Francia-1564

Mary Stuart llega a la corte francesa, por pedido expreso de el rey charles IX y su prometida Madame Madeleine con motivo de la cercanía de sus esponsales. Para revuelo general la acompaña un niño de tres a cuatro años de edad.

Continuara

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Francia-1564

Mary Stuart llega a la corte francesa, por pedido expreso de el rey charles IX y su prometida Madame Madeleine con motivo de la cercanía de sus esponsales, o al menos,… eso cree ella. Para revuelo general la acompañan dos niños de tres a cuatro años de edad.

Otra vez volvía a Francia, luego de cuatro años se encontraría allí nuevamente; o al menos eso le había informado el capitán O' connor.

Estaría al fin allí, frente a aquellas costas y aquel país que tantos recuerdos y penas atesoraba de sus años pasados incontables e imborrables. Aun recordaba con amargura ese último recuerdo de Francisco. Sin duda el último que quería recordar:


Hacia un mes y una semana que él no abandonaba la cama y el dolor de su cabeza era en demasía insoportable esa tarde se recostó a su lado, hablaron de muchas cosas, ella sobre todo incluso de los hijos que tendrían Jean y Anne, le había prometido que ellos nacerían, pidiéndole, rogándole que se repusiera, él respondió que lo intentaría. Un segundo después miro hacia arriba, no sin antes tocarse las sienes y sus ojos se cerraron para no abrirse de nuevo. Nadie pudo apartarla de su lado aquella noche ni siquiera Catalina quien fue la última en abandonar la habitación esa noche, cuando ya todos dormían, todos excepto ella no podía hacerlo y tener la prueba irrefutable de él se había ido y jamás regresaría, simplemente no.

Así fue que tomo todas las colchas lo tapo concienzudamente cual si fuera un bebe recién nacido próximo quizás a encubar un resfriado a la vez que le beso la coronilla, los labios, la barbilla su pecho en el cual el destino traicionero no quiso que se detuviera; de haberlo hecho de seguro era otra historia luego beso sus mejilla derecha y se detuvo también en el lóbulo de su oreja, donde logro alcanzar a sus labios al unisonó una lagrima cayendo a su vez en el mismo sitio donde deposito su último beso.

Esa noche durmió sin nada que la cubriera por eso, cuando una ventisca invernal propia de aquel diciembre se coló por una ventana abierta ella despertó de inmediato y dio un respingo cuando la luz de la luna se reflejo en la imagen de una mujer y no cualquiera sino quien más que Clarissa en ese momento se sintió morir, pues lo que Nostradamus le comento con la muerte de Francis aquella tarde era cierto -El a muerto por que el bebe primogénito sigue con vida y sin duda allí estaba ella, la primera hija de Catalina de Medici. La razón de su desgracia, por su culpa mañana vestiría de luto, mas ella debía pagar.

Intento llamar a los guardias, pero de que serviría para cuando hayan llegado quizás ella también estaba muerta y ella escondida ya tras la puerta trampa que la conducía por los túneles secretos, sin contar que su boca estaba seca y se encontraba inmóvil de la impresión. Así opto por pararse y le dijo:

-Que quieres has venido incluso a verme sufrir, lo has conseguido a muerto.

-No es verdad, este juego no acaba hasta que yo lo diga.-espeto ella con su voz pastosa

No lo podía creer todavía seguía con eso no lo era una vida, la vida de Francisco su hermano, no podía ser lo mismo que jugar a la mancha, con la excepción que siempre era la misma persona

-No mientas, tu arruinaste mi vida- a la vez que tomaba un florero protegida por la obscuridad- por tu culpa jamás tendré hijos.

En ese momento la joven mirando la cama dijo:

-Pero él no…-pero fue cortada por María quien la golpeo furiosa en la espalda tirándola al suelo y empapándose con su sangre a la vez que decía para luego desvanece por primera vez:

-Él no podría vivir si tu estas viva.

Entonces arrastrándose hasta las sombras más profundas ella le respondió a la vez que la reina perdía la conciencia:

- Volverás lo harás por él.


Sin embargo allí estaba ella, con su promesa cumplida jean* y Anne, sus dos hijos, los príncipes de Francia y Escocia; durmiendo cuales ángeles tan parecidos a ella pero también parecidos de igual forma a su padre de quien las promesas no fueron para ella más que palabras que jamás se cumplirían el había muerto y ella estaba sola. Todo por su culpa si tan solo le hubiera dado un segundo golpe allí en el bosque cuando trato de apartar a Carlos de su lado, en cambio no lo había hecho había dudado y perdió. Él murió.

Aun así tuvo dos hijos, por los cuales luchar y mantenerse firme en busca de su victoria, esta vez no titubearía, la mataría de ser necesario si se atrevía siquiera a tocarle un solo pelo alguno de sus hijos.


Al mediodía vislumbraron tierra francesa y en la orilla una comitiva esperando su llegada, ella no podía creerlo todos allí Madame Madeleine, sus dos hermanos en ley el rey Carlos y Francisco duque de Anjou e incluso madame Catalina, quien inexplicable le dedicaba una sonrisa sincera y para su sorpresa alegre y aunque eso la descoloco alegando que era por los niños que en ese momento subían al bote no le dio mucha importancia.


Al verla Catalina no pudo más que marcharse al carruaje mayor y al llegar junto a su puerta dijo:

-Ella al fin ha llegado

A lo que una voz le respondió desde el interior:

-En ese caso avisad que en unos instantes bajare.- a lo que la mujer respondió para luego retirarse discretamente

-De acuerdo con su permiso.

Él había sopesado el que ella se encontrara allí aun así le encantaba, lo llenaba de orgullo y una hombría infinita pues al fin la tendría nuevamente a su lado; había mandado centenares de regalos y cartas a Escocia ni bien se entero del nacimiento por no contar que mando a construir un palacio en su honor y adecuo nuevas habitaciones para los niños, ahora ella había regresado y no dejaría que nadie de su lado, no esta vez.

Observo el horizonte y descendió con paso firme del carruaje, mirando siempre al frente, no pensaba desviar su mirada de ella, sin importar si corría horrorizada o gozosa, pues sin importar que él estuviera a su lado pasara lo que pasara.


Al llegar al encuentro de la familia real madame Madeleine la abrazo y le beso las mejillas con ánimo y brío luego sus hermanos también besaron su mano como indicaba el protocolo a la vez que Catalina simplemente le ofrecía una reverencia diciendo:

-Bienvenida a Francia nuevamente madame.

Entonces unas trompetas se escucharon y la figura de un hombre se abrió paso entre la muchedumbre que sin dilación se inclino ante él dejándola perpleja a la vez que tomándola de ambas manos la miraba a los ojos y tras besarle la coronilla decía:

Benvenuta María, Regina mía*1

No lo podía creer estaba allí, debía ser un sueño tenía que serlo. Así fue que sus hijos al verla tan pálida como la espuma del mar dijeron:

-Mamá te sientes bien.

Pero no podía contestar se sentía morir, como a la vez no podía dejar de sentir el par de manos de carne y hueso que la sostenían, sin duda nada estaba bien era todo tan irreal que no podía soportarlo y fue con ese pensamiento que se desvaneció y por poco se cae al suelo si no fuera porque las manos del hombre frente a si la sostuvieron rápidamente de la cintura más aun así no pudo evitar caer presa de un desvanecimiento no sin antes percatarse como el grito de una niña a sus espaldas rezaba:

-Maman.*2

Y los labios de quien la sostuviera pronunciaran su nombre una y otra vez.


* Juan (en francés)

*1 Bienvenida María reina mía (en italiano)

*2 Mami (en Francés)