levanto y camino dos zancadas grandes para llegar hasta ella. La abrazo separándola de su padre.
Hundió su rostro en el cuello de Bella aspirando su aroma. La abrazo con tal fuerza que por un momento temió por asfixiarla. Pero es que en realidad temió perderla, y no había nada mejor que tenerla junto a él haciendo que el miedo se esfumara.
—No quise pensar en perderte, pero la idea era inevitable. Solo abrázame por este momento que abra tiempo para pedir disculpas —murmuro sobre la piel blanca de Bella. La chica así lo hizo. Lo abrazo como si fuera el ultimo abrazo de sus vidas, como si no hubiera mañana y todo desapareciera de su alrededor.
Carlisle carraspeo, interrumpiendo el momento de su hijo y de la castaña. Por un momento se lamento pues Edward se veía dispuesto a golpear a alguien por haber molestado, pero claro no lo hacía porque era su padre.
—Lo siento, Edward. Pero tengo más pacientes y bueno...tengo que entregarle la receta a Bella —dijo firme.
—Está bien, papá —asiento, tomo de la mano a su novio y la llevo hasta el consultorio de Carlisle.
—¿Tu estas bien? —pregunto Bella mientras caminaban por el pasillo. Solo tenía algunos raspones en la cara y los nudillos de sus manos parecían haber sangrado.
—Si —respondió seguido de una sonrisa —Y tu estas mejor ahora? —pregunto mostrando la preocupación en su rostro.
—Mucho mejor ahora que te veo —murmuro dejando un beso en la mejilla del cobrizo.
Por desgracia ya era hora de partir hacia el campus, se hacía tarde y pronto caería la noche. Se despidieron de Carlisle prometiendo ir a visitarlos en otro momento. Las cosas se hacían de esa manera, te despedidas sin saber que sucedería el día de mañana, prometiendo regresar.
El crepúsculo aparecía a todo su esplendor. Tuvo que regresar a su casa en un taxi para poder pasar por su flamante volvo plateado y conducirlo. Esme no se encontraba en casa, pero Edward se tomo el tiempo para escribiéndole una breve nota explicándole que se llevaba su auto.
Tardaron un poco más en llegar al campus en el volvo. Era tan tranquilizador viajar en el auto plateado que por un momento Bella se había quedado dormida. Aun estaba cansada del hospital y necesitaba descansar de el día tan largo que había tenido.
—Bella —susurro casi inaudible para no despertarla de golpe. —Bella, ya llegamos.
—Disculpa —farfullo somnolienta.
—Quieres que te lleve a tu dormitorio? Puedes quedarte en mi habitación si gustas...
—No, no puedo. Tus compañeros —no pudo continuar porque los dulces labios de Edward la había interrumpido. Encajaban perfectamente. Ese instante era tan hermoso, tan perfecto que deseaban que nunca terminara.
—Yo no tengo compañeros —dijo sobre sus labios haciendo que Bella saboreara su fresco aliento.
—¿Cómo es eso? —cuestiono incrédula.
—Es una de las ventajas de tener una beca por ser músico —se encogió de hombros —.Y no te preocupes, nadie vigila en el edificio.
Sin más la llevo hasta su habitación. Temió perderla en el accidente, ahora sentía la necesidad de tenerla junto a ella todo el tiempo posible. Al entrar Bella fue directa a la cama. Edward se sentó junto a ella. Le sonrió.
—Perdóname. Perdón por no haber escuchado cuando tú me gritabas, perdón por ser tan estúpido.
—No es tu culpa y lo sabes.
—Por mi culpa estuviste en el hospital y ahora quiero que me dis... —Bella lo interrumpió plantándole un beso en los labios. Lo aferro a ella posicionándose en su regazo atrayéndolo mas a ella.
Edward sintió un fuego en su interior. La pego más hacia él, se levanto con ella enredada a sus caderas. La dejo suavemente en la cama. Y después continúo.
—No quiero lastimarte —murmuro agitado por la falta de oxígeno en sus pulmones.
—Se que no lo harás. —Lo volvió a besar.
El deseo comenzaba a emanaba de ambos cuerpos necesitados de pasión. Bella comenzó a inspeccionar con sus manos temblorosas bajo la playera de su novio. Al hacer ese acto no se sentía ella. Bella era tímida y algo insegura de sus acciones. Esta Bella era una chica curiosa y apasionada en cada toque.
Edward soltó un gemido al percatarse de las suaves intrusas en su abdomen marcado. La beso en forma más apasionada, de sus labios a su cuello, de su cuello a su pecho y de ahí una vez más a sus labios. Él no se iba a quedar atrás y comenzó a inspeccionar bajo la camina de su novia. Encontró una suave tela que le impedía continuar su camino.
La castaña supo que esto llegaría más lejos y lo ansiada. Ya no podía esperar más. La nueva Bella necesitaba las caricias con urgencia. Estaba ignorando todo lo que alguna vez se había dicho a sí misma. Pero era obvio cuando la pasión la estaba dominando.
«Solo puedes hacerlo con la persona que en verdad ames, sobre todas las cosas. La vida será insignificante después de tu primera noche de amor»
La playera da de Edward salió disparada, así dio a conocer su cuerpo torneado. Deslumbro frente a Bella que se encontraba bajo su cuerpo. «Perfecto» pensó ella tras el derroche de perfección. Así continuo con sus besos apasionados. Él ya no podía más. Necesitaba despojar a Bella de aquel sweater y playera para por fin averiguar qué es lo que escondía bajo todas esas prendas. Y así lo hizo.
Cuando el sweater y la blusa de Bella desaparecieron, Edward se había quedado ciego de tanta belleza. Bella era hermosa, más que eso: era perfecta. Poseía pechos redondos; no pequeños, no grandes, simplemente del tamaño suficiente para disfrutarlos. Sus curvas estaban muy marcadas y su cintura no parecía pasar de los sesenta centímetros.
—Perfecta —murmuro Edward para después disfrutar del inicio de los pechos de su novia.
Beso con suavidad entre ellos y sobre la tela del sujetador. Bella gimió bajo disfrutando de los besos que le daban. La castaña enredo sus dedos en el cabello cobrizo que estaba justo frente a ella, así lo presionó más a su pecho. Un mar de sensaciones llegaron cuando Edward por fin llego hasta su vientre intentando quitar el pantalón. Ella se estremeció de puro placer. El cobrizo la elevo solo un poco y comenzó a quitar lo más fácil en ese momento.
Al estar casi desnuda frente a un hombre Bella tuvo la sensación de cubrirse los pechos al ya no tener nada cubriéndolos. Pero no lo hizo solo porque estaba disfrutando de todo lo que sucedía y lo que continuación ocurriría. Edward volvió a bajar su cabeza abriendo la boca lentamente y entonces ocurrió. Él saboreó lentamente el pecho izquierdo de su novio, primero beso, después seccionó y después mordió con suavidad disfrutando del placer que le provocaba a él y a su joven novia. Paso al otro pecho haciendo lo mismo que el anterior.
Al terminar se alejo un poco de ella. Desabrocho su pantalón, se deshizo de él quedándose solo con sus bóxers. Bella estaba a punto de hacer lo mismo con los suyos pero unas manos fuertes la interrumpieron.
—¿De verdad quieres hacerlo? —pregunto con voz ronca de tanta excitación.
—Si —alcanzo a responder.
La despojo de sus pantalones junto con su braga. El hizo el último paso quitándose su última prenda dejando ver su potente erección. Abrió las piernas de su novia suavemente. Y fue posicionándose en ella delicadamente.
De una estocada se introdujo en ella rompiendo todo a su paso, rompiendo lo que para ella era su pureza. Unas lágrimas traicioneras salieron de sus ojos. No fue tanto por el dolor que sintió al instante -ni siquiera había dolido como lo había imaginado- lloro porque le había entregado lo más sagrado a alguien, que por primera vez amaba.
—Te amo —murmuro Bella. Pero murmuro mas para sí misma, que para él.
Edward sabía que ella era virgen, y que su cuerpo necesitaba acostumbrarse a el intruso que se alojaba en ella. La castaña lo animo a continuar con un sensual movimiento de caderas. Comenzaron aquella danza la cual no necesitaban ensayar para que les saliera perfecto todo. Solo sus movimientos que solo comunicaban el amor que se transmitían.
Con estocadas suaves y después apasionadas, formaron un vaivén. Alcanzaron el clímax y después se fundieron en el orgasmo. Se dejaron ir ambas partes. Bella sintió como el elixir de Edward se esparcía dentro de ella.
El cobrizo, muy cansado se acerco al rostro de Bella dejando un delicado beso en sus labios. Y entonces se separo de ella con suavidad dejando un vacio dentro de Bella. El cansancio abunadaba dentro de ambos cuerpos desnudos. Edward se acuno junto a su novia para descansar, sin anter besarla en la frente y abrazarla por su vientre desnudo.
Al día siguiente Bella se sintió extraña esa mañana. No sentía la presencia de Edward a su lado. Miro por toda la habitación en busca de su novio, pero no lo encontró, ni siquiera en la ducha de la habitación. Preocupada se vistió rápido, provocándole un poco de mareo.
Mientras caminaba por el pasillo peinaba su cabello con sus manos, ignorando a toda costa la mirada extrañada de muchos jóvenes que paseaban. Se dirigió rápido al edificio en donde estaba su habitación. Calculo la hora que se aproximaba a las diez treinta de la mañana.
A tan solo unos metros de llegar se encontró con una imagen realmente destrozadora. Edward se encontraba con la chica nueva, riendo de alguna tontería. La nueva le acariciaba la mejilla al cobrizo mientras que el gustoso disfrutaba de su toque. Un enorme nudo en la garganta de Bella se había formado, impidiendo hablar.
Paso junto a ellos sin decir nada, con la cabeza gacha y abrazándose a sí misma. Algo estaba pasando, ella no lo quería descubrir por miedo a resultar herida, pero tenía que saber que estaba pasando, por el amo que sentía por Edward.
Una disculpa mis hermosas lectoras por que este capitulo tan esperado nunca llego. Pero ya esta aquí que es lo bueno!
en fin... me gustaría mucho que dejaran su bella opinión en un Reviwe, de verdad que animan mucho a segur escribiendo.
Un agradecimiento a: Jade HSos, Prmarfa21, LauraGarcia, Jane19 que han comentado cada cuando actualizo. Saludos y les mando una abrazo fuerte ;)
