Mil disculpas por no haber podido actualizar durante todo el año, seguramente quieren matarme pero espero que este capitúlo que me tomo 5 paginas y 1/4 de word sirva para redimirme y es que la uni me consume todo el tiempo pero como ahora tengo unas semanas de descanso pienso aprovecharlas . asi que como regalo de navidad y año nuevo mientras esperamos a que vuelva Reign con Adelaine Kane yo les dejo con esto para que se apaciguen sus ancias hasta el 8 de Enero. les recuerdo que es un AU que se basa en la historia verdadera de vida de mary y en la historia de la serie de CW, pero mi historia le da unos giros drasticos a la historia lo que ya de por si lo hace dificil asi que espero sepan entender y dejen comentarios me ayudan a seguir y los apreciaria mucho.
10 de abril de 1564
Durante las semanas que siguieron María paso su tiempo con Kenna, Greer y con Lola quien visitaba al pequeño John-Phillipe, que ya contaba con cuatro años edad, en la corte y es que; luego de que Francis le permitiera casarse con lord Stefan Narcisse le prohibió terminantemente llevarse a su hijo de la corte, alegando que él debido a ser su hijo natural reconocido era un miembro de la casa de los Valois-Angulema* y por tanto su lugar estaba en la corte. Todavía podía recordar cómo en aquella ocasión le había prometido que cuidaría de su hijo, después de todo era su ahijado.
Su hijo*, si tan solo ese niño estuviera allí todo hubiera sido diferente y… quizás ella hubiera permanecido en la corte, estando presente cuando Francis se mejoro de su enfermedad.
Pero nada había sido así, su Delfín* había muerto cuando solo contaba con apenas tres días de nacido, solo tres…, pero esos habían sido los más felices de su vida o al menos, hasta que la luna en su apogeo brillo en la ventana de sus aposentos y la irrupción precipitada de la niñera le hizo correr un sudor frio por su espalda. Aun yacía en su memoria claramente el recuerdo de aquella noche y el permanecer en aquel catillo sin duda lo revivía más de ser posible.
Era de noche y la luna brillaba en todo su esplendor y traviesos rayos se colaban a través de la ventana de sus cámaras resplandeciendo en las cortinas de dosel que adornaban el lecho donde hace apenas unos días había dado a luz a su primer hijo, el Delfín de Francia.
Francisco lo habían llamado igual que su padre, tío abuelo y bisabuelo antes que él.*
Para ella él era perfecto, pero no por ser el niño que todos querían sino, porque representaba el profundo amor que con su esposo se profesaban.
En la lejanía podía escuchar la algarabía en el salón de baile, ya que la fiestas por el natalicio del príncipe heredero se habían prolongado ya por dos días con sus noches y en esta ultima ella había abandonado hace veinte minutos la fiesta excusándose con que todavía se sentía débil por el alumbramiento, disponiéndose en esos momentos a descansar. Pero no paso mucho tiempo para que pasos apresurados perturbaran sus sueños y la niñera a cargo de su hijo prorrumpiera en la habitación y postrándose a los pies de la cama proclamara:
-Máteme su Gracia, pues no he sabido cumplir con mi deber y ha sido su propia carne y sangre la que ha sufrido por mi faltas.
Al verla tan consternada y temblorosa descendió de la cama y la cogió de las manos obligándola a mirarla, mientras que le pidió explicaciones sobre lo ocurrido con un tono de voz reconfortante a la vez que mil ideas pasaban por su cabeza, pero nada ni en todos sus años vividos la preparo para las palabras que aquella mujer regordeta quebrándose entre sollozos nuevamente a sus pies dijo esa noche:
-Es el príncipe mi señora, el príncipe…, el príncipe… El príncipe a…. a… a muerto.
Tras oír aquello fue como si le corriera una corriente helada por la espalda a la vez que la angustia y el miedo se apoderaran de cada fibra de su ser, por lo que presa del terror visceral que sentía en la boca de su estomago y de una adrenalina impropia se precipito fuera de la habitación escuchando a sus espaldas el llanto desconsolado de la mujer y corrió sin importarle siquiera que era solamente una bata lo que la cubría, ni cuando fue vista por Francisco y seguramente media corte mientras corría por la galería interior que daba al salón de baile rumbo a la guardería.
Al llegar al interior de la habitación se precipito sobre el moisés de su hijo y lo tomo en brazos sintiendo con un horror que la hizo caer de rodillas al piso, el pequeño cuerpo helado que reposaba contra su pecho.
No, ese no podía ser su niño; una sensación inexplicable le decía que no. El era un niño sano hasta esa mañana ¿Que le había pasado a ese bebe regordete de cabello rubio, mejillas sonrosadas y ojos chispeantes que ella y su marido habían visto esa mañana?, ¿Que sucedió con ese infante que jugando el día anterior había arrancado uno de los botones de la chaqueta de su padre?; ¿Como era eso posible, como?
Entonces sintió los brazos de su marido que agachándose a su altura la tomaba por los hombros haciendo que sus miradas se encontraran, a la vez que observando sus ojos repletos de lágrimas y con miedo a flor de piel decía ante su mutismo:
-¿Qué sucedió Mary?..., ¡¿Por favor di algo?!- ante eso, lo único que atino a hacer fue hundir la cabeza en su chaqueta buscando quizás protección de aquella cruel realidad y dejando que las lágrimas se escurrieran de su rostro decir con voz quebrada batallando con el nudo en su garganta:
-El se ha ido Francis, mi niño, mi pequeño Francis esta…, está muerto.- luego ya no supo por cuánto tiempo lloro acurrucada en su pecho, ni siquiera se percato de cómo Francisco alzándola en brazos la había conducido a sus aposentos. Sin embargo sabia al igual que él que esa noche una herida se había abierto en sus almas, una que quizás jamás sanaría.
Esa tarde vestida de riguroso negro, se dirigió a la tumba de su hijo que se encontraba en el jardín de la capilla de oración del castillo ya que, ella le había rogado a Francis que no lo enterrara en la Abadía de Saint Denis como era la tradición* por ser él Delfín de Francia. Ganándose así comentarios de varios cortesanos, de los cuales algunos se jactaron de decir que ella se encontraba sentimental y que su marido debía embarazarla nuevamente para acabar lo más rápido posible con les caprices de la reine* a los cuales él hizo oídos sordos.
Al llegar allí se arrodillo y tras colocar una flor de lis en la tumba, rezo una plegaria por el alma de su hijo. Estaba tan absorta en ello que, no fue hasta que levanto la mirada del suelo que pudo percatarse de que había alguien a su lado. El solo verlo hizo que su corazón le saltara en el pecho estaba de negro igual que ella rezando, con los ojos cerrados en completo silencio igual que hace cuatro años
Fue así que perdiéndose en sus recuerdos dijo sin querer en voz alta:
-Cuatro años, hoy mi Delfín cumpliría cuatro, seguramente usaría mi vestido rojo esta noche en su fiesta si tan solo estuviera vivo. Cuatro años pasaron desde que lo perdí y luego a ti.
En ese momento mirándola Francis le dijo con una profunda esperanza tomando sus manos entre las suyas:
-No me has perdido mi amor, mírame estoy aquí y siempre estaré aquí, se que podremos hacerlo de nuevo por nuestros países, por nuestros hijos y por nosotros confió en que así será.
Al llegar a ese punto ella lo miro con tristeza contenida y con el corazón en un puño muy a su pesar le dijo esquivando su mirada:
-Yo todavía te quiero pero no puedo hacer esto…., temo…, temo que si me entrego de nuevo por completo a ti con el tiempo mi corazón termine más dolido, más roto. Si te pierdo de nuevo estaré vulnerable pues tú eres mi debilidad, no sé si podre soportarlo otra vez…. Y…. juntar nuevamente las piezas de mi roto corazón. Yo debo mantenerme fuerte por Escocia, por Jean, por Annette…por favor…. .-pero no pudo seguir hablando ya que tomando su rostro en sus manos y colocando su frente junto a la de ella Francis la obligo a mirarlo a la vez que le decía:
-No tienes que hacerte la fuerte siempre mi cielo yo estoy aquí ahora y te juro que nada nos va a separar otra vez, confía en mí por favor.
Tras oír aquello Mary proclamo:
-Por Dios Francis, no puedo creer en cuentos de hadas, no quiero… poner tu vida en peligro; no de nuevo y si para eso tengo que apartarme de ti lo hare, pues si eso te mantiene con vida aceptare ese sacrificio no me hagas esto mas difícil.- a la vez que deshaciéndose de sus manos le daba la espalda alejándose con lagrimas contenidas.
El no podía creer lo testaruda que era, aun después de todos estos años, sabía que su maría todavía existía bajo esa mujer inflexible que ahora ocupaba su lugar. No podía recordar cuando ella se había vuelto de ese modo, quizás cuando murió su niño, cuando la violaron, o cuando él murió. Realmente nunca lo sabría.
Pero estaba seguro de que no se rendiría hasta traerla devuelta de las sombras de esa alma torturada y no dejaría que nadie la dañara otra vez, ni su primo Henry, ni conde, sobre todo su primo el Borbón, no después de las cosas que les hizo; podía ser que la reina de Escocia no supiera pero el sí y no olvidaría nunca.
Fue con ese pensamiento, que arrojo una flecha certera al corazón de paja de su blanco de tiro esa noche mientras Bash lo observaba en la lejanía y negaba con la cabeza resignado entrando luego por las puertas del castillo.
Esa misma noche Catherine en compañía de Michel de Nôtre-Dame* se dirigía a las cocinas de la servidumbre, no era algo que ninguna reina hacía habitualmente, ella por su parte jamás había tenido que pasar por aquello; mas ese día lo ameritaba tenía que verlo aunque sea de lejos, darle su regalo si podía, a la madre aunque sea después de todo era su cumpleaños.
Al llegar a su destino un temor que solo se permitía sufrir ese día en particular desde hace cuatro años la sobrecogió de una manera aterradora y es que, la visión de ese niño de ojos azules y cabello rubio soplando la vela que reposaba en un pequeño bizcocho de mantequilla y miel fue como una bofetada en la cara, una prueba irrefutable de que quizás si su hijo se enterara de lo que hizo nunca se lo perdonaría, pero ya no podía dar marcha atrás Alea Jacta Est*.
En ese momento fue que sus miradas se encontraron y el pequeño corrió presuroso con sus largas piernecitas tras las faldas de su madre, mirándola extrañado luego de vez en cuando mientras pensaba que no lo veía, lo que sin querer le arranco una sonrisa de sus labios al rememorar la idéntica costumbre que su propio hijo tenía cuando era pequeño y se encontraba por primera vez con un extraño.
Luego una vez que sabiendo quien era él le dedico una profunda reverencia ella se acerco y tras hacer lo mismo agachándose a su altura le pregunto:
-Hola pequeño, ¿Tú debes de ser Leonard verdad?-a lo que el niño respondió un tanto cohibido:
-Si madame.
Entonces rebuscando en su vestido saco una pequeña figurilla de plata bañada en oro, que representaba un pequeño barco con tres velas y tomando las manos del niño dijo con emoción en la voz:
-Tengo entendido que hoy es tu cuarto cumpleaños y quisiera que aceptaras este regalo de mi parte. Es importante que lo aceptes y que lo cuides muy bien porque, es un regalo muy especial que te ha estado esperando por mucho tiempo mi niño ya que,…..- al llegar a ese no pudo seguir hablando, ya que con solo mirar la imagen frente a sus ojos el recuerdo de su propio hijo creando aquel juguete afloraba a su memoria llenándole a su vez de culpa el corazón. Pero haciendo tripas corazón concluyo diciéndole:
-…mucho antes de que tu nacieras tu padre lo hizo para ti.
Eso hizo que los ojos de él resplandecieran y dedicándole una tierna sonrisa tomo el juguete y se hubiera ido corriendo a jugar a la primera mesa vacía, si su madre no lo hubiera apretado del brazo generando que el hiciera una mueca de dolor y la reina los mirara alarmada.
Gabrielle nunca había visto ese lado tierno de Catherine de Medici, ¿Que sucedía con esa mujer fría como hielo que con aplomo dirigía la corte francesa, o acaso eso era una máscara de su verdadero ser, o quizás era al revés? Tal vez querían quitarle a su niño de nuevo, eso explicaría porque estaba allí tan cerca de él después de cuatro años. No, no los dejaría, no de nuevo; ya lo había perdido una vez no podría soportarlo una segunda vez de eso estaba segura.
Fue entonces que ella mirando al pequeño le dijo:
-Hijo, porque no vas a jugar con tu regalo mientras su majestad y yo hablamos un momento de cosas de adultos.
A lo que el niño asintiendo feliz salió corriendo lejos de la vista de las mujeres, moviendo el barco en su mano cual si estuviera navegando en un mar imaginario por sobre su cabeza.
Cuando el chico se perdió de vista la mujer de cabello castaño dijo con un hilo de voz:
-Majestad, ¿Es que acaso lo queréis de vuelta vos, vuestro hijo y su esposa la reina de Escocia? ¿Por eso habéis venido verdad?, ¡No podéis hacerme esto él es mi hijo yo he sido su madre, por cuatro años! Mucho más tiempo que ella.
Tras oír aquello, Catherine proclamo con un tono que le helo la sangre para luego abandonar el lugar:
-Mujer insensata si no hubiera intercedido jamás habrías criado un hijo, pero descuida ellos ni siquiera imaginan que sigue con vida, ni lo harán hasta que yo estime el momento oportuno. Más recuerda, si vuelves siquiera a ponerle una mano encima te aseguro por mi sangre que no volverás a verlo, porque no serán ni mi hijo, ni la reina de los escoceses quienes te lo quiten sino yo misma.
Notas aclaratorias:
* Casa de los Valois-Angulema: Casa real que formaba una de las tantas ramas de la dinastía Capeta, fundada por Hugo Capeto de la cual descendieron tanto sus antepasados franceses como francisco II y todos sus hermanos.
*su hijo: hace alusión al bebe nonato que en la serie de CW María aborta.
* Delfín: Titulo que se le daba al príncipe heredero en Francia.
*" Francisco lo habían llamado igual que su padre, tío abuelo y bisabuelo antes que él.": hace alusión a la repetición reiterada de nombres en una misma familia que era muy común en la realeza de aquella época.
* "…en la Abadía de Saint Denis como era la tradición": se refiere a la costumbre francesa de enterrar a varios miembros de la familia real en dicho lugar.
*les caprices de la reine: Locución latina que significa: "los caprichos de la reina"
*Michel de Nôtre-Dame: Nombre de pila de Nostradamus
*Alea Jacta Est: expresión de origen latino atribuida a Julio Cesar que significa, "Los dados están echados" también puede entenderse como "la suerte está echada."
