Disclaimer.
Los personajes de Naruto aparecidos en estos párrafos no me pertenecen, son obra y propiedad de Masashi Kishimoto.
Esta historia se encuentra dedicada a la increíble Crimela, siendo participante de la actividad: Amigo Secreto 2016-2017 delforo de La Aldea Oculta entre la Hojas.
Especificaciones.
Resumen. — "Para ver solamente las cosas agradables sobre una situación y no notar las cosas que son desagradables, existe un hermoso cristal color rosa."
Rating. — T.
Género. — Romance, Drama, Hurt/Comfort.
Capítulos. — Un total de 5 capítulos cortos.
N° de Palabras del Capítulo. — 1284 palabras.
Universo Alterno y Soulmate.
Banda Sonora.
First Kiss. Artista. Michael Brook. Álbum. The Perks of Being a Wallflower OST.
Acid. Artista. Michael Brook. Álbum. The Perks of Being a Wallflower OST.
Charlie's First Kiss. Artista. Michael Brook. Álbum. The Perks of Being a Wallflower OST.
Song of the Beach. Artista. Arcade Fire. Álbum. Her OST.
Down. Artista. Jason Walker.
Someone to Stay. Artista. Vancouver Sleep Clinic.
Llegará. Artista. Antonio Orozco.
Recomiendo totalmente, escuchar las canciones con la lectura, ya que fueron mi inspiración y las causantes de que se me ocurriera esta idea.
Nota de Autor.
¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo Crimela hermosa!
Advertencia.
La siguiente historia se desarrolla a lo largo de cinco capítulos ordenados en un estilo anacrónico y contemplativo, con introspecciones por parte del narrador principal.
Así mismo, está ambientada en un universo alterno del tipo Soulmate o Almas Gemelas, para más información consultar el glosario del primer capítulo. Por si la selección de personajes no se los revela, esta es una historia que toca temas de homosexualidad.
Disfruten de la lectura.
Rose-tinted Glasses
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Dan
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—Shizune-chan, ya vinieron a recogerte.
—De acuerdo —levantándome de mi asiento y colgando mi mochila roja a la espalda, me despedí de mi amiga Yugao.
Lo que me esperaba fuera del salón, en la reja de entrada de la escuela primaria, hizo que mis mejillas se encendieran, el pulso de mi corazón se acelerara y saliera corriendo sin importar que llevaba un vestido o que debía actuar como una niña de doce años.
No, mis ojos habían dado con la hermosa princesa de rubios cabellos que me esperaba bajo las hojas danzantes del otoño.
— ¡Tsunade-san!
Alzando la vista del libro que llevaba en sus manos, me volteó a ver con una radiante sonrisa.
— ¡Oh, hola Shizune-chan!
— ¿Viniste a verme? —Pregunté emocionada, ella simplemente rio.
—Sí, algo así, Dan me pidió que te recogiera… ¿sorprendida?
—Mucho… ¡ah pero no me molesta! —aclaré rápidamente y ella volvió a reír, cerrando su libro y ofreciéndome su mano para que la tomase.
Adoraba cuando hacia eso. Sus manos siempre estaban suaves, cálidas y perfectamente arregladas, pintadas de un bonito color carmín.
Juntas comenzamos el camino a casa de mis tíos, el lugar dónde vivía desde que mis padres murieran cuando era muy pequeña.
En realidad, no tenía ni un solo recuerdo de mis padres, para mí eran como los personajes de las películas: lejanos, distantes y ficticios sin ninguna relación conmigo. Muchas personas se afligían cuando escuchaban la noticia, lástima, simpatía y desconcierto eran las emociones que se manifestaban en el rostro de todos, todos menos mi princesa Tsunade.
A Tsunade nunca le vi ninguna de esas expresiones, ella simplemente me había mirado con detenimiento y sin decir nada, sólo me abrazó con una sonrisa diciendo:
—Estoy segura que a Shizune-chan le gusta estar con sus tíos ¿cierto?
Nada más salió de su boca. Yo sólo había asentido con la cabeza y le devolví el abrazo, disfrutando el gesto de cariño y el dulce perfume que emanaba de ella.
Tiempo después, supe que Tsunade había tenido un hermano y que este, al igual que mis padres ya no estaba.
Probablemente, ella sintió que de alguna forma había una conexión y que el abrazo era sólo su forma de decir, que ella comprendía todo. Por eso, no hubo lástima, simpatía ni desconcierto.
—Ah, Tsunade es una princesa maravillosa. —Era lo que decía siempre que tenía la oportunidad y en esas ocasiones, dándome una caricia en la cabeza:
—Tienes toda la razón Shizune, es maravillosa —correspondía mi primo Dan, el motivo por el que había conocido a mi princesa, «la otra mitad» de Tsunade.
— ¿Y qué tal estuvo tu día en la escuela?
No pude evitar apretar su mano con más fuerza, emocionada por la pregunta.
— ¡Oh, fue muy divertido! Nos dieron la charla sobre «la otra mitad».
—Vaya, ¿ahora enseñan eso en la primaria?
— ¡Sí, sí! Pero sabes, la profesora se quedó sorprendida de cuánto sabía al respecto en comparación con mis compañeros.
Tsunade rio.
—Me imagino que Dan tiene algo que ver al respecto ¿no?
Asentí con la cabeza sonriendo.
—De hecho, les conté a todos la historia de cómo tú y Dan se encontraron como «su otra mitad».
— ¿Eh? ¿Les dijiste eso? —Sus mejillas se sonrojaron y puso la mueca de cuando se encontraba avergonzada. También me gustaba esa expresión de ella.
— ¡Claro, ya que es una de mis historias favoritas!
En clase, la profesora nos había enseñado que, hace muchos siglos atrás, la naturaleza aplicó una nueva ley que preservaría a nuestra especie: los seres humanos. Para cada uno de nosotros había creado una persona 'especial', alguien que sería perfectamente compatible, nuestra pareja ideal en la vida. Eso era lo que el gobierno había nombrado como: «la otra mitad».
— ¿Y cómo sabes que la encontraste, profesora?
—Porque cuando tocas a esa persona, ambos reciben un choque eléctrico, una descarga en sus nervios y finalmente una marca en su piel.
— ¿Cómo un dibujo?
—Sí, así es y esa marca puede diferir entre cada pareja.
—Allí fue cuando alcé la mano y les conté de la marca que tienen ustedes, —le explique a Tsunade con orgullo—. Y luego les conté de cómo fue que se conocieron.
—Ya veo, entonces sí que fue un día divertido. Aunque creo que están muy pequeños aún para esa charla, —mis ojos dieron con el pequeño dibujo de un pájaro que adornaba el dorso de su mano derecha, pero cuándo el brillo de su anillo de matrimonio surgió en mi visión, inmediatamente aparté la vista—. Recuerdo que yo la tuve cuando cumplí los catorce, pues muchas personas encuentran «su otra mitad» a esa edad…
La verdad era que, a esa edad aun no me podía explicar porque me molestaba tanto aquella pieza de joyería. Era el vínculo que la unía a Dan y por tanto a mi familia, era el motivo por el que podía compartir mis días así con ella.
Recuerdo como esa misma noche después de que Dan y Tsunade aceptaran quedarse a cenar –tras mucha insistencia por parte de mis tíos–, había subido a mi alcoba y tomando un marcador en mano había tratado de dibujar aquel pequeño pájaro en mi mano izquierda.
Al verlo los adultos sólo sonrieron y rieron de lo adorable que eran los niños a mi edad, y aunque me había molestado su reacción, cuando Tsunade se sentó a mi lado en el sofá, torta de chocolate en mano:
—Hey Shizune-chan, tal parece que ahora estamos conectadas ¿no? –dijo tomando mi mano izquierda entre la contraria suya, para que pudiera apreciar ambos dibujos—. ¿Qué dices, aceptas ser «mi otra mitad»?
Mis ojos se abrieron como platos.
Bum, bum.
— ¿Qué es esto? ¡Pensé que yo era «tu otra mitad»! —soltó Dan divertido, haciendo una mueca teatral y sentándose en el sillón de la sala y antes de que pudiera decir nada más…
Bum, bum.
— ¡Sí, yo quiero! —Grité extasiada, apretando su mano—. ¡Quiero ser «la otra mitad» de Tsunade-san!
—Oh, eso me hace muy feliz Shizune-chan.
Mi corazón por primera vez, latió con tanta fuerza que me hizo doler el pecho, que sentí como me cortaba la respiración.
Rosa, rosa y más rosa, gradualmente saturándose con el pasar de las horas, los días, los meses y los años, trayendo consigo nuevas emociones desconocidas.
—Creo que fue allí, cuando me enamoré de ti… ¿Qué opinas?
El pitido constante y puntual del cardiograma resguardó la falta de respuesta de Tsunade mientras esta dormía pacíficamente en la habitación del hospital. Eran los efectos secundarios de todo el tratamiento médico que se estaba llevando a cabo en su cuerpo.
—Aunque claro, para ti de seguro no fue nada… tan sólo un comentario de cariño para la prima pequeña de «tu otra mitad».
Ah, ¿cómo era posible que veintidós años habían pasado desde entonces? ¿Cómo era posible que pudiera ver esa hermosa princesa del pasado en la mujer que estaba en la cama ahora?
Era por el cristal rosa, definitivamente era por eso.
Mis dedos un tanto temblorosos se acercaron hasta los suyos inmóviles, a pesar de las intravenosas y de lo demacrado de su estado –con todo y que estaba 'mejorando', como recién dijo el doctor–, era tonto de mi parte seguir pensando que las manos de Tsunade aún eran suaves y cálidas.
Es estúpido que tan sólo por estar así, sosteniéndola mientras ella descansa y la luz de otra mañana se filtra por entre las cortinas, me llenara de tanta… plenitud.
Incluso cuando…
—Dan… Dan… Dan… —Pequeñas lágrimas cayendo a la almohada, resbalando rápidas con cortos destellos.
Para Tsunade todo se detuvo y se fragmentó ese día de verano.
—Dan… Dan… Dan…
El día en que mi primo, «su otra mitad» falleció.
—Te extraño...
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.
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Fin del Capítulo.
