¡Hola!
Acá sigo subiendo. Que bueno que les guste el fic =D
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.
Esa misma noche, luego de cenar y de darse una ducha, Carlisle entró en su cuarto y se encaminó hacia su cama, donde Esme se encontraba ya acostada.
—Esme amor, eh. Hoy vi a Jasper y a Edward y no parecen muy felices —Comentó recostándose al lado de su esposa.
—Oh vamos Carlisle. Son niños, además, ya veras que mañana ya se habrán olvidado —Dijo sonriente.
-Eso espero. Aún no puedo olvidar las expresiones de sus rostros. Realmente están enfadados.
—Bah —Bufó Esme sin prestarle mucha atención a su esposo. Y se quedaron los dos en silencio hasta que ella lo vio reír.
—¿Qué? —Preguntó ella sonriendo. Se encontraba algo intrigada por saber la razón por la cual su esposo reía.
—Nada, nada olvídalo…-Dijo aún riendo.
—Carlisle Cullen, me dices ya la razón por la cual estás riendo —Se quejó Esme, intentando sonar seria.
—Bueno —Comenzó sonriendo —Sabes que amo como te queda ese camisón, querida.
—Oh por favor Carlisle, ya no somos adolescentes —Dijo Esme riendo.
Ambos se quedaron en silencio, intercambiando miradas hasta que se dibujo una sonrisa malvada en el rostro de Esme.
—¿Pero quién dice que por ser un poquito más adultos no tenemos derecho a amarnos?- Preguntó divertida y con tono travieso. Acto seguido, se abalanzó sobre Carlisle y comenzó a besarlo desenfrenadamente mientras pasaba sus brazos por los hombros de su esposo.
Todo marchaba bien, hasta que, de la nada, la puerta se abrió de golpe, haciendo que ambos se separen rápidamente.
—Ew —Dijo Emmett divertido, con algo de asco— Y luego le echan en cara a Edward o a Rosalie las cosas que hacen. Deberían verse a ustedes mismos antes.
—Emmett, ¿Qué se supone que estás haciendo aquí? —Cuestionó Carlisle algo molesto, observando como su hijo vestía todo de negro, llevaba una linterna y un walkie-talkie en mano.
—Protección-Contestó fingiendo seriedad y vio como sus padres caían en la duda con expresiones impagables.
—Oh vamos —Dijo Emmett como si estuviera explicando lo obvio —Esme, Alice y yo vamos a protegerte. No dejaremos que los maniáticos de tus hijos, Edward y Jasper, te asesinen, aun que nos hayas arruinado la vida a Alice y a mí castigándonos donde más nos duele. Al, a mí, quitarme mis amadas prácticas y mi amado Jeep, y a Alice, sus tarjetas. Eres nuestra madre preferida y no queremos perderla-Agregó cerrando la puerta del dormitorio de sus padres.
—Que dulces —Dijo Esme, tiernamente.
—¿Y se supone que estarás toda la noche ahí parado? —Preguntó Carlisle y Emmett asintió.
—Mi general me dio órdenes estrictas de que no me moviera de ésta puerta hasta el amanecer —Contestó Emmett.
—Oh… —Murmuró Carlisle.
—Cariño, no es necesario. En serio, además ya tengo a alguien para protegerme —Comentó Esme mirando a su esposo.
—Si, si, claro. A él lo tienes para otras cosas —Dijo Emmett, pero al ver la mirada asesina de su madre, cambió el tema. —Eh, además sería injusto, ya que Edward y Jasper son dos, y Carlisle es uno. Así que lo vencerían fácilmente. Conmigo aquí, nadie cruzará esa puerta.
—¿Emmett está todo en orden? —Preguntó Alice, entrando al cuarto vestida y equipada igual que su hermano.
—Si mi general —Respondió Emmett en tono serio.
—Chicos, esto es ridículo ¿Por qué no se van a dormir de una buena vez? — çMedio se quejó, Carlisle.
—¡Sh! —Lo silenciaron, Alice y Emmett.
Carlisle se calló e intercambió miradas de desconcierto con su esposa, que parecía divertida y conmovida a la vez.
—Bueno, yo estaré patrullando los pasillos y la base enemiga. Cualquier tipo de actividad sospechosa, apégate al plan Emmett. El paquete debe permanecer intacto e ileso hasta las… —Dijo Alice y miró su reloj unos segundos —… Exactamente las 7a.m. —Y dicho esto cerró la puerta.
—¿El paquete? —Preguntó Esme.
—Tú eres el paquete Esme —Susurró Emmett.
—¿Por qué susurras hijo? —Dijo Carlisle.
—Por que la base enemiga está mucho más cerca de lo que creen. Además ellos pueden estar ahora mismo vigilando todos nuestros movimientos —Susurró, aún más bajito.
Y en eso se escuchó un ruidito en el cuarto, que hizo que Emmett pegará un salto de su lugar y maldijera en voz baja.
—Estamos probando si la transmisión funciona, cadete, cambio —Dijo la voz de Alice.
—Cadete, repórtese, cambio.
Emmett tomó con rapidez el walkie-talkie.
—Aquí cadete a mi general. Todo en orden, la transmisión se oye fuerte y claro, cambio —Comentó, divertido, al ver la mirada de desconcierto que sus padres intercambiaban.
—Recuerde el plan, el paquete debe llegar a las 7a.m. intacto. Estaré fuera del refugio para vigilar de cerca al enemigo. General a cadete, cambio y fuera —Dijo Alice.
—Esto será… interesante —Rió Esme.
La noche se pasó muy lento para todos. Los minutos parecían horas y las agujas del reloj no parecían avanzar con la rapidez que siempre solían. A eso de la 1a.m., Esme y Carlisle se hallaban completamente dormidos.
Emmett se sentó en un rincón del cuarto y esperó instrucciones de su general, pero la espera se hizo eterna y el sueño le ganó por completo.
—¿Cadete? Cadete repórtese en éste instante, cambio… ¡¡Cadete Emmett Cullen!! —Gritó la voz de Alice, saliendo del Walkie-Talkie. El grito proveniente del aparato despertó por completo a Emmett, que se había llevado un gran susto.
—Aquí cadete a general, ¿Cuál es la emergencia? Cambio —Dijo Emmett.
—Según mi reloj son las 7a.m. ¿El paquete está a salvo? —Preguntó.
Emmett se incorporó y vio a su madre aún durmiendo. Lo que le sorprendió, fue no ver a su padre. Seguro que se había levantado más temprano.
—El paquete está sano y salvo, mi general. Lo hemos logrado, cambio —Dijo Emmett feliz luego de dar un largo bostezo.
—Buen trabajo cadete Cullen. Lo veo en unos minutos, cambio y fuera.
Emmett suspiró y se dirigió hacia su cuarto para cambiarse, ya que tendrían que marcharse a la escuela en un rato.
Al terminar salió del lugar y se encontró con Alice en el pasillo. Se detuvo a observarla detenidamente y al verla se asustó ya que tenía los ojos como platos.
—¿Alice? —Preguntó Emmett algo confuso.
—Oh, hola Emmett —Dijo riendo —Culpa al café. Perdí la cuenta de cuantas tazas tomé para mantenerme despierta toda la madrugada —Contó dando saltitos.
—¿Quieres decir que ni siquiera dormiste ni cinco minutos? —Dijo y ella negó con la cabeza.
—Sabía que tú no aguantarías. Así que, para no arriesgar la vida del paquete, ni nuestra misión, fui corriendo a la cocina y tomé todo el café posible —Sonrió orgullosa de si misma —No me sorprendería si alguien en esta casa quisiera un poco y no encontrase en ningún lado.
—Eh, mejor bajamos a desayunar. Tengo hambre-Dijo y ambos bajaron a la cocina y se encontraron con Carlisle sentado en una silla, frente a Edward y Jasper.
—¡Ja! —Gritó Alice señalando a Carlisle. —¡Te atrapamos con las manos en la masa, Carlisle! ¿¡Así que les estabas dando información acerca de las debilidades del paquete?!, pero te atrapamos. ¡Traidor! —Chilló ahora una eufórica Alice.
Carlisle rió. — Alice, sólo estoy hablando con los muchachos, ¿Les importa? —Dijo su padre señalando la puerta, indicándoles que su charla aún no había concluido.
—Oh, de acuerdo, pero no creas que olvidaremos esto Carlisle —Amenazó Alice.
Emmett la tomó por el brazo y la arrastró hacia la salida —¡Te vigilo Cullen! —Gritó Alice antes de que Emmett cerrara la puerta de la cocina.
El reloj despertador de Carlisle sonó a las 6:00a.m.
Él se levantó y no pudo evitar soltar una risita al ver al cadete Emmett Cullen en el suelo, tomando una linda siesta. Luego de cambiarse y alistarse para el trabajo, salió del cuarto y bajó a la cocina, para desayunar.
Diez minutos después, Jasper y Edward habían entrado a la cocina y se habían sentado en silencio frente a la gran mesa.
—Buenos días chicos —Saludó su padre.
Ambos emitieron una especie de gruñido en respuesta.
¿Dónde diablos está el maldito café? Pensó Carlisle mientras buscaba dicho objeto.
—Muchachos —Comenzó su padre una, vez que había hecho el desayuno —Me gustaría mucho poder hablar con ustedes. Según lo que he oído de sus hermanos, es urgente.
—¿A qué te refieres? —Preguntó Edward.
—Bueno, Alice y Emmett están obsesionados con ustedes dos, ya que, según las circunstancias, ambos desean asesinar a Esme —Prosiguió.
Jasper y Edward intercambiaron miradas y asintieron.
—Oh, ¿Les molestaría mucho contarme en que andan?
—Bueno, te diremos Carlisle. Edward y yo hemos creado un plan maestro para asesinar a Esme. Que realmente no puede fallar —Contó Jasper con toda tranquilidad.
—Muchachos, desde ahora les aviso que no tienen el permiso, ni el derecho de asesinar a su madre —Apuntó Carlisle serio.
—Si, si lo que digas.
—Pensamos en muchas formas de hacerlo. Como ahogarla mientras duerme, o ahorcarla o arroyarla con alguno de los autos —Dijo Edward pensativo como si nada estuviera fuera de lugar, dejando a Carlisle perplejo.
—O podríamos apuñalarla por la espalda y luego cortarla en pequeños pedazos, para luego tirarlos por ahí y borrar toda la evidencia —Rió Jasper con un tono sombrío.
—Chicos, escuchen… —Dijo Carlisle pero en eso, vio como Alice y Emmett entraban en la cocina. Se asustó un poco al ver a Alice, ya que parecía que sus ojos se iban a salir de su lugar en cualquier momento.
Creo que ya se lo que le ocurrió al café. Pensó.
—¡Ja! —Gritó Alice señalando a Carlisle. —¡Te atrapamos con las manos en la masa, Carlisle! ¿¡Así que les estabas dando información acerca de las debilidades del paquete?!, pero te atrapamos. ¡Traidor! —Chilló ahora una eufórica Alice, como una loca salida de un manicomio.
Carlisle no pudo resistir la risa al escuchar el comentario de si hija. —Alice, sólo estoy hablando con los muchachos, ¿Les importa? —Dijo señalándoles la puerta.
Emmett pareció entender el mensaje y sacó a rastras a su hermana mientras gritaba como loca.
—¡Te observo Cullen! —Gritó antes de que Emmett cerrara la puerta.
—Muy bien, como les decía. Ustedes no harán semejante cosa. Esme quiere lo mejor para ustedes y los ama chicos, si necesitan hablarme para descargarse un poco pueden hacerlo mientras que sea una descarga verbal y no física —Dijo Carlisle haciendo que sus hijos soltarán un par de carcajadas.
—Entonces, ¿Pueden asegurarme la vida de mi esposa chicos?
Ellos dudaron —No te prometemos nada Carlisle. Así que mantendría los ojos abiertos si fuera tú —Contestó Jasper al fin.
Carlisle suspiró rendido al oír aquella respuesta. No tenía idea que dúo era peor… "El dúo de la general 'la eufórica Alice' y su cadete 'experto en bromas pesadas' Emmett" o "El dúo sombrío y tenebroso de Jasper y Edward que ansiaban con asesinar a Esme".
Niños. Pensó y salió a la sala para avisarles a sus hijos que ya podían entrar a desayunar.
—¡Sigo vigilándote, Cullen! —Advirtió Alice primero señalando sus ojos y luego a Carlisle.
—Vengan a desayunar. Ya déjense de tonterías que deben ir a la escuela— Los reprochó su padre y Alice y Emmett entraron en silencio a la cocina.
—¿Y ahora qué hacemos? —Preguntó Emmett a Alice en un susurro.
—Actúa normal. Seguro que nos querrán engañar —Contestó Alice y ambos se sentaron a la mesa, frente a sus hermanos, en silencio.
—¿Cómo estuvo 'Su misión secreta'? —Interrogó Rosalie entrado a la cocina.
—¡¡Sh!! —Gritaron Alice y Emmett.
Rosalie los ignoró y se sentó a desayunar mientras rodaba los ojos.
—Buen día mis niños —Saludó Esme, entrando en la cocina, de muy buen humor.
Emmett y Alice intercambiaron una mirada al ver como Jasper y Edward entrecerraban los ojos reflejando una mirada llena de odio hacia su madre.
Luego de un desayuno lleno de: miradas de odio, de suspenso, y de complicidad los chicos Cullen dejaron la casa junto con Carlisle ya que él los llevaría a la escuela.
El camino hacia allí fue silencioso. Al llegar los chicos bajaron rápidamente y se despidieron de su padre.
Se quedaron unos segundos en silencio intercambiando miradas.
—Hola chicos —Dijo Bella y se acercó a saludar a Jasper ya que era a quien más cerca tenía.
—¡¡Bella, no!! —Gritaron Emmett y Alice, quienes la tomaron por los brazos y la alejaron de él.
—Pero ¿Qué les pasa? ¿Se han vuelto locos? Es sólo Jasper —Agregó Bella sin entender nada, al ver la reacción de sus amigos.
—No puedes acercarte a esos dos lunáticos —La detuvo Alice, en un susurro.
—Alice, ¿Qué te sucedió? —Preguntó Bella al ver como los ojos de su amiga estaban por salirse de su lugar.
—Oh, luego te cuento —Dijo ella y tomó a Bella y se la llevó junto con Emmett.
—¿Ahora me dirás que fue lo que te ocurrió? —La cuestionó, una vez que ya habían dejado al dúo del mal atrás.
—Bueno, ¿Recuerdas ayer que me dijiste que debía vigilar a Esme? —Dijo la duende.
—Si —Contestó, algo intrigada.
—Junto con Emmett estuvimos toda la noche vigilando que esos dos locos no se acerquen a Esme. Bueno en realidad yo sola lo hice ya que, alguien decidió tomarse una linda siestita —Dijo Alice y miró a Emmett, quien silbó disimuladamente.
Bella contemplo a Alice sorprendida —Ya veo —Dijo al fin.
Luego de contarle con lujo de detalle toda 'La misión secreta' de anoche, cada quien se fue a su clase.
La mañana se pasó lenta para Alice, ya que en las siguientes clases el efecto del café comenzaba a desaparecer y el sueño comenzaba a aparecer.
—¡Cullen! Despiértese —Escuchó la voz de su profesor y se levantó de golpe avergonzada.
Cuando sonó el timbre del almuerzo Alice corrió para encontrarse con Bella y Emmett.
Se encontraron en la puerta de la cafetería y entraron, pasaron por al lado de la mesa donde Jasper y Edward se encontraban.
—¡Alice! —Dijo Jasper incorporándose para saludarla, pero ella pegó un salto hacia atrás.
Jasper dudó unos segundos, sin saber que hacer, y volvió a sentarse.
—¿No van a sentarse? —Preguntó Edward.
—¡Asesinos! —Gritó Alice y se acercó a Edward. —¡Mira Edgar Cullen, yo sé lo que traman y no me tomen por tonta! —Agregó ahora zarandeando a su hermano.
Es Edward Alice-Dijo este mirando perplejo a su hermana.
—¡Lo que sea! Los vigilo. ¿Escucharon? ¡Los estoy vigilando muy de cerca! —Los amenazó, señalando sus ojos y luego a ambos. Luego tomó a Bella y, ellas dos y Emmett, se alejaron dejando a Edward y Jasper sin habla.
—¿Qué creen que hacen, Cullen? —Dijo Mike al ver como Alice y Emmett se sentaban en su mesa junto con Bella— Ésta no es su mesa. Así que será mejor que —Agregó, pero Alice lo interrumpió.
—¡Cierra la boca Newton! Nosotros nos sentamos aquí, te guste o no, y si alguno de ustedes tiene algún problema con eso, mejor que se vaya antes de que pierda la poca paciencia que tengo, ¿Quedó claro? —Gritó el duende, dejando en silencio a todos.
—Alice, creo que un calmante te vendría bien —Comentó Emmett, pero ella lo ignoró.
—¡Mira eso! A las dos en punto, Emmett —Murmuró Alice, mirando como Jasper y Edward intercambiaban sonrisas llenas de complicidad.
—Están planeando ejecutar su siniestro plan. Tenemos que detenerlos.
Alice y Emmett se pasaron toda la hora del almuerzo haciendo señas a Edward y a Jasper para dejarles en claro que los vigilaban muy de cerca y planes para detenerlos.
Luego se encontraron todos en el estacionamiento, se despidieron de Bella y esperaron a que su padre fuera por ellos.
Al llegar, todos entraron en silencio al auto de su padre.
—¿Se puede saber que es lo que les pasa? Desde ayer que se comportan así-Dijo Rosalie.
Pero ninguno de sus hermanos contesto…
Al llegar a la casa Alice se abalanzó sobre Esme al ver que Edward intentó acercarse a ella.
—¡Aléjate del paquete, asesino! —Gritó Alice mientras alejaba a su madre de Edward.
—Solo iba a saludarla —Dijo luego de dar un bufido y, a regañadientes, subió a su cuarto.
Carlisle le hizo una seña a Emmett para que lo siguiera, y ambos subieron las escaleras, hacia su despacho.
—¿Qué pasa Carlisle? —Preguntó algo intrigado.
—Emmett —Comenzó. —¿Cómo va todo con Bella?
—Eh, bien supongo, ¿Por qué?
—Sólo era una pregunta, hijo— Dijo sonriendo— ¿Pero pasa algo entre ustedes?
Emmett vaciló unos segundos— ¿Y por qué este test, eh papá?
—Bueno, ayer cuando te pasé a buscar a la casa de Bella me pareció muy dulce cuando se besaron.
—¿¡Nos estabas espiando!? —Chilló.
—Claro que no. Sólo los vi —Contestó mientras se encogía de hombros.
—¿No se lo has dicho a nadie, no?
—No hijo, y tampoco lo haré —Prometió su padre.
Emmett suspiró rendido y, segundos más tarde, salió del despacho de Carlisle y se fue a su cuarto.
—Mamá, hay que sacarte de aquí —Dijo Alice tironeando de la mano de su madre y se llevó a Esme al garaje.
—Querida, estoy segura que esto no es del todo necesario —Aclaró su madre.
—No sabes lo que dices mamá, ahora sube —Se negó Alice, entrando en su Porsche seguida de su madre.
Alice arrancó el auto y fue lo más rápido hacia la casa de los Swans.
—¿Qué hacemos en la casa de Bella, Alice?-Pregunto su madre, dudosa, cuando su hija aparcó el auto.
—Nos la llevamos —Dijo y al ver la expresión de madre agregó— Mamá, Edward y Jasper son dos. Además Carlisle está de su lado.
—¿Así que ahora Carlisle también quiere asesinarme? —Cuestionó Esme con tono irónico y divertido y su hija asintió y bajó del auto. Se acercó al porche de la casa y comenzó a tocar timbre desesperadamente.
—¡Ya va! —Gritaron de adentro, pero ella seguía presionando el timbre, cada vez con más intensidad.
—¡Ya va, ya va! —Gritó Bella una vez más y abrió la puerta. —¡Alice! —Se sorprendió al ver a su amiga allí.
—Bella, nos vamos —Dijo ella tironeando de la mano de Bella, sacándola de adentro de su casa.
—¿Qué? Alice no puedo… —Intentó explicarse, sin éxito.
—Oh si que puedes, es más, le dejarás una nota a Charlie por si regresa antes que nosotras— Discutió, pero al ver que Bella se disponía a protestar Alice gritó—¡Ahora Bella!
Ella suspiró y entró a la casa seguida de Alice, escribió la nota correspondiente y ambas salieron hacia el jardín y entraron al Porsche, donde Esme las esperaba.
—Siento esto Bella, pero Alice se ha tomado demasiado en serio todo —Se disculpó Esme, al ver a Bella entrar al auto.
—Oh, está bien Esme. Si no fuera por Alice, mi vida sería un aburrimiento-Comentó sonriendo.
Alice arrancó el auto y manejó hacia Port Ángeles a toda velocidad. El trayecto fue más bien silencioso. Cada tanto Esme y Bella intercambiaban miradas algo confusas por la exagerada actitud de Alice.
Un rato más tarde, la duende aparcó el Porsche en el estacionamiento del centro comercial de Port Ángeles y las tres salieron y entraron al edificio.
—Aquí no nos encontrarán —Dijo Alice mientras ella, Bella y Esme se sentaban en una banca del centro comercial.
—Alice, hija, en lo personal creo que si Edward y Jasper quisieran encontrarte, el primer lugar donde buscarían sería en un centro comercial —Aseguró su madre.
—¡Sh! —Calló Alice.
—Chicas, ustedes dos hacen mucho por mí y no se los he agradecido aún… —Comenzó Esme.
—¿A qué te refieres Esme? —Preguntó Bella, con cautela.
—No te referirás a lo que estoy pensando -Dijo Alice sonriendo abiertamente.
—Si, me refiero a eso, Bella, Alice. Es hora de tener una tarde chicas, a comprar —Dijo su madre y Alice se incorporó dando saltitos y grititos de alegría.
Esme y Alice entraban y salían de todos los negocios de ropa, zapatos, carteras y accesorios con por lo menos tres bolsas en mano.
—Bella querida, ¿No has elegido nada? —Preguntó Esme.
—Bueno, no traje dinero así que… —Comenzó.
Esme rió— Pero por favor. Alice, ayuda a Bella a elegir la ropa que llevará.
Alice gritó de felicidad y arrastró a Bella por toda la tienda de ropa, entregándole prendas.
Una vez terminadas las compras, las tres estaban llenas de bolsas.
—Ahora será mejor volver a casa. Hemos dejado a Emmett demasiado tiempo con los monstruitos —Dijo Esme sonriendo.
Las chicas se dirigieron al Porsche de Alice, que se encontraba en el estacionamiento. Dejaron las millones y millones de bolsas en el baúl y luego se metieron en el auto para volver a casa luego de una larga tarde de compras.
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Pau.
