Holis, bueno acá lo sigo =)
Espero que les guste el cap.
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.
Luego de contemplar como Edward se alejaba, la chica dio un suspiro y se dirigió hacia fuera, donde Rosalie la esperaba. Bella se juntó con la rubia, en el estacionamiento.
—Bella, he estado pensando que podemos ir al centro comercial un día, ¿Qué te parece? —Dijo la rubia sonriendo.
—Claro, aun que no me compraré nada—Advirtió y ambas soltaron un par de risitas.
Un rato después, los demás hermanos Cullen se acercaron a ellas. En ese momento, Carlisle había estacionado el Mercedes, en el aparcamiento de la escuela.
—Bueno Bells hasta mañana —Sonrió la rubia y, junto con sus hermanos, se despidieron de ella y entraron al auto de su padre.
El camino a casa fue algo silencioso ya que no tenían mucho de que conversar. Al llegar, los chicos bajaron y Carlisle se marchó al trabajo.
Edward y Jasper se acercaron a Esme quien estaba acompañada de Emmett y Alice, que parecían sus guardaespaldas.
—Aún los vigilamos —Amenazdó la más bajita seria, pero ni Edward, ni Jasper escucharon a su hermana.
—Esme, Jasper y yo tenemos que salir —Comentó Edward, serio.
—Oh…—Se limitó a decir su madre.
—¿Podría llevarme el Volvo? —Preguntó.
Esme observó las miradas de Alice y Emmett, diciéndole que lo mejor era que lo hiciera, ya que no querían que Edward y Jasper tuvieran más razones para querer asesinarla.
—Bien, pero regresan pronto —Finalizó entregándole las llaves a su hijo quien sonrió y él y Jasper salieron de la sala y se dirigieron hacia el garaje.
Alice dudó unos instantes y agregó —Esos dos se llevan algo entre manos.
—¿Crees que deberíamos seguirlos? —Preguntó Emmett entusiasmado.
—No, no creo que hagan nada malo… eso espero. Bueno por lo menos estarán alejados de Esme—Dijo Alice.
—Hay, hay, hay mis niñitos. No puedo creer que aún sigan pensando en eso— Rió Esme algo divertida por la situación. — ¿Emmett? —Preguntó ella de repente.
—¿Sí, mamá?
—Estaba pensando que, como agradecimiento por intentar protegerme, a Alice la llevé al centro comercial a hacer un par de compras la otra vez junto con Bella —Contó.
—Pensé que habían ido a tomar un helado, señorita soy-un-duende-mentiroso-adicto-a-las-compras —Dijo Emmett observando a su hermana.
—No es mi culpa que seas tan tonto como para no darte cuenta —Se defendió Alice cruzándose de brazos.
—Niños, basta —Comenzó su madre —Bien, Lo que quería decirte Emmet,t es que a Alice le regalé la salida de compras y a ti…—Dudó unos segundos mientras pensaba—Bueno puedes volver a usar tu Jeep —Finalizó.
—¡Oh, gracias Esme! —Gritó sonriente y abrazó a su madre adoptiva.
—No hay de que —Sonrió ella en respuesta.
Unas cuantas horas más tarde, Carlisle llegó del trabajo, justo para la hora de la cena.
Alice, Emmett y Rosalie bajaron primero y se sentaron junto con sus padres para cenar.
—¿Y Jasper y Ed? —Preguntó Esme, al ver que sus hijos aún no habían aparecido pero sus otros tres hijos se encogieron de hombros.
Comenzaron a cenar, ya que los habían llamado repetidas veces pero un rato después, ambos bajaron a la cocina.
—Al fin muchachos, ¿Qué los demoró tanto? —Preguntó su padre.
—Nada, nada —Contestó Edward riendo y ambos se sentaron.
La cocina fue invadida por un silencio incómodo. Jasper y Edward intercambiaron miradas hasta que ambos rompieron a reír.
—¿Se encuentran bien? —Preguntó su madre.
—Son un caso perdido, Esme. Con sólo verlos uno ya se da cuenta —Apuntó Emmett al ver que sus hermanos seguían riendo.
—Chicos me gustaría que pudieran compartir con nosotros su 'Broma privada'—Pidió Carlisle al ver como reían.
—No hay ninguna broma privada Carlisle. Además no es de su incumbencia —Dijo Jasper.
—Edward, Jasper, los vigilamos. Tengan mucho cuidado con Emmett y conmigo porque somos como dos armas mortales cuando nos lo proponemos —Gritó de repente, Alice, señalándolos.
Rosalie simplemente observó a sus hermanos, atónita, al igual que sus padres.
—Hijos, sinceramente estoy pensando en mandarlos a terapia —Comenzó Carlisle y todas las miradas cayeron en su rostro —Fue solo una idea para poder arreglar este asunto de una buena vez—Agregó.
—Ni loco Carlisle. Allí solo van los locos —Se negó Emmett.
—¿Para ti estamos locos?, ¿Eh?, ¿Es eso papá? —Gritó Alice, eufórica.
—No. Yo… eh…. Allí no van los locos, hijos. Allí va la gente a hablar de sus problemas —Corrigió Carlisle.
—Si claro, ya descubrí tu plan cerebrito —Dijo Alice señalando a su padre ante la mirada atónita de todos —Planeas mandarnos a ese loquero para alejarnos de Esme. Así tú, Jasper y Edward tendrían el camino libre hacia ella. ¡Ja! Lo siento papá pero te desenmascaré y no nos mandarás nada a ese lugar.
—Hija, creo de los cuatro, tú eres, especialmente, la que más necesita un par de sesiones de terapia —Comentó su padre al ver la actitud de Alice.
—¡Sh!—calló Alice —¿Escuchan eso? —Preguntó y todos se quedaron mudos, intentando escuchar el sonido del que ella hablaba.
—Yo no oigo nada —Susurró Edward.
—¡¡Sh!! —Gritó Alice una vez más y, al ver las expresiones impagables de sus hermanos, menos Emmett, y sus padres agregó. —Es el sonido de su derrota y nuestra victoria ya que Emmett y yo vamos a ganar esto, y no lo veo como un juego. Lo veo como la misión más importante de nuestras vidas —Dijo Alice, quien chocó los cinco con su hermano.
—Esa estuvo buena, Alice —Felicitó Emmett.
Alice sonrió satisfecha y se concentró en terminar su cena, al igual que Emmett y su familia, sólo que esta última con miradas de puro desconcierto.
—Bien, ustedes sigan con sus locuras. Yo me voy a llamar a mi amiga Bella —Dijo Rosalie incorporándose.
—¿Qué has dicho? —Preguntaron sus padres incrédulos.
—Parece que Rose y Bella ahora son amigas —Comentó Emmett.
—Oh, eso es fantástico hija —Dijo Esme sonriente.
Rosalie sonrió mientras asentía y subió a su cuarto para llamar a Bella.
—¿Hola? —Preguntó la voz de Bella del otro lado del teléfono.
—¡Bella! ¿Cómo has estado? —Dijo ella con tono alegre.
Bella vaciló unos segundos —Eh, bien Rose, ¿Qué hay de ti?
—Bien, gracias. Oye ¿Sabes lo que estaba pensando?
—-¿Qué pensabas? —Preguntó algo intrigada.
—¡Que mañana podemos ir de compras a Port Ángeles! Será genial, además una perfecta ocasión para que mis amigas puedan conocerte también —Contó alegre.
—Suena bien Rose —Dijo Bella.
—Bueno entonces mañana luego de clases. Llevaré mi auto así te paso a buscar en la mañana y nos vamos directo a Port Ángeles, ¿Qué dices? Suena estupendo. Será una de las mejores salidas.
—Bien, me parece perfecto, entonces mañana te espero —Contestó Bella.
—Tengo que colgar, pero nos vemos mañana. Adiós Bells —Se despidió Rosalie.
—Adiós —Contestó Bella y colgó.
Luego, Rosalie llamó a sus otras amigas y les contó acerca de la salida, aun que con un par de detalles que emitió, al hablar con Bella.
Al terminar de hablar con sus amigas bajó a la cocina buscando a Esme.
—Mamá…—Dijo entrando en la cocina.
—¿Qué necesitas, mi amor? —Preguntó su madre guardando los platos ya lavados y secos.
—Eh, quería pedirte un favor—Dijo Rose con timidez.
—¿Qué ocurre? —Cuestionó mirando a su hija.
—Bueno, mañana me gustaría poder ir a la casa de Bella a estudiar, ya que la semana que viene tenemos un examen —Contestó.
Esme dudó unos segundos sin saber que decir.
—Por favor—Rogó Rosalie.
—Bien, bien de acuerdo, pero te quiero en casa temprano, ¿Oíste? —Dijo Esme no muy convencida.
—Muchas gracias mamá y si, te prometo llegar temprano—Prometió la rubia y salió de la cocina rumbo a su cuarto.
Al día siguiente, viernes, Bella se despertó, se cambió y bajó a desayunar.
Se quedó pensando en la salida que tendría ella con Rosalie y sus amigas, sabía que no les caía para nada bien a las amigas de Rose, pero tal vez lo pasaba bien en aquella salida.
Al terminar su desayuno, tomó su mochila y en la sala esperó a que Rosalie llegara.
Estuvo un buen rato esperando hasta que escuchó la bocina de un auto. Al fijarse por la ventana, vio el BMW rojo de Rosalie. Al salir de su casa se acercó a ella.
—¡Bella! Buenos días —Saludó Rosalie.
—Hola Rose —Dijo Bella sentándose en el asiento del copiloto.
Rosalie sonrió y condujo hasta la escuela, donde aparcó el coche en el estacionamiento y ambas bajaron.
Al acercarse a los hermanos de ella, ambas notaron la tensión de todos.
—¿Qué sucede? —Preguntó Bella.
—Alice y Emmett aún están enfadados con Edward y Jasper por querer matar a Esme. Además, Alice ha estado algo rara, bueno, mucho más rara de lo que suele ser, porque Carlisle está pensando en mandarla antes que todos a terapia —Explicó la rubia.
—No es sólo eso. Sé que ambos planean algo…—Murmuró Alice y se acercó a Edward, lo tomó por los hombros y comenzó a zarandearlo de un lado a otro. —¡Yo lo sé! Tú y Jasper llevan algo entre manos y Emmett y yo vamos a descubrirlo, así que están advertidos —Gritó la duende causando que todas las personas que estaban en el estacionamiento, se voltearan a verlos y cuchichearan entre ellos.
—¿Y a todos ustedes qué diablos les pasa? ¿Qué miran, eh? —Gritó Alice y todos, algo asustados por la actitud de Alice, dirigieron sus miradas para otro lado mientras entraban a la escuela.
—Alice…—Comenzó Bella.
—¡¡Bella!! —Gritó y se abalanzó sobre ella —Hola, ¿Por qué no me dijiste que estabas aquí? —Dijo al soltarla.
—Eh bueno es que —Se intentó explicar, pero la interrumpió.
—Olví vayamos a clases, lejos de estos locos maniáticos —Apuntó Alice y ellas dos, Emmett y Rosalie se dirigieron hacia el edificio.
—¿A nosotros nos llama locos maniáticos luego de toda la escena que armó? ¿Queé es lo que anda mal con ella? —Se preguntó Jasper dudando pero Edward se encogió de hombros y ambos entraron a clases.
Las clases que Alice y Emmett tenían juntos, se las pasaban intentando adivinar que era lo que sus hermanos escondían y la vez, también hacían planes para detenerlos a pesar de que su profesor ya les había llamado la atención varias veces, hasta que tuvo que separarlos y sentar a Emmett en una punta de la clase y a Alice en la otra ya que no paraban de hablar.
En la hora del recreo Rosalie se juntó con Bella y ambas conversaron acerca de la salida de esa tarde mientras se divertían viendo como Alice y Emmett vigilaban a Jazz y a Edward.
—¿Cómo va todo? —Preguntó Bella acercándose a ellos dos.
—Bella, Emmett y yo ahora estamos muy ocupados pensando que se llevarán entre manos. Mira esas sonrisas, ¿A qué se debe esa felicidad? —Comentó Alice, mirando a sus hermanos.
Rosalie se acercó a Bella y la alejo de sus hermanos.
—Olvídalos Bells, están mal de la cabeza —Dijo sonriendo y se la llevó con su grupito de amigas, quienes no la recibieron del todo bien.
Al terminar las clases se dirigieron hacia la cafetería para almozar.
—Rose, en serio. No me hagas sentarme con tus amigas, no es por mala, ni nada. Es que no les caigo bien y además…—Comenzó pero Rosalie la interrumpió.
—Oh, vamos Bells, sólo tienen que acostumbrarse a ti, no es para tanto —Sonrió la rubia mientras caminaban entre las mesas.
Bella miró hacia la mesa donde solían sentarse sus amigos, pero solo encontró a dos de ellos, a Jasper y a Edward… ¿Dónde andarían Emmett y Alice? Se preguntó.
Jasper y Edward la observaron con el ceño fruncido. Aunque al segundo, Jasper, desvió la mirada y se propuso a almorzar mientras que Edward simplemente seguía mirándola.
Bella decidió mirar hacia otro lado, e intentar entablar conversación con las amigas de Rose, pero lo único que logró, fue que la ignoren aún más.
Intentó buscar con la mirada a Alice y a Emmett en la cafetería pero no estaban, ambos habían desaparecido.
—¿Rose, sabes dónde están Alice y Emmett? —Preguntó hacia la rubia.
Rosalie dudó unos segundos —La verdad no Bells. Lo siento pero ya te dije, ambos están muy mal de la cabeza. Así que no me sorprendería si estuvieran vigilando a Edward y a Jasper con un larga vistas —Dijo riendo.
Luego del almuerzo, Bella se acercó a la mesa donde estaban Jasper y Edward conversando.
—Hola chicos…—Saludó ella.
—Hola Bella, ¿Cómo has estado? —Preguntó Jasper cordialmente.
—Bien, gracias Jazz, ¿Y ustedes? —Contestó.
—Bien, bien—Susurraron ambos.
—¿Necesitas algo? —Preguntó Edward de la nada, al ver como la chica se había quedado en silencio.
—Eh, me gustaría saber si saben donde están sus hermanos— Respondió algo insegura.
—Bella, ellos nos odian ahora. Si nos hablan, es para amenazarnos o decirnos que nos tienen bien vigilados, ¿Qué te hace pensar que sabemos dónde se encuentran? —Preguntó Edward.
Bella dudó unos segundos y se encogió de hombros.
—No lo sé. Eh… los veo luego chicos, adiós —Se despidió, ya que vio como Rose le hacía señas para que se acercara.
Mientras caminaba hacia ella, iba pensando, ¿Qué locura podrían estar tramando ahora esos dos?
Hasta ahí =)
Besos a todos. Recuerden dejar sus lindos reviews ;)
Pau.
