15 de Marzo de 1564

-Ah despertado, Mary ha despertado.-dijo Kenna al llegar donde Bash y el vizconde de Brilhac aquella tarde mientras el fin del crepúsculo se observaba en el lago; al oír aquello de boca de su esposa Sebastian se acerco al vizconde y palmeándole un hombro le dijo:

-Lo has visto monseñor ella se encuentra bien después de todo, no teníais por que dudar.-a lo que él dijo en tono juguetón:

-¿Es que acaso lo hacía?, recuerda Bash que estamos hablando de Mary,.. Mary la reina de Escocía.

En ese momento una niña jalo la chaqueta del vizconde a la vez que dejaba oír su tímida voz diciendo:

-¿Podemos ir a ver ahora a mami señor?- tras oír aquella vocecita, no pudo evitar girar su cabeza y mirando a los niños a su espalda perderse por unos instantes en aquella imagen que componían, buscando quizás a María en esa niña de piernas delgadas, y un tanto más largas que las de su madre a su edad, sonrisa traviesa y mirada juguetona; como así también, a él mismo en aquel niño de cabello rubio el cual esperaba pacientemente su respuesta sin atreverse a levantar demasiado la vista cohibido tal vez con su presencia.

Al llegar a ese punto no pudo evitar preguntarse con cuantos hombres habría estado la madre de aquellos pequeños durante los últimos tres años, si bien había llegado a sus oídos por diversas fuentes, que un primo de ella un tal Enrique Estuardo* la pretendía como esposa jamás tuvo conocimiento de que ella lo aceptara a él cómo marido, desgraciado hubiera sido él si la hubiera perdido; seguramente no sabría hacer otra cosa más que invadir Escocia con el único propósito de tomarla entre sus brazos y poseerla como un animal famélico él cual encuentra un sitio donde saciar su hambre.

Luego de eso inclino su cabeza y les dijo:

-Por supuesto niños, estoy seguro de que lady Kenna y la reina madre estarán encantadas de llevarlos con ella.-a lo que Catalina dijo desviando la mirada del vizconde a la vez que tomaba a la niña de la mano y Kenna la secundaba con una risa solapada en el rostro siendo seguida muy de cerca por una mirada velada de su esposo.

-Por supuesto mi señor.

Entonces fue que el niño se atrevió a hablar y tras hacerle un ademan para que se agachara nuevamente dijo indeciso:

-¿Señor, usted estaba pensando en mi madre hace un momento verdad?- generando que él mirándolo extrañado dijera:

-¿Que te hace pensar eso pequeño?- a lo que acercándose más a su oído el niño le dijo con un hilo de voz para luego marcharse con pasos rápidos tras su hermana y lady Kenna:

-Es que…, bueno usted…, tiene un bulto en la pierna. Aunque descuide a veces pasa, al menos casi siempre le pasaba a mi tío Henry cuando la veía, tanto era así que en una oportunidad la invito a tocarlo pero ella se rehusó tajantemente y no acepto permanecer más tiempo cerca de él si no era conmigo a su lado.

Tras escuchar aquello el vizconde no pudo evitar ruborizarse de vergüenza, ¿Cómo era que no se había dado cuenta y si un niño de tres años? Más ya mantendría una charla sobre "bultos" con él cuando tuviera edad suficiente para entenderlo, después de todo ya habría tiempo para eso, como también esperaba tener una similar con cierto lord controlándose siempre de no rebanarle el cuello en el proceso aunque sin hacerse responsable por la consecuencias que esta podría traer aparejada. Después de todo, un ligero golpe en sus partes blandas podría hacerlo entrar en razón y hacerle entender que él planeaba ser el único hombre de esa mujer.

En ese momento, un ligero carraspeo se dejo oír a su izquierda de boca de su hermano quien sacándolo de sus cruentos pensamientos le pregunto con sonrisa incipiente:

-¿Deben prepararse esta noche "los montes escoceses"?- a lo que él respondió sonriendo y con pesar en la voz:

-Lamentablemente, no esta noche por mucho que lo desee pues temo destrozarlos.


Cuando despertó del todo las voces de Jean y Anne fueron lo primero que logro escuchar quienes secundados por Catalina y lady Kenna Poitiers en esos momentos entraban en sus aposentos y corrían a abrazarla diciendo felices:

-Mami que bueno que has despertado, te extrañamos mucho.- a lo que ella respondió sonriente besándoles a ambos las mejillas a la vez que los instaba a sentarse en su regazo sobre las sabanas de la cama:

-Oh mis niños siempre estaré a su lado, sin duda ha sido obra de su padre el que yo haya despertado-. A lo que Catalina afirmo con una expresión de triunfo en su rostro:

-Sin duda así ha sido, Dios sabe que no ha dejado de velar por ti durante estos tres días que han pasado. En verdad nos tenias muy preocupados a todos sobre todo a al vizconde y a estos pobres angelitos, lo que hubiera sido de ellos en la corte, con lo cambiada que se encuentra nadie sabe a que rey seguir-al llegar a ese punto Mary la observo extrañada jamás había sabido de nuevos disturbios palaciegos, no más de los acostumbrados en la corte francesa, y mucho menos de la coexistencia de dos reyes en la misma por lo que dijo sin salir de su asombro:

-¿Realmente no entiendo que queréis decir con esto?

Fue entonces que haciendo acopio de su voluntad la reina madre dijo:

-Que mi hijo me perdone, pero no pienso seguir manteniéndote en ascuas Mary querida, el rey sigue vivo y está aquí en la corte en estos momentos y puedo asegurarte hija mía que no hablo de Charles cuando digo esto, sino de él.

En ese momento ella no podía dar crédito a lo que oía era imposible, ese hombre había muerto en sus brazos cuatro años atrás en aquella misma cama ella misma había visto como sus ojos se cerraban para no volverse a abrir; entonces ¿Cómo era eso posible?, debían de estar mintiendo sin duda.-siendo por eso que en un intento desesperado por encontrarle algo de sentido a ese sin razón:

-Eso no es posible, él murió a mi lado, yo vi su cuerpo, todos lo vimos si bien es cierto que desapareció eso para mí no es suficiente, necesito una explicación y vaís a dármela.

En ese momento la puerta se abrió y un hombre de cabellos rubios entro a la habitación y tras dirigirse a los pies de la cama de la reina dijo tras dedicarle una corta reverencia dejándola perpleja:

-Si así se hará madame, yo personalmente te explicare en privado todo lo que desees saber Mary, lo prometo.- luego dirigiéndose a Catalina y Kenna ordeno:

-Llevaos a los niños y dejadnos a solas la reina de Escocia y yo debemos hablar además, es mi deber ponerla al corriente todo, esta de más decir que eso también incumbe a nuestra situación.

Fue así que Jean y Anne se despidieron de su madre y tras besarle las mejillas abandonaron sus aposentos seguidos de cerca por su nana y ambas damas de la corte.


Más tarde cuando para matar el tiempo él y su hermana jugaban con muñecos en sus aposentos le pregunto tras mirarse unos segundos en un espejo:

-¿Anne, mamá no nos mentiría verdad?- entonces ella lo miro largamente con sus idénticos ojos azules y tomándolo de la mano le dijo sonriéndole:

-Jean ella nos ama jamás lo haría, ¿Por que lo preguntas?- en ese momento el se perdió un momento en la imagen que le devolvía el espejo y tras rascarse la cabeza decirse para sí mismo negando a su vez con la cabeza:

-No es posible.- para luego de tomar un soldadito de plomo decir recibiendo un asentimiento por parte de la niña:

-Por nada, sigamos jugando ¿Si?


Notas Aclaratorias:

Enrique Estuardo:hace alusion a el segundo marido de Maria estuardo en la historia de vida real y primo de esta con quien se caso en 1565.