¡Hola! :)

Bueno acá subo el siguiente cap.

Gracias a todos lo que dejan reviews y leen el fic.

¡Me alegra mucho que les guste!

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.


Pasaron unas cuantas horas desde que Alice y Jasper se habían ido a cenar afuera, en las cuales, los Cullen cenaron.

Esme y Carlisle habían invitado a Bella para que se quedara a cenar. Bella insistió en que no quería ser una molestia para ellos, pero al ver que no la dejarían irse sola y sin haber cenado, tuvo que aceptar la propuesta de ambos, quienes se veían encantados.

Cuando la cena ya estaba lista, Esme le indicó a Bella un lugar frente a la gran mesa de la cocina. La chica, algo sonrojada y con aire tímido, se sentó en una silla y esperó pacientemente.

Mientras Bella se dedicaba a esperar, Carlisle subió a llamar a sus dos hijos, que se encontraban en sus respectivos cuartos. Una vez qua ya estaban avisados, bajó de nuevo a la cocina y se sentó frente a Bella.

Al rato, Emmett y Edward entraron a la cocina y se llevaron una gran sorpresa al ver a la chica allí.

—Hoy tenemos una invitada muy especial chicos —Dijo Carlisle sonriendo, al ver la confusión e incredulidad escrita en el rostro de sus hijos.

—¡Bella! —Casi gritó Emmett, observándola con sorpresa.

—Hola Emmett, hola Edward… —Susurró ella tímidamente, sin moverse de su lugar y con la vista baja.

Emmett sonrió feliz y se acercó a saludarla. Mientras que Edward se mantuvo en silencio, sin sacarle la vista de encima, al tiempo que se dirigía a su asiento. Ambos se sentaron a cada lado de Bella, quien se sonrojó al ver a Edward, sentarse a su lado.

Esme sirvió la cena, sonriente, y todos comenzaron a comer, menos Edward que tenía la vista fija en Bella. Al darse cuenta de cómo el chico tenía la mirada fija en ella, se puso algo nerviosa y se volvió a sonrojar. Bella odiaba ser el centro de atención. Y ahora resultaba que lo era para Edward, cosa que la hizo estremecerse.

Minutos después, intentó mantener la calma. La chica suspiró y se dedicó a terminar su cena, intentando ignorar al chico, que no para de mirarla fijamente.

—¿Estás bien, Edward? —Preguntó Esme al ver que su hijo no había tocado la comida.

Edward no contestó al segundo. Seguía algo perdido, mirando a Bella.

—Si —Contestó y sin dejar de mirar a la chica comenzó a comer.

Pasó un rato de puro silencio, bastante incómodo, en el que todos intercambiaban miradas, excepto Bella, que tenía la suya fija en su plato.

—¿Qué tanto ves Eddie? —Preguntó Emmett dándose cuenta cómo su hermano miraba de forma intensa, a la chica.

—Nada —Dijo con tono amargo y volteó la mirada para otro lado.

Cuando todos terminaron de cenar Bella se incorporó rápidamente.

—Esme, déjame ayudarte —Dijo cordialmente, acercándose a ella pero la mujer la detuvo.

—No Bella, no te preocupes. Además ya es tarde y debes irte a casa a descansar —Dijo Esme. Bella insistió una vez más, pero al ver que no haría cambiar de opinión a Esme, se rindió y se acercó a la puerta de la cocina.

—Bella —Comenzó Carlisle, deteniéndola.

—¿Si? —Preguntó ella algo curiosa, volteándose a verlo.

—Esme y yo nos sentiríamos mucho mejor si no fueras sola a casa —Contestó Carlisle, con tono preocupado en la voz.

—No hay problema, en serio. Además vine en mi camioneta. Estaré bien —Aseguró ella, despreocupadamente.

—Mmm… no me convence— Comenzó, con tono dubitativo. —¡Edward! —Llamó Carlisle a su hijo y éste se acercó a ellos, con desgano.

—¿Qué pasa? —Preguntó él, observando la situación, con aire despreocupado.

—¿Llevarías a Bella? —Cuestionó Carlisle, a su hijo.

La chica abrió mucho los ojos, completamente sorprendida. Estaba de más decir lo muy sonrojada que estaba. ¿Edward Cullen? ¿Él iba a ser quién la alcanzara hasta su casa?

—Ella puede irse sola Carlisle. Además, ¿Cómo esperas que regrese si voy con ella en su camioneta? —Se negó Edward, sin ánimos.

—Bueno, por eso mismo, te doy permiso para que la lleves en tu Volvo —Contestó Carlisle con una sonrisa en el rostro, mientras sacaba las llaves del auto de su hijo, de su bolsillo y se las entregaba. —Luego te alcanzaremos tu camioneta Bella. No tienes de que preocuparte— Agregó Carlisle al ver la cara de terror de la muchacha. A pesar de que su camioneta estuviese en muy mal estado y no llegara ni a los sesenta km/h, ella la amaba con todo su ser como para abandonarla allí.

—Oh, muchas gracias, pero...—Fue todo lo que pudo articular, pero de todas maneras, Edward la interrumpió antes de que pudiera terminar con su frase.

—¿Por qué no la alcanza Emmett? —Preguntó el chico bufando y Bella le dedicó una mirada, un tanto molesta.

—Edward, no seas descortés con la señorita y llévala a su casa, por favor— Pidió Carlisle y se alejó hacia la cocina, para ayudar a Esme.

Edward suspiró y con muy mala gana se acercó a Bella. La tomó por el brazo no muy delicadamente y la guió hasta llegar al garaje, dónde la soltó y se metió a su auto. Bella se quedó un segundo frotándose su brazo, ya que Edward había sido algo brusco. Luego se metió al auto con desgano y dio un suspiro luego de colocarse el cinturón de seguridad y de cerrar con cuidado la puerta del asiento del copiloto del Volvo.

Edward arrancó el auto y salió del garaje y llevó a Bella hacia su casa.

En el trayecto no hablaron para nada. Edward tenía su vista fija en la carretera y Bella en la ventanilla. Después de todo... ¿De qué podían hablar? Pensaba Bella. Parecía que no le caía del todo bien, así que lo mejor que podía hacer era mantener la boca cerrada y mirar el oscuro paisaje a través de la ventana del auto.

Pero Edward pensaba algo muy diferente a lo que Bella creía...

-.-

Al llegar frente a la casa de Bella, Edward estacionó el Volvo y apagó el motor, en silencio.

—Gracias por alcanzarme, Edward —Dijo ella quitándose el cinturón de seguridad y tomó la manija del auto para abrir la puerta.

—¿Bella? —Preguntó Edward con aquella voz que para Bella, era aterciopelada.

Ella se volteó a verlo, algo intrigada. —¿Si Edward? —Preguntó ahora comenzando a hiperventilar.

Edward vaciló unos segundos mientras dudaba que decir. —Lamentó como te traté anteriormente… cómo te tomé por el brazo y… eso —Se disculpó, mirándola fijamente.

—Oh, está bien. Si yo tendría que alcanzar a alguien a su casa un domingo a estas horas seguramente hubiera actuado igual—Dijo Bella sonriendo, ahora un poco más calmada.

Edward rió, encandilando a Bella por completo —Sé que de alguna manera estás molesta y sólo quería disculparme por mi mal comportamiento. Y aquí tienes mis disculpas —Se disculpóEdward, algo cortante.

Bella sonrió y no pudo evitar sonrojarse.

—¿Qué? —Preguntó él, observándola con curiosidad relfejada en el rostro.

—Nada, nada. Eh, yo ya debería irme —Dijo ella y abrió la puerta del auto, lista para marcharse.

—¡Bella! —Casi gritó Edward deteniéndola y ella se volteó a ver que quería ésta vez. Por un segundo volvió a hiperventilar, como hacía unos segundos. ¿Que le querría decir Edward?

La chica lo miró a los ojos y esperó, ansiosa, a que comenzara a hablar.

—Eh… mañana te alcanzo tu camioneta —Balbuceó Edward, algo perdido entre las palabras. Sin dejar de mirar a Bella a los ojos

—Oh… muchas gracias Edward pero realmente no quiero ser una molestia para ti ni nadie más. La paso a buscar yo mañana —Comentó ella, algo decepcionada por lo que había escuchado.

—¿Si? ¿Y cómo piensas ir a la escuela, en la mañana? —Preguntó él alzando una ceja, con tono irónico y la chica titubeó unos segundos.

—Eh —Dudó ella unos momentos, sin saber que decir, hasta que el chico habló.

—Si lo deseas, puedo pedirle a Alice que te lleve —Dijo Edward observándola.

—Ah, estaría bien si lo hicieras. Muchas gracias — Agradeció ella aún algo desilusionada, pero de todas maneras lo intentó disimular.

Por un momento pensó que Edward se ofrecería a llevarla… ¿Pero en qué rayos estaba pensando?

—Bien, entonces le avisaré a Alice. Hasta luego —Dijo él, con aquel tono seco y cortante, volviendo a posar la vista al frente.

Bella suspiró, algo decaída. —Adiós Edward. Muchas gracias por alcanzarme hasta aquí y… disculpa si realmente te molesto y no te agrado del todo —Contestó triste y el chico la miró de repente, con los ojos muy abiertos. Al ver la reacción de Edward, Bella balbuceó un "Lo siento" y salió del auto a toda velocidad, dejando a Edward en un incómodo y pleno silencio.

Al salir del Volvo plateado corrió hasta su casa, abrió la puerta y entró, sin mirar atrás.

Escuchó, al principio, sólo silencio. Pero unos minutos más tarde, cómo Edward encendía el auto y se alejaba de su casa para entrar en la carretera.

-.-

El viaje de vuelta a la mansión Cullen, Edward se la pasó pensando en lo que le acababa de pasar. Las palabras de Bella iban y venían en su cabeza, revoloteando de un lado a otro. No podía dejar de pensar en aquellos ojos chocolate que, según parecía, lo habían hipnotizado.

Al volver a casa estacionó el auto en el garaje y al entrar en la sala Esme y Carlisle estaban esperándolo.

—Edward —Dijo Esme haciendo un gesto con una de sus manos. Edward bufó molesto y le entregó las llaves de su Volvo.

—Así me gusta —Sonrió ella quien tomó las llaves y las guardó en el bolsillo de su abrigo. Luego, el chico subió la escalera hacia su habitación donde cerró la puerta de un portazo.

-.-

Había pasado demasiado tiempo desde que Rosalie se había marchado y aún no había regresado a su casa, hecho que ya estaba empezando a preocupar a sus padres.

Pero fueron unos cuantos minutos más tarde cuando Carlisle y Esme escucharon la puerta del frente abrirse. Ambos intercambiaron unas miradas y luego se dirigieron hacia allí, para encontrarse con Rosalie, que tenía en el rostro una sonrisa victoriosa, al haber desobedecido las órdenes de sus padres.

—Por fin llegas Rosalie —Dijo Carlisle observándola seriamente, pero ella sólo se limito a seguir sonriendo.

—¿Y bien? ¿Alguna explicación, señorita? —Preguntó Esme de brazos cruzados.

Luego de cerrar la puerta, la rubia se alejó a paso lento y se acercó a sus padres y les sonrió ampliamente.

—No —Dijo. Y se dirigió hacia las escaleras para irse a su cuarto, pero al oír el grito de su madre, su sonrisa desapareció de su rostro.

—¡Rosalie Lilian, ven aquí en éste instante! —Gritó Esme señalando el espacio vacío en frente de ella.

Rosalie bufó molesta. Se alejó de la escalera y enfrentó a sus padres, de brazos cruzados.

—Por última vez, mi apellido es… —Dijo Rosalie pero Esme la interrumpió.

—¡Suficiente! Ahora eres parte de ésta familia. Así te guste o no, Rosalie. Eres Cullen, no Hale, es hora de que lo aceptes jovencita —Casi gritó Esme, ya harta por la actitud tan insolente que su hija estaba teniendo con ella y toda la familia.

Rosalie posó su mirada en el suelo, esperando a que el sermón terminara de una vez por todas. El siguiente en hablar, fue Carlisle.

—Rosalie, míranos cuando te hablamos —Le reprochó.

Lentamente, ella levantó el rostro hasta posar sus ojos en sus padres.

—Quiero que sepas que estás en graves aprietos Rosalie. Desobedeciste mis ordenes y huiste de casa. Además robaste el auto de tu padre para salir a quién sabe dónde —Dijo Esme, completamente molesta.

La chica contempló a sus padres, algo sorprendida. Realmente estaban enfadados con ella…

—Ahora sube a tu habitación jovencita, que ya es tardísimo y mañana irás a la escuela. Y al volver, estarás castigada así que nada de arreglar salidas con tus amigas. Porque tu castigo va a ser mucho más largo de lo pensado Rosalie Cullen —Dijo Carlisle seriamente.

Rosalie suspiró y subió las escaleras hacia su cuarto, con cara de pocos amigos.

En ese mismo instante, Alice y Jasper entraron de la mano en la sala, con expresiones algo confusas en el rostro.

—Oh… al fin llegaron —Dijo Esme volteándose a ver a sus hijos.

—Miren. Sé lo que deben estar pensando de nosotros. Sólo quiero que sepan que no nos interesa. Amo a Alice y ella a mí —Dijo Jasper seriamente, apretando un poco la mano de la duende, que al oírlo, se sonrojó.

El rubio miraba fíjamente a sus padres. No importaba lo que dijeran, o cuál fuera su desición acerca de él y Alice. Nada haría que se separen. Ningún "no" los alejaría jamás. Jasper estaba ahí para Alice, cómo ella estaba para él. Eso nadie, ni nada lo iba a poder cambiar, nisiquiera Esme o Carlisle.

—Jasper —Comenzó Carlisle sonriendo, con toda la tranquilidad. —No hay necesidad de atacarnos hijo —Dijo intentando calmarlo.

—Se ven tan tiernos juntos —Dijo Esme sonriendo mientras observaba como estaban de la mano.

—Entonces… ¿No están enfadados con nosotros? —Preguntó Alice incrédula, mirando a su madre.

—Alice no hay razón por la cual haya que enfadarse. Además siempre supimos que algo así pasaría. Tú y Jasper realmente están hechos el uno para el otro —Contestó Esme, emocionada.

—Oh y ¿Quién crees que le dio las llaves de tu Porsche a Bella, para que te las entregara? —Preguntó Carlisle.

—¡¿En serio! ¿Tú? —Dijo Alice sorprendida.

El doctor Cullen rió al ver la expresión de incredulidad de su hija y pasó a contar lo sucedido.

—Me costó un poco convencer a Esme, pero cuando le conté que tú y Jasper planeaban salir… bueno, aceptó ya que realmente estaba emocionada por ambos —Contó.

—Muchas gracias —Agradeció Alice a sus padres. La duende estaba realmente feliz. Tenía todo lo que siempre había querido. Una hermosa familia, un bonito y cálido hogar y ahora ya tenía al amor de su vida, del cuál no iba a separarse nunca.

—No es por nada. Ahora vayan a sus cuartos, que es tarde y mañana tienen colegio y necesitan descansar —Dijo Esme sonriente, señalando la escalera que conducía hacia los cuartos.

Alice y Jasper asintieron y subieron las escaleras hacia sus respectivos cuartos.

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—Ali —Llamó Jazz antes de que ella entrara en su cuarto, haciendo que se detuviera por completo.

—¿Si, Jasper? —Preguntó Alice volteándose a verlo.

—Quería decirte que… lo pasé muy bien contigo hoy y no puedo esperar para que volvamos a salir. Buenas noches —Se despidió Jasper y se acercó a Alice y le dio un dulce beso en su frente y se alejó hacia su cuarto. Pero se detuvo al pasar por la puerta del cuarto de Emmett. Suspiró y tocó la puerta.

—¿Si? —Preguntó Emmett abriendo la puerta, con tono cansado. —Oh, Oh es Gasparín… ¿Qué deseas hermanito? —Dijo riendo al ver la expresión de frustración de su hermano.

—Sólo venía a darte esto —Dijo Jasper y le entregó la bolsa con los dulces a su hermano, que lo miró algo sorprendido. Miró la bolsa unos segundos y luego a su hermano, sin saber si aceptarla o no.

—Oh, gracias —Dijo Emmett por fin, tomando la bolsa. —¿No están envenenados, verdad? —Preguntó con cautela mientras abria la bolsa para ver el estado de los dulces.

—Ja, ja —Rió Jasper irónicamente mientras rodaba sus ojos, molesto. —Buenas noches, Emmett —Saludó a su hermano y se alejó hacia su cuarto dejando a Emmett dudoso, acerca de los dulces.

-.-

Al día siguiente los "niños" Cullen despertaron y bajaron a desayunar. Edward había sido el primero en despertarse. No había podido dormir del todo la noche anterior, ya que se había quedado pensando en todo lo que había ocurrido ayer.

Se quedó unos segundos, acostado en su cama, pensando. Pero cuando se dio cuenta de que se le haría algo tarde para desayunar, se levantó rápidamente.

Edward bajó a la cocina, en dónde sus padres se encontraban, ya desayunando. Ambos lo saludaron cordialmente y el chico sonrió ante el gesto y comenzó a preparase su desayuno, en silencio.

—Alice —Comenzó Edward, al ver a su hermanita entrar en la cocina, seguida de Jasper.

La duende tomó asiento al lado de Edward y lo miró, esperando a que siguiera. —¿Si? —Preguntó ella al cabo de unos segundos después de haberse sentado.

Edward balbuceó unos segundos, perdido entre las palabras hasta que se serenó. —Ayer le prometí a Bella que la irías a buscar a su casa para llevarla a la escuela —Contó él.

—Oh, de acuerdo. Entonces ¿Ya sabes quien es Bella? —Preguntó Alice riendo.

Edward la miró unos segundos y se largó a reír. —Sí, ya sé quién es, Alice —Murmuró el chico y se dispuso a terminar su desayuno.

Una vez que todos los chicos Cullen habían terminado con su desayuno y estaban listos, se dirigieron hacia el garage. Edward se iba a dirigir a su Volvo, pero Carlisle lo detuvo justo antes de que pudiera abrir la puerta de su auto.

—Chicos, están castigados, ¿Recuerdan? —Comentó Carlisle y las miradas de sus hijos recayeron en él.

—¡Pero debo alcanzar a Bella en el Porsche! —Casi gritó Alice, desesperada, al escuchar a su padre.

—Está bien Alice. Tú y Jasper pueden ir en el Porsche, pero los demás deben venir conmigo en el Mercedes. Esme no les deja usar sus autos —Dijo mientras se dirigía hacia su vehículo.

Todos sus hijos resoplaron, molestos y siguieron a su padre, hacia el Merceces. Alice dio saltitos de alegría al ver que tenía permiso para usar su auto y arrastró a Jasper hasta la puerta del asiento del copiloto y lo obligó a entrar, a toda velocidad. Segundos después, ella se lanzó hacia el interior del auto y se colocó frente al volante, lista para encender el auto.

Mientras Alice arrancaba su Porsche, e iba con rumbo a casa de su amiga, Carlisle llevo a Emmett, Rosalie y Edward a la escuela, en su auto.

-.-

Mientras tanto Bella se había levantado y había bajado para desayunar y le sorprendió mucho ver que Charlie aún no se había marchado al trabajo.

—Buen día Bells —Dijo su padre, entrando en la cocina.

—Hola papá —Contestó ella, observándolo con algo de confusión.

—Bella, ¿Puedo saber cómo es que regresaste de la casa de los Cullen ayer? Ya que no veo tu camioneta por ningún lado —Dijo Charlie serio, con el ceño fruncido.

—Eh... Me invitaron a cenar y como se había hecho tarde Edward me alcanzó —Contó Bella, con tono tímido en la voz. —Dijo que hoy me alcanzaría la camioneta —Agregó.

—Oh, de acuerdo —Se calmó un poco, su padre —Bien, ya me voy Bells, adiós —Se despidió Charlie de su hija.

—Adiós papá —Dijo Bella y su padre salió por la puerta de entrada.

Bella terminó de desayunar y esperó la llegada de Alice. Se quedó pensando en la noche anterior. Aún se preguntaba por que le caía tan mal a Edward, había veces que hasta se sentía intimidada por sus miradas tan penetrantes pero de alguna manera, eso le atraía bastante.

La bocina de un auto la sacó de sus pensamientos. Se incorporó y vio por la ventana el grandioso Porsche amarillo de Alice.

Bella tomó su mochila y se dirigió hacia la puerta y al salir se acercó al Porsche.

—¡Hola Bells! —Saludo animadamente Alice desde el auto.

Bella sonrió y la saludó con la mano, mientras se acercaba al auto. Cuando llegó al lado de la puerta del copiloto, iba a subirse pero, en eso, se dio cuenta de que Jasper iba sentado al lado de Alice.

—Oh, hola Jasper —Dijo Bella avergonzada, mientras soltaba la manija de la puerta .

—Buenos días Bella —Contestó él, formalmente.

La chica, completamente sonrojada, tomó la manija de la puerta trasera del Porsche y se subió al asiento rápidamente. Alice sonrió al ver a su amiga dentro del auto y arrancó con rumbo a la escuela.

-.-

Al llegar a la escuela, Alice estacionó el Porsche en el estacionamiento. Mientras tanto, Edward, Rosalie y Emmett estaban saliendo del auto de Carlisle y también se estaban despidiendo de él.

—¿Jazz? —Preguntó Alice observándolo, una vez que ya se encontraban afuera del auto.

—¿Qué sucede? —Dijo éste, ahora volteándose a ver a su chica.

—¿Me dejarías un segundo con Bella? —Preguntó tímidamente Alice al ver que Jasper no se separaría de ella por nada del mundo.

—Claro, te veo en clases Ali. Adiós Bella —Se despidió Jasper de ambas y se dirigió hacia donde estaban sus hermanos.

—¿Por qué no me dijiste que Carlisle te había entregado las llaves de mi Porsche? —Preguntó Alice con curiosidad, ahora dirigiéndose a su amiga.

—Bueno, eh… él me dijo que no dijera nada. Así que simplemente le seguí el juego —Contó Bella. — ¿Cómo les fue ayer? —Preguntó intrigada cambiando el tema.

Alice rió —Muy bien Bells. Fue fantástico, fuimos primero al cine aun que debo admitir que la película fue un asco, era demasiado terrorífica como para verla en una cita pero lo mejor fue que me pasé toda la película abrazada a Jazz y luego nos fuimos a cenar a un restaurante —Contó Alice. —Es más… me prometió que me llevaría de compras un día y ahora estamos juntos —Dijo Alice muy contenta.

Pobre de Jasper, pensó Bella al oír que Jasper estaba obligado a llevar a Alice de compras. —Oh, ya veo —Comentó algo distraída, perdiendo la mirada detrás de Alice.

—Bells ¿Pasa algo? —Preguntó Alice al ver que Bella tenía la vista perdida en un punto detrás de ella. Alice se volteó y vio a Edward hablando entretenidamente con un par de chicas que se le habían acercado.

—Bells olvídalo. Es un tonto mujeriego, no vale la pena—Dijo Alice riendo.

—Si, tienes razón Alice —Dijo ella y ambas comenzaron a caminar hacia la entrada de la escuela. Pasaron por enfrente de Edward y su 'grupito de fans'. Bella solo lo ignoró aunque sentía la mirada de Edward pegada a su espalda.

El timbre del inicio de las clases sonó y todos corrieron a sus respectivas clases.

-.-

Las clases se habían pasado volando aquel día para todos. A la hora del almuerzo Bella se dirigió hacia la cafetería, dónde se sentó con sus compañeros.

—¡Bella! —Gritó Alice acercándose a su amiga, a toda velocidad.

—Hola Alice —Sonrió al ver cómo la chica se dirigía a ella.

—¿Por qué no te sientas con nosotros? —Preguntó ella, con una sonrisa radiante.

—Oh…bueno yo —Comenzó Bella pero fue interrumpida por Edward, quién se había acercado a la duende.

—No hay lugar Alice —Dijo Edward mientras ignoraba como Bella lo desafiaba con la mirada.

Alice suspiró rendida y algo enojada. Le dedicó una mirada de disculpa a su amiga y siguió a su hermano a través de la cafetería hacia su mesa.

—¿Quién se cree que es ese Cullen? Piensa que todas las chicas están detrás de él cuando no es así… además ¿Qué tiene él que no tenga yo? —Criticó Mike mirando de reojo al chico.

—Todo —Susurró Bella, luego de una risita.

—¿Qué? —Preguntó Mike, incrédulo, ahora observándola.

—Oh, eh… —Hizo una pausa sin saber que decir. — Que tienes razón —Contestó Bella al fin.

En eso, se comenzaron a escuchar gritos provenientes de la mesa de los Cullen, al otro lado de la cafetería.

—¡Edward Cullen, ella se va a sentar con nosotros! —Gritaba Alice de pie, mientras señalaba a Bella con el dedo.

El chico suspiró, rodando los ojos. —¡La mesa está llena Alice! ¿No ves qué ya no hay mas espacio? —Le contradijo su hermano con tono amargo.

—¡No me hagas reír Cullen! —Gritó ella.

La duende se volteó hacia dónde se encontraba su amiga sentanda y se encaminó en aquella dirección. Al llegar la tómo del brazo y comenzó a arrastrala, hacia su mesa.

—Alice, de verdad. Esto no es necesario —Susurró Bella, rojísima mientras su amiga duende la llevaba hasta su mesa.

La más bajita rió y dio un suspiro. —Sí, lo es —Sonrió Alice y cuando llegaron a la mesa, sentó a Bella frente en una silla, a su lado. —Todos felices —Dijo mirando a Edward, al ver su expresión de enfado.

—Dije felices hermano —Recalcó ella haciendo énfasis en la palabra felices.

—Sí, que felicidad —Contestó él bufando mientras se levantaba de la mesa para irse.

A su vez, Bella intercambió una mirada con Alice. La chica se sentía muy incómoda, lo menos que quería era llamar la atención, y en ese momento toda la gente de la cafetería tenía los ojos puestos en ellos.

Antes de que Edward saliera del lugar Emmett se dirigió a él, en un grito. —¡Edward! Nada más es Bella, no es un bicho raro — Grito y cuando se calló se volteó a ver a la chica y la inspeccionó con aire divertido por dos segundos y continuó— ¿O sí? —Bromeó alejándose de ella.

—¡Emmett! —Lo retó Alice riendo, mientras le pegaba en el brazo.

Bella estaba incrédula con aquella situación. ¿Tanto la odiaba Edward? Y además no entendía el por qué. ¿Qué le había hecho para ganarse aquel odio por parte del chico?

—¿Tanto me odia? —Dijo Bella, aún muy incómoda por la situación.

—¡No! es... su manera de querer —Inventó Alice, sin saber qué decir.

—Sí claro, ¡Qué demostrativo! — Soltó Emmett riendo a carcajadas.

—No me estás ayudando hermano —Contestó Alice entre dientes. Emmett rió ante el comentario de su hermanita, pero la chica lo fulminó con la mirada, haciendo que éste se sintiera algo incómodo.

Bella se había quedado observando la puerta de la cafetería por la cual Edward había salido anteriormente. No entendía que era lo que Edward tenía en contra de ella, así que antes de irse lo buscaría y lo enfrentaría, quería saber por que se había ganado el odio de Edward Cullen ya que ella no había hecho nada en lo absoluto para hacerlo.

-.-

Al terminar el almuerzo Bella salió disparada a buscar a Edward. Comenzó a buscarlo en los pasillos hasta que lo encontró dejando unos libros en su casillero.

—¿Cuál es tu problema conmigo, Edward? —Lo enfrentó Bella cuando estuvo a su lado.

—No te metas Swan, no es tu asunto —Contestó éste, cerrando la puerta de su casillero con algo de fuerza.

—Sí que es mi asunto Edward Cullen y quiero una explicación… no sé por que me odias, no te he hecho nada —Acotó Bella algo enfadada.

En ese momento una chica que se encontraba caminando en el pasillo, se acercó a ellos —¿Quién es ésta, Ed? —Preguntó parándose al lado de Edward mientras miraba a Bella con desprecio.

—No es nadie —Susurró él.

—Pues para tu información, ésta tiene nombre y es Bella Swan —Contestó ella de mal humor a la chica. —Y ahora Edward, ¿Piensas a decirme por qué me tratas así? -Interrogó nuevamente —Por que necesito saber qué es lo que tanto te molesta. No eres superior a mí y no tienes derecho a... — Estaba quejándose pero se calló la ver que Edward comenzó a besar a la chica que estaba a su lado.

—¡Edward Cullen! ¿Me estás escuchando? —Gritó eufórica, la castaña.

—No, ¿Qué decías? — Preguntó Edward sinceramente mientras se separaba.

Bella bufo molesta sin poder creer la actitud del chico. Se acercó a él y le pegó una bofetada en su mejilla.

Edward la miró incrédulo ante su reacción y posó la palma de su mano en donde había recibido el golpe y se dedicó a mirar a Bella, aún anonadado.

Ella simplemente lo miró desafiante y luego se volteó para irse hacia el estacionamiento. Al llegar escuchó como la llamaban.

—¡Bella! —Gritó Alice mientras se acercaba a la chica, corriendo.

—¿Qué pasa, Alice? —Preguntó ella, con tono decaído, volteándose a ver a su amiga.

La duende observó unos segundos el semblante de su amiga, se veía algo triste. —Te alcanzo a casa —Respondió sonriente, como siempre solía hacer, intentando animarla.

—Oh, no es necesario. Iba a buscar mi camioneta.

—Entonces te alcanzo hasta mi casa —Dijo Alice, antes de que su amiga pudiera protestar o quejarse.

—Bueno…—Finalizó Bella, encogiéndose de hombros, sin ganas de discutir.

Ambas se encaminaron hacia donde se encontraba el hermoso auto amarillo de la duende y segundos después se subieron éste.

Antes de salir del estacionamiento, Bella se volteó a ver a Edward y observó como el chico le dedicaba una mirada confusa antes de entrar al auto de Carlisle, junto con sus otros hermanos.

—¿Bella? ¿Estás bien? —Interrogó Alice, al notar el humor decaído de su amiga.

—Si, no te preocupes —Susurró en respuesta. La duende suspiró, aún algo preocupada por su amiga y se dedicó a encender el auto.

El resto del camino a la mansión Cullen fue silencioso, Alice se concentraba en el volante mientras que Bella se dedicaba a mirar por la ventanilla. La chica seguía pensando en lo que le había ocurrido aquel día, en la escuela.

-.-

—Hemos llegado —Anunció Alice, interrumpiendo los pensamientos de Bella.

Ella asintió levemente con la vista baja. Su amiga la observó unos segundos, algo preocupada, sin saber exactamente que decir. Bella suspiró y tomó la manija de puerta del auto y salió, seguida de Alice. Una vez que ambas ya se encontraban afuera del Porsche, se despidieron.

—Gracias Alice, te veo mañana en la escuela —Agradeció Bella con desánimo.

—De acuerdo. Adiós amiga —Sonrió Alice mientras la abrazaba. Luego, ambas se despidieron y Bella se dirigió hacia su camioneta a paso lento, mientras Alice iba hacia su casa.

Segundos después de que la duende se volteara para entrar al lugar, Bella se subió a su camioneta. La chica encendió el motor y se pegó un buen susto al escuchar el estruendoso ruido que siempre hacía su vehículo. Rió, ya que estaba acostumbrada al suave y dulce ronroneo del Porsche y Volvo. Una vez ya más calmada, pisó el acelerador y se fue, aún perdida en sus pensamientos.


Lo dejo ahí sino va a ser larguísimo (después de todo me quedó largo igual :P)

Besos a todos y espero que les haya gustado =D

Pau.